No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

martes, 19 de agosto de 2014

Recolectando sensaciones

Queridos lectores, 

Sabes que lees demasiadas novelas eróticas cuando le tienes que explicar a tus padres para qué sirven ciertos productos que anuncian en la televisión... Así que lo he decidido. A partir de ahora volveré a las novelas puritanas y tradicionales y dejaremos el género erótico festivo para las ocasiones especiales. ¿Parezco una pervertida? Un poco, me parece. Pero quiero que conste en acta que solo me empecé a leer estos relatos eróticos porque soy una profesional de la escritura y quería documentarme para futuros libros en los que necesitara de cierto vocabulario, digamos, sugerente. 

Hablando de eso, acabo de escribir una escena de cama. Sí, sí, lo que oís (o leéis) una escena que sucede en una cama, sábanas desperdigadas, perlas de sudor recorriendo el cuerpo, gritos, jadeos... Lo que viene a ser una persona despertándose tras una terrible pesadillas. ¿No habríais pensado mal? 

Bueno, era mentira, solo quería crear ambiente. De hecho, sí he escrito una escena de cama relacionada con propósitos amorosos, solo que no ha sido la parte picante en sí, sino el "afterhour", o sea, que se despertaban en la cama desnudos y ahí ya cada uno que piense lo que quiera. Siempre es curioso escribir este tipo de escenas y un poco difícil para mí porque a mí, personalmente, como intento de escritora me gusta pensar que las cosas que escribes son reales en medida en que tú mismo las puedes sentir. A ver, cuando yo escribo me preocupo de las palabras, claro, pero me preocupa más explicar, describir con certeza lo que yo siento. No hablo en general, no pongo estereotipos o las clásicas sensaciones que se dice que se tienen en diferentes circunstancias como las típicas mariposas en el estómago o los calores o a saber qué cosas. Yo lo que intento es pensar qué he sentido, qué siento yo en una situación así y poner en palabras las situaciones que yo tengo. Claro está, solo puedo sentir por mí y por nadie más, en lo que a lo ajeno respecta solo puedo imaginar cómo otra persona siente o vive o piensa, nunca saberlo con certeza. Por eso, es verdad que todos mis personajes, incluso los asesinos y malotes, se parecen a mí en cierta medida. 

Ya hemos tocado un tema del que me gusta hablar... Pues en fin, ¿decía? Ah, sí. Que cuando escribo una escena recurro a mis propias emociones. Eso es fácil en escenas de enfado, de frustración, de tristeza... De hecho, muchos de mis personajes tienen problemas parecidos a los míos: padres exigentes, miedo a hacer el ridículo social... cosas así. Y eso es fácil escribirlo. Bueno, nada es que sea "fácil" pero por lo menos conozco esas sensaciones para poder escribirlas. 

En lo que respecta al amor, yo conozco la sensación de estar "enamorada", la tendencia a buscar con la mirada a otra persona solo porque crees que estará ahí, ponerte nervioso cuando te mira y forzar la pose, he sentido celos, dolor, odio, indiferencia fingida... Ahora que enumero, he sentido muchas cosas. Lo que pasa es que suelen ser no correspondidos. También he sentido lo contrario, gustar a una persona sin posibilidad de corresponderle y tratar de alejarlo sin herir sentimientos. Pero las escenas de amor completo, verdadero, de amor real y correspondido en un momento íntimo... eso no lo he vivido y a veces creo que lo quiero tener solo para saber qué se siente y poder escribirlo. Como la vez esa del año pasado en la que participé en una fiesta popular que consistía en lanzarse agua, vino y toda clase de cosas en plena noche por calles embarradas solo para hacerme una idea de lo que sería estar en unas trincheras durante la Primera Guerra Mundial, con frío, viento gélido, empapado por las lluvias en trincheras embarradas, las botas llenas de agua y el miedo a que te ataquen. Claro que no es comparable lo uno con lo otro, pero era lo más parecido a mi alcance. 

Así que a falta de experiencia propia, robo experiencias ajenas. Cuando se trata de bebidas alcohólicas, como yo no bebo, he ido por la calle en plenas fiestas preguntándole a los jóvenes en estado alegre qué se siente, cómo se encuentran, a qué saben sus bebidas y qué se siente con la resaca. En el amor, la verdad, mi mayor inspiración la habían puesto siempre las numerosas y vergonzosamente larga lista de novelas románticas que me he podido leer. Ellas me dan las palabras, las cosas más técnicas. Pero el elemento que hace que parezca más real, si es que lo consigo y lo escribo bien, las sensaciones, los sentimientos, me lo dan las parejas reales a las que conozco. Sinceramente, la mejor pareja, la que más me inspira y la que me parece que tiene el amor más puro y verdadero que conozco es la de Sadee y Mael. Si alguno de mis personajes puede ser feliz con el amor será como lo son ellos, al menos, como me transmiten a mí que se sienten. Conozco a más parejas, a muchas, y claro que cada pareja es distinta y se quieren de manera distinta y ellas nos inspiran una cosa u otra. Es cierto que Kim y su novio Simon también me inspiran para otro tipo de parejas, ellos también están muy enamorados.

¿Aunque queréis saber un secreto aún a riesgo de quedar como una loca? Vale que, supongo, no se podrá comparar al amor romántico, pero cuando tengo que describir cómo se siente la felicidad de una persona que ama y es correspondida pienso en lo más cercano que yo conozco a la felicidad. Cierta sensación que es una mezcla entre la plenitud y la paz, que inunda tu pecho amenazando con hacerlo estallar pero que, al mismo tiempo, te hace sentir bien, por primera vez en mucho tiempo, como si no te faltara nada, como si estuvieras completa y todo tuviera sentido por una vez, y la vida dejara de ser un misterio y una locura y fuera, simplemente, algo maravilloso. Eso me lo dan algunas cosas: estar con niños y sentir que me quieren, que les gusto, porque el cariño de los niños es el más sincero, yo creo, los más pequeños al menos, no fingen, o les gustas o no; estar con mis animalitos, con Spirit, con Estrella o con Brave, cantarles a plena voz porque sé seguro que no se van a quejar y contarles todos mis problemas porque seguro no se van a chivar; estar en el hospital, hablar con algún paciente, a ser posible un niño, que comparta contigo algo de su vida, consolarle durante un rato y que te den las gracias al marcharse, simplemente por haber hablado con ellos, esa sensación de ser útil me gusta: y por último, pero no por ello menos importante, escribir, hacer una escena con la que yo misma me derrito, una entrada graciosa, un diálogo sugerente que me haga reír y pensar que lo hago bien, que alguien se lea lo que escribo y le guste, soñar con que me publiquen... sí, eso me hace sentir muy feliz. 

Así que tengo cuatro amores, ¿no? resumiendo: niños, animales, hablar con pacientes y escribir. Soy una chica de gustos sencillos, siempre lo he dicho. 

Mi ordenador se queda sin batería, así que resumiendo rápidamente y antes de quedarme dormida sobre el teclado... Las emociones son quizás lo más complejo de la vida. Más que las ecuaciones o las operaciones físicas, mucho más que los procesos del cuerpo humano, porque las emociones no siguen ninguna lógica ni razón, no se dejan guiar ni manipular (casi) y por eso es lo máscomplejo para escribir ero también lo más divertido. Imaginar cómo piensa una persona determinada en un momento determinado. Pero nunca se sabe porque todos somos diferentes, hasta los personajes que yo misma he creado se escapan a veces a mi voluntad y obran como ellos quieren aunque yo hubiera querido que fueran diferentes, porque la historia me obliga a que sean así, que actúen así. Lo sé, mis personajes tienen vida propia y si pienso así el día menos pensado me encontraré con que tengo alucinaciones ópticas y veo a msi personajes como si fueran personas reales. Pero hasta que ese día llegue pues me entretendré escribiendo y siguiendo en mis intentos de hacer una escena de cama, pero de verdad, completa. 

PD: se aceptan donaciones de sentimientos si alguien quiere contribuir a la causa ;)

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