No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Acumulando malas noticias

Hola queridos lectores,

Estoy muy cansada. Pero no físicamente. Estoy cansada de esta vida empeñada en complicarse, del universo que ha decidido fastidiarme, estoy cansada de luchar por todo y no lograr nada. Estoy cansada de ser como soy, de ser un desastre incapaz de hacer nada bien. Muy cansada.
Esta semana soy la prueba empírica viva de la Ley de Murphy: si algo puede salir mal, saldrá peor. Después de lo de mis padres, de la posible alergia a mi perrito y la sombra de una posible enfermedad crónica pendiendo sobre mí, ha llegado la universidad para sumar puntos a mi desesperación.

¿Recordáis las prácticas malditas de inmunología? Esas que intenté cambiar de todas las maneras posibles, vale. Pues empezaré la historia algo antes. La discusión de mis padres, lo del sábado pasado, comenzó por algo tan simple como quién hacía la cena. Si yo hubiera sido buena hija y hubiera bajado, no se habría armado tanto revuelo. No puedo evitar pensar que la discusión empezó por mi culpa, como todo lo que pasa. Me siento culpable por muchísimas cosas en referencia a mis padres, sobre todo a mi madre. Yo he hablado mucho de ella y, es verdad, que su sobreprotección me ha marcado mucho y que me quejo mucho de eso, pero desde que vi lo mal que se puso el sábado, me siento fatal por haber hablado así de ella. ¿Cómo lo digo? Ella tiene un problema de ansiedad y fobias incontroladas y yo, que soy su hija, en vez de ayudarla más, me quejo de ella y apoyo a mi padre, en general. Le ayudo a hundirla. Porque es verdad, lo vi claro el sábado. Mi padre la hunde. Aunque ella sea una exagerada y una hipocondríaca, él la hunde. Las cosas que dice, cómo las dice. No creo que lo haga a propósito, pero creo que sí, que entiendo por qué ella se siente tan mal.

Yo el domingo cogí un bueno soponcio, la verdad, tanto que acabé alarmando a mis amigas y dando el espectáculo. Al final, parece que injustificado porque según las noticias que tengo de casa, parece que la situación se ha arreglado y no se van a separar. Eso es bueno para mí, esgoístamente. Pero ahora me pregunto si es lo mejor para ellos, después de todo lo que se dijeron, todo lo que hicieron aquella noche de enfado monumental, si todo eso es cierto y están tan mal el uno con el otro, no encuentro otra explicación más que se queden juntos por nosotros, por mi hermano y por mí. Y, de nuevo, (cómo no) me siento culpable de obligarlos a un matrimonio que los está haciendo infelices. Así que soy culpable si se divorcian o si se quedan juntos, estupendo (-.-')

En este escenario en el que, como me presionéis un poco, me acabo echando la culpa de la muerte de Chanquete, a Kim se le ocurrió decirme el lunes que tenía las peores prácticas de inmunología por mi culpa.
Toma puñalada donde más duele. Yo que llevaba para entonces llevaba sábado y domingo sin apenas dormir y echándome las culpas de lo de mis padres, pues no pude con más remordimientos. Así que al día siguiente, me presenté en el servicio del hospital para hablar con los médicos que llevan ese tema. Hablé con uno, hablé con otro que era el coordinador y me dijo que podríamos ir un par de tardes en vez de ir la última semana de mayo antes de exámenes si la universidad nos dejaba. Informé al resto, fui a la universidad, me dieron el consentimiento y la lista para que fuéramos. Fuimos allí esa misma tarde, porque era esa tarde cuando estaban, solo el último martes de cada mes. Cuando llegamos, por un momento pareció que lo había conseguido, pero ¡NO! Al universo le gusta jugar sucio (¬.¬) Y nos mandaron a casa. Así que perdí todo el día en eso para nada. 

Pero lo peor no es eso, lo peor es que esta mañana ha ido otra compañera, Eire (aprovecho para presentaros a otra de mis amigas) a hablar con un par de profesores y con la universidad y ha logrado en una mañana lo que yo no he logrado en días de batalla. 
Matadme >.<.... Así que, lo bueno es que lo de las prácticas está arreglado. Lo malo es que me siento un desastre total y absoluto. No sirvo para nada, no sé hacer nada y es horrible la sensación de frustración que se queda cuando has hecho todo lo posible por conseguir algo que siempre se te escapaba de las manos y que otros lo haya logrado en un solo intento. Mal, me siento tan mal que tengo ganas de vomitar. Bueno, en realidad, tengo ganas de taparme con una manta, meterme debajo de la cama y no salir nunca jamás de los jamases. 

Y pensaréis, bueno, pero ya está, no te habrá pasado nada más. Pues os equivocáis, queridos, aún hay más. Han salido hoy lo de los Erasmus y a Anastasio se la han concedido. Se va. El año que viene se va. Y no me preguntéis por qué me afecta tanto, ni quiero parar ahora a considerarlo, pero me ha terminado de hundir. Podéis tomar esta entrada como una Chinchilla 2.0
Así que ya veis, ya me rindo. Paso de todo. No sé de dónde sacar las fuerzas para seguir fingiendo una alegría que no siento y dibujar sonrisas que no tengo. Pero lo seguiré haciendo, no tengo otro remedio. Seguir viviendo aunque me cueste. Como una autómata: levantarse, prepararse, ir al hospital, volver a casa, ir a la universidad, estudiar. Ya no espero milagros ni una alegría que me ha abandonado. Por una vez espero con ilusión el próximo lunes, con la vana esperanza, de que una nueva semana traiga una nueva suerte. Pero hasta que llegue me limito a respirar porque mis pulmones lo hacen por mí, mi corazón late por costumbre y vivo por inercia luchando casi a cada minuto por no ponerme a llorar en público. Espero a estar sola en casa, como ahora. Eso es lo que más me gusta de usar cosas como el whatsapp o el telegram, fingir. Los emoticonos sonríen por ti, las palabras escritas no tiemblan como la voz cuando las lágrimas la quiebran. 

Y la última buena noticia que os voy a dar (modo irónico on) es que tengo que estudiar. Así que hasta mañana, chicos. Esperemos que un nuevo amanecer traiga nuevas ilusiones. 
Ya os terminaré de contar la historia de Zacarías y pondré algo de nuevas historietas que voy escribiendo ;)

2 comentarios:

  1. Creo que no eres consciente de que Eire no lo habría logrado sin todos esos pasos previos que diste. Tú facilitaste el terreno y cuando ya no te quedaban fuerzas e ibas a rendirte ella remató tu jugada. Pero la empezaste tú.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, me ha hecho mucha ilusión tener un comentario ;) Y, bueno, consciente soy, más o menos, de que algo hice, por eso me hubiera gustado que mis compañeros lo hubieran visto también. En fin, gracias por alegrarme el día con tu comentario.

      Eliminar