No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Pequeñas dichas efímeras

Queridos lectores, 

¿Sabéis esa sensación de triunfo y orgullo personal que se siente cuando has conseguido un pequeño logro que te hace sentirte capaz de casi todo y produce una satisfactoria presión en tu pecho? Algo así sentí yo ayer, mientras pensaba estas justas palabras con las que os iba a decir que pude ir con el coche yo solita (y mi madre de copiloto) a un pueblo de cerca de la capital cogiendo carretera y autovía y esas cosa. Vale no es un logro demasiado relevante, pero con mi historial de incapacidades, me gustó ser capaz de conducir por un sitio donde no había estado nunca sin perderme y llegando a mi destino. Claro que mi alegró duró apenas unos minutos, después en seguida comencé a reprocharme la inutilidad de mi viaje o que había gastado demasiado combustible o cualquier otra tontería que se empeñaba en chafarme mi pequeña victoria al volante. 

Así que me pregunto qué tendrá mi propia mente en contra de mi felicidad, aunque sea una tan superficial y vana como estar feliz por no haberme perdido en la autovía. También tengo la duda de si esa pequeña mía de no dejarme disfrutar de mi dicha tiene algo que ver con la manía de mi madre de hundir cada pequeña esperanza y sueño que tengo. De hecho, cuando iba por la autovía, pendiente de no pasarme la salida correcta, pero contenta porque el trayecto que llevaba recorrido lo había hecho muy bien, le dije algo como: "Soy una súper conductora, ¿verdad?" Porque me encanta decir que soy una súper conductora aunque tenga lo mismo de cierto que decir que soy una súper modelo. A lo que, mi siempre simpática madre, contestó: "Sí, vas muy bien. Claro que solo has pasado lo fácil, ahora ya veremos" ¬.¬' Y yo que estaba controlando mis nervios hasta llegar a ese punto. No sé por qué disfruta ahogando mis pequeñas felicidades, pero visto lo que mi propia mente, empezaré a pensar que es algo casi genético. 

Mañana vuelvo a la ciudad y abandono mi pequeño refugio campero en pos de volver a la universidad y llenarme de todos esos conocimientos que o me apetece poseer. No tengo ni pizca de ganas, su os soy sincera, pero bueno, ahora mismo tengo un par de cosas que me hacen mantener mi pequeña, aunque siempre tan efímera alegría: primero está el blog, claro, porque sé que aquí siempre podré desahogarme de lo que me pase; además, ya he terminado mi segundo libro y me llena de orgullo y satisfacción poder decir que lo estoy releyendo bastante rápido sin necesidad de retocar apenas porque me gusta bastante lo que tengo escrito, casi siempre; además de la nueva historia que estoy escribiendo, una que empezó como una novela más para jóvenes, un poco rozando el tema del erotismo, pero se está convirtiendo en toda una terapia donde escribo en cada capítulo las cosas que me pasan y me hacen enfadar o me deprimen por el día y, en otro capítulo, me desahogo, es una historia un poco rara, pero me he dado cuenta de que no logro permanecer en el tema erótico sin más, mi mente de la muchas vueltas a las cosa. Otro proyecto que me encanta son los libros infantiles, lo que pasa es que no estoy muy segura de cómo escribirlos porque temo usar demasiado letra para los niños, tendría que hacer dibujitos y eso me sale algo peor, pero es que llevo unos días jugando con mis vecinitos pequeños y, cuando se cansan, aprovecho para contarles un cuento y, así improvisando, se me han ocurrido algunas historias infantiles bastante chulas. 

Otra cosa guay (me esfuerzo por ser positiva) es que uno de mis compañeros de piso, este año, es alemán y yo estaba empezando una novela de la Segunda Guerra Mundial, con algo de suerte podré hablar lo bastante con él como para que me describa lo que es estar en Alemania sin que suene rarísimo. Pero claro, yo no he visitado el país y me guiaría en mi narración por lo que he leído y las fotos que pueda encontrar, sin embargo, hay cosas que se sienten cuando eres de allí, como is personajes serían; la manera en que les afecta el frío, la comida, las costumbres, el carácter... Creo que será genial. Este año, viviendo con más gente, he madurado a la hora de escribir, al menos, esa es la sensación que he tenido. Como que me era más fácil describir a la gente, que conocía más tipos de personas y personalidades, así que un alemán será una buena adquisición a mi colección de sensaciones teniendo en cuenta que las Guerras Mundiales son algunos de mis temas de libros más recurrentes. 

Pero a pesar de todo lo positivo que le pueda encontrar a la vuelta al cole, estoy nerviosa. No sé por qué estoy nerviosa, si este año he decidido tomármelo con calma y saborear bien la medicina para asegurarme (porque ya es la hora) de que me gusta. 

Bueno, chicos y chicas, espero que si vosotros ya habéis vuelto a la amarga realidad tras las vacaciones o, incluso, si nunca la habéis abandonado podáis estar un poquito felices por algo y aprovechar las pequeñas dichas que nos da la vida, aunque sean efímeras ;)

2 comentarios:

  1. Y ver a tus amigas del alma no te alegra ni un poquito!?? :P

    Sadee

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  2. Eso me alegra lo que más :D!!! Y lo mejor es que esa gran dicha no será efímera porque os tengo siempre conmigo ;) <3

    Me acordé de ti cuando iba en el coche, me decía a mí misma "soy casi tan buena conductora como Sadee" jajaja

    Nos vemos muy pronto ;)

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