No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 31 de marzo de 2014

La historia de Zacarías. Parte 3

Hola queridos lectores, 

Bien, no os asustéis, el día me ha ido bien. La exposición me ha salido chachi. A ver, yo tengo un problema (bueno, tengo muchos) pero a la hora de exponer y es que me pongo muy nerviosa y cuando me pongo nerviosa suelto muchas bromas. Y luego lo hago muy bien, con mucha naturalidad, tengo alma de profesora-conferenciante, me coloco en la silla, me paseo, como si fuera la dueña del escenario, aunque las bromas que hago son un poco (muy) malas, lo reconozco. Como el de hoy que iba de la "Pérdida de audición en el anciano" y he empezado con lo siguiente:

"Claro, llega un momento en el que vas a tu abuela o a tu abuelo y le dices: Abuela, ¿qué tal estás? y ella te contesta: No, hija, no quiero más sal.!O.O"

Sí, eso lo he dicho con profesor delante y toda la pesca y casi he conseguido que alguien me escuchara.
Ahora solo me falta terminar el otro trabajo que expondremos pronto y listo. Aunque el día de esa exposición no haré bromas porque la profesora sí que es seria.

Pues, eso chicos, como veis, los problemas se van solucionando poco a poco. Hoy he venido de clase andando con un compañero y se lo iba contando todo lo de la semana pasada (pero en tono distendido y no lacrimógeno) Y él me decía que los problemas se resolvían más rápido de lo que aparecían. La verdad es que hoy me lo he pasado bien, he comido con las chicas y eso me ha venido muy bien, me he reído mucho y no hay mejor medicina que la risa sincera.

Los únicos problemas que aún me asolan y que, de vez en cuando, si no estoy en guardia, derrumban mi recién estrenada alegría, son lo de las prácticas que perdí y que tengo que recuperar en Pascuas (y espero que no haya problemas) y lo de que Anastasio se vaya de Erasmus =( Pero todo se arreglará, aún es pronto para desesperar, solo me tengo que ir concienciando de todo.

Me había reservado la entrada de hoy para desahogarme si me salía mal la exposición, pero como no ha sido así, voy a intentar acabar con la historia de Zacarías ¿queréis? Hago un repaso para los que no se lo han leído o se han olvidado. Zacarias era el chico que me gustó desde el cole y hasta la universidad, mi primer y casi único amor. Yo a él no le gustaba, lo sabía, sabía que no le iba a gustar nunca y aún así me dejé pillar por él y me impedí a mí misma arriesgarme con otros chicos con la excusa de que lo esperaba a él. Esperaba sabiendo que nunca iba a llegar (quedaros con ese detalle). Tuvimos nuestros momentos de hablar, de acercarnos más, momentos en los que casi creí que yo le podría gustar. Una vez me dieron una tarjeta anónima en San Valentín en el que me decía "Eres como una princesa" entre otras cosas. La nota todavía la guardo, pero nunca pude saber quién la escribió aunque siempre deseé más que sospeché que fuera de él. Fuera quien fuera mi San Valentín anónimo, anónimo se quedó.

Yo seguí prendada de él y así continué cuando me enteré de que al acabar 4º de la ESO se iba a cambiar de instituto. Aquel fue el año en el que me propuse declararme, pero el destino se puso en mi contra (¿cómo no?) La primera fue en la fiesta del instituto en la que me maquillé por primera vez, me puse minifalda, tacones y de todo, estaba... estaba bien, tampoco es que me pasara, pero me había arreglado mucho para mí. De hecho, todos los que me veían flipaban O.O más de uno no me reconoció al principio. Él no pareció inmutarse conmigo, pero lo que iba a ser una noche de baile y declaraciones se convirtió en una de irse a casa pronto porque de repente no nos dejaron entrar en la discoteca, pro primera vez en la historia del instituto, no se dejaba entrar a la fiesta a los que eran algo más pequeños. No teníamos los 16, pero los hacíamos en meses En fin, tecnicismos aparte, no se dio la fiesta ni mi declaración. En realidad, yo me fui a casa, él consiguió entrar... con mi entrada. Sí

Él, con el enfado de que no nos dejaran entrar, tiró la suya y, luego, se lo pensó mejor y me pidió la mía porque me dijo que como él era más alto lo dejarían entrar y a mí no. Me la pagó después. Pero vamos, que si entraba yo, no entraba él y si no entraba él a mí no me apetecía entrar. Así que tampoco importó.

Más tarde, al acabar el curso, yo le había dejado unos libros para un trabajo e intenté que me los devolviera en persona fuera de clase para hablar con él y decírselo. Pero, otra vez falló, porque mandó a un amigo a traerme los libros. Así que todas las ocasiones en las que reuní el valor necesario no tuve la ocasión. Hubo más veces, pero no me acuerdo ahora.

El caso es que Zacarías se fue y. ah, esto es muy bueno. La siguiente vez que me lo encontré fue con su novia.
Sí, fue un shock, pero actué muy bien. Creo que no se notó nada cómo se me rompía el corazón. Aún así, necesité un par de años más sin verlo para olvidarlo o, al menos, para apaciguar los sentimientos que él despertaba en mí. Que, en aquel momento, pensaba que eran verdaderos, pero con el tiempo y la distancia, con esta madurez que te da la vida (xDDDDD, mentira) He pensado que no fue así, que no lo quería, que yo misma decidí sin ser consciente que me gustaría él cuando supe que yo no le gustaría nunca. ¿Habéis oído eso de "Siempre yo me voy a enamorar de quien de mí no se enamora"? Pues en mi caso es verdad y casi premeditado. No sé muy bien por qué lo hago. Para protegerme claro, y no arriesgarme a buscar el amor en alguien que me vaya a dar una oportunidad, pero por qué tengo tanto miedo a arriesgarme es lo que tengo que aclarar. Hombre, como ideas iniciales, yo he sido muy romántica, de libros y películas, de idealizar un amor que no existe, de creer en el amor verdadero y esas cosa. Mientras en mi casa veía... ya lo habéis leído, veía cosas que distaban mucho al amor de películas, veía gritos y peleas, no veía la felicidad continuada. Y creo que me da miedo el amor real, porque el real, real, el que he visto en la realidad (valga la redundancia, pero quede claro) es un amor dañino que te consume y te hace infeliz, que te hunde y no te deja ser tú mismo. Y no quiero eso, prefiero mi amor idealizado de libro.

Es que lo de las relaciones es muy complicado. O yo soy muy tonta, todo puede ser. Supongo que es cosa de ver que los Príncipes azules...

No son siempre como parecen en los cuentos....


Pero ¡OJO! que nadie dice que no puedan ser mejor ;)

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