No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

domingo, 13 de abril de 2014

Yo creo, sí creo

Hola queridos lectores,

Qué lío tiene montado el mundo. No sé si os habéis enterado del jaleo este de que han entrado en páginas del mundo mundial, eso del Heartbleed (hay que ver lo poéticos que son los hackers). Pues eso, qué susto y qué agobio y qué apuro tener que buscar contraseñas nuevas para todo. Lo peor ha sido tener que cambiar la de meterme aquí, para escribir el blog, ya pensaba que luego no lo iba a poder encontrar, ay :S. Pero en fin, si alguien ha cogido alguna cosa de mis cuentas de correo electrónico espero que le aprovechen los apuntes de dropbox y los trabajos de anatomía patológica, como decía Kim hace un momento. 

En fin, que el mundo es complicado. Con lo fácil que parecen las cosas en los libros, en los cuentos, en los mitos de los que me empapo últimamente. Sí, soy así de rara y ahora me ha dado por aprender cosas sobre mitología, como habréis notado. La griega y la egipcia ya la controlaba, pero descubrí más a fondo cosas de la nórdica gracias a unos libros y decidí seguir investigando. He pasado de unos libros a otros, he estudiado a los dioses, gigantes y otros seres, he leído todos los mitos que he podido encontrar y he establecido (esto es lo que más me gusta) las conexiones con el cristianismo. Resulta que he vivido toda mi vida engañada pensando que las fiestas cristianas se basaban en fiestas paganas para que la gente aceptara la nueva religión (hasta aquí tenía razón), pero yo pensaba que esta religión pagana sería la romana-griega, y ha resultado ser la nórdica ¡O.O! Claro, ahora todo tiene sentido. 

Si lo pensáis, estaba claro, no sé cómo no lo había visto. Porque,claro, los habitantes del basto Imperio Romano no seguían a los dioses romanos desde el principio, cada cultura que fue conquistada tenía sus propios dioses y sus propias creencias. Tuvieron que abandonarlas en favor de los romanos si querían vivir. Así que cuando Constantino I, tras el concilio de Nicea, decidió que el cristianismo era la religión verdadera, otro cambio tampoco supuso tanto en la mentalidad de sus súbditos, que no tenían tan arraigada esta cultura. El paso difícil fue cuando los germanos invadieron toda Europa. Ellos trajeron consigo toda su mitología y misticismo y a ellos sí que hubo que convencerlos más persuasivamente porque encima los germanos mandaban en ese momento. Y, para que todo fuera más fácil, se usaron fiestas paganas nórdicas como fiestas cristianas. ¡Me encanta! Es todo tan interesante. Por ejemplo, resulta que San Juan era originalmente la fiesta en honor de Balder, el dios de la luz en el día más largo del año. Y la tradición inglesa de los huevos de Pacua, viene de la diosa de la primavera Easter. 

Por no hablar de lo más guay de todo: la historia de la Bella Durmiente está inspirada en la valkiria Brunilda en la obra de "El anillo de los Nibelungos". No entro en detalles de este mito porque he pensado convertirlo en un relato para dejarlo por aquí. Cuando tenga tiempo de ponerme a escribir, que será cuando me acabe el libro de mitología nórdica. Por cierto, huelga decir que no quiero herir sensibilidades con el tema del cristianismo y las fiestas amoldadas a las nuevas creencias. Ni juzgo ni digo que algo no sea verdadero, yo solo os doy datos objetivos de estudios de mitólogos, cosas que me parecen interesantes saber como datos, nada más, pero respeto las creencias de cualquiera. 

Porque, y hasta aquí quería venir con esto de los dioses, yo creo en la magia. Por eso estas complicaciones de Internet, la fría tecnología, la medicina actual que me enseñan en clase...

¡Me desespera! No me entendáis mal, la tecnología ha supuesto un gran avance, la medicina actual salva vidas, y todo eso está genial. ¿Pero dónde ha quedado la magia, el misterio de la vida? Ahora siempre estamos conectados, siempre lo sabemos todos. Los científicos buscan respuestas a todas las preguntas. Lo cual está muy bien. Saber, avanzar, mejorar en todo lo posible, claro que está bien. Pero, ¿por qué no nos olvidamos un poco de que ya sabemos casi todas las respuestas y nos limitamos a disfrutar de la incertidumbre, del no saber?

A veces, me parece que es como si me estuviera leyendo continuamente un libro del cual ya me hubieran contado el final. Se pierde la emoción, se pierde el misterio. Yo estudio medicina, lo sabéis ¿no? xD Bueno, pues cuando estudié cómo se formaban los bebés en el útero materno me explicaron todos los pasos muy científicamente: se formaban cosas y sabía cómo y por qué. Había factores de crecimiento y miles de cosas que lo hacían posible. Lo que antes se consideraba un milagro, de repente, se reducía a una serie de hechos sucesivos y conectados, perfectamente cronometrados. Y os podría decir que el saber perfectamente cómo sucede todo es lo que le quita el misterio, pero no es así, precisamente, el ver, el saber cómo tenía lugar el nacimiento de la vida fue lo que me acabó de convencer de que era algo mágico. Y no porque no supiera explicarlo, que sí que sabía, sino porque saber la cantidad de cosas que pueden salir mal y que la mayoría de las veces no pase nada y los bebés están sanos... eso es pura magia, es un milagro. 

Así que cuando hablo de conservar la magia, no hablo de conservar la ignorancia. Son nuestros ojos y nuestras mentes las que se olvidan de la magia, no los datos. Yo hablo de seguir viendo la grandeza de las cosas sencillas.
¿Que ya sabemos que las estaciones se suceden por el movimiento translacional de la Tierra alrededor del sol y no porque Perséfone se libere del mundo de los muertos? Sí, ¿pero no sigue siendo maravilloso y digno de celebración que llegue la primavera?
¿Que ya sabemos que la lluvia depende de la condensación del agua y las presiones atmosféricas y no cae de las crines mojadas de los caballos de las Valkirias que surcan los cielos? Sí, ¿pero no es estupendo bailar bajo la lluvia?

La magia está en el mundo. Y, aunque la mayoría de las personas, haya dejado de creer en los cuentos de hadas, aunque, con el paso de los años, hayamos abandonado a nuestros niños interiores; la magia sigue ahí. ¿Qué queréis que os diga? Pues que todos necesitamos creer en algo, nuestra mente es así. Hay personas que creen en la ciencia, otros que creen en la religión. Yo no elijo a ninguno, simplemente creo.Yo creo, sí creo (a lo película de Peter Pan). Creo en las personas, sobre todo, en las personas que creo; y sí, soy muy niña todavía, y me gusta pensar en hadas, en sirenas y en historias fantásticas. Creo en lo que veo, pero también en lo que siento. Y creo que me vais a tomar por loca y que os voy a aburrir. Pero no puedo leerme libros enteros sobre mitología y magia sin dejarme llevar por el misterio de aquellas tierras antiguas y ocultas bajos los espesos mantos de la nieve. 


Por que, vale, la aurora boreal no tiene nada que ver con fuerzas divinas ni sobrenaturales, es todo un proceso perfectamente racional y científico... ¿pero no os parece mágica?

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