No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 2 de enero de 2019

¿Bien está lo que mal empieza?

Hola mis queridos lectores, 

Ante todo y para empezar: ¡Feliz Año Nuevo!

Empezaré confesando que, pese a las apariencias o creencias populares, no soy desde hace tiempo gran fan de estas fiestas. Y no es porque sea mi cumpleaños y ya haya desarrollado un pánico prejuiciosamente famoso en mujeres a envejecer, sino porque, por una cosa o por otra, acaba siendo o un mal día o uno no tan bueno como me gustaría.

Durante muchos años, hace tiempo, cuando era una adolescente y vivía con mi cerebro de persona no desarrollada del todo, me tomaba la Nochevieja muy en serio. Por una parte porque era el comienzo de un nuevo año, lo cual, me decía a mí misma, podía decir que mi suerte podría cambiar y mejorar, y más aún por ser mi cumpleaños. Así que llegaba al día 31 de diciembre con una lista de deseos y repitiéndolos mentalmente con cada uva y cada vez que soplaba las velas. Tenía dos deseos reiterativos que pedía en mi mente casi como cántico o rezo: que me salieran bien los exámenes (siempre importante en medicina, donde los exámenes se hacían a la vuelta de Navidades) y ser feliz.

Este año es el primero que no tengo que desear que me vayan bien los exámenes, porque no tengo ninguno en el que me juegue una asignatura o el MIR. Tampoco he pedido felicidad porque es algo que, con el tiempo, he comprendido que solo me puedo dar a mí misma, valorando lo que tengo y siendo más positiva. Tampoco puedes pedir que todo vaya bien porque es imposible. Las cosas irán mal de vez en cuando, muy mal en ocasiones, catastróficamente en momentos puntuales. Es la vida. Lo único que podemos desear es tener la fuerza y la entereza de poder enfrentarnos a todos esos malos momentos y sobrevivir a ello.

Con eso a mí me empieza a valer.

También es cierto que tengo cosas que me hacen feliz que antes no tenía, como amigas. Y a veces solo tener alguien con quien hablar o en quién apoyarte hace mucho para tu felicidad.

También he dejado de pensar que mi cumpleaños debía ser perfecto para que el resto de año fuera bien. Era una visión poco realista y utópica. Uno, porque en mi casa es imposible que este día salga perfecto y dos, porque un día no tiene tanto peso sobre los 364 días restantes. Realmente, si cada año se abre una historia nueva, está claro que no puede empezar bien porque ¿qué clase de historia empieza bien y sigue mejor? No tendría nada de miga. Ni principio ni nudo ni conclusión. A veces, las cosas se tienen que complicar para poner la historia interesante.

Como suelen decir: "bien está lo que bien acaba", pero supongo que si esa frase comenzó a existir sería porque la cosa no empezaba bien, ¿no? Es lo más lógico para pensar.

Bueno, espero sinceramente que vuestro comienzo de año haya sido mejor que el mío, y si no, pues aún quedan días. Mucho ánimo para los que tengan exámenes próximamente  para aquellos a los que aún les queden reuniones familiares. 

domingo, 30 de diciembre de 2018

La última del año 2018

Queridos lectores, 

Se nos acaba el año y yo aprovecho para despedirme hoy porque mañana tendré guardia. Despedirme por este año, se entiende, tendréis más noticias mías en enero. Y aprovecho hoy porque mañana tengo guardia...otra vez...Por primera vez en años, tal vez en mi vida, no pasaré Nochevieja con la familia, sino que la pasaré con mis compis de trabajo y los pacientes.

Por un lado puede ser divertido, me apetecía hacer actividades con los pacientes aunque no sé exactamente en qué resultará ni si las podré hacer al final o si será una buena guardia o no. Tenía mucho ánimo, sí, pero me ha venido hoy la regla y me ha quitado mi energía. Además de obligarme a pasar los últimos días del año entre fatalíticos dolores, me da mucho sueño xD que rollo ¬-¬

Y luego que muchos pacientes estarán de permiso y no sé si les apetecerá mucho hacer cosas a los que queden, pero bueno, ya que compré material, lo llevaré. 

Hablando del año, ahora que toca despedirse de este 2018, nos ponemos a hacer balance como cada año de lo bueno y lo malo (parece la canción de Mecano) pero es verdad, sea queriendo o no, parece ser que los seres humanos no podemos dejar de sobreanalizar todo lo que hacemos, menos aún en fechas señaladas como estas. 

Está claro que ha sido un buen año. Hablo más para mí que para el mundo. Para el mundo no llevamos una buena racha, pero si me pongo a hablar de Trump, muros, niños muertos por sus políticas intransigentes, la completa violación de los Derechos Humanos en tantas partes del mundo y la completa inutilidad de las Naciones Unidas y las naciones en general ante ello, pues se me irá un poco el tono optimista que buscaba para acabar el año, así que dejémoslo ahí. 

Para mí ha sido un año lleno de cambios y "primeras veces": mi primer trabajo, las primeras navidades que no paso estudiando, las primeras vacaciones que paso trabajando xD (no todas las primeras veces tienen por qué ser buenas). No siempre me han gustado los cambios, lo admito. De hecho, he sido más bien reticente a ellos durante buena parte de mi vida. Pero supongo que al final te acostumbras a todo.

También ha sido un año en el que he podido ayudar a mucha gente porque he tenido mis propios pacientes. Puede que con algunos la haya cagado, quién sabe, no a propósito desde luego, pero nadie es inflalible. Claro, que me quedo con los casos buenos en los que sé que no he matado a nadie y me han dado las gracias o un abrazo.

Y, bueno, a ver, ¿qué enseñanzas me llevo de este año? La verdad es que ha pasado rapidísimo, pero al mismo tiempo han pasado tantas cosas que cuesta creer que todo haya sido en el mismo año. Desde los nervios del MIR, a la tranquilidad de acabarlo, a los nervios de la nota del MIR, a mis días en el gimnasio (eso sí que parece de otra época mirando mi barriguita), a los nervios de ir a Madrid a elegir plaza, a empezar a trabajar: nuevos compañeros, nuevas amistades, nuevas celebraciones, ¡nuevas responsabilidades! ¿Y cómo olvidar esa primera guardia en la que los ronquidos de mi compañero no me dejaron dormir? O las guardias que tuve con mis crushes, eso sí, me mantuve profesional porque lo primero es el paciente, pero por dentro moría de feelings. Enfrentarme a mi decisión y a la psiquiatría, a todos esos pacientes a veces maníacos, a veces agresivos y no saber por dónde empezar xD Parece mentira que haya pasado ya tanto tiempo O.O y sigo estando con la ilusión y el poco conocimiento del primer día xD.

Cambio de año con todo lo que he aprendido de tantos pacientes. Con lo bien que me lo pasé durante la obra de teatro para los pacientes, y lo mal que lo pasé durante la obra de teatro, los ensayos, las exigencias, el estrés, los días en los que no me daba tiempo a comer antes de los ensayos...pero que, la verdad, olvidé en cuanto hicimos la obra y vi lo bien que se lo estaba pasando todo el mundo, yo la primera.

Y, por supuesto, la visita que tuve este año de algunas de mis mejores amigas (que viven en otra comunidad autónoma) y no solemos vernos en persona a menudo. Así que este año tuvimos una semana juntas. Además me han regalado el Pequeño Libro del Unicornio xD

En fin, queridos lectores, yo despido el año entre guardia y guardia, con déficit de sueño, una regla dolorosa y dormitando una hora cada dos horas de vigía (por recuperar el déficit), pero no dejaré que ni falta de energía mine este fin de un gran año y el principio de otro mejor. Porque al final no hay años buenos o malos, no hay ciclos, contamos porque nos gusta numerar, pero la vida es una y mañana sigue igual que pasado, así que vamos a trabajar por aportar algo que haga del mundo, al menos, un lugar un poquito mejor.

¡Os deseo a todos un muy Feliz Año Nuevo!

martes, 25 de diciembre de 2018

¡Feliz Navidad!



Queridos lectores,

Aquí estoy, en una guardia en el servicio de urgencias. Las puertas del Averno se abren para mí durante las 24 horas que dura esta tortura y cualquier demonio puede salir. Desde pequeños duendecillos traviesos, hasta auténticos Mefistófeles. Aunque no me quiero gafar. Con algo de suerte, y si la dicha quiere y el tiempo y las circunstancias lo permiten, os haré una narración en directo de mis peripecias médicas en mi penúltima guardia de urgencias.

Ayer fue la cena de navidad del hospital y además coincidía con la comida de psiquiatría para despedir a una de mis resis mayores que se va de rotatorio externo por este basto mundo nuestro durante unos cuantos meses. Así que fue un día de lo más entretenido. Sobre todo, porque en la cena esperaba ver a dos de mis crushes.

Claro, comprended la situación. Me tenía que ir al trabajo a las 8 am y estaría todo el día sin posibilidad de cambio de atuendo por el mundo. Tenía que ser algo medianamente cómodo, pero quería ir guapa. Entonces, hice un pacto conmigo misma en el que decidí el día anterior qué ropa iba a ponerme y la dejé preparada para que no se arrugara (no mucho al menos). Sin embargo, a la mañana siguiente, cuando me levanté y me vestí, decidí que ese conjunto no me gustaba y me probé 3 o 4 camisas y valoré un cambio de pantalones o incluso de calzado para acabar con mi atuendo original. A tenor de los hechos acontecidos, me alegro de haberme decidido por la opción cómoda porque habría sido un fastidio sufrir un molesto dolor de pies para al final no haber visto a quien yo quería xD. Así que ¡menos mal! Fui cómoda y calentita todo el día. Porque al final también ganó la opción de ponerme la chaqueta más abriguita y no la más “cool”.

De todas formas, me lo pasé muy bien en la comida con mis residentes mayores y la tarde de copas, también en la cena con mis CoR pero mi cuerpo no aguantó tanta fiesta, no creáis. A última hora ya no podía con mi vida y pensar que al día siguiente tenía guardia no ayudó demasiado.

En fin, al final no pude escribiros durante la guardia porque fue un poco locura, aunque no estuvo del todo mal. Pero en fin…guardias de puertas. Así que os escribo después. 

VARIOS DÍAS DESPUÉS...

La vida es un caos y yo, un poco procrastinadora, así que ya estoy aquí. 

Primero ¡FELIZ NAVIDAD! Como he retrasado mucho el escribiros, se me han amontonado las cosas que contar y ni siquiera puedo ir en orden de los acontecimientos. Aprovecharé que hoy es Navidad para hablaros de un buen regalo que recibí hace ya unos cuantos días (maldita sea mi perrería) en forma de mi primer fanart! Como muchos sabréis, soy escritora y tengo una novela publicada (y hasta aquí la parte de hacerme publicidad, lo prometo) y una de mis más fieles lectoras del blog y compañera médica, Toppu Hagane, no solo se tomó la molestia y el gasto de comprarse mi libro y lo aguantó hasta el final, sino que hasta le gustó y me regaló (porque es un regalo) estas imágenes dibujadas de escenas de mis libros





Así que un aplauso a Toppu por favor porque la verdad es que son una pasada. ¡Y es mi primer fanart! Sobre mi obra, me refiero. Me siento casi famosa. Solo me falta descubrir que ya hay fanfics sobre mi libro xD.

Que, por cierto, tengo la firme intención de publicar la segunda parte este año que ya os he hecho esperar mucho. Pero la verdad que con el tema de la residencia me metieron algo de miedo porque me dijeron que era un contrato de exclusividad y no sabía que tanto exclusivo era y si eso suponía que no podía escribir. Pero al final fui una adulta valiente, pregunté y me dijeron que no había problema. Así que solo me queda reescribir tres escenas y empezar a mandarlo a la editorial. 

Por otro lado, aprovecharé para hablaros un poco de mi Navidad. Esta ha sido mi primera época de fiesta cobrando un sueldo, lo cual ha significado que mucha gente esperaba regalos y por mucha gente me refiero a mis padres. Mi madre, la verdad, que aunque tiene gustos caros y poco prácticos es fácil de regalar, todo le hace ilusión. Mi padre, por otra parte, ya ha sido totalmente distinto. Normalmente no acertamos con ningún regalo, ha habido más veces en las que me ha hecho devolverlo de las que me ha agradecido algún detalle. Si quiere algo, suele ser algo caro y si le regalas algo que quiere, pero no es perfecto, pues solo sabe sacarle pegas. Un año más, y a pesar de que he sido la persona que más regalos ha traído a mi casa (literalmente solo me ha faltado ir de rojo para ser Papa Noel) la tradición no ha variado y no le ha gustado. 

Mi cena de Nochebuena también fue accidentada. Pero imaginaros el cóctel: mi abuela con demencia desinhibitoria y un comportamiento infantil por la pérdida de funciones, mi abuelo con su conocido problema con la bebida al que se le añade la depresión que arrastra con la demencia de su mujer y, bueno, el resto de la familia no tiene diagnósticos psiquiátricos per se, pero tampoco es que sean el culmen de la salud mental xD. Mi abuela riñéndole a mi abuelo porque bebía, mi padre riñéndole a mi abuela, mi abuela gritando, y en medio de todo yo disfrutando del jamón y el resto de delicias navideñas. Pero así son las cenas/comidas familiares. Una excusa para salir discutiendo en un tono festivo, o no tan festivo, pero el turrón todo lo endulza y a mí me siguen dando dinero de aguinaldos, así que ¡Feliz Navidad!

Sinceramente que a veces me pregunto si me gusta la Navidad o por qué me gusta. La hemos convertido en una fiesta tan comercial que si los romanos levantaran la cabeza y vieran en lo que hemos convertido su querida Saturnalia...bueno la verdad es que usarían el tirón comercial para crear un nuevo Imperio. Y tampoco es que sea tan súper fan de la Navidad, supongo que la gente asume que me gusta porque soy una persona alegre y efusiva y la navidad parece perfecta para mí. Y, sin embargo, en mi casa, la única persona con espíritu navideño es mi madre. 

A veces aún se me hace extraño, la verdad, que todo el mundo asuma que soy alegre, y lo soy, me esfuerzo mucho para serlo, pero sobre todo, le tengo tanto miedo a tristeza más oscura y desesperante, que cualquier sentimiento mínimamente alegre es un milagro xD. Y, sobre todo por eso, porque conozco qué se siente cuando estás en lo más bajo, y hablo de niveles de depresión patológicos de los que no encuentras la salida, cuando tu propia mente cambia y te traiciona, te abandona a tu suerte; valoro mucho más cualquier pequeño atisbo de alegría, sé que la única meta real en la vida es tratar de ser feliz pero que la felicidad es un camino y no una meta y que para serlo simplemente hay que serlo, no esperar a que llegue. Por eso soy efusiva con cosas que me producen alegría para las que una persona normal apenas reaccionaría. 

Y por eso, especialmente, cuando os deseo la mayor de las felicidades para este nuevo año que está a punto de entrar lo hago sabiendo que es lo mejor que nadie os puede desear. Así que Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo, y de paso también os deseo que tengáis unas comidas familiares más tranquilas que las mías xD.

martes, 18 de diciembre de 2018

Cuando el estrés saca lo peor de ti


Queridos lectores,

Lo malo de la vida adulta es que, a veces, te obliga a comportarte como un adulto y a veces a sentir como tal. Y lo malo de la vida de residente es que te hacen trabajar por encima de tus posibilidades...¿a qué me suena esa frase? Pues eso. No es que yo me queje de trabajar, porque me gusta sentirme útil, hacer cosas, hasta estar un poco estresada me gusta porque me da como vidilla, ¿sabéis? Lo que no me gusta es que me de responsabilidades que no me corresponden y encima me exijan más todavía o ¿mejor? No sé ni lo que quieren de mí.

Ahora entiendo lo que dicen los residentes y todo eso de las protestas MIRES. No tiene nada que ver con las ganas de trabajar, sino con la frustración de que nos usen como peones por su comodidad o vaguería.

Me tenía que haber unido a la huelga de mires…

Lo peor de esto es que me hacen sentir mal, a veces hasta culpable, porque no sé por qué los adultos de mi vida acaban recurriendo al chantaje emocional. Y yo hago todo lo que puedo.

Al final, me da rabia porque estas situaciones sacan lo peor de mí por mucho que me esfuerce en dar la mejor versión de mí misma. Porque, ¿cómo lo digo? Me produce estrés, pero del malo (hay del bueno y del malo, como el colesterol) y es uno que hace que hierva cierta dosis de rabia en mi interior y que me tiene descolocada, ligeramente deprimida y sin demasiadas ganas de hacer nada. A lo mejor es porque me tomo mis responsabilidades muy en serio y no me gustan que me exijan más cuando yo ya estoy haciendo todo de lo que soy capaz. Aunque como mi abuelo decía: “el que hace lo que puede no está obligado a más”. Nunca he usado tanto esa frase como desde que empecé a trabajar.

Y, de nuevo me repito, me da rabia porque si dejo que esta sensación nada alegre me invada siento que ya no trabajo igual, que no me apetece hablar tanto con los pacientes o pintar con ellos. También hay pacientes que me saturan. Pero no solo en psiquiatría, en guardias de urgencias médicas mismamente, hay gente de lo más variopinta. Y yo procuro ser amable y profesional con todos pero hay personas exigentes que me van quemando. Porque haces todo lo posible por ellos y nunca es suficiente.

Ese parece ser el quid de la cuestión, ¿no? Que haces todo lo posible y aún así no es suficiente y quejas y exigencias y te quieren dar más trabajo...y resulta tan frustrante como abrumador porque ¡si yo ya lo estoy haciendo lo mejor que puedo cómo quieren que haga más! Pero así está la cosa.

No os voy a mentir. No llevo ni un mes de trabajo y hay días en los que empiezo a quemarme, pero sobre todo en estas dos semanas en los que me han dejado con los pacientes más sola porque los adjuntos no daban a basto y yo, sinceramente, no me sentía preparada del todo. Ha habido momentos en los que no me sentía con la capacidad o la experiencia o lo que sea suficiente como para llevarlos.

También puede que haya influido en mi ánimo un poco depre ahora mismo que esta semana empezó otra residente mayor y ha estado viniendo conmigo a ver a mis pacientes. Y después de una semana luchando, preocupándome, estudiándome cosas y mirándolas, hablando con ellos todos los días y varias veces, esforzándome en hacerlo lo mejor posible; pues llega ella y ahora todos los pacientes la prefieren xD qué sad. Será porque es más guapa. Literalmente un paciente dijo que ella era la guapa de las dos (-.-') Así no es lo mejor para mi moral.

Luego estoy con el tema de teatro, que también es algo a lo que me apunté yo, muy inocentemente, con una visión muy idílica de que sería algo simple que hacer y estaría bien para mis pacientes...pues igual. Es un esfuerzo continuo, muchas horas de ensayo, no me da tiempo ni de comer entre que salgo del trabajo y tengo que venir al ensayo y no sé. Hoy casi me quitan los días libres que pedí para poder ir a hacer la obra.

Es todo muy estresanteeeeeee.

Por lo menos sigue habiendo cosas buenas en la vida. Como que hace dos días me sonrió, varias veces además, uno de mis crushes.

Os tengo que contar la escena porque es muy...brutal.

En mi último ensayo de la obra de teatro tuvimos que venir con el vestuario que, en mi caso como hago de señora hippie/mística es de lo más estrafalarios. Pues salí al baño y por ahí que me encontré a una residente que me dijo que el resto de residentes y adjuntos de Urgencias estaban en la cafetería del hospital...¿Os lo podéis imaginar, no? Pues allí que fui yo a lucirme xD Fue muy divertido y además me dieron comida gratis. Hacer el ridículo tiene sus ventajas al menos. 

Pero básicamente, para concluir, solo quería volver a decir que lo que más odio de sentirme agobiada y enfadada es precisamente eso, que saca lo peor de mí y ni siquiera siento que pueda ser buena médica. Ahora entiendo todas las advertencias sobre el burn out que nos hicieron. ¡Hay que combatirlo, chicos!


martes, 4 de diciembre de 2018

La vida te da sorpresas...

Queridos lectores, 

Hoy ha sido un día de muchas emociones, no os voy a mentir, lo he comenzado deprimida y lo termino en un estado extraño de hipomanía facticia. 

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. 

Pero, como en toda historia, buena o mala, comenzaremos por el principio o el lugar que el autor tenga a bien considerar como el principio de cada historia. 

La semana pasada fue una buena semana. Buena para mi bolsillo porque hice varias guardias con sus libranzas por lo que no tuve que mover el coche para ir al hospital ahorrando así gasolina y ganando dinero de las guardias. Pero cansada, eso sí, cansada como ella sola. Y gracias a todos los dioses a los que se les pueda agradecer que un compañero buen samaritano se quedó con mi guardia de esta semana porque no me veía capaz de hacer tantas seguidas ya. 

Ayer fue un día de locos porque ensayamos para la obra de teatro que hacemos en el hospital para los pacientes y han movido la zona de ensayo al hospital. Y yo he desarrollado una técnica extraña pero provechosa cuyo principal motor es mi paranoia con el aparcamiento. Como sé que cuando vuelvo del trabajo por la tarde aparco, pero no sé si cuando vuelva del ensayo aparcaré, pues vuelvo por la tarde y luego me acoplo con alguien. ¿Resultado? Que hay días que no me da tiempo ni a comer. Y pensaríais que se nota en algo pero acabo de mirarme al espejo y eso me ha recordado que llevo meses atrasando lo de apuntarme al gimnasio...en fin, sigamos. 

Hoy he comenzado el día enfadada porque tendría que haber ido a clase, a docencia, que es algo que hacemos los residentes de psiquiatría todas las tardes, pero en su lugar he ido al hospital porque faltaban un par de médicos. Ahí me cabreé por un par de cosas. Y, aunque sé que este blog lo lee gente de mi hospital, voy a ser sincera. A los residentes, y no es ninguna sorpresa, nos usan como mano de obra suple-faltas. Que vale, lo entiendo en parte, estamos ahí, nos pagan, tenemos que hacer cosas, pero un residente no debería ocupar el sitio de un adjunto, primero porque no tenemos (y menos yo de R1) los conocimientos y, segundo, que tampoco tenemos el sueldo de un adjunto. En fin, que yo estaba cabreada porque los martes es mi día de clase, de almorzar con mis compis, de madrugar menos y no agarrar el coche, y me lo han fastidiado. Además que me he perdido una clase de psiquiatría forense que me gusta. Y luego que usaron el chantaje emocional contra mí y eso solo se lo tolero a mi madre. Usaron la carta de que como la semana anterior apenas había ido al hospital por las guardias y los salientes...pero chico, estaba trabajando también y en guardias de puertas más de lo que trabajo en sala, la verdad. Pero bueno, el caso es que al final he ido porque como llevo yo a los pacientes y tenía cosas pendientes no quería estar mareándolos con que hoy te veo, mañana no, pasado sí y luego fiesta. He ido y sin grandes novedades, la verdad es que no haber ido no le habría supuesto demasiado cambio a mis pacientes porque no he podido hacer varias de las cosas que me había propuesto porque faltaba otra gente o alguna cuestión así. 

Me he desfogado pintando con los pacientes que es una actividad que me gusta mucho. Es que tienen ceras de colores y me encantan. Hago una regresión total. Hoy le he hecho un barco a una paciente que me ha dicho que su sueño era viajar en barco a Argentina donde nació y una princesa a una señora mayor que estaba pintando conmigo. 

Así que eso me ha alegrado porque me gusta pintar y estar con los pacientes. Pero aún así no terminaba de ser mi día. Además de que voy como al límite de combustible y sufría de camino.

En fin, por la tarde, mi coR, Liv, la conocéis porque íbamos juntas a la carrera y ya la nombre en entradas pasadas de años atrás, me ha dicho de quedar conmigo para darme unos papeles que tenía que llevar al hospital. Hemos quedado en un centro comercial y, ya que estaba ahí, aproveché para mirar los primeros regalos de Navidad para la familia y amigos ahora que he cobrado y aún puedo sentirme montada en el dollar (cosa que no es del todo cierta, pero vamos) me he emocionado y he comprado un par de regalos. El dependiente que era muy amable se ha puesto a hablar conmigo, de temas varios, en general ha considerado que soy demasiado buena persona y me ha dicho como que si pasaba a lo largo de la tarde le haría ilusión. Y yo como...9.9 he ligadooo. Total, que he ido a mirar otros regalos y he vuelto a pasar por ahí, nada intencionadamente...bueno un poco sí. Lo he saludado y me ha hecho una señal para que me acercara. Yo, pensando que me había dejado algo me he acercado y entonces me suelta su número de teléfono en un papel. Y yo como O.O whaaaaat?

Resultado de imagen de whaaat?

O sea, sí, intuía el flirteo, pero pensaba que era una técnica comercial para que no pensara en la pasta que me estaba gastando en mi hermano (no siempre agradecido, pero ese es un tema para otro día). Entonces, como que me he asustado, pero me he mantenido toda cool. "Contrólate Laura, tú puedes, lo has leído en muchos libros, puedes hacerlo". Y yo todo bien, toda guay, todo chido, he tomado el papel con su número y le he dicho que casi se apuntara el mío porque soy demasiado cobarde gallina, capitán de las sardinas como para atreverme a escribirle. Seamos sinceros, no tengo demasiada experiencia en el ámbito citas. Mi última relación nació a distancia, por internet y no tenía la presión de pensar que iba a intentar verme en cualquier momento cosa que, no sabría decir por qué, me agobia mucho. 

Buah, ¿voy a tener que comprarme ropa y depilarme en plan comedia romántica mala? Lo sé, lo que os digo suena tan triste xD Lo peor es que me paso la vida hablando con los demás de novelas eróticas y sadomasoquismo pero cuando quieren invitarme a una cita fibrilo. So sad. Pero miremos el lado bueno, por fin tenía un tema para una entrada que no fuera estrictamente sobre medicina! Ah que sosa me he vuelto. 

Aunque el otro día vi Patch Adams y me pareció taaan bonita. La recomiendo mucho. Es exactamente lo que me gusta de la medicina. Y me gustaría explicar más a fondo algo que pasa en la película y también me parece una gran metáfora pero sería hacer spoiler así que lo dejaremos por hoy. 

Deseadme suerte, queridos lectores. Y manteneros alerta para actualizaciones sobre mi, de pronto ya no tan inexistente, vida amorosa. 

lunes, 26 de noviembre de 2018

Lo mejor y lo peor de la Humanidad

Queridos lectores, 

Tengo pacientes que me dicen que son muy sensibles, hipersensibles, de hecho, a todo lo que pasa a su alrededor. Y yo pienso para mí: "si tú supieras lo mucho que yo lloro por cada pequeño detalle de tristeza". 

Lloro con Inside Out, lloro con Coco sin importar el número de visionados. Lloro con todo aquello que me transmita la tristeza de otra persona y en los entierros soy un mar de lágrimas aunque no conociera al difunto simplemente porque el llanto de las otras personas se me contagia. Quiero pensar que soy muy empática, aunque tenga sus lados negativos y dé el espectáculo cuando voy al cine o a ver algo medianamente trágico. 

Pero, ahí es la cosa, que los médicos son los que tienen que ponerse en el lugar de los pacientes y no al contrario, al menos esa es la idea. Yo me hice médica porque quería ayudar a la gente. No porque me encantasen los desequilibrios electrolíticos, ni porque me chiflase la sangre ni porque pensara que se ganaba mucho dinero. Y no me arrepiento de mi motivación, desde luego me sigue motivando más que el mero placer científico. Sin embargo, quiero aprovechar esta entrada para reconocer que, a veces, hay personas que me hacen preguntarme realmente por qué me gusta ayudar. 

Y es que yo entiendo que nosotros somos los sanitarios y los profesionales y somos los que estamos aquí para ayudar, curar en la medida de lo posible, aliviar el dolor...pero hay gente que es realmente desagradable en el mundo. La verdad que es algo que odio. Porque yo estoy ahí, sentada frente a esa persona, en una silla (no me iba a sentar en el suelo) delante del ordenador para ayudarla, pero no hace falta que sea irrespetuosa y me trate con exigencias como si el hecho de ser su médica me convirtiera en su esclava. 

Lo peor es que uno podría pensar que los enfermos psiquiátricos, con todo esto de tener poca conciencia de enfermedad y tal son los menos agradecidos, pero estas personas que me hacen cuestionarme por qué me gusta ayudar a la Humanidad me las encuentro en urgencias generales.

Por suerte, sigue habiendo personas entrañables a las que te apetece ayudar. Aunque probablemente debería psicoanalizar mi complejo de mártir salvadora, pero en fin, es demasiado tarde como para intentar arreglarme a mí misma, mejor focalizo mis energías hacia los demás.

Y me gustaría profundizar más pero tengo que ir a hacerme la cena y adormir porque mañana tengo guardia. Así que no perdáis la fe en la Humanidad y seguiremos hablando ;)

martes, 20 de noviembre de 2018

Poderoso es Don Dinero

Queridos lectores, 

Me encuentro desorientada en las tres esferas, con atención dispersa y mi lenguaje es difícilmente correcto en forma y contenido Parece que mi exploración del estado mental no es demasiado prometedora.

Hola queridos lectores, siento llevar tanto sin escribiros pero no doy más de mí estos últimos días. Entre el trabajo, y otros miles de líos que me he buscado, la verdad, es que cuando llego a casa o no me da tiempo o no me quedan energías para escribiros y es una lástima, porque suelo tener mucho que contar. Ojalá fuera como los radiólogos y tuviera ese aparato al que le hablan y va escribiendo por ellos, sería genial. Mis entradas serían interminables y plagadas de divagaciones, pero geniales. Modestia aparte xD.

Pero hoy sí que sí, me he propuesto acabar esta entrada sea como sea. ¿Qué puedo contaros de mi último mes de vida? Me he dado tiempo de que el tiempo se vuelve relativo cuando trabajas y más aún cuando tienes guardias, porque pierdo la cuenta de los días y empiezo a olvidar en qué fecha vivo. Como cuando de repente tienes guardia en viernes y domingo y el miércoles te parece lunes, cosas así. Por suerte, cuando yo llego a psiquiatría nadie me pregunta por la fecha, hercúlea tarea que se reserva tan solo para los pacientes, porque de lo contrario acabaría ingresada el día menos pensado.

Pero lo más importante ¿qué he aprendido este último mes sin escribiros?

Bueno, me di cuenta de una cosa muy interesante que es la que da título a la entrada de hoy y es que en psiquiatría vemos problemas mentales, claro, pero casi siempre estos problemas se acaban mezclando con problemas sociales que son, en gran mayoría, problemas económicos. El dinero mueve el mundo y eso no es ninguna novedad, claro, no es que piense ahora que os estoy descubriendo el mundo. Pero sí es una verdad que me ha ido calando más profundo ahora que me enfrento a esa realidad casi todos los días y que me he subido al mundo consumista de los adultos. Y a veces no entiendo el valor que tiene el dinero, o eso quería pensar, no lo entendía a lo mejor cuando no tenía que trabajar para ganármelo y para mí era simple papel sobrevalorado. Un símbolo que se nos ha ido de las manos. Porque en realidad el dinero es eso, un símbolo. Si ahora llegase un apocalipsis zombie y nuestra sociedad sucumbiera el dinero no valdría nada, no se podría comer, no se podría beber, como mucho serviría para avivar las llamas del fuego y calentarse. En sí mismo, el dinero tan solo tiene el valor que le damos. Y por eso no sirve de nada tener un millón de dólares en España donde se usa el euro o llevarte miles de euros a Argentina (obvi luego se puede cambiar la moneda, pero eso es otra historia). Y sin embargo, he empezado a sentir esa pequeña dosis de corrupción que te golpea cuando empiezas a ganar tu propio dinero. Porque te corrompe. Y a veces parece que cuánto más tienes más quieres, es un poco como el Anillo del Poder en el señor de los anillos, que te va corrompiendo y te hace desearlo hasta que te pierdes a ti mismo. Pues con el dinero pasa igual.

Y eso es lo que menos me gusta. La verdad es que es el causante de mucha patología mental porque seguramente si tuviéramos otro sistema económico que no fuera tan capitalista y crudo nos ahorraríamos mucha ansiedad y depresiones reactivas al medio.

Aunque ahí ya es meterse en muchos líos.

Otra cosa que he estado pensando es sobre los 4 principios éticos básicos de la medicina. No sé si os acordáis o si lo habéis estudiado, pero básicamente son: beneficencia, no maleficencia, autonomía y justicia. El principio de justicia hace referencia a la igualdad: que tu trato o tratamiento no dependa por ejemplo de la comunidad autónoma donde vives. Y a veces me siento mal porque no es algo fácil de cumplir. Yo puedo tratar a todos mis pacientes igual, claro, ¿pero estarán igual de bien tratados los que vea yo en urgencias que los que vea un médico con más experiencia? Ya os digo yo que, según el médico, alguno habrá que estaría mejor conmigo, pero en general no.

La vida adulta es dura y la vida médica, a veces, aún lo es más. Y aún creo que puedo felicitarme a mí misma porque siendo la loca empática que soy pensaba que me iba a dejar llevar mucho más por todos los casos y he aprendido a compartimentalizar como una campeona (¿oigo ovaciones?) gracias, gracias. Pero sigo dándole tantas vueltas a todo y cuestionándome lo que podría haber hecho mejor o diferente.

Menos mal que soy simpática y espero tener una buena relación con todos mis compañeros porque sé que es cuestión de tiempo antes de que me tengan que tratar a mí.

El sábado pasado, sin ir más lejos (no, no fui a que me trataran) fui a una charla sobre psicoterapia de la cual, debo confesar, no me enteré de mucho porque el ponente se dedicó más a repasar la lista de nombre importantes y personalidades del mundo de la psiquiatría que conocía y, además, era una charla para personas que tenían ciertos conocimientos que yo...pues ese día me dejé en casa. Así que no me enteré de mucho. Pero sí que cada vez que explicaba las preguntas que se le podían hacer al paciente para evaluar su estado mental, me las hacía a mí misma. Y puedo decir orgullosamente que apruebo casi todas las áreas de importancia de la vida. Que son, por si alguien se quiere evaluar: estudios y trabajo, amigos y familia...me acuerdo de esos. Es que estaba saliente de guardia xD.

También participo en la obra de teatro que hacen en sala para pacientes. Es divertido porque mi personaje está un poco loco, es algo así como una abuela de 60 años hippie que fuma hierba y tiene un problema con la bebida, está obsesionada con los minions y mantiene una tórrida aventura con su maestro de yoga. Estaba claro que ese papel sería mío desde que lo leí. Es gracioso porque el otro día mi padre me dijo que  a ver si iban a descubrir mi talento interpretativo y es que la verdad es que yo soy horrible interpretando, solo sé hacer de mí misma así que estamos apañados...

Y hasta aquí la entrada de hoy. Siento haberos decepcionado si llevabais mucho tiempo esperando una gran entrada. Mi estado mental es algo deplorable xD. Espero tener algo que contaros interesante próximamente. Aunque me tenga que inventar algún amorío para manteneros interesados 9.9