No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

domingo, 27 de julio de 2014

Sobre hombres y otras bestias

Queridos lectores, 

Hoy tengo algo muy importante que decir y es que estoy terriblemente cabreada con esta pantomima que llamamos mundo y con los creadores de esta esperpéntica farsa. Creadores que no son otros que los hombres. 

Comenzaremos por el principio y es que el origen de mi furia se remonta a hoy por la mañana cuando mi padre nos ha arrastrado a mi madre, hermano y a mí a uno de sus pasatiempos favoritos: los encierros camperos. Para las personas no tan "rurales" (de pueblo) como yo, os explicaré que consiste en que muchas personas (sobre todo hombres, pero no solo) montan a caballo, sueltan un toro y los jinetes lo conducen a base de asustarlo, gritarlo, empujarlo y otras lindezas, desde el monte donde lo sueltan al pueblo para allí encerrarlo en una plaza de toros donde el pobre animal encontrará su más que probable muerte. Por si no se contentaran con tan piadosa actividad, en la que después me explayaré, los encargados de las fiestas de este pueblo han tenido a bien poner jaulas exhibiendo toda clase de animales. Había algunos que estaban más o menos bien. Quizás las ovejas no estén demasiado mal en un pequeño recinto, pero no, me parecía terrible la forma de encerrarlos en pequeñas jaulas a animales que no están hechos para la cautividad. Había, por ejemplo, un mapache. Vale, yo nunca antes había visto un mapache igual que muchas personas, pero aún así sé que los mapaches no sobreviven en jaulas. El pobre estaba muy nervioso, la gente lo ponía atacado. La siguiente vez que lo vi estaba tirado con la mirada perdida y me dio verdadera pena, todos aquellos animales. 

Yo sé bien lo que es estar encerrado en una jaula, sin poder escapar de tu destino. A pesar de la creencia popular, los animales no están hechos para estar encerrado. Nadie está hecho para permanecer en cautividad. Somos seres libres, deberíamos serles. Los animales no son tan distintos a las personas, los hay que soportan mejor el encierro y se acaban resignando a que su vida sea una prisión, como hice yo, y otros que jamás lo soportarían, los hay que incluso prefieren morir y se abandonan. 

Luego está el tema más escamoso de todos. El toro. No nos contentamos con cortarles la libertad, encerrarlos, maltratarlos, exponerlos a una tortura pública y perseguirlos con hordas de caballos cabalgados por bestias gritonas (AKA personas), no, encima, como colofón final, los matamos lenta y dolorosamente. Todo esto me lleva a cuestionarme muy seriamente si realmente las personas son los más evolucionados, ¿somos realmente superiores a los animales? Porque este fin de semana, rodeada de pequeño seres con ojitos tristes y un montón de becerros, y no hablo de animales, sino que es como mejor se puede denominar a grupos de hombres con más de una cerveza encima, yo no he visto una especie dominante, si no muchas especies dominadas. He visto a un Goliat que hace trampas para vencer al pequeño David. He visto lo bajo que podemos llegar a caer los seres humanos sintiéndonos orgullosos de nuestra propia estupidez. Pero, desde luego, no he visto una especie "superior".

He escuchado todo tipo de argumentos, a cual más descabellado e ilógico para argumentar el maltrato que las personas ejercemos sobre los animales. He escuchado muchas veces lo de que "han sido creados para eso", lo de que "en el fondo, ellos están mejor encerrados". Solo les daré la razón en una cosa y es que, sabéis que yo tengo caballos y perros, pues claro, no los tengo sueltos, están en sus cuadras y en sus espacios y no los soltaría al mundo libre. Pero no porque no quiera que sean libres, a mí me encantaría, aunque yo tuviera que prescindir de ellos, que pudieran vivir en grandes manadas y pastar con libertad por donde quisieran, porque así es como serían felices, estarían completos, esa es su naturaleza, desde luego, no han sido creados para ser maltratados, encerrados o utilizados. Pero no lo hago ¿y sabéis por qué? Por los hombres, por los humanos, porque en el momento en el que estuvieran libre alguien peor que yo los encerraría de nuevo.  Así que me adhiero a las reglas del juego porque no puedo cambiarlas e intento protegerlos. Pero el resto del mundo, el resto de animales a los que no puedo socorrer siguen presos de unos seres que se jactan de ser superiores pero que son mucho más animales que cualquier criatura que intenten dominar. 

Eso es lo que pienso. Y sí, los humanos somos muy inteligentes. Hemos logrado evolucionar y construir grandes cosas. Podemos fabricar armas capaces de devastar poblaciones enteras, podemos crear fuentes de energía que contaminan y polucionan aguas y cielos, podemos destruir y matar con un simple movimiento de dedo. Qué grandes portentos de la Evolución (¬.¬') No sé vosotros, pero yo cada vez estoy menos orgullosa de pertenecer a esta especie a la que llamamos humana pero que me parece la más inhumana existente. 

Quizás mis comentarios no tendrían un tono tan mordaz si mi padre, además de a presenciar todo este encierro y maltrato animal, no me hubiera hecho pasar el día asándome de calor, sin poder escribir ni apenas leer con sus amigos y los hijos de sus amigos. No soy el ser más sociable que existe, lo admito, aún así lo he intentado, pero no tenía nada en común con ellos ni he podido mantener una sola conversación entera. Lo peor es la forma de mi padre de enfadarse y casi "exigirme" que me lo pase bien. Puede obligarme a ir (lo ha hecho), puede obligarme a sonreír, a fingir, a ser hipócrita y a llenar el silencio con palabras vacías, pero no puede obligarme a sentir algo que no siento y era incapaz de sentir alegría o diversión en aquella situación. Para mi más amarga desesperación, ha invitado a esos amigos otra vez al fin de semana que viene, encima el fin de semana que yo quería haber invitado a mis amigas porque habría sido el cumpleaños de Ada y son las fiestas de por aquí así que por las noches ponen música y eso. Estoy harta, hartísima, muy harta, de los hombres y su manía de dominarlo todo. ¿Cómo algo tan pequeño como el cromosoma Y puede crear un ego tan grande en los cerebros masculinos? Aún no consigo explicármelo. 

Por cierto, una galleta de premio para perritos buenos para el chico que me diga en qué puñetero año vivimos. Chicas y chicos, sorpresa, estamos en el 2014, vivimos en el siglo XXI y todavía me sorprendo encontrándome en roles tan machistas y misóginos como los de hoy. Me explico. No era bastante con toda la testosterona que rebosaba a caudales en el encierro animal, encima las componentes femeninas de los amigos de mi padre y otra acoplada eran... A ver, no eran malas personas, eran majas y todo eso, pero han venido al campo, a campos con espinos, aliagas y todo tipo de arbustos punzantes, con arenas y animales a galope... ¡con sandalias y tacones! O.O han venido con pantalones blancos y cortos de los que dejan medio cachete de culo fuera. Señoras, somos personas, no floreros. Observando a las parejas de estos amigos de mis padres lo único que podía ver era un hombre que lo sabía todo, que lo hacía todo, que se encargaba de todo, sin miedo para acercarse al toro y que sacaba plumas cual pollo en época de apareamiento; mientras la mujer se dedicaba a estar guapa y a reírle las gracias. Y, es verdad, estaban guapas, mucho más que yo con mis deportivas y un chandal cómodo y fresquito. Pero me niego en retundo a pasar calor, incomodidad y dolor de pies por cumplir un rol que se me impone desde una sociedad machista y ególatra, creada y conducida por hombres. Es como la depilación y mi padre. Él tiene más pelo que un oso y le parece perfecto, no tiene intención ninguna de depilarse y yo lo respeto porque es su cuerpo. Eso sí, en cuanto una de nosotras, mi madre o yo, comenzamos a tener cierto vello corporal tiene que convertirlo en tema de estado y decirlo para hacernos sentir mal, feas, desarregladas... ¿No os parece injusto? Porque a mí me cabrea muchísimo esa hipocresía masculina. Muchos hombres se depilan, pero no es algo impuesto, lo hace quién quiere y nadie dice nada. Ahora, sé una mujer y no te depiles, las críticas están aseguradas. ¿Por qué ellos sí y nosotras no? ¿Por qué ellos tienen más poder de decisión sobre su cuerpo? Porque os recuerdo que el decidir es ejercer la libertad, ¿así que por qué ellos son más libres que nosotras? No quiero, no me apetece y no lo pienso hacer así me quede solterona para toda mi vida, que puede ser, pero no voy a transformarme para estar siempre "bonita" porque soy una especie de florero. 

Ser una mujer no debería limitarnos, al contrario, debería abrirnos muchas puertas. Porque somos bonitas, por supuesto, pero somos mucho más. Somos inteligentes, capaces, responsables, decididas, dulces, divertidas... No somos floreros, no somos decoraciones, somos personas completas, con nuestros fallos, claro, como todo el mundo, y con nuestros aciertos. 

Así que, por favor, os lo suplico, hacedme un poco de caso. Comencemos a recuperar ese acto tan bonito, esa palabra que ya casi parece una utopía y que es "solidaridad". Y no hablo de solidaridad femenina o masculina, no hablo de bandos ni de sexos. Hablo de solidaridad como personas, de no exigir a un semejante algo que no te exiges a ti mismo, de tener en cuenta los sentimientos de los demás. Y, cómo no, un poco de solidaridad con los animales. Porque ellos no tienen voz, ni armas, ni espadas, ni tanques, ni aviones... ellos solo tienen la libertad que nosotros les arrebatamos, el cariño y la amistad que nos entregan a pesar de todo lo que les hacemos y la vida que ponen en nuestras manos. 

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