No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

sábado, 17 de mayo de 2014

Ha llegado la hora

"Apunta lo más alto posible, que para bajar siempre se está a tiempo"

Hola, queridos lectores,

Sé que ha sido un largo tiempo sin escribiros, pero aquí me encuentro, de lleno en el periodo de exámenes, con apenas una semana para que llegue el primero de los duros, sabiendo que ahora mismo mis conocimientos sobre lo que me voy a examinar rayan la nada y sin ganas de estudiar. 

La frase con la que he empezado hoy, lo de llegar alto, es algo que siempre me ha dicho mi padre. Eso y lo de no dejar para mañana lo que se puede hacer hoy. Decía que es más fácil bajar una vez que has subido, que seguir subiendo cuando estás abajo, y yo seguí su consejo, lo tomé como propio, como un mantra que me acompañó gran parte de mi vida. Hasta que llegué tan alto que mirar abajo me producía vértigo y me di cuenta de que bajar es más difícil que subir y que, cuanto más alto, mayor es la caída. 

Supongo que toda la serie de incoherencias con las que os voy a deleitar hoy comenzaron un día que todavía sigue en mi memoria, cuando apenas contaba con tres años, y caminaba hacia el cole cogida de la mano de mi padre. Recuerdo ir mirando al suelo, a las mismas baldosas de ladrillo rojo que siguen hoy en día, escuchando como me decía que tenía que estudiar y llegar lo más alto posible, no conformarme nunca y subir y subir... porque para bajar siempre se está a tiempo. Entonces yo decidí, en ese mismo instante, con tres años, que seria buena, y además lo pensé así, con estas mismas palabras: porque si eres bueno y haces los deberes, te vas a jugar pronto; pero si eres malo y no haces los deberes por jugar, luego tienes que hacerlo y ya no juegas más. 

Si pudiera volver atrás en el tiempo... me daría una collejita y me diría a mí misma: Bonita, en la vida no siempre se puede ser buena. Pero lo he sido, me he esforzado en escalar sin fijarme en lo que dejaba atrás, sin pararme a considerar la altura, lanzando la cuerda cada vez más alto y sin saber si algún día habría una meta con la que pudiera descansar. 

Y el problema es que me encuentro a las puertas de los exámenes, cansada de escalar. Sinceramente, ahora creo que escribir un blog no me ha ayudado mucho, no os ofendáis, pero antes tenía las dudas sobre la carrera más atadas en mí. Ahora que las he puesto por escrito, todo se ha vuelto más real y la parte de mí que se cuestiona qué hago aquí está ganando fuerza. Este verano me he propuesto pensarlo muy seriamente y, claro, esa parte de mí, que se imagina que el año que viene ya no hago medicina, piensa que para qué perder el tiempo estudiando. Así que tengo ganas bajo cero de estudiar. 

Pero este es el punto: Yo decidí entrar en medicina. Conducida por mis padres, un poco engañada, sin saber en lo que consistía la carrera, por motivos tontos como que me daba la nota... Sí, pero lo elegí yo. Nadie me puso una pistola en la cabeza, nadie me impidió realmente que cambiara de opinión. Decidí dejarme llevar por lo que querían los demás porque era más cómodo, más fácil que pensar en lo que realmente quería hacer, cosa que ni siquiera años después tengo claro. Fui tonta y antepuse el falso orgullo de decir que estudiaba la carrera más difícil, al de decir que estudiaba la carrera que me gustaba. Pero ahora estoy aquí y si me hacéis la pregunta del millón, si volviera a empezar,, si partiera de cero... no lo cambiaría. Porque sigo sin saber qué trabajo me hará feliz, porque gracias a estar en esta carrera he conocido a mis chicas, he conocido la amistad más profunda y verdadera; porque estando aquí, en mis pequeños días de hospital, he ayudado a la gente, a un puñado de personas que podría contar con los dedos, que os podría enumerar, pero esas personas salieron de una operación con una sonrisa y un "gracias" para mí. Y eso tiene que merecer la pena. 

Y, porque estoy aquí y, la verdad, no creo que quisiera o pudiera encajar en otro lugar, tengo que aparcar mis dudas por un momento. Colgarlas y dejarlas aparte mientras me concentro en estudiar. Así que, como decía la gran Escarlata O'Hara, ya pensaré en ello mañana. Hoy importa que me concentre, que calme esta angustia, estos nervios y supere esta nueva prueba. Y, cuando la haya pasado, con la madurez y la experiencia de una nueva época de exámenes, pensaré qué hago con mi vida. Pero ahora toca concentrarse. Seguiré escribiendo, claro, tengo unos relatos, pero más espaciadamente que antes. Bueno, es hora de descansar porque mañana me he propuesto empezar en serio... (me lo propuse ayer y hoy y antes de ayer..., pero mañana es la buena)

2 comentarios:

  1. Hola.
    Q lindo que decidas seguir con la carrera.
    Es confuso cierto?... Escalar como dices. La chica perfecta. La niña de 10. La niña honesta. La q puede hacer todo. La q da su cuerpo y alma con tal de llegar a la cima.

    Pero....llega el momento en que admites q.....la vida seria muuuy aburrida si no se tiene una meta en mente. Y q mejor manera de disfrutarla intensamente q proponerse una meta q esteee muy muy alta.

    Estoy segura q la carrera te traerá sorpresas inesperadas q t mantendrán muy entretenida y emocionada

    Saluditos :-)

    -TH-

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    1. Gracias TH, me ha hecho mucha ilusión tu comentario. Y me ha dado ánimos para el día de hoy. Espero que tengas razón y la carrera me traiga buenas sorpresas. Entretenida ya te aseguro que me tiene... Muchas gracias :)

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