No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

martes, 14 de marzo de 2017

Los modelos de la mujer en la literatura. Toma dos

Queridos lectores,

Estoy completamente agotada. Sé que lleváis una semana larga sin saber de mí y es que, a pesar de que entregué el TFG la semana pasada (lo presenté, mejor dicho) y por orgullosa que pueda estar de mi buena nota, lo cierto es que me había concentrado tanto en prepararme la presentación que había dejado muchas, pero muchas cosas en mi lista de "tareas por hacer" pendientes. Cosas que se entregaban la propia semana pasada. Así que ni un momento de descanso para este body serrano, a partir del lunes, con un peso menos en los hombros porque el TFG estaba hecho y aprobado, pues me fui cada día a la biblioteca para terminar los casos clínicos y hacer las cosas de la academia que tenía pendiente. 

Me gustaría poder deciros que ya estoy más tranquila y desocupada y, aunque hasta cierto punto es verdad, todo depende de cómo me lo tome porque tengo un montón de trabajo atrasado de la Cacademia con el que debo ponerme al día. 

Siendo positivos, lo bueno de que mi piso esté tan intransitable y sea un punto de reunión de chinos o mi otro compañero de piso fume porros y cosas así, es que hace que me apetezca realmente irme a la biblioteca por las tardes y no os hacéis una idea de lo productivas que son mis tardes cuando me voy a la universidad y no me las paso tumbada en la cama. 

Ah, por cierto, ayer en la biblioteca me encontré con Anastasio. Quien se acuerde de él es un lector pro. Solo lo sabréis si lleváis leyendo mucho mi blog u os habéis remontado atrás, Anastasio es el nombre en clave para mi antiguo compañero de piso, con el que vivía cuando empecé a escribir el blog. Nada, él también estaba estudiando, pero os manda a todos muchos recuerdos y besos. 

Otra cosa que me mantuvo ocupada y estresada la semana pasada fue que Adele, mi amiga pero no la cantante famosa, ese es su pseudónimo, me invitó a participar en una especie de acto en un local donde ella cantaba (porque también canta, por eso le puse ese pseudónimo xD). La cosa era que hacían el día de la Mujer Artista y ella iba a cantar, otras chicas a bailar, y me dijo que si quería hablar de la mujer y la literatura y mi libro, incluso me llevé unos cuantos libros por si vendía. A todo el que me ha preguntado le dije que estuvo bien, que Adele lo hizo genial (lo cual es verdad), pero no me atrevía, por vergüenza a hablar de cómo lo hice yo. Con vosotros, ya lo sabéis, tengo que ser sincera: fui un absoluto desastre. 

Os juro y prometo que yo me lo preparé a conciencia, me pasé todo un día leyendo artículos sobre la mujer y la literatura, sobre historia de la literatura, sobre mujeres escritoras...Y fue un cambio que mi mente agradeció después de haberme pasado la noche anterior hasta la 1 de la madrugada para terminar los casos clínicos y tanta medicina en general. Con todo lo que aprendí pues me preparé un discursito de más o menos media hora que era el tiempo que salía que duraría mi parte en el póster de la presentación y eso. Lo practiqué y todo. Quiero decir que me preparé lo mejor que pude porque no quería dejar a Adele en ridículo, ya que era ella la que había hecho que me invitaran. Pero al llegar al sitio me sentí como desplazada, a ver si me explico, como si realmente no pintara nada ahí y lo que yo pudiera decir no fuera a interesar a nadie. No sé, fue el chico, el dueño al hablar conmigo sobre lo que iba a decir y cuánto tenía que durar. Admito que pudo ser percepción mía por mi baja autoestima, pero me daba la sensación de que él pensaba que la gente se iba a aburrir. Técnicamente, hablando del tiempo, yo le dije que me lo había preparado para media hora, pero que podía durar menos, y él me dijo que fuera mirando a la gente y si los veía aburridos abreviase, algo así. 

Entonces ya empecé a hablar nerviosa, con la sensación de que solo estaba aburriendo a las masas, sin saber cuánto debía hablar, pero nerviosa y con ganas de escapar de los focos. Además miraba las caras de la gente y puede que estuvieran concentrados, pero bien podía parecer aburrimiento también. Así que no sabía qué pensar y lo abrevié bastante. Claro tampoco podía estar mirando el tiempo. Solo sé que al final no hablé de muchas cosas o datos que me había preparado porque pensaba que iba a aburrir a la gente y cuanto terminé solo me quedé con la sensación de que lo había hecho fatal y había decepcionado a mi amiga. En fin, así me pasé el resto de la noche, aunque escuchar cantar a Adele lo mejoró. 

Y bueno, he pensando que podía aprovechar para poneros a vosotros lo que me preparé para que no fuera en vano. ¿Os parece? Empiezo resumiendo mi novela y después sigue así: 

“Fue ya tras haber escrito esta primera novela, estar en el arduo proceso de publicar, y estar escribiendo la segunda, cuando leí una novela, también de género negro, que me hizo darme cuenta de la responsabilidad que tenemos los autores. La novela en cuestión, no es importante ni necesariamente conocida, era una novela negra más, de las que encuentras en un puesto de libros y te atrae por la sinopsis. Pero lo que me conmocionó realmente de la novela cuando la terminé, no fue la identidad del asesino, sino el destino que habían tomados los personajes femeninos protagonistas. De las tres mujeres con más importancia: una quedaba relegada al papel de la mujer sumisa sin apenas darse cuenta, siendo ella la que estaba resolviendo el crimen, pero siempre bajo el ala de un marido más mayor que la trataba como a una niña perdida; la hermana dependiente que perdonaba todos los pecados de su hermano díscolo; y la mujer finalmente asesina, no cuenta como destripar si no os digo el título, que acaba usando su cuerpo para matar y ganar algo de dinero con ello.

Y lo siguiente que hice en cuanto la acabé fue ponerme a repasar mi novela para asegurarme de que no era ese el mensaje que transmitía al mundo. Porque al fin y al cabo todos dejamos una huella en el mundo, con nuestros actos y día a día, y como escritores, incluso aunque seamos novatos, nada conocidos y con poca tirada como yo, dejamos un mensaje salir libre al mundo, así que lo menos que podemos hacer estar orgulloso de él.

Y no hablo de que todos los personajes femeninos sean fuertes y grandes heroínas, porque al fin y al cabo, se describe una realidad cuando escribes, y tus personajes han de ser humanos, y eso supone que todos tengan sus fallos y taras, pero desde luego han de ser personajes complejos, con relieve y que no caigan tan fácilmente en alguno de los roles o moldes en los que la literatura ha encajado a la mujer históricamente.

Modelos que han ido evolucionando históricamente, aunque claro la mayor parte han sido escritos por hombres por la imposibilidad de muchas mujeres para acceder a la formación, a los libros o, en todo caso, de publicar. Y en el caso de las mujeres escritoras, han estado siempre perseguidas por sus obras. Muchos habréis oído hablar de Jane Austen escondía  sus textos cada vez que alguien entraba en su habitación por vergüenza de que la vieran escribiendo, Fanny Burney quemaba sus textos como “castigo” y se “depuraba cosiendo”; más tarde Charlotte Bronte escondía sus textos entre las papas que pelaba en la cocina. Amalia Guglielminetti, narradora, poeta y autora de teatro fue llevada a los Tribunales porque su obra más conocida “La revancha del macho” era una ofensa contra “las buenas costumbres”. Y otras, como las obras de Elena Tarabotti fueron a parar al índice de Libros Prohibidos por los mismos motivos.

Pero en fin, los roles que ha representado la mujer en la literatura han ido cambiando, comenzando con la mujer imprudente y origen de todos los males que vemos ya en la religión cristiana con Eva y la manzana o en la mitología griega con el mito de Pandora, esta curiosa chica que abrió la caja que contenía todos los males del mundo. Las mujeres, en esta época, tal vez porque en la Edad Media los libros eran territorio de monjes y religiosos, eran la representación del demonio, la tentación y la carne. Como los propios hombres no podían controlar sus propios impulsos culpaban a las mujeres. 

Otro modelo que se ve también en esta época del medievo es la mujer idealizada, ese ser virginal, puro e inocente que aparece en la figura de la Laura de Petrarca y en la Betriz de Dante, dos modelos que representan lo que se conoce como el Amor Cortés, ese amor que tiene por definición el ser imposible e inalcanzable. Las mujeres de las que se enamoraban los hombres y que despertaban sus grandes pasiones o bien estaba casadas, o bien muertas. Y es que parecía que sin este pequeño aliciente, el amor no era tan ardiente. Aunque mi modelo favorito de este tipo es la Dulcinea de Cervantes, porque en el Quijote el propio escritor ya plasma la idealización propia de estas novelas.

Con el romanticismo, vemos una mujer que cada vez lucha más por romper con la realidad que la rodea. Y es que la literatura no deja de ser un reflejo de la realidad, de la sociedad y es aquí, en el siglo XIX cuando, poco a poco, las mujeres comienzan a luchar por levantarse. Quizá la característica más importante sea la pasión desatada con la que quiere cambiarse la realidad. La mujer se presenta como luchadora-heroína contra una tradición que la oprime y que, finalmente, la convierte en mártir.

Y aquí subrayo la palabra mártir, porque hay algo en muchas piezas de la literatura y es esa figura de la mujer como mártir que sufre y, a través de su sufrimiento, acaba redimiendo al hombre. Lo vemos en la Inés de Don Juan; en Jane Eyre, e, incluso, no nos vayamos tan lejos, en la Anastasia Steele de 50 sombras de Grey. Y esta figura de la mujer que debe sufrir para salvar al hombre aparece ya en la mitología en un mito bastante interesante.

“Alcestis es la hija menor de Pelias, rey de Yolco, y de Anaxibia. Admeto, rey de Feras, se enamoró de la hermosa joven, pero el padre de ésta había decidido casar a su amada hija sólo con el hombre cuyo carro fuera tirado por un león y un jabalí bajo un mismo yugo. Apolo decidió ayudarlo y le proporcionó a éste el carro requerido como condición para obtener la mano de Alcestis y se llevó a cabo la boda. Durante la celebración los novios olvidaron realizar un sacrificio a Artemisa, quien se molestó y llenó la habitación nupcial de serpientes. De nuevo Apolo ayuda a Admeto, al tiempo que obtiene la gracia de los Hados, para que Admeto no muriese el día designado si alguien se ofrecía en su lugar. Llega el día del sacrificio y nadie se sacrifica por el. Así Alcestis, muere en lugar de su marido. Heracles se sorprende y decide descender al Hades, en busca de la joven Alcestis. Luego, la rescata y la devuelve a la tierra entre los vivos, más hermosa y joven que nunca, para que viviera al lado del hombre por el que había sido capaz de morir. Alcestis es un claro ejemplo del modelo ideal de esposa. Sacrificó su vida por la del amor que siente hacía su marido. Como vemos en el texto, Heracles recompensa este hecho y la devuelve a la vida más hermosa y joven que nunca.” 

El caso es que la mujer se sacrifica y su recompensa es belleza y juventud. Claro que la mitología griega no ha sido la más amable con las mujeres. La mala de todas las historias terminaba siendo Hera, la esposa despechada, porque Zeus le ponía los cuernos con todo lo que se movía bajo la excusa de que era el Dios de la fecundidad y era su naturaleza. Ya…claro…

Volviendo al hilo histórico, los personajes femeninos cada vez representan más esa intención de romper con lo establecido, aunque todas coinciden en un desenlace pesimista. Pero, de nuevo, la literatura es un espejo de la realidad y estos personajes no podían acabar de otra manera. Ya Daniel Defoe en Moll Flanders nos habla del nefasto fatal que le puede esperar a una mujer que busque su independencia. A finales del siglo XIX y principios del XX, cada vez son más mujeres las que escribren, pero incluso ellas mantienen ese toque pesimista en el que sus protagonistas no logran sobrevivir al peso de la realidad, como Kate Chopien en su novela “El Despertar” que habla del riesgo que conlleva el despertar sexual y social de la mujer. Y “El empapelado amarillo” de Charlotte Perkins en el que habla de su propia experiencia al describir sus crisis nerviosas que, tras los cuidados de su marido médico, terminan en locura (¿cómo la cuidaría? No lo sé). 

Así nace esta imagen de la mujer-loca, también coincide con el auge de la psicología y la ginecología y, en esta época, suceden casos que hoy en día nos parecen extraños, pero que no lo eran tanto, como mujeres que sufrían parálisis completas de su cuerpo o de medio cuerpo cuando se metían en la cama con sus esposos y todo se debía a las crisis nerviosas y la ansiedad que sufrían, atrapadas en un mundo que las trata como a objetos o prisioneras. 

Será ya en el siglo XX cuando aparece un nuevo tipo de modelo: la mujer corriente que se transforma en extraordinaria  y que siendo víctima de circunstancias discriminatorias logra afrontar su destino, controlando su vida. Como Emma Bovary o Anna Karenina. 

Y ya concluía diciendo que no se trata de crear personajes infalibles o perfectos, sino de que sean humanos, que sean mujeres con todo lo que ello conlleva. Sus aciertos, sus virtudes y sus fallos, la fuerza, los vaivenes emocionales, todo. Pero que no se dejen dominar por un hombre y, sobre todo, que sean lo que cualquier mujer debe ser, que es libre."

Eso era lo que tenía pensado en mi cabeza. Luego me puse nerviosa y no sé ni lo que dije. Desde luego todo esto no. Tampoco llegué a vender ningún libro xD pero no creo que hubiera vendido aunque lo hubiera hecho genial porque el sitio era así baratejo y nadie iba a pensar en gastarse 20 euros por un libro con toda una noche de posible fiesta por delante, eso lo entiendo. Pero como, o los tenía que pagar o los tenía que devolver pagando el envío ya que los tenía, los he ido vendiendo por el hospital. Al final es cosa de echarle algo de morro y ser un poco adorable y simpática, sin presionar, pero que nadie se quede sin saber que me puede comprar un libro si quiere. Y al final los he vendido todos, bien por mí, al final me tenía que meter yo a farmacéutica para seducir a la gente con bolis y que me compraran fármacos en vez de al revés xD pero no, gracias, bastante me ha costado ya vender los libros, he tenido que mandar muchos mensajes, ser muy pesada y caminar mucho por el hospital, además de invitar a café a la gente que lo compraba. Y, como dos de los libros se los regalé a mis tutores del TFG, y gano el 10% de cada libro solo, al final el total de lo que gano de los libros, restándole lo que pagué para regalarles dos a los profesores, me da una ganancia neta de menos 10 euros, sí, así es, he perdido más de lo que he ganado y no cuento ahí los cafés a los que he invitado. Menos mal. Bueno, doy las gracias de que escribo por placer y estudio medicina para mantenerme. 

Y también os tengo a vosotros mis queridos lectores, espero que os haya gustado mi charla que no llegó a ser charla y acabó siendo entrada del blog. Ahora voy a ver si estudio, o meriendo, lo que pase primero. 

Ánimo y suerte!


lunes, 6 de marzo de 2017

El Día de las endorfinas AKA el día que presenté el TFG

Queridos lectores,

Hola a todos y bienvenidos al Día de la Locura o, tal vez, el agotamiento. No lo sé, aún no tiene título. Voy a contaros primero y ya elegimos uno juntos, ¿vale? (ya sé que habéis visto el título y lo pone, pero fingid que no durante un rato)

Bueno, esta mañana, como cada lunes he venido de mi pueblo tras un sano madrugón para prepararme para el gran día. ¿Qué día era, decís? Pues ni más ni menos que el día de la defensa de mi TFG. ¡Por fin! Tras tantas entradas hablando y hablando y quejándome y quejándome, y sí, agobiándome y agobiándome por el Trabajo de Fin de Grado, ha llegado el día de presentarlo y poder decir que me lo he quitado de encima. 

Era la última del día, o sea que lo tenía a las 13:30 horas, casi a la hora de comer (he almorzado bien antes). No os mentiré, estaba en cierto estado de nervios. Me he entretenido como bien he podido decidiendo qué ponerme y cómo arreglarme porque es algo así como oficial y hay que ir más o menos arreglado. Así que me he puesto una camisa blanca y unos pantalones negros y parecía que iba de camarera, la verdad, pero había pasado mucho tiempo decidiendo qué ponerme y no me ha apetecido cambiarme, así que así tenía que valer. Me había planchado el pelo para tenerlo peinado dentro de lo que cabe y hasta me he puesto pintalabios rojo para ir a juego con mi novela, y con el tema del power point que era negro con una rosa roja. 

Y bueno, así ha sido. Ha venido Sadee a verme y al principio me ponía más nerviosa pensar en más gente viéndome, pero he agradecido que viniera porque cuando estoy nerviosa necesito hablar. Es como que los nervios se me concentran en forma de palabras y necesito soltarlo. Tanto es así que he ido enganchado a la gente que veía por los pasillos, los ascensores o hasta en el baño para hablar y soltar algo de esa energía y también hacer un poco de tiempo porque se me estaba haciendo la espera de mi turno. En fin, he llegado, lo he hecho, y me han sacado algunos errores. Algunos que creo que mi tutor podría haberme corregido y me ha hecho pensar que no se ha leído con mucha atención mi trabajo, ha sido así como un feeling. 

¿Sabéis cuándo os conté eso de que me preguntó qué era mi trabajo si un caso clínico o una revisión bibliográfica cuando ya lo había entregado? Hoy, mientras esperábamos a que el jurado se pensara mi nota, me ha dicho: pero bueno tu antigua tutora (porque en principio iba a tener otra tutora pero se tuvo que coger una baja y me cambiaron) ya te corrigió casi todo el trabajo, se leería el libro y te diría? Y yo...

Pos no. No me corrigió nada. Si en principio iba a hacer otro trabajo sobre asesinos en serie y ese fue el que trabajé más con ella, pero el día de firmar los papeles le dije que me publicaban la novela y me dijo que a la mierda todo, que lo hiciera de mi novela. Pero a partir no hablamos nada porque la novela la publicaron la semana del 7 de octubre que más o menos coincidió con cuando ella se cogió la baja, así que no le dio tiempo ni a leerse el libro. Así que me ha dado que pensar si el hombre, pensando que la otra tutora me lo había mirado, se lo tomó con calma. También es verdad que mi antigua tutora fue muy valiente porque no se había leído ni mi libro, ahí podía haber salido de todo. Menos mal que lo había escrito medianamente bien. 

Ah y mientras exponía estaba nerviosa y se me ha escapado un "tenéis" porque no encontraba el verbo en forma de ustedes y me han llamado la atención por eso. 

Pero bueno, no importa porque, mis muy queridos y adorados lectores....¡¡me han puesto un 10!! Toma geroma pastilla de goma. Y menos mal que me han dicho la nota en el mismo momento y me han puesto un 10 porque aún así he pasado las primeras horas tras la presentación castigándome mentalmente y fustigándome por los errores que había cometido y lo de no llamarlos de usted. Si aun sabiendo que tenía un 10 mi mente estaba en un segundo plano riñéndome, no quiero pensar qué habría pensado de no haber sabido la nota. (por cierto por si tenéis otro sistema de puntuación el 10 es la máxima nota aquí).

Porque os contaré mi proceso de asimilación: las primeras horas, como digo, sabía que tenía un 10 y estaba contenta pero mi mente se había quedado en los errores que me habían dicho y solo pensaba en eso. Y luego, cuando ya había comido y me había regalado un helado porque hacía calor, y me he sentado en un seminario sobre auscultación es cuando he empezado a darme cuenta de que tenía un 10. Y ha sido cuando he abierto los grupos del móvil para anunciar que me habían puesto la máxima nota xD Y como que ya me ha dado el subidón. Soy una montaña rusa emocional. 

Aunque ha sido un día muy completo, he presentado el TFG, he sacado un 10, he comido con Sadee, me he comido un helado, he ido a un seminario en honor a la auscultación porque hace 200 años que Laennec inventó el fonendoscopio, al parecer, del cual me he enterado a medias porque me ha pillado entonces el subidón de haber sacado un 10 y, además, la verdad sea dicha, me moría del cansancio ya. Porque yo me pongo nerviosa antes de estas cosas tipo presentaciones y los nervios comen mucha energía, así que para cuando se ha acabado ya no me tenía en pie. Y, por último, con esa cara de llevar todo el día de un lado para el otro y no tener ni una gota de energía en el cuerpo, pues me tocaba hacerme la foto para la Orla. Menos mal que me he llevado algo de maquillaje para tapar las ojeras y darle algo de color a mi pobre y pálido rostros. Pero bien, he salido bien y ahora estoy endorfinada porque he sacado un 10. Mucho, además, he visto a una chica por el pasillo que me sonaba que era de mi pueblo y la he acosado y me he puesto a hablar con ella, que no me conocía, pero yo tenía ganas de hablar porque estaba extasiada, mi sangre ya no era pura cafeína, eran glóbulos rojos con endorfinas. Y hasta se me ha olvidado que no le he hablado de usted al jurado. Y vale que nos han puesto un 10 a todos, yo creo, y cuando la gente me felicita por mi nota pues yo digo que en verdad se lo ponen a todos, que no pasa nada y todo eso, porque la verdad es que no soy buena recibiendo halagos y siempre digo algo para minimizarlo o negarlo o quitarle peso porque, bueno, no es para tanto. Pero en el fondo de mi mente, mi mini Laura está danzando contenta porque A) Me he quitado el TFG de encima y B) Tengo un 10. 

¿Y lo a gusto que me he quedado al poder tachar TFG de mi lista de tareas pendientes? Eso no tiene precio. Vale, que he estado retrasando un montón de actividades por el TFG así que ahora tengo una lista así como eterna, pero bueno, el primer tachón de la semana, ahora ya me puedo poner manos a la obra con los demás...pero hoy no que estoy cansada y me he ganado un descanso, ¿no? 

Buah, tengo un 10... Vale que se lo han puesto a todos, ¡pero a mí también! Y yo les he hecho un dibujo. No de mi 10 claro, si no del cadáver del caso xD Esto me recuerda a cuando un profesor que era muy mirado con los 10s y siempre encontraba algún fallito para dejarme a las puertas del 10 y cuando me lo puso por fin, le hice una foto. Lástima que no me lo hayan dado en escrito, le habría hecho foto. O sea, hablando de fotos, estaba tan emocionada cuando realmente me ha entrado la idea del 10 que casi se lo digo al fotógrafo que me estaba haciendo la foto para la orla. Se lo he dicho a la chica que he asaltado por el pasillo. Hasta ahí llega mi éxtasis. Se lo he dicho por teléfono al antiguo profesor que me puso el 10 que fotografié (y le he contado lo mismo que a vosotros sobre la foto) me va a decir acosadora, pero no me importa, porque sigo endorfinada. 

Bueno, lo dejaré por hoy que ya os he hablado suficiente de mi 10 y este es un pequeño paso para la Humanidad, un gran paso para mí, pero todavía queda algo de caminito hasta el final de la carrera. Por ahora me quedan dos simulacros que tengo pendientes de corregir, 4 casos para neumología que tengo que entregar y más cosas que no os diré porque me parece muy triste transcribiros mi lista de cosas por hacer xD

Muchas gracias por aguantarme endorfinada! Ánimo y suerte!

viernes, 3 de marzo de 2017

Día de biblioteca

Queridos lectores, 

La entrada anterior fue la entrada 300 y yo sin enterarme, hasta ahora, claro. Pues felices 300 atrasados xD.

No, no pondré una imagen de la película de 300 solo porque sea la entrada 300...y sé que estáis insistiendo mentalmente porque queréis ver al actor (¿Gerald Butler era?) en calzoncillos de cuero y pecho lobo al aire, lo sé, lo noto, puedo sentir vuestras voces en mi mente y no, no es algo por lo que debiera consultar en psiquiatría (por ahora), pero no me apetece buscar fotos de hombres semidesnudos, muchas gracias, más que nada porque estoy en la biblioteca y mi ordenador y su pantalla son como muy visibles. Y vale que tuve mis épocas desvergonzadas, como cuando estaba escribiendo e investigando para mi novela erótica y me ponía a buscar juguetes eróticos en clase y la gente de atrás me miraba con sonrisas pervertidas...pero eso tenía un propósito muy distinto. Además, no soy gran fan de la peli.

Como os decía, estoy en la biblioteca tratando de memorizar lo que voy a decir para el TFG. Muy divertido todo. Sobre todo porque en la biblioteca no dejan entrar con café y mi torrente sanguíneo, que ya es más de un 70% de café, está gritando desconsolado. No, es broma, me aburro simplemente y cuando me aburro pienso, y cuando pienso...pasan cosas malas. Como que recuerdo que mi tutor del TFG ha pasado de mí y me dijo que mi trabajo lo tenía confundido y cuando le he mandado el power point solo me ha dicho que no me pase del tiempo de hablar y todo irá bien. Bueno, lo último no es tan malo. Pero podía haberme dicho que me había quedado bonito. O sea, salen cadáveres, peor he puesto una rosa en cada diapositiva y me ha quedado monísima. Si pusiera el mismo cuidado en vestirme que pongo en las presentaciones de power point, mi madre estaría contentísima.

Por otra parte, me siento menopáusica. Podrían aclararse con el ajuste de la temperatura de la biblioteca. A ratos tengo frío y me pongo chaqueta, entonces tengo calor y me la quito...Así todo el rato. Paso más tiempo preocupada con mis capas de ropa que con lo que me tengo que estudiar.

Otra cosa importante de estar en biblioteca es que hay enchufes, o sea, electricidad a cargo de la universidad en la que puedo cargar el móvil o el ordenador. El problema se presenta cuando tengo ganas de hacer pis y tengo las cosas aquí enganchadas, que no puedo ir tan libremente como querría. Aunque supongo que es positivo en parte porque si no, correría el riesgo de pasarme más rato enredando por ahí que estudiando.

Que mala imagen que doy de mí misma a veces xD Con lo responsable que era yo en mis tiempos mozos, bueno, y aún lo soy supongo. Pero el cuerpo cada vez tiene menos aguante. Hay gente que lo nota con las borracheras y las resacas, y yo lo noto porque mi cerebro cada vez se cansa antes. Tendré que volver a neuro y decirles que me manden algo para prevenir la demencia. Porque ya lo intenté en psiquiatría para prevenir la locura y me dijeron que era demasiado tarde.

Pero bueno, estoy completamenta agotada. Llevo toda la semana sin dormir bien por motivos varios, pero uno viene a ser que el colchón y la almohada del piso están para el arrastre y duerma mucho o poco, me levanto peor que me acosté con un dolor de cabeza que me acompaña durante todo el día, es como el desodorante que no te abandona. Y yo sin ibuprofeno, que se me acabó, por suerte para mí trabajo (aunque sin cobrar, pero sí que paso mis horas) en un hospital y las enfermeras suelen ser majas y apiadarse de mí lo suficiente para darme una pastillita para la cabeza porque si no,  no se cómo aguantaría el día. Sí, tengo que pasar por la farmacia. Pero cuando salgo del hospital ya están cerradas las que me pillan de paso.

Oh, por si queréis estar al tanto de las novedades asiáticas de mi piso, os contaré la nueva evolución de los hechos. El Chino Sorpresa que había estado aquí viviendo con su padre en la habitación de una de las chinas que vive aquí, se fue el otro día (miércoles si no recuerdo mal). Y yo pues pensaba que ya habrían encontrado su propia casa y que pronto volvería la original, pero imaginaos mi sorpresa (o no, porque a estas alturas la verdad es que ya no me sorprende nada) cuando oigo llaves abriendo la puerta y me encuentro con....*redoble de tambores*... otra nueva chica de China. Esta tampoco sabía castellano, pero al menos sabía inglés y pudimos mantener una conversación. Ahora me río, pero la verdad es que en su momento estaba indignada y cabreada, esto parece el camarote de los Hermanos Marx versión Asiática. Cuanto, bastante literalmente, los días para que se acaben las prácticas y me pueda volver a Utiel. Quedarán todavía los ECOES, papeleos, cacademias...pero al menos estaré en mi casa y no tendré que compartir mi vivienda con hordas de personas desconocidas. Porque no creáis que me vengo a la biblioteca a estudiar por mi gran amor a las infraestructuras de la universidad, me vengo para evitar el jaleo del piso cuando hay invitados para comer y no puedo ni echarme una siesta. Y cómo necesito una siesta... no os lo imagináis. Podría dormir de pie en las prácticas. Y lo peor es que tampoco puedo doparme a café porque si no todavía duermo peor por las noches y se convierte en un círculo vicioso, así que tengo que aguantar mi sueño hasta el sábado por la noche que dormiré en mi casa y, espero, descansaré lo suficiente para que una noche de sueño me valga por el descanso de una semana entera. En general, suele ser así.

Y, ¿qué más? Pues la verdad es que no lo sé. Estoy deseando que pase el lunes, haber presentado el TFG y quitármelo de encima para poder ponerme a estudiar tranquilamente las cosas de la academia y de los ECOES. Y sé, la parte racional de mi mente sabe, que no debería tener ganas de quitarme una cosa de encima para poder estudiar, o sea, la gente normal piensa en descansar. Pero como esa es una posibilidad que a mí no se me va a presentar de momento, solo tengo ganas de poder empezar a tachar cosas de mi lista de tareas pendientes. Porque, en serio, cada fin de semana con la academia crece y yo no puedo dar más de mí en este momento. Podría en condiciones normales, pero no cuando estoy al borde del desvanecimiento por agotamiento (sí, soy muy dramática), así que espero quitarme lo del TFG, hacerle un hermoso tachón en la lista de cosas por hacer y ponerme a subrayar manuales como si no hubiera un mañana. Luego haré esquemas y tablas y cositas de esas que tanto nos gustan a los estudiantes y que yo hago con esfuerzo y pierdo con facilidad porque mi organización es considerablemente ineficaz en cuanto a almacenamiento. Y tengo dos simulacros por corregir. Lo sé, lo sé, qué fatalidad. No me digáis nada.

Por ahora mi mayor preocupación es presentar bien el TFG y, la segunda, decidir lo que me voy a poner, pero eso ya lo he solucionado, al menos lo he pensado mentalmente, luego veremos qué tal queda.

En fin, voy a ir terminando por aquí y a seguir con mis quehaceres queridos míos. Como siempre, suerte y ánimo con las torturas académicas de la vida!

lunes, 27 de febrero de 2017

La seducción de los farmacéuticos

Hola mis queridos lectores,

La verdad es que hoy no tenía historia que contaros, pero sí este intrigante título que se me ha ocurrido en prácticas cuando ha venido un visitador de estos de las farmacéuticas que vienen a vender sus productos a los médicos.

Aunque a mí todavía no me ha seducido ninguna empresa farmacéutica porque no estoy en edad de recetar. Es verdad que los pintamos a los pobres como demonios que vienen a comprar tu alma por dinero, pero no creo que nadie sea tan tonto como para vender su alma por un bolígrafo que es todo lo que me han ofrecido, ah y unos caramelos. He oído cuentos y leyendas de otras épocas, antes de la crisis imagino, cuando regalaban viajes con gastos pagados y cosas así con condimento, pero bueno parece que esa época pasó y a lo más que puedo aspirar es a que me inviten a almorzar. No es que me queje, puede que haya perdido parte de esa fuerza inconmensurablemente idealista que viene con la adolescencia y que se va templando a medida que uno madura, pero todavía me queda el suficiente idealismo como para no sentirme tentada a ser seducida por las grandes empresas. 

Uy cuantas palabras y qué tan nobles para alguien que está aquí ahora mismo, escribiendo por el mero hecho de que es incapaz de centrarse en la puñetera defensa del TFG. No paro de darme golpes contra la pared (de manera figurada). Porque me cuesta mucho trabajar sobre un trabajo que sé que ya he entregado. Cada vez que releo una palabra que no me gusta me vuelve el impulso autolítico porque me siento idiota y resulta que en 12.000 palabras hay muchos momentos para sentirse idiota. Así que así voy. Y no sé qué hacer ni qué decir. ¿Qué concluyo de mi trabajo? ¡Pues que se compren mi libro! Y luego si eso hablamos. ¿Qué les voy a decir? Ah Dios, ojalá tuviera la autoestima de una persona normal y pudiera sentir que mi trabajo merece la pena, pero me estoy echando por tierra a mí misma antes de empezar. Este no es el estado de ánimo para algo que se llama precisamente "defensa". Qué horror, qué horror. Solo espero con ilusión la ronda de preguntas porque después de un par de presentaciones de mi libro, un par de entrevistas y muchos soliloquios internos, las preguntas sobre mi libro las tengo dominadas. Ahora, si me preguntan cosas que no sean directamente de mi libro puedo estar algo más jodida. 

En serio, no sé qué concluir. No sé qué decir. No sé si les gustará, si les parecerá tonto, si me aprobarán (eso espero que sí por la cuenta que me trae). Estoy acojonadísima xD y es hablar de mi novela, es solo eso, claro con un contexto científico y...tío, yo no sé hacer trabajos científicos, y mi tutor me ha dejado demasiado libre para mi falta de experiencia. Y sí, vale que en 6 años de carrera debería tener más experiencia en hacer esta clase de trabajos, pero nunca ha sido algo que me apasionase y los hacía por obligación, y puede que en el intento de hacer este trabajo diferente (porque es mi último trabajo en la Universidad y quería que fuera diferente, quería que tuviera mi firma, mi esencia, que fuera mío y no una obligación más de un tema del que no tengo ni idea ni quiero tenerla) lo haya hecho diferente, sí, pero mal. O diferente, pero bien. No lo sé, no lo sé. No lo sé. Y la duda me consume y me agobia. Tendría ganas de hacerlo mañana de no ser porque con tanto posponer todavía no me he preparado bien lo que tengo que decir. Y fuck, me gusta decir tacos cuando estoy nerviosa. 

Es gracioso porque mientras escribo esto estoy escuchando en mi cabeza la voz de Sadee diciéndome que lo voy a hacer muy bien, y haciendo ese gesto con la cabeza que hace siempre que estoy siendo sumamente negativa y ella intenta que crea en mí misma, pero ni siquiera ella puede con años de baja autoestima. También imagino a otra amiga que no tiene pseudónimo aquí, y Mérida ya está pillado como pseudónimo (lo siento geme) pero que probablemente estaría leyendo el párrafo anterior y pensando en el parrafazo de palabras de ánimo que me quiere mandar por whatsapp. 

Y por lo menos me hace sonreír pensar que conozco a la gente (más todavía, pero eran las dos que me han venido) que van a querer reñirme por tener tan poca confianza en mí misma y que se preocupan por mí lo suficiente como para hacerlo. 

Pero fin del paréntesis, lo siento mucho chicas, chicos, queridos lectores, pero es que mi confianza tiene sus límites y hacer presentaciones de trabajos es uno de ellos. ¡Y mi madre quiere que me compre un traje chaqueta para hacerlo! ¿Lo imagináis? O sea, yo ya presa de los nervios y la ansiedad, sudando del calor, los nervios y la puñetera chaqueta del traje, con los pies molidos por los tacones y el maquillaje corriéndose bajo el peso del sudor. Y lo que me faltaba. Tampoco es que hubiera pensado presentarlo en chándal, hasta ahí llegan mis conocimientos de las cosas sociales, pero bueno, lo de los tacones no sé yo... Me voy a llevar uno de mis libros para enseñarlo y para tener algo a lo que aferrarme mientras presento. Y cuando piense que es un desastre y que los trabajos de los demás son mejores, me abrazaré a mi libro como si fuera un peluchito y pensaré que yo, no solo he hecho el puñetero trabajo que me lleva quitando horas de sueño desde octubre o antes, sino que además he escrito una novela entera de más de 300.000 palabras y hasta he hecho un dibujo de la situación de la víctima para que hubiera una representación más o menos gráfica del levantamiento del cadáver. Y si me dicen algo sobre que mi trabajo es raro les pienso decir eso mismo. Si sobrevivo a los 10 minutos de presentación. En serio, hasta a mí me parece para darme una colleja estar así de nerviosa por 10 minutos de charla sobre mi libro. No es que vayan a saber más que yo sobre él porque no se lo han leído y si me dicen algo que no sé me lo puedo inventar porque, jopetelines (lo mantengo para menores) es mi libro. 

Bueno cambiando de tema y para ir concluyendo, solo quería dejar algo que se me ha ocurrido esta mañana en el hospital. Los estudiantes somos algo así como Mary Poppins o la Niñera Mágica. Por ese momento de la película que Emma Thompson dice: "cuando no me queréis, pero me necesitáis tengo que quedarme. Cuando me queréis pero no me necesitáis, debo irme"

Pues bueno, no reclamo que los médicos nos quieran, pero al principio ni nos quieren ni nos necesitan, pero tenemos que estar ahí, terminamos por aprender cómo van las cosas y hacemos algo de trabajo. Y, entonces, cuando ni nos quieren, ni nos necesitan, pero somos útiles, nos toca cambiar de servicio, aunque no es que se queden con el corazón roto, espero. Aunque yo causo una gran impresión en los médicos si hemos de juzgar por la neuróloga que me reconoció después de haber estado solo dos días con ella tras haber pasado año y medio o, al menos, recordó lo suficiente como para pedir que se pusiera con ella la otra estudiante. Manera de subirme el ego xD. Sí, soy así de adorable. 

¿Sabéis que me subiría el ego? Terminar de prepararme lo de la puñetera defensa... o que me sedujera un farmacéutico con bolis para vender sus pastillas, ya ni me importa xD (es broma eh, sigo incorruptible al menos hasta día de hoy, más o menos, en general, yo creo que sí) 

Bueno lo dejaré aquí antes arrepentirme o de que sea hora de llamar a mi madre, que es ya, básicamente por eso xD.

Suerte con las torturas del mundo, my dears, tened la confianza que yo no tengo, hay que sacar algo positivo de mis divagaciones.

lunes, 20 de febrero de 2017

Mis ocurrencias y yo.

Queridos lectores, 

Hoy, como muchos otros días, quería hablaros de algo interesante; pero como muchos otros días, voy a empezar quejándome. Porque hoy empezaba en un nuevo servicio, a saber: Neumología. Y, bueno, sé que los primeros días siempre son los peores, me pasó en neuro también, porque aún no conoces a la gente y te tienes que situar y, además, suelen ser lunes que son justamente los días que yo madrugo y/o, directamente, apenas duermo porque me vengo en bus desde mi pueblo y mi cuerpo tiene mal dormir esos días, siempre temeroso de dormir y perder el transporte o algo debe ser, porque me cuesta horrores dormir un par de horas. El caso es que por esas y otras muchas razones, el primer día suele ser el peor, pero mi enfado de hoy, o más bien, mi indignación presente no tiene tanto que ver con estas vicisitudes propias de cada primer día, sino con algo que me ha dicho uno de los médicos o el médico jefe con el que me ha tocado. 

Ha preguntado un par de cosas y algunas las he respondido bien, seguro he acertado la de la Tuberculosis como causa de lesión cicatricial en el pulmón y otra más, pero ahora no me acuerdo. Pero, claro, por las dos que he acertado, han habido otras cuya respuesta no sabía y como me obligaba a decir algo, pues he tenido que usar la inventiva. Esa fiel herramienta de los estudiantes desde tiempos inmemoriales. 

Ha habido un momento en el que ha preguntado por qué la toma de muestras de las fibrobroncoscopias seguía un determinado orden y no otro. Y yo, en mi completa ignorancia, le he dicho: pues porque siempre hay que seguir un orden para no perderse en el caos. 

Ale, que yo he quedado muy contenta con mi respuesta aunque la única evidencia científica en la que me basaba era básicamente el sentido común (que es el menos común de los sentidos). Pero al profesor no ha debido gustarle porque después me ha aconsejado que evitara las "ocurrencias"... ¬.¬ Pos vale, él se lo pierde, porque mis ocurrencias son de lo más divertidas...a veces. 

Creo que lo que me ha molestado ha sido la palabra "ocurrencias". Si simplemente me hubiera dicho que si no lo sabía, no contestare y dejara de inventarme cosas pues le habría tenido que dar la razón. Aunque si solo respondo a lo que estoy segura, solo podría decirle mi nombre en todo el día, y si me pilla muy a primera hora, ni siquiera podría hacer eso sin mirar mi identificación primero para comprobarlo. 

Por cierto, ¡acaba de volver una de las chinas! Ya somos oficialmente cinco personas en el piso, porque el Chino Sorpresa se trajo a su padre y se ha quedado aquí con él. Por lo que he podido comprender, están buscando nueva vivienda hasta que llegue la chica que vive en su habitación. Y más les vale encontrarla, porque no quiero dejar a nadie en la calle, pero en serio, es un piso pequeño ya para cuatro personas, no os imagináis cómo de pequeño es para seis. Y lo sé porque lo he sufrido en diferentes invasiones asiáticas. Menos mal que este ya es el último año que tengo que vivir aquí para estudiar. No tengo ganas de que sea mayo por el tema ECOE (próxima tortura a la que temo y para la que no estoy preparada) y todo el tema ese de "se acaba la carrera y ya tengo que empezar a mirar al mundo rea". Pero para irme del piso y quedarme en mi pueblo, tengo muchas, muchas ganas. 

Ojo, que en cuanto llevo dos días en mi pueblo, mi madre ya me ha puesto de los nervios. En las últimas semanas apenas he estado un día a la semana y aún así montamos un cisco por una mesa que ella se empeñó en comprarme y yo odio. El resumen de la historia es que yo tengo dos mesas, el escritorio de toda la vida a juego con la habitación y una mesa en el centro de la habitación que es una mesa de camping y fea para el gusto de mi madre que no pega allí pero que tiene la altura perfecta para que no me duelan las manos si estoy mucho en el ordenador ni las cervicales estudiando porque es más pequeña. Pero mi madre decidió quitar esa mesa para ponerme una de cristal muy bonita y oficinista, pero igual de alta que la otra y, por tanto, no apta para mí. Quiero decir, que no tiene la ventaja de la altura por la que usaba la mesa de camping así que para eso uso el escritorio. Tras gritos y peleas en las que me quejaba de la mesa y pedía mi antigua mesa porque me dolían las muñecas e iba a desarrollar síndrome del túnel carpiano, mi madre usó el chantaje emocional y dijo que se llevaría a mi perra de casa porque no hacía nada por ella. Y todo se resolvió con que la mesa de cristal se quedó, a mi perra se la llevaron, efectivamente (pero porque mi abuelo estaba en el hospital y mi madre no la podía sacar) pero cuando llego el domingo me la traen, y mi mesa de camping está escondida debajo de la cama o en algún rincón, y los domingos me la coloco para trabajar. 

El segundo punto de fricciones que tengo con mi madre últimamente es que se queja porque no soy demasiado femenina. Lo cual no deja de ser irónico porque ella tampoco lo es demasiado, en mi familia son más bien bastos y poco delicados y yo he aprendido de ellos y, cuando me gustaba algún personaje de series que era más refinado tipo Brie de Mujeres Desesperadas e intentaba actuar así, me reñían por intentar, no sé, como ser diferente del resto de la manda y actuar con superioridad, así que me quedé con lo de ser poco refinada. Lo mismo con lo de que no me arreglo demasiado. Por un lado, si he de culpar algo, podría hablar de cuando iba al instituto y las demás compañeras me daban de lado y no tenía un círculo social en el que aprender esas "cosas de chicas" como maquillarse y esas cosas, también que cuando intentaba ir mejor vestida o ponerme más guapa se reían de mí e iban diciendo "si me creía que así estaba guapa" o cosas de esas de adolescentes. Supongo que eso ha influido, pero también es verdad que el chándal es mucho más cómodo que los vaqueros ceñidos. 

También creo que las mujeres tenemos que distanciarnos un poco de tantos cánones de belleza. Claro que me gustaría estar siempre guapa y arrebatadora, pero no a costa de obsesionarme o de perder mi salud o minutos de sueño para maquillarme. Ya pasé por esa edad en la que dejé que la visión que el mundo tenía de cómo debía ser el físico femenino me afectase y me obsesionase con mi cuerpo peligrosamente. No me apetece repetir, gracias pero no. 

Así que, como iba diciendo, volviendo a lo del piso. Tengo ganas de no compartir más viviendas. Además de la indignación con el médico, me han dicho que tengo que hacer tres casos clínicos y una presentación y me coincide con la semana que presento el TFG. Maldita Ley de Murphy, mira que he tenido la mayor parte de rotatorios en los que no tenía que hacer nada cuando no tenía nada que hacer y ahora, con el TFG, me caen los más pesados. Voy a ir agobiada y lo siguiente, ya me conozco con estas cosas. Así que mejor que me ponga a ultimar las cosas del TFG y a terminar la presentación. Y que sea lo que tenga que ser. Bueno, lo lograré, más que nada porque no lograrlo no es una opción ahora mismo, pero qué pateo hasta que lo haga...

Mis ocurrencias y yo nos vamos a seguir trabajando...Ah mis ocurrencias, si el hombre supiera, ¡y ni siquiera he hablado de asesinos en serie! Aunque tiene razón, quizás me he indignado porque tiene razón. Como la ocurrencia de hacer el TFG de mi libro, aunque esa no fue mía, fue de mi antigua tutora, si sirve de algo. Va, vamos a ello. 

Suerte y ánimo queridos míos :)

domingo, 19 de febrero de 2017

Con planes de fuga

Queridos lectores, 

Estoy completamente agotada. No en un cansancio físico en plan quedarse sin reservas de glucógeno y no tener ATP para lograr mover un músculo de tu cuerpo, no, vale. Más bien agotada en un plano mental y, probablemente emocional, porque mis reservas de glucógeno y de grasa están, para mi más absoluta vergüenza y placer (no mintamos) bastante bien nutridas. Pero después de un par de semanas intensas en las prácticas y fines de semana todavía más intensos en la academia, mi pobre cerebro está al borde del colapso. Aunque a juzgar por los momentos de locura histérica con los que sigo regalando a mi familia, es posible que ya haya cruzado esa línea del colapso y ahora mismo esté muy, muy lejos de aquí. 

En fin, he de decir que últimamente he tenido que abandonar la idea de dejarlo todo y fugarme, porque mi plan histórico de fuga consistía en decir que me iba a ir a las Vegas a trabajar de corista, pero con Trump casi que paso. Necesito un nuevo plan de fuga. 

Ahora mismo, además de cansada, estoy totalmente indignada con mi tutor del TFG, porque va y me pone en un mensaje que ni siquiera sabía qué era mi trabajo, si caso clínico o revisión o qué. Y claro, después de que se supone que se lo ha tenido que leer para decirme lo que estaba mal y aconsejarme y ya lo entregado y ahora precisamente me dice que no sabe ni qué clase de trabajo es...pues estamos apañados queridos míos. La verdad es que sí, con los dos últimos mails que me ha enviado ha explotado mi ya de por sí débil burbuja de confianza y casi estoy pensando en no enviarle nada más hasta que tenga el trabajo completamente listo (la presentación) y por obligación. ¿Y si suspendo el TFG qué hago? No solo suspendería, sino que sería la primera en la historia del TFG (de legal al menos, pero en general creo que también). Bueno, siempre he tenido cierta tendencia a ir contracorriente, pero para esto no me apetece. 

Así que a mi locura más que incipiente, le sumamos el estrés que supone el último curso de medicina, el primer año como escritora e ingentes horas de clase y trabajo y tenemos un auténtico cocktail molotov. 

A ver si me entero al menos pronto de cuándo tendré la defensa del TFG para saber si puedo ir tranquila o tengo que pasarme las noches sin dormir, porque la verdad, me gustaría decir que he ido trabajando más al día y que lo tengo listo. Pero lo cierto es que llego de prácticas demasiado cansada y con demasiadas pocas ganas como para ponerme en serio a hacerlo, y apenas llevo la mitad. Por no hablar del maldito caso de neuro. ¿Por qué siempre me tocan los rotatorios en los que hay que hacer casos clínicos cuando tengo otras miles de cosas? Por ejemplo, pediatría en la que tenía que preparar 3 casos clínicos me tocó con la primera presentación y tenía que estar haciendo flores de regalo a la vez que hacía casos clínicos a la vez que pensaba en qué iba a decir. El resto de meses no me tocó hacer nada. Pero justo cuando toca terminar y presentar el TFG me toca otro rotatorio con caso clínico. Que santísima pereza. ¿Y sabéis que es lo peor? Que nuestra tortura (o la mía, según si tú que me lees estudias medicina o no XD) no se acaba con la carrera!!! Como que en neuro, las sesiones clínicas las hacen los residentes. O sea, terminas la carrera ¿y todavía tienes que hacer un puñetero power point al mes? ¿Y pósters? Y trabajos. Sé que hay que seguir estudiando y renovándose, pero puedo estudiar sin hacer power points, incluso mejor, fíjate lo que te digo. A veces casi me siento tentada de volver a mi plan de fuga de las Vegas, y que sea lo que tenga que ser....pero no. 

Ahora que hemos llegado tan lejos, habrá que terminar ¿no? Aunque fugarse siempre sea tentador. Así que aquí estoy, con el TFG abierto para terminar la dichosa presentación, a mi izquierda uno de los manuales de la academia que tan retrasadamente todavía no he subrayado, a su lado (o más bien apoyado en él) mi nuevo ebook con una tentadora historia esperándome (si ya era malo antes y leía más de la cuenta, ahora Kim me ha pasado un montón de ebooks más y es que veo tantos, que me los quiero leer y no doy a basto, pero tampoco puedo leer, pero no quiero estudiar porque quiero leer, y entro en un bloque paralizante xD qué horror) ¿Qué más? Bueno, a mi izquierda también hay una infusión, pero eso no cuenta como trabajo. Y a mi derecha, el tfg impreso para ir estudiándolo.

Ya entregué el caso de neuro (porque por si no se notaba llevo escribiendo esta entrada como una semana sin lograra terminalar). Pero lo peor es que aunque se tachen cosas de la lista de tareas pendientes, no paro de sumar más.

La verdad es que me quejo mucho, pero el estrés me da vidilla, si mis ataques de histeria nerviosa sirven como prueba. Soy la alegría de la huerta cuando estoy estresada hasta el punto de perder todo atisbo de cordura. Diría que sería la alegría del manicomio, pero me parece una broma de mal gusto hasta para mí, fíjate. También estoy muy chistosa cuando tengo que terminar la exposición para el TFG, pero no me apetece hacerlo porque tengo que buscar imágenes de cadáveres y, básicamente, hacerlo y no me apetece. Lo sé, me repito, entramos en un bucle, pero realmente no me apetece nada. Aunque tendría que aprovechar mi único día libre de la semana para adelantar. Los días pasan tan rápido que a veces se me olvida en qué día estoy o vivo, o cuánto me queda para terminarlo.

Y, bueno, sé que la entrada me está quedando corta, pero como gracias a mi maravilloso horario llevo una semana intentando acabarla, creo que voy a acabarla antes de arrepentirme y dejarla para continuar mañana o, mejor todavía, fugarme y dejaros con las ganas de saber lo loca que estoy.

Así que ánimo a todos y mañana intentaré volver con una entrada del tirón para contaros algo chachi. Bueno todo depende de cómo vaya el día, porque cambio de servicio. La neuro era dura porque los pacientes solían estar muy mal, pero al final le tomé cariño al servicio y al médico, y a empezar de nuevo.

Suerte a todos y que tengáis una buena semana :)

martes, 7 de febrero de 2017

Una de esas semanas

Queridos lectores, 

Vaya una semanita que he llevado. En estos días sin escribiros he tenido Cacademia (AKA tortura del Infierno) jueves, viernes y sábado, mañana y tarde. Si os soy totalmente sincera, ni siquiera estoy segura de cómo he sobrevivido a tan inclemente destino. Desde luego, para cuando llegó el sábado por la tarde era más favorable a una ejecución rápida que a seguir soportando la clase, traducción: me quería morir en aquel momento. 

Y es que mi pobre mente ya no aguanta estas cosas. El día menos pensado mis neuronas se pondrán en huelga y, después de todas las personas con demencias que veo en neurología, esclavos de sus propias mentes perdidas, estoy más que dispuesta a proteger la poca cordura que me quede a capa y espada. Aunque lo cierto es que no me debe de quedar mucha porque ayer por la noche, cuando por fin llegué a casa, pero a mi casa, casa, con mis padres y mi perra y una cena que sabía a gloria (tan alejada de los platos rápidos y mal preparados que yo me cocino) que me hizo mi madre (aunque también con el colesterol necesario para taponar toda una autovía, si hemos de ser sinceros) pues tuve una especie de ataque de histeria/ locura momentánea. No sé ni qué me pasó. Mezclad mi cuerpo agotado y mi cabeza que no daba más de mí, con la alegría de estar otra vez en casa y supongo que mis últimas reservas de energía se dispararon y empecé a decir locuras. Bueno, no eran tanto locuras si os paráis a pensarlo. No recuerdo exactamente cómo nació la conversación. Algo sobre unos pacientes, tal vez, no sé, el caso es que mi madre me dijo algo sobre "menos mal que tú ibas a ser una médica comprensiva".

Y yo, que llevo toda la semana viendo una extraña mezcla entre gente muriéndose y gente echándole cuento a la vida y que no tienen nada, sin llegar a un punto intermedio y exhausta a más no poder, fue en plan: "cuando me llegue un paciente que no tiene nada pero está ahí contándome su vida le diré 

-Mírame, mírame, mírame...llevo aquí desde las 8 de la mañana, van a dar las 3 y apenas he tenido tiempo de beber agua para engañar al estómago. Me da igual si te duele el dedo del pie porque a tu gato le gusta chupártelo por las noches. Mírame, pero mírame. Me da igual. Me da igual. Cómprate un perro, cómprate otro gato, haz lo que te dé la gana, pero a mí me da igual."

Y así, pero gesticulando como una auténtica loca. La verdad es que sí, yo siempre me he propuesto ser una médica y persona en general comprensiva, habiendo crecido con mi madre que es del club de los hipocondríacos y teniendo yo misma ansiedad, intento ser lo más empática posible y ayudar a la gente. Pero mentiría completamente si os dijera que siempre lo consigo o que, en mi interior, no estoy deseando irme a mi casa a comer cuando me están diciendo esas cosas. Una chica tiene sus límites. Y muchos de los míos están relacionados con la hipoglucemia y mi escasa tolerancia a la misma. En realidad, creo que la manera ideal en la que mis pacientes podrían lograr sacar lo mejor de mí y hablarme de sus vidas con tranquilidad es que me traigan algo de comer a la consulta. No muche, un bocadillito, un zumo, algún croissant... engordaría un montón, pero sería la médica más simpática del mundo. 

En fin, como resumen, que ayer estaba agotada y se me fue la cabeza. Pero nada que una buena noche de sueño y una duchita no puedan arreglar. Pero vaya semana... creo que no os conté mi momento de ridículo absoluto en el servicio de neuro ¿verdad? Si lo repito me lo podéis decir. A veces me pregunto por qué tendré que ser tal desastre de persona. Bueno el resumen fue que me pidieron que señalara algo en la pantalla delante de todos que yo ni veía ni sabía qué era, y me lo pidieron cuando estaba muy adormilada, entré en pánico y acabé casi suplicando que no me hicieran hacerlo. Lo sé, lo sé...Cambiemos de tema, por favor. 

Por cierto, el otro día en el hospital casi me choco con una mujer (no sé si era médica o enfermera o qué) que llevaba unas bolsas de sangre. Mi primer pensamiento, tras esquivar el golpe, fue imaginarme toda cubierta de sangre. Después me surgió una duda existencial: "Ser vampiro o vampiresa y trabajar como hematólogo/a: ¿una gran tapadera para conseguir sangre o un suplicio continuo?"

Queda abierto el debate. Por un lado, sería una forma fácil de conseguir sangre sin necesidad de...ya sabéis, la parte más psicópata de ser vampiro. Aunque, por otro, estar todo el día rodeado de sangre puede poner a prueba el control de cualquier criatura de la noche. 

Quitando el estrés de la semana pasada por la jornada maratoniana de cacademia, esta semana no se presenta mucho mejor si he de seros sincera. Sigo teniendo el mismo trabajo pendiente, porque aún no he sido capaz de terminar nada (aunque al menos voy avanzando) y tengo una nueva novedad...¿a que no lo adivináis? ¡Tengo un chino nuevo! Me parece que me ha tocado una lotería asiática o rifa en la que ni siquiera quería participar. Pero me voy a explicar bien para que comprendáis el surrealismo de la situación. Hoy me dice una de mis compañeras chinas que le dijera cuándo iba a estar en el piso porque un amigo suyo se quería pasar a "ver la habitación". Todo y que me pareció raro, en mi mente no tenía demasiado claro qué podría ser y, vale, sí que sospeché la posibilidad de que este chico quisiera quedarse la habitación...pero en un futuro, ¡no hoy mismo! Porque cuando he llegado a la puerta del piso, mis queridos lectores, ahí estaba el chico que apenas habla castellano, con su padre que aún habla menos castellano, y con dos maletas más grandes que yo. Y me he quedado horririzada. O.O. ¿Qué estaba pasando ahí? Bueno, gracias a su poco español y al traductor de google, he llegado a comprender que se iba a quedar aquí este mes hasta que volviera la china original. 

O eso espero, porque solo me falta que se queden los dos a vivir. Bueno, ha sido una situación complicada, sobre todo porque no nos entendíamos. Él pensaba que no había ningún problema y yo veía muchos problemas a dejar entrar a un desconocido a mi casa sin tener ni idea de qué estaba pasando. Quiero decir, escribo novela negra, tengo cierta paranoia sobre los desconocidos y su potencial para ser psicópatas hasta que me demuestran lo contrario. Pero, claro, tampoco iba a dejar al chico en la calle con esas enormes maletas. Aunque le hubieran servido de casa. Pero obviamente no, tengo mi genio y soy irascible con hambre, pero no dejaría a un chico (y a su padre) que apenas hablan español sin techo si lo han hablado de alguna manera con la otra china. Por suerte para mí, la nueva adquisición a nuestras ya conocidas "Invasiones asiáticas" se ha ido a comer fuera, lo que me ha permitido relajarme un poco. Y no sé si ha habido cierto entendimiento o no. Porque la verdad era que yo me iba a ir hoy a la universidad a estudiar (era mi intención), sin embargo este nuevo miembro del club de la Invasión, como decía, no tiene ni llaves, así que le he dicho que bueno que lo esperaba. Y, pensando en que tendría tranquilidad sin desconocidos pululando a mi alrededor, pues le he dicho que me avisara cuando fuera a venir para organizarme, por si aún me iba a estudiar a la universidad o me quedaba aquí, pero ya no sé si es que ha entendido que yo le avisaría cuando pudiera venir o es que se han ido a pasear o a comer con mucha tranquilidad. En fin, me da igual...mentira, ahora me siento mal y con ganas de preguntarle por si acaso los pobres me están esperando a mí. Pero daré un poco más de margen aunque sea para disfrutando del silencio de la soledad. 

Bueno tengo mucho que contaros, pero lo dejaré para la entrada siguiente para que no haya tantas cosas mezcladas. 

Buena suerte mis queridos ;)