No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 31 de marzo de 2014

La historia de Zacarías. Parte 3

Hola queridos lectores, 

Bien, no os asustéis, el día me ha ido bien. La exposición me ha salido chachi. A ver, yo tengo un problema (bueno, tengo muchos) pero a la hora de exponer y es que me pongo muy nerviosa y cuando me pongo nerviosa suelto muchas bromas. Y luego lo hago muy bien, con mucha naturalidad, tengo alma de profesora-conferenciante, me coloco en la silla, me paseo, como si fuera la dueña del escenario, aunque las bromas que hago son un poco (muy) malas, lo reconozco. Como el de hoy que iba de la "Pérdida de audición en el anciano" y he empezado con lo siguiente:

"Claro, llega un momento en el que vas a tu abuela o a tu abuelo y le dices: Abuela, ¿qué tal estás? y ella te contesta: No, hija, no quiero más sal.!O.O"

Sí, eso lo he dicho con profesor delante y toda la pesca y casi he conseguido que alguien me escuchara.
Ahora solo me falta terminar el otro trabajo que expondremos pronto y listo. Aunque el día de esa exposición no haré bromas porque la profesora sí que es seria.

Pues, eso chicos, como veis, los problemas se van solucionando poco a poco. Hoy he venido de clase andando con un compañero y se lo iba contando todo lo de la semana pasada (pero en tono distendido y no lacrimógeno) Y él me decía que los problemas se resolvían más rápido de lo que aparecían. La verdad es que hoy me lo he pasado bien, he comido con las chicas y eso me ha venido muy bien, me he reído mucho y no hay mejor medicina que la risa sincera.

Los únicos problemas que aún me asolan y que, de vez en cuando, si no estoy en guardia, derrumban mi recién estrenada alegría, son lo de las prácticas que perdí y que tengo que recuperar en Pascuas (y espero que no haya problemas) y lo de que Anastasio se vaya de Erasmus =( Pero todo se arreglará, aún es pronto para desesperar, solo me tengo que ir concienciando de todo.

Me había reservado la entrada de hoy para desahogarme si me salía mal la exposición, pero como no ha sido así, voy a intentar acabar con la historia de Zacarías ¿queréis? Hago un repaso para los que no se lo han leído o se han olvidado. Zacarias era el chico que me gustó desde el cole y hasta la universidad, mi primer y casi único amor. Yo a él no le gustaba, lo sabía, sabía que no le iba a gustar nunca y aún así me dejé pillar por él y me impedí a mí misma arriesgarme con otros chicos con la excusa de que lo esperaba a él. Esperaba sabiendo que nunca iba a llegar (quedaros con ese detalle). Tuvimos nuestros momentos de hablar, de acercarnos más, momentos en los que casi creí que yo le podría gustar. Una vez me dieron una tarjeta anónima en San Valentín en el que me decía "Eres como una princesa" entre otras cosas. La nota todavía la guardo, pero nunca pude saber quién la escribió aunque siempre deseé más que sospeché que fuera de él. Fuera quien fuera mi San Valentín anónimo, anónimo se quedó.

Yo seguí prendada de él y así continué cuando me enteré de que al acabar 4º de la ESO se iba a cambiar de instituto. Aquel fue el año en el que me propuse declararme, pero el destino se puso en mi contra (¿cómo no?) La primera fue en la fiesta del instituto en la que me maquillé por primera vez, me puse minifalda, tacones y de todo, estaba... estaba bien, tampoco es que me pasara, pero me había arreglado mucho para mí. De hecho, todos los que me veían flipaban O.O más de uno no me reconoció al principio. Él no pareció inmutarse conmigo, pero lo que iba a ser una noche de baile y declaraciones se convirtió en una de irse a casa pronto porque de repente no nos dejaron entrar en la discoteca, pro primera vez en la historia del instituto, no se dejaba entrar a la fiesta a los que eran algo más pequeños. No teníamos los 16, pero los hacíamos en meses En fin, tecnicismos aparte, no se dio la fiesta ni mi declaración. En realidad, yo me fui a casa, él consiguió entrar... con mi entrada. Sí

Él, con el enfado de que no nos dejaran entrar, tiró la suya y, luego, se lo pensó mejor y me pidió la mía porque me dijo que como él era más alto lo dejarían entrar y a mí no. Me la pagó después. Pero vamos, que si entraba yo, no entraba él y si no entraba él a mí no me apetecía entrar. Así que tampoco importó.

Más tarde, al acabar el curso, yo le había dejado unos libros para un trabajo e intenté que me los devolviera en persona fuera de clase para hablar con él y decírselo. Pero, otra vez falló, porque mandó a un amigo a traerme los libros. Así que todas las ocasiones en las que reuní el valor necesario no tuve la ocasión. Hubo más veces, pero no me acuerdo ahora.

El caso es que Zacarías se fue y. ah, esto es muy bueno. La siguiente vez que me lo encontré fue con su novia.
Sí, fue un shock, pero actué muy bien. Creo que no se notó nada cómo se me rompía el corazón. Aún así, necesité un par de años más sin verlo para olvidarlo o, al menos, para apaciguar los sentimientos que él despertaba en mí. Que, en aquel momento, pensaba que eran verdaderos, pero con el tiempo y la distancia, con esta madurez que te da la vida (xDDDDD, mentira) He pensado que no fue así, que no lo quería, que yo misma decidí sin ser consciente que me gustaría él cuando supe que yo no le gustaría nunca. ¿Habéis oído eso de "Siempre yo me voy a enamorar de quien de mí no se enamora"? Pues en mi caso es verdad y casi premeditado. No sé muy bien por qué lo hago. Para protegerme claro, y no arriesgarme a buscar el amor en alguien que me vaya a dar una oportunidad, pero por qué tengo tanto miedo a arriesgarme es lo que tengo que aclarar. Hombre, como ideas iniciales, yo he sido muy romántica, de libros y películas, de idealizar un amor que no existe, de creer en el amor verdadero y esas cosa. Mientras en mi casa veía... ya lo habéis leído, veía cosas que distaban mucho al amor de películas, veía gritos y peleas, no veía la felicidad continuada. Y creo que me da miedo el amor real, porque el real, real, el que he visto en la realidad (valga la redundancia, pero quede claro) es un amor dañino que te consume y te hace infeliz, que te hunde y no te deja ser tú mismo. Y no quiero eso, prefiero mi amor idealizado de libro.

Es que lo de las relaciones es muy complicado. O yo soy muy tonta, todo puede ser. Supongo que es cosa de ver que los Príncipes azules...

No son siempre como parecen en los cuentos....


Pero ¡OJO! que nadie dice que no puedan ser mejor ;)

domingo, 30 de marzo de 2014

Nos levantaremos

Las estrellas brillan más en la oscuridad...


.... Ah, hola queridos lectores, perdonad, estaba pensando y me he quedado empanada. Con esto del cambio de hora estoy un poco descolocada. Parece que sea más pronto de lo que es y tengo que ponerme a hacer muchas cosas a la de ya, pero he estado todo el día pensando que iba a esperar a escribiros cuando estuviera en el piso, sin mis padres, y es ahora.

¿Veis la frase con la que he empezado hoy? "Las estrellas brillan más en la oscuridad" Me la dijo Mérida el miércoles, cuando mi semana iba mal y camino de empeorar. Si eso es verdad, esta semana habré sido un puñetero faro de lo que habré brillado. Pero ya está. La oscuridad de la noche siempre da paso a la luz del día y yo ya me he recuperado. El viernes, cuando llegué a casa tras la paliza del destino, estaba agotada, y no un agotamiento físico o mental que pudiera justificar  con mucho trabajo. Es que, simplemente, no podía más. Me quedé dormida a eso de las 22.15h y al día siguiente apenas sí conseguí levantarme a las 8.00 h para estudiar. Todo el mundo (y por todo el mundo me refiero a mi abuela, mis tías y mis padres) me dijeron que estaba pálida y con ojeras y yo no podía evitar reírme, si ellos supieran... Pero no lo saben porque no me gusta ir promulgando por ahí que soy una llorona. Solo lo sabéis vosotros que me leéis, porque solo aquí, solo escribiendo en mi rinconcito, me siento libre para decir cómo me siento realmente. Además, mi madre y mi "todo el mundo" ya tienen sus propios problemas como para preocuparse por los míos.

En realidad, no me han pasado tantas cosas malas. Si hacemos un balance objetivo, casi parece que me quejo por vicio, pero en realidad es que lo de mis padres, el domingo, sí que me afectó mucho. No redundaré en ese tema, pero eso me dejó abatida y digamos que las patadas duelen más cuando estás en el suelo. Si todos los demás problemillas que surgieron: el cambio de prácticas, perdernos otras prácticas y eso hubiera pasado en otro momento lo habría afrontado mejor. Aunque hay que ver el lado positivo y en este caso hay dos cosas positivas: La primera que con tanto disgusto he adelgazado (aunque durará poco) y que el golpe de que Anastasio se vaya de Erasmus se ha visto rebajado al estar combinado con otros problemas. Estoy casi segura de que, de haberme enterado de que se iba sin que me hubiera pasado nada esa semana, me lo habría tomado algo, muy... fatal. Porque estoy muy acostumbrada a estar con él y se me dan mal los cambios, necesito un tiempo de adecuación y además me preocupa que el año que viene, en su cuarto que está pegado al mío, pongan a alguien ruidoso. Pero así, rodeado como estaba el asunto, de otros muchos inconvenientes, apenas pude parar a pensarlo y lo he aceptado antes de haberme preocupado demasiado. Aunque lo echaré de menos.

Pero, en fin, ahora, con energías renovadas de haber podido dormir 8 horas seguidas, afrontaré los problemas que quedan por resolver como mejor pueda. Ahora mismo solo hay una gran cosa que me atormenta: SOY UN DESASTRE. ¿Por qué? Esa misma pregunta me la llevo haciendo desde que tengo uso de razón. A ver, es que mañana tengo una exposición de un trabajo y pasado tengo que entregar otro trabajo y me pongo muy nerviosa. No paro de pensar que lo hago fatal, que por mi culpa le bajarán mi nota a Kim (mi compañera en el trabajo que se entrega el martes). Me preocupa no estar nunca a la altura de los demás, de lo que esperan los profesores, de lo que yo misma espero de mí. Y esa sensación de que todo me va a salir mal, de que todo lo hago mal, se concentra en la boca del estómago y no me deja respirar ni comer ni vivir con tranquilidad. En fin, será lo que tenga que ser y si meto la pata, lo siento por mis compañeros. Pero lo haré lo mejor que pueda.

Gandhi dijo que si te caes siete veces, hay que levantarse ocho. Contando con que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, doy por hecho que caeremos muchas veces, innumerables veces, pero también nos levantaremos, chicos. Nos levantaremos ;)

viernes, 28 de marzo de 2014

Cuando no te queden lágrimas

Hola queridos lectores, 

La vida es un suma y sigue de problemas. Yo ya tengo otro, pero este no os lo voy a decir todavía, no por nada en especial. Es que por ahora está todo en el aire, y mientras siga en el aire puedo fingir que no es tan real.

Así que hoy, para variar un poco la tónica general de las últimas entradas, voy a ser un poco positiva. En realidad no estoy mal. Ayer, que Anastasio tenía una práctica por la tarde y no estuvo durante horas, me desahogué bastante. No vivo solo con Anastasio, también hay otras dos chicas más monísimas, una lee mi blog y todo ^^ (un saludo desde aquí). Ayer, nos quedamos solas una de ella, la voy a llamar Nadine, y yo, y bueno, siempre es más fácil llorar entre chicas. Me hace gracia porque Nadine, por una cosa o por otra, acaba aguantando todos mis espectáculos lacrimógenos, que en lo que llevamos viviendo juntas son más de los que querría admitir. No estoy especialmente orgullosa de ser tan llorona, pero soy incapaz de controlar mis glándulas lacrimales. En fin, que la pobre Nadine me aguantó contándole lo que me había pasado durante toda la semana y al final no pude más y me puse a llorar en sus hombros. Soy un desastre monumental, ya lo sabéis.


Otra cosa que me ayuda mucho y que puedo hacer cuando Anastasio no está en casa, es cantar como una loca, me encanta. Básicamente porque escuchando música y cantando a la vez tengo que concentrarme en la letra y no puedo pensar. Acabo afónica, pero al menos durante unas horas, mi mente ha sido libre. En este punto existe cierta controversia, Sadee y Nadine me han dicho que canto bien, si preguntáis a Anastasio o a mi hermano, os dirán que cuando canto parece que alguien esté torturando gatos. Yo creo que depende del grado de sordera del receptor. Bueno, lo importante es que entre hablar con Nadine, llorar y cantar, me tranquilicé un poco después de todo lo que os conté ayer.

Claro que luego llamó mi madre para contarme el nuevo problema que asola mi casa y me fastidió la tranquilidad. Así que anoche apenas logré conciliar el sueño, no paraba de darle vueltas y cuanto más pensaba en todo, peor me ponía, no quiero redundar en mi penosidad, pero volví a llorar hasta la deshidratación y quedarme dormida.

Así que cuando esta mañana me he despertado, una hora antes de que me sonara el despertador (aunque en realidad no sé para qué me pongo el despertador yo porque siempre me despierta primero el de Anastasio) y habiendo dormido unas tres o cuatro horas, ya podéis imaginar, que tenía entre cero y menos una gamas de levantarme para chuparme 6 horas de clase en la universidad. Y aquí es cuando ha venido el primer punto positivo del día, he mirado el móvil para remolonear hasta hacerme a la idea de que me tenía que levantar, porque sueño no tenía, pero aún menos tenía ganas de afrontar un nuevo día. Os pongo en situación, Anastasio ya estaba haciendo ruido en la cocina preparándose el desayuno y yo todavía en la cama, aferrada a la almohada y diciendo "yo no me quiero levantar", pues entonces es cuando he mirado el móvil y he visto que tenía un comentario O.O!!! Chachi. El primer comentario que hace alguien por voluntad propia. Me he emocionado tanto, que me he levantado corriendo y he estado a punto de salir a enseñárselo a Anastasio ¡con mi pijama de perritos y sin ropa interior! (-.-') Menos mal que me he dado cuenta a tiempo y me he vestido primero. Aunque mi pijama de perritos es muy mono.

Así que hoy, a pesar de todo, he afrontado el día con algo de optimismo, mayormente porque estaba harta de estar deprimida. También ha sido otro punto positivo del día llegar a mi casa y que me recibiera Brave, qué grande está ya , es tan bonito *:* ¡Se acordaba de mí! y ha venido enseguida a mis brazos, a morderme y a saltar, casi no me deja comer, todo el rato en mis pies, es tan bonito. Espero que lo de la alergia fuera todo una falsa alarma, por ahora estoy bien, no tengo más sintomatología alérgica. Y hablando de estar bien, aún no sé nada de los análisis, porque mi tía, que es médica y es la que me los iba a traer, pasa de mí y no los ha cogido, así que seguiré esperando.

Bueno, si algo hemos aprendido de esta semana es:
1) Que la coordinación de la universidad es un asco y jamás hay que fiarse de un profesor
2) Que nunca hay que decir que algo no puede ir peor de lo que va, porque el mundo encontrará la forma de que vaya peor.
Y 3) Que cuando pierdes la alegría, la esperanza y la buena suerte, solo te queda plantarle una sonrisa a la vida y esperar a lo que venga con las energías suficientes para plantarle cara.
Así que, cuando no te queden lágrimas que llorar... SONRÍE 

jueves, 27 de marzo de 2014

Chinchilla 3.0

Hola queridos lectores,

¿Ayer dije que ya no me podía ir peor? Pues debería haberme callado, porque la cosa ha empeorado. Aquí llega otro Chinchilla, este ya es el 3.0, por lo menos. Resulta que esta semana teníamos prácticas clínicas de una cosa de la que nos habían dicho que fuéramos solo el jueves. Y eso hemos hecho, hemos ido hoy jueves y nos han dicho que tendríamos que haber ido ayer y el martes. Y ha sido un "genial" (-.-')
Otra nueva adquisición para mi gran semana.

Yo ya no sé qué hacer chicos, ¿cuánto puede soportar una persona? Ah, espera, que ha habido algo más. Hoy en clase, un profesor me ha dado donde más duele. Resulta que le he hecho una pregunta sobre una enfermedad que tengo, la talasemia, nada demasiado grave cuando vives con ello, y me ha dicho que se la explicara a los demás.

Yo, pues, no sabía muy bien cómo explicarlo porque tenía miedo de meter la pata y como no lo he hecho muy bien, el profesor se ha puesto a dar un discurso sobre lo poco que redactamos en la universidad, lo poco que redactamos en el instituto. Va y dice "¿Y cuántas veces has redactado en el instituto?" Y yo"¡¿PERDONA?! Llevo toda mi asquerosa vida redactando, es lo único que me gusta hacer, que quiero pensar que se me da bien hacer, así que no vengas tú ahora a tocarme las narices porque tenía prisa por irme a una práctica y no te lo he explicado bien. Oh que desastre.

Y volviendo al tema de las prácticas, pues como no fuimos el martes y el miércoles las tenemos perdidas y no nos dejaban recuperarlas y sin hacerlas no te puedes presentar al examen. Luego, después de hablarlo, hemos llegado a la conclusión de que era culpa de la organización deficiente que NO nos había informado del cambio de horario y condiciones y por eso no asistimos. Por ahora, nos deja recuperarlas, aunque tendremos que ir en vacaciones de pascua. En fin, un asco todo, pero espero que al menos sí nos dejen recuperarlas porque aún no las tengo todas conmigo.

La vida es un asco, ¿lo he dicho antes? Es que estos últimos días es un golpe tras otro. El universo no me dejar recuperar. (Vais a perdonar mi lenguaje soez) Pero el karma debe de haber leído la entrada en la que me quejaba de tener la vida sexual de un quahog porque ahora me está jodiendo por todos los lados posibles. Bueno, para ser justos, hoy, en compensación a la horrible semana en la que me diagnostican una enfermedad crónica, le tengo alergia a mi perro, mis padres están al borde del divorcio, otro se lleva el mérito de mi trabajo y pierdo unas prácticas que tendré que recuperar en vacaciones, el universo me ha regalado una coca-cola zero, bueno, ni siquiera me la ha regalado, solo qeu si costaba 90 céntimos y he metido 1 € me ha devuelto mal y me ha dado 50 céntimos, así que me ha dado una coca-cola por 40 céntimos y un viaje en coche que me ha ahorrado los 72 céntimos del viaje en metro. ¿Genial verdad? Que roñoso es el universo. Ah, y un drogadicto me ha dicho guapa y ciertas cosas más que prefiero no recordar. (-.-')

Os juro que hoy lo he pasado fatal, cuando me han dicho lo de las prácticas he sentido un abismo abriéndose en mi interior, tenía ganas hasta de vomitar. Ha sido horrible y he vuelto a pensar muy seriamente lo de cambiarme de carrera, chicos. Lo digo en serio, no sé si me compensa. Si sigo aquí, si sigo así, con este estrés, con esta vida... es que no hay nada que me guste, que me haga querer seguir luchando. En este momento lo que me ata al mundo son mi madre, que si me pasara algo se pondría muy mal, y mis libros, porque me gustaría que me publicaran algo una vez en mi vida. Por lo demás no sé si merece la pena seguir. Sé que no debería decir esto, pero estoy tan desanimada, tan frustrada, tan enfadada con el mundo, tan triste. Porque Anastasio se va de Erasmus, mi casa es un campo de minas, mi carrera en una batalla campal en la que cualquier error es irreparable, no tengo nada más. No sé a qué aferrarme para superar todo esto, de verdad, que me supera. Ya dije que yo no soy fuerte y ya llevo encima más cosas de las que puedo soportar. Sé que hay gente que está mucho peor, que lo ha pasado mucho peor, todo lo mío tiene solución, pero es que el universo me ha tirado tantas piedras encima que no consigo levantarme. Me quiero rendir, no puedo, pero me quiero rendir. Quiero dejar la carrera y dedicarme a escribir. ¿Por qué tiene que ser todo tan complicado? ¿Por qué no podemos ser felices? ¿Para qué sirven tantas reglas, tantos esquemas, tantos obstáculos en el camino?

Yo quiero vivir, pero no esta vida, no ahora. Me gustaría ser un móvil para quedarme apagada o fuera de cobertura cuando me apetece. Desconectar un rato de verdad.

Pero bueno, no os preocupéis, no voy a hacer nada raro. Lo superaré como siempre y seguiré adelante. No os preocupéis y hacedme caso, intentad sed felices. No os aferréis a normas vanas que no llevan a ningún sitio. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

Acumulando malas noticias

Hola queridos lectores,

Estoy muy cansada. Pero no físicamente. Estoy cansada de esta vida empeñada en complicarse, del universo que ha decidido fastidiarme, estoy cansada de luchar por todo y no lograr nada. Estoy cansada de ser como soy, de ser un desastre incapaz de hacer nada bien. Muy cansada.
Esta semana soy la prueba empírica viva de la Ley de Murphy: si algo puede salir mal, saldrá peor. Después de lo de mis padres, de la posible alergia a mi perrito y la sombra de una posible enfermedad crónica pendiendo sobre mí, ha llegado la universidad para sumar puntos a mi desesperación.

¿Recordáis las prácticas malditas de inmunología? Esas que intenté cambiar de todas las maneras posibles, vale. Pues empezaré la historia algo antes. La discusión de mis padres, lo del sábado pasado, comenzó por algo tan simple como quién hacía la cena. Si yo hubiera sido buena hija y hubiera bajado, no se habría armado tanto revuelo. No puedo evitar pensar que la discusión empezó por mi culpa, como todo lo que pasa. Me siento culpable por muchísimas cosas en referencia a mis padres, sobre todo a mi madre. Yo he hablado mucho de ella y, es verdad, que su sobreprotección me ha marcado mucho y que me quejo mucho de eso, pero desde que vi lo mal que se puso el sábado, me siento fatal por haber hablado así de ella. ¿Cómo lo digo? Ella tiene un problema de ansiedad y fobias incontroladas y yo, que soy su hija, en vez de ayudarla más, me quejo de ella y apoyo a mi padre, en general. Le ayudo a hundirla. Porque es verdad, lo vi claro el sábado. Mi padre la hunde. Aunque ella sea una exagerada y una hipocondríaca, él la hunde. Las cosas que dice, cómo las dice. No creo que lo haga a propósito, pero creo que sí, que entiendo por qué ella se siente tan mal.

Yo el domingo cogí un bueno soponcio, la verdad, tanto que acabé alarmando a mis amigas y dando el espectáculo. Al final, parece que injustificado porque según las noticias que tengo de casa, parece que la situación se ha arreglado y no se van a separar. Eso es bueno para mí, esgoístamente. Pero ahora me pregunto si es lo mejor para ellos, después de todo lo que se dijeron, todo lo que hicieron aquella noche de enfado monumental, si todo eso es cierto y están tan mal el uno con el otro, no encuentro otra explicación más que se queden juntos por nosotros, por mi hermano y por mí. Y, de nuevo, (cómo no) me siento culpable de obligarlos a un matrimonio que los está haciendo infelices. Así que soy culpable si se divorcian o si se quedan juntos, estupendo (-.-')

En este escenario en el que, como me presionéis un poco, me acabo echando la culpa de la muerte de Chanquete, a Kim se le ocurrió decirme el lunes que tenía las peores prácticas de inmunología por mi culpa.
Toma puñalada donde más duele. Yo que llevaba para entonces llevaba sábado y domingo sin apenas dormir y echándome las culpas de lo de mis padres, pues no pude con más remordimientos. Así que al día siguiente, me presenté en el servicio del hospital para hablar con los médicos que llevan ese tema. Hablé con uno, hablé con otro que era el coordinador y me dijo que podríamos ir un par de tardes en vez de ir la última semana de mayo antes de exámenes si la universidad nos dejaba. Informé al resto, fui a la universidad, me dieron el consentimiento y la lista para que fuéramos. Fuimos allí esa misma tarde, porque era esa tarde cuando estaban, solo el último martes de cada mes. Cuando llegamos, por un momento pareció que lo había conseguido, pero ¡NO! Al universo le gusta jugar sucio (¬.¬) Y nos mandaron a casa. Así que perdí todo el día en eso para nada. 

Pero lo peor no es eso, lo peor es que esta mañana ha ido otra compañera, Eire (aprovecho para presentaros a otra de mis amigas) a hablar con un par de profesores y con la universidad y ha logrado en una mañana lo que yo no he logrado en días de batalla. 
Matadme >.<.... Así que, lo bueno es que lo de las prácticas está arreglado. Lo malo es que me siento un desastre total y absoluto. No sirvo para nada, no sé hacer nada y es horrible la sensación de frustración que se queda cuando has hecho todo lo posible por conseguir algo que siempre se te escapaba de las manos y que otros lo haya logrado en un solo intento. Mal, me siento tan mal que tengo ganas de vomitar. Bueno, en realidad, tengo ganas de taparme con una manta, meterme debajo de la cama y no salir nunca jamás de los jamases. 

Y pensaréis, bueno, pero ya está, no te habrá pasado nada más. Pues os equivocáis, queridos, aún hay más. Han salido hoy lo de los Erasmus y a Anastasio se la han concedido. Se va. El año que viene se va. Y no me preguntéis por qué me afecta tanto, ni quiero parar ahora a considerarlo, pero me ha terminado de hundir. Podéis tomar esta entrada como una Chinchilla 2.0
Así que ya veis, ya me rindo. Paso de todo. No sé de dónde sacar las fuerzas para seguir fingiendo una alegría que no siento y dibujar sonrisas que no tengo. Pero lo seguiré haciendo, no tengo otro remedio. Seguir viviendo aunque me cueste. Como una autómata: levantarse, prepararse, ir al hospital, volver a casa, ir a la universidad, estudiar. Ya no espero milagros ni una alegría que me ha abandonado. Por una vez espero con ilusión el próximo lunes, con la vana esperanza, de que una nueva semana traiga una nueva suerte. Pero hasta que llegue me limito a respirar porque mis pulmones lo hacen por mí, mi corazón late por costumbre y vivo por inercia luchando casi a cada minuto por no ponerme a llorar en público. Espero a estar sola en casa, como ahora. Eso es lo que más me gusta de usar cosas como el whatsapp o el telegram, fingir. Los emoticonos sonríen por ti, las palabras escritas no tiemblan como la voz cuando las lágrimas la quiebran. 

Y la última buena noticia que os voy a dar (modo irónico on) es que tengo que estudiar. Así que hasta mañana, chicos. Esperemos que un nuevo amanecer traiga nuevas ilusiones. 
Ya os terminaré de contar la historia de Zacarías y pondré algo de nuevas historietas que voy escribiendo ;)

lunes, 24 de marzo de 2014

La historia de Zacarías. Parte II

Hola queridos lectores,

Ha pasado lo peor, al menos, eso espero. Por ahora, yo estoy en la ciudad, en la universidad, lejos de todo el ruido, el dolor y el caos de mi casa. Sé que soy una cobarde, pero no puedo evitar alegrarme al no estar ahí. Lo sé, soy muy mala persona, muy mala hermana :( ¿cómo puedo alegrarme habiendo dejado a mi hermano solo ante el peligro? Es que lo siento por él y me preocupa, si pudiera elegir, me sacrificaría y estaría a su lado en este momento. Pero no puedo elegir, tengo que estar en la universidad por narices y por una vez, aunque sea egoísta por mi parte, me alegro de tener esta excusa para no estar en casa. ¿Entendéis lo que quiero decir? Me da pena y me siento culpable por dejar a mi hermano solo, pero me alegro de no estar allí, ese es el resumen.

Pero no me apetece hablar de eso ahora. Luego hablaré con mi madre y entonces sabré un poco como va la cosa. Mañana os lo diré. Mañana me preocuparé. Hoy son las 19.45h, acabo de llegar a casa tras un día mortal de clases y quiero pensar el algo distinto. He empezado a escribir unas historias, las empecé el día de la bomba por pensar en otras cosas, lo que pasa es que aún no las tengo muy desarrolladas así que os contaré otra cosa. Por ejemplo, un poco de la historia de Zacarías ¿qué os parece? (Estoy tan cansada que me pesan los brazos).

Zacarías era compañero mío de clase en el colegio y luego en el instituto. En clase nos sentábamos juntos o cerca. Los dos éramos de sacar buenas notas, en realidad, nos hacíamos un poco la competencia al principio. Al final, por esta cercanía en las clases y esta competitividad sana, nos hicimos buenos amigos. Era mi mejor amigo chico. Fuimos creciendo y comenzamos la edad tonta del "gustar" Que no sé si vosotros habréis pasado pero consiste en elegir a un par de chicos de clase y decir "ese me gusta" no por nada en especial, simplemente porque era la edad, creo. Solo sé que empezamos a preguntárnoslo a todas horas, en todos los patios. A unas les gustaba el más guapete de clase, a otras les gustaba otro más malote que sacaba peor notas... Pa gustos tinciones, como yo digo. El caso es que un día, a los 11-12 años, mientras estábamos en un campamento, Zacarías y yo estábamos hablando y, de pronto, él insistió en sonsacarme quién me gustaba.

En aquel momento a mí me gustaban, como a todas las chicas, el guapo de clase, el malo de clase y él, un poco, por el hecho de ser mi mejor amigo. Le dije que me lo dijera él primero y Zacarías no puso reparos en decirme que le gustaban dos chicas de clase, casualmente, las dos más delgadas y bonitas. Yo, por aquel entonces, estaba, digamos, "tonelete", o sea, un poco redondita, y viendo el tipo de chica que él había elegido supe que no le iba a gustar nunca. Llegó mi turno de sincerarme y, otra cosa no, pero sincera soy un rato largo. Lo que pasó fue que como él me había dicho dos chicas pues yo le dije solo dos chicos, por si era demasiado que me gustaran tres, así que le dije que el guapete y él.

Se lo dije, sí, fui más que valiente, idiota. Ahí se acabó nuestra amistad. Cosa que se ve venir cuando le dices a un chico que te gusta aun sabiendo a ciencia cierta que a él no le molas. Pero yo se lo dije y empezamos a distanciarnos, en el plano amistad, porque en el sentimental yo me uní más a él que nunca. Lo mejor es que antes de esa declaración fallida de dos nombres que debieron de ser tres nunca me había gustado demasiado en serio, simplemente, porque como era el chico con el que mejor estaba, pues pensé que me gustaba. A partir de ese momento, y sabiendo que nunca le gustaría, empecé a pillarme realmente por él.

Cosas de mi mente prodigiosa que se engancha de todo el que no debe. Nuestra historia sigue con acercamientos y distanciamientos a lo largo de los años y hasta los 18 cuando le perdí la pista definitivamente. En el instituto hablábamos de vez en cuando y recuerdo que me ponía excesivamente nerviosa. No me salían dos frases coherentes. Me reía por cualquiera de sus bromas. Le dejé incluso que me firmara en el estuche y luego me firmaron todos los demás, pero he guardado el estuche (sí, aún lo tengo desde 1º de la ESO) porque me firmó él. Soy muy patética... (-.-') En fin, que me están diciendo que tengo que mandar el texto de un trabajo que me mandaron el viernes pasado, la semana que viene y aún tengo que hacer otros que llevo las fallas atrasando. Me pilla el toro.
Así que la historia de Zacarías continuará...

Me voy a poner el turbo a ver si los acabo OoO

domingo, 23 de marzo de 2014

Empieza la guerra

Socorro, chinchilla, lo que sea. No puedo más. He intentado hacerme la fuerte, pero yo no soy fuerte, no lo soy. Soy una cría y las lágrimas me han vuelto a ganar la partida.

Puedo describiros la situación en mi casa como si fuera un campo de batalla. Desde que mi padre se fue ayer y durante todo el día de hoy, hemos vivido en periodo de Guerra Fría. Con una tensión constante que se cortaba con cuchillos, con amenazas veladas y temor a lo que podía pasar, pero sin gritos ni peleas. Hasta ahora había mantenido la compostura. Anoche no dormí mucho, porque no podía, porque mi madre vino a las 5 de la mañana para meterse en la cama conmigo, cuando conseguí dormirme, vino mi padre dando portazos para cogerse el otro coche y algo de almuerzo. Y así seguía la cosa, sin más noticias suyas que un whatsapp en el que me decía que había sacado al perro y le había puesto de comer a las 7.00.

He estado estudiando poco y con mi madre. Durante toda la mañana me he dicho a mí misma que iba a ser fuerte, que ya soy mayor, que yo tengo que mantenerme entera para tirar de mi hermano y mi madre. Pero mi padre me acaba de llamar y ha tirado mi entereza por los suelos. Me ha dicho que él se iba y no iba a volver por casa, que no quería hablar con mi madre. Que en todo caso podía venir para llevarme a Valencia, pero sin mi madre, si ella se venía, que me buscara la vida. Ahí ya no he podido más y he derramado las lágrimas que le debía a la vida desde ayer.

Puñetera vida por otra parte. ¿No pueden venir las desgracias de una a una? Primero me dicen que me tengo que hacer unos análisis para descartar una enfermedad crónica, llevo un resfriado desde hace unos días y como estudio medicina y no soy tan tonta como parece ya sé que la clínica y todo apunta a que mis inmunoglobulinas se han vuelto locas y se he sensibilizado a epitelios caninos, o sea, que le tengo alergia a Brave, con el cariño que le había cogido a mi cachorrito. Y ahora esto. Genial, vida, ¿algo más? Ah, ya lo sé, seguro que mañana me dice Anastasio que le han dado la beca Erasmus y que me deja sola, venga va. Que aproveche todo el que me quiera dar una mala noticia, que estoy en racha.

Vaya mierda como una catedral. Encima mi padre me deja el marrón de decirle yo a mi madre lo de que no quiere volver. Pedazo de cobarde... Bueno, pero calma, las lágrimas pararán en cuanto me deshidrate y yo voy a seguir con mi vida. ¿Pero qué hará mi madre si se separan? Ella no trabaja ni tiene experiencia, es ama de casa. Tendré que trabajar yo, si al menos consiguiera que me publicaran algo y pudiera ganar algo de dinero.

Bueno, voy a dejar de escribir ya porque quiero que se me pase el soponcio antes de hablar con mi madre. Si alguien tiene pegamento, super glue o cinta americana para arreglar los fragmentos de una vida y corazón hechos pedazos, por favor, que contacte conmigo.  

sábado, 22 de marzo de 2014

Una bomba de relojería

Hola por segunda vez queridos lectores,

¡Qué desastre chicos! Lo siento, pero no escribo para contaros el final de la historia de Zacarías. No, es que en mi casa-enfermería ha estallado una bomba ¡BOOM!


A ver, cómo os cuento esta situación. Es un completo desastre (eso ya lo he dicho, pero lo es) Recordáis que mi madre estaba con infección de orina algo fastidiada con sus dolores después de haber estado casi toda la mañana en el hospital, pues esta noche estaba de nuevo con sus dolores y en una de estas mi padre le ha dicho algo, no sé el qué porque no estaba... resumiendo: mi madre se ha puesto a llorar en medio de un ataque de histeria, mi padre ha subido gritando y se ha armado una gorda. Sí, no ha sido muy agradable. Mi madre ha tenido un ataque de ansiedad, se ha puesto a hiperventilar, se ha mareado y se me ha caído en los brazos. Luego el culebrón ha seguido con ellos forcejeando, yo intentando separar a mis padres. Pero imaginaros la escena esperpéntica, grotesca, dantesca O.O Viendo cómo mi madre zarandeaba a mi padre cogiéndolo por la camiseta, había un plato de por medio, yo intentando separarlos, mi hermano llorando a mis espaldas. Y lo peor es que ya no siquiera me sorprende ni me altera esta situación, no es una novedad, quiero decir. Esta misma escena, ver a mis padres discutiendo, gritando, a mi madre con ataques de ansiedad y llegando, incluso, al forcejeo, pues ya lo he visto otras veces. Lo llevo viendo desde que era pequeña.

En mitad de la gran discusión, han gritado cosas como "divorcio" e "irse de casa" y eso. Mi madre ha tenido un pronto y ha llegado a coger una chaqueta y todo pretendiendo irse y yo la tenido que detener porque estaba en mitad de una ataque de ansiedad. He tenido que agarrarla y mantenerla hasta que se tranquilizara y ahí es cuando ha comenzado a hiperventilar y se ha caído redonda en mis brazos que apenas podían sostenerla. Pero cuando ya había conseguido calmarla, el que se ha ido ha sido mi padre. Y a él no he podido retenerlo, es demasiado fuerte. Mi madre ha intentado cogerlo, pero él la ha apartado y luego a mí que estaba en la puerta observándolo todo.

Así que, ahora, mi padre se ha ido, tiene el teléfono apagado, se ha llevado el coche y las llaves del otro coche para que no fuéramos a buscarlo y así está la cosa. Mi casa ha pasado de ser una enfermería a ser un manicomio. Yo me he quedado tranquilizando a mi madre y mi hermano pequeño que seguía llorando, he sacado a Brave y le he puesto de cenar, pero sobre todo, me he dedicado a escuchar a mi madre.

Ya os he hablado de ella y, no sé si lo habréis deducido por vosotros mismos, pero a veces no me llevo muy bien con ella porque la pobre es muy miedosa, exagerada, hipocondríaca, y a veces puede con mi paciencia. Pero ella, a pesar de todo, no es mala, es así. Tiene sus propios fantasmas que no puede ahuyentar. Ahora no sé muy bien qué pasará, me obligarán a tomar partido como siempre y a decir quién tiene razón. Hay que andar con mucho cuidado porque el terreno es resbaladizo. A ver qué pensáis vosotros. Entiendo que mi madre estaba en el sofá y mi padre tenía que hacer la cena, cuando le ha dicho a ella que pusiera la mesa se ha armado el revuelo. Desde el punto de vista de mi padre, él tiene migrañas muy fuertes y el dolor de mi madre le parece irrisorio, que desde su umbral del dolor lo es pero mi madre tiene una forma distinta de ser a la de él y mientras él aguanta estoicamente y sin decir nada, se aguanta el dolor hasta que no puede más, mi madre lo deja ver enseguida, tiene menos aguante. Entonces desde su punto de vista, ella estaba bien. Objetivamente, estaba bien porque en el hospital no le han encontrado nada. Pero ella no se encontraba bien.

A eso ha seguido que dice que mi padre le ha hecho sentir como una mierda, que siempre se cree superior a ella, que haga lo que haga, siempre le parece mal y ya no sabe qué hacer, cómo comportarse. Normalmente, debo confesar que ante este discurso yo me ponía de parte de mi padre porque era fácil achacar todo a los problemas de mi madre y su tendencia a exagerar, pero ahora algo ha cambiado. Ahora su discurso me recuerda a lo que me pasa a mí a veces con Anastasio (lo siento) Pero sí, me he sentido identificada, he comprendido lo que quería decir. Como que él le da a todo la vuelta para que ella parezca la culpable, o que solo ve las cosas que hace mal y no las que hace bien, que no tiene en cuenta su opinión. No es tan exagerado como lo de mis padres, pero en parte de su discurso yo he visto cosas que pienso cuando estoy con Anastasio y he comprendido mejor su dolor. Así que no sé qué hacer. Creo que mi madre tiene razón. Ella tiene problemas, la crisis de ansiedad y cómo se ha puesto solo porque mi padre le dijera que pusiera la mesa no era normal, pero mi padre debería conocerla ya, saber que va a ponerse a sí, yo he aprendido a hablar con tiento con ella, ¿cómo no ha aprendido él en este tiempo? También veo lo que ella ve, que a veces intenta ser superior a ella, quedar por encima. Bueno, no es eso. Sino que como él es el que trabaja, el que por las tardes se va a la viña, el que más trabaja, quiere un reconocimiento mayor. Eso lo entiendo porque como tengo algún gen suyo también me pasa a veces que, como yo estudio más que mi hermano, quiero que me reconozcan más, que me digan algo más, quiero ser más. Yo veo esta tendencia poco sana que tengo y la corto de raíz, pero mi padre no lo hace.

Así que no sé... llevo toda la tarde sin respirar bien, ahora he sacado al perro y ya me pica todo, mi alrededor parece una batalla campal de pañuelos usados. Mi hermanito el pobre sigue conmocionado. Aunque él tiene suerte de ser el pequeño, yo he intentado protegerle siempre de estas peleas. Me lo llevaba a mi cuarto, le ponía música con mis auriculares, muy alta, para que no escuchara los gritos. Yo no tuve esa suerte y mientras estuve sola, antes de que él naciera, y sin tener a nadie que proteger, no podía hacer otra cosa más que ver el grotesco espectáculo que me ofrecían mis padres y llorar desconsoladamente.

Ya he crecido y no he llorado (qué mayor soy) he llevado la situación lo mejor que he podido, he consolado a mi hermano, he hecho que mi madre y él cenaran algo y ahora intentaré dormir. Porque sospecho que la noche no será fácil y que me despertarán los gritos. Yo también estoy cansada de aguantarlos, de soportar los gritos, las peleas. ¿Cómo no va a ser mi vida romántica un desastre con semejante ejemplo? Para mí un matrimonio es sinónimo de peleas, tensiones y malestar.

En fin, ya me he desahogado un poco. Gracias por estar ahí ;)

La historia de Zacarías. Parte I

Hola queridos lectores,

Esta es la entrada número 50 del blog. ¡Qué emoción! 50 entradas llenas de locuras, movidas mentales y otros problemas que rondan por mi cabeza. Que me hayáis logrado seguir y aguantado durante estas cincuenta entradas es todo un milagro, vosotros sí que merecéis un monumento. Bueno, nada de estatuas que acaban siendo un reservorio de criptococos (hongos que se transmiten y están en heces de paloma) :s asquito... Pero volvamos a lo bonito, ¡la entrada 50!
Hoy os hubiera querido contar algo bonito o poneros alguna historia, pero me apetece mucho desahogarme y contarle a alguien el día que llevo. Porque vaya día, queridos lectores, vaya día O.o. Repasemos: ayer tenía a mi hermano malo con mucha fiebre, mi madre con su riñón y mi padre con sus migrañas. Y yo con un trancazo de los de estornudar a cada dos pasos que me tiene la cabeza apagada o fuera de cobertura. Pues esta mañana mi madre ha sentido mucho dolor en el lado y se ha ido con mi padre al hospital y allí han estado hasta hace apenas unos minutos. Al final no ha resultado nada, tranquilos, dolor debido a la infección y eso, no tiene nada grave. Se han tirado toda la mañana allí prueba tras prueba, así que salimos de dudas con mi madre, aunque ella nunca saldrá de las suyas. Ya os he comentado que es algo hipocondríaca así que no se queda tranquila. De hecho, le querían dar un analgésico de los fuertes por el dolor y ella no ha querido porque una vez un ibuprofeno le sentó mal y desde entonces piensa que les tiene alergia a todos. Bueno, el caso es que mi madre está bien y fuera de peligro, pero desde esta mañana he estado yo sola con las fieras. Es decir, me ha tocado cuidar a mí a mi hermano y a Brave. Bueno, miento, no estaba sola, tenía a mi inseparable resfriado. He sacado a Brave, he estado con mi hermano poniéndole paños para la fiebre, les he dado de comer a los dos y de paso a mí misma y eso he hecho toda la mañana.

Mi hermano también tiene algo de morro. Creo que ha encontrado la forma de regular a su voluntad la temperatura de su cuerpo porque no es normal que la fiebre le suba cuando le conviene, a saber: el jueves y el viernes por la mañana para no ir a clase y hoy cuando le he dicho que si ya estaba mejor, estuviera con Brave mientras yo arreglaba la casa. No me ha ayudado, como podréis deducir, y estoy agotada. Bueno, no tanto realmente, ahora no porque me anima mucho hablar con vosotros, pero sí que he pasado la mañana algo mal y bastante aburrida. No me gusta ser victimista, aunque lo sea,  mi hermano está con su fiebre, mis padres con sus dolores o con los de mi hermano y a mí me toca cuidar de todos. Pero tampoco me encuentro bien, no solo por el resfriado, aunque no será nada, y os dije que no sería nada lo de los análisis, pues estoy un poco preocupada a veces, solo por si acaso. Me van a mirar muchas cosas, en general, en los análisis esos, pero hay dos en especial que me preocupan: una es referente a una enfermedad que de confirmarse sería crónica (pero que creo que no es lo que tengo, no os alarméis) y la otra es por las alergias, ya os comenté lo de la alergia al látex y tal... Bueno, no quiero adelantar ni exagerar. Estoy bien y no será nada, solo que a veces, me asalta, un poco, la preocupación.

Encima lo de estar sola y no hablar de esto con nadie hace que le dé más vueltas. Porque ya mareé con esto a las chicas y realmente no quiero volver a sacarles el tema porque, de verdad, que luego no será nada y me tendré que tragar mis palabras con patatas. Solo quiero hablar de otras cosas, un ratito, para olvidarme de la tropa de enfermos y un perro que me esperan. Anastasio tampoco da señales de vida (¬.¬). La única persona que hoy me ha hablado (sin contar a Kim con la que he hablado de cosas referentes a la universidad) pero me refiero a la única persona que me ha preguntado cómo estaba y me ha dado conversación para distraerme ha sido Agapito. Que chico tan insistente. A mí no me gusta, la verdad, no quiero que parezca que juego con él. Se lo he dicho, que ahora no busco relaciones, que no me gusta (se lo he dicho de buenas formas, que me da mucho palo) Pero me gusta tenerlo como amigo, aunque sus conversaciones acaben derivando en temas un poco verdes y subidos de tono, al menos, habla conmigo y me distrae.

He estado pensando si debería darle una oportunidad, al fin y al cabo, tras recuperarse de la conmoción de que tengo la vida sexual de un quahog, el chico se ha portado muy bien. Pero no me acabo de convencer a mí misma y en estas situaciones vuelve a mi cabeza la historia de Zacarías.

¿Que quién es Zacarías? Pues fue mi primer amor, digámoslo así. Aunque este nombre también es un pseudónimo, pero un pseudónimo con un significado especial. Veréis yo estuve colada por Zacarías desde la edad en la que te empiezan a gustar los chicos hasta hace poco, si es que ya no lo estoy. Era compañero de clase y de instituto. Y la nuestra es una historia llena de idas y venidas, con más desengaños que ilusiones, pero que me mantuvo presa mucho tiempo. ¿Y por qué le he puesto Zacarías? Pues el año pasado, cuando estuve en una fiesta con unas amigas, ellas se empeñaron en buscarme un chico porque todas tenían novio menos yo. Estaban emocionadísimas con la idea de que me enrollara con alguien y yo les propuse un trato: "Vale", les dije, "Yo me enrollo con el chico que me traigáis, no me importa cómo sea físicamente ni nada, solo tiene que cumplir una condición" "¿Cuál?" Preguntaron ellas emocionadas con la expectativa "Que su nombre empiece por la letra Z" Claro, se pusieron a buscar un nombre que empezara por Z y solo se les ocurrió Zacarías y no sé por donde vivís vosotros, pero aquí hay pocos Zacarías. Así que ellas empezaron a buscar como locas y yo me quedé bailando muy tranquila y sabiendo que no iban a encontrar a ningún Zacarías.

Bien, el nombre de Zacarías fue un escudo, una cortina de humo para evitar que me trajeran a chicos, para evitar tener que ligar o que arriesgarme a ir a por alguien. Por eso, al mi primer amor, le he dado el nombre ficticio de Zacarías para vosotros, porque he empezado a pensar que quizás, lo que sentí durante tantos años por él no era realmente amor, sino otra cortina de humo, una que yo misma creé con un chico que me iba a mantener lejos de él, aunque al mismo tiempo pillada por él, durante muchos años y, así, con la excusa de que me gustaba Zacarías y ningún otro, no tenía que arriesgarme con otros chicos que podrían herirme.

Pero como veo que esta entrada está quedando algo larga, creo que dejaré la historia completa de Zacarías para la siguiente entrada y así lo podré explicar bien. ¿Qué? ¿Intrigados? Es una historia de momentos dulces, pero final amargo, aunque abierto a lo que el destino quiera. Pero que os contaré en otra entrada ;)

viernes, 21 de marzo de 2014

La patología del amor

Hola queridos lectores, 

Estoy para el arrastre. Que mal me encuentro chicos. Ya os dije ayer que mi casa era una enfermería, pues hoy mi resfriado ha ido a más, tengo la cabeza abotargada, la nariz congestionada y me lloran los ojos. Por si eso fuera poco, me han sacado sangre y... vale, eso no me ha afectado tanto como esperaba. Me han encontrado la vena a la primera, que alegría. Solo que tras encontrarla se ha movido, ¡tengo una vena bailarina! Pero la han vuelto a encontrar y los tubitos se han llenado en un momento.

He llegado a casa sin tenerme en pie, me he tumbado en la cama hasta que mi glucemia se recuperaba y ¿a que no sabéis quién se ha puesto entonces a mandarme mensajes? Agapito. Sí, como lo leéis. Yo estaba mirando el móvil porque iba hablando con las chicas de lo que hacían en clase y también porque ayer le dije a Anastasio que estaba enferma y tal, para ver si se preocupaba un poco por mí, pero nada, este chiquillo es un soso ¬ ¬ solo me ha mandado un mensaje para decirme que no me he perdido nada en clase. Ni siquiera se ha dignado a preguntarme cómo me encuentro (¬ ¬) En fin, Agapito sí se ha puesto a darme conversación primero bien, preguntándome por Brave (que sigue adorable) pero la conversación ha ido degenerando hasta que han aparecido las palabras "chupar" y "morder" y aunque yo hacía en todo momento referencia al cachorro y nada más, me da que él no. Así que he ido cortando la conversación poco a poco, porque este se me quería plantar en casa esta tarde. ¡Con lo mal que me encuentro! (Y aunque me encontrara bien tampoco podría porque tengo que estudiar, pero vamos, que no).

Así que eso, ¿por dónde iba? Ah sí, que con mi trancazo y mi pérdida de sangre, pero estando toda mi familia enferma, pues me ha tocado a mí hacer de enfermera-médica y estoy fatal ya, cansadísima. Y tengo que estudiar >.<

Por lo que hoy, mis queridos lectores, no tengo fuerzas para contaros algo más entretenido. Así que he pensado que os voy a poner una poesía que me gusta, no es mi estilo normal, es del año que empecé la carrera, cuando mi mente de escritora comenzaba a adaptarse a la ciencia masiva y me salían cosas como esta que os voy a poner. Como buena aspirante a escritora, he escrito un poco de todo. Como empecé de niña pues hacía cuentos de princesas, luego de aventuras, misterios, asesinatos, fantasía... lo probé todo para encontrar mi estilo, aunque sigo haciendo un poco de todo. Pero, aunque ahora me dedico sobre todo a la narrativa, también tuve mi época de escribir obras de teatro cortitas y poesía. Esta es una algo rara, pero divertida si estás en el mundillo. A ver si os gusta:

La patología del amor

He descubierto que tengo ojo clínico para el amor, 
pues nunca hay condiciones fisiológicas en mi corazón.
Y es que debe de ser patológico tanto amarte, 
pero no encuentro compuesto químico para olvidarte. 

El simple hecho de oír tu ventilación pulmonar
dispara mi presión arterial.
Mi glándula suprarrenal libera adrenalina. 
Se hacen con el control la angiotensina y la vasopresina.
Mi cuerpo reacciona de una forma somática, 
que no entiende de inervación parasimpática. 
Y aunque sé que no debo, quiero un blastocisto tuyo
para que lo sintamos gastrularse juntos.
Pienso que mis células neuroectodérmicas, en mi desarrollo,
al crear el sistema nervioso, se hicieron un embrollo.
Y maldigo el día en el que mi sistema nervioso periférico decidió
darte el poder de mi centro vasomotor.

Ya ves, me he dado cuenta de que cuando te veo pierdo la razón
y sufro de hiperglucemia, taquicardia e hipertensión.
Por todo esto he llegado a la conclusión
de que debe ser patológico el amor. 

Pero a estas alturas, ¿para qué mentir?
Prefiero vivir enferma a vivir sin ti. 

Bonito ¿verdad? Lo que toda chica o chico sueña que le digan alguna vez en su vida xD... bueno, no tanto. Tengo poesías normales, lo prometo, pero esta es muy graciosa y tenía ganas de compartirla con vosotros. 
Y esta poesía está hecha a modo de broma, pero es verdad y sigo pensando, que hay algo patológico en el amor. Muy normal no es, ¿no me digáis que no os pasa eso que digo? Aunque las personas normales digan que les late el corazón (y no taquicardia) o que sienten mariposas en el estómago (y no que se les cierran los esfínteres por la inervación simpática). Lo cierto y la verdad es, lo expreses como lo expreses, que estar enamorado es un estado adaptativo para las personas. Sí, como el sistema inmunitario adaptativo, tiene que luchar y especializarse en las cosas de su antígeno predeterminado. La inmunología es muy romántica, ¿sabéis? Cada anticuerpo está predestinado a un antígeno y vaga por el organismo sin descanso hasta que lo encuentra. Solo que es un amor de los que matan, porque el Antígeno y el anticuerpo se acaban destruyendo el uno al otro. Vaya, vaya, con l'amour...
 Así que, lo que yo decía, el amor es una patología. Pero de esas que te hacen quedarte en la cama a gustito y pelarte un montón de días de clase, arropadito con una manta. Ay, quién pillara una de esas ;)

jueves, 20 de marzo de 2014

Bienvenida a casa

Hola queridos lectores, 

Ya es primavera aunque todavía no lo haya anunciado el Corte Inglés. Y no porque lo hayan dicho en las noticias, ni porque sea la fecha, ni siquiera porque lo diga Google. No tiene nada que ver con eso. Es primavera desde ayer cuando, comiendo en el campo con la familia (pero la familia pequeña, por parte de madre) encontré el primer cuco. No sabréis lo que es, no me refiero al pájaro. Es una flor rara, el nombre técnico es Muscari neglectum. Pero mi padre siempre le ha dicho cuco. Bueno es esta de abajo:
Pues como os decía, para mí la primavera empieza cuando veo una de estas. Es una costumbre que tengo desde pequeña, cuando sí que tenía tiempo para campar salvaje por los campos. Bueno, tenía tiempo pero no permiso de mi madre. Así que campaba salvaje por los campos... con mi madre vigilándome y con Esmeralda conmigo. Y siempre me encontraba de estas al comienzo de esta estación. Al principio, hay muy poquitos, me costó encontrarlos y solo vi dos, pero a medida que avanza la primavera, el campo se llena y están por todas partes. Pero solo en primavera, al comienzo, después desaparecen. Y sé que no es una planta muy bonita, lo que pasa es que me trae tantos recuerdos o, bueno, ni siquiera recuerdos, pero al menos sí sensaciones agradables que provienen de recuerdos olvidados y felices. 

Así que con el primer cuco de la temporada, que ya tengo debidamente aplastado para guardármelo como marcapaginas del 2014, doy la bienvenida a Perséfone. Os hablé de ella el otro día ¿os acordáis? Es la hija de Deméter, diosa de la naturaleza, con Zeus, el dios del rayo, de la fertilidad y que básicamente se trifulcaba a todo lo que se movía. Resulta que, según la tradición griega, Deméter quería a su preciosa hija que tenía loquitos a todos los hombres al parecer con razón. Pero uno de estos hombres se volvió loco de verdad, de verdad. Ya sabéis cómo son los hombres y sin encima son dioses, apaga y vámonos -.-' Hades, dios del Inframundo (o sea, la alegría de la huerta en las reuniones familiares del Olimpo) se quedó prendado con la belleza de su sobrina (remarquémoslo porque tanto Zeus como Deméter eran sus hermanos, pero bueno, los dioses griegos no le hacían ascos a nada, ya os contaré) y decidió raptarla. Sí, así tal cual, la galantería murió con él (claro es el dios de los muertos, ¿lo pilláis?) ¿Dónde han quedado las primeras citas, los saludos amables y las flores? El caso es que Deméter se puso fatal, se enfadó tanto que la Naturaleza se volvió loca, el tiempo cambió y todo estaba tan mal que Zeus tuvo que interceder para que Hades devolviera a Perséfone con su madre. Pero, ay amigo, Hades había obligado a Perséfone (aunque aquí los que saben no se ponen de acuerdo de si fue obligado, engañado o consentido por ella) a comer una granada me parece, aunque depende de dónde lo leas, como no se la tomó entera, sino solo unos 6 granos, se llegó al acuerdo de que Perséfone se pasaría medio año como diosa del Inframundo y otro medio con su madre. Por eso Deméter se pone triste cuando su hija se va y llega otoño e invierno y, sin embargo, ebria de alegría a su vuelta, prepara la primavera y el verano. 

Bueno, ya sé que las estaciones no dependen de eso exactamente, pero es una historia bonita. Las mitologías tienen historias increíbles (y algunas muy verdes) os iré contando si os gustan. Yo soy una enciclopedia con patas de esas cosas. De hecho, de pequeña, lo primero que quise ser mientras otras querían ser princesa, fue egiptóloga, incluso antes de saber que quería ser escritora me parece. En fin, esa es otra historia. 

Ahora voy a comentaros el panorama por mi casa porque no os hacéis una idea. Brave está genial, cada día parece más una bolita peludita, está creciendo y mordiendo todo lo que pilla. Es precioso. Ya le he enseñado a que me traiga  una pelota y casi a hacer el sienta cuando se lo digo, si tengo tocino como recompensa, claro. Es muy listo. Y aunque el perro técnicamente es mi padre, hasta que mi cachorrito tenga edad de correr y hacer las cosas que él quiere, es cosa mía: lo paseo, le doy de comer, lo limpio y juego con él. Se me va el día, pero es tan bonito *.* Aunque no todo en mi casa son carantoñas de cachorro. Mi hermano está malo, tiene mucha fiebre, por encima de 39ºC e intentamos bajársela a base de paños húmedos porque mi madre le ha dado ibuprofeno y yo le tengo dicho que el ibuprofeno no es antipirético, que es mejor darle paracetamol, pero como de costumbre, han hecho lo que les ha dado la gana y eso, ahora hay que esperar unas horas para darle otra cosa. Espero que se le pase pronto, el pobre se pone muy tristón cuando está malito, deja de comer y todo. 

Cosa que por otra parte, no me pasa a mí, pero luego os hablaré de lo mío. Porque antes tengo a mi madre con infección de orina y a mi padre con más ataques de migraña porque le han cambiado la medicación y la que le han puesto ahora no tiene utilidad en profilaxis, se lo he dicho también. Lo que le han mandado ahora es más para ataques agudos y él necesita tratamiento profiláctico. Antes tenía una que le iba mejor, lo que pasa es que pedimos que se la cambiaran porque tenía muchos efectos secundarios =S pero en fin son mejores esos efectos secundarios que las migrañas. 

¿Y yo? Ah, pues yo no tengo nada, pero a mi madre le dieron un buen susto ayer. Resulta que comimos con la familia de mi madre, que es pequeña en comparación con la de mi padre. Mi tía es pediatra y sabe un montón de cosas, lo admito. Mi madre le preguntó casi por curiosidad sobre una mancha que tengo y a mi tía le dio un ataque de lo que a mí me gusta llamar "la fiebre del estudiante de medicina" que consiste en el subidón de adrenalina que te produce saberte una respuesta difícil. O sea, que miró la mancha y sin verlo bien comenzó a dar una retahíla de enfermedades asociadas a eso, una en concreto, con posibles complicaciones severas e implicaciones poco deseables. Claro, mi madre que es impresionable, se cagó de miedo. Pero no preocuparse chicos y chicas, ya os digo yo, con mi ojo clínico, que eso no es. Lo que pasa es que mi tía se emocionó, le recordó a algo y comenzó a decir cosas. De todas formas, para tranquilizar a mi madre y dejarlo claro, mañana voy a hacerme análisis. Me van a desangrar viva, la última vez que me sacaron sangre me tuvieron que hurgar... ¡hurgar! en los dos brazos. Uff que horror, espero que esta vez acierten a la primera con mis venitas. Así que por la tontería esta, me pelo otro día de clase. Menuda semana de vacaciones poco provechosa. Lo siento, yo quería estudiar, pero no pueden ponerme un cachorrito en los brazos y pedirme que estudie en vez de jugar con él O.O ¡Imposible!...Pobre bolita mía, va a ser el perro de los  mil nombres. Oficialmente es Brave, mi abuela lo llama Whisky (no sé por qué); Anastasio lo llama Mortimer (porque quiere) y yo cada día lo llamo de una manera: bebï, príncipe, bolita, peludín, cosita, peñajo... Tiene que estar hecho un lío 
Ah, y por cierto, yo también llevo un buen resfriado, mi hermano me lo ha pegado, seguro. Así que ya veremos mañana, en ayunas, resfriada, con menos tres tubos de sangre... voy a estar más mareada que el monigote que os acabo de poner :s 
Bueno chicos, ya os contaré cuando tenga los análisis qué es, si es que es algo. Y si mañana no escribo es que me ha dado un chungo por la sangría que me espera ;)

miércoles, 19 de marzo de 2014

No es perder el tiempo

Hola queridos lectores,

Hoy es el día D. El día "grande de las fallas" y grande es, grande. Es una GRAN molestia. Mi pobre Brave, mi cachorrito asustadizo, se pone muy nervioso con las mascletàs esas. Si vierais cómo se me ha subido en la última, hace apenas media hora. El pobre no sabía dónde esconderse y se ha echado a mis brazos temblando. Y es que imaginaros, es como estar en pleno campo de batalla: ruido atronador, petardazos e implosiones por doquier sin que puedas saber dónde caerá el siguiente. Aunque, bien pensado y viendo cómo va el mundo, no nos viene mal acostumbrarnos a sentirnos en mitad de una batalla campal.

El caso es que a mí las fallas no me gustan, ya lo sabéis. Es una fiesta incomprensible para mí, casi terrorífica, más que Halloween. Y ya no es que lo diga yo, nos lo dice el sentido común. Nada que haga llorar a bebés y asuste a cachorritos puede ser bueno. Personalmente, y por los falleros que conozco, solo son gente a los que les gusta acaparar la atención, sentirse observados y admirados y por eso tiene que ir por todas las calles del pueblo tocando música y lanzando petardos para que la gente sepa que están ahí. Os diré una cosa: sabemos que estáis ahí, pero es que no os queremos ver.

En fin, yo lo siento si a vosotros os molan las fallas. Intento ser comprensiva y respeto a la gente que le guste, pero es que yo no puedo con ellas >.< Acepto que las fallas en sí, como monumentos o figuras, son bonitas o graciosas, es un modo artístico de expresión, de sátira e ironía y, como aspirante a escritora, me gusta todo tipo de arte que muestre los pensamientos del autor. Algunas son muy bonitas, a mí me suelen gustar las infantiles porque ponen hadas o muñequitos y yo soy muy infantil. Pero bueno, que las fallas en sí, están bien. Lo de que las quemen me choca a veces un poco porque se gastan el dinero en hacerlas y  contaminan, pero el fuego purifica y, al fin y al cabo, es lo único de la fiesta original que se conserva. Cuando se daba la bienvenida a Perséfone quemando lo viejo para purificar así la entrada a un nuevo año. Os hablo de la tradición griega, que los romanos robaron y después, tras el concilio de cuyo nombre nunca me acuerdo (creo que el de Nicea), se fue amoldando a la religión cristiana. Claro, pensad que cuando el cristianismo comenzó a surgir, los romanos tenían dominada gran parte del Mediterráneo, tierras adyacentes y más allá. Entonces, cuando el emperador Constantino I, que ya había mostrado su aprobación por este nuevo culto en un edicto en Milán, decidió que la nueva y verdadera religión era la cristiana, después de haberlos perseguido y masacrado durante siglos, pues a la gente le costó un poco. Y para facilitarles la tarea, muchas de las fiestas y tradiciones romanas se mantuvieron disfrazadas de cristianas. Pero claro, ¿cómo hace una religión monoteísta para suplir las fiestas y cosas de las casi 44.000 deidades que los romanos llegaron a amasar? Pues ahí le dieron a la máquina de pensar y comenzaron a surgir santos, mártires... y demás.

En fin, me estoy desviando como siempre. Solo una última cosa, una vez me leí un libro en el que, la tradición que tienen muchos pueblos como el mío de sacar a la Virgen de un sitio y llevarla a otro durante las fiestas, pues ya lo hacían. Eran romanos de la Península íbera que sacaban a sus dioses para atraer la lluvia, lo único que cambiaba es que ellos le prendían fuego a un zorro, no sé por qué. Me leeré el libro otra vez y os lo diré.

Volviendo a las fallas, pues que la fiesta original de Perséfone se la quedaron los carpinteros y la cosa ha evolucionado. Y a mí me encanta el fuego, menos cuando me quemo, pero en muchos de mis relatos los personajes salen ardiendo, literalmente, tengo cierta tendencia a quemar a todo el mundo. O sea, que por lo que veis ahora, a mí la fiesta no me parece mal. Lo que me saca de mis casillas y me enfada es la música y los petardos. Porque chicos, sí, la fiesta será muy bonita y todo lo que queráis, pero dejad la libertad de que cada uno lo celebre a su manera. Yo estoy estudiando y no me mola nada que vengan tocando comparsas. Ya sé que son las fallas, me estoy pelando días de clase gracias a eso, así que por favor, comenzad a ser algo más sutiles.

Pero hoy no es solo día de fallas. Es el día del padre, aquí en España. Mi padre es un hombre contradictorio, por un lado se pasa las semanas de antes diciéndote que a él le da igual lo del día del padre, que no nos gastemos el dinero, pero luego cuando llega el día señalado te echa en cara que no hayas comprado nada. Claro, que cuando le compro algo lo acabo devolviendo. Espero que este año no me pase porque no pienso devolver a mi cachorrito de 200 euros, Brave. Por ahora es mi cachorrito porque a mi padre no le van los bebés, está esperando a que crezca un poco para llevárselo a la viña, a montar a caballo y a cazar. Así que por ahora es mío, mi pequeño bebé, para jugar, despistarme y no estudiar lo que me dé la real gana. Que yo intento concentrarme pero cuando le oigo llorar y llamarnos para que lo saquemos de su cajita pues no me puedo aguantar, me da tanta pena que se sienta abandonado. Ya sabéis, me recuerda a lo que le hice a Esmeralda. Y es que es un pequeñín que solo va a crecer una vez, luego se hará grande y mi padre le enseñará a obedecer y no jugar conmigo. Y ¿sabéis qué? yo siempre he estado muy obsesionada con el tiempo y estudiar y con lo que me quita tiempo de estudiar. Pero estoy comenzando a aceptar que estudiar no es lo más importante, por mucho que Anastasio (que pensaba que era imposible, pero es peor que yo en este aspecto) se queje de que pierde cinco minutos de su tiempo sin estudiar por hacer lo que sea, intento pensar que los exámenes se recuperan, pero el tiempo perdido no.

Si por jugar con Brave suspendo algún examen, podré repetirlo, pero estos meses de mi perrito, estas carantoñas, esta pequeña bolita crecerá y eso no se puede recuperar. Ahí sí que no hay vuelta atrás ni recuperaciones que valgan. Así que voy a disfrutar de mi señor bolita mientras sea mío y el señor complemento inmunológico puede irse donde yo le diga jijiiji (que malota soy...)

lunes, 17 de marzo de 2014

Al final, todo cicatriza

Hola queridos lectores,

Aquí estoy, aprendiendo a detestar un poco más el ruido fallero. Ya os adelanto que esta fiesta no me encanta del todo, pero dejo esa entrada para el día duro de verdad, que será el 19 de marzo. Por hoy solo he tenido que aguantar la "despertá" con pasacalle y música, y, gracias a mi buena suerte, la reina de las fallas o lo que sea vive en mi misma calle, sí ¬ ¬, me voy a hartar a música y petardos mientras la manguera de mi terraza me llama peligrosamente...Pero no, tranquilos, por ahora no pienso atentar contra los peinados falleros.

Por otro lado hoy he estado a punto de volverme loca, os juro que llevo toda la tarde escuchando ruidos en mi cuarto como si alguien se moviera por él, era como si mi perrito Brave estuviera haciendo de las suyas por aquí, pero estaba en su cuartito o.O y encima, había ratos en los que os juro que lo escuchaba llorar, pero luego bajaba para cogerlo y estaba durmiendo. Estoy perdiendo la poca cabeza que me quedaba con el perrito, pero es tan adorable que despierta mi sentido materno, demasiado desarrollado por otra parte.

Y excluyendo los ratos de luz y diversión que me ha dado el pequeñín, me he pasado el día aburrida. Vale, lo voy a confesar, me lo he pasado pendiente del móvil para ver si alguna de mis amigas se animaba a hablar por el grupo que tenemos o para ver si Anastasio me decía algo. Pero nada de nada, me siento ignorada, bueno no, porque justo con quien no quería hablar, Agapito, sí que me ha hablado. Vale, soy mala malota y llevo dos días ignorándolo porque tengo miedo de que me pida quedar estas vacaciones de fallas. Y aquí es cuando adoro estudiar medicina porque me da la excusa perfecta para no quedar. Aún así, soy demasiado buenaza y me sabe mal darle tanto plantón por eso evito que las conversaciones deriven hasta esa proposición de quedar. ¿Y cómo lo evito? Desconectando el móvil. Lo sé, soy una cobarde, pero es que me pongo nerviosa. En fin, dejemos de hablar de Agapito que yo os quería hablar de los otros. De los que sí que espero señales de vida que no llegan.

Me gusta hablar con las chicas cuando no estamos juntas, ellas son mis mejores amigas, casi las únicas que tengo. Y, a veces, aunque me siento orgullosa de poder decir que lo he superado, cuando no hablamos mucho, tengo malos pensamientos, como una voz interior que me dice que no me hablan porque no me aguantan. Ya... ahora estaréis pensando que estoy aún más loca, pero tengo una explicación. Ya que en vacaciones no me pasa nada más interesante y que la conversación ha derivado hacia esto, es hora de que os cuente otra pequeña historia de mi vida.

Os he comentado alguna vez, creo, que en el instituto no tenía muchas amigas, no sé si he llegado a explicar un poco el por qué. Si lo he hecho lo voy a volver a hacer, solo quiero dejar claro que la historia que yo cuento es desde mi punto de vista, no quiero que parezca que las estoy poniendo verde. Es simplemente mi visión de los hechos, pero todo cambia según la perspectiva.

En fin, volvamos atrás en el tiempo. A los dos años y medio tenía a Esmeralda ¿os acordáis? Mi pequeña gran amiga. Pues a los tres empecé a ir al colegio, como cualquiera. Allí encontré a las tres mejores amigas de mi infancia. Aquí no me hace falta pensar pseudónimos porque cuando estaba en quinto y cuarto de primaria escribía cuentos basados en mis compañeros de clase, a ellos les encantaban porque eran los protagonistas y yo los leía en clase, así que tienen pseudónimos desde entonces. Pues Bella, Sandra y Saray eran mis mejores amigas, sobre todo, Bella.
Las cuatro crecimos juntas siendo amigas, yo crecí con ellas. No sé si lo habréis podido apreciar a lo largo de lo que he escrito ya, pero soy una persona bastante abierta y demasiado confiada, ahora menos, con los años, los golpes y las decepciones, he aprendido que hay que cerrarse un poco más al mundo. Pero siendo una niña todavía no conocía el peligro de ser yo misma y simplemente lo era. Yo vivía por y para ellas, todavía no tenía a mi hermano, mi madre me controlaba en todo lo que hacía, mi padre me exigía cada vez más en el colegio y solo las tenía a ellas y a mis animalitos para alejarme del mundo (bueno y mis libros). Las quería como a hermanas, de hecho, recuerdo que una vez planeamos fugarnos juntas para vivir en el bosque. No lo hicimos, pero yo pasé años fantaseando con aquella idea, la de irme de casa y vivir con mis mejores amigas.
Pues ese es el escenario, tenía a mis tres mejores amigas desde los tres años, las quería como a hermanas, me había entregado sin mesura porque no había aprendido todavía lo que pasa cuando te entregas a alguien y esa persona te rechaza, ellas me lo enseñaron. Hubiera hecho cualquier cosa por ellas, cualquier cosa menos lo que me pidieron. Un día, cerca de fallas, el 18 de marzo, cuando tenía 12 años, quedamos para ver las fallas. Yo había salido a montar a caballo con mi padre y como me tenía que duchar y todo eso quedé con ellas 15 minutos más tarde, pero cuando fui no estaban. Las estuve buscando, fui  sus casas, pregunté a sus padres sin resultado, las llamé al móvil y me dijeron que estaban en un sitio y cuando llegué se habían ido. Al parecer, se fueron corriendo para no quedar conmigo. Ahí empezó a abrirse la grieta, con aquel extraño juego de apestados, huyendo de mí.

Cuando pasaron las fallas y volvimos a clase yo estaba enfadada, pero los enfados se me pasan rápido, ese no fue el problema. La siguiente sucesión de hechos comienza a ser algo borrosa, sé que mi madre tuvo mucho peso, me obligó a llamarlas, a preguntarles y casi interrogarlas para saber por qué ya no me hablaban demasiado. Saray fue la que me dijo que cuando salían conmigo las llamaban empollonas. Aquí hago un inciso para decir que sí, yo era una empollona, desde siempre, ellas también estudiaban mucho y sacaban buenas notas, pero al parecer yo tenía más fama de empollona que ninguna. También admito que sacaba mejores notas, las suyas no eran malas, solo que las mías eran un pelín mejores. El caso fue que esa misma tarde, después de hablar con Saray, las tres me cogieron por banda para hablar conmigo, yo les pedí por favor que allí no, delante de toda la clase, en el patio, no. Y fuimos al baño. Allí me dijeron, Sandra como portavoz me dijo, que no querían salir conmigo, ni ser amigas mías y no por empollona, sino porque yo era prepotente, siempre quería tener la razón y argumentó una vez en la que saqué un 7 en historia, pero yo no estaba conforme con la nota y fui a hablar con el profesor, resultaba que se había dejado dos preguntas por corregir y tenía un 9. No sé, ¿eso es ser prepotente? ¿querer que te pongas la nota que tienen?

Eso da igual, el caso es que no me aguantaban y yo escuché toda aquella charla en la que mis tres mejores, casi únicas amigas me decían que no me soportaban sin poder evitar ni sujetar las lágrimas que me sobrecogieron. Todo lo demás es borroso y confuso, aunque sigue grabado a fuego en mi mente. Me dijeron algo sobre que "si dejaba de ser como era, si dejaba de estudiar tanto podría volver con ellas" creo que me dijeron algo así, aunque en aquel momento no comprendí que se referían a que tenía que dejar de sacar más nota que ellas. Aquello fue horrible, lo pasé muy mal, podría decir que se me rompió el corazón de verdad. No hacen falta enredos amorosos para afectar el corazón, la amistad se arraiga igual y duele tanto o más cuando se acaba así.
Pero la peor de las torturas vino después. Mi madre se lo tomó peor que yo. Fue a hablar con los profesores, discutió con las otras madres, me interrogaba una y otra vez sobre lo que ellas me habían dicho en el baño. Yo solo quería olvidarlo y no me dejaba. Tampoco permitió que me quedara sin amigas. Y eso hubiera sido bueno si yo hubiera estado preparada, pero lo había pasado muy mal con el rechazo de las que fueran mis mejores amigas, necesitaba un tiempo para reponerme, para intentar pensar que no era yo la culpable, que no era tan insoportable como ellas me decían. Pero mi madre no me dejó mi tiempo de luto, me obligó a salir con otras chicas cuando todavía tenía el ánimo por los suelos sin ganas ni fuerzas para divertirme. Y, claro, no encajaba en ningún grupo. Me sentía siempre como una acoplada, sentía que sobraba. Si les sobraba a mis mejores amigas, aquellas que pensaba que me querían como yo a ellas, si incluso para ellas yo era un incordio, ¿cómo iba a caerles bien a otras chicas que no me conocían de nada? No me sentía aceptada y no pensaba que lo fuera a ser. Así que pasé de todo y me refugié en mis libros.

Durante mucho tiempo solo tuve a mis libros y la soledad como compañía, y no estaba mal, me acostumbré a llenar el vacío con historias que leer y que contar. Para ser justa, tengo que decir que cuando llegué al instituto, sí que me sentía bien con unas cuantas chicas, eran buenas personas. Pero me sentía bien con ellas, cuando estaban en grupo me ignoraban o me sentía ignorada. Supongo que soy muy victimista, porque conozco a otras chicas a las que también dieron de lado en el colegio y no es que tengamos un grupo de facebook en plan "A mí también me dijeron empollona", pero sí, por internet he conocido a muchas y en persona también. El odio al empolloncismo es una epidemia. En fin, que sé que mucha gente lo supera, busca otras amigas y sigue su vida, pero yo no lo hice, porque no pude o porque no quise, pero no lo hice hasta la universidad.

Probablemente esto no me disculpa de ser una ermitaña la mayor parte de mi adolescencia, pero después de que ellas me dijeran esas cosas y, esperad, queda una cosa peor. Que mi madre, esa gran mujer que me dio la vida, aprovechara sus momentos de enfado conmigo para recordarme que estaba sola. Sí, cuando se enfadaba mucho porque yo le contestaba o lo que  fuera me decía perlas como "no me extraña que no tengas amigas". Mi propio hermano pequeño, cuando se hartaba de que yo lo instara a que estudiara más me decía "al menos yo tengo amigos" Y era una puñalada tras otra O.O

Simplemente no me quedó valor para atreverme a exponerme así de nuevo. Porque tuve amigas, conocí a más chicas y empezaba bien, hablando normal, riéndome, pero siempre llegaba un punto en el que me tenía que abrir a esas otras personas, tenía que compartir mi tiempo, tenía que confiar en ellas y no podía. Me aterraba inconscientemente. Me alejaba de ellas y volvía con mis libros, es triste, pero ellos no me iban a dejar. Dicen que el tiempo cura las heridas, pero a veces se necesita algo más que tiempo, se necesita ayuda externa.

Sí. Con mis amigas de la universidad, al principio me pasó un poco, intenté que no, intenté ser yo misma y abrirme, pero al principio me costaba. Me he ido haciendo poco a poco, año a año me he ido abriendo más, parezco un capullo ¿verdad? sí, me he ido abriendo más, mostrando nuevas capas y facetas de mí que ni yo misma conocía. Y al principio también tenía miedo, cuando no me hablaban mucho por whatsapp o cuando me ponía muy cansina, escuchaba esa voz mezcla de los recuerdos de mi madre y mis antiguas amigas diciéndome que ellas no me querían, que me aguantaban por compromiso, por pena, por lástima, que en realidad estaban mejor sin mí. Pero no es verdad, sí que son mis amigas y aunque me cueste otro golpe, confío en ellas. Ahora que lo he vivido todo un poco y recuerdo el dolor del desengaño, creo que merece la pena el riesgo de sufrir de nuevo a cambio de la sensación de plenitud y bienestar que siento cuando estoy con ellas, a cambio de las risas, el cariño y el apoyo.

Os he soltado un buen rollo hoy, lo siento. Peor mañana es el aniversario, me gustan las fechas por eso se me daba bien historia. Pues eso, que mañana hará ya 9 años de aquello. Parece mentira que algo tan lejano te marque tanto, pero es que yo soy muy sensible, ya me veis o me leéis. Os cuento una cosa, la última lo prometo. Mi vida así mirada se asemeja a la historia mundial: de pequeña era como la Antigua Grecia, en el instituto tuve una época de oscuridad como la Edad Media y en la universidad he vuelto al clasicismo. Me he reencontrado. En el instituto era igual que ahora, en el fondo, pero más callada en clase, más taciturna, dejé que se apagara un poco la luz que había tenido de pequeña y que ahora ha vuelto a mi vida.

Y ya no os cuento más rollos, hasta mañana. 

sábado, 15 de marzo de 2014

Pero no es Esmeralda

Hola queridos lectores, 

Brave ha sobrevivido a las primeras 24 horas en casa. A mi madre le hace gracia, la verdad es que es imposible que no te parezca completamente adorable, es una bolita de pelo de ojos azules que hace carantoñas. Es monísimo y toda mi familia: tías, primos, hasta mi abuela están como locos con el perrito. Solo que mi abuela ha decidido llamarlo Whisky en vez de Brave. Mi abuela es única, es la mejor, dice lo que piensa y mete mucho la pata, pero es natural y divertida.

En fin que Whisky... digo, Brave ha encajado muy bien en la familia. ¿No os he comentado nunca que mi familia es exageradamente numerosa? Eso es porque todavía no he pasado ninguna reunión familiar mientras escribía el blog, pero pronto lo haré porque solemos reunirnos en fallas y Semana Santa y ya os adelanto que es un completo espectáculo. Puedo comentaros que en Nochevieja hacemos un concurso de karaoke desde que tengo memoria que ha ido progresando y degenerando hasta convertirse en mi tío de barriga generosa imitando a Miley Cyrus, desnudo incluido (no se incluyen fotos por respeto a personalidades sensibles).

El caso es que todos están encantados con Brave y yo también, no me entendáis mal, me encanta, es un solete, pero no es Esmeralda. Claro, ya os habréis perdido. Pues para que entendáis este giro de mi mente, tenemos que remontarnos a la época en la que yo contaba con apenas dos años y medio. Entonces mi padre, que siempre había tenido perros de caza, trajo a casa a una perrita, una podenca portuguesa marrón de apenas mes y medio. Claro, los nombres estaban a mi cargo por ser todavía hija única y la llamé Esmeralda por la chica del jorobado de NotreDame, se conoce que me gustó la película. Esta:
Pues eso, las dos éramos unos bebés, yo era bastante cansina, recuerdo llevarla de un lado a otro de mi casa hasta hacer incluso que la pobre vomitase la leche, recuerdo darle biberones con mi padre. Cuidar a Esmeralda de cachorrita son algunos de mis primeros recuerdos y, de hecho, la tuve desde tan temprana edad que no hay un solo recuerdo de infancia en el que no aparezca. Recuerdo cuando mi padre venía con ella a recogerme a clase y ella venía corriendo a saludarme. También cómo se subía a mi regazo cuando me daba unas palmaditas en las piernas y no antes, me miraba suplicante hasta que le daba la señal para lanzarse sobre mí y dejarse acariciar. Sí, crecimos juntas, pero crecimos y yo tuve que ponerme a estudiar más en serio. Ella dejó de vivir en casa cuando se hizo grande y estaba en una nave que tenemos donde están los perros de caza de mi padre, los caballos y el tractor y esas cosas que se tiene en el campo. Cuando era pequeña venía con nosotros a todas partes, se subía en el coche, en el tractor, era una más. No sé deciros lo que era para mí: si una hermana o mi mejor amiga. Pero el tiempo pasa inexorablemente y para cuando yo tuve quince años, ella también los tuvo. Y mientras yo entraba en la edad del pavo con sus consecuencias y tonterías, ella entraba en la vejez perruna.

Empezó a encontrarse mal y mi padre la llevó al veterinario. Detalle que muestra lo mucho que la queríamos porque mi padre, en general, pasa de gastarse dinero en los perros como para ir al veterinario, o los cura él o se mueren. A Esmeralda la llevó y nos dijeron que tenía un tumor en los ovarios. (Me estoy poniendo a llorar, así que esto lo explicaré rápido) La operaron pero no sirvió de nada, la tuvimos en casa, pero ella sufría, le dolía y un día la llevamos al veterinario, creo que a otra operación, no lo sé, no me acuerdo. Me despedí de ella allí entre aquellas frías pareces. Le dije que hasta pronto, que iríamos a por ella...pero no fuimos. Nos llamó el veterinario aquella noche para decirnos que no iba a poder hacer nada por ella y que lo mejor era sacrificarla para que no sufriera. Madre mía, si han pasado seis años y solo por contároslo a vosotros ya estoy llorando y parando de vez en cuando de escribir para evitar un torrente lacrimoso, imaginad lo que me pasó cuando me lo dijeron. Mi padre le dio el visto bueno, la autorización y, ya sabéis, mierda me cuesta un montón, la sacrificaron esa misma noche. Sin que me despidiera.
Eso es lo peor, lo que más me duele y me impide dejar de pensar en ello, pasar página. Le dije hasta pronto y no adiós; le dije que volvería a por ella, pero la dejé morir sola. No sé hasta qué punto son capaces de pensar o sentir los perros, pero yo no puedo evitar pensar que ella creería que la habíamos abandonado y estaría muerta de miedo y dolor, sola. Me acompañó toda mi vida y al final, yo la dejé sola. Fue mi mejor amiga y no estuve con ella cuando más me necesitaba. (Vale, voy a acabar ya del tirón aprovechando que mis padres han salido, porque lo que no quería era que mi padre me viera llorar, no le gusta que lloremos).

El caso es que la dejó sola, no fui con ella, no estuve a su lado en el peor momento y eso es algo de lo que me arrepentiré toda mi vida. Por eso, esta semana, cuando Sadee me comentó que iban a sacrificar a su perra porque tenía leishmaniosis y no mejoraba, yo le dije que, aunque no quisiera, aunque luego te quedes con esa imagen de ella muriendo en tus brazos, le dije que era mejor estar allí, que yo estaría allí porque no estuve cuando tuve que estar y me lo recrimino cada día. Tendría que haber estado allí para darle mi último adiós. Porque fue mi mejor amiga; durante mucho tiempo, mi única amiga y yo se lo pagué con años de estudio y abandono y una muerte en soledad. Fui muy mala amiga y no me merezco a ningún otro perro ni me merecía a Esmeralda, pero tuve la gran suerte de tenerla en mi vida y se quedará siempre aunque no esté, estará siempre por muchos perros que tenga, por muchos cachorros monos y adorables, porque ninguno serán ella y con ninguno podré corregir mis faltas.

En fin, quizás el perro perfecto sea como la pareja perfecta y siga la máxima de la media naranja única. Quizás solo se tenga realmente un perro y yo ya la tuve.

Mierda, joder, joder, ahora han venido mis tías de visita y yo con la cara roja de llorar. Pues nada, a ver qué excusa pongo. Deseadme suerte =S

viernes, 14 de marzo de 2014

Casi prefiero correr la marathon

Hola queridos lectores,

¿Qué tal vuestro día? Yo tengo en mí misma todo un compendio de emociones diversas y variadas. Por una parte, debería estar contenta porque tengo un perrito. Es un Bordier Collie, se llama Brave y no por la princesa Disney que piensan algunos y lo confunden con una hembra (porque es un macho). No, en realidad, la idea del nombre de Brave lo saqué de uno de los libros eróticos de Mérida en los que una de las protagonistas tenía un Husky llamado Brave y me gustó. Supongo que no estará relacionado, pero unos meses después de tener al cachorro, la del libro se dio de morros con el tío bueno de la historia, así que por probar. Ahora, esto no lo puede saber jamás mi padre porque, en realidad, el perro es suyo. Es la raza de perro que siempre ha querido, lo ve como una muestra de su poder y virilidad, el perro de un hombre es la prolongación de su masculinidad o algo así, por eso no puede saber nunca que el nombre de su perro lo saqué de una novela erótica para adolescentes locas... bueno sería gracioso que lo descubriera.

En fin, que tengo a mi perrito, adorable y monísimo. Aunque es un dormilón y prefiere a mi hermano ¬ ¬. Por lo demás, estoy contenta en lo referente al perro, supongo. No sé cómo acabará esta historia de Brave porque a mi madre no le gustan nada los animales, en general, los perros en particular. Así que puede que el perro peligre en la próxima discusión, que conociendo a mis padres como si me hubieran criado, pues no tardará demasiado en tener lugar. Os iré informando de los hechos según sucedan.

Y hablando de contaros historias, hace un rato que Agapito me ha vuelto a mandar whasapitos. Me he puesto a Brave de foto de perfil en el whastapp y me ha dicho que de quién era el perro. Le he contestado porque soy buena persona y no me gusta pasar de la gente totalmente, pero no quiero saber nada de él ¬ ¬, mejor porque estas fallas tengo que aprovechar para estudiar, no tengo tiempo para aguantar sus intentos de ligar.

Tengo que estudiar...¡estudiar!...mierda, ¡¿ESTUDIAR?! D:
Me apetece tanto como que me metan un erizo por los pantalones y me pongan a correr una Marathon. O.O (y de ahí el título de la entrada), Estoy más vaga que un linfocito perezoso. Pero es que hoy, entre venir de la capi, asentarme en casa y recoger al perro. Mañana empezaré ¿qué remedio? Tengo que encontrar una motivación porque este cuatrimestre no me apetece nada. Iba a echarle la culpa a los médicos creídos, pero hoy no puedo porque la cirujana que ha venido a darnos un seminario me ha parecido agradable y además que se notaba que se preocupaba un poco por la gente. Así que no me apetece, porque no me apetece. 

Bueno, vale, tengo algunas razones que me deprimen y/o me preocupan y en estado de nervios tengo que hacer algo que me calme, lo que suele ser escribir o leer o las dos cosas a la vez, estudiar seguro que no. ¿Queréis saber qué me pasa? Bueno, os lo voy a decir igual porque no ponéis comentarios así que digo lo que quiera. Pues es Anastasio, cómo no, que... Bueno, tengo que contar la historia desde el principio. 

El cuatrimestre pasado, cuando se abrió lo de las becas Erasmus le dije que si se la iba a pedir me avisara por si me lanzaba yo al mismo tiempo. (Hago un inciso) No me he pedido el Erasmus por dos poderosos motivos: falta de fondos y preocupación de mi madre (sobre todo por lo primero) El caso es que, como vivimos juntos y yo llevo muy mal los cambios, me he acostumbrado a estar con él y si se iba el año que viene, pues podía probar a buscar un país de Erasmus más baratos (tipo Portugal) o algo así y me iba al mismo tiempo. Pues él, al final, y digo al final después de decirme que no se la iba a pedir, que mejor el año que viene, se la pidió ¿y sabéis cuando me avisó? a las 23.00h de la noche del día en que cerraban el plazo. Estupendo. Si eso es lo que tiende avisar con tiempo, no sé lo que entenderá por última hora. En su día me enfadé, la verdad, me quedé un poco triste pensando que se iba a ir de Erasmus y yo me quedaba y eso, pero lo disculpé, digamos, porque al hacerlo a última hora, pensé o quise pensar que lo hizo porque todos sus amigos se iban y se había decidido casi en un impulso a seguir la estela de sus coleguis. Pues no fue así, porque por ciertos comentarios que dijo a Sadee un día que ella se vino a comer con nosotros, descubrí que él había estado en secretaría informándose y hablando sobre los destinos y las exigencias de idioma en cada uno. Así que lo sabía, lo tenía pensado, decidido ¡y me avisó a última hora! Pedazo de c**** (no pongo la palabra que estoy pensando pero imaginadla). En fin, que se la pidió y esta mañana han dicho que van a poner la lista con los becados a la vuelta de fallas o poco después. Soy penosa, estoy nerviosa como si fuera yo la que se juega algo. ¿Está muy mal si no quiero que se la den a Anastasio? Hombre, por un lado quiero por él, porque sé que le hace ilusión, pero no quiero por mí. Soy una egoísta :( Aunque da igual, porque no depende de mí. Os diré lo que pasa, si se va o no. Supongo que sí, ir haciéndoos a la idea, porque tiene buenas notas y dinero suficiente y esas cosas que a mí me faltan, como una madre permisiva. 

¿Queréis que os cuente algo más? Pues no sé, estoy un poco deprimida, será la astenia primaveral... o la universidad que es agotadora y deprimente. 
Siempre he pensado que al de "El Grito" de Much estudiaba medicina y lo retrataron después de ver su nota en microbiología...bueno en cualquier asignatura, en general. 

Pasadlo bien el fin de semana y los que tengan fiestas por las fallas (como yo) ya sabéis, no hagáis nada que un quahog no haría ;) Yo os retransmitiré la actualidad desde los adentros de mi cuarto.