No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

martes, 5 de agosto de 2014

El País de las Maravillas. Final

Queridos lectores, 

Pues por petición popular (de Sadee) voy a poneros el capítulo de relato con final feliz. Sé que no es realista ni fidedigno ni profético, pero los libros son una vía de escape de la realidad. Para mí, al menos, lo son. Realmente no sé qué sería de mí sin los libros que me permiten huir del mundo en el que vivo. Ni siquiera hablo de escribir, la misma lectura es mi mayor salvación. Desde el golpe de Spirit, que por cierto sigue bien, mi madre ha visto su oportunidad para que mi padre no vaya a más encierros de eso, cosa que ella odia, pero que él adora. Fue curioso rayando lo esperpéntico que mi madre fuera la que me azuzara para que yo le gritara y riñera a mi padre por la herida del caballo. Lo cierto es que tenía bastante com mi preocupación y no me apetecía discutir, pero conociendo a mi madre le dije a mi padre que dijera que le había echado una gran bronca y que le había gritado y dicho de todo. Cuando mi padre se lo dijo a mi madre y después, corroboró una tía a la que metimos al trapo para que le dijera a mi madre que el padre le había dicho que yo estaba muy enfadada y todo eso, mi madre se puso inquietantemente contenta. Se reía cual chiquilla a la que le decían que le iban a dar un premio. Estaba disfrutando, en serio, disfrutando de la situación que ella creía que existía en la que había discutido con mi padre. No es que él no se mereciera cierta reprimenda, pero yo no tenía humor para gritar. 

Tras estas escenas escalofriantes se sucedieron varias peleas y cosas que prefiero no recordar. El caso es que la lectura es mi vía de escape, a falta de unas alas para escaparme u otro lugar al que irme, lo más parecido que puedo hacer es meterme tanto en una historia que logre olvidar mi vida por un momento. Y suelo tener éxito. Me paso horas leyendo sin darme cuenta de que el tiempo pasa. Solo tengo que hacer un pequeño sacrificio y es recluirme en el lugar más caluroso de mi casa para que nadie se aventure a venir a molestarme. Pasó un calor espantoso, estoy empapada en sudor y mi cerebro amenaza con fundirse, pero merece la pena por la tranquilidad y la lectura. 

Os dejo con el final feliz del relato. Este es el último que tengo pensado hacer por el momento así que gracias a los que os los hayáis leído, espero que os hayan gustado :)


El País de las Maravillas


CAPÍTULO 10

Puede que a mí no me conozcáis. No soy Gwen, ni la Reina Blanca o Roja, como quiera que la conozcáis. Ella ya no está aquí, pero yo he querido contar el último capítulo de su historia.

Gwen se acercó al caldero, la llama que lo avivaba había sido creada a partir de la energía de los corazones rotos. El Sombrerero Loco la miraba como si con él no fuera la cosa, él se hubiera marchado pero ella lo retenía allí con la magia que le quedaba. Lo retuvo frente a ella mientras se arrancaba el corazón del pecho y lo lanzaba al caldero. Un humo blanco salió de la burbujeante olla y rodeó al Sombrerero. Para cuando el humo se disipó, la mirada de John apareció de nuevo, cargada de esperanza primer, de miedo después al ver el pecho sangrente de Gwen. Se lanzó a su lado justo cuando ella caía, las piernas ya no la sostenían por más tiempo.
—No, Gwen, ¿qué has hecho? —Las lágrimas caían sin control.
—Ha merecido la pena.

La antigua reina sonrió por última vez antes de perder la vida en los brazos de su gran amor. John permaneció junto a ella horas, el tiempo dejó de pasar. En algún momento de su duelo, encontró el diario que Gwen había escrito, el mismo en el que yo estoy escribiendo ahora mismo, y pudo comprender qué había pasado. Conoció el sacrificio que la reina había hecho para recuperar su verdadero corazón. John lloró amargas lágrimas al comprender todo el dolor de su reina y yo no pude soportar por más tiempo verlos sufrir así. Bajé del cielo para encontrarlos.
—¿Quién eres?

John me miraba sin dejar de abrazar el cuerpo sin vida de Gwen.
—Me han dado muchos nombres, la mayoría me llaman el Hada Azul, pero para ti soy simplemente una amiga.
—¿Y qué quieres?
—Yo podría conocer la manera de salvar a Gwen, podría darle otra oportunidad. Si tú estás dispuesto a dejar este mundo.
—Haré cualquier cosa por ella—Dijo el joven.

Asentí sabiendo de antemano que aquella sería su respuesta.

—El Corazón de la Estrella—Dije simplemente— Toma el Corazón de la Estrella, abraza fuerte a Gwen y desea volver a casa. Que el Corazón te guíe a su casa.
—¿Y dónde iremos?
—¿Acaso importa? —John miró el rostro pálido de la mujer que descansaba entre sus brazos.
—No mientras ella esté bien y estemos juntos.
—Así será. Tienes mi palabra.

John Hatter fue en busca de la roca que Gwen había custodiado tan bien durante todos aquellos años. Abrazó con fuerza el cuerpo sin vida de su amada y le pidió al Corazón de Estrella que los llevara a casa. Una brillante onda de luz se esparció por todo el País de las Maravillas y, con él, la Reina y el Sombrerero Loco desaparecieron de aquel mundo. Nadie sabe qué fue de ellos, todos piensan que la Reina se abandonó por fin a la locura y se arrebató la vida llevándose con ella a su antiguo amante.

Pero, en realidad, la roca los guió a su nuevo hogar, el cielo. Ahora son estrellas eternas. Sus almas no se separarán nunca. Podrán vivir por siempre en la inmensidad de la bóveda terrestre contemplando los mundos que se abren entre sus pies. Ahora tengo a mi hija conmigo. Sí, yo soy el Hada Azul, en la segunda estrella a la derecha, y mi pequeña Gwen, la misma niña de corazón puro y benevolente que salvó un mundo, la misma que se sacrificó por su amor y dio su vida y su corazón por todas y cada una de las personas a las que conoció y amó, forma parte de las brillantes estrellas que contempló y la vieron crecer con John junto a ella. Y así vivirán, inmortales, eternos, felices para siempre.

FIN

***

Haré un pequeño resumen porque no es una historia fácil. Al final, la conclusión de todo es que el mal del mundo de los cuentos comienza con un pequeño acto, no de maldad, más bien de descuido o de ambición, en este caso de Alicia, que provoca que nazca el mal en una persona, Gwen aka Reina Roja/Blanca, y esta es la que provoca o facilita la maldad en otras personas. Así que ya sabéis, tened cuidado con cómo tratáis a las personas porque todos nuestros actos tienen consecuencias que afectan a otros. Y os diré lo que siempre le digo a mi hermano pequeño, y es que hay mucha maldad en el mundo, mucha gente que se comporta de manera desconsiderada y nos hará daño, podemos vernos tentarnos a actuar así y no pensar en nada más que en nuestro propio beneficio, pero recordad que "los actos de los demás no justifican los nuestros propios"

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