No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Otra historia

Queridos lectores, 

Ya estoy aquí, creo que, oficialmente matriculada en el nuevo curso de medicina (¡Yupi!) ¬.¬' 
En fin, chicos, se acabó lo bueno. Y no creáis que hablo de la libertad de ir a donde quiera o hacer cualquier cosa porque eso no lo tengo ni en verano (mi vida es muy triste). Me despido del calor que destensa mis músculos, de las largas tardes escribiendo al aire libre con los pájaros sobrevolando mi cabeza (todavía sigo impresionada por no haber tenido ningún accidente con respecto a esto), con la puesta de sol frente a mí, coloreando el cielo de los ardores estivales. Ohhh, adiós al verano, a los helados =(, a romper la tensión superficial del agua con mis lanzamientos de bomba en la piscina :'(, que penita me da. 

Pensándolo antes me he dado cuenta de lo alarmante, espantosamente rápido que se me ha pasado este verano O.O y me ha dado por pensar que no había hecho nada, que no había aprovechado los días y me ha entrado el pánico. Hasta que me he puesto a pensar en todas las cosas que han pasado en apenas dos meses: mi primera despedida de soltera, la boda de Sadee, he escrito un libro (casi, me falta un poquito), relatos, he aprendido a preparar lasaña, he descubierto mi talento como fotógrafa, he conocido mejor a mi prima mayor y he cuidado de las pequeñas...Ha sido un año extraño, lo admito, no he hecho muchas de las cosas que suelo hacer por costumbre, casi por tradición, en verano. Aunque tampoco sé si podría decir ciertamente si lo he echado de menos. 

Lo cierto es que, por más que mis palabras guarden ciertas reminiscencias alegres, no os dejéis engañar, estoy terriblemente nerviosa por el nuevo curso que se presenta ante mí. Tendré que ir al hospital más enorme de todos los hospitales que he conocido, que además estás lejísimos de todo territorio humanamente habitable por lo que me esperan largas y agradables horas de paseos en autobuses. También tengo miedo de, realmente, intentar meterme en el servicio de onocología pediátrica y paralizarme. Quiero decir que he imaginado muchas veces que yo podía encajar ahí, que tendría la fuerza para soportarlo, que sería mi lugar, rodeada de niños que necesitan creer en la magia para los que podría inventarme cientos de historias y ser su amiga. Tengo miedo de haberme dejado llevar por mis fantasías como de costumbre y luego ser nefasta. Desde luego, no lo sabré si no lo intento. 

No sé qué me depara este nuevo curso. Tengo esperanzas, ilusiones, en conocer a esos niños, en poder avanzar en la publicación de mi libro. Por que soy un desastre, Dios, soy tan tremendamente inútil que debería avergonzarme, lo sé, y no estar riendo mientras lo escribo. Si me hubierais visto haciendo la matrícula, metí la pata todo lo posible e hice las preguntas más estúpidas en las historias de las preguntas estúpidas. Estuve a punto de salir de la matrícula sin haber cogido optativas y, al día siguiente, casi sufro un ataque cardíaco cuando no lograba encontrar el resguardo que se genera por internet de la matrícula, llegando a pensar que no le había dado bien al final y no había llegado a matricularme. Por suerte, todo quedó en farsa alarma y lo hice bien (creo...) 

Pues eso, soy un desastre, pero quiero demostrarle al mundo, no, mejor, a mí misma, que puedo lograrlo. No hablo de grandes éxitos, solo quiero saber si puedo ser una buena médica y encajar en ese mundo de látex y batas blancas por mí misma, porque sirvo, porque merece la pena que esté ahí y no solo porque a mis padres les guste presumir de que estudio medicina. Quiero poder publicar algo, aunque no sea un best-seller, aunque no me convierta en la nueva J.K. Rowling, quiero publicar y poder decir que lo conseguí; que, después de todo, no era un sueño tan descabellado, sino algo que por lo que he peleado y en lo que he vencido. 

Quizás me equivoque dejándome llevar por tantas fantasías, pero, ahora mismo, las fantasías son lo mejor que tengo. 

Bueno, ahora quería hacer una cosita que llevo unos días deseando hacer: volver a poneros mis fotos favoritas, pero en un orden concreto, contando una historia. 




 






 


Bueno qué, ¿os dice algo? Dejaré que lo descifréis por vosotros mismos. Ne faltan fotos para depurar la historia, seguiremos en ello ;)

No hay comentarios:

Publicar un comentario