No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

viernes, 28 de marzo de 2014

Cuando no te queden lágrimas

Hola queridos lectores, 

La vida es un suma y sigue de problemas. Yo ya tengo otro, pero este no os lo voy a decir todavía, no por nada en especial. Es que por ahora está todo en el aire, y mientras siga en el aire puedo fingir que no es tan real.

Así que hoy, para variar un poco la tónica general de las últimas entradas, voy a ser un poco positiva. En realidad no estoy mal. Ayer, que Anastasio tenía una práctica por la tarde y no estuvo durante horas, me desahogué bastante. No vivo solo con Anastasio, también hay otras dos chicas más monísimas, una lee mi blog y todo ^^ (un saludo desde aquí). Ayer, nos quedamos solas una de ella, la voy a llamar Nadine, y yo, y bueno, siempre es más fácil llorar entre chicas. Me hace gracia porque Nadine, por una cosa o por otra, acaba aguantando todos mis espectáculos lacrimógenos, que en lo que llevamos viviendo juntas son más de los que querría admitir. No estoy especialmente orgullosa de ser tan llorona, pero soy incapaz de controlar mis glándulas lacrimales. En fin, que la pobre Nadine me aguantó contándole lo que me había pasado durante toda la semana y al final no pude más y me puse a llorar en sus hombros. Soy un desastre monumental, ya lo sabéis.


Otra cosa que me ayuda mucho y que puedo hacer cuando Anastasio no está en casa, es cantar como una loca, me encanta. Básicamente porque escuchando música y cantando a la vez tengo que concentrarme en la letra y no puedo pensar. Acabo afónica, pero al menos durante unas horas, mi mente ha sido libre. En este punto existe cierta controversia, Sadee y Nadine me han dicho que canto bien, si preguntáis a Anastasio o a mi hermano, os dirán que cuando canto parece que alguien esté torturando gatos. Yo creo que depende del grado de sordera del receptor. Bueno, lo importante es que entre hablar con Nadine, llorar y cantar, me tranquilicé un poco después de todo lo que os conté ayer.

Claro que luego llamó mi madre para contarme el nuevo problema que asola mi casa y me fastidió la tranquilidad. Así que anoche apenas logré conciliar el sueño, no paraba de darle vueltas y cuanto más pensaba en todo, peor me ponía, no quiero redundar en mi penosidad, pero volví a llorar hasta la deshidratación y quedarme dormida.

Así que cuando esta mañana me he despertado, una hora antes de que me sonara el despertador (aunque en realidad no sé para qué me pongo el despertador yo porque siempre me despierta primero el de Anastasio) y habiendo dormido unas tres o cuatro horas, ya podéis imaginar, que tenía entre cero y menos una gamas de levantarme para chuparme 6 horas de clase en la universidad. Y aquí es cuando ha venido el primer punto positivo del día, he mirado el móvil para remolonear hasta hacerme a la idea de que me tenía que levantar, porque sueño no tenía, pero aún menos tenía ganas de afrontar un nuevo día. Os pongo en situación, Anastasio ya estaba haciendo ruido en la cocina preparándose el desayuno y yo todavía en la cama, aferrada a la almohada y diciendo "yo no me quiero levantar", pues entonces es cuando he mirado el móvil y he visto que tenía un comentario O.O!!! Chachi. El primer comentario que hace alguien por voluntad propia. Me he emocionado tanto, que me he levantado corriendo y he estado a punto de salir a enseñárselo a Anastasio ¡con mi pijama de perritos y sin ropa interior! (-.-') Menos mal que me he dado cuenta a tiempo y me he vestido primero. Aunque mi pijama de perritos es muy mono.

Así que hoy, a pesar de todo, he afrontado el día con algo de optimismo, mayormente porque estaba harta de estar deprimida. También ha sido otro punto positivo del día llegar a mi casa y que me recibiera Brave, qué grande está ya , es tan bonito *:* ¡Se acordaba de mí! y ha venido enseguida a mis brazos, a morderme y a saltar, casi no me deja comer, todo el rato en mis pies, es tan bonito. Espero que lo de la alergia fuera todo una falsa alarma, por ahora estoy bien, no tengo más sintomatología alérgica. Y hablando de estar bien, aún no sé nada de los análisis, porque mi tía, que es médica y es la que me los iba a traer, pasa de mí y no los ha cogido, así que seguiré esperando.

Bueno, si algo hemos aprendido de esta semana es:
1) Que la coordinación de la universidad es un asco y jamás hay que fiarse de un profesor
2) Que nunca hay que decir que algo no puede ir peor de lo que va, porque el mundo encontrará la forma de que vaya peor.
Y 3) Que cuando pierdes la alegría, la esperanza y la buena suerte, solo te queda plantarle una sonrisa a la vida y esperar a lo que venga con las energías suficientes para plantarle cara.
Así que, cuando no te queden lágrimas que llorar... SONRÍE 

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