No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

martes, 19 de agosto de 2014

La lección de hoy

Queridos lectores, 

N.A: esta entrada la escribí ayer por la noche, lo que pasa es que Internet no me iba así que la publico ahora, si me deja, porque me gusta lo que escribí ;)

Hoy estoy francamente cansada. ¿Francamente? ¿Quién usa esa palabra hoy en día?...

Pues parece que yo. Soy increíblemente moderna. Bueno, pero vayamos más allá de mi elección de palabras, cómo se nota que estoy espesa y no consigo hilar ni las ideas. El caso es que hoy, y para contrarrestar con la que me he dado cuenta que es la tónica habitual de este blog, estoy de buen humor. Probablemente tiene mucho que ver con ello que me haya pasado todo el día prácticamente fuera de mi casa (sin mis padres...), claro que es también la causa de mi franco cansancio (me ha hecho gracia el francamente). 

Y os preguntaréis ¿dónde habrá estado todo el día esta muchacha para venir cansada y de buen humor?...
Pues Noooo! No seáis mal pensados, de verdad ¬.¬' He pasado el día con mis primas, pero no con los pequeñajos adorables que esos ya se han ido a sus casas y me han dejado sin niños a los que cuidar y que me agoten T.T Así que a falta de unos, pues he cogido a mis primas mayores. Hemos ido a la piscina a pasar el día y no he hecho nada del otro mundo, de hecho no puedo decir que mi cansancio venga de nadar (y si viene de ahí estoy seriamente en baja forma y debería empezar a preocuparme), pero lo que sí he hecho y ha sido un agradable cambio a la mayoría de mis días ha sido reírme mucho. Usando una analogía que he usado con mis primas, diré que (somos cuatro, aclaración para que entendáis lo que sigue) somos como un sándwich, tal cual, somos un sándwich. ¿Por qué? Simple. Yo soy la más pequeña de esta tanda de primas y me parezco más por seriedad y madurez o forma de ser algo más "reservada"... no sabría decirlo, bueno, ya sabéis como soy, el caso es que la mayor y yo nos parecemos más y somos algo más sosas, no voy a mentir, hablo más por mí que por la mayor, pero sí, comparadas con las otras dos somos más sosas y por eso somos el pan del sándwich. Mientras que las dos medianas son un par de payasinas, en el buen sentido, te ríes mucho con ellas, son la mermelada y la crema de cacahuete o el chorizo y el salchichón: van en medio y les dan más sabor al bocata que somos. 

Porque ya he cenado que si no juraría que esta entrada tiene algo que ver con que no he merendado...En fin, que me he reído mucho y he descubierto o he confirmado que me gusta la fotografía. No posar, que a veces también, sino hacerla porque las fotografías son como un relato en imágenes. Me gusta que una foto, una instantánea, una mera expresión inmortalizada puede contar una historia tan bien o mejor que algunos libros larguísimos. No todas, no soy buena fotógrafa, por su puesto, pero algunos momentos, algunas escenas, algunas emociones son demasiado complicadas de describir con palabras, hay que verlas para poder sentirlas realmente como el personaje. Porque ¿cómo describes un ataque de risa? Sí, puedo hablar de la diversión, del dolor que se extiende por tus abdominales, de esa pequeña lágrima rebelde que sin saber muy bien por qué se ha escapado de tu ojo y ya no puedes para de reír porque aquella broma pequeña e insignificante, ese gesto casi sin gracia ha ido creciendo dentro de ti y ahora las carcajadas se apresuran tanto por abandonarte que te cuesta parar para coger aire...Podría decirlo, pero una foto de una sonrisa, una de verdad, de las que llegan a los ojos lo expresan más fácilmente. Una lágrima en unos ojos tristes, la mirada perdida de una mente más perdida todavía... Todo cuenta una historia. 

De hecho, sabéis, cuando empecé este blog, cuando pensaba en lo que iba a escribir, desde luego, no pensaba que fuera a ser lo que es hoy. No pensaba en convertirlo en una especie de diario (a pesar del título) de mis problemas diarios. Incluso pensé (no os riáis) que podría hablar de cosas prácticas y ayudar a otros estudiantes de medicina o estudiantes en general a enfrentarse al mundo en el que yo vivía para que no les pillara tan desprevenidos como a mí. Al final, un día por otro, siempre tenía algo que me preocupaba, que me molestaba, que me enfadaba y que necesitaba escribir para poder pensar con claridad y elegía el blog para ello. Ya casi ni recuerdo cómo me tranquilizaba y liberaba toda mi frustración antes de tener el blog. Quizás alguien ha aprendido o ha sacado algo en claro de mis líos de cabeza, de mis palabras de tristeza y de los relatos chapuceros que he colgado, lo dudo mucho pero de sueños también se vive. El caso es que algo sí que he respetado. Y es que, entonces como ahora, pensaba que escribir un blog era una buena idea porque pensaba y pienso que, de cada día, se puede extraer una enseñanza, un momento, un recuerdo, una historia, vamos. Quizás un pequeño detalle, una frase que podría pasarle desapercibida a cualquiera, pero que mi mente de escritora recoge para hacer de ella todo un ensayo con la que llenar la entrada de un blog. 

¿Qué enseñanza extraigo de hoy? Pues muchas, la verdad. Lo primero he confirmado que llevar las lentillas tantas horas me da dolor de cabeza. Que pasar muchas horas lejos de mi madre es bueno para mis nervios, mi tranquilidad mental y mi alegría. Que el pintalabios rojo me queda muy bien. ¿Pintalabios en una piscina? Sí... ya os he dicho de la fotografía, mi prima se ha traído la cámara y nos hemos pasado más tiempo posando que nadando y no iba a salir sin arreglarme... No, realmente todo eso es anecdótico. La verdadera enseñanza de hoy es que no todos los días tienen por qué tener una enseñanza, ni un significado profundo, ni nada que te haga pensar. Que algunos días simplemente están hechos para disfrutar y reírse sin necesidad de pensar ni preocuparse en nada más, ni en mejorar ni en aprender ni en absolutamente nada. Quizás esta enseñanza venga porque tengo sueño y no me apetece buscar más explicaciones a la vida. Pero también puede ser que no todo tenga una explicación, que no todos los comportamientos, no todos los momentos se puedan explicar y analizar. Claro, por poder se puede, pero en la mayoría de los casos buscar la explicación de un momento especial solo va a tener un resultado y es estropear ese momento especial. 

No busques lo que no quiere ser encontrado, lo que no merece la pena saber. A veces la mejor opción es la más simple. Cerrar los ojos y dejarse llevar por la vida, de perdidos al río ¿no? O como decía un profesor mío: "from lost to the river"... Entonces ¿qué? ¿Nos lanzamos a un río sin saber lo que esconden sus aguas? ¿Nos lanzamos a lo desconocido sin saber apenas nadar? No sé vosotros, yo no sé si soy tan valiente, aunque hoy, probablemente porque el sueño ejerce en mi mente el mismo poder de desinhibir que el alcohol, lo diré: Nos lanzamos. 

PD: no tiene nada que ver un mensaje con otro de esta entrada, lo sé. He divagado de lo lindo. Pero os haré un resumen para que no os perdáis. Al final la idea general es que, a veces, es mejor no pensar, no analizar y dejarse llevar por la corriente. 

Bye lovely readers!

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