No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

viernes, 21 de febrero de 2014

Reflexiones post-jueves

"Where shall I begin? Which of all my important nothings shall I tell you first?" Jane Austen
O lo que es lo mismo: ¿qué importante insignificancia de mi vida puedo contarte hoy? Pues la verdad es que desde ayer no estoy lo que se dice muy contenta. Os voy a contar una cosa, pero es secreta, que nadie vaya por ahí con el cuento. Pues es que soy una inútil social. Un término acuñado y perfeccionado por mí misma a lo largo de años de introspección y ausencias.

Pero comencemos la historia por el principio. Ayer fue jueves, día en el que los universitarios aprovechan para salir y olvidar todo lo que han estudiado el resto de la semana. Tarea loable donde las haya y que yo no suelo acometer. No porque no quiera, porque a mí me encanta bailar y eso, más bien porque ya os comenté que tengo problemas para andar luego sola por la ciudad y de noche =S así que me pierdo muchas fiestas por eso. Aunque este jueves ha sido algo distinto, porque había una fiesta de clase e iba mi compañero de piso al que, para salvaguardar su intimidad, llamaremos Anastasio. Pues Anastasio (y espero que no lea esta entrada o me mata) iba a la fiesta y otra amiga mía que vive en mi mismo edificio también. ¿Adónde quiero llegar? Pues a que estoy molesta (no creo que llegue a enfado) y no porque no me hayan invitado, al fin y al cabo, era el cumple de una persona con la que tampoco tengo mucha relación. No. Lo que pasa es que anoche me recordó a todos mis años de instituto y, cenando sola en casa con la tele y la música como compañía, cenando una ensalada sosa, no dejaba de pensar que nada había cambiado desde aquellos años.

Veréis, yo en el instituto era una marginada total, una paria social, no encajaba con nadie ni con nada. En parte, porque la gente no me aceptaba mucho y en parte también porque yo misma no me encontraba a gusto y me apartaba (no es suya toda la culpa). Al comenzar la universidad y conocer a gente con la que tengo más en común, al tener amigas, pues quise creer que todo había acabado, que de repente, mágicamente, encajaba como una pieza de puzzle. Pero me mentía a mí misma. Sigo siendo rarita, marginada, una paria y una inadaptada. Y la tontería de la fiesta de ayer, de que las dos personas más cercanas a mí (y me refiero a distancia física), mi compañero de piso y mi vecina, fueran a la fiesta y no me preguntaran ni por educación si yo quería ir, pues me dolió. Sé que es un poco tonto, pero fueron unos años oscuros los del instituto y yo quería pensar que lo había dejado más atrás de lo que realmente está. También sé que si Anastasio lee esto por una de las casualidades de la vida (cosa que dudo) no entenderá ni se hará responsable de haberme hecho sentir mal porque es algo que me he hecho yo a mí misma. No creo que haya que ser así, puede que nosotros no nos demos cuenta, pero nuestros actos hieren a las personas que nos rodean. Si eso pasa, no digo que nos tengamos que sentir mal por lo que hemos hecho en sí, porque nuestros actos pueden ser justificables y válidos, pero debería importarnos cómo hemos hecho sentir a la otra persona.
A ver cómo lo explico...nuestros actos tienen infinitas consecuencias y no podemos pasarnos la vida pensando siempre antes de actuar cuáles serán esas consecuencias porque entonces no haríamos nada. Pero también hay que ser conscientes de que esas consecuencias existen y si algo ha salido mal, aunque no lo hayáis hecho a propósito, eso da igual, hay que pedir perdón. A la mayoría de la gente le cuesta un mundo pedir perdón cuando con esa simple palabra haríamos sentir mejor a muchísima gente. Pero...
Espero que a la mayoría de vosotros no se aplique esa frase y seáis capaces de ver más allá de vuestros propios sentimientos. Hay que ver a los demás. 

Por último, pero no por ello menos importante, tras esta interminable parrafada, quiero matizar que no todo es igual que en el instituto porque estoy marginada, sí, pero no soy la única. Tengo otras ocho buenísimas amigas que viven en mi mundo de frikis y no cambiaría ni a una sola de ellas. Prefiero una buena amiga que veinte buenos conocidos. Así que para ellas y para ti también:

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