No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 14 de abril de 2014

Pretérito Futuro

Queridos lectores, 

Hoy seré breve porque mañana tengo la presentación de un trabajo y todavía me queda mucho trabajo: aprendérmela bien, controlar el tiempo, volver a repetirlo... Pero desde mi ventaba veo lo luna casi llena de esta noche que todavía no acaba de cerrarse. Y aunque el cielo de la ciudad tenga más contaminación de la que me gustaría y haga muy difícil ver las estrellas que tanto me gustan, la verdad es que el halo de polución le da a la luna un misterio especial. Parece que esté pintada con tiza difuminada en el cielo. También puede ser que sean mis gafas las que necesitan una regraduación y por eso la veo emborronada, pero eso sería menos poético. 

Pensaba que no tendría tiempo de escribir ya esta noche y apenas lo tengo, pero la tentación de escribir y las ganas de huir por un momento de los rasgos anatomopatológicos del Alzheimer eran demasiado grandes como para resistirlos. 

No os sé decir si estoy triste o alegre, no consigo decidirlo. Parece que estoy en un estado límbico, carente de definición. No estoy mal, solo que hay un asunto que me preocupa y es que a Ada y a Kim les encanta la medicina. Siempre están hablando de cosas relacionadas, hasta en su tiempo libre buscan cosas relacionadas, y leen artículos como si fuera algo interesante, bueno, es que ¡les parece interesante!
Pero no es que a ellas les encante la medicina lo que me preocupa. Lo preocupante es que a mí me parezca imposible que me guste lo que a ellas. No siento ni de lejos esa pasión desmedida por los estudios médicos, por las asignaturas ni me doy de codazos por ver mejor en una operación. Fuera del temario para examen, paso de cualquier cosa que sea médica o científica en general y si me tengo que distraer con algo, desde luego, no será nunca buscar información sobre los servicios médicos de otros países y/o cosas médicas en general. 

En cambio, me paso horas tirada con libros, pero no de estudiar, sino de leer. Y siento una emoción parecida a la de ellas, de eso que te hacen chiribitas los ojos tal que así (*.*) leyendo cosas sobre mitología, historia o cosas así. Entre un antiguo documento sobre mitología celta o una nueva investigación sobre fármacos contra el Parkinson, siempre me quedaré con la mitología. 

Y eso me lleva a mi siguiente pregunta y a mi mayor preocupación: ¿hago bien en quedarme en esta carrera? Estoy llegando a enfadarme con la medicina porque no consigo que me guste como a ellas, me agobia mucho cuando se ponen a hablar de lo interesantes que les parecen las asignaturas y yo estoy deseando atravesar todas y cada una de las hojas de los apuntes con mis flechas (hago tiro con arco). Así que ya veis, volvemos a mi duda existencial por excelencia. Estudiar medicina o no estudiarla, esa es mi cuestión. 

¿Sabéis qué es lo que me ata o lo que pienso muchas veces? A mi me gusta la historia. Me encanta y me apasiona de una forma que la medicina, me temo, nunca lo hará. Pero precisamente por todo lo que sé y he leído sobre historia sigo estudiando medicina. Cuanto más aprendo sobre el pasado, cuantas más horas paso enfrascada en novelas, ensayos y estudios sobre las guerras mundiales más me doy cuenta de que la historia puede ser estupenda, pero que yo me la sepa de memoria no cambiará nada. En cambio, siendo médica, no cambiaré el mundo, pero podré cambiar el futuro de algunas personas.

Sí, soy muy melodramática y tras haber pasado veranos, meses enteros leyendo una novela de la Segunda Guerra Mundial tras otra pensé: "Si alguna vez me veo en una guerra como esta, ¿qué sería útil que supiera hacer?" Y la respuesta es obvia: 1)Aprovechar la comida al máximo en plan aguar la sopa hasta los extremos y usar hasta las uñas del pollo. 2)Disparar y aunque no tengo armas de fuego, tiro con arco. 3)Tener conocimientos médicos.
Como cocinando no tengo mucha habilidad y disparando aún menos, me decidí por lo tercero. 

En fin, esto no es exactamente así, no estoy tan loca. Pero sí, leyendo sobre el pasado acabas pensando en el futuro y en una forma para evitar que se repita. Porque, aunque parecen cosas muy distintas, el presente es una copia adaptada del pasado y el futuro lo será. Siempre son los humanos los protagonistas de todo y tenemos unos patrones de comportamiento que no parecen cambiar con el paso de los años. Así que pasado y futuro son en realidad un mismo tiempo, aunque parezcan dos ideas opuestas: pretérito futuro. Cuanto se parezca nuestro futuro a nuestro pasado es algo que está en nuestras manos. 

Bueno, la luna ya brilla con fuerza, yo llevo más tiempo escribiendo del que debiera y la entrada que se suponía iba a ser breve no sé si lo será. Pero espero no haberos aburrido mucho. Mañana tengo un día muy largo, así que os dejaré descansar. Hasta pronto ;)

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