No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 5 de mayo de 2014

Mi madre vs la genética

Hola queridos lectores, 

Perdonad por estar varios días sin escribir. Es que tengo unos panoramas últimamente... (-.-').

Ayer fue el Día de la Madre y quería haberos hecho una entrada hablando de lo que son las madres para nosotros. Al menos, para mí. Aunque la verdades que, mirado con perspectiva, mi madre no sale muy bien parada en mis entradas

Por eso, quiero dejar claro, que yo quiero a mi madre, porque es mi madre. Al fin y al cabo, las madres nos aguantan (literalmente) durante nueve meses. En mi caso, fueron 9 meses y quince días extra. Las madres son nuestro mayor apoyo desde que nacemos, lo primero que sentimos, lo primero a lo que nos aferramos. Y, vale que eso de cogerse al dedito de los mayores está condicionado por un instinto básico, igual que succionar la leche, pero el caso... Nos aferramos a ellas y ellas a nosotros. Están dispuestas a sacrificarlo todo por sus hijos. 

Así que sí, me enfado mucho con mi madre a veces porque es muy miedosa, la aterra que yo intenta volar del nido cual canario aventurero, me ha ocasionado algún que otro trauma (porque yo soy muy traumatizable sobre todo), pero por mucho que me enfade, a veces, con ella, por mucho que me exaspere o que colme mi paciencia con sus miedos infundados... nunca olvidaré que estoy aquí gracias a ella que decidió tenerme a pesar de la opinión de todos los médicos, que fue mi mejor y única amiga cuando todas las de mi edad me dieron de lado, que le gusta darme sorpresas y hacerme regalos bonitos que me den suerte para los exámenes...En fin, no olvidaré que es mi madre y la quiero por ello y a a pesar de ello. 
Porque madre solo hay una... ¡y menos mal! (-.-') Sí, con un va que chuta, ¿pero qué haríamos sin ella? 

Por otra parte, y ya que hablo de mi madre, me he estado planteando estos días el peso que tendrá la genética. ¿Somos realmente libres de elegir cómo queremos ser? Veréis uno de los motivos de que lleve varios días sin escribir es que he estado cuidando de Brave a todas horas, es taaaan bonito. Lo tengo casi como a un bebé y mi mayor miedo se ha visto cumplido... ¡Me parezco a mi madre!

Lo digo porque yo le puse de comer unos trozos de pollo que habían sobrado desmenuzados, o sea, con cuidado de que no le cayera hueso. Y aún así, estando en mi cuarto estudiando no paraba de darle vueltas: "a ver si no he quitado todos los huesecitos y mi pobre bebï se está ahogando" Y bajaba a comprobarlo. Así varias veces, hasta que comprendí que la genética me había jugado otra mala pasada. Además de la talasemia y las migrañas, me ha pasado las neuroas y miedos incontrolables de mi madre (-.-') Solo la perdono porque también me tocaron los ojos de la gamma de colores bonitos de la familia, que si no... ¬.¬

Así que ya veis chicos, YO que tanto me quejo de los miedos de mi madre que me atrapan y me hacen llevar una vida pegada al móvil para comunicarle a cada segundo dónde y cómo estoy... acabaré siendo igual. Por lo que me he dicho ¿Podré cambiar, podré controlarme o la genética me ganará la partida? Pues no lo sé, eso solo el tiempo lo dirá... Puñetero Mendel ¬.¬

Bueno, lo de cambiar de personalidad lo he tenido siempre presente. De hecho, en el mundo hay dos tipos de personas: aquellas a las que me parezco y aquellas a las que me quiero parecer. Yo soy buena, soy dulce, inocente, ingenua... Y ese es un tipo de persona. Pero luego están las chicas malas, traviesas, con decisión, poder y que consiguen rebelarse ante todo... Y así es como quiero ser. 
Tengo a Anastasio a mi lado cantando "La Rumba del Mango" y metiéndome prisa para que me vaya a cenar (Ja ja ja se cambian las tornas! os lo explicaré luego) Así que me voy antes de que me traumatice O.o

Hasta luego chicos (y espero que este luego no sean otros tantos días ;) )


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