No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Cuando llaman a tu busca y no precisamente el amor

Queridos lectores,

Que maravilloso día para escribiros por fin. Llevo un tiempo empezando entradas sin tiempo de acabarlas, porque el calor del verano en esta ciudad me hacía sufrir más de lo decible, por no hablar del ruido de las obras. Pero recemos a los dioses, cada uno que elija los suyos, para que lo más que llegue a molestarme sea la tele del vecino de abajo con una de esas películas antiguas tan prejuiciosas sobre indios y vaqueros en el antiguo oeste que tanto me recuerdan a mi abuelo, y pueda terminar la entrada. 

Tampoco puedo decir, en honor a la verdad, que tenga grandes novedades que contaros. Estoy trabajando, a veces siento que demasiado, otras que apenas hago nada por lo que merecer el sueldo, pero ahí estoy yo, incansable, día tras día, yendo al hospital. Me gusta ir conociendo a la gente, que las enfermeras, auxiliares, celadores y otros médicos me vayan saludando. Es importante llevarse bien con la gente en tu ambiente de trabajo, pero aún más, encuentro que lo hace todo mucho más fácil si llegas a un sitio y sientes que la gente te recibe con cariño. Y, la verdad, es que si fuera difícil me lo podría plantear, pero no parece haber nada más fácil que ser simpático con los demás, ser amable y tratar a la gente como te gustaría que te tratasen a ti. Ya que estamos con este tema, permitidme una reflexión para mis compañeros tanto actuales como futuros médicos: hay gente, de esos médicos que se licenciaron en el mesozoico, que siguen pensando que el Médico es el superior de todo y de todos y que las enfermeras o cualquier otra persona están por debajo de él, y no tienen reparos en decirlo y de actuar conforme a ello. Pero, ¿sabéis una cosa? Que en un hospital, al final, lo más importante es el bienestar del enfermo y para que las cosas funciones bien el médico es una pieza fundamental, pero un engranaje no funciona sin todas las piezas y, sinceramente, el trabajo en equipo es fundamental. Porque no sirve de nada recetar y pautar todos los tratamientos de los enfermos si luego las enfermeras no se lo dan como corresponde; no sirve de nada tener al mejor cirujano en un quirófano si el celador no trae al paciente que tiene que operar y así miles de cosas pequeñas y no tan pequeñas que son fundamentales en el correcto funcionamiento de un hospital. 

Así que lo que supongo que os quiero transmitir es que no seáis clasistas. El médico no es ni más ni menos que nadie, tiene su trabajo y una gran responsabilidad, eso es cierto, pero necesita de la ayuda de todos para que las cosas marchen bien y hay que valorarlo como se merece. No tengáis miedo de saludar a todo el mundo y presentaros. A mí, sin ir más lejos, el otro día me llegaron a mirar totalmente sorprendidos cuando llegué al mostrador de enfermería en mi primera guardia de psiquiatría y dije mi nombre y quién era. 

- "Es que nadie se presenta nunca"- me dijeron. 

Y ya no pregunté si ese nadie hacía referencia a los psiquiatras, a los residentes o a los médicos en general, pero ahí estaba. Y no cuesta tanto decir tu nombre, a no ser que sea muy largo vamos xD. 

Tampoco hay que tener miedo a hacer tareas que en principio "no te corresponden". Y vale que a veces todos estamos muy atareados, pero podemos quitar una vía (si yo he aprendido cualquiera puede), podemos llevar una silla de ruedas hasta encontrar al celador en su puesto y que siga el viaje. Son tonterías que agilizan mucho el trabajo y no desprestigian a nadie, al contrario. Yo estuve con una médica una vez en prácticas que ya me recomendó que aprendiera siempre todo lo posible, aunque no fueran cosas de mi campo, ni de mi profesión, porque si alguna vez te ves solo o sola lo necesitarás. Así que no tengáis miedo de aprender. Y, además, creo que a la gente le sienta bien que lo saluden, ¿no? que le sonrían, que le traten con respeto, lo llames por su nombre y te intereses también por sus labores. Parece una cosa muy tonta, lo sé, pero me han dado ya las gracias tantas enfermeras, auxiliares y celadoras solo por presentarme y pedir las cosas por favor que empieza a parecerme que ya no es algo tan tonto, no, y que algo estamos haciendo mal por el camino si decir que me llamo Laura revoluciona a toda una mesa de enfermeras. Además no nos engañemos, las enfermeras son las que tienen las cafeteras en los hospitales xD...pero eso es aparte, no creáis que soy maja por el interés de la cafeína...

En otro ámbito de cosas, la última guardia que hice fue, sin lugar a dudas, la peor guardia que he tenido hasta la fecha. ¿Por qué? Pues bueno, llevaba toda la mañana viendo dolores abdominales, porque así es la vida y la población urbana que me rodeaba parecía haberse confabulado con el personal de triaje para que en mi mañana de trabajo tan solo hubieran dolores abdominales. Cruel broma del destino, por tanto, cuando, tras haber tenido por fin hueco para subir a comer y engullir más que otra cosa un cuenco de gazpacho andaluz y un poco de pollo con patatas (la comida del hospital no es lo más gourmet que os podáis encontrar) empecé a sentir un ya familiar dolor abdominal que me estaba apretando las entrañas como me apretaba el miedo de pensar que, si no se pasaba pronto, iba a tener que cambiarme a la silla del paciente en la consulta. Duró más de lo que me hubiera gustado y empecé a sentir una cierta nausea, tuve por seguro que era cosa del gazpacho (nota mental: no volver a pedir gazpacho en las guardias) y esperé que mi estómago pudiera combatir la acidez. Por suerte para mí y el resto de compañeros a los que no tuve que dar más trabajo, se me pasó el dolor de estómago y pude seguir mi día de trabajo, pero eso sí, no me atreví a comer nada más en toda la tarde. Y eso es grave porque para aguantar 24 horas del tirón trabajando cada uno abusa de lo que puede (normalmente café) pero en mi caso los hidratos son la clave y tengo galletas, bocatas y rosquilletas para dar y regalar. Imaginaros mi estado mental cuando llegué a la hora de la cena (sobre las 2 a.m.) sin haber ingerido nada desde que comí a las 15:00h. Me estaba muriendo, sinceramente. Y, normalmente, aún hago un resopón antes de irme a dormir a las 5 a.m. cuando me toca hacer el primer turno y dormir luego, pero de nuevo no me quise arriesgar a enfadar a mi estómago después de que la cena casi me diera otro susto. 

Como consecuencia de mi lamentable estado rozando la desnutrición (no me lo creo ni yo, pero hambre tenía) unido al aire acondicionado del cuarto de residentes, ahora tengo un resfriado del copón. Y un oído taponado, qué molesto. Bebo más agua que los patos y no paro de ir al baño porque todo lo que entra tiene que salir xD. 

Hablando de eso...

***

Y tras volver del baño... Es broma xD o quizás no, pero qué más da. En fin, no me queda mucho más que contaros en realidad. He tenido varias reflexiones filosóficas, pero puede que sean delirios por el resfriado. Ya he empezado a tocar la psiquiatría, sobre todo, en forma de guardias. He de contaros cómo fue la primera, creo que aún no lo he hecho. Veréis, mi amiga y co-R (residente de mismo años) había hecho su primera guardia antes que yo y me dijo que había ido muy bien, que no había mucho trabajo, que me llevase un libro para ratos muertos y que, al ser la primera guardia, no nos dejaban el busca todavía. Así que, toda inocente yo, me fui a la guardia con esa idea en mente. No solo no tuve tiempo de leer, sino que apenas paramos ni para comer, desde el principio hasta el fin de la guardia fueron cayendo marrones. La médica con la que estaba me miraba y me decía que no había visto una guardia así en su vida y que haber si era mi mala suerte. A mí no me parecía algo imposible. Pero, más aún, imaginaros mi sorpresa cuando empieza a ponerme supuestos de casos por los que me podían avisar y qué tendría qué hacer. Yo pensaba que eran casos hipotéticos para aprender, pero resulta que me estaba hablando de qué hacer cuando me llamaran al busca. O.O me quedé un poco muerta y se me tuvo que notar en la cara, no esperaba después de lo que me dijo mi co-R que me dejarían el busca, pero ahí estaba yo, con el móvil en la mano esperando que me llamaran en cualquier momento y pensando qué responder xD. Así que ya veis. No os podéis imaginar la cara que se nos quedó a esa misma médica y a mí cuando, en mi tercera guardia, volvimos a coincidir. Las dos dijimos enseguida que nuestras anteriores guardias habían sido buenas. Por suerte para las dos y nuestra futura relación como compañeras, fue una buena guardia y rompimos la maldición que nos perseguía tras nuestro primer encuentro. 

También he de decir que me gusta llevar el busca solo para poder decir: "Psiquiatría" en un tono de lo más formal y propio de una secretaria entrenada, solo para convertirme en un lío de nervios incomprensible que no sabe qué hacer ni qué responder ante lo que preguntan y piden. Y es que no suelen llamar para desearte una buena guardia ni para hacer declaraciones románticas, precisamente, más bien suelen ser pequeños marroncetes. Aún así, intento parecer una profesional y que no se note demasiado que no tengo ni puñetera idea de lo que me está diciendo. Por ahora, tengo un don para aceptar todo lo que me proponen (y hablo de pacientes no de proposiciones indecentes, tristemente) y es que no sé decir que no a muchas cosas, pero aún menos cuando me dicen que es alguien que podría beneficiarse de mi ayuda, por más que me hayan repetido que las crisis de ansiedad no tenemos por qué verlas xD pero allí estoy yo, haciendo de escucha para el mundo. Así que espero que se me destape el oído para entonces porque si no solo tendré una oreja que ofrecer a mis pacientes. 

Bueno, pues me despido ya sin saber cuándo volveremos a hablarnos (o leernos) porque soy la nueva reina de la procrastinación y tengo muchas guardias xD pero mucho ánimo a todos y espero que, los que podéis, estéis disfrutando del verano porque si me quejaba de mi blanco estudiante tendríais que ver mi blanco médica a juego con el pijama del hospital. Podría camuflarme con las paredes si no llevaras unas zapatillas tan fosforitas, cosa hecha a propósito claro xD. Que por cierto me recuerdan a Dory y me encantan. 

Muchos besos a todos y daros un bañito de mi parte ;)

jueves, 19 de julio de 2018

Una semana intensa

Queridos lectores, 

He tenido una de las semanas más intensas y, probablemente, raras de mi vida que ha incluido: tener la razón terapéutica frente a una médica más experimentada, un funeral, mi primer día libre del trabajo y saltar un muro para recuperar mi ropa interior. 

Así que vayamos poco a poco y empecemos por el principio. 

La semana comenzó bien, en fin, nada diferente a las demás. Trabajo, pasando sala, aprendiendo lo que se pudiera aprender y mi mente fuera capaz de asimilar que no suele ser demasiado. Aunque de vez en cuando diga algo con cierto acierto e incluso criterio médico. A mitad de semana me levanté lista para afrontar un nuevo día, nada diferente a los demás, es decir, con el tiempo justo y la idea de que tenía que correr algo para no llegar tarde. Vi que tenía muchos mensajes en el grupo de la familia y cuando me puse a leerlo me enteré de que mi abuela había fallecido aquella noche. La verdad es que fue un golpe duro porque no me lo esperaba, quiero decir que no había estado enferma gravemente. De hecho, yo el sábado anterior había ido a verla porque estaba con un catarro y la ausculté sin escuchar nada raro. Y no negaré que me sentí algo culpable porque, ¿y si se me había pasado algo? ¿y si no había escuchado bien? A veces estamos en negación y no queremos ver en personas cercanas lo que podríamos ver en otras personas que no son familiares. Pero vamos que yo no era su médica, había ido al centro de salud y posteriormente acudió al hospital.

No me quiero alargar en este tema porque ¿por qué? Fui al velatorio después de trabajar, con todo el lío que suele conllevar hacer papeles que no saben que existen. No sabría cómo explicarlo. Estábamos allí todos mis primos y compartimos esas grandes anécdotas sobre mi abuela, y la verdad es que casi todas estaban relacionadas con la comida xD. De hecho mi mayor anécdota del velatorio está relacionada con la comida: cuando a las 19h fui al Consum más cercano para comprar merienda para mis primos, tíos y padres.

Soy una persona bastante empática y a veces demasiado emocional, me cuesta mantener el tipo cuando veo a gente llorar porque me transmiten sus emociones, no sabría cómo explicarlo, pero siendo mi familia y mi abuela todavía más, tuve que esforzarme para que mi llanto no resonara por la iglesia, no queda nada elegante lo de sonarse los mocos sonoramente. Pero bueno, al final lo importante es que vivió su vida, que tuvo una gran familia y que, si hay un más allá, podrá reunirse con mi abuelo, al que echaba mucho de menos desde que faltó. Así que, al menos, espero que pueda descansar y, no es que yo sea una persona muy o poco religiosa, sobre qué hay después de la muerte me mantengo sin pronunciarme, ya lo sabremos en nuestro momento, pero al menos si tuvo ese momento de lucidez antes de partir, espero que lo viviera con la alegría de reunirse con él.

Y eso es, me dejaré ya de sentimentalismos porque soy de lágrima fácil. Y la cosa es que mi estado mental sufrió ligeramente, pero el sábado tenía guardia y yo podía cambiarla con facilidad, tampoco pensé que hubiera necesidad, ya me parecía demasiado, así que volví a la ciudad la tarde de antes de la guardia y decidí poner una lavadora. No sé exactamente qué toqué, pero digamos que la fastidié y para cuando abrí la lavadora todavía tenía agua, así que la ropa que fui a tender estaba del todo mojada, con la mala pata de que al colgar una toalla se cayeron dos bragas al patio de la vecina xD Así que tuve bajar a su casa y preguntarle si me dejaba pasar, hasta me tuve que llevar una escalera porque una se había quedado en el muro de separación xD en fin, todo un show. Menos mal que la guardia fue bien aunque agotadora, el lunes posterior a la guardia seguía en una especia de resaca post-guardia.

Por cierto, nunca he tenido resaca pero creo que estar saliente de guardia se le parece bastante: te duelen las piernas, la cabeza, a veces tienes hasta malestar y mucho sueño.

Y hasta ahí lo que os puedo contar. Ahora a por la próxima guardia que, por cierto, también me pilla en sábado xD soy así de afortunada

domingo, 8 de julio de 2018

Conocer el origen de los males


Queridos lectores,

¿Sabéis algo curioso? Esta es la primera vez que estoy trabajando en verano, a menos que contéis el MIR. Pero es la primera vez que estoy en la ciudad en verano y corro un serio riesgo de deshidratarme. Qué calor. Qué humedad y qué de todo.

Aunque no me adentraré en mis quejas urbanísticas ni climáticas, porque tenía algo que contaros. En fin, nada importante ni de riesgo vital. Solo una reflexión, espero que, interesante.

Hoy tenía formación de psiquiatría y un compañero me ha hecho pensar en algo: no hay nada más peligroso que un psiquiatra narcisista o falto de humildad. Y quizás o preguntéis, ¿y no es eso peligroso en cualquier tipo de médico? Pues obviamente, ninguna persona narcisista o falta de humildad será un gran compañero, digo yo, y creo sinceramente que un médico tiene que trabajar, entre otras cosas, desde la humildad porque nada es absoluto y en la medicina es tan difícil llegar a la verdad, imposible diría yo, encontrar una verdad absoluta, que siempre tendría uno que estar dispuesto a admitir que podría no estar del todo en lo cierto o que podría estar equivocado.

La diferencia es que un radiólogo puede ser un narcisista y no querer admitir que algo está roto, pero la radiografía le quitará la razón sin lugar a duda. En otras especialidades médicas, hay pruebas que avalan o desmienten a los profesionales. Pero en psiquiatría, no. La mayor prueba diagnóstica es la entrevista con el paciente y lo que él o ella te cuente y eso será interpretado por un médico. Después será su criterio contra el mundo. Claro que hay tests y criterios ya definidos y cosas así, pero todo es algo más subjetivo. Y, el problema, veo yo, con estos médicos que creen que están en posesión de la razón es que le pueden colgar el sambenito de la enfermedad a quien no corresponde o de la enfermedad que no corresponde, o no atienden a un cambio al paciente.

En otro ámbito de cosas, llevo unos cuantos días paseando por el río y siguiendo cierta rutina y, dentro de mi rutina, ha entrado encontrarme con una pareja de ancianitos de lo más entrañables. Nada raro, solo resulta que nos sentamos en dos bancos contiguos cada tarde y, a veces los observo, nada stalker, y me hace pensar sobre la vida. Sobre estar enamorado de alguien durante cuarenta o cincuenta años, o no estarlo pero estar con esa persona esos años, que es peor xD. La fragilidad de la vida, el paso del tiempo. En fin, tantas cosas que no podemos controlar y para las cuales, el único arma que tenemos, es sentarnos en un banco a esperar que lo peor pase o lo mejor llegue. Ella ha perdido su mente, su memoria, parte de sí misma, y él la cuida, sale con ella cada tarde porque se está mejor fuera que en casa con este calor y le retoca el pelo cuando lo mueve el viento. Ahora es cuando sí que parezco una stalker. 

Qué curioso es el tiempo, que curiosa es la vida. Y pensar que nos la perdemos esperando a que llegue. 

Qué profunda me he puesto...

En fin, a mí no me va mal. El trabajo me gusta, los días pasan sin que apenas me dé cuenta y aunque la mayoría de mis problemas psicológicos siguen como estaba, se me da algo mejor (un poco al menos) afrontarlos. 

Sí que es verdad, y esto os lo quería consultar, que ayer mis padres me dijeron que me extralimitaba en mis tareas médicas. En sus palabras, que "se me subía el cargo a la cabeza". Vamos apañados. La razón de ello o de que me lo dijeran al menos, son una par. Prueba A: que mi abuela, que está ya mayor, se puso enferma, y el resfriado la descompensó un poco y se puso fatal. A través del grupo de móvil familiar yo veía que mis tías y hasta mis primas se iban turnando para cuidarla o estar con ella, y consideré que lo menos que podía hacer era ir a explorarla y ver como estaba cuando fuera al pueblo. Ya que estaba allí, le hice una exploración completa, más por tranquilidad de mis tías que por necesidad, la verdad, pero en fin, nunca está de más auscultar a las personas mayores o ver si tienen edemas y esas cosas. Y ya puestos, pues les hice algunas indicaciones, cosas sobre todo básicas, como que intentaran que paseara un poquito para mover mejor el moco, que bebiera mucha agua y que consultaran con su médico de cabecera algunos cambios en medicamentos que yo había visto que se estaban haciendo en el hospital y me habían explicado como beneficiosos. Según mis padres haciendo esto solo lograré que la gente venga a preguntarme cosas de medicina y que al final me haré una pasota y no le haré caso a nadie, que es lo mismo que al parecer quieren que haga, así que no sé muy bien cuál es su razonamiento: ¿hacerme despreocupada por la gente ahora o más tarde?

Y Prueba B: aquí sí que les doy algo la razón, pero fue más un fallo que algo consciente. Fui a ver a una amiga de mi abuela que le tengo mucho cariño y había estado ingresada por un tema serio. Yo solo quería ver cómo estaba, pero se empeñó en sacarme su informe médico por si me lo quería leer. Lo cierto es que su caso era súper interesante, de estos de libro que tú crees que solo te los ponen para fastidiar en exámenes, pero en este caso era real. En fin, que yo de eso no le dije nada, pero luego hablando con ella, por la conversación simplemente se me escapó un detalle muy médico sobre su enfermedad (que dudo que nadie supiera, la verdad) pero que dice mi madre que si ella no lo sabía era porque a lo mejor la familia no quería que lo supiera. Para que me entendáis un poco era el posible origen de la infección. Y vale, que no quería meterme donde no me llamaban ni decirle nada que la asustara o la dejara intranquila, fue un fallo por mi parte, pero no algo hecho con alevosía ni por mostrar cuánto sé. Pero por otro lado, en el momento en el que lo dije y se lo expliqué ella me dijo que había estado pensando y repensando cómo podía haberle pasado, qué había hecho mal. Y ese sentimiento de culpa es algo que pasa, es algo que tienen muchos pacientes cuando no saben por qué pasa algo o a qué se debe. Si tú sabes que te has hecho una fractura en un hueso porque te has dado un golpe, pues es una cosa, pero si te levantas con una fractura y no sabes de qué es, ¿no te volverías un poco loco pensando cómo ha pasado? Pues en este caso (todo y que yo no pretendía decirle nada, pero a cuento de lo que me dijeron mis padres), ¿no es mejor saber las razones si la persona las quiere saber? Y ella las quería saber. La incertidumbre aumenta el dolor, eso está demostrado. 

El caso es, este caso aparte, ¿está mal que me detenga a explicarle a la gente que me pregunta las cosas? ¿Está mal que intente traducir a otros médicos cuando los pacientes se quedan con cara de póker y no han entendido ni qué tienen ni por qué ?¿Está mal que alguien conozca el origen de su dolencia? ¿Y si no lo sabe, no le dará esto aún más angustia, pensando qué le está pasando, por qué y qué ha hecho mal? En mi limitada experiencia, es así, y me gusta hablar con la gente y ayudarles con sus dudas, pero ya no sé qué pensar. ¿Qué creéis vosotros? 

Bueno, chicos, mucho ánimo en todo y nos vamos leyendo ;)

domingo, 1 de julio de 2018

El nutritivo bolso de Mary Poppins

Queridos lectores,

¿Qué tal os va mis pequeños amores? Ay que cursi me he levantado. Creo que es el efecto que tiene dormir en un cerebro que lleva una semana arrastrando el sueño de su segunda guardia. Soy una insomne perenne, qué bonito, menos por el sueño y la mala leche que me da el sueño. 

Pero en fin, vengo a contaros. Hice mi segunda guardia esta semana que también estuvo chula. Aunque me gustó más la primera, he de decir, creo que me tocó con una médica que me caía tan bien y una residente mayor con la que también tenía ya mucha confianza y claro eso hizo que me lo pasara genial. ¿Queda mal decir que me lo pasé bien cuando se supone que estuve viendo gente enferma? En mi defensa diré que no vi nada grave de vida o muerte. Unos cuantos casos interesantes, eso sí. Pero no os los contaré (Que mala soy), pero vamos es que ni que esto fuera un blog de casos clínicos. Solo os contaré una bonita experiencia que me dejó mi último día de rotatorio por urgencias. 

Yo estaba pasando consulta con una médica a la que acababan de operar por algo de una muela y, la pobre, se encontraba fatal, hacía de médica pero podría haber sido la paciente perfectamente, así que me ofrecí a ponerme con ella para ayudarla, por lo menos escribir y hacer las cosas y exploraciones y así ella podía ir más light con su dolor. Entonces, mientras estaba ahí vino a buscarme otra médica para ver si quería ir a ver a una paciente que había llegado muy nerviosa, llorando, en pleno ataque de ansiedad para ver si podía hablar con ella y tranquilizarla. La verdad es que no sé exactamente qué quería esa médica que hiciera, si hablar un poco, o me lo dijo porque yo era de psiquiatría y me podía ir bien la experiencia aunque no me necesitase porque ella lo podría haber hecho o, y esta es mi mejor hipótesis, que a ella le hubiera gustado hablar con la paciente y dedicarle más tiempo pero como en urgencias el tiempo aprieta y escasea me buscó para ver si yo, que hago menos por allí, quería estar un rato con la paciente porque le sabía mal dejarla sola. En fin, sea cual sea el motivo no me enteré, porque en cuanto me lo dijo yo me puse en modo "salvadora on" y le dije que claro, que me llevaba la paciente a una consulta vacía para que pudiera hablar y tranquilizarse, fui a buscarla y me la llevé. 

Por un lado, está genial porque me buscaron activamente para hacer algo. Desde luego para leer un electro no vendría nadie a ver si puedo echarle una mano (soy malísima con los ECG) pero para esto sí. Además, quiero pensar que ayudé, porque tranquilicé a la chica, hablamos un poco de lo que le preocupaba, trabajé en quitar el sentimiento de culpabilidad y dejé que se fuera cuando vino una amiga suya a buscarla y así no estaría sola. Cuando volvió a entrar en la consulta con la otra médica para ver que las pruebas estuvieran bien y se sintiera mejor para darle el alta, me agradeció mi ayuda y dijo literalmente "hemos estado hablando como si fuéramos amigas de toda la vida" que está bien, ¿no? Luego me dio un abrazo, le deseé suerte y se fue. Y, entonces, la médica me dio otro abrazo y yo flipaba con aquello, era el día de los abrazos y nadie me había avisado. Pero me sentí tan bien de haber podido ayudar.

Ni siquiera terminaron ahí mis abrazos, porque por la noche fue la Graduación de mi hermano y hablando con una antigua profesora que me estaba contando lo feliz que la hacía ser profe, terminé dándole un abrazo, ¿por qué? La respuesta es ¿y por qué no? Me lo pidió el cuerpo. 

Hablando de la graduación de mi hermano, fue larga pero bien. Claro que no puedo quejar después de lo que mareé para que alguien me cambiara la guardia porque sí, mi segunda guardia era técnicamente el día de la graduación de mi hermano y me cambiaron un viernes por un martes, cosa que nadie quería hacer, pero mira, encontré un alma caritativa. Así que no hay reproche posible para esa noche porque tuve que amarla pero...si somos sinceros...se hizo súper largo. Todos los chicos de todos los cursos quisieron hacer discurso, que en mi época no se hacía y terminó tardísimo, pero por lo demás todo bien. 

¿Qué más? Pues esta semana empiezo en un servicio nuevo, así que ya os iré contando. Voy a echar de menos urgencias. La verdad es que la gente era tan maja que daban ganas de quedarse allí a vivir (quizás no tanto) Pero es verdad que es muy importante, sobre todo, en tu lugar de trabajo o donde pasas muchas horas, que la gente sea agradable, porque si estás a gusto se hace todo mucho más fácil y con mejores ganas, te motiva a seguir trabajando y aprender y te lo pasas bien, simplemente. No creo que el hecho de acostarme a las 4 o 5 a.m. de la mañana trabajando fuera algo que disfrutase sino. Y tampoco creáis que lo disfruto tanto que a partir de las 3 de la mañana me estoy durmiendo sobre el teclado. Menos mal que existe la cafeína y mis interminables reservas de alimentos. 

Ah eso es verdad. Mirad, yo soy algo rara en algunos aspectos de mi personalidad pero mi orgánica organicidad también es algo extraña en sí misma y puedo vivir sin dormir un par de días pero no puedo sobrevivir sin comer durante más de dos horas seguidas, por eso sabía que para sobrevivir a las guardias necesitaba bastantes reservas de alimentos. Me llevé: zumos, café, cola, agua, rosquilletas, smothies, nueces, cerezas y galletitas saladas, solo para picar, luego dos bocadillos para la merienda y menos mal que la comida y la cena me la dan en el hospital. Podría sentirme avergonzada por el pozo insaciable que resulta ser mi estómago, pero en vez de eso, he encontrado un nuevo objetivo en la vida: ser la persona a la que todos recurren para conseguir comida en las Guardias. Seré como un camello de dulces, como la abuela que siempre tiene algo listo, como esa madre cebadora, como el bolso Mary Poppins pero solo con comida. Quiero ser conocida como la persona que más comida lleva al hospital. Y creo que voy por buen camino. EN mi última guardia el residente y yo prácticamente montamos un picnic en la consulta. No había pacientes, claramente, eran las tantas de la mañana y me preguntó qué tenía para picar. 

9.9 justo la pregunta que estaba esperando...Prepárate. ¿Qué tengo? Tengo cerezas, tengo nueces, tengo zumos...todo esto casi que cantado. Sobre todo, me encantó que me lo preguntara porque ya tenía hambre y aproveché. 

Mucho ánimo con todo chicos!


domingo, 24 de junio de 2018

Mi primerita guardia

Queridos lectores, 

¿Cómo estáis todos? Yo estoy bastante bien, la verdad, estos días he estado en Urgencias y además he hecho mi primera guardia, y me ha sorprendido gratamente que me gustó mucho más de lo que podía haber imaginado. Probablemente tiene que ver la gran suerte que tuve con los médicos que me tocaron aquel día y que, como España tenía partido en el Mundial, no vino mucha gente. Pero fue una gran experiencia. Tanto, que este fin de semana he venido a ver a mis padres y no sabía hablar de otra cosa que de mi trabajo. Y tal médica me dijo... y tal residente dice que... y tal persona es... Y no me hagáis empezar con los pacientes...

Pero lo sé, lo sé, me voy adelantando. Sé que no os escribo mucho, pero es que en mi acostumbrada mala suerte/gafe/ser perseguida por los ruidos están de obra en el piso de al lado de donde vivo, y no cualquier obra, una reforma completa del piso, porque lo veo por dentro por la ventana y por no haber, no tiene ni puertas, así que os podéis imaginar. Ni siestas ni dormir guardias, están todo el día venga radial y venga martillo, y claro, así no hay quien piense y menos quien escriba. Así que acabo tomando un libro y saliendo a leer. Pero aprovecharé que los domingos no trabajan los obreros, menos mal, para contaros estas semanas en el hospital. 

Supongo que lo más llamativo es que me he enamorado de una médica, pero es un amor platónico no penséis mal. Todo el mundo me dijo ya que nos parecíamos físicamente porque tenemos el mismo color de pelo, el mismo color de ojos y la misma tonalidad de piel, y sí, algo nos parecemos. Pero más allá del físico encontramos que nos parecíamos un montón, por tener, teníamos en común hasta el asma, las migrañas y la anemia (y todo el mundo sabe que nada une tanto a dos médicos como patologías comunes). Tuve la suerte de tenerla en mi guardia y me lo pasé genial. Aprendí mucho, me divertí con ella, le conté mi vida (solo a cachos), me dejó con mis propios pacientes y vi que teníamos una forma también parecida de enfocar el tratamiento y el cuidado a las personas. Por ejemplo, y aunque no me meteré en detalles médicos de mis pacientes, una chica tuvo que ingresar, pero como era bastante joven y se tenía que quedar sola, esta médica le ofreció ir a verla periódicamente para asegurarse que estaba bien, al mismo tiempo que yo le estaba diciendo a la madre que me dejara su número porque así iría viendo a la chiquita para asegurarme de que estuviera bien y si tenía cualquier problema o se ponía nerviosa le dejaba mi móvil mismamente para que hablara con su madre y se tranquilizara. 

Que, por cierto, siempre que pasé a verla estaba durmiendo así que no preocuparse, que menos dormí yo xD. 

También estuve con una residente mayor muy maja. Me dejaron ver a pacientes en solitario y a algunos les pedí pruebas. Lo que me lleva a otro gran hito: por primera vez vinieron a buscarme de rayos para preguntarme por qué había pedido una placa. Esto es interesante porque durante toda la tarde habíamos estado teniendo problemas con los radiólogos que nos protestaban cada prueba por justificada que estuviera, así que el hecho de que vinieran a preguntarme me hizo sentir como una más del clan médico (quitando a los radiólogos). Pero como soy novata y no quería meterme en problemas ni buscar enemistades tan pronto en mi vida médica como residente, di la explicación más universal a los errores cuando quieres que te dejen tranquilo: 

Imagen relacionada

Más que mi primer día fue mi primerita guardia. De todas formas he de decir que yo tenía razón...

He de decir que ese día hubo momentos en los que lo pasé mal porque tenía mucho sueño, sobre todo a partir de las 2 o las 3 a.m. que ya me dormía encima, ¿sabéis? Pero aguanté bastante bien. La lástima fue que cuando me tocó ir a dormir, había un compañero que roncaba y no pude dormir más que una hora. Así que al día siguiente fue duro. Sobre todo, porque no pude librar ya que teníamos un curso de RCP. Yo, inocente de mí, pensaba que acabaría sobre las 10:30 como el resto de seminarios, pero este no, para mi mayor decepción y mala suerte, estaba programado para acabar a las 14:00h *cara de muerte y destrucción*. Hice mi mejor esfuerzo y con toda mi fuerza de voluntad, pero solo aguanté hasta las 13:30 y me salté la última parte del taller. 

Claro que entre que no dormí en la guardia y que en mi piso, de nuevo mi gran suerte, están de obras en la casa de al lado, como os he dicho y venga martillazos y venga cosas, pues ni siesta. El día siguiente me estaba muriendo de agotamiento porque cuando mi cuerpo tocó la cama ya no lo pudo dejar. 

Esta semana tengo mi segunda guardia pero no me toca con la médica de mi amor platónico T.T qué depresión. #ElDramaEsReal. Y además para mi mayor decepción y horro, solo me queda una semana rotando por Urgencias. Os quiero decir que me gustó tanto la guardia con esta médica que a ratos me sentía hasta mal por no haber elegido medicina de familia xD Pero así es la vida. Con suerte en mi próxima guardia también habrá gente guay. 

Y, bueno, en otro ámbito de cosas que no tiene nada que ver, a pesar de la felicidad que me produce estar feliz en mi nuevo trabajo, he de decir que estoy muy enfadada con el mundo. El culpable o la causa es que me estoy leyendo una novela sobre la Guerra Civil española y eso sí que es un desastre que no hay por dónde coger. Y no sé qué me enfada más: si la injusticias, las muertes, el dolor, el hambre, la desesperación que sufrieron entonces o el hecho de que la misma historia con diferente escenario siga ocurriendo hoy en día. Pero bueno, no me apetece empezar con mi ráfaga de cabreo, así que lo dejaré por aquí esta vez y, en la próxima, ya nos adentraremos en los oscuros abismos del mundo que nos rodea a veces. 

Mucho ánimo a todos. 

martes, 12 de junio de 2018

Primeras impresiones

Queridos lectores, 

No, tranquilos, que no me he olvidado de vosotros. Lamento no haberos escrito antes para contaros las novedades de esta vida médica. Y aunque, la verdad, no es que pueda achacar mi retraso al escribiros a el deber estudiantil (que debería, pero no ha sido así), sino simplemente a que las horas del día me vuelan y, la verdad, las musas no siempre me acompañan.

Estas últimas semanas, desde que empecé en mi nuevo hospital como trabajadora, residente de psiquiatría, y no como estudiante por primera vez en mi vida, aunque ni el hospital ni yo parecemos habernos dado cuenta del cambio, he estado intentando acoplarme a mi nueva vida, por decirlo de alguna manera, hacerme mi nueva rutina. Y, sobre todo, que como estoy viviendo en un sitio nuevo y soy muy especialita para eso aún me estoy ambientando y adaptando, así que según lo inspirados que estén, no mis musas, sino mis vecinos y tenga más o menos ruido puedo sentirme más o menos inclinada al escribir.

Por ahora aprovecharemos este momento de calma para hablaros de que estoy bastante bien, me siento bien en el hospital, la gente es muy amable, todo el mundo que he conocido hasta ahora parece muy majo y dispuesto a enseñar. Y, aunque no conozco aún a demasiados de mi servicio porque empiezo con rotaciones externas, por ahora me han caído todos muy bien.

Empezar a trabajar no es tan diferente de empezar en un cole nuevo, por ejemplo, tienes esas ganas de hacer amigos, de caerle bien a la gente, de tener una nueva piñita con la que compartir estos cuatros años de experiencias y trabajo. También vives un poco pensando qué pasará, qué harás, si la liarás en algún momento, que seguro que sí, todos lo haremos.

Por ahora, he tenido mis buenos momentos. Como os digo, por ahora no me diferencio demasiado de un estudiante o de mí misma cuando era estudiante. Por las mañanas tenemos charlas y clases teóricas que me impulsan a buscar refugio en mi propio mundo de fantasía porque la verdad que después de seis años de carrera y otro de MIR lo último que me apetecen son más clases teóricas, me gustan cuando son más prácticas. Luego bajamos a prácticas, valga la redundancia, que no son prácticas, pero como si lo fueran porque miro cual pequeño ficus de nuevo, aunque me dejan preguntar, escribir y toquitear cosas. La gran diferencia, maravillosa en sí misma, es que esta vez me pagan por ser una planta decorativa.

Mi mejor momento, que es lo que os quería contar, fue el otro día con una chica joven, no me adentraré en problemas ni datos por la protección del paciente, solo deciros que entró en observación llorando, muy nerviosa y terminó riéndose de mis tonterías. Tendría que haberme llevado mi nariz de payaso (cosa que no es broma, tengo una y la suelo llevar en el estuche del fonendoscopio para momentos especiales). Quizás lo más remarcable es que, en mi ímpetu por acompañar y tranquilizar a esta chic, yo estaba con una caja de pañuelos en las manos (porque le había ofrecido) cuando dijeron que alguien tenía que acompañarla a radiología, para lo que me ofrecí (aunque no sabía todavía dónde estaba radiología) y en mi ímpetu como os decía, me giré pensando qué hacía con los pañuelos y detrás de mí resultó estar el Jefe del servicio de urgencias. El Jefe en sí mismo. Pues ni corta ni perezosa le endosé la caja de pañuelos con un:

-"Toma, que me voy con la chica a radiología."

Menos mal que no es mi jefe...xD. Haciendo amigos en altas esferas.

Interactuar con los pacientes siempre suele ser mi parte favorita del ejercicio médico. Ahora también me gusta cuando hay algo de psiquiatría y estoy en urgencias y hago como que sé mucho xD bueno realmente de psiquiatría sé más que de otras cosas porque siempre me ha interesado más y se me ha quedado más fácilmente. Pero hasta el punto de que llego a recomendar tratamientos, ¿qué os parece? Estoy que me salgo.

Con mis compañeros también hay buena relación por el momento, siempre hay gente con la que te llevas mejor o vas teniendo más cosas en común, pero en general me parecen todos majos. Y esto no tiene nada que ver con que ya le haya dicho a varias personas que tengo un blog y puedan entrar a leerlo...Es todo totalmente sincero xD. Bueno, sí que lo es.

Y poco más chicos, la verdad es que aún estoy reconectando con mi nueva realidad. Espero tener más que contaros próximamente. Además, se aproximan las guardias y ya las temo, qué poco voy a dormir xD.

¡Mucho ánimo a todos!

domingo, 27 de mayo de 2018

Sobrepasando Límites

Queridos lectores, 

Pues ya estoy aquí. Os prometí que os contaría mi primer día y no lo cumplí en ese mismo día porque llegué a casa muy cansada, pero aquí estoy, lista para contaros mis primeras experiencias. 

Pues por ahora hay en mí una mezcla entre mucha felicidad y total y completa incertidumbre, porque la verdad es que no tengo aún casi ni idea de lo que tengo que hacer ni cómo ni cuándo. Aún no nos han puesto tutora y estos días parecen ser de comidas y cenas. Por ahora ya he ido aun almuerzo de bienvenida, una comida de bienvenida y una cena de bienvenida. Solo me falta la merienda. Y aunque mi cuerpo de gimnasio empezará a quejarse pronto por tantas invitaciones culinarias, la verdad es que yo no me quejo xD. ¿En qué trabajo puedes decir que tus primeros días solo te tienes que dejar invitar a comer? 

Es difícil contaros ahora algo, porque tengo ganas de deciros una cosa. Acabo de llegar al piso después de volver el fin de semana a casa de mis padres, y llovía tanto, nunca había conducido con esa lluvia torrencial y carreteras encharcadas. Y he pasado tanto miedo, queridos lectores, la verdad es que sí. Una parte de mí quería parar el coche en alguna parte y, yo qué sé, teletransportarme. Pero ahora que he llegado sana y salva, la verdad es que me siento entre muy cansada y capaz de cualquier cosa. Así es como puedo resumir estas últimas semanas de mi vida. Estoy haciendo tantas cosas que nunca me creí capaz de hacer que siento que, si me esfuerzo ya puedo hacer casi de todo. No solo conducir y conducir sola, además, moverme por la ciudad, ir a pueblos de alrededor para buscar a médicos que me tenían que firmar. El otro día tomé el metro para ir a otra ciudad (a 15 minutos)pero no me puse nerviosa. Sé que puede parecer una tontería si no recordáis o no habéis vivido, como yo, la ansiedad que yo he sentido en algunos momentos de la vida por cosas tan cotidianas como tomar el metro o un autobús e ir a lugares desconocidos. Y deseo que nunca la paséis la verdad, porque es muy desagradable. 

Por eso me alegro tanto de hacer cosas, simplemente hacerlas, sin sentir miedo, ansiedad o sin evitar hacerlas y darme cuenta de que hace apenas dos o tres años habría sido incapaz de lograrlo, la ansiedad me habría superado, así de simple. 

No os creáis que todo es fácil. Me siguen costando muchas cosas y, a veces, la ansiedad está ahí aunque no la note y me siento terriblemente cansada. Es una lucha constante. 

En fin, voy a ser breve porque con esto de luchar contra los elementos estoy deseando tumbarme, pero quería deciros que estoy bien, que estoy muy contenta, a la vez que nerviosa y expectante, aún con muchas cosas por descubrir, que estoy conociendo gente que me parece genial y espero hacer buenos amigos. Y que creo sinceramente que, con esfuerzo, dedicación y una profunda introspección para ser conscientes de qué es lo que debemos mejorar de nosotros mismos, podemos superar cualquier miedo y conseguir esos pequeños retos que nos proponemos. 

En otro momento, y cuando haya tocado lo que se dice hospital, os hablaré un poquito más de mis nuevas experiencias. Mañana me pondrán las primeras guardias de junio, espero que no coincida con el cumple de mi padre u.u

¡Mucho ánimo a todos!