No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 3 de marzo de 2014

De una pasta diferente

Queridos lectores,

He cometido un grave error. En mi afán porque alguien me leyera, promulgué que tenía un blog a bombo y platillo y ahora resulta que la gente a la que se lo dije (alguna) ¡me lee! Y claro, es como si tuviera a mis mejores amigas metidas en mi cabeza. No me entendáis mal, que me hace mucha ilusión que me lean de vez en cuando, pero luego resulta que los días en los que estoy tristona, ya sabéis, los días "Chinchilla-like", pues luego me escriben en plan preocupadas ¡qué monas! Pero no exageremos, soy escritora, magnifico las emociones.

No pretendo compararme con grandes escritores de la historia, lo dejo claro desde ya. No les llego ni a la suela de los zapatos. Pero la verdad es que los escritores, la mayoría, escriben más y mejor cuando están tristes. Si estás feliz no te hace tanta falta escribir. Yo escribo porque escribir me completa, me llena. Pero si estuviera feliz, completamente feliz, ya me sentiría completa, satisfecha y entonces no tendría esta necesidad corroyente de escribir a todas horas, todo lo que pienso ¿Lo entendéis?

La mayoría de las poesías son de amores no correspondidos, de tristeza, de pérdida o soledad. Nadie escribe sobre "que bonito día que hace hoy y qué feliz soy ahora que tengo churri" No -.-' Escribes sobre cosas profundas e inexplicables, escribes porque la pena que sientes, el vacío, el abismo que se abre inexorablemente en tu interior solo se detiene, solo se completa con las palabras y las historias; con los mundos que inventas para el olvidar el tuyo. Al fin y al cabo, escribir es casi una forma de evadirse ¿no? Creas algo nuevo, distinto a lo que te rodea, algo en lo que tienes el control y vives en él. Edgar Allan Poe, grande donde los haya, me encantan sus historias, pues le daba al opio cosa mala y él no tenía una vida excesivamente complicada, dura o triste, pero tenía un estado de melancolía continuo que lo empujaba a drogarse y escribir. Atención: que NO digo que darle al opio sea bueno. Digo que algunos de los grandes escritores no son más que almas tristes sin motivos, al menos, sin motivos aparentes.

Pues eso, que todos somos diferentes en nuestras maneras de ser. Hay gente admirable y que me asombra y que admiro profundamente. Personas tranquilas que visten de morado y que consiguen mantener los nervios a raya o personas que siempre tienen una sonrisa, que siempre ven el lado positivo. ¡Y yo me ahogo en un vaso de agua! La semana pasada ya sabéis que aprendí más de los pacientes que de los médicos. Pues entre esas cosas que aprendí, conocí a una señora genial a la que la vida le había dado todos los golpes posibles: había perdido a su único hijo, un hermano estaba enfermo, ella también... Cosas que a cualquier otra personas podrían haberla hundido, pero ella seguía teniendo una sonrisa en el rostro y vida en la mirada. Impresionante. Yo estoy hecha de una pasta diferente, me deprimo con apenas nada y es un rollazo, ya me leéis a veces, 3 de cada 4 entradas las uso para quejarme del mundo. Sí, es un coñazo estar siempre depre, pero también sé que es esa tristeza innata la que me ayuda a escribir, a expresarme y a crear. Así que es bienvenida. Y sí, a mí me es suficiente con escribir, no pienso darle al opio. Leer es mi droga, porque me engancho mucho a los libros.

¿Qué más os tenía que contar? Ah sí, os vais a reír, hablando de enganchar... Llevo como una semana leyéndome unos libros que son malos, malos, tienen hasta faltas de ortografía que duelen a la vista y aún así me he enganchado cual colegiala. Vale, lo admito, me he enganchado por las historias de amor y las escenas subiditas de tono
No me miréis así, no soy de piedra y estudiar me estresa mucho. Además, no es tanto como os imaginéis, solo escenas románticas y eso. Lo que pasa es que me emociono enseguida con cualquier cosa y voy promulgando por ahí lo que leo y claro voy a coger en el hospital y en la universidad una fama de viciosa totalmente inmerecida. 

No me apetece estudiar últimamente. Estoy en modo apagado o fuera de cobertura. Es que me cayeron tan mal los médicos la semana pasad que creo que hasta que no recupere el respeto por esta profesión y estos "profesionales" no me va a dar la gana en estudiar. Ya llevo una semana sin darle a ningún apunte. Tendré que hacer de tripas corazón. Claro, no podemos dejar que una panda de descerebrados (y digo eso por no decir muchos tacos) nos hundan. Hay que luchar por salir a flote y respirar ;)

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