No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Qué hacer cuando no estás haciendo lo que tendrías que hacer

Queridos lectores, 

Me estoy durmiendo. Me estoy durmiendo... Que alguien me dé un codazo que me duermo. No sé a qué clase de genio de la enseñanza se le ocurrió que tener clases por las tardes sería una buena idea. Mi cuerpo me pide siesta. Mira que hoy estaba muy energética (demasiado energética). He comido con un par de amigas y me he reído muchísimo, tanto que creo que mañana tendré agujetas en los abdominales por la contracción de los músculos en la risa; tanto que, incluso, se me ha escapado alguna lagrimilla de la risa. 

Pero es que hoy, bueno hoy como todos los días, mis clases han sido un espacio en blanco. A primera hora, me he descargado el primer capítulo de mi serie favorita que la estrenaron ayer (qué bien!!!). Hasta he empezado a verlo, claro, sin voz y, como era sin subtítulos, he jugado a leer los labios y a inventarme lo que decían por las caras que estaban poniendo. Mala idea, porque me he emocionado en la clase y se notaba demasiado que no sonreía por las leucemias mieloides. A segunda hora, se podría decir que he atendido, a menos, tenía cara de atenta porque el profesor pregunta, pero en mi mente estaba sonando toda una lista de reproducción de you tube, incluso me he permitido mover los pies al ritmo de la música. 

Luego ha llegado el momento de mi hora preferida: ¡la hora libre! En la que, además de tomarme mi nutritivo almuerzo consistente en un bocadillo y un refresco con mucha cafeína para aguantar otras dos horas, me he puesto a cantar en la tarima del profesor porque los puebles muebles también tienen derecho de ser usados para cosas útiles y divertidas y no solo para sostener a los anodinos docentes que nos regalan su somnífera presencia. Obviaré la parte en la que les contaba las escenas de mi libro erótico para no mancillar mi imagen de niña buena...
Siguiente hora y esto ha sido muy bueno. He comenzado con algo simples como dibujar en los apuntes una tortuga, un caracol (porque la clase se me pasaba demasiado lentamente), he diseñado unos vestidos, he dibujado una princesa y su príncipe... y ya, cuando estaba demasiado aburrida como para moverme, he tenido una gran idea. Me he concentrado para mover objetos con mi mente. Sí, como lo oís (la radiología es muy aburrida). He hecho todo lo que dicen en las películas de magia, he despertado la energía de mi interior y la he focalizado en un subrayador fosforescente, pero nada :/ No entiendo qué ha podido fallar. Incluso he intentado prenderle fuego a la pantalla, al fosforito, a la pizarra, al profesor... pero nada, de nada, de nada. Así que lo seguiré intentando. Mañana me concentraré más. 

Última hora de la mañana y casi se podría decir que he atendido. Casi. O sea, no me he enterado de nada, pero tampoco he hecho ninguna actividad que pusiera de manifiesto mi falta de interés por la materia porque tenía demasiada hambre. 

Unas cuantas horas de descanso en las que, pensaba, que había cargado las pilas, me he reído mucho y he vuelto a clase con la firme (lo promento) intención de atender. Pero todo sabíamos que no iba a ser posible. Qué lástima. La última clase casi que sí presté atención porque estuvo hablado de tóxicos y venenos que me venían genial como armas homicidas en próximos libros. Sin embargo, la clase de hoy va de (un momento que consulte) de procesos de metabolización y eso de los tóxicos. Nada útil para mis libros :(

Así que, como veis, soy toda una experta en el arte de entretenerme en clase o, como me gusta llamarlo, hacer cosas cuando no estás haciendo lo que tendrías que estar haciendo, que viene a ser atender. 

Posibilidades hay muchas, muchísimas. Aquí algunos ejemplos:

- Canta mentalmente y escucha al profesor como una molesta melodía de fondo

- Escribe relato erótico en mitad de una clase de nefrología, Esto es muy entretenido y un poco peligroso porque yo tiendo a meterme mucho en la historia, ¿sabéis? E, imagínate, que tu personaje está en pleno momento álgido y tú (o sea, yo) escribes que el personaje "gime" pues date que estás tan metido en el momento que tú también gimes O.O oops... Eso no me ha pasado en clase, menos mal; pero sí me ha pasado estando en casa y tener a un compañero de piso en el cuarto de al lado, pared con pared, que le daría para pensar mal. O, incluso, en la biblioteca, bastante alto, por cierto. Sí, ese día también fue ligeramente vergonzoso, por suerte para mí, no conocía a nadie. 
Así que, ya que estoy con este tema, permitidme un consejo, NUNCA nunca nunca nunca nunca, pero nunca, escribáis un relato erótico con gente alrededor. 

- Si no eres tan intrépido como yo, siempre puedes escribir un cuento infantil, aunque puestos a esto, yo prefiero dibujar los personajes.

-Diseña vestidos. Esto me encanta porque aprovecho la presencia de mis amigas para diseñar vestidos para ellas y luego se los puedo enseñar. 

-Mejora y amplia tu mundo interior. Aunque eso tiene el peligro de te cuele algo relacionado con la clase y, si es como la mía y salen cosas como orina, bilis, heces..., pues casi mejor que no.

-Lee relatos, a ser posible, eróticos. Es que eso le da salsa a la vida, chicos. Por lo menos a la mía, que es muy sosa. 

- Cuenta patos (contar ovejas está muy visto). Pero patos con diferentes looks y te los vas imaginando: unos con gafas de culo-vaso, otros con pajarita, con pelo punky. O ya, si te creces en la imaginación, puedes empezar a montar un zoo de elefantes rosas que hacen ballet, hipopótamos amarillos que hacen danza del vientre; lobos verdes hippies... Lo normal, vamos. 

-Léete un libro importante (dígase de aquellos con una base literaria famosa y no meramente un libro erótico) y enriquece tu mundo cultural, siempre tendrás la excusa para tu conciencia de que, después de todo, estabas aprendiendo cosas aunque no fueran las que deberías. 

- Dibuja puestas de sol. Por lo menos se te alegrará la vista y el alma. Tarea útil en clases de dermatología donde abundan las imágenes asquerosas. 

-Haz paracaidismo mental. Hay que tener mucha imaginación o ponerse un vídeo sin voz en el ordenador mientras estás en clase. 

-Aprovecha el estado de duermevela para recordar tus sueños y psicoanalizarlos. 

-Escribir un blog, que es siempre entretenido. 

-O, lo mejor para el final, si os aburrís en clase, siempre podéis aprovechar para leer mi blog! Toma spam... lo dejo caer ;) 

Bueno, supongo que, en clase, siempre se puede mmm... ¿cómo se dice? ah sí, atender... pero eso sería demasiado raro.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Complejo de malabarista

Queridos lectores, 

Ya lo noto, se avecina, ha empezado a colonizarme el germen de la universidad y la infección comienza a extenderse sin remisión. Está bien, a pesar de que lo asemeje con una enfermedad mortal, lo de que me vuelvan las ganas de estudiar, será útil. Hoy, por ejemplo, he atendido en dos de las clases, incluso ahora atenderé un poco, después de escribiros.  

Mientras duré este proceso de infección en el que el patógeno se extiende por el torrente sanguíneo para hacerse con el control de mi sistema nervioso y contagiarme con la irracional necesidad de estudiar, soy dos personas a la vez, luchando en una guerra sin cuartel: mi yo responsable vuelve a la carga y quiere tirar de mi cuerpo a mi yo soñadora. Me gusta pensar en positivo y poder hacerme ilusiones, diciéndome a mí misma que podré hacer las dos cosas a la vez, quiero decir, que podría estudiar y dejarme algo de tiempo para escribir. Pero teniendo en cuenta que mis días de clase van de 7h a 18.30 horas y que, entonces, al llegar a casa, tendré que estudiar y quiero dormir en algún momento, lo veo difícil. Pero no es imposible, algo de tiempo sacaré, seguro. 

Oh, queridos míos, me estoy durmiendo, literalmente. Es que estoy ya en las clases de la tarde (qué rápido se pasa la mañana cuando escribes) y eso de atender y hacer la digestión al mismo tiempo es algo que mi organismo NO puede hacer. Así que se me empiezan a cerrar los ojos, escucho a la profesora como un eco lejano que, de vez en cuando, me va despertando, sobresaltándome.

***

He de confesar que ha pasado un día desde los párrafos anteriores, aunque la situación haya cambiado poco. Vuelvo a estar en clase deseando estar en una cama. Como la tecnología me tiene algo de manía, probablemente, porque no la sé tratar, pues tengo ciertos problemas técnicos de tanto en tanto. Os quería hablar de cosas importantes, pero ahora mismo solo logro concentrarme para pensar en café. Bueno, es mentira, lo cierto es que estoy terriblemente nerviosa, por una parte preocupada por mis problemas técnicos y sus repercusiones en el futuro; y, por otro, por ese germen de la responsabilidad del que os hablaba. Me he dado cuenta de que mi parte responsable, esa que está saliendo a flote ahora mismo (no ahora mismo porque estoy escribiendo en clase, me refiero a estos días) no es tan loable como pueda parecer, sino que tiene miedo. Es el miedo y no la responsabilidad lo que me empuja a refugiarme entre mis montañas de apuntes, protegerme y escudarme en ellos para no enfrentarme al mundo.

Ser responsable está bien, no digo lo contrario, lo soy y quiero serlo, pero no puedo dejar que mi responsabilidad se convierta en un problema si se me presenta la oportunidad de publicar. Porque eso supondrá mucho trabajo, repasar la novela, hacer cambios, alargarla, acortarla (ni idea de qué será), reuniones, viajes... Lo que, con mi súper horario, será mortal, pero no imposible. Las cosas solo se convierten en un problema en la medida en que eres incapaz de solucionarlo. Y yo sé que puedo hacerlo, porque no estamos hablando de cualquier cosa, ni de perder el tiempo por el mero placer de perderlo, sino de la oportunidad de cumplir mi sueño y de hacer lo que siempre he querido. Mi oportunidad para demostrar a mis padres cuán equivocados estaban y que soy capaz de todo, de llevar la carrera, de hacerlo como lo estoy haciendo, porque es una parte de mi vida, pero también de escribir porque, aunque ellos no quieran o puedan verlo, es otra parte igualmente importante.

Dicen que no se puede tener de todo. Yo no lo quiero todo. Pero sí quiero una vida completa, no quiero tener que decidir entre mis dos partes, entre la bohemia y la responsable. Lo cierto es que mi mente zozobra en un vaivén emocional, principalmente por los nervios. La universidad es absorbente, eso es algo que odio. Lo que os quiero decir y que mi caos mental no me permite es que a mí me gusta estudiar medicina, siempre y cuando, pueda escribir al mismo tiempo y quiero escribir teniendo la capacidad de seguir con la carrera. Y si tengo que hacer malabares, haré malabares. Cuando termine de perder la cordura, me iré a vivir a un circo.

Como última postdata, porque quiero cerrar la entrada antes de terminar estar mortal clase de nefrología, quede constancia de lo terriblemente torpe que soy. Porque, al salir de clase antes, me he tropezado con un cable de ordenador O.O que tonta soy...

En fin, deseadme suerte para que no me golpee en la cabeza en el intento de mis malabares ;)

sábado, 20 de septiembre de 2014

Living la vendimia loca

Queridos lectores, 

Estoy cansada, exhausta, agotada... NO, lo siguiente. Tras mi primer día de vendimia la espalda no me responde y mi mente no da para escribir (vengo de intentarlo) Solo quiero tumbarme. Pero primero queria escribiros algo, aunque sea poco y mal, sobre el día de hoy. Hemos hecho dos viñas y media, he visto tanta uva que no podré probarla hasta diciembre, con suerte, y eso. 

La verdad es que estoy ahora bastante bien, pero esta mañana se me ha puesto dolor de cabeza por la mañana y ahí sí que se me ha hecho eterna la vendimia, porque el dolor y el cansancio son muy malos compañeros. Ha sido horrible. He llegado a casa sin tenerme a penas en pie y aún doy gracias porque una chica que se venía a vendimiar llevaba unas pastillas que me han apañado un poco. Menos mal que se me ha pasado y la tarde ha pasado con mayor normalidad. Aunque me duelen todas las lumbares, músculos, huesos, tendones y todo lo que pueda haber ahí. 

En un momento del día, la chica que me ha dado los fármacos me ha preguntado qué escribía, porque es amiga de mi padre y este le había dicho muchas veces que me quedaba escribiendo o algo así, pero nunca había sabido decirle de qué escribía. Ha sido un momento en el que he puesto cara de circunstancias (-.-') recordando todas las veces en las que le he explicado a mi padre de qué iba ami libro, pero veo que por donde entraba salía y no logró penetrar en su mente. 

En fin, ¿he dicho que estoy muy cansada? Para los profanos de la materia y el campo, diré que vendimiar es una actividad rural que consiste en agacharse sobre un arbolito (aka vid) y cortar con unas tijeras las uvas. Parece fácil, ¿verdad? pero probad a hacerlo con miles de cepas o vides en un día y veréis cómo quedáis. Luego está el tema de que te ensucias lo que no está escrito. Hoy, encima, el suelo estaba arcilloso-embarrado y ha sido la mar de entretenido patinar por esa resbalosa superficie sin caerme de culo. Mis zapatillas están ciertamente inutilizables y yo muy cansada...

Lo bueno es que hemos avanzado mucho porque se ha venido gente contratada por mi padre. Hay una cosa, queridos míos, que tenéis que saber de la vendimia y es que: cuando vendimias, sí o sí, te vas a manchar. Así que hay que ir pordiosero, zarrapastroso, andrajoso, pero desde luego, nada de ir monísimos de la muerte. Así que, cuando esta mañana he visto a una chica que se venía, con una camiseta blanca, vaqueros, zapatillas blancas y maquillaje mi cara ha sido O.O... "esta no sabe dónde va" Divina, estupenda, muy guapa ella, pero ¿en vaqueros a la viña y con zapatillas blancas? No me extraña que haya pasado calor. 

Ahora estoy en mi única y merecida hora de descanso del día, que no llega a una hora porque tengo que bajar a por Brave, ya que yo he sido la que lo ha traído y mi madre, aunque no ha ido a vendimiar, no está en condiciones(según ella) de ocuparse de él. 

Oh, las vendimias, ese gran compañero de fatigas, tradición imborrable de los pueblos de la tierra, que nos une con las profundas raíces de nuestros orígenes y nos devuelve, con la recogida de ese suculento y jugoso fruto, al reencuentro con la Naturaleza.... Pues os digo una cosa, prefiero ver la naturaleza en los documentales de la 2 ¬.¬... Es broma, me encanta la naturaleza, pero el dolor de riñones y el barro por lugares innombrables del cuerpo, no. 

Pero vamos, que es una juerga, con la música del tractor a tope y los jornaleros gritando a todo pulmón frases y palabras inconexas, entre ellas, un amplio repertorio de palabrotas de todo tipo. Estamos to locos, ¡viva la vendimia! A tope de power... xD Esto pasa por pasar demasiados horas rodeada de gritos del tipo: "Agachaaaaa el lomo" "Que t'atascaaaas y necesitas una cadena pa remolcar ese culo" "Rubia, que ya te remolco yo" ¬.¬ No gracias,,, jaja pero ha sido divertido. 

Bueno, y ya escucho voces (no, aún no estoy loca) de mis padres llamándome para que baje a algo (por favor, que no sea nada que implique estar de pie... aunque no me hago ilusiones). Bien, mis queridos lectores, os deseo un buen día lejos de toda viña, campo de cultivo o lugar de trabajo en general. 

Hasta pronto ;)

Pensamientos dermatológicos

Queridos lectores, 

Tengo tanto sueño que mis dedos escriben dormidos. Tengo taaanto sueño que no me despertaría ni bañándome en café. Tengo taaanto sueño que estaba atendiendo en clase en vez de escribir porque me iba a dormir encima del teclado. Ni mi pequeño mantra matutino personal "café, café, café", ni el aire ni el descanso han logrado quitarme un sueño atávico. Y es que odio dormir aquí en la ciudad. Eso de que los alocados jovenzuelos salgan los jueves por la noche hace que los viernes vaya zombie, no porque yo haya salido, sino porque hacen tanto ruido que no me dejan dormir. Encima mañana no podré descansar porque tendré que madrugar para vendimiar >.<

Estoy teniendo una súper sensación de déjà vu en la clase de hoy, ¿esto lo explicó ayer o es que mi mente es una adelantada? A lo mejor he soñado con la clase de hoy, lo que sería tremendamente triste, ¡yo quiero sueños eróticos y no sobre trastornos de la coagulación!

Nunca me he dormido en clase, a pesar de los claros esfuerzos de los profesores por hacer sus clases aburridas. Bueno, no, no pretendo ser injusta, la mayoría son doctores y no profesores y, además, debe de ser misión imposible convertir una clase de hematología en algo divertido. Yo lo haría espantosamente, es lo más seguro, me daría vergüenza como al hombre.¿Creéis que si me pongo a escribir mi relato erótico me despertaré? Mmmm... solo hay una manera de saberlo ^.^... Me he despertado un poco pero por los nervios. Iba a escribir y a las dos frases cuando tocaba decir algo comprometedor, he tenido que parar porque tengo a Anastasio detrás y me da mucha vergüenza que lo lea O.O jaja

Vale chicos, voy a hacer una pausa por un momento mientras el de dermatología me arruina lo que me queda de relatos eróticos gracias al tema de ETS. Sería interesante ponerme ahora a escribir relato erótico pero como es el único tema del que tengo los temas impresos tengo que atender un poco para subrayar. Dentro de una hora, para vosotros en el próximo párrafo, os haré un balance de mi trastorno mental por esta clase. 

Muy bien chicos, ¿ansiosos por saber lo que ha sido de esa clase de ETS?Pues sé que con lo que diga ahora mismo voy a quedar como una pervertida total y absoluta, pero ha sido una clase muy divertida. Las imágenes no eran para nada asquerosas, mucho menos de lo que podía pensar y he estado pensando en las diferentes posturas y cosas asquerosas que se podían hacer para que las infecciones aparecieran en las localizaciones en las que salían, lo que se ha convertido en un juego de lo más divertido. Así que genial, ha sido definitivamente mi clase de dermatología preferida porque, no solo no me ha arruinado los relatos eróticos, sino que me ha dado ideas para nuevas posturas. 

Ahora estoy de vuelta a la realidad, fuera de mis oníricos mundos eróticos-festivos, con la radiología, cosa aburrida donde la haya, pero no importa porque tengo torta... digo porque voy a ponerme a escribir. Mi libro ya está prácticamente terminado, me queda el final por releer para retocar un poquito y comprobar que no haya errores, podría haberlo hecho ya, pero es tan importante que lo quiero leer en un momento más especial que en una clase de radiología. ¿Soy muy malota si me pongo a escribir el relato erótico con Anastasio a mi espalda, arriesgándome a que lo lea? Mmm no sé, no sé...

Hay días como hoy en los que no sé para qué narices vengo a clase porque he estado escribiendo, leyendo distintos libros e historias, me he puesto con el blog... pero no he dado ni golpe en lo referente a clase. Además, ha sido un día relax porque ni siquiera me he puesto con el libro, prefiero hacerlo esta noche en soledad. 

Voy  haciendo esfuerzos, lo juro, para atender de vez en cuando, pero me cuesta la vida. Tengo mucho sueño y no me gusta nada. 

Varias horas y muchos kilómetros después...

Bueno, chicos se acabaron mis improductivas clases y, con el viernes, vuelvo al pueblo. Hoy, al final, no he tenido que ir a vendimiar porque mi padre tenía trabajo por la tarde así que me he pegado una mega siesta de una hora y puede que ahora tenga incluso más sueño. Cuánto más duermes peor. El caso es que, cinco días fuera de casa y ya se me han descontrolado todo. Mi madre se ha olvidado de regar las plantas, mis dos caballos han tenido cólicos, mi madre tiró al día siguiente de mi partida a mi perrito Brave de casa confinándolo a donde tenemos a los caballos y ella tiene una nueva molestia innombrable. No saben vivir sin mí. 
Chicos, tengo que cortar para ir a por Brave... pensad en cosas dermatológicas ;)

jueves, 18 de septiembre de 2014

Momentos de concentración

Queridos lectores, 

He comenzado la primera clase con ánimos de atender en un trance que se me ha hecho eterno. Y cuando, contenta por mis progresos y habiendo escuchado (más o menos) en lo que  llevaba de clase sin apenas escribir, he mirado el reloj para darme cuenta escandalizada de que ese tiempo que me había parecido una auténtica eternidad no había sido más de media hora O.O. Así que me he dicho "a la m****" y me he puesto a escribir. No es culpa mía, es del reloj por no avanzar, del profesor por ser tan aburrido, de la materia por ser tan rollo... 

Ya ha pasado otra media hora. La diferencia ha sido que me la he pasado escribiendo y apenas he notado que pasaba el tiempo. Soy una malota, lo sé, pero ¿qué queréis que os diga? mañana me voy a vendimiar y pasaré así el fin de semana; siete horas al día los paso metida en la universidad, cuando llego a casa tengo que estudiar.

Anda, pues sí que se pasa el tiempo rápido cuando escribo porque ya estoy en mi última hora y dentro de nada me quedo sin internet porque me voy a casa y el módem sigue defectuoso. Así que, como no me quiero ir sin dejar mi huella diaria en el mundo bloguero, voy a decir lo primero que s eme venga a la cabeza.

Llevo unos días algo rara, Kim y otras chicas se habrán dado cuenta, pero es que en una semana mis días han cambiado mucho. En casa, durante el verano, me pasaba todo el tiempo sola, leyendo y escribiendo. Mientras que aquí, estoy siempre acompañada, en las clases estoy con mis amigas y, el resto del día, con Anastasio. Así que no tengo un minuto de sentirme sola, de pensar, de leer con traquilidad. Que me encanta estar con mis chicas y me divierto con Anastasio, ero mi mente está hecha un lío con todo el tema de publicación. Parezco multipolar, lo mismo estoy contenta, saltando, eufórica, pensando que gente se está leyendo mi libro. Luego me da el bajón pensando que no les va a gustar, siendo esperanza, miedo, ansias de que se acaben los días de espera y con temor a qie se acaben. No sé qué sentir, siento de todo.

Estoy emocionada y asustada a partes iguales y eso no ayuda a mi paz interior, de hecho, no tengo nada parecido a la paz interior desde principios de este mes, diría yo. Es que es mucho para mí, yo soy eufórica por naturaleza y pensar que es el punto más cercano a lograr mi sueño que nunca, porque lo está leyendo gente, pues me paso el día temblando. Gasto tanta energía en contener esos nervios, que cuando, esta se termina, caigo rendida y entonces parece que me deprimo. Estoy bipolar...

Intento no pensar, pero es imposible que no ocupe mi mente cuando lo único que hago es leer y escribir, cuando mi mundo son los libros, me rodeo de libros y.... me he perdido totalmente en esta clase. ¿El profesor está hablando de Big Mac o es que tengo mucha hambre O.o? Hablando de hambre, el estómago me ha sonado, pero bien, con potencia, en mitad de una asquerosa clase de dermatología, algo no va bien con el centro del apetito de mi cerebro. Aunque hay tantas cosas que no van bien con mi cerebro...Por cierto, mi profesor del Big Mac es un viejo verde, lo dejo caer.

Es divertido lo de escribir mientras estoy en clase, me permite hacer ciertos comentarios que después se me olvidan y mis compañeras lo agradecerán también porque no se lo digo a ellas, de manera que ellas atienden, yo me divierto y todos felices... menos el profesor que quiere ver a más mujeres corriendo con escote.

He intentado tomar apuntes y del lupus he acabado hablando sobre una cebra que tiene una hebra que no enhebra, no me preguntéis cómo porque no tengo ni idea. En serio, ¿mi profesor acaba de hacer un movimiento de pelvis-Elvis? Me estoy volviendo loca por momentos, tiene que ser cosa de la hipoglucemia. Luego está cuando me pongo a apuntar y lleno dos líneas de " lalalalalalala" y "trolololololó" Dios mío, qué espesa estoy, más me vale que la vendimia me espabile porque este año estoy más vaga que un linfocito perezoso. Venga chicos faltan 17 minutos para que se acaben las clases, así que voy haciendo el cambio y corto. Siento que mis entradas sean tan pobres y cortas estos días, pero hasta que internet decida dejar de odiarme, solo puedo escribir desde clase.

Muchos besos mis loquitos ;)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Cinco horas y un pensamiento

Queridos lectores, 

No hay nada peor, en mi humilde opinión, cuando estás en clase que una silla incómoda que haga ruido. Aquí me encuentro, escuchando al mismo hombre con bigote y calma prominente de ayer que ha abandonado su amada vitamina para hablarnos de las virtudes de las anemias hemolíticas, mientras yo me esfuerzo por encontrar una posición que no acabe con el escaso bienestar de mi espalda. El problema es que, cada vez que me muevo, la silla me traiciona y se chiva de mí chirriando (¬.¬)

¡Y otra vez me cambia de diapositiva antes de que pueda copiarla! De acuerdo, mi querido profesor, no insistas más, ya dejo de atenderte y me centraré en escribir... jejeje soy una malota =P

Bien, queridos (vosotros, sí) lectores, ayer estuve hablando con Sadee y con Anastasio, con más gente también, pero me di cuenta hablando con ellos, que siempre termino hablando del tópico "qué triste es mi vida". Y me digo a mí misma que soy una victimista, total, podría ser peor, por lo menos no tengo anemia hemolítica... ah no, que sí que tengo un tipo de anemia hemolítica, no he dicho nada. En fin, ayer no escribí apenas de mi libro ni de nada en general, casi no me apetecía ni leer y, es que, me acabé por deprimir a pesar de toso mis esfuerzos para mantenerme entera. No sé muy bien por qué me deprimí, aunque sí sé por qué no podía escribir y apenas leer. Y es porque todo me recuerda a lo de que mi libro está pululando por manos de expertos en la materia. No dejo de pensar que me van a llamar de todo menos guapa, no voy a estar a la altura y les estoy haciendo perder el tiempo. Las ganas de rendirme me invaden antes incluso de haber comenzado la batalla.

Ya no sé si es que estoy cansada porque aquí no duermo demasiado bien o es que la universidad tiene el poder milenario de aplastar las esperanzas juveniles. Pero, sí que sé que a partir de este fin de semana ni siquiera podré descansar porque empieza la vendimia y mis meses serán acumular cansancio y apuntes que no tengo tiempo de estudiar. 

Hago un inciso para recordar la cara de odio hacia la dermatología por haber comparado los spaghettis con unos hongos (as-qui-to). Por no hablar de la bonita imagen de pus rezumando que acaba de grabar en mi mente antes de la hora del almuerzo. 

Quiero escribir, pero mi día parece no tener horas suficientes para leer, escribir y estudiar, a menos que decida definitivamente que dormir está sobrevalorado, cosa que no descarto. Estoy en clase, para no perder la costumbre de pasar del profesor un poco olímpicamente, así que no extenderé mucho. Solo voy a dejar un mensaje para la posteridad, y cuando digo posteridad me refiero a cuando, dentro de un rato, me apetezca leerme mi propia entrada.

La vida es un rollo cuando quiere serlo. La dermatología, hematología, nefrología y radiología me aburren (no necesariamente en ese orden) Y, me gustaría dejar alguna enseñanza importante, pero a pesar de llevar cuatro horas en densas clases de medicinas no he logrado aprender nada. Solo que el tiempo es indomable, nunca va a someterse a nuestras caprichosas necesidades de aumentar las horas del día, así que lo único que podemos hacer es aprovechar esas horas que nos regala haciendo lo que nos dé la real gana. Así que voy a escribir ;) 

martes, 16 de septiembre de 2014

Seguir soñando

Queridos lectores,

Aún no he logrado que el internet de piso funcione, así que os tengo que escribir en clase, chupando la conexión wi-fi de la fuente de sabiduría y tortura, AKA universidad. Pero como tampoco puedo presumir de las velocidades puntas de mi ordenador, me conformaré con escribir en sucio en un Word y luego copiarlo.

En fin, por culpa de la falta de internet no os he podido contar lo que me ha pasado estos primeros días de clase… Vale, no ha pasado nada remarcable, pero me hubiera gustado compartir mis nervios, una vez más.

Las clases han empezado y mientras un hombre con bigotes y calva prominente chapurrea en inglés ciertos datos que no termino de captar sobre el diagnóstico de la deficiencia de vitamina B12 y folato, pues yo os escribo. He de decir que el domingo, antes de mi primer día, tuve un momento de negación absoluta, estaba deseando coger una manta, esconderme de bajo y fingir que, si yo no veo el mundo, este no me ve a mí. Pero el mundo siempre te ve, es como un Gran Hermano (y me refiero a la novela 1984 y no al reality show, quede claro para no perder la poca apariencia de persona medianamente culta que pueda tener). Pues eso, que el mundo te acaba encontrando por hondo que te ocultes con tu pequeña manta y te acaba mandando a patadas para atender en una clase sobre deficiencia de vitaminas. Bueno, atender, lo que se dice atender… jejeje… digamos que el mundo no puede controlarlo todo, para eso está mi madre.

Pequeño inciso: odio que los profesores cambien la diapositiva antes de que me dé tiempo a copiarla, después de que me tome la molestia de intentar prestar atención.

Como os iba diciendo, he tenido momentos de todos en este día y dos horas de clase que he experimentado. Volver a ver a mis chicas, sin duda, me alegró el día y me animó mucho, estaba muy contenta de escucharlas y hablar de mi nuevo libro y todos mis proyectos (porque soy muy cansina con ese tema). También es cierto que, en la reunión informativa y cada vez que las chicas sacaban el tema de clases, optativas apuntes…, me ponía loca-histérica-nerviosa (opción a elegir por el lector xD) Casi se me quitan las ganas de almorzar.

Hablando de arruinar mi apetito… podría perder un par de quilos si tuviera más clases de dermatología al día. No soy demasiado sensible a la hora de imágenes, he de decir, creo que me estoy insensibilizando con la edad, porque estoy viendo un desfile de asquerosidades impresionantes que apenas me han hecho sorprenderme. Pero no hablo ya solo de apetito alimentario… Queridos amigos, la dermatología acaba de arruinar todos mis relatos eróticos. Insertar cara de odio hacia la dermatología

Ahora, cada vez que lea algo en temática erótica va a parecer que estoy viendo una película de terror y comenzaré a hablar con la protagonista para gritarle: “¡No, no hagas eso, ¿no ves que puedes tener un herpes tipo 2 oral?” “Noooo, la papilomatosis acecha”

Definitivamente, a la medicina le gusta fastidiar los pequeños placeres de mi vida (¬.¬) Pero, como decía la Cenicienta, al menos hay algo que nunca nos podrán quitar, seguir soñando y no con novelas eróticas (mal pensados). Me refiero a mantener la esperanza. Hace un año que escribí mi primero libro y ya tengo acabado el segundo, es algo que me enorgullece a mí misma, pero es también un arma de doble filo porque este año de peripecias y maduración como escritora también me ha mostrado lo extremadamente difícil que será publicar. Este hecho solo da fuerza a las molestas voces de mis padre que se han hecho un hueco entre mis demonios personales para decirme que no lo lograré nunca. Sobre todo, ahora que ha empezado el curso y, en apenas dos días, me ha saturado a proyectos, me dice una pequeña voz que tendría que ponerme a estudiar las pocas horas que le quedan a mi días entre las clases y dormir y olvidarme de estudiar. Me digo, sin querer escucharlo que, si no lo voy a lograr no es útil ni práctico perder un tiempo que debería emplear en estudiar, en escribir. Pero no lo voy a hacer, prefiero soñar, que le den al mundo en general, a “lo que debo hacer” en particular. Quiero escribir.


Estoy aprovechando la clase de radiología para tener una pataleta, lo sé, como también soy consciente de que tendré que estudiar quiera o no y que habrá días, a lo largo del curso, en los que será prioritario ponerme al día y no podría escribir, pero voy a seguir escribiendo aunque no me publiquen, aunque no sea una gran escritora, lo haré por una razón muy simple y un poco egoísta: porque es lo que me hace feliz. 

sábado, 13 de septiembre de 2014

Pequeñas dichas efímeras

Queridos lectores, 

¿Sabéis esa sensación de triunfo y orgullo personal que se siente cuando has conseguido un pequeño logro que te hace sentirte capaz de casi todo y produce una satisfactoria presión en tu pecho? Algo así sentí yo ayer, mientras pensaba estas justas palabras con las que os iba a decir que pude ir con el coche yo solita (y mi madre de copiloto) a un pueblo de cerca de la capital cogiendo carretera y autovía y esas cosa. Vale no es un logro demasiado relevante, pero con mi historial de incapacidades, me gustó ser capaz de conducir por un sitio donde no había estado nunca sin perderme y llegando a mi destino. Claro que mi alegró duró apenas unos minutos, después en seguida comencé a reprocharme la inutilidad de mi viaje o que había gastado demasiado combustible o cualquier otra tontería que se empeñaba en chafarme mi pequeña victoria al volante. 

Así que me pregunto qué tendrá mi propia mente en contra de mi felicidad, aunque sea una tan superficial y vana como estar feliz por no haberme perdido en la autovía. También tengo la duda de si esa pequeña mía de no dejarme disfrutar de mi dicha tiene algo que ver con la manía de mi madre de hundir cada pequeña esperanza y sueño que tengo. De hecho, cuando iba por la autovía, pendiente de no pasarme la salida correcta, pero contenta porque el trayecto que llevaba recorrido lo había hecho muy bien, le dije algo como: "Soy una súper conductora, ¿verdad?" Porque me encanta decir que soy una súper conductora aunque tenga lo mismo de cierto que decir que soy una súper modelo. A lo que, mi siempre simpática madre, contestó: "Sí, vas muy bien. Claro que solo has pasado lo fácil, ahora ya veremos" ¬.¬' Y yo que estaba controlando mis nervios hasta llegar a ese punto. No sé por qué disfruta ahogando mis pequeñas felicidades, pero visto lo que mi propia mente, empezaré a pensar que es algo casi genético. 

Mañana vuelvo a la ciudad y abandono mi pequeño refugio campero en pos de volver a la universidad y llenarme de todos esos conocimientos que o me apetece poseer. No tengo ni pizca de ganas, su os soy sincera, pero bueno, ahora mismo tengo un par de cosas que me hacen mantener mi pequeña, aunque siempre tan efímera alegría: primero está el blog, claro, porque sé que aquí siempre podré desahogarme de lo que me pase; además, ya he terminado mi segundo libro y me llena de orgullo y satisfacción poder decir que lo estoy releyendo bastante rápido sin necesidad de retocar apenas porque me gusta bastante lo que tengo escrito, casi siempre; además de la nueva historia que estoy escribiendo, una que empezó como una novela más para jóvenes, un poco rozando el tema del erotismo, pero se está convirtiendo en toda una terapia donde escribo en cada capítulo las cosas que me pasan y me hacen enfadar o me deprimen por el día y, en otro capítulo, me desahogo, es una historia un poco rara, pero me he dado cuenta de que no logro permanecer en el tema erótico sin más, mi mente de la muchas vueltas a las cosa. Otro proyecto que me encanta son los libros infantiles, lo que pasa es que no estoy muy segura de cómo escribirlos porque temo usar demasiado letra para los niños, tendría que hacer dibujitos y eso me sale algo peor, pero es que llevo unos días jugando con mis vecinitos pequeños y, cuando se cansan, aprovecho para contarles un cuento y, así improvisando, se me han ocurrido algunas historias infantiles bastante chulas. 

Otra cosa guay (me esfuerzo por ser positiva) es que uno de mis compañeros de piso, este año, es alemán y yo estaba empezando una novela de la Segunda Guerra Mundial, con algo de suerte podré hablar lo bastante con él como para que me describa lo que es estar en Alemania sin que suene rarísimo. Pero claro, yo no he visitado el país y me guiaría en mi narración por lo que he leído y las fotos que pueda encontrar, sin embargo, hay cosas que se sienten cuando eres de allí, como is personajes serían; la manera en que les afecta el frío, la comida, las costumbres, el carácter... Creo que será genial. Este año, viviendo con más gente, he madurado a la hora de escribir, al menos, esa es la sensación que he tenido. Como que me era más fácil describir a la gente, que conocía más tipos de personas y personalidades, así que un alemán será una buena adquisición a mi colección de sensaciones teniendo en cuenta que las Guerras Mundiales son algunos de mis temas de libros más recurrentes. 

Pero a pesar de todo lo positivo que le pueda encontrar a la vuelta al cole, estoy nerviosa. No sé por qué estoy nerviosa, si este año he decidido tomármelo con calma y saborear bien la medicina para asegurarme (porque ya es la hora) de que me gusta. 

Bueno, chicos y chicas, espero que si vosotros ya habéis vuelto a la amarga realidad tras las vacaciones o, incluso, si nunca la habéis abandonado podáis estar un poquito felices por algo y aprovechar las pequeñas dichas que nos da la vida, aunque sean efímeras ;)

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Días de esclavitud

Queridos lectores, 

Vaya día intenso llevo hoy. Durante toda la mañana he deseado poder tener un ordenador, un boli o hasta tiza cerca para poder escribir, han sido tan tantos los momentos en los que he dicho "tengo que escribir esta escena, tengo plasmar este instante..." pero ahora ya estoy tan agotada que todos esas palabras que han circulado por mi mente que ahora me siento agotada y me parece casi inútil. Pero aún así lo contaré, aunque solo sea para tranquilizar un poco mi espíritu. 

Comenzaré por el principio, como siempre. Mi padre quiere comprarse otro caballo y vender a mi yegua estrella de toda la vida, a la que he visto nacer y crecer. Pero cualquier palabra que salga de mi boca en contra de esa idea es automáticamente ignorada porque "yo apenas monto ni me preocupo" según mi padre. Lo cual no puede ser rebatido porque, técnicamente es cierto, no monto demasiado, aunque parte es culpa suya porque en verano, cuando yo podría, él prefiere irse a los encierros con los caballos donde mi moralidad en contra de las actividades qeu impliquen o participen en la tortura de animales no me deja acompañarlo. Y no los cuido porque me paso 9 de 12 meses al año fuera del pueblo. Pero, técnicamente, tiene razón. 

Y mi madre, oh mi madre... Se hizo una pequeña úlcera corneal cogiendo almendras y me ha tenido dos días esclavizadas. No es el tener que realizar tareas domésticas lo que me molesta, de verdad que no, porque yo las hago tan pancha. Pero que me ordenen me saca de quicio, y mi madre lo ordena. Encima, odio que no valore nada de lo que hago, porque ayer me esforcé en tenerlo todo arreglado y en hacer la comida bien y solo sabía sacarme pegas, así que hoy he sido más práctica y he decidido que, para recibir críticas igualmente, era mejor ahorrarse molestias, así que he hecho pizza. 

Después de fregar los tres pisos de la casa, he limpiado el garaje y mientras mi hermano ha estado jugando con el perro. Otro momento de gran indignación para mi persona. Y podría haber descansado ya entonces porque no quedaba nada por limpiar, pero mi madre ha querido que la llevara al hospital para que volvieran a verle el ojo. Puede que ahora mismo no lo esté explicando con mucha pasión, porque lo que estoy es triste, pero en ese momento, para que me entendáis, estaba desbordada por el enfado de sentirme mangoneada, porque una úlcera en el ojo no es incapacitante hasta el punto de que mi madre se aprovechara de mí, mientras mi hermano no movía un dedo porque según mi madre "es pequeño" aunque me saque tres centímetros de altura y diez quilos de peso, y cuando me tenía que ir a comprar me ha hecho conducir hasta el pueblo de al lado, donde está el hospital. Allí hemos pasado unas estupendas dos horas de espera porque los oftalmólogos estaban en cirugía para cinco minutos de visita en los que le han dicho lo que ya sabía y que se curaría en unos días. 

La cosa podría haber quedado ahí, pero como he dicho, estaba enfadada y mi filtro mente-boca ha decidido dejar de funcionar en ese momento. Justo cuando mi madre me ha repetido por millonésima vez que la habían gafado y no sé qué más. Y, lo siento mucho, pero estudio medicina, estoy en hospitales, he visto a gente con verdaderas razones para sentirse malditos, personas que están realmente condenadas o pasándolo mal. No quiero menospreciar el dolor de mi madre con u ojo y el resto de patologías, pero es que me ha sobrepasado el grado de su victimismo. No temáis lo peor, no he dicho nada del otro mundo. SOlo que ella ha empezado a hablar de una chica que iba con ella a clase con la que se ha cruzado en el hospital y me ha dicho que era una persona muy tonta pero que aún así tenía mucha suerte y estaba trabajando y le iba muy bien, mientras que ella estaba ahí, gafada.

Yo quería explicarle que la vida no se rige por un Karma o una Justicia Suprema, si la vida fuera justa no comenzaría con su ojo sino con todos los problemas que asolan el mundo. Pero, en fin, lo que yo quería decirle era que ser buena persona no te garantiza ser feliz, solo que en lugar de estas palabras he comenzado poniéndome a mí de ejemplo porque es algo que  pienso muchas veces. En ocasiones, yo también siento envidia de antiguas compañeras de clase que me hacían la vida imposible y se metían conmigo por ser una empollona, mientras que yo no salía, me quedaba en casa estudiando y, se suponía que eso me traería una recompensa, pero, por ahora, lo único que tengo es una carrera muy estresante que a veces me gusta, pero no siempre me hace feliz. He comenzado diciendo: "yo también he sido siempre buena y estoy estudiando medicina que no siempre me gusta". 

Pues esas palabras han sido mi condena de muerte. Porque mi madre ha seguido con la conversación fuera del hospital diciéndome que si tanto me disgusta que lo deje, es más, que este año no me deja ir a la universidad y me voy a poner a fregar suelos por las casas o a trabajar en el matadero de aves o donde sea. Y me ha dicho (esto es lo mejor): "si alguna vez te publican... pero lo dudo mucho". 

Y ahí es cuando me he enfadado porque llevaba como tres días haciéndole de chófer, chica de los recados, mujer de la limpieza, yendo a por almendra, haciendo la comida, aguantando sus críticas, la he llevado al hospital y, por una mierda (perdón) de comentario que he hecho sobre un problema personal que me suele causar mucho dolor y confusión y que he tenido la osadía de mencionar unas cuantas veces, me ha caído una bronca tremenda. Ella me ha dicho que cuando sea médica y gane mi dinero, tendré mi casa y no sé qué más y yo le he dicho que no la invitaré a mi casa. En realidad, ahora que lo pienso, no le he dicho mucho más que eso. Peor habré usado un tono horrible porque se ha enfadado muchísimo conmigo.

No seguiré contando lo que ha pasado hoy, no merece la pena. Lo importante de esta entrada, por lo que me he puesto a escribir ya no es por desahogarme ni por criticar ni por nada. Es simplemente para suplicar, para rogar  a los cielos o a quién sea que por favor consiga publicar algún día, preferiblemente pronto y pueda escapar de aquí. ¿Por qué siempre tengo la sensación de que mi vida es una prisi´n? Cuando estoy enc asa atrapada por mis padres, no solo porque no me dejen salir, sino porque tengo que tener cuidado para no mostrar lo que pienso, siento o incluso lo que soy; y cuando empiecen las clases seré esclava de los apuntes y los horarios. 

Lado bueno: es que he empezado dos nuevas historias. Una de ellas me tiene bastante enganchada y me he puesto a buscar muchos libros sobre temática de locura y cosas así para usarla. Tengo ahora mismo pilas de libros por leer así que  voy a ponerme con la tarea. 

Cruzad los dedos por mí, queridos lectores, necesito una oportunidad para escapar. 

martes, 9 de septiembre de 2014

La emoción del escritor

Queridos lectores, 

Estoy de subidón post-escritura!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Tengo ganas de saltar, gritar, dar vueltas y hacer toda clase de florituras que no soy realmente capaz de hacer, así que mejor escribo. 

Bueno, pues resulta que hoy he escrito un montón de escenas muy intensas y ahora tengo tanta energía en mi cuerpo debido a esta emoción que he tenido que adquirir para poder escribirla que no me puedo concentrar para seguir escribiendo. Lo peor es que tengo ganas, muchas ganas, de compartir esta alegría con alguien pero mis padres pasan de mí y cambian de tema cuando me pongo  a hablar de "eso de escribir" y no quiero marear a mis amigas, así que me desahogo aquí. 

Vale, voy a comenzar por el principio. Lo primero que hay que celebrar es que hoy he escrito mi primera escena de sexo explícito, estoy muy orgullosa de mí porque lo he hecho bastante seguido sin pararme (apenas) a escandalizarme entre palabra y palabra. Bueno, yo lo quería hacer con un toque duro y pasional y según Mérida me ha salido "cuqui", lo cual significa que aún tengo mucho que mejorar, pero aún así estoy muy contenta. 

Luego, he escrito una escena verdaderamente intensa en la que he mezclado las voces de muchos personajes, era una escena en la que todos mostraban un poco de locura y yo casi me vuelvo loca también al escribirla. Me he puesto una canción que es la que suelo usar para momentos de locura intensa y la he puesto en repetición, de manera que estaba totalmente aislada del mundo con todos mis sentidos en la escena que se desarrollaba en mi mente mientras la plasmaba en el ordenador. Tanto que mi padre ha subido a ver si seguía en mi cuarto porque, al parecer, me estaban llamando a gritos y no contestaba, y luego mi hermano ha entrado a mi cuarto sin que me enterara para decirme algo de que es Gandhi (no lo he llegado a entender porque estaba en  un limbo entre la realidad y mi escena). El caso es que a los dos los he sacado casi a patadas de mi cuarto porque cuando estoy concentrada estoy MUY concentrada, pero hasta el punto de marearme ligeramente al volver a la realidad. Conclusión: necesito un cartel de "Cuidado, escritora concentrada muerde" o algo así

***

Bueno, chicos, un rato bastante largo después de haberos escrito lo anterior vuelvo más tranquila. La verdad es que estaba tan cerca del final que no podía concentrarme en escribiros algo con sentido porque estaba deseando volver a mi libro y tengo que daros una gran noticia. ¡Lo terminé! Es una sensación maravillosamente gratificante cuando escribes la palabra FIN en la última página. Ahora tengo algo menos de una semana antes de que empiecen las clases, por lo que puedo empezar a releerlo y retocar los detalles y esas cosas que van cambiando a lo largo del libro. Estoy agotada, si os soy sincera, y no he hecho nada a parte de estar sentada escribiendo, pero la intensidad de las emociones y el grado de concentración que ha conllevado escribir este final me ha dejado exhausta :)

La verdad es lo escribí ayer por la noche (por eso he dicho un rato bastante largo después de la primera parte de la entrada) pero estaba demasiado agotada para completar. Con una sonrisa de satisfacción, apagué el ordenador para ir a buscar mi merecido descanso en brazos de Morfeo. Pero el dios de los sueños tuvo a bien darme con las puertas en las narices y no conseguía dormirme de ninguna de las maneras porque había dos ideas rondando por mi mente para nuevos libros. Dos nuevos libros que ya he comenzado. No son complicados de escribir en el sentido estructural o de diseño como el anterior. Estos van a ser más lineales y sencillos para poder llevarlos mientras estudio este año.

Me temo que tampoco ahora podré acabar con tranquila esta entrada porque ayer mi madre tuvo un pequeño accidente, nada grave, solo lo suficiente como para que hoy yo tenga que ser la chófer, chica de los recados, mujer de la limpieza, cocinera y, encima, ahora soy jornalera porque me tengo que ir con mi padre a coger almendras, otro de las grandes ventajas de ser de campo (-.-')

Lo siento, prometo esforzarme más en mi próxima entrada pero me están gritando para que me vaya a pasar calor golpeando unos árboles con el propósito de hacer caer unos frutos secos. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

Consejos universales

Queridos lectores, 

Hay una frase que es dicha con demasiada soltura, casi diría ligereza, como un consejo universal que nos decimos y les decimos a los demás: "Sé tú mismo". Yo me lo he estado diciendo estos días, bueno realmente me he estado debatiendo entre cómo debería de ser este año que empiezo. He pensado que si quiero dejar un desastre y dejar de tener miedo debería cambiar cómo soy, vestirme diferente, ser diferente para verme diferente y sentir que tengo la confianza para ser fuerte. 

Pero entonces me decía: qué tontería, Laura, sé tú misma. ¿Y cómo soy? Esa es la pregunta. Cómo soy, quién soy. ¿No se puede ser más de una cosa a la vez? ¿No puedes ser tú misma cuando estás fingiendo porque realmente no te atreves a mostrar a tu auténtica yo sin pretender que llevas una máscara? Hay cierta realidad en cada farsa, imagino, incluso las mentiras tienen que basarse en algunas verdades. Yo no sé muy bien cómo soy, me gusta pensar que depende del día en que esté. Tampoco estoy segura de cómo quiero ser, eso también depende del dúa en el que me encuentre. 

Solo sé que quiero intentar sentirme a gusto con todas esas "yos" que me causan tantos problemas y reconciliarme con mi síndrome de personalidad múltiple. 

Tendréis que perdonarme si estos días hablo con demasiadas incoherencias y en un sentido un tanto abstracto, es que estoy muy nerviosa con la vuelta a la universidad, con este comienzo de curso y todo lo que supone. Me refugio, como de costumbre, en mis libros, pero no puedo escapar de la realidad las 24 horas del día ni puedo fingir eternamente. Dentro de una semana y media empezarán las clases, volveré al piso de estudiantes, conoceré a mis nuevos compañeros de piso, nuevas asignaturas y más apuntes que memorizar. En, más o menos, un mes, iré a la Fe y empezaré en oncología y, por esas fechas, mis sueños pueden sufrir un gran empujón o caer estrepitosamente. No será estrepitoso porque ya me estoy haciendo a la idea de que fracasar es más fácil que triunfar, así que estoy preparada para ello (en teoría). Pero, como me conozco, sé que sí que me afectará no importa cuanto me prepare. Así que os aviso, de aquí a un mes, tendréis que sufrirme, quizás antes, todo depende de cómo vaya el curso. 

Ahora, voy a ver si el estrés tiene la amabilidad de dejarme a solas con mis musas para que pueda terminar mi segunda novela antes del nuevo curso. Esto me tiene muy emocionada. Hoy he escrito una pequeña escena erótica (tanto leer este género de novela ha tenido sus frutos) y aunque solo he escrito como unas diez líneas y me entraba la risa nerviosa cada 4 palabras, porque me escandalizaba a mí misma O.O lo cierto es que ha sido muy divertido. Ya no me queda casi nada para acabarlo, unas veinte páginas, calculo. Y empezaré con otra nueva idea que tuve no hace mucho, Va a ser una novela trágica para que vaya acorde con los sentimientos que predominarán de septiembre hasta junio cuando vuelva a estudiar medicina. 

Hasta pronto ;)

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Otra historia

Queridos lectores, 

Ya estoy aquí, creo que, oficialmente matriculada en el nuevo curso de medicina (¡Yupi!) ¬.¬' 
En fin, chicos, se acabó lo bueno. Y no creáis que hablo de la libertad de ir a donde quiera o hacer cualquier cosa porque eso no lo tengo ni en verano (mi vida es muy triste). Me despido del calor que destensa mis músculos, de las largas tardes escribiendo al aire libre con los pájaros sobrevolando mi cabeza (todavía sigo impresionada por no haber tenido ningún accidente con respecto a esto), con la puesta de sol frente a mí, coloreando el cielo de los ardores estivales. Ohhh, adiós al verano, a los helados =(, a romper la tensión superficial del agua con mis lanzamientos de bomba en la piscina :'(, que penita me da. 

Pensándolo antes me he dado cuenta de lo alarmante, espantosamente rápido que se me ha pasado este verano O.O y me ha dado por pensar que no había hecho nada, que no había aprovechado los días y me ha entrado el pánico. Hasta que me he puesto a pensar en todas las cosas que han pasado en apenas dos meses: mi primera despedida de soltera, la boda de Sadee, he escrito un libro (casi, me falta un poquito), relatos, he aprendido a preparar lasaña, he descubierto mi talento como fotógrafa, he conocido mejor a mi prima mayor y he cuidado de las pequeñas...Ha sido un año extraño, lo admito, no he hecho muchas de las cosas que suelo hacer por costumbre, casi por tradición, en verano. Aunque tampoco sé si podría decir ciertamente si lo he echado de menos. 

Lo cierto es que, por más que mis palabras guarden ciertas reminiscencias alegres, no os dejéis engañar, estoy terriblemente nerviosa por el nuevo curso que se presenta ante mí. Tendré que ir al hospital más enorme de todos los hospitales que he conocido, que además estás lejísimos de todo territorio humanamente habitable por lo que me esperan largas y agradables horas de paseos en autobuses. También tengo miedo de, realmente, intentar meterme en el servicio de onocología pediátrica y paralizarme. Quiero decir que he imaginado muchas veces que yo podía encajar ahí, que tendría la fuerza para soportarlo, que sería mi lugar, rodeada de niños que necesitan creer en la magia para los que podría inventarme cientos de historias y ser su amiga. Tengo miedo de haberme dejado llevar por mis fantasías como de costumbre y luego ser nefasta. Desde luego, no lo sabré si no lo intento. 

No sé qué me depara este nuevo curso. Tengo esperanzas, ilusiones, en conocer a esos niños, en poder avanzar en la publicación de mi libro. Por que soy un desastre, Dios, soy tan tremendamente inútil que debería avergonzarme, lo sé, y no estar riendo mientras lo escribo. Si me hubierais visto haciendo la matrícula, metí la pata todo lo posible e hice las preguntas más estúpidas en las historias de las preguntas estúpidas. Estuve a punto de salir de la matrícula sin haber cogido optativas y, al día siguiente, casi sufro un ataque cardíaco cuando no lograba encontrar el resguardo que se genera por internet de la matrícula, llegando a pensar que no le había dado bien al final y no había llegado a matricularme. Por suerte, todo quedó en farsa alarma y lo hice bien (creo...) 

Pues eso, soy un desastre, pero quiero demostrarle al mundo, no, mejor, a mí misma, que puedo lograrlo. No hablo de grandes éxitos, solo quiero saber si puedo ser una buena médica y encajar en ese mundo de látex y batas blancas por mí misma, porque sirvo, porque merece la pena que esté ahí y no solo porque a mis padres les guste presumir de que estudio medicina. Quiero poder publicar algo, aunque no sea un best-seller, aunque no me convierta en la nueva J.K. Rowling, quiero publicar y poder decir que lo conseguí; que, después de todo, no era un sueño tan descabellado, sino algo que por lo que he peleado y en lo que he vencido. 

Quizás me equivoque dejándome llevar por tantas fantasías, pero, ahora mismo, las fantasías son lo mejor que tengo. 

Bueno, ahora quería hacer una cosita que llevo unos días deseando hacer: volver a poneros mis fotos favoritas, pero en un orden concreto, contando una historia. 




 






 


Bueno qué, ¿os dice algo? Dejaré que lo descifréis por vosotros mismos. Ne faltan fotos para depurar la historia, seguiremos en ello ;)