No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 30 de abril de 2014

Hogar, dulce hogar

Queridos lectores,

Como os decía ayer, el universo nos coloca a cada uno donde debemos estar. Al menos, eso es lo que pensaba ayer cuando os escribí la entrada y es lo que pienso los días en los que el universo y yo estamos, más o menos en paz. Pero los días como hoy en los que todo te sale mal y el universo solo parece buscar l mejor manera de fastidiarte, esos días, pienso que el universo es un toca-narices (¬.¬)

Llevo todo el día estresada. Mientras estaba en la práctica de otorrino mi madre me ha mandado un mensaje para decirme que Brave estaba enfermo. Yo, al principio, pues me ha dado lástima, pero tampoco me he preocupado en exceso, porque he tenido muchos perros y son salvajes, aunque les haya sentado algo mal, se recuperan enseguida. Pero justamente estaba con Eire, quien también tiene un perro, y ha empezado a contarme historias de amigos y amigos de amigos cuyos perros empezaron como el mío, con diarrea y tristones, y se acababan muriendo. Y ha sido "pues genial". Eire ha tenido lo que yo acabo de denominar como "el efecto Anastasio" que significa hablar con una persona para preocuparla más o fastidiarla. 

Y lo que hablamos a veces de la culpabilidad, a partir de ese momento, me he pasado la práctica pensando qué habría hecho yo mal para que Brave estuviera malo. Quizás fue por el trozo de tocino que le di, o porque cuando lo saco a pasear dejo que coja las cosas del suelo y juegue... :S No sé cómo me las arreglo para tener siempre la culpa de todo (-.-')

Por si fuera poco, en la práctica también, me ha mandado un mensaje mi padre para decirme que no podría recogerme para traerme al pueblo y eso ha sido 15 minutos antes de que saliera el autobús O.O...¡CORRE!

He tenido que salirme de la práctica, irme pitando a la parada del autobús y lo he cogido. Y pensaréis "mujer, pues saldría algún autobús más tarde" Sí, pero me tenía que esperar una hora y yo quería venir a ver a mi perro. Porque entre mi imaginación calenturienta y el poco poder tranquilizador de Eire, veía que se me moría sin que pudiera despedirme o que estaba muy malito. Menos mal, que luego no ha sido para tanto. EL pobre va con cagaleras y huele fatal porque no tiene demasiado cuidado, lo he lavado como he podido con una toalla y toallitas perfumadas, porque como aún es pequeño no lo podemos duchar propiamente dicho. Así que ahí voy, cuidando del perro. 

Mañana es fiesta y el viernes volveré a levantarme a las 5.30 a.m. para ir a la universidad (Yupi -.-') Anastasio me preguntaba ayer si me merecía la pena ir y venir y chuparme varias horas de autobús y madrugones por venir a mi casa. No sé. En realidad, no lo hago por el ruido (porque en la capital, ya sabéis, siempre están de obras y eso me irrita) Pero no es eso porque aquí, alrededor de mi casa, tengo 3 casas en construcción así que también tengo ruido, no tanto como en la ciudad, pero hay ruido. Además, en el pueblo estudio menos en realidad porque me enredo mucho con Brave, duermo más. Así que no lo hago por estudiar, lo hago más para sentirme bien, para sentirme en casa. 

El mundo me ha asustado siempre demasiado. Todo me parece grande y se escapa de mi control. No puedo moverme a mi voluntad, como hoy, que dependía de un autobús o de algo ¿y si lo perdía y no llegaba? Pues me sentía atrapada, condicionada. Desde que era pequeña, en realidad, cuando me encontraba mal, pero no hablo de dolor de tripa ni nada de eso, cuando me encontraba mal anímicamente, deprimida, triste, perdida... pensaba que me quería ir a casa. Sobre todo porque era un sitio que identificaba con sentirme protegida, segura. Ahora lo sigo diciendo, lo de "quiero irme a casa", lo mejor es que lo digo incluso cuando ya estoy en mi casa. Y es que no significa, necesariamente, que tenga que irme a otra parte o a mi casa en especial, solo que quiero sentirme bien. Así que me vengo a mi casa que tampoco es siempre mi casa porque aquí tengo que lidiar con mi madre y sus neuras, con las peleas de mis padres o con la testarudez de mi hermano. Pero tengo mi cuarto, mi gran trozo de cielo que se ve por la ventana, mis plantas y a Brave, eso me hace sentir a gusto. Un hogar está formado por las personas que viven en él y eso quiero yo, un hogar al que no me haga falta volver porque siempre esté en él. Porque lo que os decía, estar en casa con mis padres tampoco es una utopía, pero estar en la ciudad con todo el ruido, sin apenas cielo, ni plantas, ni a Brave y solo con Anastasio para deprimirme cuando se aburre, pues lo es aún menos. 

La duda que tengo es si la semana que viene, que solo tengo una clase al día, de 8 a 9.30, iré y vendré todos los días o me quedaré allí. Creo que de ninguna de las maneras voy a estudiar demasiado porque de todas formas perderé el día, pero algo tendré que hacer. 
"El lugar que amamos, ese es nuestro hogar. Un lugar que nuestros pies pueden abandonar, pero no nuestros corazones." O.W. Holmes
Pues eso quiero, simplemente, encontrar mi propio hogar. Un lugar al que pertenecer y que me pertenezca, del que no tenga que irme y al que no tenga que regresar.
 

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