No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

sábado, 22 de marzo de 2014

La historia de Zacarías. Parte I

Hola queridos lectores,

Esta es la entrada número 50 del blog. ¡Qué emoción! 50 entradas llenas de locuras, movidas mentales y otros problemas que rondan por mi cabeza. Que me hayáis logrado seguir y aguantado durante estas cincuenta entradas es todo un milagro, vosotros sí que merecéis un monumento. Bueno, nada de estatuas que acaban siendo un reservorio de criptococos (hongos que se transmiten y están en heces de paloma) :s asquito... Pero volvamos a lo bonito, ¡la entrada 50!
Hoy os hubiera querido contar algo bonito o poneros alguna historia, pero me apetece mucho desahogarme y contarle a alguien el día que llevo. Porque vaya día, queridos lectores, vaya día O.o. Repasemos: ayer tenía a mi hermano malo con mucha fiebre, mi madre con su riñón y mi padre con sus migrañas. Y yo con un trancazo de los de estornudar a cada dos pasos que me tiene la cabeza apagada o fuera de cobertura. Pues esta mañana mi madre ha sentido mucho dolor en el lado y se ha ido con mi padre al hospital y allí han estado hasta hace apenas unos minutos. Al final no ha resultado nada, tranquilos, dolor debido a la infección y eso, no tiene nada grave. Se han tirado toda la mañana allí prueba tras prueba, así que salimos de dudas con mi madre, aunque ella nunca saldrá de las suyas. Ya os he comentado que es algo hipocondríaca así que no se queda tranquila. De hecho, le querían dar un analgésico de los fuertes por el dolor y ella no ha querido porque una vez un ibuprofeno le sentó mal y desde entonces piensa que les tiene alergia a todos. Bueno, el caso es que mi madre está bien y fuera de peligro, pero desde esta mañana he estado yo sola con las fieras. Es decir, me ha tocado cuidar a mí a mi hermano y a Brave. Bueno, miento, no estaba sola, tenía a mi inseparable resfriado. He sacado a Brave, he estado con mi hermano poniéndole paños para la fiebre, les he dado de comer a los dos y de paso a mí misma y eso he hecho toda la mañana.

Mi hermano también tiene algo de morro. Creo que ha encontrado la forma de regular a su voluntad la temperatura de su cuerpo porque no es normal que la fiebre le suba cuando le conviene, a saber: el jueves y el viernes por la mañana para no ir a clase y hoy cuando le he dicho que si ya estaba mejor, estuviera con Brave mientras yo arreglaba la casa. No me ha ayudado, como podréis deducir, y estoy agotada. Bueno, no tanto realmente, ahora no porque me anima mucho hablar con vosotros, pero sí que he pasado la mañana algo mal y bastante aburrida. No me gusta ser victimista, aunque lo sea,  mi hermano está con su fiebre, mis padres con sus dolores o con los de mi hermano y a mí me toca cuidar de todos. Pero tampoco me encuentro bien, no solo por el resfriado, aunque no será nada, y os dije que no sería nada lo de los análisis, pues estoy un poco preocupada a veces, solo por si acaso. Me van a mirar muchas cosas, en general, en los análisis esos, pero hay dos en especial que me preocupan: una es referente a una enfermedad que de confirmarse sería crónica (pero que creo que no es lo que tengo, no os alarméis) y la otra es por las alergias, ya os comenté lo de la alergia al látex y tal... Bueno, no quiero adelantar ni exagerar. Estoy bien y no será nada, solo que a veces, me asalta, un poco, la preocupación.

Encima lo de estar sola y no hablar de esto con nadie hace que le dé más vueltas. Porque ya mareé con esto a las chicas y realmente no quiero volver a sacarles el tema porque, de verdad, que luego no será nada y me tendré que tragar mis palabras con patatas. Solo quiero hablar de otras cosas, un ratito, para olvidarme de la tropa de enfermos y un perro que me esperan. Anastasio tampoco da señales de vida (¬.¬). La única persona que hoy me ha hablado (sin contar a Kim con la que he hablado de cosas referentes a la universidad) pero me refiero a la única persona que me ha preguntado cómo estaba y me ha dado conversación para distraerme ha sido Agapito. Que chico tan insistente. A mí no me gusta, la verdad, no quiero que parezca que juego con él. Se lo he dicho, que ahora no busco relaciones, que no me gusta (se lo he dicho de buenas formas, que me da mucho palo) Pero me gusta tenerlo como amigo, aunque sus conversaciones acaben derivando en temas un poco verdes y subidos de tono, al menos, habla conmigo y me distrae.

He estado pensando si debería darle una oportunidad, al fin y al cabo, tras recuperarse de la conmoción de que tengo la vida sexual de un quahog, el chico se ha portado muy bien. Pero no me acabo de convencer a mí misma y en estas situaciones vuelve a mi cabeza la historia de Zacarías.

¿Que quién es Zacarías? Pues fue mi primer amor, digámoslo así. Aunque este nombre también es un pseudónimo, pero un pseudónimo con un significado especial. Veréis yo estuve colada por Zacarías desde la edad en la que te empiezan a gustar los chicos hasta hace poco, si es que ya no lo estoy. Era compañero de clase y de instituto. Y la nuestra es una historia llena de idas y venidas, con más desengaños que ilusiones, pero que me mantuvo presa mucho tiempo. ¿Y por qué le he puesto Zacarías? Pues el año pasado, cuando estuve en una fiesta con unas amigas, ellas se empeñaron en buscarme un chico porque todas tenían novio menos yo. Estaban emocionadísimas con la idea de que me enrollara con alguien y yo les propuse un trato: "Vale", les dije, "Yo me enrollo con el chico que me traigáis, no me importa cómo sea físicamente ni nada, solo tiene que cumplir una condición" "¿Cuál?" Preguntaron ellas emocionadas con la expectativa "Que su nombre empiece por la letra Z" Claro, se pusieron a buscar un nombre que empezara por Z y solo se les ocurrió Zacarías y no sé por donde vivís vosotros, pero aquí hay pocos Zacarías. Así que ellas empezaron a buscar como locas y yo me quedé bailando muy tranquila y sabiendo que no iban a encontrar a ningún Zacarías.

Bien, el nombre de Zacarías fue un escudo, una cortina de humo para evitar que me trajeran a chicos, para evitar tener que ligar o que arriesgarme a ir a por alguien. Por eso, al mi primer amor, le he dado el nombre ficticio de Zacarías para vosotros, porque he empezado a pensar que quizás, lo que sentí durante tantos años por él no era realmente amor, sino otra cortina de humo, una que yo misma creé con un chico que me iba a mantener lejos de él, aunque al mismo tiempo pillada por él, durante muchos años y, así, con la excusa de que me gustaba Zacarías y ningún otro, no tenía que arriesgarme con otros chicos que podrían herirme.

Pero como veo que esta entrada está quedando algo larga, creo que dejaré la historia completa de Zacarías para la siguiente entrada y así lo podré explicar bien. ¿Qué? ¿Intrigados? Es una historia de momentos dulces, pero final amargo, aunque abierto a lo que el destino quiera. Pero que os contaré en otra entrada ;)

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