No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

viernes, 8 de agosto de 2014

Cenicienta's Style

Queridos lectores, 

Para haber acabado con la readaptación de los cuentos Disney, he tenido un par de días al más puro estilo Cenicienta (Cenicienta's Style). Y no en el buen sentido en plan: tener un hada madrina, conocer a un príncipe o simplemente que te regalen una calabaza. No, mi experiencia "principesca" ha consistido en limpiar la casa arriba abajo y abajo a arriba como castigo impuesto por mi madre. El gran delito, por si os lo preguntáis, que me ha hecho merecedora de este castigo fue ausentarme de casa con mi padre para ir a curarle la herida a Spirit durante media hora cuando mi madre no estaba sin haber dejado una nota. Estoy acostumbrada a estas extravagancias de que empezara a buscarme por ahí (no sé dónde porque no voy nunca a ningún sitio) pero bueno, estoy acostumbrada a que por no saber de mí cinco minutos ¡arda Troya!. Ahora, lo que no llevé nada bien fue cuando yo llegué a casa y se puso a gritarme por mi "mal comportamiento". Eso me sentó como una patada en el estómago porque yo creo que trato bien a mi madre y sus neuras sobre los peligros del mundo. Cuando salgo le mando mensajes cada hora para que sepa que sigo viva, la llamo las veces que es necesario y evito salidas por ella. Mi vida entera se ha regido por sus miedos incontrolables. Me di cuenta hace poco, sabéis, de que soy una persona muy independiente y me gusta ir a mi rollo, no soporto que nadie me diga qué hacer o tener que estar dando explicaciones. Esa es mi naturaleza, pero como mi madre es como es, mi manera de ser natural era incompatible con la vida por lo que, al ver lo nerviosa qeu se ponía cuando salía de más joven y que tenía que estar llamándola y comunicándome y montando teatros varios, tomé la solución drástica: dejé de salir y me encerré en mi casa. 

Sigo odiando que me controlen, que me haga estar mandándole mensajes cada vez que salgo, que me haga sufrir a mí cuando estoy por ahí y debería estar divirtiéndome pero no puedo porque estoy todo el rato pendiente del reloj para que no se me olvide mandar otro mensaje a mi madre y que no se me acabe la batería del móvil. Así que cuando llegó y se puso encima a reñirme yo me enfadé y le dije que no se le ocurriera, porque yo no merecía que encima me gritara cuando estoy siempre pendiente de ella y este había sido un pequeño olvido de nada. Se ve que lo dije con cierto tono elevado porque me castigó a tareas domésticas forzadas. Que, en realidad, a mí me gusta limpiar, me pongo música y es entretenido, pero no soporto que me manden, que me digan qué y cuándo limpiar. Si me dejan a mi libre albedrío le limpio la casa entera, pero como me diga que tengo que hacer algo exactamente y como ella quiere, no me da la real gana. 

Total, que en vista de esto, mi mejor momento del día es la noche cuando todos duermen por lo que resulta que duermo menos en verano que en exámenes cuando tanto me quejo por la falta de sueño. Así que hoy, tras haber dormido unas cinco horas, calculo, haber leído un par de capítulos y haberme tomado una buena taza de café he pensado en escribiros para hablaros de mi desastre de vida. Hay cosas que no cambian. Ayer por la tarde me llamó una antigua compañera de instituto que hacía un año que no veía. Nos vemos de año en año y por eso es tan aparente que mi vida no cambia. Sigo igual, misma carrera mismo estado (a saber, soltera) mismamente todo es lo mismo. Nada cambia, no avanzo, no evoluciono, no sé nada más de lo que sabía sobre mi futuro que un año atrás. La única novedad es que este año sí que está acabado mi libro, pero ni siquiera eso es novedad puesto que el tema de publicar no ha avanzado nada. Así que nada cambia, todo permanece, al menos en mi vida, Dios, me siento atascada y eso que apenas paso de la veintena... que rollo de vida. 

En otro ámbito de cosas, una prima mía, muy musical, me ha animado a que le escriba la letra para algunas canciones y ya tengo un par solo que dudo que se las vaya a dejar, porque conociéndola, se las querrá quedar, dijo algo de poner unos vídeos en su blog y para eso lo pongo aquí. El problema es que, como os he dicho muchas veces, escribir me hace contar mucho de mí misma y mis letras son demasiado personales como para que las cante alguien que no sea yo. Mi primera canción se titula de "The Forgiving Heart" las que se hayan leído los cuentos lo reconocerán como la traducción del Corazón Benevolente de Gwen, me gustó la historia, así que se puede decir que le he hecho una canción. 

Bueno este calor es realmente insoportable y aún así voy a ponerme a cocinar, una pizza me espera y aún tengo que hacer la masa y hornearla. Os pondré fotos si me queda bien, tengo un par de recetas pululndo por mi mente ^^

No hay comentarios:

Publicar un comentario