No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 24 de marzo de 2014

La historia de Zacarías. Parte II

Hola queridos lectores,

Ha pasado lo peor, al menos, eso espero. Por ahora, yo estoy en la ciudad, en la universidad, lejos de todo el ruido, el dolor y el caos de mi casa. Sé que soy una cobarde, pero no puedo evitar alegrarme al no estar ahí. Lo sé, soy muy mala persona, muy mala hermana :( ¿cómo puedo alegrarme habiendo dejado a mi hermano solo ante el peligro? Es que lo siento por él y me preocupa, si pudiera elegir, me sacrificaría y estaría a su lado en este momento. Pero no puedo elegir, tengo que estar en la universidad por narices y por una vez, aunque sea egoísta por mi parte, me alegro de tener esta excusa para no estar en casa. ¿Entendéis lo que quiero decir? Me da pena y me siento culpable por dejar a mi hermano solo, pero me alegro de no estar allí, ese es el resumen.

Pero no me apetece hablar de eso ahora. Luego hablaré con mi madre y entonces sabré un poco como va la cosa. Mañana os lo diré. Mañana me preocuparé. Hoy son las 19.45h, acabo de llegar a casa tras un día mortal de clases y quiero pensar el algo distinto. He empezado a escribir unas historias, las empecé el día de la bomba por pensar en otras cosas, lo que pasa es que aún no las tengo muy desarrolladas así que os contaré otra cosa. Por ejemplo, un poco de la historia de Zacarías ¿qué os parece? (Estoy tan cansada que me pesan los brazos).

Zacarías era compañero mío de clase en el colegio y luego en el instituto. En clase nos sentábamos juntos o cerca. Los dos éramos de sacar buenas notas, en realidad, nos hacíamos un poco la competencia al principio. Al final, por esta cercanía en las clases y esta competitividad sana, nos hicimos buenos amigos. Era mi mejor amigo chico. Fuimos creciendo y comenzamos la edad tonta del "gustar" Que no sé si vosotros habréis pasado pero consiste en elegir a un par de chicos de clase y decir "ese me gusta" no por nada en especial, simplemente porque era la edad, creo. Solo sé que empezamos a preguntárnoslo a todas horas, en todos los patios. A unas les gustaba el más guapete de clase, a otras les gustaba otro más malote que sacaba peor notas... Pa gustos tinciones, como yo digo. El caso es que un día, a los 11-12 años, mientras estábamos en un campamento, Zacarías y yo estábamos hablando y, de pronto, él insistió en sonsacarme quién me gustaba.

En aquel momento a mí me gustaban, como a todas las chicas, el guapo de clase, el malo de clase y él, un poco, por el hecho de ser mi mejor amigo. Le dije que me lo dijera él primero y Zacarías no puso reparos en decirme que le gustaban dos chicas de clase, casualmente, las dos más delgadas y bonitas. Yo, por aquel entonces, estaba, digamos, "tonelete", o sea, un poco redondita, y viendo el tipo de chica que él había elegido supe que no le iba a gustar nunca. Llegó mi turno de sincerarme y, otra cosa no, pero sincera soy un rato largo. Lo que pasó fue que como él me había dicho dos chicas pues yo le dije solo dos chicos, por si era demasiado que me gustaran tres, así que le dije que el guapete y él.

Se lo dije, sí, fui más que valiente, idiota. Ahí se acabó nuestra amistad. Cosa que se ve venir cuando le dices a un chico que te gusta aun sabiendo a ciencia cierta que a él no le molas. Pero yo se lo dije y empezamos a distanciarnos, en el plano amistad, porque en el sentimental yo me uní más a él que nunca. Lo mejor es que antes de esa declaración fallida de dos nombres que debieron de ser tres nunca me había gustado demasiado en serio, simplemente, porque como era el chico con el que mejor estaba, pues pensé que me gustaba. A partir de ese momento, y sabiendo que nunca le gustaría, empecé a pillarme realmente por él.

Cosas de mi mente prodigiosa que se engancha de todo el que no debe. Nuestra historia sigue con acercamientos y distanciamientos a lo largo de los años y hasta los 18 cuando le perdí la pista definitivamente. En el instituto hablábamos de vez en cuando y recuerdo que me ponía excesivamente nerviosa. No me salían dos frases coherentes. Me reía por cualquiera de sus bromas. Le dejé incluso que me firmara en el estuche y luego me firmaron todos los demás, pero he guardado el estuche (sí, aún lo tengo desde 1º de la ESO) porque me firmó él. Soy muy patética... (-.-') En fin, que me están diciendo que tengo que mandar el texto de un trabajo que me mandaron el viernes pasado, la semana que viene y aún tengo que hacer otros que llevo las fallas atrasando. Me pilla el toro.
Así que la historia de Zacarías continuará...

Me voy a poner el turbo a ver si los acabo OoO

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