No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

martes, 24 de junio de 2014

Día de excesos

Queridos lectores, 

Me encuentro fatal :S Me duele la tripa y me está costando un esfuerzo considerable no estar retorciéndome de dolor para poder escribiros. Pero e apetecía escribir y he pensado que distraer la mente podría ser bueno para el dolor. La causa de mis males podría radicar en algún virus estomacal, cosa que no descarto, aunque por algún motivo, una parte de mí me dice que es por los excesos alimentarios de ayer. Y es que, queridos lectores, no sé si lo había comentado mucho, pero estaba a dieta. Más que estar a dieta, vivía a dieta desde los dieciséis años  y casi hasta hace pocos días. Cinco años. Por alguna razón extraña a mí, cinco años parece mi límite de tiempo no establecido. Estuve cinco años en kárate hasta que dejé de ir, cinco años "colada" de Zacarías hasta que vi que era una tontería, cinco años a dieta y adiós a las precauciones alimentarias. Si este patrón sigue así, seré de las que se suman a las increíbles historias de estudiantes que dejan medicina en el 5º año y cuando te lo cuentan siempre dices "¿Por qué? Por un año más, termina la carrera" Pero quizás es cierto determinismo casi genético que nos impulsa a no aguantar más de cinco años las cosas que no nos gustan demasiado. Porque, desde luego, llevo más de cinco años escribiendo y leyendo. 

Si os preguntáis, ya puesto, a qué se debieron los excesos de ayer que hoy hacen que mi conciencia los apunte como principales sospechosos de mi dolor de tripa, pues fue el cumpleaños de mi padre, además de la noche de San Juan, la noche del fuego. Tradición que, por cierto, se copió de la mitología nórdica donde estaba dedicada al dios Balder, de la luz, que fue asesinado y como los nórdicos quemaban los cuerpos en piras funerarias, se rememoraba con fuego. El caso es que, como mi padre es muy tiquismiquis y delicado en cuanto a regalos se refiere, preferí no comprarle nada y hacer una comida un poco más arreglada y una tarta. Así que ya para comer tuvimos un buen menú consistente en pasta con salsa boloñesa, la pasta que sobró y quedó blanca la usé para hacer unas tartaletas de pasta que es una comida aparte, pero que como quedan muy monas pues las hice. Son muy fáciles, es coger un poco de pasta blanca, batirlas con un huevo, queso rallado, algo de pimentón dulce y orégano y freírlas un poco hasta que se queden doraditas. Se les puede poner un huevo escalfado por encima, pero me parecía abusar. 
Luego hicimos una ensalada completa, tostadas de pan con salmón y otras de jamón y sepia rebozada más cosas de picar. Lo sé, demasiada comida, pero mi hermano y mi madre también querían participar y cada uno aportaba un plato. 

Por si la comida no fuera suficiente, decidí desempolvar mis habilidades de repostera, las cuales uso de verano en verano, para hacerle una tarta a mi padre. Se presentaron básicamente dos problemas: uno fue que mi madre no quería que hiciera la tarta para no mancharle la cocina, el segundo que al no querer ella que hiciera la tarta, no me dejó comprar todos los ingredientes. Pero soy muy tozuda en ocasiones, y quería hacer una tarta, así que tuve que modificar la receta en ausencia de los ingredientes que mi madre no me dejó comprar e inventarme prácticamente una tarta con lo que tenía por casa. Menos mal, que en mi casa son muy golosos y siempre hay chocolate. Luego limpié la cocina, que conste. El caso es que con dos recetas que encontré por internet para que me sirvieran de guía, hice una tarta con base de bizcocho de dos colores, una capa de plátano y otra de chocolate, con una cobertura de chocolate espeso como le gusta a mi padre, pero la cobertura la dejé aparte porque me parecía muy pesado, así cada uno se pone el chocolate que quiere. A ver qué os parece:

Bueno, lo de la decoración no es lo mío, pero estaba buena. Aunque lo que más me gustó no fue su sabor, sino la forma de tarta típica que sale en las películas. Me recordó muchísimo a la tarta típica que podría haber hecho, y seguro he visto en alguna película, la Reina Malvada de Blancanieves, si en vez de plátano fuera de manzana. Y, como resulta que soy una gran admiradora de Lana Parrilla, sobre todo, en su papel de Evil Queen/Regina Mills en la serie Once Upon a Time, he bautizado esta tarta (ya que me inventé la receta como me dio la gana) Como Tarta Regina. ¿Qué os parece?

Pero la cosa, no quedó aquí. La noche de San Juan, en España, se celebra en el mar. Si estás en la montaña lo puedes hacer también, pero no hay olas para saltar. Así que por la tarde fuimos a la playa y cenamos más (-.-') En fin, que mi pobre estómago no ha soportado una entrada tan de lleno y tan rápida en el mundo de los no-dietensis. 

Por cierto, nos llevamos a Brave a la playa, estaba adorable saltando las olas, saltando en el agua en vez de caminando. Lo peor para el pobre fue cuando lanzaron fuegos artificiales y se asustó mucho. Recuerdo que cuando me lo trajeron con apenas unas semanas fue la época de los petardos y siempre se acurrucaba en mi regazo temblando.

Creo que me ha sentado muy bien escribir y distraerme un rato, ahora me duele menos el estómago, así que voy a seguir escribiendo relatitos para poneros por aquí. No quiero ser pesada, pero a Sadee, al menos, le gustan y a mí me hacen un gran papel dándome algo con lo que entretenerme, para escribir y pensar historias alocadas. También tengo que concentrarme en mi segundo libro, pero eso es mucho más complicado y sigo peleándome con mis musas para poder meterme de lleno. Por ahora, estoy leyendo mucho y mi manía de narrar el mundo sigue acentuándose, así que tengo que escribir pues si no me expreso de manera oral igual que lo hago por aquí, con la consecuencia de que mis padres no me entienden cuando hablo, y si ya de por sí me siento incomprendida, esto lo aumenta mucho más. Hablando de padres y sentirme incomprendida. Ayer pasó una cosa curiosa. Me resulta inevitable, porque tiendo a ser demasiado transparente, no hablar de las cosas que pienso o me preocupan, puedo hacerlo pero me cuesta un gran esfuerzo. El caso es que como lo de cambiarme de carrera, estudiar medicina ¿sí o no? es la gran pregunta que ocupa y mortifica mi vida y me persigue hasta en sueños. No es raro que no lo pueda ocultar y deje caer más de un comentario sobre  cambiarme de carrera y otras posibilidades. Mi madre siempre se niega en rotundo y me argumenta en contra, que por mucho que ellos me dijeran, fue cosa mía cogerla y que apechugue con mis decisiones. Que ellos no me obligaron, tiene razón, claro, pero aún así no es el argumento que más me ayuda a conciliar el sueño. Mi padre, por lo general, hace como si no lo escuchara o no quisiera escuchar, se calla o cambia de conversación, y yo no estaba segura de si no me escuchaba, no me quería escuchar o le daba igual. Hasta que ayer me dijo "Pero vamos a ver, dentro de todo lo que es medicina ¿habrá alguna cosa que te guste?" Y yo O.O "Bueno, claro, sí, me gusta hablar con la gente y los niños" Y me dijo "Pues ya está". Supongo que lo dio por tema zanjado y yo debería zanjarlo también en mi mente y hacerme a la idea de que no hay posibilidad de escapar de la vida que tengo. Como me han dicho mis padres, cuando gane mi dinero, si quiero estudiar otra cosa, me la podré pagar y podré hacerlo. 

Por cierto, ¿os ha gustado mi arte culinario? Si es que en el fondo soy una artista, no muy buena, pero una artista. No os podría dar la receta porque ya no lo recuerdo, me lo fui inventando. Así que, cuando se trata de cocinar, mi mejor consejo sería tener una receta que te sirva de base y, a partir de ella, simplemente seguir a tu instinto. 

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