No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

martes, 11 de marzo de 2014

Libros, libros, libros

¡Hola queridos lectores!

Menudo día, chicos. Estoy agotada, no, lo siguiente. Y es que he andado como 8 km (bueno quizás algo menos, pero he andado mucho). He ido a clase, como todas las mañanas, con el madrugón y el viaje en metro correspondiente para llegar al hospital a tiempo, pero nuestro profesor tenía el horario mal (o pocas ganas de levantarse) y el caso es que ¡no ha venido! Un viaje para nada, pero no pasa nada. Me he vuelto andando hacia la universidad y ahora tengo los pies echos polvo.
Pero hay algo más...No sé si lo he llegado a decir, esa ciudad de la que tanto me quejo a veces y en la que vivo de lunes a viernes es Valencia. Desde finales de febrero hacen la Feria del Libro Antiguo, todo lo que lleve la palabra libro llama mi atención y si le sumas feria pues *.* llevaba tiempo queriendo ir y Anastasio (os acordáis de él) me dijo que me acompañaba si iba esta semana. Yo acepté encantada porque siempre es mejor ir acompañada y además no me manejo mucho por la ciudad yo sola. Hoy era el día y yo estaba ilusionadísima con ir... hasta que me ha dicho en el metro que hoy no quería ir, que fuera sin él porque tampoco le importaba tanto, en fin, que tenía libros por leer y eso. Que, en todo caso, podíamos ir mañana : ( Había aceptado que hoy no íbamos a ir, que mejor mañana y eso, lo que pasa es que esa clase que el profe de hoy se ha pasado por el forro (del abrigo) se va a recuperar mañana seguramente y si mañana tenemos la clase he supuesto, correctamente, que tampoco iríamos a la feria. Porque sería clase de 8 a 9h y la de recuperar de 13 a 14h y claro, ir al centro de Valencia y volver al hospital es algo tonto. La otra opción era ir el jueves, pero a lo mejor ese día me quiero ir a mi pueblo.

En fin, que como Anastasio no parecía muy dispuesto a ir, me había desilusionado al decir que no venía y que de le daba igual, he decidido ir por mi cuenta. Porque no conocéis a Anastasio, pero tiene una afición frustrante a dejarme tirada en el último momento. Además, me hace falta estas cosas, moverme sola por la ciudad y acallar las voces que mi madre me ha grabado a fuego en la cabeza sobre "los peligros de todo". He ido sola, no sabía llegar, he cogido Google Maps, he preguntado y en 1 hora estaba allí. Me he comprado un helado, cuatro libros y tanto libro me ha vuelto loca. Genial, absolutamente genial. Y ahora, Anastasio dice que sí que quería ir (no hay quien entienda a los hombres ¬ ¬) pero bueno, si puedo, a lo mejor vuelvo con él, porque aún había libros que me han gustado, me voy a arruinar, lo sé, pero es que son clásicos. 

En fin, que ha sido una mañana entretenidísima y agotadora. Estoy deseando ver cómo se queda mi madre cuando le cuente todo lo que he hecho, ¡que he andado sola por la ciudad! le va a dar algo. 

Bueno, pasando a cosas menos divertidas, ya se ha solucionado el lío de las prácticas malditas (se van a llamar así) y nos toca fastidiarnos a todos (como os dije en Fuenteovejuna). Lo siento porque, por un momento, estuve a punto de solucionar lo de mis amigas, pero se tuvieron que meter todos por medio y así no hay manera. 

Hoy no os mareo mucho más porque todavía estoy cansada y creo que voy a hacer uso de esa estupenda tradición que es la siesta. Pero antes, tengo que protestar por la llegada de un nuevo elemento gracias a las fallas. La semana pasada, andando por el cauce del río, podía percibir el olor a primavera, a hierba, a almendros en flor... idílico. Ahora todo lo que mi olfato puede captar es olor a fritanga, los puestos de churros y buñuelos han invadido la ciudad. A este paso, va a engordar hasta respirar. 

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