No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Días de esclavitud

Queridos lectores, 

Vaya día intenso llevo hoy. Durante toda la mañana he deseado poder tener un ordenador, un boli o hasta tiza cerca para poder escribir, han sido tan tantos los momentos en los que he dicho "tengo que escribir esta escena, tengo plasmar este instante..." pero ahora ya estoy tan agotada que todos esas palabras que han circulado por mi mente que ahora me siento agotada y me parece casi inútil. Pero aún así lo contaré, aunque solo sea para tranquilizar un poco mi espíritu. 

Comenzaré por el principio, como siempre. Mi padre quiere comprarse otro caballo y vender a mi yegua estrella de toda la vida, a la que he visto nacer y crecer. Pero cualquier palabra que salga de mi boca en contra de esa idea es automáticamente ignorada porque "yo apenas monto ni me preocupo" según mi padre. Lo cual no puede ser rebatido porque, técnicamente es cierto, no monto demasiado, aunque parte es culpa suya porque en verano, cuando yo podría, él prefiere irse a los encierros con los caballos donde mi moralidad en contra de las actividades qeu impliquen o participen en la tortura de animales no me deja acompañarlo. Y no los cuido porque me paso 9 de 12 meses al año fuera del pueblo. Pero, técnicamente, tiene razón. 

Y mi madre, oh mi madre... Se hizo una pequeña úlcera corneal cogiendo almendras y me ha tenido dos días esclavizadas. No es el tener que realizar tareas domésticas lo que me molesta, de verdad que no, porque yo las hago tan pancha. Pero que me ordenen me saca de quicio, y mi madre lo ordena. Encima, odio que no valore nada de lo que hago, porque ayer me esforcé en tenerlo todo arreglado y en hacer la comida bien y solo sabía sacarme pegas, así que hoy he sido más práctica y he decidido que, para recibir críticas igualmente, era mejor ahorrarse molestias, así que he hecho pizza. 

Después de fregar los tres pisos de la casa, he limpiado el garaje y mientras mi hermano ha estado jugando con el perro. Otro momento de gran indignación para mi persona. Y podría haber descansado ya entonces porque no quedaba nada por limpiar, pero mi madre ha querido que la llevara al hospital para que volvieran a verle el ojo. Puede que ahora mismo no lo esté explicando con mucha pasión, porque lo que estoy es triste, pero en ese momento, para que me entendáis, estaba desbordada por el enfado de sentirme mangoneada, porque una úlcera en el ojo no es incapacitante hasta el punto de que mi madre se aprovechara de mí, mientras mi hermano no movía un dedo porque según mi madre "es pequeño" aunque me saque tres centímetros de altura y diez quilos de peso, y cuando me tenía que ir a comprar me ha hecho conducir hasta el pueblo de al lado, donde está el hospital. Allí hemos pasado unas estupendas dos horas de espera porque los oftalmólogos estaban en cirugía para cinco minutos de visita en los que le han dicho lo que ya sabía y que se curaría en unos días. 

La cosa podría haber quedado ahí, pero como he dicho, estaba enfadada y mi filtro mente-boca ha decidido dejar de funcionar en ese momento. Justo cuando mi madre me ha repetido por millonésima vez que la habían gafado y no sé qué más. Y, lo siento mucho, pero estudio medicina, estoy en hospitales, he visto a gente con verdaderas razones para sentirse malditos, personas que están realmente condenadas o pasándolo mal. No quiero menospreciar el dolor de mi madre con u ojo y el resto de patologías, pero es que me ha sobrepasado el grado de su victimismo. No temáis lo peor, no he dicho nada del otro mundo. SOlo que ella ha empezado a hablar de una chica que iba con ella a clase con la que se ha cruzado en el hospital y me ha dicho que era una persona muy tonta pero que aún así tenía mucha suerte y estaba trabajando y le iba muy bien, mientras que ella estaba ahí, gafada.

Yo quería explicarle que la vida no se rige por un Karma o una Justicia Suprema, si la vida fuera justa no comenzaría con su ojo sino con todos los problemas que asolan el mundo. Pero, en fin, lo que yo quería decirle era que ser buena persona no te garantiza ser feliz, solo que en lugar de estas palabras he comenzado poniéndome a mí de ejemplo porque es algo que  pienso muchas veces. En ocasiones, yo también siento envidia de antiguas compañeras de clase que me hacían la vida imposible y se metían conmigo por ser una empollona, mientras que yo no salía, me quedaba en casa estudiando y, se suponía que eso me traería una recompensa, pero, por ahora, lo único que tengo es una carrera muy estresante que a veces me gusta, pero no siempre me hace feliz. He comenzado diciendo: "yo también he sido siempre buena y estoy estudiando medicina que no siempre me gusta". 

Pues esas palabras han sido mi condena de muerte. Porque mi madre ha seguido con la conversación fuera del hospital diciéndome que si tanto me disgusta que lo deje, es más, que este año no me deja ir a la universidad y me voy a poner a fregar suelos por las casas o a trabajar en el matadero de aves o donde sea. Y me ha dicho (esto es lo mejor): "si alguna vez te publican... pero lo dudo mucho". 

Y ahí es cuando me he enfadado porque llevaba como tres días haciéndole de chófer, chica de los recados, mujer de la limpieza, yendo a por almendra, haciendo la comida, aguantando sus críticas, la he llevado al hospital y, por una mierda (perdón) de comentario que he hecho sobre un problema personal que me suele causar mucho dolor y confusión y que he tenido la osadía de mencionar unas cuantas veces, me ha caído una bronca tremenda. Ella me ha dicho que cuando sea médica y gane mi dinero, tendré mi casa y no sé qué más y yo le he dicho que no la invitaré a mi casa. En realidad, ahora que lo pienso, no le he dicho mucho más que eso. Peor habré usado un tono horrible porque se ha enfadado muchísimo conmigo.

No seguiré contando lo que ha pasado hoy, no merece la pena. Lo importante de esta entrada, por lo que me he puesto a escribir ya no es por desahogarme ni por criticar ni por nada. Es simplemente para suplicar, para rogar  a los cielos o a quién sea que por favor consiga publicar algún día, preferiblemente pronto y pueda escapar de aquí. ¿Por qué siempre tengo la sensación de que mi vida es una prisi´n? Cuando estoy enc asa atrapada por mis padres, no solo porque no me dejen salir, sino porque tengo que tener cuidado para no mostrar lo que pienso, siento o incluso lo que soy; y cuando empiecen las clases seré esclava de los apuntes y los horarios. 

Lado bueno: es que he empezado dos nuevas historias. Una de ellas me tiene bastante enganchada y me he puesto a buscar muchos libros sobre temática de locura y cosas así para usarla. Tengo ahora mismo pilas de libros por leer así que  voy a ponerme con la tarea. 

Cruzad los dedos por mí, queridos lectores, necesito una oportunidad para escapar. 

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