No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 26 de mayo de 2014

Bella y Bestia I

Queridos lectores, 
Acabado el primer examen y con una cosa menos, hoy me he dedicado a escribir para olvidarme un poco del mundo y los exámenes. Y bueno, os dije que tenía un relato para ahora cuando por estudiar no pudiera escribir mucho y el caso es que lo tengo hecho, pero por vergüenza no os lo he puesto. Porque me decía que a ver si no os gustaba u os parecía un rollo. Pero va, me he decidido y voy a hacerlo rápido antes de cambiar de idea. 

Os pongo en situación. Tras unos golpes de la vida, me apetecía mucho escribir pero no tenía tiempo de pensar en personajes y crear identidades con todo el trabajo psicológico que lleva crear a una persona. Así que me decidí por personajes que ya conociéramos todos y reescribir sus historias. Lo sé, no soy nada original, pero es un relato válvula de escape que escribo por desestresarme más que por hacer una gran historia. Lo he llamado Saga GRIMM porque consiste en coger las historias de toda la vida de los hermanos Grimm, Christian Andersen o cuentos populares, y hacerlos a mi manera. Repito, sé que no soy original, pero me apetecía. 

En fin, decidme lo que pensáis porque si os parece muy aburrido no os voy a estar mareando con piezas del relato ;) Espero que os guste al menos un poquito. 

Bella y Bestia

Recuerda quién eres…

Siempre le habían gustado las rosas. Sus pétalos eran suaves y delicados, parecían estar a punto de romperse con cada nueva ráfaga de viento. Y, al mismo tiempo, su tallo se erigía orgulloso y altanero, desafiando con afilaras espinas a aquel que osara arrancar a la flor de su hogar.

Aquellas consideraciones ocupaban la mente de Bella mientras escuchaba los gritos ahogados de su familia en el salón. El jardín era su mayor refugio y, en ocasiones, su único hogar. Padre discutían con sus hermanas, como de costumbre, con una nueva voz que se había unido a ellos para decidir su destino, Gaston, su…¿prometido? No sabía exactamente lo que era, él no había llegado a declarársele formalmente, aunque la cortejaba como si tuviera esa intención y ella se dejaba cortejar porque era un amigo de toda la vida en el que podía confiar. Pero las cosas habían cambiado, las deudas de su familia comenzaban a ser acuciantes. Lo sabía, aunque nadie quisiera decirle nada. A veces los odiaba por querer protegerla tanto. No entendían que ella era como aquella rosa que sostenía entre sus manos: podía parecer delicada y hermosa, pero era capaz de protegerse con espinas si era necesario.
¡Bella! El grito de su padre la sorprendió sujetando aquella tierna flor y al girarse de manera refleja para buscar su voz, una de las espinas que había admirado desgarró su blanca piel.
¿Sí, padre?
Entra, por favor.

Bella dejó la cesta sobre la chimenea, apagada desde que no tenían dinero ni siquiera para algo de carbón o leña. Al pasar por el recibidor se miró un segundo en el espejo, la imagen de una joven de pelo castaño largo y ojos verdes le devolvió la mirada. No era tan tonta ni tan inocentes como todos la hacían por su juventud e inexperiencia. Sabía que era hermosa, que muchos hombres la perseguían y la deseaban. Ella nunca había amado a nadie y ni siquiera aspiraba a hacerlo, tenía demasiado miedo de los hombres después de lo que habían pasado sus hermanas. Por eso se sentía a gusto con Gastón, a él lo conocía desde siempre y sabía que aunque no lo amara, con él estaría segura.

¿Qué quieres, padre?
Bella, hija, Gastón me ha pedido tu mano. Quiere convertirte en su esposa, ¿aceptas?
Los miró a ambos sin saber cómo reaccionaba, no esperaba aquella pregunta. ¿Aceptaba? No sentía una pasión arrolladora por Gastón, aunque era guapo y muchas chicas suspiraban por él, ella solo veía al amigo de la infancia que siempre la había perseguido. No lo amaba, pero lo quería, había sido bueno con ella y la cuidaría.
Sí, padre.
Estupendo, estupendo, al fin una buena noticia.
Pero padre, ¿no nos has escuchado?Una de sus hermanas comenzó a gritarNos arruinaremos, moriremos de hambre. Nuestra idea no es tan descabellada ¡nosotras también nos sacrificamos! Pero ella no porque es tu preferida. Había un tono mordaz en sus palabras que Bella no podía omitir, aunque fuera su hermana.
Silencio, he dicho que no.
¿Qué, qué pasa?Nadie le hablaba, nadie le decía nada. Era exasperante Decidme lo que pasa, por favor ¡Ya no soy una cría!
Te diré lo que pasaEstamos arruinados, completamente. Tu adorado padre ha dilapidado nuestros últimos ahorros en las apuestas.
Bella miró a su padre que retiraba la mirada avergonzado.
Padre susurró compungida. Desde que el tifus se había llevado a su madre años atrás, el tiempo se había abalanzado sobre su padre como un depredador, había envejecido de golpe. Se había escudado en la bebida, se había metido en demasiados líos, demasiados juegos. Sin madre se había descontrolado demasiado.
Y es el único que debe dinero…Bella creyó ver que su hermana miraba a Gastón, pero él alzó una ceja como si la cosa no fuera con él No podemos devolverlo y si no lo devuelve, vendrán a por él. Ya sabes la clase de gente que se mete en esos asuntos, no se andarán con meras amenazas.
Pero eso es horribleExclamó BellaHay que hacer algo.
Precisamente, solo hay una cosa que podemos hacer.
Anastasia, no…Intentó protestar su padre.
Calla, ya nos has metido en demasiados problemas. Se lo diremos y que decida ella.
¿Decirme qué?
Solo hay una manera de conseguir dinero a tiempo para evitar que los matones se encarguen de padre. Que te entregues al  Señor del Castillo. Al contemplar su cara de horror, susurróNosotras lo hicimos, ¿por qué tú no?

Sí, sus hermanas lo habían hecho, pero ella estaba aterrada. Caminó hasta la ventana, desde allí podía contemplar la silueta lejana de un enorme castillo en lo alto de una colina, parecía vigilar el valle entero y todos sus habitantes. Eran muchas las leyendas y los rumores que corrían sobre el hombre que vivía allí. Nadie lo había vista, nunca había salido de aquel castillo. Simplemente reclamaba a las doncellas, las compraba. No recordaba desde cuando, parecía que desde siempre, al menos, desde que ella tenía memoria. Cuando era niña la amenazaban con llevarla con el Señor del Castillo si no se portaba bien. Los padres empobrecidos o desesperados llevaban allí a sus hijas, las dejaban en las puertas del castillo, recogían una buena suma de dinero y se iban sin mirar atrás. Algunas no volvían nunca. Otras, como sus hermanas, volvían para contar toda clase de horrores. Decían que él era un monstruo, que estaba loco. Habían permanecido con él un día y habían vuelto lívidas, pálidas, con el miedo y la rabia en los ojos. Nunca le habían contado exactamente qué vivieron, pero no tenía ganas de experimentarlo por sí misma.

Lo hicimossiguió su hermananos entregamos por deudas menos alarmantes que la de ahora. Llegamos allí y padre recibió el dinero, un día, solo un día de horrores, te vuelve a pagar y te deja libre. ¿Por qué no?

Era cierto ¿Por qué no? Durante años se había sentido mal, se había enfadado porque sus hermanas la apartaran de su lado, la miraban de manera diferente porque los demás la trataban de manera diferente. Su padre, su madre, los dos la habían adorado, su madre hasta la muerte; su padre hasta que sucumbió a la mirada y comenzó a confundirla con objetos. Les había reprochado que la trataran de forma distinta. Si no iba, seguiría interponiendo una barrera entre sus hermanas y ella.
Tienes razón. Iré.
Pero Bella Gastón la aferró del brazo. No puedes hacerme esto, nos acabamos de comprometer.
Tengo que hacerlo por mi familia. Pero eres libre, no tendrás que seguir conmigo después de esto. No te obligaré a seguir con el compromiso.
No, yo te quiero pase lo que pase.
Forzó una sonrisa. Le gustaría poder devolverle aquellas palabras, pero no podía.
Pues está decidido—Sentenció su hermana. — Irás. Es lo mejor hermana, ya verás. Lo haces por padre y por nosotras. Será un día, unos pocos días a lo sumo.

No supo qué contestar. Volvió a mirar por la ventana. El castillo seguía allí imponente. ¿Qué clase de hombre la esperaría allí. 

***
Luego se pone más interesante, prometido. Me voy a ver si hago como que estudio un rato más :)

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