No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 19 de mayo de 2014

Believe in your dreams

Queridos lectores, 

¿Cuánta alegría cabe en un cuerpo humano? No lo sé, pero creo que estoy a las puertas de sobrepasar ese límite y explotar de felicidad. Es una sensación muy extraña, al menos para mí, que estoy acostumbrada a convivir con mi vacío interior. Pero es que hoy ha sido un día de emociones. Al levantarme me he encontrado con un comentario en la pasada entrada (gracias de nuevo TH por tus palabras) y, claro, como con la última, me he llevado una alegría inmensa al ver que había alguien que leía mis disparates. Porque, claro, yo me pongo aquí a escribir y, a veces, tengo la sensación de que escribo para el gran agujero negro de internet, pero que no será nada leído. Así que siempre me sorprende ver un comentario de una persona real O.O

Por si esto fuera poco, hoy mis chicas están dando buenas noticias y comparto con ellas su alegría. Kim ha ascendido de color en el cinturón de kárate, Sadee sigue acercándose a su boda... Y todas parecemos contentas. Todo es muy idílico. Aunque sí que ha habido un hecho especial que me ha acabado de colmar. Ellen, la amiga que se leyó mi libro, se lo pasó a una correctora. Y esta segunda persona con experiencia y que, además, no me conoce de nada, pues se lo ha leído y, sorprendentemente, se ha enganchado. Le ha encantado y, como sabéis, que alguien alabe o disfrute con lo que he escrito... es casi lo que más feliz me hace. 
En fin, que hoy estoy insoportablemente contenta y no sé qué hacer con toda esta energía desbordante (ya no tan energética puesto que tengo sueño). Pero sí, es raro, normalmente, cuando estoy estudiando (o sea, la mayor parte de mi tiempo), cuando estoy sola o, incluso, con gente, solo siento vacío. Siento cosas, pero no del todo. Me siento vacía e incompleta, siempre falta algo. Y, de repente, gracias a Ellen y sus mágicas palabras, no solo me siento plena, sino a punto de explotar de desbordarme por tanta alegría que casi no cabe en mí. 

Bueno, mi madre a falta de Anastasio, me ha desinflado un poco la alegría. No ha tenido la reacción que esperaba y tampoco esperaba una muy buena reacción, me valía con el típico "muy bien" que le dicen hasta al perro cuando se sienta. No, a mí me ha dicho: "¿Eso significa que te lo publican?" Y yo he respondido "No, aún no, era solo una opinión, ella no es editora" ..."Ah"...Y el mundo ha seguido por otro camino. Lástima que los intentos no cuenten como éxitos, ¿Verdad? Supongo que mi madre tiene razón y una opinión no significa mucho a nivel real, en cuanto a publicación; pero para mí lo significa todo. Que le haya gustado, que enganche, que el proyecto siga adelante... es una fuente de una energía que se había agotado tiempo atrás. Y, aunque mi madre no ha tenido la mejor reacción del mundo, estoy muy feliz de poder compartir esta buena noticia con todos vosotros, mis queridos lectores, y con mis chicas ;) 

Veréis, justo delante de mí, en la pared en frente de la mesa donde estoy escribiendo en este momento y donde escribí parte de mi libro, tengo un cuadro. Es una foto del Paseo de los Poetas en Nueva York. Pegada en una esquina, hay una pequeña tira de papel arrugado en la que pone "Believe in your dreams" Un papelito que me dieron en mi primer viaje fuera de España, cuando estuve en Irlanda, un tierra llena de magia con el pasado de las leyendas celtas que me apasionan. Una chica disfrazada de druida me la dio y podría haberla tirado o haberla colocado en cualquier otro sitio, pero desde que volví a casa decidí ponerla en el marco del paseo de los poetas, porque yo no quiero ser poeta, pero era lo más parecido a un escritor. Porque ya sabía que creer en mis sueños significaba creer que podría ser escritora. Os he dicho muchas veces que yo creo, soy muy infantil y creo en la magia, creo en la gente que quiero, creo hasta en las hadas... Pero hay algo en lo que llevo años sin creer... En mí misma. Es algo que no he logrado hacer a pesar de toda la fe y confianza que pongo en el resto de personas. Pero no en mí. Y creo que ya es hora de cambiar esto. Si puedo creer en criaturas mágicas, puedo creer en mí, en mis sueños, en mi valía. Puedo confiar en que podré con estos exámenes, en que los acabaré rápido y así podré concentrarme durante este verano en recibir portazos de las editoriales hasta conseguir mi sueño. ¿No es eso creer? No rendirse jamás. No abandonar. Tener fe ciega sin importar lo que pase. Confiar en que lograrás lo que te propongas. 

Mañana será otro día y puede que, cuando me levante, y me ponga a estudiar cardiología y vea que mis conocimientos están bajo mínimos, se apague en mí toda llama de fe. Pero, al menos hoy, creeré en mí ;)

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