No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

jueves, 8 de mayo de 2014

Esclavos del ADN

Queridos lectores, 

Sigo sobreviviendo al mal gusto musical de Anastasio y al estrés de la cercanía a los exámenes. Pero mejor no hablemos de eso -.-'. Como decíamos ayer (a lo Fray Luis de León) la genética me está ganando el pulso en lo que a cuidados de Brave se refiere. Mi pequeño lobito despierta mis ya de por sí muy activos instintos maternales y, a veces, me sale la vena materna de la sobreprotección. Esto me ha llevado a pensar sobre si realmente somos libres, ¿podemos decidir en nuestras vidas? ¿o el ADN nos tiene esclavizados? Me está viniendo la imagen de una doble hélice de ADN vestida a lo faraón egipcio y armado con un látigo, mientras nosotros, tristes fenotipos de ese ADN tirano, somos los esclavos. Pensamos que actuamos por libre voluntad, pero es todo un engaños. Somos esclavos, simple y llanamente, de todo. Las mujeres somos esclavas de nuestras hormonas más de lo que queremos, a mí al menos me impulsan a comer de una manera descontrolada por no hablar de los ataques de ira irrefrenables. Esclavos de nuestro ADN que nos da, no solo enfermedades diversas, sino encima patrones mentales que hará que nuestros pensamientos o impulsos se orienten de una determinada manera. Aunque estos patrones también son moldeados en nuestras mentes juveniles a lo largo de nuestra infancia. 

Así que ya veis, queridos lectores, puede que la libertad de la que tanto hablamos no sea si no una farsa que nos hemos montados. Como cuando yo era pequeña y ya sabía quiénes eran los Reyes Magos, pero no se lo decía a mis padres para que mi madre siguiera con la ilusión; o como cuando ya sabes lo que te han regalado por tu cumple, pero finges que no para tener cierta sorpresa. Como si quisiéramos mantener la emoción. No... ahora que lo pienso... ¡Es precisamente porque queremos mantener la emoción dela vida por lo que existe la libertad! Claro, para mantener la sorpresa hasta el final, mantenerte enganchado. 

Mantenemos el misterio sobre quiénes somos, qué queremos. No nos forzamos en descubrirlo, no queremos mirar adentro y ver que somos lo que nuestros genes y el ambiente han hecho de nosotros. No queremos mirar para no estropear la sorpresa de quiénes podemos ser, qué podemos conseguir. Porque en nuestros genes puede poner que somos humanos, gente de tierra, pero a lo mejor nosotros queremos volar. 
Os decía el otro día, también, que hay a veces veo dos tipos de personas en el mundo: a las que me parezco y a las que me quiero parecer. Veo lo que dicen mis genes, lo que marca mi comportamiento, el tipo de persona que soy o que creo que soy. Y luego está el que quiero llegar a ser. Yo soy de los que quieren volar aunque sus genes solo le hayan dado piernas y no alas. Por suerte para mí, en ese pulso constante que mantenemos con nuestra genética, los humanos hemos inventado aviones y otros aparatos. En fin, no hablo de que a estas alturas de la película vaya a hacerme pilota (que fue una idea que mantuve durante un tiempo cuando iba a bachillerato) No, más bien pienso que podemos luchar contra el determinismo genético, aunque no puedo asegurar que se pueda ganar. Porque ayer, después de tres días en la ciudad, me volví a casa para ver a Brave, no aguantaba más sin verle. Lo peor es que como es chiquitín y es un perro y no sabe lo que es la universidad, pienso que él piensa que lo estoy abandonando y me da una pena terrible T.T

Ah, pero una cosa importante. La genética conocida puede tener el efecto "Oráculo de Delfos" el oráculo griego de Apolo que podía ver el futuro. Entre una de sus muchas perlas, estuvo decirle al padre de Edipo que cuando este fuera mayor lo mataría y se casaría con su madre. El padre, escandalizado, mandó matar a su hijo, aunque al final, el enviado no pudo y lo dejó con unos campesinos (en algún punto de la historia alguien le atravesó los piececitos con un clavo, me suena). Lo importantes es que cuando Edipo creció se fue en busca de sus verdaderos padre sin saber quiénes eran, al llegar a Tebas está lo de la esfinge, que descubre el enigma, y al llegar a la ciudad, mata al rey y se casa con la reina. ¿Adivináis quiénes eran? Pues papi y mami. El caso es que la historia de Edipo, su futuro, no se hubiera cumplido de no haberlo conocido de antemano pues habiéndolo criado como su hijo él no se hubiera enfrentado al rey por el trono, que le pertenecía en derecho. Pues me pregunto si con la genética puede pasar algo así. A lo mejor, intentando no parecerte a alguien cuyos genes has heredado, acabas pareciéndote todavía más. Aunque bueno, si la vida te da limones haz limonada o, como me gusta decir a mí, cuando la vida te dé la espalda, aprovecha y mírale el culo ;) Vamos, que hay que sacar beneficio de las piezas de lego de nuestra genética. Yo, por ejemplo, tengo los genes de mi madre muy protectora, pero también los de una bisabuela que, a pesar de haberse quedado ciega, seguía más espabilada que ninguna, y llegó a ligar por teléfono con un jovencito de 18 en sus bien entrados 80 años. Que crack de mujer. No llegué a conocerla, pero por lo que me han contado era todo un personaje. 

En fin, se acerca la época de exámenes así que tendréis noticias mías más dispersamente y casi todas para deciros que voy a suspender, porque soy muy negativa pre-exámenes. Y, por cierto, tengo otro personaje para el blog, por ahora es el chico del ascensor, he coincidido con él varias veces y creo que me está tirando los tejos, pero como soy tan mala para eso puede que necesite que me tire una teja real para cerciorarme xD. 

Deseadme suerte y paciencia para lo que me espera, queridos lectores ;)

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