No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

martes, 18 de febrero de 2014

Querida Ana,

Os dije ayer, queridos lectores, que hoy, 18 de febrero era un día especial y es que es mi aniversario. Lo que pasa es que es un aniversario un tanto especial. No es mi cumpleaños ni nada parecido, ni celebro nada que se tenga que celebrar, pero aún así es un día especial para mí.

Para que lo entendáis y no me toméis del todo como una loca, tengo que explicar ciertas cosas que me han traído a este día (me parezco al de Como conocí a vuestra madre). En fin, como algún día he dejado caer, yo no tenía muchas amigas de pequeña. Cuando tenía 12 años mis amigas de toda la vida decidieron que yo era demasiado empollona para ir con ellas o algo así (nunca me quedó demasiado clara la razón) pero el caso es que dejamos de ser amigas, dejaron de hablarme y los recreos fueron un vacío continuo. Yo siempre he sido muy abierta, hasta ese momento lo había sido, me entregaba por completo a todo lo que hacía y más aún a las que consideraba mis amigas, las quería casi como a hermanas y soy incapaz de describir el dolor o la sensación de traición que me embargó. Acabé llorando en los baños y todo fue como en una película americana de esas. Sí... pero en real.

El caso es que me dolió muchísimo y como todo luto, como cuando rompes con alguien o cosas así, pues necesitaba mi tiempo par recuperarme y volver a coger la confianza necesaria como para buscar nueva gente que me fuera afín. La teoría estaba bien, pero mi madre no lo comprendió, tenía tanto miedo o algo así a que me quedara sola que me obligó a salir con gente que apenas conocía para que tuviera amigas. ¿Qué consiguió? Que me sintiera incómoda y como una acoplada, me sentía fuera de lugar y todavía no tenía fuerzas como para intentar integrarme y fue un desastre. Después de eso, aún me encerré más en mí misma. Además, como mi pueblo era pequeño pues ya no quedaban muchas más candidatas a aceptarme en su círculo. Esa es la razón resumida por la que estuve mayormente sola hasta que empecé la universidad y encontré a mis chicas ;).

No perdáis el hilo. Yo era una chica sola, en plena adolescencia y que necesitaba desesperadamente una amiga. En ese momento, fue cuando comenzó este "aniversario" del que hablo. Cuando hace 6 años me leí el Diario de Anna Frank. Si lo habéis leído me entenderéis, si no lo habéis leído... ¿a qué esperáis? Era una persona increíble, llena de vida en las situaciones más difíciles. Ella le escribía su diario a una amiga imaginaria llamada Kitty. Pues justo el 18 de febrero, acabé llorando al leerme la última página y pensé que era muy injusto que hubiera muerto en esa mancha oscura de la Historia del mundo. No podía dejar que su historia acabara así, ahí, en un campo de concentración perdido en la nada. Después de compartir semanas con ella, leyendo sus pensamientos, sus sentimientos, viendo en ella a la amiga que yo buscaba, (y recordad que era joven y no sabía lo que hacía) pero no podía dejar así su historia, imaginándola rapada, medio desnuda y consumida hasta la muerte. Así que ese día comencé mi diario, un diario en que cada página comenzaba con "Querida Ana," Con el tiempo lo he superado, ya no escribo tanto pero aún así, cada 18 de febrero me acuerdo de ella.

Por cierto, dejé de escribir en ese diario porque me di cuenta de que mi madre lo leía, así que tuve que pasarme al formato digital. Aunque no deja de ser irónico que dejara de escribir mi diario porque lo leía mi madre y ahora me dedique a escribir algo parecido por internet donde lo puede leer cualquiera. Nunca he tenido una mente muy lógica. Para esos momentos en los que mi madre me leía el diario me podría venir bien esta imagen:
Bueno chicos, no tengo mucho más que contar porque el día de hoy ha sido aburrido como todos. Pero ya que he sacado el tema de Anna Frank y la Segunda Guerra Mundial, daros cuenta. Todos aquellos horrores, las muertes injustificadas, masivas e indiscriminadas, el miedo, las injusticias... todo comenzó con una crisis mundial que llevó a las personas a buscar la salida fácil, a echar la culpa de sus males a los demás, en este caso los elegidos como cabeza de turco fueron todos los que no fueran rubios. Lo que quiero decir, es que cuando estamos en una situación extrema es muy fácil avivar el odio y el miedo de la gente. La última vez que dejaron que esto pasara murieron 66 millones de personas, se destrozaron familias, países y hubo dos bombas atómicas. Seamos un poco más conscientes que nuestros antecesores en el puesto de habitantes del mundo y no dejemos que vuelva a pasar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario