No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 30 de abril de 2014

Hogar, dulce hogar

Queridos lectores,

Como os decía ayer, el universo nos coloca a cada uno donde debemos estar. Al menos, eso es lo que pensaba ayer cuando os escribí la entrada y es lo que pienso los días en los que el universo y yo estamos, más o menos en paz. Pero los días como hoy en los que todo te sale mal y el universo solo parece buscar l mejor manera de fastidiarte, esos días, pienso que el universo es un toca-narices (¬.¬)

Llevo todo el día estresada. Mientras estaba en la práctica de otorrino mi madre me ha mandado un mensaje para decirme que Brave estaba enfermo. Yo, al principio, pues me ha dado lástima, pero tampoco me he preocupado en exceso, porque he tenido muchos perros y son salvajes, aunque les haya sentado algo mal, se recuperan enseguida. Pero justamente estaba con Eire, quien también tiene un perro, y ha empezado a contarme historias de amigos y amigos de amigos cuyos perros empezaron como el mío, con diarrea y tristones, y se acababan muriendo. Y ha sido "pues genial". Eire ha tenido lo que yo acabo de denominar como "el efecto Anastasio" que significa hablar con una persona para preocuparla más o fastidiarla. 

Y lo que hablamos a veces de la culpabilidad, a partir de ese momento, me he pasado la práctica pensando qué habría hecho yo mal para que Brave estuviera malo. Quizás fue por el trozo de tocino que le di, o porque cuando lo saco a pasear dejo que coja las cosas del suelo y juegue... :S No sé cómo me las arreglo para tener siempre la culpa de todo (-.-')

Por si fuera poco, en la práctica también, me ha mandado un mensaje mi padre para decirme que no podría recogerme para traerme al pueblo y eso ha sido 15 minutos antes de que saliera el autobús O.O...¡CORRE!

He tenido que salirme de la práctica, irme pitando a la parada del autobús y lo he cogido. Y pensaréis "mujer, pues saldría algún autobús más tarde" Sí, pero me tenía que esperar una hora y yo quería venir a ver a mi perro. Porque entre mi imaginación calenturienta y el poco poder tranquilizador de Eire, veía que se me moría sin que pudiera despedirme o que estaba muy malito. Menos mal, que luego no ha sido para tanto. EL pobre va con cagaleras y huele fatal porque no tiene demasiado cuidado, lo he lavado como he podido con una toalla y toallitas perfumadas, porque como aún es pequeño no lo podemos duchar propiamente dicho. Así que ahí voy, cuidando del perro. 

Mañana es fiesta y el viernes volveré a levantarme a las 5.30 a.m. para ir a la universidad (Yupi -.-') Anastasio me preguntaba ayer si me merecía la pena ir y venir y chuparme varias horas de autobús y madrugones por venir a mi casa. No sé. En realidad, no lo hago por el ruido (porque en la capital, ya sabéis, siempre están de obras y eso me irrita) Pero no es eso porque aquí, alrededor de mi casa, tengo 3 casas en construcción así que también tengo ruido, no tanto como en la ciudad, pero hay ruido. Además, en el pueblo estudio menos en realidad porque me enredo mucho con Brave, duermo más. Así que no lo hago por estudiar, lo hago más para sentirme bien, para sentirme en casa. 

El mundo me ha asustado siempre demasiado. Todo me parece grande y se escapa de mi control. No puedo moverme a mi voluntad, como hoy, que dependía de un autobús o de algo ¿y si lo perdía y no llegaba? Pues me sentía atrapada, condicionada. Desde que era pequeña, en realidad, cuando me encontraba mal, pero no hablo de dolor de tripa ni nada de eso, cuando me encontraba mal anímicamente, deprimida, triste, perdida... pensaba que me quería ir a casa. Sobre todo porque era un sitio que identificaba con sentirme protegida, segura. Ahora lo sigo diciendo, lo de "quiero irme a casa", lo mejor es que lo digo incluso cuando ya estoy en mi casa. Y es que no significa, necesariamente, que tenga que irme a otra parte o a mi casa en especial, solo que quiero sentirme bien. Así que me vengo a mi casa que tampoco es siempre mi casa porque aquí tengo que lidiar con mi madre y sus neuras, con las peleas de mis padres o con la testarudez de mi hermano. Pero tengo mi cuarto, mi gran trozo de cielo que se ve por la ventana, mis plantas y a Brave, eso me hace sentir a gusto. Un hogar está formado por las personas que viven en él y eso quiero yo, un hogar al que no me haga falta volver porque siempre esté en él. Porque lo que os decía, estar en casa con mis padres tampoco es una utopía, pero estar en la ciudad con todo el ruido, sin apenas cielo, ni plantas, ni a Brave y solo con Anastasio para deprimirme cuando se aburre, pues lo es aún menos. 

La duda que tengo es si la semana que viene, que solo tengo una clase al día, de 8 a 9.30, iré y vendré todos los días o me quedaré allí. Creo que de ninguna de las maneras voy a estudiar demasiado porque de todas formas perderé el día, pero algo tendré que hacer. 
"El lugar que amamos, ese es nuestro hogar. Un lugar que nuestros pies pueden abandonar, pero no nuestros corazones." O.W. Holmes
Pues eso quiero, simplemente, encontrar mi propio hogar. Un lugar al que pertenecer y que me pertenezca, del que no tenga que irme y al que no tenga que regresar.
 

martes, 29 de abril de 2014

El destino del azar

Queridos lectores, 

El universo nos coloca a cada uno donde debemos estar. Al menos, eso es lo que quiero pensar en ciertos momentos de la vida. Como hoy, cuando he salido del hospital con el tiempo justo para coger el metro. El siguiente tardaría otros quince minutos y yo estaba cansadísima y deseosa de llegar a casa. Pues, momentos afortunados de la vida, he llegado para coger el metro, por los pelos, pero lo he cogido. Y, al llegar, a mi parada, al salir a la calle, para ser más exactos, me he encontrado con una señora mayor que había sujetado la correa de su perro en una especie de banco de piedra, entre la tabla sobre la que te sientas y la pata, de forma que ahora la correa se había enganchado con una piedrecita y no podía liberar a su perro. Y yo, que soy algo idiota y me meto en todos los fregaus que encuentro, pues me he puesto a ayudar a la señora sin que nadie me lo pidiese ni me dijera nada. Menos mal que he conseguido soltar al perrito, porque sino,hubiera quedado como una torpe además de como una metómentodo. Así que al volver a casa tras una buena obra, he sentido que he cogido el metro por los pelos para poder ayudar a esa mujer. 

Esta idea de que el universo nos coloca, de que todos tenemos a la larga un objetivo o una acción que llevar a cabo me viene de lejos, casi desde que nací o, al menos, desde que escuché la historia de mi nacimiento. Resulta que yo tenía que haber nacido el 19 de diciembre, pero me atrasé hasta el 1 de enero. Como consecuencia de esto, voy a un curso, a un año distinto del que podría haber ido. Puede que esto tenga un motivo o no, pero va más allá. En el momento en el que mi madre se quedó embarazada, ella estaba siguiendo un tratamiento médico con bastantes pastillas potencialmente teratogénicas (teratogénico es todo aquello que supone un peligro para el feto). Como, además, ella no buscaba quedarse embarazada, pues no se dio cuenta hasta que fue evidente, con lo que, en las primeras semanas, casi el primer más o incluso más, de mi formación en el útero materno, había a mi alrededor unos medicamentos malotes que podían provocar todo tipo de malformaciones o problemas. En el momento en el que se supo que estaba embarazada, dejó de tomar el tratamiento. Pero, según el criterio de muchos médicos, ya había pasado demasiado tiempo y ese factor teratogénico más la talasemia de mi madre y mía de la que os hablé, por lo que aconsejaron a mi madre repetidamente que abortara porque era arriesgado. Como podéis deducir, mi madre pasó de ellos y no abortó. Pero vamos, que ellos estaban empecinados en que habría problemas y mi madre lo pasó fatal. Comenzaron a hacerla tomar otro montón de pastillas y cosas (esta vez, beneficiosas para mí) Y me retrasé como 15 días. Y encima, al nacer, le provoqué una hemorragia a mi madre : /

Pero al final nací, ¿no? Y pensaréis que hay se acabó el culebrón... pues no. Nací bien y no cumplí los vaticinios de los médicos que dijeron que, de nacer viva, moriría a los pocos días porque no llegaba al peso o cosas así. Aunque sí que es verdad que llegada a cierta edad comencé a ponerme enferma muchas veces. Tenía infecciones repetidas, neumonías, bronquitis crónica, asma, alergias a un montón de cosas... A todas horas mala, hasta que un día, no recuerdo a qué edad, pero poco a poco, dejé de tener todo esto. Se me fue el asma, dejé de ser alérgica a las cosas que era y, claro, yo encantada. Aunque lo que mi madre siempre me repetía era que el médico al que yo iba, el pediatra especialista, le dijo que por ahora no tendría más cosas de estas, pero que podrían volver a aparecerme, a lo mejor, a los veinti tantos años. 

Así que, tenga sentido o no, pero con esta mente retorcida mía que tengo, pues yo veía esa historia de mi vida que me contaba mi madre como un intervalo de regalo que me daba la vida. Porque, quizás, yo no debería haber nacido, pero lo hice; quizás, no debería haber superado tantas y tantas infecciones y enfermedades, pero lo hice. Y ahora estoy aquí con esa especie de relapso que me daba la vida hasta que volvieran mis antiguos males. Por eso, durante mucho tiempo, tuve la sensación de que solo estaba de paso, de que mi fecha de caducidad estaba un tanto escrita en esa promesa de mi médico a través de mi madre. Lo sé, soy muy dramática, pero era pequeña y con mente de escritora, no puedo evitar pensar cosas retorcidas, y eso era lo que pensaba. Me dio por creer que, después de tantas cosas, había llegado a nacer y estaba aquí porque tenía que hacer algo importante, porque podía llegar a ser especial. Pero ha llegado la fecha límite, ya estoy en los veinti tantos y, aunque no me ha vuelto el asma, sí que tengo ciertas reacciones alérgicas con el látex y algunas frutas. 

El comienzo de mi vida me ha llevado a dos pensamientos o ideas que han marcado, mejor o peor, el resto de la misma. Por una parte, lo que os contaba de que el universo nos coloca a todos en algún lugar. Que el mundo es un puzzle y cada uno de nosotros somos una pieza de ese puzzle que, algún día, encajará en su lugar perfecto. Pienso que tenemos un papel que cumplir y cada paso que damos puede estar destinado a cumplir este gran objetivo. No es que no crea en el libre albedrío, claro que también estoy a favor de que cada uno escriba su propio destino. 
Pero cuando hablamos de algo grande, de tu Gran Obra, de tu milagro, entonces hay uno o pocos más reservados para ti. Un gran milagro para el que haya merecido la pena vivir, eso debe ser. Por ejemplo, tener un hijo, un gran milagro que le da sentido a tu vida. Yo no sé cuál es el mío, pero esa infancia de hospital en hospital, ingresada, con agujas y pruebas médicas, me han dado un propósito. Yo quiero que todos los niños del mundo o, al menos, los que estén conmigo y tengan que estar hospitalizados vivan una vida lo más normal posible. Quiero que una noche en el hospital se convierta en una noche de pijamas. Que puedan jugar, relacionarse con otros niños, que estar enfermos no les robe también su infancia. Sí, hablo de trabajar con niños muy enfermos, estoy incluso barajando la oncología pediátrica. Y sé que será muy difícil porque querré a todos esos niños como si fueran hijos míos y que, si mueren, porque algunos morirán, será muy duro. Pero no hay que mirarlo así. Es inevitable que muchos acaben siendo víctimas de la enfermedad. Mi objetivo es curarlos, es cuidarlos, salvarlos y cuando no los pueda salvar de la vida, al menos, salvarlos de una muerte triste y en soledad, que el tiempo que tengan, aunque sea poco, sea feliz y lo más normal posible. 

Y os decía que esta visión de la vida me había dado dos cosas. Una es la que os acabo de decir, un objetivo para la vida. Que primero fue encontrar mi objetivo, mi milagro, ahora lo he encaminado a lograr el mayor número de sonrisas posibles. La otra cosa, el otro pensamiento que se me grabó al saber eso de que "todas mis enfermedades podrían volver a los veinte" hizo que pensara que ese podría ser mi intervalo de tiempo. Un regalo de 20 años para alguien que no debería de haber nacido no era un mal regalo. Creo que esa es la explicación de que nunca me haya enganchado demasiado a la gente. Cuando os comentaba que me cuesta abrirme, pero que era demasiado exagerado como para que se debiera todo a que "me dieron de lado en el cole". Además, he estado pensando, y ya comencé a alejarme de aquellas amigas. Esa es la palabra, me alejo de la gente cuando empiezan a caerme bien, encuentro algún impedimento, alguna cosa para dejar de relacionarme, para no establecer una relación, un vínculo. Porque vivía pensando que cualquier día podía ser el último y la manera que encontraba de no tener miedo a la muerta era no atarme a la vida. Y así he acabado convirtiéndome en una canción de Bette Midler, the Rose, cuando dice: 
"The soul afraid of dying that never learns to life"
"El alma, temerosa de morir, que nunca aprende a vivir" 
Algo así. Me distanciaba de la gente que comenzaba a caerme bien, así no dejaría nada empezado, nada que me diera pena dejar. Por eso me concentraba en estudiar, no puse demasiadas objeciones a meterme en una carrera que a priori no me gusta como la medicina (aunque ha acabado abriéndome las puertas a mi objetivo en la vida) porque no me importaría dejarlo. Pensaba que me hacía valiente no tenerle miedo a la muerte, pero en realidad era una cobarde porque no me atrevía a tenerle miedo. 

Como ahora estudio medicina y las supersticiones de mi madre retorcidas por mi mente dantesca han dejado de darme la impresión de que me voy a morir por tener asma y alergias, pues he pensado que ya es hora de que empiece a afianzar las relaciones. Por si os lo preguntáis, a lo me refiero con no "afianzar" era a comenzar con unas chicas y cuando comenzaba a  caerles bien y me invitaban a ir con ellas yo dejaba de salir. Apuntarme a foros y cosas así y cuando comenzaba a haber una relación más personal, dejar de escribir. Huir de la gente, del cariño, de la amistad... teniendo así una vida vacía porque, sí, es verdad que no me da miedo morir, pero no tener nada por lo que vivir no es motivo de estar orgulloso. Menos mal que conocí a mis chicas y ellas me ataron y no dejaron que me volviera atrás =)

lunes, 28 de abril de 2014

Oda a la banalidad

Hola queridos lectores, 

Creo que he batido mi propio récord de días sin escribiros y no ha sido porque no tuviera cosas que contar, porque esa no suele ser un excusa válida, siempre os acabo contando alguna tontería. Así que he decidido que la banalidad no está tan mal. 

Así que os quería contar una cosa graciosa que me está pasando entre ayer y hoy. Normalmente, mis días son aburridos porque las chicas están estudiando y yo estoy menos solicitada que la verdura en un comedor escolar. Miro mucho el móvil, pero nunca tengo ni mensajes ni llamadas ni nada. A veces, tengo la sensación de que mi móvil se va a aburrir de que lo esté mirando cuando sé que no voy a tener mensajes y me va a decir: "No tienes ni un mensaje, pero ni de tu madre, qué triste... ¬.¬" Como en la película de Bridget Jones. Pero justo desde ayer, parece que se han puesto todos de acuerdo. Y con todos me refiero a Agapito, que sigue mandándome mensajes; a Demetrio; a otro chico que conocí en una discoteca, pero ese no cuenta porque solo me manda cosas sobre discotecas en las que las chicas entran gratis o cosas así y yo no soy muy de discotecas; y hasta las chicas estuvieron ayer hablando, de hecho, hasta Anastasio me mandó un mensaje. Y era como "O.O, en serio? Todas las vacaciones esperando algún mensajito y todos el mismo día para estresarme" 

Vale, vale, llamadme malota, pero lo que me hace mucha gracia es tener a tres chicos mandándome mensajes a la vez y mientras le contesto a uno me escribe el otro. 

En fin, con esto no os toméis una imagen distorsionada de mí, ni estoy jugando ni ligando con ellos, yo directamente les digo a todos que estoy estudiando. Pero, entended que, con mi falta de experiencia en estos temas, estar de repente así de solicitada, pues me deja flipas pipas. Pero yo soy muy buena persona. 

En realidad, si esto fuera el típico libro de adolescente, quiero decir, que si lo que os cuento fueran historias inventadas, como si escribiera una historia, y no la realidad de mi vida, pues al final me tendría que quedar con Agapito, ¿no? porque el muchacho es el más constante. Pero, por suerte o por desgracia, esto no es un libro sino la vida misma y en la realidad no se pueden controlar los acontecimientos ni, mucho menos, los sentimientos. Y no podemos controlar de quién nos enamoramos o no nos enamoramos.

Lo siento, preveo que la entrada de hoy irá por derroteros románticos. Es lo que tiene que, como estoy preocupada por lo que os contaba, no paro de darle vueltas y la única manera que tengo de no pensar demasiado es leyendo algo que me guste y siempre acabo optando por los libros de Jane Austen. Y, en ese proceso de no pensar demasiado, me encuentro con frases como esta:
"In vain have I struggled. It will not do. My feelings will not be repressed. You must allow me to tell you how ardently I admire and love you"
Esta es la primera declaración de Mr. Darcy a Elisabeth Benneth y, aunque obviaremos el hecho de que tras esa declaración ella le da calabazas, me parece preciosa. "Cuan ardientemente la admiro y la amo" Ardientemente. Sé que esa palabra ya no se usa, pero a mí me encanta, me emociono y todo. Lo sé, lo sé, leerse a Jane Austen y el resto de la literatura clásica inglesa del estilo no es lo mejor para aprender a ligar. No hace falta que me lo digáis porque, claro, en la adolescencia, que debe de ser la época en la que los y las jóvenes empiezan a tomar contacto con el mundo y a adoptar los patrones de comportamiento de la sociedad en la que se desarrollan, pues yo estaba en mi casa leyéndome estos libros en los que el coqueteo es más bien escaso y, a la que te das cuenta, te están proponiendo matrimonio y que te den un beso en la mejilla ya es un escándalo ¡O.O! Ah, pero lo mejor es el cacao mental que se me ha formado al pasar directamente de esos libros de amor del siglo XIX a literatura erótica, gracias a Mérida. No me extraña que mi visión de las relaciones esté tan distorsionada O.o

Bueno, y aunque las relaciones han cambiado mucho con el paso del tiempo, las personas no hemos cambiado tanto y seguimos teniendo los mismos problemas y las mismas dudas que hace siglos. No sé si conocéis las obras de Jane Austen, pero si tuviera que decir a qué personaje me parezco más, aunque mi favorito es Elisabeth Bennet, me temo que yo sería Fanny Price o Anne Elliot, y de esas, como me gusta más Anne, me tocaría ser Fanny. Sí, siempre me tocan los personajes más pavos y buenazos de los que todos se ríen, buenas personas, dulces y que ligan a última hora y de casualidad. ¿Por qué será? Lo digo porque tengo la pequeña afición de repartir personajes entre las chicas: las winx, las hadas de Campanilla, my little pony... (sí, veo una programación de televisión muy madura) El caso es que el otro día se puso Mérida a repartir y me tocaron a mí las pavas. Pero es que además no falla, si hay algún personaje femenino sin demasiado carácter, dulce, sensible, inocente y que está enamorada de un chico que pasa de ella o la ve como una amiga hasta el final de la película o el libro, cuando descubre milagrosamente que ha estado enamorado de ella toda la obra (pues vaya horas ¬.¬) esa soy yo (-.-'). Eso es lo que le pasa a Fanny Price y lo que le pasó a la que me tocó de X-men.

Así que, como veis, no aceptéis consejos míos en este ámbito, solo este:

Porque como os decía, el tipo de relaciones ha cambiado, pero la esencia de las mismas no. Porque la esencia de las personas no ha cambiado. Todos buscamos algo, algo que nos complemente y nos haga sentir felices. Buscamos algo como lo que vemos en las películas y, en pocos casos, muy afortunados, algo como lo que vemos a nuestro alrededor. Por ejemplo, lo que veo yo al ver a Sadee y Mael o a Kim y Simon. A mí me gusta mucho hacer puzzles (lo sé, soy rara) pero me paso el verano (lo sé, soy rara) haciendo puzzles de varios miles de piezas y al final he llegado a la conclusión de que el amor es como encajar dos piezas de puzzle. A veces, cuando estás haciendo un fondo o una superficie que es del mismo color o cambia poco, puedes poner una pieza y que casi parezca que encaja, pero luego, según sigues avanzando en el puzzle, ves que la cosa no va bien. Te cuesta demasiado encontrar la siguiente pieza, te cuesta demasiado ver el dibujo. Hasta que te das cuenta de que esa pieza que parecía que encajaba, en realidad no lo hacía, se parecía a la auténtica, pero no lo era. Y pones esa pieza, la buena, la verdadera, y hace "click" y después de ese click el resto de las piezas casi parecen ir colocándose solas y todo funciona, todo encaja. Eso tiene que ser el amor, hacer click (no penséis pervertidamente, me refiero en un sentido metafórico). Y cuando alguien me pregunta qué es lo que busco en un chico pues puedo decir una serie de cosas más o menos importantes: que sea divertido, que no se asuste de mi locura... pero en realidad lo que pienso es "que sea mi click" Que con él todo encaje y el resto de las piezas de la vida parezcan tener, de pronto, un sentido y un lugar.

Todavía no he encontrado mi click y, a este paso, si no dejo de pasar mi tiempo haciendo puzzles y leyendo novelas del siglo XIX, no sé si lo haré.

Mañana tengo un día largo, me tengo que levantar a las 5.30 a.m. para ir al hospital y encima por la tarde tengo un examen. La buena noticia es que, después del examen, me voy a ir a la Feria del Libro ¡yupi! No tengo dinero para libros, pero ya mendigaré a mis padres luego. Además, me contento con pasear entre las casetas llenas de libros y aspirar el aroma de las plantas mezclado con los libros nuevos.

Perdonadme si la entrada de hoy ha sido aburrida y/o inconexa, pero inconexos es como están mis pensamientos y no me apetecía ponerme a hablar de cosas más trascendentales. Hoy tocaba oda a la banalidad para poder descansar de las cosas importantes que nos atormentan el resto del tiempo. Para olvidarnos por un momento de todos los problemas que nos asolan. Y si os habéis reído un poco, aunque sea de mí, habrá merecido la pena =)

jueves, 24 de abril de 2014

Razones para salir con una estudiante de medicina

Hola queridos lectores,

Hoy me ha dado la fiebre, no os asustéis, la fiebre de escribir. La tengo a menudo, cual infección crónica que permanece latente y sobrellevo lo mejor que puedo. Normalmente, consigo aplacar mis ganas de escribir y estas, pobrecitas mías, permanecen latentes hasta que encuentro el hueco de escribiros una entrada o adelantar con algún relatillo o cosas así. Pero hoy me ha sobrecogido el ansía de escribir y no he podido vencerla ni con toda mi buena voluntad de estudiar (que, admitámoslo, era más bien poca). Así que hoy he estado escribiendo un relato corto que me estoy dejando preparado para cuando llegue la temporada de exámenes y no pueda pasar mucho tiempo escribiendo en el blog, entonces aprovecharé y os pondré el relato. 

Pues lo dicho, no sé a qué se ha debido esta oleada de fiebre de la escritura, habrá sido que mi cuerpo celebra con retraso el día del libro y la rosa. Es que siempre llego tarde a todo, hay que ver -.-' En fin, no hay problema porque se me han ocurrido cosas muy chulas. Por ejemplo, del relato que estoy escribiendo en realidad os tengo que decir que es una serie de relatos cortos conectados por los malos malotes y estoy entre llamarla "La Orden de la Noche" o "La Orden de los Magos" o "La Orden Oscura", no sé, se admiten sugerencias. Y el lema de esta orden de magos oscuros (por si no había quedado claro) es: en la noche oscura, la magia es tenebrosa. Significa que cuando estás desesperado, perdido y asustado es fácil entregarse al mal, a la magia oscura y eso es lo que aprovecharán estos tenebrosos personajes que conceden ciertos favores a cambio de altos precios. 

Y hablando de frases geniales, hoy he leído una que me ha encantado: Nosotros no somos imanes, pero podemos magnetizar

¿Algo así? Magnetizamos, atraemos... y repelemos. a veces, me temo (si nos asemejamos a un imán hay que asumir todas las consecuencias. El cuerpo humano es, en cierta medida, pura física; la atracción y el amor también pueden serlo. De hecho, hay una frase célebre que dice algo así como: "El amor es física, el matrimonio es química" No me acuerdo quién lo dijo, pero parece propia de un científico.

Y hablando de atraer, hoy por el móvil, Eire y Ada han dicho algo sobre cosas que se dicen en facebook sobre las ventajas de salir con estudiantes de distintas carreras, pero a las de medicina nos ponía como poco ventajosas en general porque nuestros novios sufrirán. Le preguntaremos a Mael, prometido de Sadee, y al otro novio del grupo, bueno, no del grupo, sino de Kim (y no lo comparte) que todavía no os había presentado pero que lo voy a hacer ya por si nos sorprenden con otra boda, nunca se sabe, Simon (pronunciado a lo inglés, Saimon, que lo eligió él). Ellos parecen contentos, pero yo me he quedado con la duda de si sería verdad que los novios de estudiantes de medicina solo sufren (imagino que se refieren a sequía en época de exámenes) así que me he puesto a buscar por internet las razones para salir o no con una estudiante de medicina y esto es lo que he encontrado: 
1) Son bellas e inteligentes. (Qué adulador :D)
2) Te pueden ayudar siempre que te sientas enfermo.
3) Están muy sexys con su bata y su fonendo. (Verdad de la buena )
4) Aunque estén exhaustas siempre tienen una sonrisa en los labios. (Claro que sí :D)
5) Te pueden facilitar condones, paracetamoles, inyecciones o cualquier suplemento del hospital. (Y viagra, no te digo xD)
6) Estudian una carrera para ayudar a los demás, eso las hace doblemente bellas. (Oooh que tierno)
7) Han visto tantas cosas asquerosas que es difícil asombrarlas con algo. (Eso es tristemente verdad :S)
8) Son tenaces, perseverantes y con grandes cualidades tanto intelectuales como personales.
9) Puedes darte el lujo de echarlas de menos porque siempre están trabajando. (¿No dicen que las distancias fortalecen el amor? pues erá muy fuerte porque estaremos siempre en el hospital)
10) Te ahorran la vergüenza de ir al médico con esa infección que no te apetece contar...
11) Saben mucho de anatomía (saben qué trabajar y dónde) (Verdad de la buena 9.9)
12) ¡Juguemos a los médicos!
13) En la facultad les enseñan a escuchar a los demás. (Eso es verdad aunque yo hablo por los codos)
14) Saben cómo te sientes, o fingen saberlo por lo menos. (Fingir y actuar es parte de nuestro trabajo)
15) Tienen una nueva historia extraña que contar cada día. (Y asquerosas seguro)
16) Te ofrecen un pañuelo de papel cuando tienes ganas de llorar (es un reflejo)
17) Pueden quedarse levantadas toda la noche si quieres (o si lo necesitas)
18) Pueden guiarte en el gimnasio. (No aplicable para mi caso)
19) Saben qué quieres escuchar y te lo dicen.
20) Se las entrena para que divulguen malas noticias de una manera bonita.
21) Siempre tratan de vestirse bien.
22) ¡Dinero! (aunque trabajen para ello muchas horas)
23) Viajes gratis a Europa, Cancún, o algún sitio paradisíaco a algún congreso... (Ojalá)
24) En conclusión... son las mejores para perpetuar la especie... Son las mejores en todos los ámbitos!!


Así que ya veis, no lo dudéis, poned una doctora en vuestra vida y si soy yo, pues mejor que mejor :D Es broma, que conste.  Además que con ver un par de capítulos de Anatomía de Grey ya se ve que somos un partidazo. Lo que no he conseguido encontrar son razones para salir con una escritora, mecachis, porque si las hubiera las juntaba con estas y tendría muchas cosas que poner en los pérfiles estos de las típicas páginas para conocer gente. Aunque yo no me quejo porque tengo el imán, a veces, más activado de lo que quiero. Agapito sigue mandándome mensajes y mira que le dije que estaba estudiando y no le iba a contestar. Y hace unos días, el lunes de esta semana no, el anterior, conocí a un chico al que llamaré Demetrio, que estudiaba medicina como yo, solo que él en otra universidad y estuvimos un rato hablando, me acompañó a clase, me pidió el teléfono... y ¡ala! otro pa la saca que me está mandando mensajes. Menos mal que como este también estudia medicina me entiende cuando le digo que estoy estudiando y que quedaremos, si eso, más adelante. Todo y que Demetrio es mono, todavía no lo conozco mucho así que no tengo una opinión clara sobre él, pero vamos, no creo que lo nombre mucho porque en cuanto me diga que si quedamos y yo esté estudiando se cansará de mí. 

Por cierto, buscando lo de las razones de salir con una estudiante de medicina he encontrado algunos artículos y cosas sobre "¿Cómo es la vida de una estudiante de medicina?" Pues si alguien se lo pregunta todavía yo puedo resumir la vida de una estudiante de medicina en pocas palabras: Estudiar mucho y seguir estudiando. Aunque es todo optativo, según tus capacidades y como te lo tomes. Pero vamos, madrugones, estrés, ir de la universidad al hospital, del hospital a la universidad, empezar a ser hipocondríaco y nosofóbico, pensar que tienes de todo o acabar teniendo de todo hasta que te inmunizas al aire densificado del hospital. Así va la cosa. Y hablando de estudiar, yo debería ponerme a ello un ratito más, si consigo dejar de escribir, pero me había quedado en una escena tan bonita *.*

Así que, chicos y chicas, espero que os haya quedado claro que salir con una o un estudiante de medicina son todo ventajas siempre y cuando no quieras ver a esa persona demasiado, te guste sentirte en un segundo plano, que los libros sean más importante para tu pareja que tú, que solo sepa hablarte de asquerosidades, que cuando quiera "verte mientras estudia" en realidad quiera cantarte la lección para repasar o... bueno, dejémoslo en todo ventajas ;) Pero no, ahora, en serio, lo importante no es la carrera o profesión, sino la persona. 

Aunque admitámoslo, estudiantes de medicina, por lo menos, yo lo admito. Por ahora, esta es mi realidad:

miércoles, 23 de abril de 2014

El día del libro y la rosa

¡Queridos lectores!
¡Es 23 de abril! El día por excelencia del mundo mundial. A mí me gustan las flores en general, pero admitámoslo, las rosas rojas son preciosas, y me encantan los libros, así que júntalo todo y ponlo en un solo día en que el que te regalan estas dos cosas y qué tienes: un día perfecto... en la teoría, porque si eres una pringada como yo a la que nadie le regala nada, pues la perfección no llega a tanto. Pero qué más da, un día es un día y he decidido que si nadie me lo regalaba, pues me hacía un "Juan Palomo: yo lo quiero, yo me lo compro" Y me he auto-regalado un libro y un peluche, que no tiene nada que ver con la tradición, pero era monísimos y puestos a gastar...  En fin, que es un día estupendo porque, te regalen o no, hay rosas rojas y libros por todas partes *:*


Pero hagamos un break, una pausa, un paréntesis. Antes de meterme de lleno a hablar del día de hoy os tengo que contar una cosa antes de que se me olvide, más que nada porque es muy graciosa. A ver, ayer estaba preocupada porque hoy me iba en autobús a la práctica y siempre que tengo que coger el autobús pues acabo durmiendo a ratos, horas sí, horas no, porque temo dormirme y perderlo, así que esta noche no he dormido apenas. Y pensaréis ¿y eso era gracioso?No, esperad un segundo. El caso es que, al dormir a ratos, me he despertado recordando todo lo que había soñado. Suelo tener pesadillas, como Emma ayer, no porque sueñe con muertos, que también, sino por la sensación de angustia apremiante. Sí, Morfeo ha decidido no agraciarme con sueños placenteros y gusta de darme pesadillas nocturnas. Ayer, para variar, tuve mis pesadillas, pero también tuve un sueño bonito y dulce, y quedaros con esas palabras: "bonito y dulce". Y ahora es cuando yo os digo que mi imaginación ha desaprovechado todo el material que le he estado dando, porque cómo puede ser, que alguien me lo explique, que después de leerme los 8 libros eróticos  que me dejó Mérida, varias veces además, después de haber grabado en mi mente tantas escenas explícitas y tantas cosas ...
Pues vaya mi mente somnolienta y un sueño en el que estaba, atención, sentada al lado de un chico mono (tampoco lo recuerdo muy bien, pero en el sueño tenía la sensación de que me gustaba) y lo resuelva todo, acabe la escena y el sueño con... un beso en la mejilla (¬.¬) Un dulce y casto beso en la mejilla, muy bien, muy bonito. ¿Pero dónde ha quedado toda esa información pervertida que le había metido a mi cerebro? Pues parece que no cuajó. Con esto queda claro que aunque la mona se vista de seda mona se queda y que aunque una chica como yo se intente hacer pasar por viciosa no se lo cree ni ella misma. Así que así que me quedo, a dos velas, con un sueño bonito  y un beso en la mejilla. Muy bonito todo.

También he tenido pesadillas y me acabo de acordar de una O.O He soñado que me presentaba a un examen de la escuela de idiomas para un título y me enteraba a mitad del examen cambiaba de idioma, los profesores iban y venían, de pronto, aparecían cosas de medicina ¡O.O! qué miedito =S

Bueno, volviendo al día de la rosa y el libro, Ellen ha sido la única que me ha mandado, al menos un whatsapp con algo referente al día de la rosa. ¿Ves? Si yo no pido mucho, ni siquiera una rosa real, me vale con una foto por whatsapp. Menos mal que tengo rosales propios y también me he podido auto-regalar una rosa, eso sí, una rosa rosa (valga la redundancia) porque el rosal rojo no tiene flores ahora. 

Intento ponerme a estudiar a ratos, pero me cuesta horrores hacerme a la idea de quedarme fija frente al papel. Siento que me falta algo, que estoy incompleta. Es una sensación que se aloja en el centro de mi pecho y no me abandona (como el desodorante jeje xD). ¿Habéis tenido alguna vez esa sensación? ¿La de que estáis incompletos? ¿La de que falta algo en vuestras vidas? No sé lo que es, solo sé que mientras me siento así, vacía por dentro, no puedo concentrarme, no puedo estar a gusto porque ese desasosiego que me persigue sigue excavando en lo más profundo de mi alma y necesito hacer algo para detenerlo. Leo un rato, escribo, y me sirve por un rato, es un placebo, un entretenimiento, porque cuando vuelvo al mundo real, la sensación sigue ahí y no puedo deshacerme de ella. Me pregunto qué será lo que me falta para sentirme completa y si algún día lo encontraré. Pienso, o quiero pensar, que es algo que nos pasa a todos, todas las personas necesitan algo o a alguien y supongo que no lo sabemos hasta que lo encontramos. La vida es una búsqueda. Cuando somos pequeños buscamos la seguridad en nuestros padres, conforme crecemos, buscamos nuestra propia identidad y, al ser adultos, buscamos aquello que nos complete, que nos haga sentir que hemos llegado a la meta de nuestro camino. Aunque también he leído en alguna parte que "La vida es un viaje y vivir, el itinerario" así que no hay metas posibles. Simplemente, el lugar en el camino a partir del cual camines por placer y no por necesidad porque ya tienes todo lo que necesitas. 

Mientras sigo en mi búsqueda (voy a coger complejo de "Buscando a Nemo"), os deseo un buen día a todos, que os regalen una rosa o un libro o las dos cosas, y sobre todo, que encontréis aquello que estáis buscando ;)

martes, 22 de abril de 2014

Hoy ven la luz

Hola queridos lectores, 

Hoy es 22 de abril y yo tenía pensado, desde hace casi un año, que hoy fuera un día especial. ¿Por qué? Pues el 22 de abril es el día en el que comienza la historia de la novela que os dije que había escrito este verano. Lo estupendo, genial e ideal hubiera sido que se hubiera publicado hoy, ¿verdad? además con la feria del libro tan cerca, pero no ha podido ser. Aunque en realidad ni siquiera es hoy porque como las edades de los personajes no le gustaban mucho a Ellen, decidió que el libro sucediera sobre el año 2000 así que ya ha pasado. Pero, como os he dicho, yo llevaba casi un año esperando que llegara este día y he estado a punto de dejar que el cambio de la fecha del libro, que no se haya publicado, las prácticas de radioterapia y el dolor de cabeza horrible que tengo ahora mismo arruinaran este día y lo convirtieran en uno más, en un día normal. No, señor. Hoy iba a ser el día en el que mis personajes comenzaban sus aventuras, hoy podía haber sido el día en que mi novela se publicaba y no va a ser así, pero hoy va a ser el día en el que mis personajes salgan al mundo por primera vez =D

Sí, os voy a contar un poco de qué va para que me entendáis y como está registrada oficialmente no me podéis plagiar (que no es que no me fíe de vosotros, es que hay que registrarla). La protagonista es una forense llamada Emma muy metida en su mundo de las ciencias y el chico es un detective de policía llamado Kenneth. Son, digamos, los personajes conductores. Ella es española, pero durante unas vacaciones en Inglaterra, encuentra, casualidades de la vida, un cadáver, el de una chica joven muerta en extrañas y macabras circunstancias. Decide prestar sus servicios como forense y ahí conoce a Kenneth, un chico muy guapo, aunque también demasiado mujeriego que se convierte en su compañero y casi en su sombra. Pero, como sabéis, me gusta la historia, así que a esta línea principal de investigación se une la investigación de unos asesinatos que tuvieron lugar hace más de 70 años, pero que parecen tener una extraña relación con los de la actualidad. En fin, no os puedo contar todos los detalles y os pondré más cosas más adelante, es que tampoco lo quiero gafar o meter la pata hablando demasiado. Solo quería que hoy sí que fuera un día especial, al menos, que Emma y Kenneth cobraran vida por un momento, hoy. Y por eso he escrito el principio de los principios, antes incluso de que comience el libro, antes de que ella viaje a Inglaterra y se conozcan. A ver qué os parece ^^
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El viento soplaba con fuerza arrastrándola consigo. Apenas podía ver por dónde iba o qué pisaba. Todo estaba oscuro, se sentía perdida. Intentaba huir, alejarse de aquel lugar oscuro, pero el frío desaparecía, la niebla nunca se quedaba atrás y ella seguía vagando sin destino. Había perdido la noción del tiempo y del espacio, no sentía nada más que la ansiedad de saberse perdida, una angustia que nacía en la boca de su estómago para subir hasta su garganta. Pero nada más, el resto de sus sentimientos habían desaparecido y, en su lugar, solo había quedado un oscuro abismo.

Siguió avanzando sin dirección entre la espesa niebla, hasta que sintió unas gélidas manos que la apresaban. Buscó al dueño de aquellas extremidades, mientras la neblina desaparecía lentamente dejando ver un mar de cadáveres, cuerpos sin vida que la miraban, pálidos rostros que ya conocía, que había abierto en canal para hurgar en su interior y descubrir la causa de su muerte. El nudo en su estómago creció mientras seguía sintiendo unas manos que oprimían su brazo.

Emma se despertó empapada en sudor, con las sábanas en el suelo tras la reyerta que habría mantenido con ellas durante su pesadilla. Menos mal que había sido solo una pesadilla. Como forense estaba acostumbrada a ver cadáveres en su puesto de trabajo, pero llevárselos a sus sueños era demasiado. Un cálido hocico la sacó de sus pensamientos. Su fiel perro, la única compañía de la forense, había acudido a consolarla, bueno, a eso y a aprovechar la ocasión para subirse en la cama. Emma no pudo evitar acariciarle mientras él se acurrucaba a su lado.

-          Darwin- El perro la miró al escuchar su nombre- Necesito unas vacaciones urgentes.
Cogió el móvil que tenía en la mesita y comenzó a buscar lugares tranquilos y, sobre todo, lo más importante, sin cadáveres a la vista. De entre todos los pueblos encantadores que vio en Internet, hubo uno en especial que le llamó la atención.

-          Black Castle, ¿qué te parece  Darwin? Tranquilo, pequeño y con muchas flores en primavera. Está decidido me voy a Black Castle. Necesito descansar de tanto muerto.

Contenta y decidida dejó el móvil en la mesilla y se acurrucó con  Darwin, esperando poder dormir al menos unas horas sin pesadillas.
***
Un móvil comenzó a pitar en algún lugar de la habitación, pero estaba demasiado dormido como para ser consciente de ello. Sería su jefe, como siempre, y llegaría tarde, como siempre. Kenneth había asumido que la puntualidad jamás sería lo suyo. Las dos rubias que dormían junto a él parecían no escuchar el pitido del teléfono, pues seguían durmiendo plácidamente en su cama.

Eran bonitas, unas preciosidades, pero él ya no sentía nada. Desde la muerte de su padre, Kenneth había buscado con desesperación aquello que había perdido: el cariño, el calor, la felicidad. Había llegado a obsesionarse, había temido enloquecer, pero necesitaba tanto encontrar algo que ocultara, aunque fuera por un momento, el enorme vacío de la pérdida. Pero los años habían pasado y nada había conseguido volver a completarlo, ninguna de aquellas chicas a las que conquistaba y por las que se dejaban conquistar, habían logrado que despertara. Por las mañanas seguía sintiendo el mismo frío que sintió al ver el cuerpo sin vida de su padre. Y se preguntaba si habría algo o alguien que pudiera hacer que sintiera de nuevo.  

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Lo entenderéis todo mejor si os leéis el libro, si tengo la suerte de que lo publiquen. En fin, como os iba diciendo, hoy me duele la cabeza, con lo cual ya es todo un logro que haya podido escribir esto así que creo que me voy a echar la siesta. Antes me falta deciros que el nombre del perro de Emma lo estoy pensando todavía, es que no sale en el primer libro. Como posibles nombres tengo: Darwin, Newton, Vesalio, Golgi, Rokitansky y Virchow. Podéis votar a vuestro favorito, ese nombre aún es susceptible a cambios y también la raza del perro. 

Y bueno, aunque el día de la rosa y el libro es mañana, resulta que en mi libro también tienen un papel especial las rosas rojas, así que me despido por el momento y hasta que se me pase el dolor de cabeza con esta imagen =)


lunes, 21 de abril de 2014

Cuando bordeamos un abismo

Queridos lectores,

Tengo una pregunta: ¿por qué todo es tan difícil? ¿por qué la vida se vuelve oscura, de repente? ¿por qué es tan grande el vacío? ¿Por qué nos asola la tristeza y nos acecha la soledad? Los pensamientos y los deberes se agolpan. Mañana tengo que ir a hacer una práctica, tengo que volver al hospital y solo de pensarlo siento frío, me siento helada, desprotegida, hastiada. ¿Por qué tengo que ir? Bueno, esa pregunta sí que la sé responder, porque si no voy me suspenden. 

Hoy vuelve a estar nublado. ¿Sabéis qué? Cuando era más pequeña llegué a pensar que tenía poderes para controlar la metereología cual Tormenta de X-men porque siempre que estaba triste, el cielo se nublaba. Pero ahora creo que soy yo la que se condiciona y se deja influir por el color del cielo y no al revés. Aunque no solo me imaginaba lo de los poderes por eso, es que también, cuando era más pequeña no siempre me apetecía montar a caballo =S Fue a la edad esa en la que ya era lo suficientemente mayor como para saber los riesgos que suponía montar en un animal enorme, pero todavía demasiado pequeña como para sentirme capaz de controlarlo. Entonces, tenía miedo, pero mi padre se me llevaba igual y no podía decir nada. En fin, ahora me gusta mucho y ya no tengo miedo, pero porque soy mayor y llevo muchos años a lomo de mis pequeñines. A eso de los diez, once años, no me sentía tan capacitada como ahora y como no podía decirle a mi padre que no quería salir con él a montar a caballo (porque cogía una pataleta y amenazaba con venderlos o cosas así) pues iba con él, pero por el camino me concentraba y deseaba con fuerza que lloviera. Y para mi sorpresa, muchas veces, llovía. 

Aunque, la verdad es que la idea de tener poderes especiales ha rondado siempre mi mente. ¿Quién no ha soñado alguna vez con recibir una carta de Howards? Yo la esperaba a los once años, como Harry Potter. Después, a los quince, dieciséis, también esperé que despertara en mí algún poder especial porque era la edad de la protagonista de muchos de mis libros de fantasía. Mi última esperanza está en la saga que me leí tiempo atrás que me dejó Mérida, en la que la protagonista despierta a los 22 años, pero ya empiezo a pensar que la vida es realmente tan anodina como parece y no hay magia esperándome. Es una lástima que los poderes sobrenaturales estén reservado solo a unos cuantos personajes de libro cuando tantos de nosotros querríamos sentirnos así, llenos de magia, de poder... pero, sobre todo, especiales. Sentirnos como los "elegidos", únicos. 

Sí, podéis llamarme creída y ególatra, pero siempre me ha gustado pensar que podría hacer algo especial en la vida. No sé el qué, simplemente algo distinto, algo que mereciera la pena recordar. En el instituto era fácil pensar así, porque destacaba mucho, los profesores le daban alas a mi imaginación y yo volaba. Pensaba, soñaba que sería capaz de lo que me propusiera. Tanto que llegué a pensar que podría ganar un Premio Nobel, bueno, pensaba en ganar tres: el de literatura, el de ciencias y el de la paz. En fin, era joven y no sabía mucho del mundo. Pero ya me lo decía mi padre en aquellos años de bonanza: "el tuerto es el rey en el país de los ciegos" y yo era el tuerto (como Odín que está tuerto por cierto) y ahora en la universidad, sigo siendo un tuerto, pero el resto de mis compañeros tiene dos bonitos ojos. Para usar una metáfora más bonita, en el instituto yo era una bombilla en un lugar con más velas que bombillas, y en la universidad estoy rodeada de lámparas fluorescentes halogenadas de esas. 

Bueno, a lo que iba. Que yo me sentía capaz de todo, tenía un sueño y una esperanza, y ahora tengo prácticas de radioterapia y apuntes interminables. 

En fin hoy ha llovido, sobre la tierra y sobre mi ánimo por lo que parece. Menos mal que a mí me encanta bailar bajo la lluvia. 

Pero estoy helada, como el agua de los charcos, y de repente no siento nada, solo el frío y el hastío. Cuando me pasaba esto de pequeña y no podía sentir, de pronto, ni alegría ni nada, al principio me asustaba porque pensaba que me estaba convirtiendo en una psicópata o algo así porque no lograba sentir. Solo notaba el vacío, la sensación de que me falta algo. Es una sensación muy molesta ¿verdad? Desconsoladora. Bueno, pues cuando me asolaba de pequeña descubrí el remedio: me ponía a escribir e impregnaba en los cuentos y las poesías toda la oscuridad que me había sobrecogido. Aún conservo las libretas llenas de poemas, tristes en su mayoría, algunos se los leí a Sadee cuando vino a mi casa, no los más lúgubres, le leí los de amor y eso. Casi voy a agradecer tener que ir mañana a hacer las prácticas de radioterapia porque estar encerrada en mi casa me está deprimiendo mucho y lo de hablar solo con mi perro, el cual no me puede contestar, tampoco favorece. 

En realidad, lo único que me pasa es el que el cielo está gris oscuro y yo soy muy camaleónica, así que me vuelvo del mismo color, metafóricamente. Así que dejémonos llevar por el instinto, es lo que hago cuando estoy triste, por la frase de Armando Palacios: "Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo" Y mi instinto me dice que me ponga a escribir mientras como helado de chocolate :S este instinto mío quiere que engorde ¬.¬ 
Hasta pronto chicos =)

domingo, 20 de abril de 2014

Dando el cante


Listen, baby
ain't no mountain high
ain't no valley low
ain't no river wide enough, baby

Vaya, queridos lectores, se me ha pegado esta canción y no hay manera de que deje de cantarla, al menos, mentalmente. Tenéis suerte de que el blog no venga con archivo de audio incluido porque solo escucharíais el sonido de mi teclado aporreado con mi voz desafinando de fondo. Aunque no temáis por la salud auditiva de los que me rodean porque para esto de dejarme oír cantar soy algo...bastante...muy vergonzosa y tengo que coger mucha confianza con la persona para estar dispuesta a que me escuche desentonando. Así que delante de mis padres no suelo cantar, solo a veces, cuando estoy de muy buen humor. Por ahora, el que más me sufre es Brave, mi precioso perrito, que como no me puede decir que me calle, me tiene que escuchar. Es tan bonito *.*, me paso el día jugando con él ¡y tengo que estudiar! pero no puedo evitarlo. Cada vez que lo voy a meter en su casita para ponerme a estudiar me mira con esos ojitos
Que dicen "por fi, por fita, juega más conmigo" Y yo, que soy una blanda, juego más con él -.-'

En fin, ¿qué decía? Ah sí, que me paso el día cantando esa canción y, ayer, buscándola por internet descubría a una nueva cantante, Sam Bailey, que ganó el Factor X de U.K. Me gustó su historia porque era una agente de prisiones, poco glamurosa, con hijos y un sueño, cantar. Además tiene una voz muy bonita. El caso, es que casi sin darme cuenta, escuché todas sus actuaciones, se me hicieron las tantas de la mañana escuchándola. Me gustaron todas las canciones, me encantó su voz y se empeoró mi manía de ir cantando todo el día. Así que, por la mañana, después de horas de interludio musical en exclusiva para mi perro y apunto de quedarme afónica, le dije a mi madre: "Mamá, voy a dejar la carrera de medicina. Quiero ser cantante" Ya os podéis imaginar a mi madre: 
Bueno, en realidad no puso esa cara. Fue mucho más políticamente correcta y solo me dijo: "Muy bien hija, tú puedes cantar todo lo que quieras... en la ducha. La carrera no la dejas" Así que mi gozo en un pozo oscuro y tenebroso. EL mismo en el que casi he cogido por costumbre encerrar mis sueños y anhelos. Aunque ser cantante no es mi sueño principal, como sabéis, yo quiero ser escritora. Pero Sadee siempre me dice que yo soy muy artista y se me da muy bien lo de dar el cante así que a lo mejor también puedo cantar. Bueno, asumiré que no tengo futuro en la música y que la bata blanca no me va a abandonar nunca. 

Pff, estoy un poco harta de eso de ser ya "la médica de la familia" y eso que solo estoy en tercero. En estos tres días de Pascua (viernes, sábado y domingo) he tenido tres reuniones familiares, a reunión por día, y en todos he tenido que responder a preguntas de índole médica: que si me duele aquí, me duele allí, pues mira el grano de tu primo, pues mira lo que le pasa a tu tío... La que necesita la cara de estrés soy yo O.o Pues así vamos, me saturan antes de tener la carrera acabada. Aunque la que más miedo me da es mi madre. No puedo entrar en detalles de lo que tiene porque me parece algo que ya ralla más su intimidad de lo que me compete a mí contar. Digamos que tiene una cosa que le produce cierta molestia pero sin posibilidades, por lo que se sabe por el momento, de que sea malo malísimo. Yo, que la semana pasada estuve en otorrino y hubo algo de oncología, tuve que ver cómo le decían a personas de la edad de mi madre, con hijos y familia delante, que tenían un tumor de los gordos con mal pronóstico. He conocido a lo largo de estos días en hospital, a personas que han sobrevivido a tumores importantes, a personas con cardiopatías hereditarias que habían visto morir a sus hijos por esa misma enfermedad, he visto madres angustiadas, cónyuges resignados... el visto el verdadero dolor y la verdadera enfermedad. Muchas de esas personas tenían, para que entendáis cómo lo veo yo, un cuchillo clavado en el pecho, cerca del corazón. Con su vida siempre pendiendo de un hilo. Mi madre tiene una astilla clavada en el dedo. Sí, es molesta, se puede infectar, pero es una astilla y ella se empeña en ver un cuchillo donde, por ahora, no hay más que una astilla. Y se lo tengo que explicar una y otra vez, y le tengo que contar historias para que entienda que la gente no se muere por clavarse una astilla, y tengo que escucharla quejarse, llorar y de todo un poco porque la vida es injusta con ella por clavarle una astilla, porque tiene muy mala suerte. Y mientras dice eso, toda esa lista de personas que lo tienen realmente jodido, que tienen un puñal cerca del corazón, pasan por mi cabeza y me pongo mala. 

Lo sé, yo he sacado de ella el tono melodramático y mi tendencia innata al victimismo =(

Bueno, chicos y chicas, tengo sueño así que voy a ir terminando esta entrada por hoy. Estoy bastante aburrida por lo general, según el momento del día, estoy alegre o deprimida, a Brave le están saliendo los dientes y muerde todo lo que pilla incluyendo mis manos; y el mundo no para, mi madre continua quejándose y yo, mientras, seguiré cantando ;)

sábado, 19 de abril de 2014

La Eternidad es posible

Queridos lectores, 

Hoy está nublado. Por una vez, el cielo acompaña al mundo que vigila desde las alturas. Se ha vuelto gris, frío y con amenaza con tormenta.


Una vez más, he estado quejándome por vicio viviendo en mis mundos de yupi, llegando tarde a la realidad. Hace ha dos días que murió Gabriel García Márquez, un gran escritor al que he admirado y admiro por sentar un precedente, por romper la norma literaria establecida y crear su propio estilo, el llamado Realismo Mágico. No lo creó él exactamente, los primeros esbozos de este estilo aparecen ya en lanovela de Juan Rulfo, "Pedro Páramo", pero si no se puede tener una conversación sobre el Realismo Mágico sin nombrar a Márquez. Fue si no su creador, al menos, un gran exponente que difundió un nuevo mundo creativo lleno de magia, misterio y superstición que se integraba con la cotidianidad de la gente y, muchas veces, servía para plasmar y denunciar los horrores que se vivían con los dictadores que habían tomado el poder en la America Latina.

No hace falta que diga que yo no conocía a Gabriel G. Márquez personalmente, pero por lo que leí de él y sobre él, me parecía una persona interesante, clara, real. De hecho, hasta ayer cuando me enteré de su muerte, era mi escritor vivo favorito. Ahora ha pasado a ocupar un puesto de honor entre Edgar Allan Poe y otros muchos autores que han dejado su huella en la vida. Ya lo sé, no lo estoy escribiendo en un tono tan triste como para que se note que ha muerto un gran escritor, no me estoy dejando llevar por la pena descontrolada ni os estoy bombardeando a imágenes lacrimógenas. Ni lo voy a hacer. Porque, en realidad, no ha muerto. Un gran escritor, un verdadero escritor como Gabriel García Márquez nunca podrá morir porque pervivirá por siempre, a través de sus obras, en las mentes y los corazones de todos y cada unos de sus lectores. Aquellos que, leyendo sus obras, traigan a la vida una vez más sus palabras, sus pensamientos y recuerdos. Todo lo que un escritor imprime en lo que escribe, que es mucho más (y lo digo por experiencia) de lo que quisiera. Siempre dejamos parte de nuestra alma en lo que creamos y, por eso, nunca llegará a morir.

Se ha hablado mucho de la inmortalidad a través de los años. Ponce de León y la Fuente de la Juventud, las manzanas de Idunn que mantenían jóvenes eternamente a los dioses nórdicos, los millones de cremas de baba de caracol y otras porquerías que venden juventud en tarritos. Todo es inútil, queridos míos, la muerte no se puede eludir, el tiempo no se puede engañar. Preguntarle a Sísifo, un personaje griego que, por tres veces, logró engañar a la Muerte evitando así que se lo llevara y viviendo unos meses de más. Por esa temeridad fue condenado al Tártaro, el infierno griego, acarreando una pesada piedra que tenía que subir a lo más alto de una montaña y al llegar, la piedra caía y volví a subir. Así por toda la eternidad. No, el tiempo no se engaña, la Muerte no se evita. Pero la eternidad sí que es posible porque nosotros viviremos por siempre en nuestro legado: nuestros hijos, los actos que hayan repercutido en otras personas... Todo eso nos mantiene vivos en memorias y corazones. Los libros hacen algo más. Mantienen vivo al autor en los recuerdos, pero no solo al autor, también a sus sueños, anhelos y esperanzas; a sus pensamientos más íntimos y a sus miedos. A todo lo que dejara por escrito.

Así que García Márquez ha muerto y con ello hemos perdido una gran persona, pero el gran escritor sigue vivo.
Por cierto, este verano creo que haré un maratón de sus obras en su honor, me releeré toda su bibliografía. Y, otra cosa, por favor, no seáis como los periodistas y no digáis que ha muerto de cáncer linfático O.O, ¡se dice linfoma!

Por otra parte, os decía que el cielo está gris y no solo por la muerte de Márquez, la situación en este nuestro planeta requiere un cielo gris como el de ahora. La situación en Rusia y Ucrania cada vez me preocupa más. El envío de tropas, la epidemia de mal entendido patriotismo, no me gusta nada. Sabéis que las personas tenemos símbolos. Las banderas, las naciones, los clubes de fútbol... todo son símbolos, hasta el dinero, cosas que tienen el valor que nosotros le damos. El problema es que somos capaces de morir y matar por esos símbolos. La patria en el sentido regio de la palabra será todo lo bonita que queráis. Yo vivo en España, vale, pero no es mi Patria, no es mía y solo mía, como algunos la entienden. Yo vivo aquí porque nací aquí, por mera casualidad de la vida. La tierra es tierra, las fronteras son líneas que alguien pintó en el suelo. No merece la pena morir por ello, no se puede matar por ello. Lo importante no es la tierra, sino quién viva en ella, a quién tengas que proteger. Lo que intento decir es que los dirigentes parecen tener una ambición malsana por poseer más territorio y no deja de ser tierra. Tierra que tienen que asolar para gobernar. ¿Y de qué sirve un campo yermo, una tierra poblada de cadáveres y no de personas? Ya os lo digo yo: de nada.

Puede que se arme gorda, que se líe parda, que nos veamos mal, espero que no, espero equivocarme. Pero desde este pequeño rincón que tengo para poder expresarme, tengo que deciros que, si realmente se puede cambiar el mundo, es el momento de intentarlo. Porque ya sabéis que he leído mucho de las Guerras Mundiales y esto me resulta demasiado familiar, el único cambio es que con el desarrollo armamentístico de hoy en día, el mundo no sobreviviría a una tercera. Y aunque no haya un conflicto a nivel mundial, no es cuestión de cerrar los ojos y pensar "mientras a mí no me afecte estaré bien". Ya ha pasado en Siria, ya pasó en Libia, ya está pasando. Sé que no podemos hacer gran cosa, ya veis, yo que estoy aquí hablando y dando discursos morales, me limito a sentarme en mi ordenador a escribir. Pero es algo, me intento hacer oír, hacer leer mejor dicho. No cerremos los ojos a los problemas de los demás. Habrá algo que podamos hacer.

Y mientra pensáis eso, os digo una última cosa. Ayer como dije, comí con mi familia y les dije a mis primos y pareas respectivas que me iba de boda de uan amiga, de Sadee. Todos empezaron a escandalizarse porque se casaba demasiado joven y empezaron a decir cosas como que casándose a los veinte y pocos se divorciaría a los treinta. Claro, no me pude quedar callada ante tal difamación y por si alguno pensó lo mismo cuando leyó sobre la boda y piensa que no es buena idea que se case joven os voy a decir lo que le dije a mis primos y primas (todas mayores que Sadee y yo): Quizás si fuera otra persona, si fuera de otra manera, yo también podría pensar que se precipitan en casarse. Pero os puedo asegurar que no es así. Conozco bien a Sadee, sé que es una chica responsable, sensata y que medita sus decisiones bien. Si fuera como yo, un poco loca sería otro cuento, pero no Sadee porque ella es una persona madura y con confianza en sí misma. Por eso, yo estoy plenamente convencida de que si ha decidido casarse no es por precipitación o puro capricho, sino porque está verdaderamente enamorada y sabe que Mael es el hombre con el que quiere pasar el resto de su vida. Y si el amor es verdadero y quieren estar juntos ¿por qué esperar a mañana, pudiendo ser hoy? ¿Qué va a cambiar de aquí al mañana? Cambiarán muchas cosas, claro, porque el futuro es incierto y, precisamente por eso, porque nunca sabes lo que te depara el mañana, ellos quieren estar juntos desde hoy. ¿Para qué posponer la felicidad? Si vosotros, aunque lleváis más tiempo con vuestras parejas y sois más mayores, no os queréis casar, está bien, eso es que no estáis seguros, que no sabéis si dentro de un año, un mes o un día lo seguiréis queriendo. Pero ellos lo saben y, por eso, merecen casarse.

Claro que no lo dije así exactamente porque por escrito me expreso mejor, pero fue un intento de esto =)
Y ¿por qué no? Si hemos dicho que la eternidad es posible, si el amor que se impregna en un libro puede vivir para siempre, ¿no podrá hacerlo también el amor entre dos personas?

Bueno, espero no haberos aburrido hoy y meditad sobre lo que os he dicho. Si a alguien se le ocurre una solución a los conflictos del mundo, por favor que empiece a contar el secreto ;)

viernes, 18 de abril de 2014

Tempus Fugit

"Siempre sería un misterio para ella saber cómo sobrevivió a aquellas interminables horas de soledad. Se recordaba, vagamente, pensando en voz alta, canturreando alguna canción inventada para que el silencio no fuera tan atronador"


Queridos lectores, 

Como podréis imaginar por este pequeño preludio, me siento un poco sola. Supongo que un poco de soledad nunca es mala, te ayuda a aclarar las ideas cuando necesitas distancia del mundo. Pero la peor soledad es aquella que sientes cuando estás rodeado de personas. Sé de lo que hablo porque es la soledad que he sentido gran parte de mi vida, cuando estaba en el instituto y nadie me hablaba. No estaba sola, esta rodeada de un número considerable de compañeros, pero me sentía sola. 

Algo así me está pasando hoy. Hemos celebrado una comida familiar en el campo. Sí, con la familia grande, la de mi padre, la que hace muchas tonterías, y ha sido divertido, lo admito. Me he podido llevar a Brave y he estado todo el rato con él. Además, tenía tema de conversación explicando los juegos favoritos de Brave (mi perro para los despistados). La comida en sí ha sido divertida. Pero también he de admitir que me agobia un poco tanta gente. Yo estoy loca en muchos aspectos y me sale la vena familiar, vale, lo admito, también hago cosas estrambóticas en clase y cuando estoy con mis amigas. Pero no le llego ni a la suela de los zapatos al resto de la familia. 

Una de mis primas mayores ha hecho una tarta genial, tiene mucho talento para la repostería y la ha moldeado con forma de minion. 

Le ha quedado muy bien y yo me he impresionado tanto con su talento que, no lo he podido evitar, les he mandado una foto a las chicas y a Anastasio, porque tenía que difundirlo. De verdad que era impresionante. Bueno, pues las chicas no han dicho nada en especial. Anastasio la ha criticado como siempre (¬-¬'). No sé por qué me molesto en mandarle cosas, en hacerlo partícipe de mi vida. Hace unos días, hablando con Mérida, ella me dijo que Anastasio y sus amigos son la "chupi-pandi" o sea los guays, los cool, los chachis de la clase. Grupo en el que yo ni quiero ni puedo encajar. No me sorprendió mucho porque Anastasio en la universidad no me habla, parece que no existo, me dice lo justo y si nos cruzamos, a veces, ni me saluda. Y yo al principio, porque soy inocente, pensaba que le daba vergüenza por lo de vivir juntos y tal o porque ya nos veíamos muchos, ahora he pasado a pensar que le da vergüenza, sí, pero porque yo no soy de la "chupi-pandi". En fin, que él ya ha dado a entender algunas veces, bien en palabra, bien en comportamiento, o al menos esa impresión me ha dado a mí, que no somos amigos, somos compañeros de piso. Y como se va de Erasmus, ya no somos nada. Así que recordarme esto, por favor, la próxima vez que tenga ganas de mandarle algo a Anastasio porque además de eso, es que siempre consigue chafarlo todo. 

Bueno, pero tampoco es por eso por lo que me he sentido sola. Es que, pasada cierta hora tras comer, yo me he tenido que volver a casa para estudiar y los demás se han quedado con Brave, se lo han llevado de paseo y han jugado con él. Y encima me han mandado fotos de recochineo (¬-¬) Si lo hubieran hecho sin Brave me hubiera dado igual, pero a mí me gusta pasar tiempo con él y he sentido que me lo quitaban. Que me quitaban mi tiempo, mi cachorro y mi vida. Sobre todo, cuando los que están con él o pasando el tiempo con mi familia no son mi propia familia, sino los novios/as, que son una especie de agregados a la familia. Ellos pueden disfrutar de algo que yo no puedo. Y me diríais que me habría podido quedar. Pero no puedo, mi padre quería que estudiara y me ha bajado. Podía haberme negado, pero después me exigirán unas notas que precisan de unos conocimientos que no puedo tener sin estudiar, sin estudiar mucho, además. Así que no puedo. Y a veces siento que me roban mi vida, que soy un fantasma. Porque nunca estoy, bueno estoy estudiando. No salgo en las fotos, no formo parte de las anécdotas ni de los recuerdos y otros viven las cosas que a mí me niegan porque tengo que estudiar. 

Eso tampoco importa mucho porque es así desde siempre, es mi calabaza gigante, es mi realidad. Pero hoy me ha tocado las narices porque ha pasado con Brave. Y no quiero que me lo roben, no quiero que se olvide de mí, ni que prefiera a otros porque yo paso más tiempo estudiando que jugando con él. No quiero perderme su vida ni sus juegos como me pasó con Esmeralda por tener que estudiar. 

El tiempo pasa, el tiempo corre, vuela, huye de entre nuestras manos sin que lo podamos detener. Y cada segundo que pasa perdemos algo. Perdemos juventud, perdemos vida, momentos y oportunidades; perdemos recuerdos. Pero a Dios pongo por testigo de que esto no me volverá a pasar. La próxima vez que me manden a estudiar en vez de poder pasar tiempo con la familia, me rebelaré... Me iré a estudiar pero me llevaré a Brave ;)

Y ahora voy a seguir estudiando, porque la verdad es que importa poco que me encierren en mi cuarto para que estudie con las pocas ganas que tengo últimamente -.-'

miércoles, 16 de abril de 2014

Comienzan las Pascuas

Queridos lectores, 

Comienzan las Pascuas y, con ellas, me supuesto retiro estudiantil pre exámenes. Pero antes de esa eternidad de aburrimiento y cosas sin interés voy a contaros como acabó la jornada maratoniana de ayer. 

¿Qué puedes hacer cuando se juntan todas las cosas posibles y los patógenos toman el control de tu organismo, las hormonas se descontrolan en tu cuerpo y los profesores te desordenan el horario? ... O.o Pues "smile away each rainy day and laugh away all gloom" o sea, reírte un poco de lo absurdo de la situación en la que todos los problemas se agolpan. Al menos a mí no se me ocurrió nada mejor ayer. 

El día comenzó como todos, conmigo yendo al hospital. Tenía clase a las 8 a.m. y después una práctica de otorrinolaringología, otorrino pa los amigos. En esa práctica pues vi mocos, tapones de cera y otras cosas menos asquerosas. Lo mejor es que sí que tuve algunos niños, muy monos, y el profesor era medianamente majo. Os voy a contar un secreto que no le dije a nadie tras la práctica, pero que pensé muchas veces en mi cabeza. Por favor, que no salga de aquí y que conste que lo digo con el mayor de los respetos, pero es que os juro que el médico en cuestión ¡era clavado a la rana Gustavo!

De verdad, que no lo digo por meterme con el doctor que era majo dentro de lo que cabe, pero es que yo no paraba de pensarlo. Cada vez que lo miraba pensaba en la rana Gustavo y os lo tenía que contar. 

En fin, terminada la práctica, fui a una clase que acabó a las 14h y en la que no atendí porque me enteré en el transcurso de la misma de que la tanda de exposiciones que tenía que hacer por la tarde se adelantaba de las 16h a las 15.30h. Genial (¬.¬') Así que corriendo a casa, corriendo a comer y corriendo a clase cargada con la maleta porque después tenía que irme corriendo a coger el último autobús para el pueblo. Casi cojo complejo de Forest Gump con tanto correr O.O'
Encima las exposiciones de las que os hablo era con la profesora esa que ponía muchas pegas. Anastasio, que ya lo había presentado, me había dicho que a ellos les había preguntado y corregido y de todo. Y yo muerta de miedo temiendo lo que la profesora me pudiera decir. Kim y yo, que somos pareja en el trabajo, presentábamos nuestra exposición las 5º y, aunque se suponía que las exposiciones durarían de 15 a 20 minutos como mucho, hubo gente que la hizo de hasta 45 minutos ¡¡O.O!! En fin, total y absolutamente muerta de los nervios, repasaba mi texto mientras Kim se preparaba el suyo y hacía cambios de última hora en el power point. Al final, presentamos y salió bien, al menos, la profesora no nos dijo nada malo. También he de apuntar que estaba de buen humor porque llevaba el pelo liso. 

Aquí entra en juego una gran Teoría, porque antes era hipótesis pero ya es una teoría, de cómo el humor de esta profesora se regula por el peinado que lleve. Cuando lleva el pelo rizado está de mala leche, pero cuando se lo alisa está la mar de contenta. 
Los indicios apuntan a que se lo alisa cuando va a tener un plan especial ... 
Y por eso está de buen humor. A eso se le suma que estaba agotada, se le cerraban los ojos en algunas presentaciones y estaba deseando que acabáramos para, y cito textualmente, "ir a escuchar música"  Sí, claro... Bueno, esto es todo anecdótico. Lo importante es que salió bien, que la profesora está contenta y yo en mi casa. 

Ahora tendré unos días de Semana Santa que teóricamente servirán para ponerme al día, aunque viendo lo poco productivo de la mañana de hoy, tiene previsiones de servir poco. Así que voy a ver si me pongo ya a estudiar porque estar en casa es demasiado tentador. Me gusta mucho bajar a jugar con Brave, que está ya tan grande y es tan bonito *O* y además han venido mis primos pequeños de Barcelona, ah, y el viernes hacen una película nueva de Barbie. Jo =( que poquito me apetece estudiar, pero bueno. Un par de meses y seré libre, como el mar cuando amanece... ¿o era el sol? Hace tanto tiempo ya que no soy libre que se me ha olvidado hasta la canción (-.-').