No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

viernes, 7 de marzo de 2014

Tener la vida de un quahog

Queridos lectores, 

Google dice que es el Día de la Mujer, yo estaba totalmente convencida de que era mañana, día 8. No sé, me hace dudar. A lo mejor es que las mujeres somos tan fantásticas que nos merecemos dos días, puede ser. De todas formas, y como el día de la mujer, estaba programado en mi mente para mañana, hablaremos de la necesidad imperativa de dar un día conmemorativo a lo que se maltrata durante el resto del año (la mujer, la infancia, la naturaleza...) Pero eso, mañana.

¿Adivináis lo que he hecho hoy? Os doy una pista: No ha sido estudiar. He ido a mi antiguo instituto. Mi hermano está estudiando allí ahora y yo le había comentado varias veces, en plan de broma, que podría ir a una clase de historia que echo de menos porque tanta ciencia y tanta medicina ya me aburre. Pues como ayer decidí ser mala malota y saltarme el viernes, y a mi hermano parecía que le hacía ilusión, al final me he decidido y he ido.

Tenía miedo de parecer una acosadora a los profesores, pero me ha gustado caminar por los pasillos, ver los carteles del concurso literario que solía ganar y en el que ya no puedo participar, ver mi foto en la orla de mi año y todas esas cosas. Me he quedado a la clase de historia tan fantástica como la recordaba y parecía que el tiempo no había pasado. Mi profesor seguía igual (solo que con barba) y yo, a pesar de saber ya todo lo que estaba contando, disfrutaba igual que lo hacía entonces viendo la emoción que imprimía en sus palabras. Quitando el detalle de que a veces sentía el deseo de levantarme, ponerme en su puesto y contar más cosas de las que él decía porque me encanta hablar más que comer con los dedos (y mirad que eso me gusta mucho) pues todo igual. Pero ha sido una ilusión. El tiempo sí ha pasado, las cosas han cambiado, yo he cambiado. Nos hacemos mayores queramos o no, esa es la verdad.

Y está bien. Crecer, envejecer, madurar como una fruta...es para lo que estamos hechos ¿no? Y, por cierto, esta charla sobre el envejecimiento está trayendo a mi mente ciertos datos curiosos que aprendí en clase. Y es que el causante de nuestro envejecimiento y muerte no es otro más que el sexo. Lo siento mucho, pero es así. Somos animales mortales y perennes porque tenemos la capacidad de reproducirnos y una vez has seguido con la especie, a la Naturaleza no le sirves de nada y te acorta la vida. ¿No me creéis? Buscadlo. Hay estudios en los que se demuestra que las moscas vírgenes viven más y las criaturas más longevas son aquellas que apenas se reproducen como los árboles o los moluscos. Uno de los animales más antiguos es un molusco de 500 años, Quahog se llama. Así que, si tenéis la vida sexual de un quahog, mirad el lado positivo: viviréis más (aunque puede que no mejor)
Pero estoy desvariando. Yo quería decir que lo importante de la vida no es CUÁNTO se vive, sino CÓMO. Aunque ahora, siendo más jóvenes, las cosas nos parezcan lejanas y el tiempo eterno, nada es infinito, nada es estable, al final, la vida es corta y no hemos tenido tiempo de hacer lo que queríamos. Por eso, aprovecho que esta mañana, en mi antigua clase, me han pedido un consejo y así de improvisto pues no he sabido que decir, pero ahora os lo digo a vosotros: sed felices. Eso es lo importante. Al final, no cuentan las notas que has sacado o el dinero que has ganado, sino las experiencias que has tenido, las personas a las que has querido y que te quieren. Esas personas son las que completan nuestras vidas, las que nos hacen mortales también (me temo), ¿pero de qué serviría una eternidad en soledad? De nada. La es bonita porque es efímera, la tenemos que valorar porque la podemos perder. Así que no me seáis quahogs y compartid esta loca existencia que nos ha tocado en suerte.

Me tengo que poner a estudiar ya que llevo todo el día despistada con la emoción de haber vuelto a ver a mis antiguos profes y eso. Pero acordaos, buscad la felicidad. No el dinero, ni la gloria, ni la fama. Simplemente, la felicidad y lo demás, si tiene que llegar, llegará.

Por cierto, las frases para ligar en un hospital que dije ayer que os pondría. Venga, os dejo algunas:
- Sin ti mi vida es como una inmunodeficiencia primaria por defecto de la inmunidad innata.
- Con esa ropa estás más sexy que un virus sin cápside.
- Me complementas como un antígeno a su MHC
Sí, sé lo que estáis pensando, con estas frases conseguiréis tener la vida sexual de un quahog.
Bueno, pues si no os gustan estas frases para ligar, os dejo un truquillo a lo Mafalda:

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