No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 24 de febrero de 2014

Día 1

He pasado mi primera mañana en el hospital y aún no tengo muy claras mis primeras impresiones. Entre otras cosas porque mi cabeza está dando vueltas sin control. Y es que lo peor ha sido que no nos dejaran un ratito para almorzar, he acabado con la glucosa por los suelos y ya no me voy a recuperar en todo el día. Y aún queda lo peor, esas tres prácticas en el horario de dos que tengo los lunes. Como creo que no me va a dar tiempo a acabar la entrada antes de irme a clase, os contaré cuando vuelva la tarde y así tenéis todas las impresiones en una entrada. 

Pero en fin, el día no ha estado mal en conjunto porque (esto ha sido muy gracioso) caminando por los pasillos una compañera me ha dicho que me fuera fijando en algún médico buenorro. Y resulta que no me ha hecho falta porque me han metido en la consulta de uno alto, rubio, ojos azules, deportista semi-profesional. ¿Cómo os quedáis? Pues muertas se han quedado ellas, y yo también que lo primero que he hecho ha sido pensar en la cara que estarían poniendo mis amigas. Jeje, en fin... que me ha tocado el guapo. Parece que tengo un imán con los médicos guapos porque me los encasquetan siempre a mí. En las prácticas de oftalmología también me tocó el oftalmólogo más guapo (aunque era algo creído).

Sí, tengo un imán para médicos guapos que es la envidia de mis compañeras (y algunos compañeros) aunque a mí tampoco me apasiona. No porque no me guste, el problema es que me presento yo ahí delante de un médico joven y guapo y yo con mi bata y mi complejo de cactus (dícese del complejo de un estudiante de medicina en prácticas clínicas donde no hace nada) y claro, me deja un poco desconcertada. ¡es que así no hay quien se concentre! Menos mal que a fuerza de guapos me estoy acostumbrando y cada vez lo llevo mejor, porque si no, no podría relataros lo que viene a continuación. Porque no solo he tenido al médico "buenorro" también a sus pacientes-amigos deportistas de élite. ¿Y qué hace un médico? Ausculta, así que fuera camisetas... Esto ha sido demasiado. No me extraña que luego saquen esas series de Anatomía de Grey y House y esas cosas que se pasan más tiempo de líos de faldas que con los pacientes. 
 
5 largas horas después...

Sí, como había imaginado, no me dio tiempo a terminar y sigo ahora, después de las clases de la tarde. ¿Por dónde iba? Bueno las prácticas de esta mañana no han estado mal. Lo que más me ha gustado ha sido ver a los abuelitos (porque eran casi todos personas mayores) enamorados. Ha sido lo que más y lo que menos. Pero ver a esas mujeres entregadas a sus maridos enfermos o al revés, observar cómo les arreglaban el pelo, cómo les acariciaban mientras le ayudaban con la mascarilla o simplemente al levantarse... Pensar que, a pesar de todo el tiempo que ha pasado, siguen queriéndose y cuidándose, me ha emocionado. También me ha destrozado porque algunos de ellos estaban ya bastante mal y era como contemplar una despedida a la que realmente no estaba invitada. De cualquier forma, me ha gustado ser testigo del verdadero amor.

Por mi parte, realmente conociendo lo que conozco del mundo (que es poco, pero es algo) y después de lo que he visto hoy, no sé qué pensar. Es decir, a veces pienso:
Y, otras, sobre todo, después de momentos como hoy, creo realmente que se puede llegar a querer a alguien durante toda una vida. Pero no sé... bueno, tengo una vida para descubrirlo y si al final no había nadie para mí, pues escribiré una entrada aquí. 

Por otra parte, se acabó el lunes ¡menos mal! Aunque mañana tengo clase de 8 a 14h y por la tarde una guardia de 16- 21.00 horas y entre que llego a casa con metro y demás no sé si podré escribiros, pero el miércoles os contaré si sobrevivo al martes. 

Solo quiero deciros una última cosa, y es que hoy he estado muy cerca del mundo de verdad y no del que tengo entre los libros. Quiero decir, que he estado al lado de la muerte, la enfermedad, la vida representada en las cientos de arrugas que surcaban las caras de los pacientes, el miedo de muchos de ellos, la duda de todos. He estado en el mundo real... y es un asco. Pero está en nuestra mano arreglarlo. No podemos solucionar lo de la muerte y los años, solo podemos eliminar el miedo y las dudas de los pacientes. Si sois médicos, lo seréis o conocéis a alguno, por favor, antes que médicos somos personas. No lo olvidéis, no hay que tratar solo a la patología, hay que tratar a la persona asustada que hay detrás. 

Es todo por hoy. Ahora voy a decidir si estudiar... o tumbarme en la cama. 






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