No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

domingo, 31 de agosto de 2014

Se acerca la hora

Queridos lectores, 

Llevo muchos días sin escribiros, ¿verdad? Demasiados para mi ritmo normal de publicar tonterías. Pero hay una frase que temía decir y que era la que tenía que escribir en cada entrada que comenzaba y borraba a medias: Se acabaron las vacaciones. El mundo vuelve a girar, a rodar, todo está en marcha y hay que comenzar. Eso es así. 

Y no sé qué extraño poder tiene la universidad sobre mí para que esté tan nerviosa incluso cuando lo único que tengo que hacer es matricularme mañana, pero es así, tristemente, patéticamente cierto, hasta la matrícula me parece difícil. Y eso que es imposible que la cague más que el año pasado (ya sabéis, las prácticas malditas y lo de la optativa que se solapaba con unas prácticas)Puedo hacerlo igual de mal, y sobreviví una vez a ello así que no será para tanto. 

Aún así, estoy nerviosa por volver a empezar. Otro año, otro reto, otra montaña de escalar. Pero estoy tan harta de estos nervios injustificados, de este miedo herencia familiar que me persigue. Todos tienen razón: mis amigas, mi prima y hasta una pequeña voz en mi mente, único vestigio que queda de la cordura en mí misma. Es hora de que tome las riendas de mi vida. Quiero hacerlo, pretendo hacerlo. Aunque me parece tremendamente difícil. No sabría por dónde empezar.

Bueno, sí. Empezaré por matricularme mañana, no en lo que mejor horario tiene si no en lo que tiene las prácticas en los servicios que creo que podrían gustarme, donde pienso que podría ver más niños: neumología y oncología. Y, estoy loca lo sé, todo el mundo me lo ha dicho, pero yo quiero ir a oncología pediátrica. Todo el mundo me ha dicho que eso es muy duro, que ver morir a los niños es lo peor... Lo sé, claro, no pienso que sea una fiesta continua, pero creo que podría hacerlo. Seamos sinceros, yo no soy muy buena hablando con la gente, la mayor parte del tiempo, demasiado tímida para los adultos, demasiado adulta para los adolescentes que piensan en la juerga, siempre temo meter la pata; pero eso no me pasa con los niños porque con ellos todo es posible y lo que digo puede tener sentido. Puedo ser yo misma y decir tonterías. No soy la mejor de mi clase, no me peleo por ver operaciones ni me muero de ganas de leer revistas médicas, mi vida no se reduce a la medicina ni encuentro placer en cada una de sus facetas; pero me gusta la magia y si hay unos niños en el mundo que necesitan creer en la magia y en que todo es posible, son los que están en un servicio de oncología. 

Yo no voy a salvar vidas, no tengo conocimientos ni potestad para ello, solo quiero hacerlos felices. Que si su vida tiene que ser corta, al menos, sea algo feliz, Quiero que haya alguien que los trate como a niños y no como a enfermos. Sabéis que, cuando he dudado de por qué estudiaba esta carrera, cuando he llegado, me he puesto a escribir y he puesto verdes a médicos, profesores y medio mundo y he vilipendiado todo lo referente a la medicina, y me seguía quedando, seguía estudiando esta carrera de locos, mi razón era la misma, era esa, me aferraba a esa especie de fantasía de futuro en la que me veo cuidando de esos niños. 

Lo que quiero decir con esto es que este año me he propuesto dejar de huir de la vida y enfrentarla. El primer paso es elegir ese campo de especialidad en el que pienso que podría encajar, para ponerme a prueba. El segundo paso será controlar el miedo y los nervios, que será muy difícil, pero lo intentaré. 

Creo que, de alguna manera, he pasado toda mi vida encerrada. Cuando estoy en la universidad me atrapan los estudios y no puedo hacer nada que no sea estudiar. En verano, me atrapa mi madre y sus miedos infundados o sus instintos de cotilla que hacen que me someta a un interrogatorio cada vez que pretendo quedar. Graves problemas porque ni puedo cambiar de madre ni de carrera, pero puedo cambiar mi forma de enfrentarme a ellas. Es más fácil decirlo que hacerlo para los que estáis pensando que solo tengo que "hablar con mi madre" No es tan sencillo. Conozco sus armas, la ansiedad, los gritos, los chantajes emocionales... es una batalla que ya he librado y siempre he perdido y no hay nada que me garantice que esta vez será distinto. Aún así, he pensado que tengo que empezar a ser egoísta. No mala persona ni nada de eso, solo egoísta y ponerme a mí por delante de mi madre. Ella no es buena persona, buena madre, solo que es demasiado intensa en su celo protector y yo ya me siento tan atrapada que dudo que pueda ser libre.

Pero, como iba diciendo, paso a paso. Este año iré al hospital qeu está más lejos de mi casa y de la universidad por lo que aprenderé a moverme por más sitios de la ciudad. Me he propuesto salir. He conocido a alguien que estudia también en la ciudad, en una universidad cercana. No penséis mal, es una amistad, por ahora, nunca se sabe.

En fin, creo que voy a descansar porque decidir subgrupos, optativas y otras mosntruosidades de la vida me tiene rendida. 

Lo siento por esta entrada tan poco inspirada, son más bien cosas que tenía que decirme a mí misma. ;) Pronto empezarán las clases y con ellas las largas entradas sobre lo tediosa que es mi vida. Aunque tengo pensado un nuevo relato para poneros por aquí ;)

lunes, 25 de agosto de 2014

Mi pequeña exposición

Queridos lectores, 

Hoy me apetecía hacer fotografías así que he tenido la genial idea de salir a eso del mediodía, con el calor, para ver si así había menos gente y podía hacer fotos más tranquila. Mi inteligente deducción ha resultado un fracaso rotundo puesto que sí había gente y supongo que habré hecho un ridículo espantoso haciéndole fotos a columpios y árboles, bueno, esa es una de las ventajas de salir poco: nadie me conoce. 

Aquí tenéis mi segunda colección a la que he llamado: "Sigo prefiriendo el sepia"




Esta tiene su mérito porque la hice en el coche en movimiento







Ahí tenéis mi nueva dosis de algo parecido al arte. He hecho tantas fotos a los columpios que he tenido que borrar. Me ha costado, y aún no lo he logrado del todo, encontrar la luz adecuada. Pero un parque vacío me parece la imagen perfecta de la soledad y el abandono, ¿no?

Aunque hoy lo que he hecho sobre todo (porque hacer fotos no lleva mucho tiempo) ha sido dibujar, me apetecía. 


Lo que hay alrededor simula ser fuego, lo sé, está fatal, pero creo que es el dibujo más colorido que hago desde el jardín de infancia.

Aquí, lo admito, no me he lucido mucho. Es que las caras no son lo mío (ni las manos, ni los pies). Pero el caso es que este he empezado haciendo solo los ojos porque quería practicar lo de dibujar emociones. Se nota que está triste ¿no?

Bueno, tengo sueño y como podéis ver hoy mis musas han venido más en formas plásticas qeu literarias, así que seré breve. Gracias Kim por tu comentario, me ha gustado mucho ^^. Ahora creo que tengo que compartir con vosotros algún otro pequeño detalle que me define. Mi sonido favorito es el del agua, me valen cascadas y oleaje, el agua me encanta. Cuando estoy en la playa, río o piscina lo que más me gusta es romper la tensión superficial del agua, de hecho (dato curioso de friky xD) Y el sonido que menos me gusta del mundo es mi madre cantando O.O', seguida muy de cerca de las obras de construcción y los músicos que se tienen que poner a practicar y desafinar mientras estoy estudiando. A veces hago galletas y bizcochos solo porque me gusta el olor a bollería recién hecha que inunda la casa, le da un toque más hogareño y cálido. Y siempre que la lluvia me pilla en la calle, acabo soltando el paraguas para saltar, cantar y bailar bajo la lluvia, todo un cliché, lo sé, pero muy divertido. 

Bueno, chicos, siento que por hoy solo os puedo dejar esto. No hay muchas de mis palabras pero como dicen que una imagen vale más que 1000 palabras en realidad esta es la entrada más larga que he hecho nunca ;)

sábado, 23 de agosto de 2014

Pequeños detalles

Queridos lectores, 

No sé si debería sentirme avergonzada o no de que soy una romántica. No una romántica empedernida sin remedio, eso lo fui, tiempo atrás, cuando era más pequeña y mi mente estaba demasiado contaminada de cuentos Disney e historias de amor y finales felices. Ahora, siempre pienso, que ya no soy tan romántica, realmente no lo creo, en general. Menos cuando termino de leerme una de estas novelas tontas sin más argumento que una relación imposible y acaba bien y yo estoy como "Ayyyysss qué emoción" 
Y entonces me digo "ok, pues sí que soy una romántica" Pero será nuestro pequeño secreto ;)
Yo no soy demasiado exigente, creo, a la hora del romanticismo, quiero decir, que no tengo un tipo establecido, pero hay una pequeña prueba que me gusta realizar, digamos un mini test. Por eso, me gusta hablar por whatsapp o mail o algo así, porque veréis, sonará raro, pero soy una enamorada (hablando de amor) de las conversaciones de besugo. Algo así:
- ¿Qué haces?
- Pintar elefantes de rosa.
- ¿Por qué?
- Porque el azul no les combinaba con los tacones.
- Y dime, ¿cómo son los tacones?
- Rojos
- Pues rosa y rojo, puñetazo en el ojo.
- Y yo que pensaba que mis ojos eran perfectamente sexys.
- Pero no combinan con los tacones.
- Pero sí con un elefante rosa.
- Todo combina con un elefante rosa.

Y esa sería mi conversación ideal xD. No sé por qué, no me preguntéis qué extraños motivos me empujan a comportarme de esta manera pues no tengo ni idea. Pero el "sin-sentido" es un lenguaje en el que me desenvuelvo muy bien, sobre todo, por escrito. Vale, hasta yo me quedaría O.O si alguien empezara una conversación así conmigo. Cuando ya hay algo de confianza, me puedo soltar, pero sigo prefiriendo los medios de comunicación por escrito porque me da unos segundos de oro para pensar una frase. En realidad, a veces es como si estuviera escribiendo un diálogo en vez de conversando con alguien. 

Entonces, digamos que conozco a alguien y acepto a darle mi teléfono o mi mail y hablamos un poco, de vez en cuando, de un tema o de otro y, algún día por cualquier razón, digo algo como que me apetece pintar elefantes de rosa... Vale, empiezo a ver por qué no tengo demasiadas relaciones xDD Uy, esto es muy divertido. Comencemos de nuevo. Por algún motivo la conversación llega a un punto sin sentido o a alguna broma que yo, en vez de terminar o contestar como una persona normal, pues continúo, lo divertido es que la otra persona sepa continuar también con la conversación sin sentido. Y cuando lo hace creo que conecto.

Digamos que es el requisito más raro que le pongo a una persona. Pregunta al azar: ¿cuál es el requisito más raro que tenéis? Oye, hay cosas peores, diré en mi defensa, hay personas que tienen fetichismos muy raros, yo solo pido o bien o toque de locura o bien suficiente imaginación como para sobrellevar la mía. 

Creo que pienso estas cosas tan raras por leer demasiadas novelas románticas. Me freirán el cerebro, pero habrá merecido la pena. Total, quién necesita cerebro, está sobrestimado, los zombis parecen muy felices y capaces.

Tengo el firme convencimiento de lo que hace maravillosa a una persona no son los grandes rasgos, ni siquiera su físico, sino que son esos pequeños detalles que se aprenden lentamente, que te permiten ver las verdades más ocultas, aquello que nadie más conoce. Por ejemplo, yo podría deciros que me encanta cantar en la ducha; que odio el olor a lavanda porque en mi pueblo es costumbre llenar las calles de espliego (lavanda) en la fiesta más importante cada año y guardo malos recuerdos de ese día en repetidos años, lo que me ha hecho guardar cierto desagrado por ese aroma; que subirme a mi cuarto a tumbarme en la cama con un helado o un café con leche fresquito me parece lo más cercano al paraíso posible; que, cuando leo poesía, me encanta tener un lápiz a mano para completar poemas o hacer nuevas estrofas en los que más me gustan o encuentro que se quedan demasiado cortos; que, a pesar de que la literatura sea lo que más me apasiona soy incapaz de elegir un libro o un autor favorito, aunque sí que tengo un pintor favorito (Monet) y un fotógrafo más o menos favorito (Henri Silberman); o, y esta es la última, que cuando me aburro intento concentrarme y mover objetos con mi mente o crear bolas de fuego en mi mano (por ahora sin resultados, pero seguiré practicando)

¿Cuáles son vuestros detalles? ¿Quién los sabe? ¿A quién se los diríais? ¿De quién los conocéis? Supongo que lo que intento decir es que las personas somos algo complejas, sí, pero no tanto como nuestro ego de especie suprema nos hace pensar, de hecho, a veces creo que somos más bien bastante simples. Lo que pasa es que no somos un todo o nada. Somos muchas cosas a la vez, quizás nunca se pueda conocer a una persona completamente, ni siquiera creo que nos podamos conocer a nosotros mismos completamente porque estamos demasiado sujetos a cambio. Pero desde luego no puedes conocer a una persona si no sabes su sabor, color, aroma y sonido favorito... y añadamos tacto para tener todos los sentidos. ¿Por qué? No lo sé. Pero es que me gusta saber esas pequeñas cosas de la gente, los detalles en los que nadie más se fija son los que distinguen realmente a una persona. Creo que es una manía de escritora, algo que hago para distinguir un personaje de otro, para darle más realidad, más relieve, que tenga pequeños, pequeños detalles que la hagan parecer real. 

Hablando de real, hoy he tenido que escribir una escena de celos y me ha costado bastante porque no es algo que yo tenga muy a menudo, pero sobre todo porque era desde la perspectiva de un hombre y creo que ellos lo afrontan de otra manera. Yo la he escrito luego consultaré, cómo se sienten los hombres celosos. Era que el hombre en cuestión se encuentra con el amante de su mujer y he estado a punto de pegarle (al amante) pero luego he pensado que sería malo ara su carrera y lo he dejado correr, pero no sé, podéis decir que la testosterona literaria me ha contagiado porque me he quedado con ganas de patearle el culo ¬.¬

Bueno, pues voy a trasnochar leyendo porque, ah sí, quedarme hasta las tantas de la madrugada mientras el resto de mi casa está sumida en un bendito silencio también es mi pequeño paraíso ;)

viernes, 22 de agosto de 2014

De mayor quiero ser artista

Queridos lectores,

Sé que llevo varios días sin escribir. Cuántos exactamente no los recuerdo porque en verano pierdo la noción del tiempo y me cuesta un esfuerzo mental recordar el qué día vivo. Aún así, sé que hace unos días que no escribo, pero tengo una buena noticia....Redoble de tambores... ¡Han vuelto mis musas! Así que llevo estos días escribiendo arduamente, bueno, no tanto, pero al menos sí a un ritmo decente, de esos que tendría que llevar con férrea disciplina desde comienzo de las vacaciones para tener mi libro a tiempo, pero es igual. El caso es que he estado escribiendo, mejor o peor, poco importa cuando la maravillosa sensación de que las palabras fluyen por ti se apodera de mis manos y mis dedos vuelan sobre el teclado. 

Si queréis que os diga a qué se ha debido mi recuperación de la inspiración, bueno, tengo varias teorías. Uno es que he estado saliendo algo más con mis primas y eso y me he reído, la risa es buena. Dos es que he dejado el género de lo erótico y he vuelto con mis novelas de toda la vida, de esas que se expresan con claridad. Tres, que me he pluriempleado en el tema de las artes. 

Sadee siempre me dice que soy una artista aunque, hasta ahora, nunca lo había tenido tan claro. Desde que descubrí la fotografía miro el mundo con otro ángulo, con otra visión y me esfuerzo en ver lo bonito de cada imagen, lo cual me saca bastante del abismo de tristeza en el que mi mente de escritora suele hundirme. Pero vayamos por pasos. El primer día que no escribí lo pasé cocinando y resulta que las personas somos muy raras porque tras un duro día en la cocina, mostré más orgullosa mis "heridas de guerra" que mis platos. Hice una lasaña con verdura y carne y mientras freía berenjena me saltó aceite hirviendo a la mano provocándome una hermosa flictena (bambolla para los profanos) además de otras quemaduras que destacan sobre mi piel todavía blanquecina. 

El día dos creo que fue cuando salí a la calle a pasear con Brave y mi cámara e hice mis primeras fotos, más o menos, artísticas, que supongo que no tienen arte ninguno pero a mí me gustan. Voy a aprovechar que este blog es mío para hacer mi pequeña Primer Exposición Artística Online. Esta es una colección a la que he titulado: "Casi todo está mejor en sepia" ;) A ver qué os parecen, recuerdo que soy escritora, no seáis duros. 






Siento no poder poneros las mejores imágenes, pero mis favoritas son en las que sale gente y no me parece demasiado bien ponerlas sin su consentimiento o incluso con él. Quizás más adelante, cuando mi fotografía no sea algo tan... experimental. 

En fin, sí, sacar fotografías me ha ayudado, definitivamente, a recuperar la inspiración porque ya digo, es como mirar el mundo con otro cristal. Veréis, yo soy una persona alegre, realmente lo soy, creo, en el fondo, en lo que viene a ser mi naturaleza innata. Pero los escritores no pueden ser felices, estoy segura, de hecho, algún escritor lo dijo porque cuando estás feliz no escribes, te limitas a ser feliz, que ya es algo. La necesidad de escribir nace de la necesidad de compartir los sentimientos para que su carga sea menor y normalmente, esos sentimientos son algo lúgubres. A los hechos me remito, y es que ha habido multitud de grandes escritores que han sido adictos a drogas, alcohol o han acabado francamente mal. No es mi casa. Yo solo estoy algo depresiva, a veces. Porque escribo novela negra, eso me hace pensar con un filtro mental que torna mis pensamientos en oscuros para poder plasmarlos en el registro que necesito. No sería creíble que el protagonista de una novela donde acaban de asesinar a no-sé-cuántas personas (sí, es un número) fuera por ahí diciendo: "Oh, qué día tan estupendo. El sol brilla, los pájaros cantan y el mundo es un maravilloso lugar en el que morir" -.-'... No creo...

Sí, escribir es mi arma de doble filo, me alegra, porque es lo que más me gusta del mundo-mundial y, a la vez, es la razón de que tienda a deprimirme. Gajes del oficio, supongo. Por eso está bien que mi vida no se limite a escribir y tenga algo tan distinto como la medicina para contrarrestar. Y, ahora, tengo un nuevo arte, con la fotografía. Porque esta me obliga a mirar los paisajes y ver la belleza que querría plasmar, las historias, incluso busco la tristeza, pero es ya de otro modo. 

Ouch, un puñetero grillo estridente se ha colado cerca de mi ventana y me va a dar dolor de cabeza. En general, los ruidos del campo no me importan y lo que me matan son las obras y el tráfico, pero a este grillo le han dado clases de desafino o algo así, qué penetrante. 

Acabé de divagar. También estoy dibujando, ¿queréis ver?

No se aprecia bien todo el sombreado, me temo, pero la idea es esta: una princesa, alguien normal, se mira en un espejo y la cosa era ¿qué ve en su reflejo? Cuando comencé a pintar a la princesa y después el espejo, sabía lo que quería decir, que hay una gran diferencia entre lo que se ve de nosotros y lo que realmente se podría llegar a ver. Pero no sabía qué era lo que habría en aquel espejo. Pensé que podría haber un monstruo ¿por qué no? Cuántos de nosotros escondemos un verdadero monstruo tras una fachada de falsa cordialidad. Podría ser. Podría reflejar que en el fondo de toda esta sociedad tan preocupada por las apariencias somos tan solo monstruos. Luego pensé que no, yo no me siento un monstruo por dentro y me dije, pues vacío, la nada. Que no haya imagen devuelta por el reflejo. Porque, en el fondo, estamos todos vacíos. A pesar de ser una princesa, o alguien importante, incluso querido o alabado, estamos vacíos. Con eso podía identificarme, pero me parecía soso y al final salió eso. 

¿Qué es el reflejo finalmente? Es la misa princesa que se mira, sí, porque en el fondo no somos tan distintos como nosotros mismos pensamos que podemos ser. Las personas somos mucho más simples de lo que nuestro ego nos impulsa a pensar. No tenemos múltiples personalidades ni dobles vidas, como yo misma digo que tengo a veces, simplemente actuamos y somos todo a la vez. Así que el reflejo no es un monstruo ni es la nada, es ella misma, pero es distinta. Con el pelo despeinado, el vestido ajado, lágrimas y los ojos oscuros, vacíos, sin vida, quiere decir que somos nosotros mismos, sí, pero escondemos en nuestro interior todo: la locura, la pena, el dolor, un pequeño monstruo quizás, a veces, un pequeño vacío. 

Y como no sé si todo eso se iba a poder deducir de un dibujo lo digo con mis palabras, porque por muy artista polifacética que me esté volviendo, la escritura siempre será mi alma mater (o como se diga) En fin tengo sueño, quizás será porque ayer dormí unas tres horas que, a su vez, quizás fue por las dos tazas de café que me bebí antes de ir a la cama... De cualquier modo, espero que os haya gustado mi pequeña exposición a lo Juan Palomo (me lo guiso y me lo como). Puede que haga más, quién sabe, lo mismo un día me vuelvo to loca y os pongo hasta un poema ;)

Buenas noches :)

martes, 19 de agosto de 2014

Recolectando sensaciones

Queridos lectores, 

Sabes que lees demasiadas novelas eróticas cuando le tienes que explicar a tus padres para qué sirven ciertos productos que anuncian en la televisión... Así que lo he decidido. A partir de ahora volveré a las novelas puritanas y tradicionales y dejaremos el género erótico festivo para las ocasiones especiales. ¿Parezco una pervertida? Un poco, me parece. Pero quiero que conste en acta que solo me empecé a leer estos relatos eróticos porque soy una profesional de la escritura y quería documentarme para futuros libros en los que necesitara de cierto vocabulario, digamos, sugerente. 

Hablando de eso, acabo de escribir una escena de cama. Sí, sí, lo que oís (o leéis) una escena que sucede en una cama, sábanas desperdigadas, perlas de sudor recorriendo el cuerpo, gritos, jadeos... Lo que viene a ser una persona despertándose tras una terrible pesadillas. ¿No habríais pensado mal? 

Bueno, era mentira, solo quería crear ambiente. De hecho, sí he escrito una escena de cama relacionada con propósitos amorosos, solo que no ha sido la parte picante en sí, sino el "afterhour", o sea, que se despertaban en la cama desnudos y ahí ya cada uno que piense lo que quiera. Siempre es curioso escribir este tipo de escenas y un poco difícil para mí porque a mí, personalmente, como intento de escritora me gusta pensar que las cosas que escribes son reales en medida en que tú mismo las puedes sentir. A ver, cuando yo escribo me preocupo de las palabras, claro, pero me preocupa más explicar, describir con certeza lo que yo siento. No hablo en general, no pongo estereotipos o las clásicas sensaciones que se dice que se tienen en diferentes circunstancias como las típicas mariposas en el estómago o los calores o a saber qué cosas. Yo lo que intento es pensar qué he sentido, qué siento yo en una situación así y poner en palabras las situaciones que yo tengo. Claro está, solo puedo sentir por mí y por nadie más, en lo que a lo ajeno respecta solo puedo imaginar cómo otra persona siente o vive o piensa, nunca saberlo con certeza. Por eso, es verdad que todos mis personajes, incluso los asesinos y malotes, se parecen a mí en cierta medida. 

Ya hemos tocado un tema del que me gusta hablar... Pues en fin, ¿decía? Ah, sí. Que cuando escribo una escena recurro a mis propias emociones. Eso es fácil en escenas de enfado, de frustración, de tristeza... De hecho, muchos de mis personajes tienen problemas parecidos a los míos: padres exigentes, miedo a hacer el ridículo social... cosas así. Y eso es fácil escribirlo. Bueno, nada es que sea "fácil" pero por lo menos conozco esas sensaciones para poder escribirlas. 

En lo que respecta al amor, yo conozco la sensación de estar "enamorada", la tendencia a buscar con la mirada a otra persona solo porque crees que estará ahí, ponerte nervioso cuando te mira y forzar la pose, he sentido celos, dolor, odio, indiferencia fingida... Ahora que enumero, he sentido muchas cosas. Lo que pasa es que suelen ser no correspondidos. También he sentido lo contrario, gustar a una persona sin posibilidad de corresponderle y tratar de alejarlo sin herir sentimientos. Pero las escenas de amor completo, verdadero, de amor real y correspondido en un momento íntimo... eso no lo he vivido y a veces creo que lo quiero tener solo para saber qué se siente y poder escribirlo. Como la vez esa del año pasado en la que participé en una fiesta popular que consistía en lanzarse agua, vino y toda clase de cosas en plena noche por calles embarradas solo para hacerme una idea de lo que sería estar en unas trincheras durante la Primera Guerra Mundial, con frío, viento gélido, empapado por las lluvias en trincheras embarradas, las botas llenas de agua y el miedo a que te ataquen. Claro que no es comparable lo uno con lo otro, pero era lo más parecido a mi alcance. 

Así que a falta de experiencia propia, robo experiencias ajenas. Cuando se trata de bebidas alcohólicas, como yo no bebo, he ido por la calle en plenas fiestas preguntándole a los jóvenes en estado alegre qué se siente, cómo se encuentran, a qué saben sus bebidas y qué se siente con la resaca. En el amor, la verdad, mi mayor inspiración la habían puesto siempre las numerosas y vergonzosamente larga lista de novelas románticas que me he podido leer. Ellas me dan las palabras, las cosas más técnicas. Pero el elemento que hace que parezca más real, si es que lo consigo y lo escribo bien, las sensaciones, los sentimientos, me lo dan las parejas reales a las que conozco. Sinceramente, la mejor pareja, la que más me inspira y la que me parece que tiene el amor más puro y verdadero que conozco es la de Sadee y Mael. Si alguno de mis personajes puede ser feliz con el amor será como lo son ellos, al menos, como me transmiten a mí que se sienten. Conozco a más parejas, a muchas, y claro que cada pareja es distinta y se quieren de manera distinta y ellas nos inspiran una cosa u otra. Es cierto que Kim y su novio Simon también me inspiran para otro tipo de parejas, ellos también están muy enamorados.

¿Aunque queréis saber un secreto aún a riesgo de quedar como una loca? Vale que, supongo, no se podrá comparar al amor romántico, pero cuando tengo que describir cómo se siente la felicidad de una persona que ama y es correspondida pienso en lo más cercano que yo conozco a la felicidad. Cierta sensación que es una mezcla entre la plenitud y la paz, que inunda tu pecho amenazando con hacerlo estallar pero que, al mismo tiempo, te hace sentir bien, por primera vez en mucho tiempo, como si no te faltara nada, como si estuvieras completa y todo tuviera sentido por una vez, y la vida dejara de ser un misterio y una locura y fuera, simplemente, algo maravilloso. Eso me lo dan algunas cosas: estar con niños y sentir que me quieren, que les gusto, porque el cariño de los niños es el más sincero, yo creo, los más pequeños al menos, no fingen, o les gustas o no; estar con mis animalitos, con Spirit, con Estrella o con Brave, cantarles a plena voz porque sé seguro que no se van a quejar y contarles todos mis problemas porque seguro no se van a chivar; estar en el hospital, hablar con algún paciente, a ser posible un niño, que comparta contigo algo de su vida, consolarle durante un rato y que te den las gracias al marcharse, simplemente por haber hablado con ellos, esa sensación de ser útil me gusta: y por último, pero no por ello menos importante, escribir, hacer una escena con la que yo misma me derrito, una entrada graciosa, un diálogo sugerente que me haga reír y pensar que lo hago bien, que alguien se lea lo que escribo y le guste, soñar con que me publiquen... sí, eso me hace sentir muy feliz. 

Así que tengo cuatro amores, ¿no? resumiendo: niños, animales, hablar con pacientes y escribir. Soy una chica de gustos sencillos, siempre lo he dicho. 

Mi ordenador se queda sin batería, así que resumiendo rápidamente y antes de quedarme dormida sobre el teclado... Las emociones son quizás lo más complejo de la vida. Más que las ecuaciones o las operaciones físicas, mucho más que los procesos del cuerpo humano, porque las emociones no siguen ninguna lógica ni razón, no se dejan guiar ni manipular (casi) y por eso es lo máscomplejo para escribir ero también lo más divertido. Imaginar cómo piensa una persona determinada en un momento determinado. Pero nunca se sabe porque todos somos diferentes, hasta los personajes que yo misma he creado se escapan a veces a mi voluntad y obran como ellos quieren aunque yo hubiera querido que fueran diferentes, porque la historia me obliga a que sean así, que actúen así. Lo sé, mis personajes tienen vida propia y si pienso así el día menos pensado me encontraré con que tengo alucinaciones ópticas y veo a msi personajes como si fueran personas reales. Pero hasta que ese día llegue pues me entretendré escribiendo y siguiendo en mis intentos de hacer una escena de cama, pero de verdad, completa. 

PD: se aceptan donaciones de sentimientos si alguien quiere contribuir a la causa ;)

La lección de hoy

Queridos lectores, 

N.A: esta entrada la escribí ayer por la noche, lo que pasa es que Internet no me iba así que la publico ahora, si me deja, porque me gusta lo que escribí ;)

Hoy estoy francamente cansada. ¿Francamente? ¿Quién usa esa palabra hoy en día?...

Pues parece que yo. Soy increíblemente moderna. Bueno, pero vayamos más allá de mi elección de palabras, cómo se nota que estoy espesa y no consigo hilar ni las ideas. El caso es que hoy, y para contrarrestar con la que me he dado cuenta que es la tónica habitual de este blog, estoy de buen humor. Probablemente tiene mucho que ver con ello que me haya pasado todo el día prácticamente fuera de mi casa (sin mis padres...), claro que es también la causa de mi franco cansancio (me ha hecho gracia el francamente). 

Y os preguntaréis ¿dónde habrá estado todo el día esta muchacha para venir cansada y de buen humor?...
Pues Noooo! No seáis mal pensados, de verdad ¬.¬' He pasado el día con mis primas, pero no con los pequeñajos adorables que esos ya se han ido a sus casas y me han dejado sin niños a los que cuidar y que me agoten T.T Así que a falta de unos, pues he cogido a mis primas mayores. Hemos ido a la piscina a pasar el día y no he hecho nada del otro mundo, de hecho no puedo decir que mi cansancio venga de nadar (y si viene de ahí estoy seriamente en baja forma y debería empezar a preocuparme), pero lo que sí he hecho y ha sido un agradable cambio a la mayoría de mis días ha sido reírme mucho. Usando una analogía que he usado con mis primas, diré que (somos cuatro, aclaración para que entendáis lo que sigue) somos como un sándwich, tal cual, somos un sándwich. ¿Por qué? Simple. Yo soy la más pequeña de esta tanda de primas y me parezco más por seriedad y madurez o forma de ser algo más "reservada"... no sabría decirlo, bueno, ya sabéis como soy, el caso es que la mayor y yo nos parecemos más y somos algo más sosas, no voy a mentir, hablo más por mí que por la mayor, pero sí, comparadas con las otras dos somos más sosas y por eso somos el pan del sándwich. Mientras que las dos medianas son un par de payasinas, en el buen sentido, te ríes mucho con ellas, son la mermelada y la crema de cacahuete o el chorizo y el salchichón: van en medio y les dan más sabor al bocata que somos. 

Porque ya he cenado que si no juraría que esta entrada tiene algo que ver con que no he merendado...En fin, que me he reído mucho y he descubierto o he confirmado que me gusta la fotografía. No posar, que a veces también, sino hacerla porque las fotografías son como un relato en imágenes. Me gusta que una foto, una instantánea, una mera expresión inmortalizada puede contar una historia tan bien o mejor que algunos libros larguísimos. No todas, no soy buena fotógrafa, por su puesto, pero algunos momentos, algunas escenas, algunas emociones son demasiado complicadas de describir con palabras, hay que verlas para poder sentirlas realmente como el personaje. Porque ¿cómo describes un ataque de risa? Sí, puedo hablar de la diversión, del dolor que se extiende por tus abdominales, de esa pequeña lágrima rebelde que sin saber muy bien por qué se ha escapado de tu ojo y ya no puedes para de reír porque aquella broma pequeña e insignificante, ese gesto casi sin gracia ha ido creciendo dentro de ti y ahora las carcajadas se apresuran tanto por abandonarte que te cuesta parar para coger aire...Podría decirlo, pero una foto de una sonrisa, una de verdad, de las que llegan a los ojos lo expresan más fácilmente. Una lágrima en unos ojos tristes, la mirada perdida de una mente más perdida todavía... Todo cuenta una historia. 

De hecho, sabéis, cuando empecé este blog, cuando pensaba en lo que iba a escribir, desde luego, no pensaba que fuera a ser lo que es hoy. No pensaba en convertirlo en una especie de diario (a pesar del título) de mis problemas diarios. Incluso pensé (no os riáis) que podría hablar de cosas prácticas y ayudar a otros estudiantes de medicina o estudiantes en general a enfrentarse al mundo en el que yo vivía para que no les pillara tan desprevenidos como a mí. Al final, un día por otro, siempre tenía algo que me preocupaba, que me molestaba, que me enfadaba y que necesitaba escribir para poder pensar con claridad y elegía el blog para ello. Ya casi ni recuerdo cómo me tranquilizaba y liberaba toda mi frustración antes de tener el blog. Quizás alguien ha aprendido o ha sacado algo en claro de mis líos de cabeza, de mis palabras de tristeza y de los relatos chapuceros que he colgado, lo dudo mucho pero de sueños también se vive. El caso es que algo sí que he respetado. Y es que, entonces como ahora, pensaba que escribir un blog era una buena idea porque pensaba y pienso que, de cada día, se puede extraer una enseñanza, un momento, un recuerdo, una historia, vamos. Quizás un pequeño detalle, una frase que podría pasarle desapercibida a cualquiera, pero que mi mente de escritora recoge para hacer de ella todo un ensayo con la que llenar la entrada de un blog. 

¿Qué enseñanza extraigo de hoy? Pues muchas, la verdad. Lo primero he confirmado que llevar las lentillas tantas horas me da dolor de cabeza. Que pasar muchas horas lejos de mi madre es bueno para mis nervios, mi tranquilidad mental y mi alegría. Que el pintalabios rojo me queda muy bien. ¿Pintalabios en una piscina? Sí... ya os he dicho de la fotografía, mi prima se ha traído la cámara y nos hemos pasado más tiempo posando que nadando y no iba a salir sin arreglarme... No, realmente todo eso es anecdótico. La verdadera enseñanza de hoy es que no todos los días tienen por qué tener una enseñanza, ni un significado profundo, ni nada que te haga pensar. Que algunos días simplemente están hechos para disfrutar y reírse sin necesidad de pensar ni preocuparse en nada más, ni en mejorar ni en aprender ni en absolutamente nada. Quizás esta enseñanza venga porque tengo sueño y no me apetece buscar más explicaciones a la vida. Pero también puede ser que no todo tenga una explicación, que no todos los comportamientos, no todos los momentos se puedan explicar y analizar. Claro, por poder se puede, pero en la mayoría de los casos buscar la explicación de un momento especial solo va a tener un resultado y es estropear ese momento especial. 

No busques lo que no quiere ser encontrado, lo que no merece la pena saber. A veces la mejor opción es la más simple. Cerrar los ojos y dejarse llevar por la vida, de perdidos al río ¿no? O como decía un profesor mío: "from lost to the river"... Entonces ¿qué? ¿Nos lanzamos a un río sin saber lo que esconden sus aguas? ¿Nos lanzamos a lo desconocido sin saber apenas nadar? No sé vosotros, yo no sé si soy tan valiente, aunque hoy, probablemente porque el sueño ejerce en mi mente el mismo poder de desinhibir que el alcohol, lo diré: Nos lanzamos. 

PD: no tiene nada que ver un mensaje con otro de esta entrada, lo sé. He divagado de lo lindo. Pero os haré un resumen para que no os perdáis. Al final la idea general es que, a veces, es mejor no pensar, no analizar y dejarse llevar por la corriente. 

Bye lovely readers!

sábado, 16 de agosto de 2014

Cómo sobrevivir a una manada de niños

Queridos lectores, 

Me encuentro fatal. Y es que solo a mí se me podría ocurrir bañarme en un río helado para hacerme la "guay" con mis primos de seis y ocho años... En fin, me encantan los niños pero serán mi perdición. 
Empezando la historia por el principio, sabéis que están aquí mis primos pequeños, los únicos que tengo chiquitines y a los que veo una vez al año, con suerte. Así que, y como me encantan los niños, quiero caerles bien enseguida, el problema es que de un año para otro pues me olvidan o crecen y es difícil competir con una Nintendo o con una Play Station así que tengo que usar mis armas de chiquilla en cuerpo de adulta y ser lo más divertida posible. El pequeño problemilla es que desde hace unos días tenía el típico resfriado/dolor de garganta cortesía de todos esos establecimientos donde te ponen el aire acondicionado para que al salir a la calle te mueras del calor o por el aire del coche también.

En cualquier otra situación me hubiera cuidado el resfriado pero no cuando tenía tantos niños para cuidar. Primero fuimos a pasar el día a la piscina donde tenía una niña de dos años para vigilar junto con otros cuatro chicos a los que, por suerte para mí, podía dejar más libertad. No salí de la piscina pequeña que, afortunadamente, es la más calentita aunque sospechaba que mi garganta se resintiría. Aún así, no me importaba en absoluto. Valió la pena. Bueno, yo tenía a la pequeñaja de dos años y resulta que su juego favorito era el de capuzarme por lo que me pasé como media hora (no exagero) entrando y saliendo el agua cada vez que me empujaba para dentro y se moría de la risa cuando yo me hacía la enfadada al salir del agua con lo que me ganaba otro chapuzón. Y ¿os acordáis de otra entrada en la que hablé que tenía un imán para los niños? Pues empiezo a pensar que estaba en lo correcto porque otros tres niños se unieron para venir a jugar con nosotras. Había un niño monísimo que no me conocía de nada pero se ponía a abrazarme y yo encantada de la vida, qué le iba a hacer. Acabé jugando a que era un tiburón y persiguiendo a media piscina de niños que no conocía. Lo mejor era que todos se dejaban atrapar porque cuando los cogía les daba vueltas en el aire y los volvía a sumergir. El niño este que os digo, totalmente bonito, empezó a regalarme globos de agua y entonces llegaron el resto de mis niños (primos) para jugar con los globos de agua. 

Hubo helados, que no me debería haber comido pero mi prima se empeñaba en darme del suyo y a ver cómo le dices a una niña tan encantadora de dos añitos que no quieres un poco de su Frigopie, imposible. Después de todo el día en la piscina cuidando de los pequeñajos, me los trajeron a mi casa y la niña se quedó dormida en mis brazos por lo que estuve una hora o así con ella en brazos si apenas moverme para no despertarla. Acabé con un brazo dormido y babas por encima, pero fue adorable, es tan bonita. La acunaba en brazos y me imaginaba cómo sería si fuera mi hija y me llamara mami. 

Por la noche la cosa solo mejoró para mi resfriado cuando fuimos a cenar en el sitio donde tengo los caballos. Llegaron más de mis primos, incluyendo otra niña de dos años y otro de cuatro. Ocho niños en total con los que jugar de diversas edades y ahí sí, las Nintendos vienen bien porque tenía a los chicos entretenidos mientras yo cuidaba a las niñas. Al principio, no me conocían y se iban con sus madres pero a mitad de la noche las dos querían que las cogiera en brazos y cuando digo las dos, digo las dos y a la vez. Menudos bíceps estoy haciendo en estas reuniones familiares. Una de las niñas quería ver a los gatitos o "mimis" como ella los llama, la otra quería darle de comer a los caballos. Las dos se querían acercar a los animales, pero les tenían miedo y las tenía que coger en brazos. Y, claro, toda la noche para dentro, para afuera, me pongo la chaqueta, me la quito, le grito a las niñas para que no se separen y no perderlas de vista. 

De repente, uno de mis primos de 6 años decidió que quería jugar conmigo a las espadas imaginarias y tenía que ir gritando "pues ahora te lanzo una bola de fuego", "pues ahora tengo un escudo dorado", "pues ahora mi dragón de fuego te ataca"... porque yo tenía una espada de fuego, vale; él se pidió la dorada de luz. Y a todas estas, se lanzaba a por mí dando puñetazos y corriendo y las niñas que lo veían y lo querían imitar y entonces me encontraba con tres niños lanzándose encima mío... adorable o.O. 

Mejor todavía, cuando cogía a la más pequeña de todos y le daba vueltas en el aire y después los demás me veían y querían "volar" también, y con niñas de dos años pues no problem, pero conforme vinieron los mayores lo tomé por tarea imposible. 

Bueno, esa noche fue muy divertida, pero acabé con un dolor de garganta importante solo soportable gracias a muchos caramelos de menta. Y me queda ayer por contaros, vaya aventura. 

Fuimos a ver otro de esos encierros camperos que le gustan a mi padre, solo que esta vez fue divertido porque iba con mis primos. La más pequeña de todas decidió que me prefería a mí antes que a su madre (bien por mí! ^^) aunque creo que es solo porque como a mí me ha visto con caballos y eso, cuando ve animales alrededor piensa que conmigo está más protegida. Bueno, yo la llevé casi todo el encierro enseñándole el toro y los caballos, los perritos y hasta saltamontes, de todo valía. Además llevaba a Brave por lo que jugábamos con él.

Comimos todos juntos y como yo como poco de la fritanga que ponen en los bares no tardé mucho en levantarme para coger a las niñas e ir detrás de ellas por todo el bar o cortarles y darles la comida, cualquier cosa, soy una madre en potencia. Tanto debe ser así que, cuando los niños acabaron de comer y los mayores estaban con el café, me cogí a alas niñas que estaban muy aburridas y las llevé al coche, donde estaba Brave. El resto de los niños no tardaron en venir y entonces llegó mi padre a decirme que los vigilara a todos y a soltar a Brave para que lo cuidara también. Ocho niños y un perro todos para mi, ¡genial! 

Aunque fue muy gracioso porque una señora mayor salió a la puerta de su casa, oiría a los niños y el jaleo, y me preguntó si eran todos míos y yo ¡¡¡¡¿¿¿QUÉ???!!! Ni uno solo señora, cómprese unas gafas! Bueno no, la verdad es que me hizo gracia que me preguntara si eran mis hijos, solo que ocho eran demasiado, solo faltaba que se pensara que el perro también era hijo mío (¬.¬')

Y llegando al colofón final para mi garganta: el río de aguas heladas cual cubitos de hielos en mitad de la estepa glacial. No sé si lo que he dicho existe, pero vamos, muy fría. No me debería haber metido, yo sabía que no debía, pero como todos los chicos se tiraban, no quería ser menos. Luego estuve jugando con las niñas pero el mal ya estaba hecho. 

Conclusiones: llegué a mi casa estando realmente exhausta y tras ocho horas de sueño y tres tazas de café sigo tan agotada como cuando llegué. 


Me duele la garganta una barbaridad y apenas me tengo en pie. Pero, mereció la pena ;)


PD: Spirit sigue evolucionando favorablemente aunque aún le queda mucho reposo y dosis de antibiótico pero espero que lo peor haya pasado. 
Y os tengo que contar muchas cosas más, pero es que me caigo del sueño y tengo que aprovechar el día libre por enfermedad para escribir un poco. 

Muchos besos lovely readers =)

jueves, 14 de agosto de 2014

Adorables a rabiar

Queridos lectores, 

A veces, es verdad eso de que la "vida es bella", solo a veces, y para algunas personas. Por ejemplo, para Sadee y Mael a los que les quiero mandar un gran ¡HOLA! 
Porque sé (porque me lo chiva el blogger este) que me leéis desde vuestra luna de miel ^.^. Pasadlo bien chicos ;)

Aprovecho para poneros al día del estado de Spirit. He pasado unos días un tanto preocupada, quizás lo habréis notado por el tono ligeramente deprimente y lóbrego de mis anteriores entradas. Aunque admito que es difícil verme el punto tétrico que resalta porque siempre escribo de manera deprimente, lo sé. El caso es que hace un par de días se le infectó y la cosa no pintaba nada bien. El pobre estaba muy decaído y demasiado caliente, no soy una experta en animales (solo en los que caminan a dos patas y ni siquiera) pero parecía que tenía fiebre. De hecho, llevamos un par de días dándole un buen chute de antibióticos y ahora vamos a pasar a la dosis normal. Es que llegó a hacerle celulitis, o sea, que la infección se extendió por los tejidos de la pierna y apenas podía andar. Yo qué sé, estaba que no estaba, ni el caballo ni yo. Aún no diré que está mejor porque sigue infectado y no quiero gafarlo, pero espero que mejore pronto. 

Definitivamente, sé que me encuentro mucho mejor entre niños y animales, es lo más cerca que me encuentro de la felicidad, a parte de escribiendo. Ayer estuve con mis primas pequeñas, de dos añitos, en el río, y me autodesigné niñera y que nadie se acercara a mis niñas. Hasta acabé reuniendo un grupo de niñas que se aburrían, tendré un imán o algo porque acabé con dos niñas a parte de mis primas haciéndome trencitas mientras contaba un cuento de hadas que se convertían en dragones (lo sé, dejé volar la imaginación a tope). Al final, hasta logré que me prefirieran momentáneamente que a sus madres y vinieran a que las llevara yo en brazos, lo cual tiene sus inconvenientes pero el lado bueno es que he fortalecido bíceps y que son tremendamente adorables. 

.... Bueno, no así, sino realmente adorables. 

En fin, me lo paso muy bien con los niños y cuando se unió Brave a nuestra sesión de trencitas, eso sí para saltarme encima y ponerme perdida de barro, pues ya el momento se completó. Os podéis imaginar a una chica ya de complexión adulta rodeadas de niñas vestidas de rosa (color predominante), con un perro sentado en mis piernas, y gesticulando como si fuera un dragón, pero que más bien debía parecer una especie de cigüeña mareada... lo sé, ridícula, pero fue muy divertido.

En otro ámbito completamente distinto, por la noche salí a pasear con mi prima. Os comenté ya algo de ella ¿Verdad? Veréis, en mi familia por parte de padre somos muchos, son muchos hermanos lo que ha producido muchos primos. Una familia enorme en la que, claro, no todos tenemos contacto con todos. Yo, siendo la "estudiosa" y teniendo que abandonar la mayoría de las reuniones familiares por estudiar, pues siempre tengo la sensación de que no conozco a nadie de mi familia, bueno nos llevamos bien porque somos familia, me soportan porque somos familia y demás, pero no creo que sepan cómo soy. De hecho, ayer hablando con mi prima me dijo que yo me dejo ver poco y yo le dije "claro, porque tengo que estudiar" y ella me dijo que no se refería a físicamente, presencialmente, sino que cuando estaba allí dejaba ver poco de cómo soy. Estos días, digamos que estoy más sola que la una y que mi prima se aburra y haya venido a mi casa me ha permitido hablar con alguien que no sean animales, niñas de dos años y libros. Solo ha tenido un problema. Y es que si "no me dejo ver" es por una razón, porque no me sé ocultar. Quiero decir que cuando me pongo a hablar ya no me sé callar, porque realmente me abro con demasiada facilidad a la gente y eso me trae muchas y dolorosas consecuencias. Así que si, se podría decir que ayer "desnudé"mi alma y ya me empiezo a arrepentir. Le hablé de mis libros, del blog y tengo un gran problema que es que estoy tan enamorada de esos dos temas de conversación que me pongo a hablar sin darme cuenta de que predomino la conversación, y me dejo llevar, y estoy cada vez más cómoda y empiezo a soltar las verdades o los sentimientos que debería de guardar para mí misma. Pero, por otra parte, está bien tener a alguien con quién hablar de vez en cuando, aunque voy atrasadísima en escribir mi libro.

Ayer fue el día de la lluvia de estrellas, ¿no? Lo cierto es que me fui a dormir sin ver ninguna. Hubo un tiempo en el que salía al frío de la noche para pedir deseos, pero creo que mi tiempo de desear ha pasado. Más que deseos, a veces pienso que necesito milagros. 

lunes, 11 de agosto de 2014

Una tarde concurrida

Queridos lectores, 

Hoy he tenido un día de lo más extraño. Se podría decir que he tenido cierta vida social porque he hablado con bastante de gente (para mí hablar con alguien que no sea mi hermano o mis padres ya es hablar con mucha gente). Primero me ha hablado Ada quien, supongo, se habrá leído alguna de mis anteriores y me ha querido preguntar cómo estaba. Claro que es una pregunta demasiado difícil y le tengo demasiado cariño como para aburrirla con mi vida. De todas formas, qué le voy a decir sin ni yo sé cómo estoy. Después, adivinad quién ha hecho acto de presencia, vale, miento, he contactado yo con él, con Anastasio. ¡Aparición estelar del verano! Me tiene abandonada ¬.¬ y le tenía que preguntar unas cosas para hacer papeleo del año que viene. Total, que va el tío y me pregunta qué tal el verano, otra pregunta difícil a la que no sabía si contestar con sinceridad o fingir que me lo estaba pasando estupendamente. He sido medianamente sincera y he dicho que me aburría. Pero lo peor ha sido que le he dicho lo de Spirit y la cornada del toro y luego le he preguntado por su verano y ya no me ha contestado (¬.¬) odio que me dejen a medias en una conversación. Aunque el colmo de los colmos de mi agitada vida social de hoy lo ha puesto una de mis primas que ha venido a pasar la tarde conmigo. 

Os he hablado de ella, creo, es la prima que me dijo que le escribiera unas canciones. El caso es que todo lo que escribo es casi como un hijo mío, porque lo he creado, y además son letras bastante personales por lo que no estaba nada convencida de dejárselas, pero al final no he podido contenerme. Porque quiero confiar en la gente aún cuando sé que no debo, que no puedo. Al minuto de habérselas dejado leer y grabar me había arrepentido. Porque me da vergüenza que mis letras vayan pululando por el mundo, mis pensamientos, mis ideas... Aunque en realidad eso es lo de menos porque más aireadas que están mis ideas en el blog o en mis novelas no lo estarán en mis canciones, lo más importante es que si canta alguien las letras quiero ser yo. Mi mayor miedo es que mi prima se quiera apropiar de ellas. 

Pero como ya os he dicho, al final no he podido evitarlo porque hemos estado bastante rato hablando y, en cierta manera, la he entendido más de lo que ella cree o pueda imaginar. Ella es profesora y es lo que siempre ha querido ser pero con lo mal que está este puñetero país no podía trabajar, se tuvo que ir... Y me decía que todo el esfuerzo que había supuesto estudiar y todo lo que había hecho no le había servido de nada. Sí, la entiendo más de lo que cree. También me he dado cuenta mientras hablamos que, a pesar de ser familia, apenas sabemos nada la una de la otra. Yo, ahora, sé algo más de su vida, sé lo que me ha contado, pero la idea que tiene de mí... bueno, digamos que es como la que tiene el resto del mundo, no tiene nada que ver con la realidad. No cree que pueda tener una doble vida, no lo debo aparentar. Supongo que ella cree lo mismo que toda mi familia, que soy ese modelo de hija que mis padres han querido tener: estudiosa, seria, apasionada de la medicina, algo creída, un poco prepotente... 

Entiendo por qué doy esa imagen a veces, porque me cuesta hablar con la gente, establecer conversaciones, relaciones. Pero eso no es porque sea una borde creída a la que el resto de la gente no le cae bien, es que soy demasiado tímida y tengo demasiado miedo de meter la pata con lo que digo, así que me quedo callada y como me siento idiota estando callada rodeada de gente pues me auto-margino. Y no os hablo de reuniones sociales, sino de las mismas reuniones familiares. No me sé comportar. Soy tan tonta...

En fin, me pregunto qué pensaría mi prima, igual que me pregunto qué pensarían mis padres y los demás si supieran algo de cómo soy en realidad. Porque claro se supone que yo soy una especie de Barbie  a la que mis padres visten y dicen cómo actuar. El futuro establecido, la imagen que se supone que tengo es la de una futura médica seria de bata blanca que gana mucho dinero, conduce un Mercedes y tiene una casa en algún lugar no demasiado lejos de mis padres, con un marido y dos niños. Esa médica seria y estirada tiene poco que ver con la chica alocada y tirando a bohemia que se imaginaba más bien como profesora de historia un tanto muerta de hambre que se dedica a escribir y lucha por publicar. Hay secretos que no puedo compartir con nadie, que todavía no puedo decirme ni siquiera a mí misma, es así. Pero vamos, que son dos imágenes bastante contrapuestas, seguro que esas dos personas (la que quieren que sea y la que hubiera querido ser no se llevarían bien... a lo mejor de ahí nacen mis crisis de identidad).

Y, como mi prima, yo también me he preguntado muchas veces de qué ha servido todo mi esfuerzo, todas mis tardes encerradas estudiando para que mis padres me eligieran la carrera. Podría decirle a mi prima que, aunque la idea de ser pediatra y estar con niños sí que ha logrado hacerse un hueco en mi corazón, la medicina nunca fue mi primera opción, ni apenas mi elección; podría hablarle de todas las noches que he llorado porque sentía que desperdiciaba mi vida en esta carrera; podría confesarle lo sola que me siento cada día porque hace demasiado tiempo que olvidé cómo comportarme con la gente y las pocas personas que logran aguantarme están desperdigadas por el mundo... Podría pero entonces tendría que decirlo, poner en voz alta mis pensamientos y eso es algo que nunca he hecho, que no hago. No lo digo en voz alta y no sé si es por qué lo hace más real o porque, simplemente, hablar me da más vergüenza, así que, como mucho le daré la dirección del blog. 

Aunque si no se lo imagina es que no sabe leer con atención, porque se ha llevado mis letras de las canciones ¿no? Y de qué creéis que hablan. He hecho cuatro en total, ninguna habla de amor, solo de secretos ocultos y vidas sin vivir. Una de las que le he cantado, la que dice que más le ha gustado, era en la que hablaba de cómo había tenido que cambiar enteramente para poder encajar en el mundo. 

No sé si están bien escritas porque son en inglés (para poder cantarlas por mi casa sin que nadie me entienda) Pero sí, básicamente, se trate de una canción, poesía o novela, siempre tienes que escribir desde el corazón, sobre todo cuando se trata de sentimientos, tienes que ser sincera, tienes que decir lo que de verdad sientes. Por eso, por el momento, no podré hacer bonitas canciones de amor, ni vanos poemas esperanzadores. Solo sé escribir de soledad, miedo, incomprensión y esa frustrante sensación de que se te va la vida sin vivirla. 

No sé, lovely readers, realmente no sé muy bien qué pensar de toda la charla con mi prima ni de lo que piensan de mí, de lo que yo misma pienso de mí. Por ahora me conformo con esto, con estos momentos a la 1 a.m. mientras mi familia duerme, el pueblo (aunque no por entero) duerme y yo puedo salirme al fresco (porque en los pueblos, por la noche refresca) y contemplar el oscuro cielo mientras escribo, puedo escuchar música, marearos con mis problemas, leer con tranquilidad y pensar que esto es la realidad, esta paz, esta soledad, sí, pero una soledad buena en la que no me siento forzada; mientras que el resto del día que paso triste, agobiada o aburrida es el verdadero sueño, la verdadera pesadilla de la noche. 

De todas formas, como algún día tengo que dormir, voy a ir cortando ya para ponerme a leer como la lectora empedernida y completamente viciada que soy. 

Buenas noches ;)

domingo, 10 de agosto de 2014

La alegría de la fiesta

Queridos lectores, 

Me temo que soy una ignorante que se disfraza con un hueco manto de conocimiento. No sé por qué he pretendido creer lo contrario cuando lo cierto es que no soy más que una niña tonta que tuvo la osadía de soñar con una vida que no le estaría permitida. 

Cuando era pequeña, considerada como una "empollona" y sin amigas, me consolaba imaginando un futuro mejor en el qeu sería alguien importante, inteligente, con un buen trabajo que me gustara y en el que destacar, habiendo encontrado el amor que hiciera que todo valiera la pena. Ahora que estoy en ese futuro siento que mis sueños se perdieron en el tiempo. Sigo siendo la misma niña perdida que no encajaba en el mundo. 

¿A quién pretendo engañar? Escribiendo novelas, escribiendo en el blog, aparentando que puedo ser algo que no soy cuando ni siquiera sé qué soy. Una marginada, una empollona, eso sí, seguro, ¿y qué más?

Ayer fui a la cena de los primos de mi madre. Me limité a escuchar a los demás hablar, de vez en cuando dije algo, pero no tenía mucho que opinar. Los temas de conversación no fueron tan verdes como fueron el año anterior y, he de decir, que resultó casi decepcionante, la verdad es que me reí más el año pasado. También porque este año me sentaron cerca del nuevo novio de mi tía y vaya noche me dio (-.-') Hablaré de él más tarde, pero el trasfondo negativo del comienzo de la entrada no viene por él sino por cómo acabó la cena. Después de cenar, fuimos a bailar, ahora hay fiestas y música por todas partes, y yo estaba allí con todos mis añitos, saliendo de "fiesta" con mis padres y tías y me sentía una completa fracasada. Miraba de un lado a otro temiendo encontrarme con mis antiguas compañeras de clase, esperando encontrarme con mis primas que, al menos, son más de mi edad. Ni uno de lo otro. Pasé el rato con mis padres yendo de un lado a otro cual alma en pena. No es que me lo pasara mal, estoy acostumbrada a salir con ellos y estuve en la misma situación con diez años, con doce, con quince, con dieciocho... y entonces no me importaba no salir con amigas y salir con mis padres, casi me gustaba, me sentía una niña buena (era tan tonta). Pero ya no, ya, a esta edad, pensaba que podría ir con mis propias amigas, no con mis padres. Pensaba que ya tendría algo, algo más que deberes y libros por estudiar. Pero no tengo nada. Sí, claro, tengo amigas desperdigadas por distintos puntos de la geografía de la comunidad aunque saber que existen no mitiga el sentimiento de soledad. Tengo una carrera apasionantemente larga y tediosa que me estresa solo con pensar que existe y en la que ni destaco ni valgo. Y ya no me quedan ni vanas ilusiones para pensar en publicar. 

Pues eso, a veces no sé quién soy, a veces no sé en qué me he convertido. Ni siquiera sé por qué tengo la maldita costumbre de pasar por una crisis de identidad cada verano. Será que paso demasiado tiempo encerrada con mis padres. Pero es que ayer, cuando estaba bailando con mis padres (y quien dice bailar dice estar de pie viendo al resto del mundo moverse) miraba a mi alrededor y no veía nada con lo que me pudiera identificar. Había chicas con vestidos tan ceñidos y cortos que me preguntaba cómo eran capaces de caminar, mientras los chicos iban tan cómodos con sus camisetas y sus pantalones, sin necesidad de taconazos, y mirando a todas aquellas chicas, que sí, algunas eran mujeres, pero la mayoría eran chiquillas, adolescentes o poco más, como depredadores que están decidiendo a qué presa devorar y no podía, no podía. Me parecía tan falso y, a la vez, alarmantemente real. Sé que el mundo es así. Que se ha decidido que las mujeres tenemos que vendernos como si fuéramos meras golosinas para los hombres, pero no puedo aceptarlo, cada fibra de mi ser se revelaba ante la visión de esa realidad que todos parecen aceptar sin más. Comprendo que con mi manera de ver el mundo no voy a tener demasiados amigos y, mucho menos, podré tener pareja si hay millones de chicas en minifaldas pegadas a la piel y taconazos mientras yo llevo mis vaqueros y unas Convers. Aún así ¿participar en ese absurdo juego? ¿Exponerme como un trozo de carne? No tengo una gran autoestima, pero sí tengo más dignidad que eso. 

De ahí mismo que el novio de mi tía que os he nombrado se me atragantara un poco. Resulta que ayer por la mañana fuimos a otro encierro camperos de esos porque mis primos y tías querían, así que fuimos. Yo me dediqué a pasar el tiempo con los primitos pequeños y, como siempre, me fui con mi chándal fresquito y unas deportivas. No pensé demasiado en qué ponerme ni le di importancia hasta que por la noche me arreglé para irme a cenar y me vestí algo más decentemente, nada de vestidos ajustados como imaginaréis, pero ir medianamente cómoda no implica no poder estar guapa, hasta me puse unos zapatos que son de cuña, lo que hace que vaya muy cómoda con unos cuantos centímetros de más. No sé por qué a ninguno de mis padres les pareció bien mi atuendo, pero yo estaba cómoda y era lo que me apetecía: unos vaqueros negros, un top blanco palabra de honor con un chalequito negro por encima. Me pinté en tonos oscuros y labios rojos y me gustaba, porque era sencillo pero me veía bien. El caso es que el novio este de mi tía cuando me vio me dijo algo como "has ganado mucho de esta mañana a esta tarde" y me quedé como: "¿Perdona?" 

Disimulé lo mal que me sentó porque no quería amargar la cena a nadie, pero eso junto con otros temas que ha sacado otras veces a relucir, me dejó claro que es de ese tipo de hombres que esperan que las mujeres actuemos como floreros andantes. Probablemente me duraba el enfado cuando esta mañana, comiendo, solo que esta vez con los toros, ha salido cierto tema sobre las corridas y yo no he dicho apenas nada, sobre algo sobre matarlos, sin intención ninguna de entablar discusión o debate taurino, ha sido un mero comentario que le he hecho a mi tía, cuando este mismo "señor" me ha dicho "mejor cállate y no digas tonterías de esas que no, que no, que no quiero escucharlas" (algo así) Pues mira, yo no pensaba hablar pero ha dicho decir eso y entrarme una mala leche

Que entonces me he puesto a hablar. Y cuando hablo enfadada me pierdo un poco. No he dicho nada ofensivo, no me pierdo tanto, pero es cierto que por respeto, al menos a mis abuelos, debería haberme callado, pero no he podido contenerme y he dicho alto y claro lo que pensaba sobre las corridas de toro. 

Gracias por leer mis desvaríos! :*

sábado, 9 de agosto de 2014

El sueño de todo psicólogo

Queridos lectores, 

Para que luego la gente no me diga eso de que "no salgo de casa" me he puesto a escribir en la terraza. Vale que forma parte de lo que es mi casa, pero me da el aire, algo es algo. Aunque ahora mismo estoy adorando y ansiando lo que viene a ser la tranquilidad de mi casa, tranquilidad aparente en el instante en que escribo, y es que esta noche toca la temida cena anual de primos de mi madre en la que mi padre se dedica a llenar la conversación y a mantener el interés de la cena con sus comentarios subiditos de tono con detalles privados de mis padres, que sinceramente, NO necesito conocer. 
Así que este año estoy valorando llevarme unos tapones para los oídos como los que uso para estudiar. El año pasado sobreviví a la cena gracias a que la iba retransmitiendo via whatsapp, este año o engaño a alguien para que me aguante toda una cena escuchando intimidades de mis padres o ¡ya sé! las iré escribiendo para ponerlas mañana. Tengo que ir haciendo registros específicos para que mi futuro psicólogo entienda de dónde viene toda mi locura traumática. Ayy seguro que Freud me entendería...
Lo mejor, hay que admitirlo, de que estos primos vengan a vernos es que traen a sus hijos, primos segundos míos o terceros o alguna movida así. No sé. Solo me importa que son unos niños monísimos y que yo adoro jugar con los niños. Me he dado cuenta, por cierto, que mi camaleonismo característico, eso de que me comporto según con quién estoy y qué leo y todo eso, también se ve afectado cuando paso mucho tiempo con niños y es que ahora no puedo evitar ciertos ademanes de lo más infantiles. Bueno, no, claro, los evito para evitarme de paso una leche cortesía de mi padre por ser una cría, pero vamos, que me sale comportarme, más que comportarme, hablar como una niña. Lo cual contrarresta con mi tendencia a narrar en mi mente como una auténtica escritora que pasa mucho (casi todo) su tiempo leyendo y la mayoría, sí, voy a ser sincera, contiene elementos erótico-festivos. ¿Qué? No me miréis así ¬.¬' Seguro que muchos de vosotros también leéis de eso y lo que pasa es que no lo decís :P... De todos modos, sí, no estoy en condiciones de negar que me engancho con facilidad y me estoy convirtiendo en toda una pervertida.... en el aspecto literario, vale, no penséis tan mal de mí ;)

No todo en esta vida es bonito (casi nada lo es) y ayer tuve un buen susto porque Spirit, el caballo herido, estaba algo tristón, caliente y la herida supuraba lo que me hizo pensar que podría haberse infectado después de todo, pero al parecer se quedó todo en falsa alarma y está bien. 

Volviendo a los niños... ah, sí. Que la lástima es que solo los veo una vez al año o menos y como son pequeños de un año a otro no se acuerdan de mí, por lo que cada año tengo que volver a ganarme su confianza y cariño. Por suerte para mí, no me suele costar demasiado. Solo que es algo descorazonador que no se acuerden de mí y de lo bien que les caía un año atrás. Aunque supongo que viéndolos una semana al año no puedo pedir más. 

En realidad, yo soy una persona muy madura aunque no siempre lo aparente. Soy muy madura, demasiado madura para mi edad y aunque sigo en edad de madurar y aprender y me queda un largo camino, lo cierto es que ni hablo ni me comporto como la mayoría de las chicas que apenas comienzan la veintena por lo que los primos de mi madre, ya más mayores, tienen ciertos problemas en comprenderme y no los culpo. Tiene que ser desconcertante cuanto menos ver a una veinteañera hablando con tu hija de las muñecas, de las princesas, de las Monster High.... siendo una auténtica versada en el tema, viéndola emocionarse cual niña pequeña al nombrar un juego o un color o saltar porque quiere una varita de hada con una estrella y que, de repente, cuando los niños no están alrededor y te pones con esa chica veinteañera de apariencia tan infantil, ella no hable de temas infantiles, ni siquiera juveniles, sino que los temas de conversación en los que más cómoda parece desenvolverse incluyan la literatura, los conflictos en Oriente y el rechazo frente a las actividades taurinas o cosas así... Así que los pobres flipan y no saben por dónde cogerme. 

Me temo que mi propia reacción no dista mucho de la de los niños que de un año a otro se olvidan de mí, porque, aunque yo ya no me olvido de ellos, de un año a otro, pierdo confianza y me cuesta soltarme a hablar de verdad cuando no tengo confianza. Hay veces en las que no me cuesta porque la otra persona lo hace muy fácil o sale un buen tema de conversación, pero otras veces me da toda la vergüenza del mundo hablar y entonces solo me lanzo a conversar de libros o cosas así. 

Aunque creo que me encantan los niños y ser tan infantil precisamente por esa madurez hiperdesarrollada para mi edad. Me permite ver lo bonita que es la infancia....¿Por qué? Por la magia, sin duda, cuando eres niño crees en la magia. Al menos en mi época, porque los niños de ahora se limitan a creer en lo que sale en sus pantallas de PSP, Nintendos o cosas así... Una lástima, era más bonito cuando podías jugar imaginando que tenías una espada que lanzaba fuego y que podías hacer aparecer un dragón dorado de la nada. 

¿Qué más os tenía qué decir? Ah sí, mi pequeño libro que va a morir de la espera a que lo mandemos a una editorial. Pues las últimas que tengo de Ellen es que está todo congelado hasta septiembre o así supongo, cuando abran, porque están todos de vacaciones. No es la mejor noticia del mundo y la verdad me hubiera gustado haber aprovechado el verano para adentrarme en el proyecto del libro. Os he dicho que ser niño es creer y yo soy muy de creer, de hecho sigo esperando encontrarme un hada en los bosques, una sirena cada vez que voy a la playa o un unicornio en la luna llena... y aunque nunca vea nada de eso, seguiré creyendo que existen no porque lo crea realmente sino porque dejar esa pequeña posibilidad abierta hace el mundo un poco más bonito, un poco más mágico. Pero sigo suspendiendo, a pesar de mis esfuerzos en la asignatura de creer en mí misma. Así que con los pocos avances del libro número 1 y los desalentadores ánimos de mis padres, el libro número 2 se ha ralentizado más de lo que querría. No porque no escriba, es algo que hago como quien come pipas, solo que no escribo el libro, demasiados recuerdos sobre mi inminente fracaso. En lugar de eso escribo relatos variados, poesía y hasta canciones, os lo dije ¿verdad? 

Bueno, iré cerrando por hoy porque no me queda mucho rato antes de tener que enfundarme en unos vaqueros, revolverme el pelo y bajar corriendo por las escaleras fingiendo que me he retrasado por arreglarme cuando en realidad estoy escribiendo. Mañana os diré el grado de trauma que ha supuesto esta cena e iré haciendo cálculos sobre cuánto me costará el psicólogo. 

Ciao lovely readers!

viernes, 8 de agosto de 2014

Cenicienta's Style

Queridos lectores, 

Para haber acabado con la readaptación de los cuentos Disney, he tenido un par de días al más puro estilo Cenicienta (Cenicienta's Style). Y no en el buen sentido en plan: tener un hada madrina, conocer a un príncipe o simplemente que te regalen una calabaza. No, mi experiencia "principesca" ha consistido en limpiar la casa arriba abajo y abajo a arriba como castigo impuesto por mi madre. El gran delito, por si os lo preguntáis, que me ha hecho merecedora de este castigo fue ausentarme de casa con mi padre para ir a curarle la herida a Spirit durante media hora cuando mi madre no estaba sin haber dejado una nota. Estoy acostumbrada a estas extravagancias de que empezara a buscarme por ahí (no sé dónde porque no voy nunca a ningún sitio) pero bueno, estoy acostumbrada a que por no saber de mí cinco minutos ¡arda Troya!. Ahora, lo que no llevé nada bien fue cuando yo llegué a casa y se puso a gritarme por mi "mal comportamiento". Eso me sentó como una patada en el estómago porque yo creo que trato bien a mi madre y sus neuras sobre los peligros del mundo. Cuando salgo le mando mensajes cada hora para que sepa que sigo viva, la llamo las veces que es necesario y evito salidas por ella. Mi vida entera se ha regido por sus miedos incontrolables. Me di cuenta hace poco, sabéis, de que soy una persona muy independiente y me gusta ir a mi rollo, no soporto que nadie me diga qué hacer o tener que estar dando explicaciones. Esa es mi naturaleza, pero como mi madre es como es, mi manera de ser natural era incompatible con la vida por lo que, al ver lo nerviosa qeu se ponía cuando salía de más joven y que tenía que estar llamándola y comunicándome y montando teatros varios, tomé la solución drástica: dejé de salir y me encerré en mi casa. 

Sigo odiando que me controlen, que me haga estar mandándole mensajes cada vez que salgo, que me haga sufrir a mí cuando estoy por ahí y debería estar divirtiéndome pero no puedo porque estoy todo el rato pendiente del reloj para que no se me olvide mandar otro mensaje a mi madre y que no se me acabe la batería del móvil. Así que cuando llegó y se puso encima a reñirme yo me enfadé y le dije que no se le ocurriera, porque yo no merecía que encima me gritara cuando estoy siempre pendiente de ella y este había sido un pequeño olvido de nada. Se ve que lo dije con cierto tono elevado porque me castigó a tareas domésticas forzadas. Que, en realidad, a mí me gusta limpiar, me pongo música y es entretenido, pero no soporto que me manden, que me digan qué y cuándo limpiar. Si me dejan a mi libre albedrío le limpio la casa entera, pero como me diga que tengo que hacer algo exactamente y como ella quiere, no me da la real gana. 

Total, que en vista de esto, mi mejor momento del día es la noche cuando todos duermen por lo que resulta que duermo menos en verano que en exámenes cuando tanto me quejo por la falta de sueño. Así que hoy, tras haber dormido unas cinco horas, calculo, haber leído un par de capítulos y haberme tomado una buena taza de café he pensado en escribiros para hablaros de mi desastre de vida. Hay cosas que no cambian. Ayer por la tarde me llamó una antigua compañera de instituto que hacía un año que no veía. Nos vemos de año en año y por eso es tan aparente que mi vida no cambia. Sigo igual, misma carrera mismo estado (a saber, soltera) mismamente todo es lo mismo. Nada cambia, no avanzo, no evoluciono, no sé nada más de lo que sabía sobre mi futuro que un año atrás. La única novedad es que este año sí que está acabado mi libro, pero ni siquiera eso es novedad puesto que el tema de publicar no ha avanzado nada. Así que nada cambia, todo permanece, al menos en mi vida, Dios, me siento atascada y eso que apenas paso de la veintena... que rollo de vida. 

En otro ámbito de cosas, una prima mía, muy musical, me ha animado a que le escriba la letra para algunas canciones y ya tengo un par solo que dudo que se las vaya a dejar, porque conociéndola, se las querrá quedar, dijo algo de poner unos vídeos en su blog y para eso lo pongo aquí. El problema es que, como os he dicho muchas veces, escribir me hace contar mucho de mí misma y mis letras son demasiado personales como para que las cante alguien que no sea yo. Mi primera canción se titula de "The Forgiving Heart" las que se hayan leído los cuentos lo reconocerán como la traducción del Corazón Benevolente de Gwen, me gustó la historia, así que se puede decir que le he hecho una canción. 

Bueno este calor es realmente insoportable y aún así voy a ponerme a cocinar, una pizza me espera y aún tengo que hacer la masa y hornearla. Os pondré fotos si me queda bien, tengo un par de recetas pululndo por mi mente ^^