No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Qué hacer cuando no estás haciendo lo que tendrías que hacer

Queridos lectores, 

Me estoy durmiendo. Me estoy durmiendo... Que alguien me dé un codazo que me duermo. No sé a qué clase de genio de la enseñanza se le ocurrió que tener clases por las tardes sería una buena idea. Mi cuerpo me pide siesta. Mira que hoy estaba muy energética (demasiado energética). He comido con un par de amigas y me he reído muchísimo, tanto que creo que mañana tendré agujetas en los abdominales por la contracción de los músculos en la risa; tanto que, incluso, se me ha escapado alguna lagrimilla de la risa. 

Pero es que hoy, bueno hoy como todos los días, mis clases han sido un espacio en blanco. A primera hora, me he descargado el primer capítulo de mi serie favorita que la estrenaron ayer (qué bien!!!). Hasta he empezado a verlo, claro, sin voz y, como era sin subtítulos, he jugado a leer los labios y a inventarme lo que decían por las caras que estaban poniendo. Mala idea, porque me he emocionado en la clase y se notaba demasiado que no sonreía por las leucemias mieloides. A segunda hora, se podría decir que he atendido, a menos, tenía cara de atenta porque el profesor pregunta, pero en mi mente estaba sonando toda una lista de reproducción de you tube, incluso me he permitido mover los pies al ritmo de la música. 

Luego ha llegado el momento de mi hora preferida: ¡la hora libre! En la que, además de tomarme mi nutritivo almuerzo consistente en un bocadillo y un refresco con mucha cafeína para aguantar otras dos horas, me he puesto a cantar en la tarima del profesor porque los puebles muebles también tienen derecho de ser usados para cosas útiles y divertidas y no solo para sostener a los anodinos docentes que nos regalan su somnífera presencia. Obviaré la parte en la que les contaba las escenas de mi libro erótico para no mancillar mi imagen de niña buena...
Siguiente hora y esto ha sido muy bueno. He comenzado con algo simples como dibujar en los apuntes una tortuga, un caracol (porque la clase se me pasaba demasiado lentamente), he diseñado unos vestidos, he dibujado una princesa y su príncipe... y ya, cuando estaba demasiado aburrida como para moverme, he tenido una gran idea. Me he concentrado para mover objetos con mi mente. Sí, como lo oís (la radiología es muy aburrida). He hecho todo lo que dicen en las películas de magia, he despertado la energía de mi interior y la he focalizado en un subrayador fosforescente, pero nada :/ No entiendo qué ha podido fallar. Incluso he intentado prenderle fuego a la pantalla, al fosforito, a la pizarra, al profesor... pero nada, de nada, de nada. Así que lo seguiré intentando. Mañana me concentraré más. 

Última hora de la mañana y casi se podría decir que he atendido. Casi. O sea, no me he enterado de nada, pero tampoco he hecho ninguna actividad que pusiera de manifiesto mi falta de interés por la materia porque tenía demasiada hambre. 

Unas cuantas horas de descanso en las que, pensaba, que había cargado las pilas, me he reído mucho y he vuelto a clase con la firme (lo promento) intención de atender. Pero todo sabíamos que no iba a ser posible. Qué lástima. La última clase casi que sí presté atención porque estuvo hablado de tóxicos y venenos que me venían genial como armas homicidas en próximos libros. Sin embargo, la clase de hoy va de (un momento que consulte) de procesos de metabolización y eso de los tóxicos. Nada útil para mis libros :(

Así que, como veis, soy toda una experta en el arte de entretenerme en clase o, como me gusta llamarlo, hacer cosas cuando no estás haciendo lo que tendrías que estar haciendo, que viene a ser atender. 

Posibilidades hay muchas, muchísimas. Aquí algunos ejemplos:

- Canta mentalmente y escucha al profesor como una molesta melodía de fondo

- Escribe relato erótico en mitad de una clase de nefrología, Esto es muy entretenido y un poco peligroso porque yo tiendo a meterme mucho en la historia, ¿sabéis? E, imagínate, que tu personaje está en pleno momento álgido y tú (o sea, yo) escribes que el personaje "gime" pues date que estás tan metido en el momento que tú también gimes O.O oops... Eso no me ha pasado en clase, menos mal; pero sí me ha pasado estando en casa y tener a un compañero de piso en el cuarto de al lado, pared con pared, que le daría para pensar mal. O, incluso, en la biblioteca, bastante alto, por cierto. Sí, ese día también fue ligeramente vergonzoso, por suerte para mí, no conocía a nadie. 
Así que, ya que estoy con este tema, permitidme un consejo, NUNCA nunca nunca nunca nunca, pero nunca, escribáis un relato erótico con gente alrededor. 

- Si no eres tan intrépido como yo, siempre puedes escribir un cuento infantil, aunque puestos a esto, yo prefiero dibujar los personajes.

-Diseña vestidos. Esto me encanta porque aprovecho la presencia de mis amigas para diseñar vestidos para ellas y luego se los puedo enseñar. 

-Mejora y amplia tu mundo interior. Aunque eso tiene el peligro de te cuele algo relacionado con la clase y, si es como la mía y salen cosas como orina, bilis, heces..., pues casi mejor que no.

-Lee relatos, a ser posible, eróticos. Es que eso le da salsa a la vida, chicos. Por lo menos a la mía, que es muy sosa. 

- Cuenta patos (contar ovejas está muy visto). Pero patos con diferentes looks y te los vas imaginando: unos con gafas de culo-vaso, otros con pajarita, con pelo punky. O ya, si te creces en la imaginación, puedes empezar a montar un zoo de elefantes rosas que hacen ballet, hipopótamos amarillos que hacen danza del vientre; lobos verdes hippies... Lo normal, vamos. 

-Léete un libro importante (dígase de aquellos con una base literaria famosa y no meramente un libro erótico) y enriquece tu mundo cultural, siempre tendrás la excusa para tu conciencia de que, después de todo, estabas aprendiendo cosas aunque no fueran las que deberías. 

- Dibuja puestas de sol. Por lo menos se te alegrará la vista y el alma. Tarea útil en clases de dermatología donde abundan las imágenes asquerosas. 

-Haz paracaidismo mental. Hay que tener mucha imaginación o ponerse un vídeo sin voz en el ordenador mientras estás en clase. 

-Aprovecha el estado de duermevela para recordar tus sueños y psicoanalizarlos. 

-Escribir un blog, que es siempre entretenido. 

-O, lo mejor para el final, si os aburrís en clase, siempre podéis aprovechar para leer mi blog! Toma spam... lo dejo caer ;) 

Bueno, supongo que, en clase, siempre se puede mmm... ¿cómo se dice? ah sí, atender... pero eso sería demasiado raro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario