No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

domingo, 20 de abril de 2014

Dando el cante


Listen, baby
ain't no mountain high
ain't no valley low
ain't no river wide enough, baby

Vaya, queridos lectores, se me ha pegado esta canción y no hay manera de que deje de cantarla, al menos, mentalmente. Tenéis suerte de que el blog no venga con archivo de audio incluido porque solo escucharíais el sonido de mi teclado aporreado con mi voz desafinando de fondo. Aunque no temáis por la salud auditiva de los que me rodean porque para esto de dejarme oír cantar soy algo...bastante...muy vergonzosa y tengo que coger mucha confianza con la persona para estar dispuesta a que me escuche desentonando. Así que delante de mis padres no suelo cantar, solo a veces, cuando estoy de muy buen humor. Por ahora, el que más me sufre es Brave, mi precioso perrito, que como no me puede decir que me calle, me tiene que escuchar. Es tan bonito *.*, me paso el día jugando con él ¡y tengo que estudiar! pero no puedo evitarlo. Cada vez que lo voy a meter en su casita para ponerme a estudiar me mira con esos ojitos
Que dicen "por fi, por fita, juega más conmigo" Y yo, que soy una blanda, juego más con él -.-'

En fin, ¿qué decía? Ah sí, que me paso el día cantando esa canción y, ayer, buscándola por internet descubría a una nueva cantante, Sam Bailey, que ganó el Factor X de U.K. Me gustó su historia porque era una agente de prisiones, poco glamurosa, con hijos y un sueño, cantar. Además tiene una voz muy bonita. El caso, es que casi sin darme cuenta, escuché todas sus actuaciones, se me hicieron las tantas de la mañana escuchándola. Me gustaron todas las canciones, me encantó su voz y se empeoró mi manía de ir cantando todo el día. Así que, por la mañana, después de horas de interludio musical en exclusiva para mi perro y apunto de quedarme afónica, le dije a mi madre: "Mamá, voy a dejar la carrera de medicina. Quiero ser cantante" Ya os podéis imaginar a mi madre: 
Bueno, en realidad no puso esa cara. Fue mucho más políticamente correcta y solo me dijo: "Muy bien hija, tú puedes cantar todo lo que quieras... en la ducha. La carrera no la dejas" Así que mi gozo en un pozo oscuro y tenebroso. EL mismo en el que casi he cogido por costumbre encerrar mis sueños y anhelos. Aunque ser cantante no es mi sueño principal, como sabéis, yo quiero ser escritora. Pero Sadee siempre me dice que yo soy muy artista y se me da muy bien lo de dar el cante así que a lo mejor también puedo cantar. Bueno, asumiré que no tengo futuro en la música y que la bata blanca no me va a abandonar nunca. 

Pff, estoy un poco harta de eso de ser ya "la médica de la familia" y eso que solo estoy en tercero. En estos tres días de Pascua (viernes, sábado y domingo) he tenido tres reuniones familiares, a reunión por día, y en todos he tenido que responder a preguntas de índole médica: que si me duele aquí, me duele allí, pues mira el grano de tu primo, pues mira lo que le pasa a tu tío... La que necesita la cara de estrés soy yo O.o Pues así vamos, me saturan antes de tener la carrera acabada. Aunque la que más miedo me da es mi madre. No puedo entrar en detalles de lo que tiene porque me parece algo que ya ralla más su intimidad de lo que me compete a mí contar. Digamos que tiene una cosa que le produce cierta molestia pero sin posibilidades, por lo que se sabe por el momento, de que sea malo malísimo. Yo, que la semana pasada estuve en otorrino y hubo algo de oncología, tuve que ver cómo le decían a personas de la edad de mi madre, con hijos y familia delante, que tenían un tumor de los gordos con mal pronóstico. He conocido a lo largo de estos días en hospital, a personas que han sobrevivido a tumores importantes, a personas con cardiopatías hereditarias que habían visto morir a sus hijos por esa misma enfermedad, he visto madres angustiadas, cónyuges resignados... el visto el verdadero dolor y la verdadera enfermedad. Muchas de esas personas tenían, para que entendáis cómo lo veo yo, un cuchillo clavado en el pecho, cerca del corazón. Con su vida siempre pendiendo de un hilo. Mi madre tiene una astilla clavada en el dedo. Sí, es molesta, se puede infectar, pero es una astilla y ella se empeña en ver un cuchillo donde, por ahora, no hay más que una astilla. Y se lo tengo que explicar una y otra vez, y le tengo que contar historias para que entienda que la gente no se muere por clavarse una astilla, y tengo que escucharla quejarse, llorar y de todo un poco porque la vida es injusta con ella por clavarle una astilla, porque tiene muy mala suerte. Y mientras dice eso, toda esa lista de personas que lo tienen realmente jodido, que tienen un puñal cerca del corazón, pasan por mi cabeza y me pongo mala. 

Lo sé, yo he sacado de ella el tono melodramático y mi tendencia innata al victimismo =(

Bueno, chicos y chicas, tengo sueño así que voy a ir terminando esta entrada por hoy. Estoy bastante aburrida por lo general, según el momento del día, estoy alegre o deprimida, a Brave le están saliendo los dientes y muerde todo lo que pilla incluyendo mis manos; y el mundo no para, mi madre continua quejándose y yo, mientras, seguiré cantando ;)

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