No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

domingo, 31 de agosto de 2014

Se acerca la hora

Queridos lectores, 

Llevo muchos días sin escribiros, ¿verdad? Demasiados para mi ritmo normal de publicar tonterías. Pero hay una frase que temía decir y que era la que tenía que escribir en cada entrada que comenzaba y borraba a medias: Se acabaron las vacaciones. El mundo vuelve a girar, a rodar, todo está en marcha y hay que comenzar. Eso es así. 

Y no sé qué extraño poder tiene la universidad sobre mí para que esté tan nerviosa incluso cuando lo único que tengo que hacer es matricularme mañana, pero es así, tristemente, patéticamente cierto, hasta la matrícula me parece difícil. Y eso que es imposible que la cague más que el año pasado (ya sabéis, las prácticas malditas y lo de la optativa que se solapaba con unas prácticas)Puedo hacerlo igual de mal, y sobreviví una vez a ello así que no será para tanto. 

Aún así, estoy nerviosa por volver a empezar. Otro año, otro reto, otra montaña de escalar. Pero estoy tan harta de estos nervios injustificados, de este miedo herencia familiar que me persigue. Todos tienen razón: mis amigas, mi prima y hasta una pequeña voz en mi mente, único vestigio que queda de la cordura en mí misma. Es hora de que tome las riendas de mi vida. Quiero hacerlo, pretendo hacerlo. Aunque me parece tremendamente difícil. No sabría por dónde empezar.

Bueno, sí. Empezaré por matricularme mañana, no en lo que mejor horario tiene si no en lo que tiene las prácticas en los servicios que creo que podrían gustarme, donde pienso que podría ver más niños: neumología y oncología. Y, estoy loca lo sé, todo el mundo me lo ha dicho, pero yo quiero ir a oncología pediátrica. Todo el mundo me ha dicho que eso es muy duro, que ver morir a los niños es lo peor... Lo sé, claro, no pienso que sea una fiesta continua, pero creo que podría hacerlo. Seamos sinceros, yo no soy muy buena hablando con la gente, la mayor parte del tiempo, demasiado tímida para los adultos, demasiado adulta para los adolescentes que piensan en la juerga, siempre temo meter la pata; pero eso no me pasa con los niños porque con ellos todo es posible y lo que digo puede tener sentido. Puedo ser yo misma y decir tonterías. No soy la mejor de mi clase, no me peleo por ver operaciones ni me muero de ganas de leer revistas médicas, mi vida no se reduce a la medicina ni encuentro placer en cada una de sus facetas; pero me gusta la magia y si hay unos niños en el mundo que necesitan creer en la magia y en que todo es posible, son los que están en un servicio de oncología. 

Yo no voy a salvar vidas, no tengo conocimientos ni potestad para ello, solo quiero hacerlos felices. Que si su vida tiene que ser corta, al menos, sea algo feliz, Quiero que haya alguien que los trate como a niños y no como a enfermos. Sabéis que, cuando he dudado de por qué estudiaba esta carrera, cuando he llegado, me he puesto a escribir y he puesto verdes a médicos, profesores y medio mundo y he vilipendiado todo lo referente a la medicina, y me seguía quedando, seguía estudiando esta carrera de locos, mi razón era la misma, era esa, me aferraba a esa especie de fantasía de futuro en la que me veo cuidando de esos niños. 

Lo que quiero decir con esto es que este año me he propuesto dejar de huir de la vida y enfrentarla. El primer paso es elegir ese campo de especialidad en el que pienso que podría encajar, para ponerme a prueba. El segundo paso será controlar el miedo y los nervios, que será muy difícil, pero lo intentaré. 

Creo que, de alguna manera, he pasado toda mi vida encerrada. Cuando estoy en la universidad me atrapan los estudios y no puedo hacer nada que no sea estudiar. En verano, me atrapa mi madre y sus miedos infundados o sus instintos de cotilla que hacen que me someta a un interrogatorio cada vez que pretendo quedar. Graves problemas porque ni puedo cambiar de madre ni de carrera, pero puedo cambiar mi forma de enfrentarme a ellas. Es más fácil decirlo que hacerlo para los que estáis pensando que solo tengo que "hablar con mi madre" No es tan sencillo. Conozco sus armas, la ansiedad, los gritos, los chantajes emocionales... es una batalla que ya he librado y siempre he perdido y no hay nada que me garantice que esta vez será distinto. Aún así, he pensado que tengo que empezar a ser egoísta. No mala persona ni nada de eso, solo egoísta y ponerme a mí por delante de mi madre. Ella no es buena persona, buena madre, solo que es demasiado intensa en su celo protector y yo ya me siento tan atrapada que dudo que pueda ser libre.

Pero, como iba diciendo, paso a paso. Este año iré al hospital qeu está más lejos de mi casa y de la universidad por lo que aprenderé a moverme por más sitios de la ciudad. Me he propuesto salir. He conocido a alguien que estudia también en la ciudad, en una universidad cercana. No penséis mal, es una amistad, por ahora, nunca se sabe.

En fin, creo que voy a descansar porque decidir subgrupos, optativas y otras mosntruosidades de la vida me tiene rendida. 

Lo siento por esta entrada tan poco inspirada, son más bien cosas que tenía que decirme a mí misma. ;) Pronto empezarán las clases y con ellas las largas entradas sobre lo tediosa que es mi vida. Aunque tengo pensado un nuevo relato para poneros por aquí ;)

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