No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

viernes, 28 de febrero de 2014

Todos para uno ;)

Queridos lectores, supongo que ya estaréis hartos de leer las cosas que pingo a veces sobre mis amigas y lo estupendas que son. Lo son, verdaderamente, tanto que a veces pienso que no me las merezco. Ya comenté en entradas pasadas la pifia (el mega error catastrófico) por culpa del cual algunas de mis chicas y yo acabamos en el peor grupo de prácticas. Bien, pues estoy en proceso de arreglarlo. Me va a costar, no creáis pero pelearé con los profesores si es necesario. Por el momento ya le he mandado un mail a la coordinadora de la asignatura para ver si nos deja cambiar la práctica. Tengo que conseguir que al menos las deje colarse a ellas y si yo me tengo que aguantar, me aguanto.

Creo que no me estoy explicando del todo ¿verdad? Lo digo otra vez. Lo malo de este grupo es que tenemos prácticas la última semana de clase, justo antes de los exámenes. Los demás tendrán esa semana para estudiar y nosotras no. Además, la putada es que es de la asignatura que más trabas pone (o de las que más trabas pone) para cambiar. Ese es el problema. Pero lo voy a remediar. Intentaré que nos cambien y si no podemos las tres, al menos, que las cambien a ellas y yo me comeré con patatas esa última semana de clase. ¿Eso es honor, verdad? Creo que es lo correcto. Tiendo a cargarme el peso del mundo en mis hombros y quizás no soy tan culpable como me digo a mí misma para atormentarme. Pero lo cierto es que yo fui la primera que cogió el C1 (el malo, malote) y ellas me siguieron, así que yo tengo la responsabilidad moral de arreglarlo ¿qué pensáis? ¿me paso de honrada? Probablemente, sí. Y no creáis que lo hago de manera natural, tengo que luchar contra mis instinto de supervivencia que me dice que me salve yo primero. Lucho contra eso, porque sería horrible y me dejaría en muy mal lugar, además de que ellas no lo merecen. O quizás puede que sea por todas esas novelas románticas y pegajosas que me meto sobre caballeros honorables (todo puede ser) ;)

Sabéis, me pasa a veces algo raro con esto de tener amigas. Han sido tantas las veces en mi pasado en las que me han dicho que no me sabía relacionar, que no servía para estar con la gente, que mis amigas no me aguantaban por ser una prepotente, porque era insufrible. Mi propia madre me lo decía cuando se enfadaba conmigo y yo era una niña, o casi adolescente, que acabó creyéndose todo lo que le decían sobre lo inútil que era.

Mi visión de mí misma ha cambiado muchísimo desde que estoy en la universidad. En el instituto tenía tan grabado a fuego en mi mente mi supuesta "incapacidad" para interactuar socialmente que estaba deseando encerrarme en algún laboratorio o hacerme forense o algo en lo que estuviera solita. Ahora resulta que lo que más, casi lo único y por lo que me quedo en medicina, es por la gente. Me da algo de rabia no haberme conocido hasta este momento, porque no seguí mi vocación de estudiar historia, entre otras cosas, porque tendría que haber sido profesora y pensaba que se me daría asquerosamente mal, pero quizás no.

En fin, el caso es que nunca acabamos de conocernos a nosotros mismos, nunca acabamos de crecer y de encontrarnos a nosotros mismos por un camino lleno de obstáculos. Al final resulta que:
Y, bueno, lo que quería decir, es que a veces, cuando no me hacen caso y estamos separadas por el trance de los exámenes y los kilómetros de distancia que supone vivir en un pueblín como yo, pues tengo una voz cansina y puñetera que se empeña en decirme que en realidad ellas no me quieren, que no me soportan y que me dejan estar con ellas solo por lástima T.T... Tuve esos pensamientos un tiempo, bastante tiempo, pero ya he conseguido sacarlos de mi mente. Estoy curada de mi propio pesimismo en ese tema y llena de cariño y gratitud hacia ellas, hacia vosotros que me leéis y eso me colma de alegría, y hacia todos los amigos que tengo y tendré.

Permitidme un consejo, pues, porque es verdad, que los amigos son un tesoro. Cuidadlos bien y que sea para siempre.

jueves, 27 de febrero de 2014

Yo me bajo aquí

Dudas, chicos. Tengo dudas. He pasado 4 días en el hospital y, si no fuera porque las prácticas son obligatorias, no volvería. Acabar estos días integrada en lo que se supone será mi mundo laboral me han hecho dudar una vez más sobre qué hago aquí.

No sé si es que estoy triste o cansada y por eso lo veo todo negro o es real, no sé. Es que no me ha gustado nada, y a otros compañeros sí, ellos aprenden y se sienten bien o luego están contentos. Yo me he pasado toda la semana de mal humor, hartándome de médicos y hospitales. El único rayo de alegría en estos días han sido las personas que he conocido, los pacientes digo, de todos ellos, unos cuantos que recordaré para siempre espero. Eso es lo que me gusta y por lo que sigo aquí, por la gente, por las personas, para hablar con ellas y tranquilizarlas. Pero a veces todavía me pregunto si vale la pena tanto luchar y tanto sufrir para hablar con un par de señoras mayores, para eso acabo antes con una visita a la carnicería o al mercado o a la peluquería.

El caso es que no lo tengo nada claro. Solo sé que no sé nada, como dijo Sócrates. Y si estas prácticas estaban hechas para que aprendiéramos a mí no me han servido de nada. Al menos, no he aprendido medicina. Solo a coger el metro (que para lo paleta que soy no está mal) y poco más.

Así que esa es mi mayor duda y mi mayor temor en estos momentos. ¿Y si no debo estudiar medicina? ¿Y si todo ese discurso lacrimógeno que puse sobre mi razón para seguir en esta carrera no es más que una forma de engañarme a mí misma? ¿Y si sigo tan cegada por el "qué dirán" o lo que piensan mis padres si dejo la carrera que soy incapaz de ver la verdad? Soy incapaz de verme a mí misma, de saber quién soy o qué quiero. Yo solo sé hablar con la gente y no es un don tan extraordinario, lo tiene mucha gente y son mucho mejores que yo. ¿Qué debo hacer? Necesito parar y pensarlo, pero no tengo tiempo, el mundo va tan rápido. Me siento como si viviera constantemente en un metro en hora punta. Siempre rápido, siempre apretujada. Camino por inercia siguiendo a la masa por los pasillos hacia los transbordos y más transbordos y más metros. ¿Pero y si quiero parar para ver por dónde voy? Pues no puedo, porque la masa sigue moviéndose, sigue avanzando, no para y me empuja para que continúe ese camino ¡a ciegas! No tengo tiempo ni fuerzas para pararlos, ni para ver más allá de esa masa incongruente de gente que me aplasta y me exige que sea algo que no sé si soy o podré ser. ¿Qué hago? ¿Sigo hacia delante o paro en seco y busco otra salida?
¿Pero qué pasaría si me bajo del mundo, si dejo la medicina y luego resulta que en realidad sí que era mi carrera? Ya no sé si soy yo o la dosis masiva de novela erótica-romántica-fantástica que me estoy metiendo entre pecho y espalda para acallar las voces de mis pensamientos, pero estoy tendiendo a darle a todo un sentido un poco trascendental, ya soy muy triste.

Además, de esta duda intrínseca en mí, hay algo más que me carcome. Otra vez el puñetero jueves y otra vez, Anastasio se va de fiesta y me deja sola. No me hace nada de gracia. Si me hubiera dicho antes que no cenaba conmigo me hubiera ido a mi pueblo. Que leche le daría a veces ¬ ¬... No me apetece quedarme sola con el dramón que llevo encima yo sola conmigo misma. Pero no hay más remedio. Esta noche disfrutaré de una agradable velada con mis dudas y remordimientos. Y mañana será otro día.

PD: los jóvenes están locos. No os ofendáis, pero ahora mismo estoy escuchando gritos por la ventana que anuncian el comienzo del desenfreno de la noche y recuerdo por qué me encanta muchísimo más mi pueblo chiquitín y silencioso.

martes, 25 de febrero de 2014

Decepcionante

Sí, chicos, hoy ha sido un día muy denso y necesito hablar. Aunque en realidad lo que más me ha calmado ha sido llorar un rato (lo siento, soy muy dramática). La vida es un asco. Los médicos son un asco. Que harta estoy de ellos, que mal me caen ¬ ¬...Os explicaré la historia mejor.

Esta mañana, en mi segundo día de hospital, he aguantado a varios merluzos. Unos tíos pedantes que no se preocupan por nada más que por recibir su sueldo a final de mes y los pacientes "se la pela" Estoy muy, pero muy, muy, muy indignada. Y no porque hayan pasado de mí, no me hayan prestado atención y no me hayan enseñado nada porque, al fin y al cabo, yo no pinto nada y lo puedo entender. Pero ¡que hayan pasado de igual manera de los pacientes! O.O Tío, ¿pero por qué están ahí? No, vamos a ver los pacientes SON LO IMPORTANTE. Son el punto central de la cuestión, sin ellos no seríamos médicos.

¿Acaso un fontanero va por ahí rompiendo tuberías? ¿O un cartero tira las cartas como si no importaran? No, ¿verdad? porque para un fontanero es importante cuidar las tuberías, lo más central de un cartero son las cartas y en los médicos ¡deberían ser los pacientes! Es que no sé por qué hacen entonces lo que hacen, ¿por qué trabajan? ¿Por el dinero, por la fama, por la técnica? No lo entiendo, de verdad que no.

Si yo es que odio precisamente todo eso, no me emociono con la sangre ni me pego para entrar en una operación, todas esas cosas me dan igual. Yo DISFRUTO hablando con la gente, con los pacientes, si es que son lo mejor. Mirad, hoy me he HARTADO de los médicos, pero me he enamorado de los pacientes. Me he pasado la mayor parte de la mañana con una señora a la que iban a realizar un proceso complejo, molesto por lo menos, para ella, con catéteres  e historias. Yo he hablado un rato con ella, bastante rato. En un momento dado, cuando le ponían una vía he visto que ponía cara de sufrimiento y le he dado la mano. Me he pasado el rato hablando con ella, con los médicos casi para nada. De hecho, he estado un rato con ellos y estaba deseando que volvieran a ignorarme para irme con la señora, que era un cielo y me es mucho más fácil hablar con los pacientes, porque los médicos están locos, solo saben hablar de medicina. Qué mal me caen...

Pues al final, la mujer no paraba de darme las gracias, yo no he hecho nada, no he aprendido nada (al menos, no de medicina) pero me he sentido útil, HE SIDO útil para ella. Y gracias a eso he mejorado. No por la técnica, ni por ver otro corazón o algo de eso.

Mirad estoy muy cansada de toda esta gente sin sentimientos ni sentido, que asco me dan. EL día que aprendan a ser personas y a tratar a los demás como tales, hablaremos. Mientras tanto son un CERO gigante y enorme como médicos, como personas y como todo.

lunes, 24 de febrero de 2014

Día 1

He pasado mi primera mañana en el hospital y aún no tengo muy claras mis primeras impresiones. Entre otras cosas porque mi cabeza está dando vueltas sin control. Y es que lo peor ha sido que no nos dejaran un ratito para almorzar, he acabado con la glucosa por los suelos y ya no me voy a recuperar en todo el día. Y aún queda lo peor, esas tres prácticas en el horario de dos que tengo los lunes. Como creo que no me va a dar tiempo a acabar la entrada antes de irme a clase, os contaré cuando vuelva la tarde y así tenéis todas las impresiones en una entrada. 

Pero en fin, el día no ha estado mal en conjunto porque (esto ha sido muy gracioso) caminando por los pasillos una compañera me ha dicho que me fuera fijando en algún médico buenorro. Y resulta que no me ha hecho falta porque me han metido en la consulta de uno alto, rubio, ojos azules, deportista semi-profesional. ¿Cómo os quedáis? Pues muertas se han quedado ellas, y yo también que lo primero que he hecho ha sido pensar en la cara que estarían poniendo mis amigas. Jeje, en fin... que me ha tocado el guapo. Parece que tengo un imán con los médicos guapos porque me los encasquetan siempre a mí. En las prácticas de oftalmología también me tocó el oftalmólogo más guapo (aunque era algo creído).

Sí, tengo un imán para médicos guapos que es la envidia de mis compañeras (y algunos compañeros) aunque a mí tampoco me apasiona. No porque no me guste, el problema es que me presento yo ahí delante de un médico joven y guapo y yo con mi bata y mi complejo de cactus (dícese del complejo de un estudiante de medicina en prácticas clínicas donde no hace nada) y claro, me deja un poco desconcertada. ¡es que así no hay quien se concentre! Menos mal que a fuerza de guapos me estoy acostumbrando y cada vez lo llevo mejor, porque si no, no podría relataros lo que viene a continuación. Porque no solo he tenido al médico "buenorro" también a sus pacientes-amigos deportistas de élite. ¿Y qué hace un médico? Ausculta, así que fuera camisetas... Esto ha sido demasiado. No me extraña que luego saquen esas series de Anatomía de Grey y House y esas cosas que se pasan más tiempo de líos de faldas que con los pacientes. 
 
5 largas horas después...

Sí, como había imaginado, no me dio tiempo a terminar y sigo ahora, después de las clases de la tarde. ¿Por dónde iba? Bueno las prácticas de esta mañana no han estado mal. Lo que más me ha gustado ha sido ver a los abuelitos (porque eran casi todos personas mayores) enamorados. Ha sido lo que más y lo que menos. Pero ver a esas mujeres entregadas a sus maridos enfermos o al revés, observar cómo les arreglaban el pelo, cómo les acariciaban mientras le ayudaban con la mascarilla o simplemente al levantarse... Pensar que, a pesar de todo el tiempo que ha pasado, siguen queriéndose y cuidándose, me ha emocionado. También me ha destrozado porque algunos de ellos estaban ya bastante mal y era como contemplar una despedida a la que realmente no estaba invitada. De cualquier forma, me ha gustado ser testigo del verdadero amor.

Por mi parte, realmente conociendo lo que conozco del mundo (que es poco, pero es algo) y después de lo que he visto hoy, no sé qué pensar. Es decir, a veces pienso:
Y, otras, sobre todo, después de momentos como hoy, creo realmente que se puede llegar a querer a alguien durante toda una vida. Pero no sé... bueno, tengo una vida para descubrirlo y si al final no había nadie para mí, pues escribiré una entrada aquí. 

Por otra parte, se acabó el lunes ¡menos mal! Aunque mañana tengo clase de 8 a 14h y por la tarde una guardia de 16- 21.00 horas y entre que llego a casa con metro y demás no sé si podré escribiros, pero el miércoles os contaré si sobrevivo al martes. 

Solo quiero deciros una última cosa, y es que hoy he estado muy cerca del mundo de verdad y no del que tengo entre los libros. Quiero decir, que he estado al lado de la muerte, la enfermedad, la vida representada en las cientos de arrugas que surcaban las caras de los pacientes, el miedo de muchos de ellos, la duda de todos. He estado en el mundo real... y es un asco. Pero está en nuestra mano arreglarlo. No podemos solucionar lo de la muerte y los años, solo podemos eliminar el miedo y las dudas de los pacientes. Si sois médicos, lo seréis o conocéis a alguno, por favor, antes que médicos somos personas. No lo olvidéis, no hay que tratar solo a la patología, hay que tratar a la persona asustada que hay detrás. 

Es todo por hoy. Ahora voy a decidir si estudiar... o tumbarme en la cama. 






sábado, 22 de febrero de 2014

Más vaga que un linfocito perezoso

Por fin sábado. Un día entero para levantarme a una hora decente, ponerme a estudiar, aprovechar para ponerme al día. Sí, por fin sábado, pero...
Nada, nada. Soy más vaga que un linfocito perezoso. De hecho, tengo las mismas ganas de estudiar que de que me metan un erizo por los pantalones y me pongan a correr una marathon. Y lo peor es que no tengo excusa para no estudiar, es decir, tengo que hacerlo sí o sí porque el lunes empiezo en el hospital


Miedito...Sí, la verdad es que me da algo de pánico y solo espero no cagarla demasiado. Madre mía, si es que con lo desastre que soy, me dejan sola, y rompo el hospital entero, a saber. Conmigo hay que esperar lo inesperado. En fin, no os aburro hoy con esto, lo dejaré para mañana cuando mis índices de miedo absoluto lleguen a sus máximos. 

Hoy, además de ocuparme en no hacer nada, he estado pensando nombres para mi futuro perrito. ¡Sí! Me van a dar un cachorro. La verdad es que en estos últimos meses he perdido a dos perritas. Una ya os lo conté, la otra murió en diciembre pasado. Perder a las dos en poco tiempo y esto de estar haciéndome mayor, me afectó un poco. Con Luna y Ani (mis perras) murieron muchos de mis recuerdos de una infancia que pasé entre animales (como una más podría decir). Así que me hizo mucha ilusión cuando mi padre me dijo que le daban un cachorro. Será como volver a recordar aquellos años en los que no tenía preocupaciones y podía estudiarme los exámenes en menos de una hora y pasar el resto de la tarde con mis animales. Pues eso, que mi hermano y yo no nos ponemos de acuerdo con el nombre. Se admiten sugerencias. 

Hablando de mi hermano, el fin de semana se enfadó con él mi padre y el anterior, mi madre ¿lo recordáis? Pues se ve que este fin de semana me toca a mí, lo que pasa es que a mí se me da mal lo de estar enfadada así que he optado por la vía rápida. Estábamos haciendo el bruto (porque lo reconozco, soy muy bruta) y en un movimiento, sin querer, le he pegado un cabezazo (Oops) Ha sido sin querer, que conste, pero creo que eso ya cubre mi enfado de esta semana. 

Por cierto, hoy comiendo he visto las noticias. Y que asco de mundo ¿no? He estado atenta y no ha habido ni una sola noticia buena, nada alegre. Muerte y más muerte, muerte y destrucción. Guerras, conflictos y pobreza. Esa es la imagen del mundo que me llegaba a través de la pantalla de la televisión. Y es curioso, porque contrasta tanto con la imagen que me llegaba desde la ventana. Si salgo a la calle y escucho el canto de los pájaros, siento el calor de los rayos del sol en mi piel, veo la hierba verde meciéndose con el viento, me cuesta mucho creer que pueda haber tanta belleza y tanta maldad al mismo tiempo. Pero claro, hay una diferencia, lo que yo escucho son los pájaros, lo que siento es el sol, lo que veo es la naturaleza; mientras que en las noticias, lo que observo son personas. Nosotros le hemos quitado la belleza al mundo y es justo que se la devolvamos, que sepamos mirar las pequeñas cosas con la grandeza que se merecen. Ahora que empieza la primavera, las aves vuelven y las flores comienzan a nacer, me doy cuenta de que, a pesar de tener el escenario perfecto, hemos convertido la obra de nuestras vidas en una tragedia. No sé por qué lo complicamos todo tanto. Con lo fácil que sería simplemente vivir, nos empeñamos ¿en qué? Aún no tengo muy claro cuál es el fin o las motivaciones de ciertas personas, ni sé si llegaré a entenderlas algún día. 

En mundo de verdad está ahí, tanto detrás de una ventana como detrás de una pantalla. Imágenes opuestas y distorsionadas, pero reales. Los dos mundos son reales. Las guerras, las muertes injustas, las revueltas están ahí; el sol, el silencio y la brisa también. ¿Qué mundo eliges? 

viernes, 21 de febrero de 2014

Reflexiones post-jueves

"Where shall I begin? Which of all my important nothings shall I tell you first?" Jane Austen
O lo que es lo mismo: ¿qué importante insignificancia de mi vida puedo contarte hoy? Pues la verdad es que desde ayer no estoy lo que se dice muy contenta. Os voy a contar una cosa, pero es secreta, que nadie vaya por ahí con el cuento. Pues es que soy una inútil social. Un término acuñado y perfeccionado por mí misma a lo largo de años de introspección y ausencias.

Pero comencemos la historia por el principio. Ayer fue jueves, día en el que los universitarios aprovechan para salir y olvidar todo lo que han estudiado el resto de la semana. Tarea loable donde las haya y que yo no suelo acometer. No porque no quiera, porque a mí me encanta bailar y eso, más bien porque ya os comenté que tengo problemas para andar luego sola por la ciudad y de noche =S así que me pierdo muchas fiestas por eso. Aunque este jueves ha sido algo distinto, porque había una fiesta de clase e iba mi compañero de piso al que, para salvaguardar su intimidad, llamaremos Anastasio. Pues Anastasio (y espero que no lea esta entrada o me mata) iba a la fiesta y otra amiga mía que vive en mi mismo edificio también. ¿Adónde quiero llegar? Pues a que estoy molesta (no creo que llegue a enfado) y no porque no me hayan invitado, al fin y al cabo, era el cumple de una persona con la que tampoco tengo mucha relación. No. Lo que pasa es que anoche me recordó a todos mis años de instituto y, cenando sola en casa con la tele y la música como compañía, cenando una ensalada sosa, no dejaba de pensar que nada había cambiado desde aquellos años.

Veréis, yo en el instituto era una marginada total, una paria social, no encajaba con nadie ni con nada. En parte, porque la gente no me aceptaba mucho y en parte también porque yo misma no me encontraba a gusto y me apartaba (no es suya toda la culpa). Al comenzar la universidad y conocer a gente con la que tengo más en común, al tener amigas, pues quise creer que todo había acabado, que de repente, mágicamente, encajaba como una pieza de puzzle. Pero me mentía a mí misma. Sigo siendo rarita, marginada, una paria y una inadaptada. Y la tontería de la fiesta de ayer, de que las dos personas más cercanas a mí (y me refiero a distancia física), mi compañero de piso y mi vecina, fueran a la fiesta y no me preguntaran ni por educación si yo quería ir, pues me dolió. Sé que es un poco tonto, pero fueron unos años oscuros los del instituto y yo quería pensar que lo había dejado más atrás de lo que realmente está. También sé que si Anastasio lee esto por una de las casualidades de la vida (cosa que dudo) no entenderá ni se hará responsable de haberme hecho sentir mal porque es algo que me he hecho yo a mí misma. No creo que haya que ser así, puede que nosotros no nos demos cuenta, pero nuestros actos hieren a las personas que nos rodean. Si eso pasa, no digo que nos tengamos que sentir mal por lo que hemos hecho en sí, porque nuestros actos pueden ser justificables y válidos, pero debería importarnos cómo hemos hecho sentir a la otra persona.
A ver cómo lo explico...nuestros actos tienen infinitas consecuencias y no podemos pasarnos la vida pensando siempre antes de actuar cuáles serán esas consecuencias porque entonces no haríamos nada. Pero también hay que ser conscientes de que esas consecuencias existen y si algo ha salido mal, aunque no lo hayáis hecho a propósito, eso da igual, hay que pedir perdón. A la mayoría de la gente le cuesta un mundo pedir perdón cuando con esa simple palabra haríamos sentir mejor a muchísima gente. Pero...
Espero que a la mayoría de vosotros no se aplique esa frase y seáis capaces de ver más allá de vuestros propios sentimientos. Hay que ver a los demás. 

Por último, pero no por ello menos importante, tras esta interminable parrafada, quiero matizar que no todo es igual que en el instituto porque estoy marginada, sí, pero no soy la única. Tengo otras ocho buenísimas amigas que viven en mi mundo de frikis y no cambiaría ni a una sola de ellas. Prefiero una buena amiga que veinte buenos conocidos. Así que para ellas y para ti también:

jueves, 20 de febrero de 2014

El colmo de los colmos

Supongo que todos os sabréis chistes de esos típicos sobre los colmos. En plan ¿cuál es el colmo de un astronauta? Que su mujer sea una lunática. Y cosas así. ¿Pues cuál es el colmo de un estudiante de medicina, futura médica con suerte? Tenerle alergia al látex -.-' Sí, lo sé, peor casi imposible. Y no digo imposible del todo porque también podría ser alérgica a otros materiales de los que hacen los guantes. En fin, que es como si un camionero tuviera una fobia incontrolada por las formas redondas o, simplifiquemos, le tuviera alergia al volante. Lo bueno es que puedo elegir una especialidad donde el contacto con los guantes sea el menor posible, ya puedo ir descartando la cirugía, lo malo es que hasta que pueda elegir especialidad aún me queda mucho y a ver cómo me las apaño.

Todo esto viene porque hoy me tocaba limpiar la cocina en el piso de estudiantes donde vivo y me he tenido que poner un guante de látex porque el fregadero estaba bastante sucio y no soy muy asquerosa (entre otras cosas porque ya he hecho prácticas con heces y orina y esas cosas) pero todo tiene un límite. Me me puesto un puñetero guante y ahora me pican las manos que no veas. En fin, que tengo puntería hasta para las alergias, lo que no me pase a mí...Por cierto, un consejo, haceros las pruebas de la alergia antes de decidiros por un futuro profesional, pero ¿qué narices? ¿No fue Bethoveen músico a pesar de su sordera? Pues nada, seré médico con alergia al látex e improvisaremos sobre la marcha, a eso me dedico la mayor parte del tiempo. Los obstáculos están para saltarlos.

Hoy han venido a ver la universidad los chicos del instituto. Cuántisisma gente, hay un montón de jóvenes que quieren estudiar medicina. Esto reafirma mi opinión de que el mundo está loco o por lo menos mal informado. Es imposible que todos esos chicos sepan cómo es la carrera de medicina y aún así quieran entrar. ¿No? Yo lo flipo con la new generation
No sé si alguno de los que me leéis queréis estudiar medicina o por si alguien interesado lo lee, voy a daros un consejo. La medicina es una carrera muy bonita si lo piensas como ayudar a la gente. Pero también es una amante exigente, quita muchísimo tiempo, te quita vida, tranquilidad, horas por todas partes. Así que, por favor, si queréis estudiar medicina ¡adelante! Pero estad SEGUROS. De verdad, meditarlo bien, informaros. Yo entré sin saber ni dónde iba, la cogí por coger y a veces, muchas veces me arrepiento. Ya comenté mi razón para quedarme, y la mantengo, pero cuesta. ¿Cómo os lo diría? La medicina tiene muchas cosas positivas y útiles. Puedes sentir que haces algo que vale la pena o que lo hará en un momento dado si llegáis a ser médicos y podéis ayudar a alguien. Eso está muy bien, pero también es muy hipotético. La realidad es que la mayoría de la gente no te lo agradece como te gustaría una vez ejerces, las clases son eternas, las asignaturas complicadas, las prácticas agobiantes...

Tened claro que si elegís medicina elegís el estrés, los nervios, los agobios y el miedo puro a cambio de una sonrisa. Me refiero a la sonrisa de los pocos pacientes que sepan agradecer lo que has hecho. Y muchas veces habrá que aguantar bofetones metafóricos de gente que quiere más de lo que les puedes dar, pero tú como médico siempre debes estar dispuesto a corresponder al golpe con una sonrisa, calmar al paciente y hacerlo lo mejor posible con todos y cada uno de ellos. Si esa sonrisa, ese pequeño premio os merece la pena, adelante. Si lo vais a hacer por hacer, lo podéis hacer también por supuesto y a lo mejor os acaba gustando. Pero pensadlo de verdad. 

Yo hablo por hablar, pero desde la experiencia, porque yo fui la primera que la escogió sin un motivo real que he encontrado con el tiempo. Y por cierto, haceros la prueba de alergia al látex por si hay alguien con tan mala suerte como yo. 

martes, 18 de febrero de 2014

Querida Ana,

Os dije ayer, queridos lectores, que hoy, 18 de febrero era un día especial y es que es mi aniversario. Lo que pasa es que es un aniversario un tanto especial. No es mi cumpleaños ni nada parecido, ni celebro nada que se tenga que celebrar, pero aún así es un día especial para mí.

Para que lo entendáis y no me toméis del todo como una loca, tengo que explicar ciertas cosas que me han traído a este día (me parezco al de Como conocí a vuestra madre). En fin, como algún día he dejado caer, yo no tenía muchas amigas de pequeña. Cuando tenía 12 años mis amigas de toda la vida decidieron que yo era demasiado empollona para ir con ellas o algo así (nunca me quedó demasiado clara la razón) pero el caso es que dejamos de ser amigas, dejaron de hablarme y los recreos fueron un vacío continuo. Yo siempre he sido muy abierta, hasta ese momento lo había sido, me entregaba por completo a todo lo que hacía y más aún a las que consideraba mis amigas, las quería casi como a hermanas y soy incapaz de describir el dolor o la sensación de traición que me embargó. Acabé llorando en los baños y todo fue como en una película americana de esas. Sí... pero en real.

El caso es que me dolió muchísimo y como todo luto, como cuando rompes con alguien o cosas así, pues necesitaba mi tiempo par recuperarme y volver a coger la confianza necesaria como para buscar nueva gente que me fuera afín. La teoría estaba bien, pero mi madre no lo comprendió, tenía tanto miedo o algo así a que me quedara sola que me obligó a salir con gente que apenas conocía para que tuviera amigas. ¿Qué consiguió? Que me sintiera incómoda y como una acoplada, me sentía fuera de lugar y todavía no tenía fuerzas como para intentar integrarme y fue un desastre. Después de eso, aún me encerré más en mí misma. Además, como mi pueblo era pequeño pues ya no quedaban muchas más candidatas a aceptarme en su círculo. Esa es la razón resumida por la que estuve mayormente sola hasta que empecé la universidad y encontré a mis chicas ;).

No perdáis el hilo. Yo era una chica sola, en plena adolescencia y que necesitaba desesperadamente una amiga. En ese momento, fue cuando comenzó este "aniversario" del que hablo. Cuando hace 6 años me leí el Diario de Anna Frank. Si lo habéis leído me entenderéis, si no lo habéis leído... ¿a qué esperáis? Era una persona increíble, llena de vida en las situaciones más difíciles. Ella le escribía su diario a una amiga imaginaria llamada Kitty. Pues justo el 18 de febrero, acabé llorando al leerme la última página y pensé que era muy injusto que hubiera muerto en esa mancha oscura de la Historia del mundo. No podía dejar que su historia acabara así, ahí, en un campo de concentración perdido en la nada. Después de compartir semanas con ella, leyendo sus pensamientos, sus sentimientos, viendo en ella a la amiga que yo buscaba, (y recordad que era joven y no sabía lo que hacía) pero no podía dejar así su historia, imaginándola rapada, medio desnuda y consumida hasta la muerte. Así que ese día comencé mi diario, un diario en que cada página comenzaba con "Querida Ana," Con el tiempo lo he superado, ya no escribo tanto pero aún así, cada 18 de febrero me acuerdo de ella.

Por cierto, dejé de escribir en ese diario porque me di cuenta de que mi madre lo leía, así que tuve que pasarme al formato digital. Aunque no deja de ser irónico que dejara de escribir mi diario porque lo leía mi madre y ahora me dedique a escribir algo parecido por internet donde lo puede leer cualquiera. Nunca he tenido una mente muy lógica. Para esos momentos en los que mi madre me leía el diario me podría venir bien esta imagen:
Bueno chicos, no tengo mucho más que contar porque el día de hoy ha sido aburrido como todos. Pero ya que he sacado el tema de Anna Frank y la Segunda Guerra Mundial, daros cuenta. Todos aquellos horrores, las muertes injustificadas, masivas e indiscriminadas, el miedo, las injusticias... todo comenzó con una crisis mundial que llevó a las personas a buscar la salida fácil, a echar la culpa de sus males a los demás, en este caso los elegidos como cabeza de turco fueron todos los que no fueran rubios. Lo que quiero decir, es que cuando estamos en una situación extrema es muy fácil avivar el odio y el miedo de la gente. La última vez que dejaron que esto pasara murieron 66 millones de personas, se destrozaron familias, países y hubo dos bombas atómicas. Seamos un poco más conscientes que nuestros antecesores en el puesto de habitantes del mundo y no dejemos que vuelva a pasar.

lunes, 17 de febrero de 2014

Y adiós al lunes




Definitivamente, odio los lunes. Pero, en fin, ya se acabó. Hoy me tenéis que perdonar pero estoy muy cansada y se me ha hecho muy tarde. Así que no estoy muy inspirada. Solo quería comentaros que ha sido un día muy denso (¿he dicho ya que odio los lunes?) Pues eso, que me quedan como 4 temas por subrayar y yo
Así que aquí estoy, viendo la vida pasar y decidiendo si subrayar una palabra más o asaltar mi nevera.
Aunque bueno, no quería dejar pasar esta corta y aburrida entrada de hoy (me temo y lo siento, pero no doy pa más) sin mencionar lo idiota que soy a veces. No es que tenga un ejemplo claro... tengo miles. Como hoy que me he gastado un montón en comprar tonterías. Si es que no se puede ir a comprar con hambre, bajón de azúcar y de todo. He acabado con las existencias de cafeína. Soy una adicta, estaba dejando el café después de exámenes pero me ha durado lo mismo que mi determinación a hacer deporte cada tarde. Se la llevó el viento...

Pero vamos a ver, en este mundo rápido y sin tiempo para nada ¿quién puede hacer deporte? A menos que seas un viciado, pero del deporte y no de la cafeína o el chocolate que será más sano pero no es mi caso, pues no se puede ir a clase 11 horas seguidas, llegar, pasar apuntes, merendar claro, estudiar y encima salir a correr. Necesito que la ciencia avance más deprisa y me clonen, eso me solucionaría problemas. Iría a las dos prácticas a la vez, haría ejercicio, estudiaría varias asignaturas a la vez. Sería chachi. Pero hasta que la ciencia avance ¡Yo no soy wonder-woman! No puedo con todo.

Os dejo a vosotros, nuevas generaciones o gente un poco más despiertos que yo el encargo de meterle prisa al mundo para que sigamos avanzando en el campo del saber (como decía un profe mío) Yo me despido del lunes para reencotrarme con mi cama. Será el típico momento de yo corriendo por una pradera a cámara lenta para encontrarme con unas sábanas de Mickey Mouse ¿qué queréis? mi madre me ha dado las sábanas viejas de mi hermano pequeño.

Descansad y hasta mañana. Que por cierto, mañana es 18 de febrero y es un día especial, ya os contaré ;)

domingo, 16 de febrero de 2014

Y mañana lunes

Hola chicos.
Hoy no me ha pasado nada interesante, solo he metido la pata varias veces como viene siendo costumbre en mí. Primero me he enfadado con mi madre porque en todo el fin de semana no había puesto la lavadora con la ropa que me tenía que traer para la universidad. Yo vi una lavadora puesta y confiaba en que mi ropa estaría, pero luego resultó ser la ropa de trabajo de mi padre. Así que hoy, a última hora, me entero de que los pantalones y mi querido chándal todavía estaban sucios O.O Y me he tomado la noticia fatal porque a mi me encanta mi chándal, lo admito, y no me quería venir sin él. Ahí es cuando me he enzarzado en una pelea a muerte con mi madre (verbal). A muerte no ha sido, pero se me ha ocurrido levantarle la voz y me la voy a cargar, lo sé, aún no me ha dicho nada pero está esperando el momento adecuado para vengarse por mí elevación de voz (=S miedito)

Aunque, lo admito, yo tampoco he estado muy brillante. Me he enfadado demasiado teniendo en cuenta que hablamos de un chándal (pero me encanta mi chándal, que conste en acta) En fin, que soy una malota y hoy no doy una a derechas. Porque si la tarde comenzaba a gritos con mi madre, ha acabado a gritos con mi padre. Eso me pasa por conducir con él de copiloto. Digamos que no soy muy diestra al volante... bueno, que no soy nada diestra... vamos, que soy nefasta. No puedo hacer tantas cosas a la vez (y soy consciente de que eso es una broma que le gasto mucho a los hombres y es un "zas en toda la boca" que admita que no puedo hacerlo todo a la vez" pero es así. No consigo que mi mente lo retenga todo a la vez: mira los espejos, mira al frente, mira a lo largo... ¡Pero cuántos ojos te crees que tengo! ¿Me ves cara de araña? Y si no: embraga, frena, pero embraga, acelera, primera , segunda, el intermitente, que llueve, el limpiacristales...

Vamos a ver, RECUENTO: yo tengo dos manos, dos pies y dos ojos. Si alguien tiene más o hay algún truco para duplicarse en la conducción, por favor, que contacte conmigo. Mientras tanto, no podré mirar por el retrovisor y al frente a la vez. No puedo prever lo que hará el delante cuando ni siquiera sé lo que voy a hacer yo. ¿Me entendéis?

Así que si algún día vais conduciendo y se os mete por medio una chica con cara de perdida, no le pitéis mucho que puedo ser yo.
Pido disculpas por adelantado, por si acaso.

En otro ámbito de cosas: Mañana es Lunes O.O ¡Horror de horrores! Odio los lunes, además de suponer el principio de la tortura es un día muy denso para mí, con muchas horas... En fin, pensemos en positivo
Así que café y ánimo para todos. Que tengáis una buena semana y el lunes pase rápido. Estoy deseando ya estar de nuevo en casa y escribiros la entrada de mañana. A ver si pasa algo interesante.

sábado, 15 de febrero de 2014

Esas mentiras que nos contaron

Hola a todos, ¿qué tal el día? ¿Habéis estudiado mucho? Que pregunta más tonta ¿verdad? Yo estoy aburridísima, no me ha pasado nada interesante. Mi hermano ha vuelto a liarla parda y eso ha sido lo más entretenido. Esta vez el emisor de los gritos ha sido mi padre. Os cuento, yo soy de pueblo, pero de pueblo pueblo, de los que somos cuatro gatos, hace un frío que pela y además tenemos campo. Y por campo no me refiero a Alcampo ni ninguna cosa de esas, hablo de viñas simple y llanamente. Para los pitiminis de ciudad que no hayan visto una viña en su vida, ilustro con imágenes:
En esa foto están en otoño y la verdad es qeu están muy bonitas, con las hojas de colores. ¿Problema? Que por mucho que coloreen el paisaje, hay que cuidarlas para que en septiembre den cosecha (uva, para los más inexpertos en campo) En invierno toca podar y sarmentar que consiste en cortar las ramas más largas de las cepas. Pues eso, mi padre se encarga y se quería llevar a mi hermano para que empleara su fuerza bruta en algo bueno para la humanidad. Pero mi hermano, que es algo vago, no tenía ninguna gana de ir y claro, ahí se ha liado. Aunque al final el tío se ha librado.

Y aquí entra en juego algo que hace tiempo que quería comentar. No sé si ha vosotros os ha pasado, pero a mi me han mentido burda y descaradamente. Cuando era pequeña, y hablo de tener tres años, mis padres me dijeron que si era buena niña, estudiaba y hacía mis deberes sería mucho mejor porque de mayor trabajaría en lo que quisiera, no tendría que ir a la viña como ellos y tendría más premios. Ja ja ja (risa irónica) porque yo he estudiado, lo juro por Snoopy. He estudiado hasta dejarme los codos y ¿qué hago en septiembre? voy a la viña, pero no a un festival rock, no, no. A la viña, viña a pringar como cualquiera. Bueno, como cualquiera menos mi hermano, que ya tiene edad para arrimar el hombre y no estudia tanto como yo, aunque saque buenas notas, pero que siempre consigue escaquearse, es una cosa impresionante.

Si la cosa se quedara ahí, pues no pasaría nada. Pero aún no os he contado el momentazo de enero en el que mis padres decidieron, en mitad de época de exámenes, irse a esquiar a los Pirineos. Matizo que nunca habíamos ido a esquiar ninguno de nosotros, y se van la primera vez a un sitio bastante chulo mientras estoy en plenos exámenes y sin mí, obviamente. Y fue como "estupendo" ¿para eso me sirve estudiar? ¿Para trabajar cuando los demás trabajan y estudiar cuando los demás disfrutan? Pues vaya asco.

Así que todo eso que me dijeron de pequeña sobre las recompensas de estudiar: Mentira como una catedral. Y no solo eso, los padres se pasan la vida mintiéndonos: que si los bebés los trae la cigüeña, que si los Reyes Magos y el ratoncito Pérez, por no hablar de cuando nos dicen que tienen mucha prisa por hacer algo que acaba siendo dormir la siesta y a ti te dejan con el marrón del fregue ¬ ¬
Así que abogo por una relación más sincera entre todos, padres e hijos, pero también entre amigos. Atreveos a ser sinceros.
Nosotros como hijos no nos tenemos que esforzar tanto. Solo quitar un par de mentirijillas:
- Descanso un poco y me pongo a estudiar.
- Sí, te estoy escuchando mamá.
- Este año me pongo las pilas.
- Estaba con una amiga...

Bueno... puede que lo debamos dejar tal y como está ;)
Hasta luego bichos!
PD: y que conste que yo no suelo mentir... casi nunca

viernes, 14 de febrero de 2014

El día de los enamorados

Hola chicos y chicas,
No sé si os habéis fijado, pero hoy es San Valentín. Una fiesta sutil, ¿verdad? Hablo irónicamente por si no lo habéis imaginados y es que tenemos a ese querubín en pañales hasta en la sopa. Hasta en los canales infantiles hacen un especial San Valentín y es como "tío, déjales disfrutar de su infancia". 

Yo no estoy muy segura del sentido de esta fiesta y es que, a veces, no queda claro si el mayor propósito de este día es dar una excusa a los enamorados para salir con sus parejas o para reírse de los solteros. Tiene que ser una de las dos, sin contar el beneficio comercial, claro está. Que el amor es muy bonito, en las películas, porque en la vida real tiene sus más y sus menos y pensar que mi vida sentimental depende de un tío en pañales con mala puntería no me acaba de dar mucha confianza. Podría ser una cosa así 
He encontrado fotos peores pero no quiero herir sensibilidades. En fin, que nos confiamos en que Cupido hará todo el trabajo sucio y nos olvidamos de que el amor no es cosa de un día, ni de una celebración. Hay que cuidarlo y apreciarlo cada día, cada minuto porque no sabes cuánto va a durar. 

Recuerdo que cuando era más pequeña, en la temida adolescencia, tenía una imagen idealizada del amor, como algo perfecto que podía superar cualquier cosa, que hacía que la vida tuviera sentido y muchas otras cosas que había absorbido de las comedias románticas americanas. Ahora que soy un poco más mayor y un poco más madura (pero solo un poco) me he dado cuenta de que no es así. El amor no es todo o nada, no es eterno, no es perfecto. De hecho, es todo lo contrario. Es lo más imperfecto que hay, lo más aterrador y lo más frágil que puede haber. Te expones a ti mismo a otra persona, tu vida deja de ser solo tuya. Enamorarse es perder la razón, porque no hay amor sin locura ni hay mayor locura que el amor. Os voy a dar mi opinión, como siempre, que no es algo absoluto ni cierto que tengáis que creer. Para mí, el amor ahora mismo es como una ecuación matemática en la que intervienen muchísimos factores. Tú eres una X solitaria que se encuentra con su Y, ¿pero y si además hay una Z? ¿y si la Y no es compatible con X?. Hay tantas, tantas cosas que pueden salir mal, que claro, cuando obtienes el resultado que esperabas es un gustazo. 

Pues algo así. Todo lo que hace referencia a sentimientos se vuelve difícil. Al principio no sabes diferenciar si te gusta o no, si le gustas tú a la otra persona, a lo mejor está con otro o no es el momento. Incluso cuando ya has iniciado la relación sigues siempre expuesto a que te hagan daño. Es un peligro constante, caminando en la cuerda floja... hasta que esa otra persona se convierta en tu red. Como todo, acaba siendo cuestión de cerrar los ojos y saltar. Y si al final te hacen daño pues...
Habrá que sanar la herida y seguir adelante. 
Así que, tengáis pareja o no, ¡feliz día de San Valentín! Porque al fin y al cabo es el día de los enamorados y se puede estar enamorado de una persona, pero yo lo estoy del sol, de las estrellas, de la playa... Enamórate de la vida y siempre serás un enamorado. Y lo demás, vendrá con el tiempo. Es un gran consejo que me dieron: Ten paciencia, porque todo llega. Propongo un brindis por todos, emparejados o no, enamorados del propio amor, tened un buen día aunque solo sea porque es viernes y por fin toca descansar un poco (sino tenéis que estudiar como yo)


jueves, 13 de febrero de 2014

¿Pienso, luego existo?

Hoy he tenido una inspiración. Mi nueva máxima de vida va a ser NO PENSAR. Sí, sí, lo mejor es no pensar. Lo he pensado mucho (aunque suene contradictorio) y me he dado cuenta de que, como sabéis, yo siempre la cago en mis decisiones y me he dicho a mí misma "pues siempre será mejor no pensar, porque la cagarás igual, pero no habrás perdido el tiempo pensando" ¿Verdad? En realidad es muy lógico. Me da igual lo que dijera Descartes de "Pienso, luego existo" porque si yo existo a la vez que uno de los lumbreras del gobierno, es que no hace falta pensar mucho para existir. Además, que yo ya pienso que tengo hambre y eso cuenta. 
Pero, a ver, ¿cuánto tiempo al día dedicamos a pensar? Ya sé que no todos le dedicamos el mismo tiempo (los hombres le dedican mucho menos... es broma chicos, más o menos) Pero en serio, parad un momento a considerar todos los momentos que perdemos decidiendo, pensando, calentándonos la cabeza. Os ayudo un poco:

- Ya de buena mañana está la decisión del día: ¿Qué me pongo? Algo en lo que soy un absoluto desastre y una de las decisiones que hace tiempo que abandoné a la suerte. 
- Después sigue la cosa: ¿Voy a clase o no? ¿Me compro unos apuntes u otros? ¿Leo o estudio? 

Y podría seguir haciendo una lista entera de cuestiones tontas que van ocupando nuestro día. Y ya no quiero hablar de cuando nos toca tomar una decisión gorda, entonces ya cágate O.O y que nos pillen confesaos. Yo no sé vosotros, pero el primer día que entré en la universidad pensé:
Y ahora en mi pobre cerebrín no queda espacio para pensar en todas esas cosas que ocupan el día a día y mucho menos para las decisiones gordas. Lo siento mundo, pero, tras pensar mucho, me he decidido por no pensar. Como dijo creo que fue Armando Palacios Valdés:
"Cuando la noche es oscura y bordeas un abismo, el buen jinete suelta las riendas y se abandona al instinto del caballo"
Pues eso voy a hacer yo. Y no simplifiquéis, no hablo de hacer directamente lo que nos salga de las narices o lo que nos apetezca. No, es más difícil. Hablo de no darle tantas vueltas a las cosas, de no buscarle tres pies al gatos o perder horas valorando pros y contras, sino escucharte a ti mismo. Porque ese es el problema, pasamos tanto tiempo pensando que en realidad no llegamos a considerarlo con nosotros mismos. En este mundo lleno de ruido, de prisa, de agobios, nos dejamos llevar tanto por la corriente que no nos da tiempo a considerar dónde empezamos nosotros y dónde acaban los demás. ¿Qué es lo que yo quiero hacer al margen de lo que quieran los demás? Como siempre, no quiero generalizar, yo soy la que vive casi constantemente bajo la sombra del resto del mundo. Pienso tanto en los demás, que me olvido de mí misma. Me esfuerzo por ser buena persona, por hacer felices a mis padres, a mis amigas, a mi hermano... y se me olvida parar a pensar qué es lo que me hace feliz a mí. 

Ah, y antes de que se me olvide os tengo que contar una cosa que me ha pasado esta tarde. Estaba estudiando y en un momento dado he leído "lesión y lujuria" Y yo O.O pero qué salidas están las células ¿no? Pero luego resulta que ponía "lesión e injuria" xDD que mal van las cabezas a ciertas horas de la tarde...
Buenas noches ;)

miércoles, 12 de febrero de 2014

Como en un parque de atracciones

 Hola, ¿qué tal vuestro día? Yo acabo de volver a casa tras otra jornada maratoniana, aunque no tanto como la del lunes. Os quería contar algo que he estado pensando esta mañana en clase, porque resulta que en la única hora libre del día, los chicos de clase han comenzado a jugar con una pelotita, a lanzarla unos a otros de formas impensables. Es curioso como la universidad puede ser al mismo tiempo un templo del saber, una sala de torturas y un documental de fauna salvaje. Personalmente, me divertía viéndolos jugar, me ha recordado a mis años de instituto. Y, claro, yo he madurado muy poco desde aquellos años y ha sido todo un consuelo ver que los chicos han madurado todavía menos que yo. En fin, que resultaba casi divertido verlos correr de un lado a otra tras la pelota cual perro tras chuletón, hasta que la pelota me ha dado a mí. Mira que había cabezas peligrando, pero ha venido a darme a mí -.-' Soy gafe.

El caso, y lo siento chicos pero hoy os toca sufrir, es que he estado pensando, mientras los veía emocionarse intentando colarla en la papelera, que las mujeres y los hombres somos muy distintos. Y pensaréis "chica, pues no has descubierto nada nuevo" Lo sé, lo que quiero explicar es lo complicado que resulta a veces ser una mujer. Las hormonas y las neuronas se confabulan en nuestra contra. Chicos atentos porque eso que dicen en las películas de que cuando una mujer dice que no es que sí y cosas de esas raras, no es verdad. No es que digamos cosas que no sentimos o cosas así, lo que pasa es que nuestro humor es una auténtica montaña rusa. Bueno, no quiero caer en generalizaciones tontas, así que, personalmente, yo vivo en una montaña rusa constante. Estoy en un estado normal, y me da de golpe un bajón o me levanto con una energía para fundir el mundo. Ya no sé si soy bipolar o estoy loca simplemente o son las hormonas. Pero es que claro, si las mujeres somos montañas rusas, los hombres son como el trenecito de la bruja (y ni siquiera, porque no suelen usar escoba). Un mismo estímulo (pongamos una situación difícil, una frase de alguien) a las chicas nos puede generar un super bajón o una alegría, pero los chicos lineal... no quiero decir que sean un encefalograma plano (que quizás alguno) sino que es mucho más difícil (al menos por lo que he observado) que les afecte algo.
Mujeres

Hombres

Y yo me pregunto ¿por qué? ¿Por qué las tías lo hacemos todo tan complicado a veces? ¿Por qué tenemos que buscarle siempre un por qué a las cosas?...¿Veis? Siempre buscando razones y dándole vueltas: pues este me ha dicho esto, y qué querría decir, y por qué me lo ha dicho.... ¡NO! O.O por favor un descanso para nuestras pobres cabezas. Siempre con líos, es horrible. Y la culpa la tienen la mayor parte del tiempo los hombres. Sí, no me digáis que no. Porque vosotros no os dais cuenta de que las cosas que nos decís nos afectan mucho y desencadenáis un vaivén emocional que nos deja fatal, pero os desentendéis como si no hubierais hecho nada. Que vale, quizás no habéis hecho nada malo, malo, pero no pensáis en cómo nos sentimos y eso nos jode mucho.

Y no es justo que nosotras os tengamos que perdonar "porque sois chicos y no lo entendéis" porque tenéis cerebro ¿o no? Pues intentad tenerlo en cuenta cuando habléis con vuestras novias, hermanas, amigas... lo que sea.
Bueno ya sé que hoy me he puesto algo ininteligible, hablando de entender a la gente, pero son cosas que hay que dar a conocer precisamente hoy que es el Aniversario de Clara Campoamor. Una gran mujer que luchó por los derechos sufragistas de las mujeres y en su honor hoy me he permitido ciertos toques feministas.

martes, 11 de febrero de 2014

Ayer fui omnipresente

Siento no haberos escrito ayer, pero llegué agotadísima a casa. En fin, supongo que pudisteis dormir sin saber cómo acabé el día. Y hoy lo que tengo que decir es... ¡lo logré! Ayer fui omnipresente. Estuve en tres clases en el horario de dos. Sí, el horario es imposible. Ya os comenté lo de el problema en la matriculación. Pues tengo optativa al mismo tiempo que unas prácticas de otra asignatura. En principio, la práctica la podemos cambiar, pero justamente ayer, además de práctica + optativa teníamos otra práctica accesoria obligatoria. Le habíamos comentado a la profesora de una de las prácticas que si la podíamos cambiar y nos dijo que sí. Eso dijo aunque a última hora mandó un mail cambiando de opinión y diciendo que el que faltara a la práctica suspendía la asignatura. Eso a última hora, cuando unos cuantos ya estábamos metidos en la optativa. Así que tuvimos que salir corriendo de allí e ir a la otra práctica. Después de esa práctica, aburrida donde las haya, entré a la última media hora de la optativa y tuve suerte porque ¡me dejaron firmar en la asistencia!

Y después, todavía tuve el morro de entrar en la otra práctica a ver si colaba y como había habido problemas al comenzar solo me había perdido 10 minutos. Así que fui a las tres cosas a la vez. No sé si colará el resto de días en los que me pasa. Pero al menos ayer me salió bien el juego, por los pelos, pero bien.


Hoy sigo animada por mi logro de estar en tres sitios a la vez, aunque estoy muy cansada. Es el precio a pagar por la omnipresencia. Toca ponerme a estudiar -.-' que pocas ganas...

En fin chicos, si estáis teniendo un mal día, ¡ánimo! Al final se puedo. Siempre hay una manera. Y aunque las cosas no salgan exactamente como queremos, bueno, pues no pasa nada, porque a estas alturas lo importante es que las cosas salgan, como les dé la real gana, pero que salgan.

lunes, 10 de febrero de 2014

A ver si hay suerte

Bueno, pues aquí estoy. He comenzado la mañana con ánimo, dispuesta a comerme al mundo. Aunque he de confesar que mi espíritu positivo se ha visto gravemente en peligro conforme las horas pasaban, lo profesores hablaban y la materia a estudiar crecía de manera proporcional a lo que decrecía mi ánimo. Pero no, todavía no me doy por vencida. No quiero, no pienso permitir que un par de prácticas me hundan. Mañana puede que venzan, mañana puede que mis fuerzas me abandonen y me rinda ante el mundo. Pero, hoy no. Hoy es el día en el que voy a romper con mi propia debilidad. Hoy voy a salir del abismo en el que yo sola me hundo.

Ese es mi propósito. Ser fuerte por un día. Por mí misma, por vosotros, por todos los estudiantes que se sienten al borde de la derrota. Tomemos el lunes, hagámoslo nuestro y que, por una vez, no sea el principio del aburrimiento. Sino el comienzo de una semana llena de risas y de energía.

Sinceramente, no sé si lo conseguiré. Quedan muchas horas para la noche. Las peores horas. En fin, lo intentaré y esta noche os haré un resumen mejor del día porque ahora estoy en clase y no me puedo alargar mucho. Sobre todo, porque de vez en cuando tengo que mirar a la pantalla para que parezca que atiendo.

Así que, ¡deseadme suerte!... Luego os contaré.

domingo, 9 de febrero de 2014

¡Lo conseguí!

Lo hice chicos. Lo logré! Vencí las cadenas que me ataban a los libros, he ido al cine y me siento genial. ¡A la mierda todo! Puedo con todo, podemos con todo. Me ha encantado la película, era muy infantil y eso es lo mejor de todo. Con las películas infantiles no hay que pensar, te ríes (aunque solo sea de lo simples que son a veces)  y además siempre sacas una buena enseñanza. Lo que he aprendido de esta película es que todos somos especiales a nuestra manera. Tenemos algo que nos distingue, e incluso no distinguir de los de más, nos distingue.

Lo importante es creer que puedes lograrlo. Creer en ti mismo. Simplemente, creer. Cree, confía en que puedes hacerlo y lo lograrás. Es difícil, no os voy engañar. Ya habéis podido leer que yo soy la primera que no suele confiar en sí misma, dejo que los problemas me abrumen, que me superen y me olvido de que por grandes que sean mis problemas, yo lo soy más. ¿Por qué no podemos lograr lo que nos propongamos? Miradlo así, el mundo en el que vivimos no es más que un teatro. Lo hemos ido construyendo poco a poco, generación, tras generación. Todo lo que nos rodea, todo lo que nos parece tan importante, no son más que símbolos. Lo que quiero decir es que las cosas solo tienen la importancia que TÚ le quieras dar. Solo hay unas cuantas cosas, en mi opinión, que son realmente esenciales: los amigos, la familia y las mascotas... bueno, y la comida. El resto: la obsesión con el trabajo, con los estudios... es el relleno de la vida. Es la guarnición. Si nos hartamos con la guarnición nos olvidaremos de que el plato principal aún nos necesita.

Pero, vale, sí. Estoy simplificado. Mañana voy a clase y quiero que eso salga bien. No voy a pensar "bah, es la guarnición, que le den" Me encantaría, pero no. ¿Sabéis lo que voy a hacer? Voy a ir y a patearle el culo "metafóricamente" a las clases, voy a superar un día que os juro se me presenta como una montaña. Pues lo voy a conseguir porque no hay nada escrito, no hay nada imposible. Si las aves pueden elevarse en el cielo y volar hasta lugares inimaginables, si los peces pueden explorar las profundidades marinas y las estrellas brillan a millones de años luz, ¿por qué no voy a poder yo aguantar un año con un horario de locos? Lo haré y os lo iré contando.

Y recordad...

Ir o no ir, esa es la cuestión

Buenos días por la mañana ;) Por el momento todo sigue en clama en mi casa. El armario está arreglado y mi madre y mi hermano ya están reconciliados. Tanto que se ha reanudado el plan de ir hoy al cine. Mi hermano quiere ver la Lego película esta tarde y mi madre quiere que entre yo con él para no dejarlo solo. Y por eso escribo, he aquí mi dilema moral: ¿voy al cine o me quedo estudiando?

Es que tengo un montón que estudiar, no voy tan al día como debería. Hasta ayer vivía reconciliada conmigo misma en un estado de "poco a poco, lo conseguirás". Pero eso fue antes de que un "simpático" compañero de clase empezara a mandarme whatsapps de sus proezas y fallos, es decir, de lo adelantado o atrasado que iba en distintas asignaturas. Que pensaba yo, ¿a mí que leches me importará cómo vaya o deje de ir él? Y así se rompió la calma y tranquilidad que me había costado un día y 5 entradas en el blog conseguir. A ese chiquillo le encanta amargarme.

En fin, que yo ahora podría ir a la película tranquilamente, pero me siento culpable por no estar estudiando. Y también me digo a mí misma que es la primera semana. No me gustan las asignaturas, ni conozco a los profesores, no les debo nada, y yo quiero ver la peli. Bueno, no es que la quiera ver, si pudiera elegir yo vería otra película, la de "Lluvia de albóndigas 2" o "Caminando entre dinosaurios". Lo que sí es seguro es que no me apetece estudiar.

Esta decisión no es tan difícil como aparenta, lo que pasa es que yo siempre me equivoco al decidir, ya lo he comentado. Y pienso "Ir o no ir, esa es la cuestión"
Me he pasado toda mi vida anteponiendo los estudios a cualquier cosa, y hablo desde que iba al colegio. Y he sacado muchos 10s y estoy en la carrera más difícil. Pero también he perdido muchas cosas por el camino. Muchas oportunidades, muchos momentos que no se repetirán. Porque los exámenes se recuperan, pero el tiempo, no; la vida, no. Como decía Mafalda "A veces lo urgente no deja tiempo para lo importante" Vamos, que he tenido y tendré muchos domingos de estudios, pero hace mucho tiempo que no voy al cine a ver una película con mi hermano. Así que puede que sí, que vaya a ver la película. De todas formas, no prometo nada, porque aunque tengan buenos argumentos que apoyan mi irresponsabilidad, ya dejé claro desde el principio que soy una estudiante compulsiva. Espero que mis preferencias se antepongan a mis obligaciones y que en la próxima entrada os pueda recomendar o no la peli. 

Pasadlo bien, y no seáis como yo por favor. Hay mundo más allá de los libros. Vedlo antes de que sea demasiado tarde. 

sábado, 8 de febrero de 2014

El despertar de la bestia. Segunda Parte

Para los que se hayan preocupado por mi vida, tranquilos, sigo viva. En lo referente a mi hermano... bueno. Retomemos la historia por donde la dejé. ¿Recordáis los pasos que se dirigían hacia mi habitación? Pues resultaron ser de mi madre como me temía, aunque mis reflejos actuaron a tiempo y cerré la tapa del ordenador justo unos segundos antes de que se abriera la puerta. El motivo de su ascenso hasta lo más alto de mi torre (porque mi cuarto está en la buhardilla) era comunicarme que el carpintero tenía que venir a las 14.00h y por esa razón no podríamos ir a comer a casa de mis abuelos como estaba previsto. Y agarraos porque no hay cosa que más odie mi madre, quitando el desperfecto de su mobiliario, que cocinar un sábado =S Cundía el pánico señores. Yo al menos puedo asegurar que cada vez que la escuchaba subir las escaleras tenía que contener el impulso de tirarme por la ventana para huir de ella.

Aunque la peor parte, sin duda, se la ha llevado mi hermano...
En venganza por tener que cocinar, mi madre decidió hacer (casualmente) el plato más odiado por mi hermano. Pero muy odiado. Y además, con extra de pimientos. Eso iba con mala leche. Y lo mejor es que mi madre también odia los pimientos, pero ha sido capaz de hacerlo y comérselos solo por fastidiar a mi hermano. La cosa podía haber tenido un final feliz y rápido si el carpintero hubiera venido a la hora que había dicho. Pero no hizo acto de presencai a dicha hora. Con lo que, el enfado de mi madre se ha ido acrecentando toda la tarde. Problema mío también que he tenido que dar refugio al cansino de mi hermano que encima ha estado todo el rato hablando y casi no me deja estudiar -.-'

Excepto un momento en el que mi madre lo ha llamado para hacerle coger complejo de Cenicienta. Creía que era algo que solo me hacía a mí. Pero a él también le ha hecho limpiar la casa. Es alucinante la facilidad que tiene mi madre para desprenderse de las tareas de limpieza como castigo. Por el momento, nunca nos ha quitado el postre o nos ha dejado sin cenar, pero hemos tenido que barrer muchos suelos. (Yo más que mi hermano) Ah, y por si fuera poco castigo, ¡lo han dejado sin ordenador! Pobrecito, no sé si podrá recuperarse pronto del trauma de haber pasado un día sin jugar  (entre nosotros, no le venía mal separarse un poco del ordenador)

En fin, chicos y chicas, la historia ha llegado a su punto final cuando el carpintero ha venido hace apenas unos minutos. Ha arreglado la puerta en un visto y no visto, lo mismo que ha tardado el súper enfado de mi madre en desaparecer dejando paso a una leve molestia. 

Hoy hemos aprendido una valiosa lección sobre las madres: No las hagamos enfadar... o correrán las collejas


Se ha despertado la bestia

Hola! Por fin es un nuevo día, y vaya día. Hoy parece que el cielo se haya levantado enfadado. Un viento furioso se entretiene en asustarme dándole golpes a mis ventabas. La lona de mis plantas hace tiempo que está volando sin control por la terraza. Tan solo he conseguido sujetarla con unas cuantas macetas encima, pero aún así, parte de la tela azul se eleva con cada ráfaga de aire dando la impresión de que puede escaparse en cualquier instante. El cielo está gris, no deja pasar ni un mínimo rayo de sol, pero por una vez, no está del mismo color que mi humor. Me gusta estar en casa. Al menos tengo a mi hermano pequeño que me fastidia mucho (como cualquier hermano pequeño), pero también me ayuda a distraerme y a reírme.

La que sí parece haberse contagiado del enfado del tiempo es mi madre. Os explico. Mi querido hermano es muy bueno cuando quiere, pero en plena adolescencia es un pedazo de bruto. Al parecer, al abrir el armario para coger una chaqueta ha roto una puerta O.O, no me preguntéis cómo. La ha sacado de la guía cual superman. Claro, mi madre al verlo, se ha puesto hecha una furia. Porque en general, mi padre consigue mantenerse en un envidiable estado de pasar del mundo en general, con sus programas de cotilleos y sus dulces, pero hay ciertas cosas que consiguen despertar al monstruo adormecido de su interior. Y entre esas cosas están los muebles. Así que cuando hayas tocado algo que no debías y veas en tu madre una cara, más o menos, así:

¡Sal cagando leches de ahí! 
Aunque como yo no siempre cumplo los consejos que doy, me he quedado por ahí. He cometido el terrible error de caerme al suelo haciendo ruido y en seguida ge escuchado un grito: "¿Qué ha sido eso?" Que miedito... había despertado al dragón cuando todavía seguía hambriento. O.O No os preocupéis por mí, sigo viva. Aunque en el caso de mi hermano todo depende del pronóstico de la puerta del armario que haga el carpintero. 

Y ya que hablo de madres, no quería dejar pasar la oportunidad sin poneros esta tira de mafalda. 
Me encanta. Se lo diría a mi madre... si no temiera por mi vida. 
Ya sabéis eso de que madre no hay más que una, y a Dios gracias, ¿verdad? Pues nada, me voy a poner a estudiar antes de que suba y me vea escribiendo. Oh, oh, oigo pasos que suben, voy a darme prisa. ¡Deseadme suerte!

viernes, 7 de febrero de 2014

A la porra con lo de una entrada al día

Lo sé, soy estresante, pero una entrada al día me sabe poco y no contiene mis ansias comunicativas. Además estoy terriblemente enfadada. Y siento que la furia me va a hacer consumirme presa de las llamas de mi propio ser de un momento a otro. Es que siempre igual, siempre me equivoco. ¿No puedo tomar la decisión correcta por una puñetera vez? Me ha dejado una amiga los apuntes de una asignatura (la mitad de los apuntes) y me los queria fotocopiar en vez de comprar pensando en que me salieran más baratos. Hasta ahí parece lógico e incluso razonable. Mi problema es que me los ha dado hoy y yo, inocente de mí, he decidido imprimirlos aquí en mi pueblo. Y vaya panda de chorizos. Me ha costado más este bloque de la asignatura que si me hubiera comprado los apuntes enteros. Vaya mierda de ahorro. Han tardado una hora en hacerlo, pensaba que me subía por las paredes. Señor.. porque encima era un tocho importante y cuando venía alguien por detrás de mí con una hojita o unas hojitas para fotocopiar o imprimir lo colaban para que no estuviese esperando. Que vale, el primero lo entiendo, pero tío que tengo vida. Ya no sabía si es que me querían secuestrar o qué.

Pues eso, toda la tarde y el presupuesto de la semana tirados a la basura por querer darle una oportunidad al comercio rural. Conclusión, no me vuelvo a acercar por las tiendas de mi pueblo.

Ja ja ja... y ahora estoy oyendo martillazos. Ya me acuerdo, hay una obra al lado de mi casa. Pues genial, porque hay otra al lado de mi piso de estudiantes. Así no las echaré nunca de menos -.-' Toda la semana deseando volver a mi casa del pueblo. Y ahora no estoy deseando ir a la ciudad, pero tampoco me quiero quedar
Aaaaah esto es frustrante! Toda la pena que he ido acumulando a lo largo del día ha estallado de repente y me apetece pegarle a alguien. No lo haría porque quiero ser buena persona, ni os incito a la violencia. Pero necesito un saco de boxeo o algo. Asco de vida, asco de mundo, asco de todo ¬ ¬
Ah y voy a contar otra cosa, por si no fuera poco con perder una hora de mi tiempo y parte de mi dinero. Estos apuntes se los daré a un compañero y yo me los fotocopiaré otra vez, perdiendo otra hora de mi tiempo, en hacerlos (en otra papelería por supuesto) para que nos salga más barato. Claro, a mí me saldrá más barato que lo que me debería si se queda estos, pero tendremos que hacer la media y pagaremos lo mismo. Perderemos el mismo dinero, pero yo habré perdido el tiempo cuando él me ha demostrado varias veces que no es capaz de perder el tiempo por hacerme un favor. ¿Por qué lo hago? Pues sinceramente, porque le he cogido un gran asco a estas fotocopias y casi se las daba por no volver a verlas. Pero sigue siendo injusto ¿o no? Ya os hablaré de él algún día porque me pone muy de los nervios. Ha contribuido en parte a la depresión de esta mañana y está contribuyendo ahora a que me hierva la sangre. 

¿Algún consejo? Que no sea darme de cabezazos contra la pared que eso ya lo he probado. Ni siquiera escribiendo he logrado calmarme. Esto es odioso y no digo más cosas porque no sé el límite de palabrotas que se pueden decir en un blog. Pero sigo muy enfadada con el mundo en general, con mi vida en particular. 

Chinchilla, chinchilla, chinchilla

He intentado poner solo una entrada al día para no saturar porque no quiero estresar a nadie. Pero es una emergencia. Mi perra se ha muerto. Murió el miércoles. Mi padre me lo ha dicho hoy, al llegar a casa. No voy a profundizar mucho en el tea porque ya estoy al borde de las lágrimas y siendo de día me pueden ver. Esperaré a que se haga de noche y se vayan a dormir para llorar en mi cama. No se lo diré a nadie fuera de aquí por ahora porque me compadecerían o me darían unas condolencias que no merezco. Ya dije que me había pasado estudiando más tiempo estudiando que con ella. No la he cuidado demasiado en todo este tiempo, no merezco que nadie sienta pena por mí. Otra buena razón para no estudiar. 

Bueno, voy a parar ya porque no sé cuánto más podré seguir reteniendo el mar de lágrimas en mis ojos. Mañana será otro día, eso espero. Pero hoy...

hoy solo quiero que la noche llegue pronto.

Chinchilla

Hola a todos. Ya adelanto que hoy no tengo un buen día. No estoy teniendo una gran semana en general, pero hoy en concreto tengo ganas de morirme. Muchas ganas. A veces cuesta pedir ayuda a los demás, cuando más la necesitamos. A mí me gustaría poder gritar "Socorro", me gustaría poder hablar con alguien con la misma facilidad con la que escribo, pero no puedo. No sobre lo que me abruma ahora, porque si me pongo a hablar sé que mi voz comenzará a temblar y antes de que me dé cuanta estaré llorando. Así que es más fácil escribir. También espero que mis amigos sigan mis expectativas y estén demasiado ocupados estudiando como para leerme. No me atrevo a decirles que me hundo. Tengo la sensación de que me hundo. De que el mundo se derrumba a mi alrededor, la tierra tiembla bajo mis pies y miles de pesadas losas caen sobre mí. Por eso, como siempre me cuesta admitir que estoy mal. E incluso cuando confieso que estoy mal nunca llego a profundizar en cuánto o por qué, necesitamos una palabra clave. Esa va a ser "CHINCHILLA". ¿Vale? Será nuestra palabra secreta que significa que quieres escapar de todo y no quieres seguir. Nuestro código cuando necesitamos ayuda como una especie de S.O.S.

Pues hoy necesito chinchilla. ¿Por qué? Porque parece que mi vida, más que una sucesión de días o de hechos, sea una sucesión de errores. Una metedura de pata tras otra. La que me persigue ahora es la puñetera matrícula. No me fijé, no me preparé antes de hacerla y ahora resulta que estoy en el peor subgrupo. Justo el que acaba el viernes antes del primer examen, que es el lunes. Y lo que me desasosiega más todavía es que arrastré a dos de mis mejores amigas conmigo. Eligieron el mismo para no dejarme sola y todo es culpa mía. Por ser tan tremendamente estúpida. Ahora me doy cuenta de que realmente no encajo aquí, no como estudiante. Soy idiota, no puedo estar en una carrera donde se reúnen los cerebritos de los alrededores. Estoy escribiendo en clase, en mi hora libre, puedo mirar a mi alrededor y los veo a todos hablando. Los oigo, para ser más exacto, hablando de medicina: de prácticas, de horarios, de asignaturas que les gustan o algo así. Me gustaría poder hacer que se callaran todos. No puedo seguir escuchando cosas de medicina. No puedo. Todo me recuerda a cada instante que yo no debo estar aquí, que no pertenezco a este lugar, que no me gusta. Es en días como estos cuando más me cuesta recordar mi razón para aguantar esta tortura.

Pero es que no entiendo por qué tengo que seguir aquí si me parece que cada hora que pasa es una tortura. Mi vida se reduce a la medicina, porqeu estoy siempre en clase o estudiando, y la medicina me parece una tortura. Necesito una luz que me haga pensar que hay algo más, algo por lo que merece la pena seguir luchando. Y sé que lo hay. Solo que la negrura que me envuelve, oculta esa luz. Pero tengo que pensar en mis chicas, que e aguantan a pesar de todo. Que hoy es viernes y vuelvo a casa con mi familia. Que puedo escribir. No toda mi vida es la medicina, porque puedo escribir. Gracias a eso sobrevivo. A escribir y a mis amigas. Sé que no lo leéis, pero gracias chicas, por ser tan buenas amigas y aguantarme. Sois mi mejor razón para quedarme en esta carrera de locos. Os quiero mucho. Y a los pocos que me lean también ;) Gracias a todos.

jueves, 6 de febrero de 2014

Para las hormigas del mundo

Estoy algo harta del mundo. De todo. De los horarios, de las clases, de las guardias, las prácticas, los apuntes. ¡De todo! A veces no puedo con todo. Me siento como una hormiga  a la que le hacen cargar una lavadora hasta un séptimo piso. Aunque mi mayor problema es que me agobio demasiado. La imaginativa y algo capulla de mi mente, me hace ver las cosas aún más difíciles de lo que son. Me monto unas películas interminables e increíbles. Y yo soy la primera que odia admitirlo, pero es verdad: he heredado la capacidad de mi madre de hacer una montaña de un grano de arena.

Creerme que odio ser así. Odio que las paranoias de mi madre se hayan instaurado tanto en mí que me dé miedo algo tan simple como ir por la calle yo sola. Odio que mi presión arterial suba sin control ante el más mínimo problema. Soy una miedosa. Y es horrible, porque ya dije que no hay nada peor que el miedo. No te deja hacer nada, no te deja vivir. Quizás no me dolería tanto si siempre hubiera sido cobarde, simplemente sería así. Pero yo sé que nací valiente. Sé que un día lo fui y sé que, en mi interior lo sigo siendo.
El pasado no sirve de nada en este caso. Cuenta el ahora. Y ahora mi valor está sepultado por los años de miedo. Voy a exponeros mejor mi caso. Sé que no cambiará la realidad, pero quizás así, pueda perdonarme un poco a mí misma.

Supongo que todos vosotros habréis aprendido algo de vuestros padres. Me refiero a cosas que no aprendíais conscientemente, pero que a fuerza de verlo, de oírlo, de vivirlo, se ha pegado en vuestras mentes. En mi caso, no fue una forma de cocinar, ni gestos ni otras peculiaridades por el estilo. Lo que me ha acompañado toda mi vida ha sido la frase “Ten cuidado”. A todas horas. Cuando era pequeña y comencé a andar, cuando cogía la bici, cuando salía. Cada día, en casi cada conversación. Y lo que aprendí fue que todo era peligroso. El mundo no era un lugar seguro para vivir. Vale, que yo sé que lo de mi madre es paranoia, pero son tantos años con ella que me cuesta diferenciar donde empieza el verdadero peligro y donde acaba su sobreprotección. Me he convertido en una inútil. Me cuesta moverme en grandes ciudades, me veo superada por todo. Como si algo tan rutinario como coger el metro o ir de compras al centro fuera algo enorme y complicado. Y es una sensación muy frustrante, porque yo quiero hacer esas cosas, quiero poder quedar con mis amigas y no suponer una carga para que vengan a buscarme o cosas así. Estoy en ello, poco a poco. El martes me fui de compras… acompañada. Pero casi me voy sola.


En fin, esta imagen patética de mí misma os la doy porque hoy tengo uno de esos días en los que todo me supera y tengo miedo de meter la pata en exceso. No sé muy bien qué hacer, qué apuntes comprar o imprimir. Me doy cuenta de que estoy tonta, no creáis que no lo veo. Ya querría mucha gente que su decisión más difícil fuera de qué apuntes estudiar. En impresionante a veces, como nuestra mente transforma algo casi insignificante en un asunto de vida o muerte.

Estoy pensando ahora una cosa. ¿Os acordáis de la parte de que soy como una hormiga? Bueno pues una hormiga por sí sola no puede hacer mucho. Su fuerza está en el hormiguero. Igual que en las personas. La manada es la fuerza. Mis amigas, las risas, el cariño... me darán la fuerza (espero) ;)


miércoles, 5 de febrero de 2014

Érase una vez... tu vida

Cada día es una gran aventura esperando ser escrita. Una tremenda y agobiante aventura. Las clases se me están haciendo hoy eternas y ¡no acabo hasta las 18.00h! Madre mía, tengo unas ganas de meterme en la cama, taparme con la manta y no levantarme jamás en la vida. Esa idea es todavía más apetecible por el frío que estoy pasando ahora mismo.

Os describiré la imagen para que os metáis en escena. Imaginad un aula de paredes blancas impolutas. Sillas unas tras otras en un mar de plástico blanco. Mi única conexión con el mundo exterior es una ventana, medio tapada por un cartel, que muestra la imagen de un cielo nublado. Mientras un señor de bata blanca va y viene, recorriendo el estrecho pasillo que queda entre las sillas contando la historia de Wilhelm Conrad Röntgen. ¿Sabéis quién es? Pues ni más ni menos que el padre de los rayos X. Vale que no prometía, pero esto sí me gusta. Una historia. El pobre Wilhelm no pudo acabar sus estudios en el instituto porque algún graciosillo le pasó una caricatura de un profesor. Como las cosas entonces eran algo más durillas y Wilhelm no quiso delatar a su compañero, no pudo graduarse y no le dejaron entrar en la universidad que quería.

La cosa no prometía mucho para él. Pero no se rindió ni se chivó, sino que luchó hasta que conseguir que lo admitieran en otra universidad. Por aquella época, conoció a Bertha, la hija de un cervecero. Se enamoraron profundamente y Wilhelm renunció a todo por ella. Porque su familia era más o menos adinerada y lo repudiaron al casarse con Bertha. Vivieron juntos en la más absoluta pobreza porque, y esto no ha cambiado, de su trabajo en la universidad no sacaba mucho dinero. Hasta que un día, en el laboratorio, vio que las placas se habían velado y en vez de cagarse en todo porque las placas se hubieran estropeado, empezó a investigar. Se obsesionó bastante hasta que Bertha no aguantaba más y bajó a ver qué hacía. Y de ahí, se hizo famosa una parte de la anatomía de Bertha. Sé que suena mal, pero me refiero a su mano. La primera radiografía de una persona viva. La mano de Bertha. Los llamó rayos porque lo eran y como no tenía ni puñetera idea de cómo iba les puso X.

Años después, Wilhelm ganó el premio Nobel. Donó el premio para investigación, se negó a patentar los rayos X (con lo que se hubiera forrado) y siguió viviendo en la pobreza, pero con Bertha y el reconocimiento del mundo científico. 

Es bonito ¿no? Yo, personalmente agradezco, que no me avasallen a datos y me cuenten una historia. Las historias dan color a la vida. Al fin y al cabo, ¿Qué son nuestras vidas sino una historia? La única diferencia entre la nuestra y la que leemos en los libros es que en la nuestra tenemos incluso menos control. Pensaréis que me he equivocado, pero no. Si te estás leyendo un libro y no te gusta, basta con que cierres el libro y la historia se acaba. O puedes darle forma en tu mente un poco a tu gusto. Yo lo hago casi sin darme cuenta, me leo un libro y según pasa el tiempo, el recuerdo que se queda en mi mente se parece más a lo que yo quería que pasara que a lo que pasó. Pero en nuestras vidas, en nuestras historias, solo podemos controlar lo que hace un personaje (nosotros mismos) y no siempre se consigue. Por si fuera poco, no es una historia de la que puedas desconectar, si no te gusta no puedes cerrar el libro y dejar de leer. Tienes que seguir escribiendo, aunque estés cansado, aunque no te gusta la historia que estás contando. Y quizás a veces, con mucho esfuerzo, puedes cambiar un poco el cuento. 

Así que, si lo piensas, todos somos escritores de nuestra propia vida. Es una idea que me encanta. Pensar que la vida es un montón de páginas en blanco que puedo utilizar. Soy así de rara, dame unos cuantos folios y una pluma y soy feliz. Está bien, hoy seamos positivos, hoy seamos los escritores, los creadores de nuestra propia vida, y nada más. 

martes, 4 de febrero de 2014

Mi razón

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que no controláis vuestra vida? Yo sí. Lo siento cada día. Casi a cada instante. No sé qué hago aquí, en esta universidad. Siempre hay algo, un profesor, una clase, un comentario sobre lo que los demás han estudiado… que me hace sentir como una completa inútil. Y es que me siento como Alicia en el País de las Maravillas cuando se toma la poción de encoger y se hace pequeñita, pequeñita, con cientos de pies caminando de un lado a otro, amenazando con aplastarme. Es increíble lo rápido que parece que va todo de repente. No debería afectarme tanto, no debería dejar que me afectara tanto, lo sé. Lo intento. Pero la realidad me abruma y solo encuentro consuelo en mis libros, en sus historias, en sus sueños, en sus vidas… En realidad me encanta leer, la literatura, la historia… Y aún así estoy aquí. En medicina, chupándome clases interminables de cosas que me parecen aburridísimas, fingiendo un interés que querría poner en otras cosas, que siento por otras cosas. Pues por si alguien se ha plateado estudiar medicina, estudia medicina y no sabe por qué o no sabe qué estudiar, voy a compartir vosotros mi razón. La verdad es que entré en esta carrera más por inercia que por mi propia elección. Era joven, en mi instituto sacaba muy buenas notas y en aquellos tiempos, me creía capaz de todo. La medicina solo era un reto más. La nota más alta, la carrera más difícil y en inglés, por si me aburría. No me había planteado nunca ser médico. De hecho, como en el instituto no me relacionaba muy bien, pensaba que se me daba mal la gente y solo quería encerrarme en un laboratorio (pero esa es otra historia). Poco a poco, sin embargo, al encontrar buenos amigos que me quieren como soy, descubrí muchas cosas nuevas de mí misma. Y también, mi verdadera razón para estudiar medicina (además de ser masoca)
A ver, yo sé que no soy la más lita, ni la más decidida y, a veces, lo que realmente temo y por lo que pienso que no encajo aquí es porque no estoy segura de si seré una buena médica. Se supone que para ser médico hay que ser rápido, saber tomar decisiones, actuar, pensar con claridad en situaciones de estrés, almacenar conocimientos sin fin. Es una gran responsabilidad, tanto que al pensar en días de estos en los que estoy floja pues me supera totalmente. Y luego, también pienso. Y es que no soy la más lista, ni la persona con la mente más médica del mundo. Pero tengo corazón. Me preocupa realmente la gente. Los conocimientos se adquieren con la experiencia y la práctica, pero la humanidad es algo que no se aprende en los libros. Por eso quiero ser médica. Por una niña de seis años que se estaba ahogando con una crisis asmática en la puerta de urgencias porque el personal presente pensaba que estaba exagerando y su conversación era muy interesante. Por la gente como mi padre o mi abuela, que no se quejan nunca aunque se estén muriendo y que si pillan un médico con pocas ganas son incapaces de insistir en lo mal que están, por lo que esos médicos pasan de ellos. O por la gente un poco hipocondríaca, como mi madre, que se queja tanto que cuando está mal de verdad, los médicos no le hacen caso. 
Lo hago por ellos. Por los locos, los raros, los incomprendidos del mundo. Por toda la gente que quiero y querré. Por todos los hijos, padres, madres, abuelos y hermanos que muchas veces necesitan más el consuelo de una sonrisa que el de una pastilla más. Y porque, a pesar de lo que diga mi padre, en esta profesión, no hace falta ser el mejor para ser bueno. Y siendo bueno, ya eres el mejor para tus pacientes. Lo hago por las sonrisas de los niños cuando llegan a la consulta muertos de miedos y luego les das una piruleta. Por todas esas personas del mundo que merecen ser tratadas como personas. 

Y si queréis una razón algo más egoísta, también es porque ayudando a otros pienso que todo el esfuerzo y las horas de estudio han merecido la pena. 

Esa es mi razón. Y a veces casi lamento haberla encontrado porque me encadena a este lugar tan estresante y desesperante, pero en fin, es mi razón. Buscad la vuestra, aferrarla con fuerza y no la dejéis escapar porque, si estudiáis medicina, os hará falta una buena razón.