No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Todo o nada

Queridos lectores, 

Bueno, ya ha pasado lo peor. Se me ha pasado el momento de "soy una escritora horrible", aunque, he de confesar, me he pasado casi una semana sin escribir, cinco días para ser exactos. Por un momento, durante esos días, temí haber ahuyentado definitivamente a mis musas y cundió el pánico en mi interior porque no soy nada si no escribo. Por una vez en mi vida, miraba las hojas en blanco sin ideas que plasmar, nada me parecía lo suficientemente bueno, me decía esa pequeña voz cojonera de mi interior que no valía la pena.

Pero bueno, ahora he dejado un poco las novelas que estaba escribiendo como churros y estoy intentando centrarme en estudiar, que ya era hora por otra parte. 

Si os soy sincera, la medicina me agobia, me cansa, me extenúa y me asfixia. Tiene ciertos momentos buenos, pero no siempre estoy segura de que estos me compensen. Lo sé, la pregunta fácil es ¿pues por qué sigues en la carrera? Pues primero por una cosa básica y es que no tengo dinero para pagarme una carrera, esta la voy manteniendo gracias a las becas y ayudas, pero las becas no te cubren el segundo intento de carrera. Y, además, tampoco sabría qué hacer. En fin, mi vida es un poco caos  veces y como pienso mucho en esto de si debería cambiarme de carrera, encontraba en publicar la única manera de conseguir algo de dinero para poder permitirme un cambio en mi vida, además del empuje de moral que necesitaría para dejar algo en lo que he invertido tanto tiempo y esfuerzo como la medicina. 

En el fondo sabía, todos sabíamos, que me iban a decir que no. Pero me permití soñar porque esa era mi oportunidad para liberarme, en cierto modo, era mi pequeña salvación... y falló. Aunque no os deprimáis ¿eh? existen más editoriales en el mundo y lo seguiré intentando y escribiré cosas mejores, porque es lo que tengo y lo que me queda. 

Claro que, sí lo confieso, el palo fue grande porque me sentí encerrada y sin esperanzas de escapar de la cárcel en la que se ha convertido mi vida. Miles de ideas cruzaron por mi mente en ese momento, no llevé ninguna a cabo. Pero sí, fueron días oscuros... 

Sin embargo, he estado pensando (por esto de que he estado cinco días sin poder escribir o leer sin echarme a llorar). Yo soy una chica de extremos, eso es cierto, y supongo que es porque vivo las cosas con demasiada intensidad. Cuando estoy contenta soy un terremoto incontrolable e inaguantable y cuando estoy triste lo pinto todo como un drama. Pues eso siempre me ha dado miedo. Porque sí, el momento de alegría es muy bonito, pero el dolor es tan profundo, tan lacerante que te preguntas si merece la pena por los breves instantes de felicidad que obtienes a cambio. Creo que esa es la razón por la que me he dedicado a vivir la vida de otros. Era más fácil, era más cómodo conformarse con una vida estándar, normal, que no me hiciera absolutamente feliz, pero que tampoco fuera un dolor constante. Porque lo peligroso de luchar por tu felicidad es que si fallas, puedes perder lo que realmente te importa. 

Sí, es irónico y quizás carente de toda lógica, pero empecé a estudiar medicina, una carrera de 6 años increíblemente difícil, porque me parecía más fácil que buscar la manera de luchar por lo que me gustaba. Porque ¿y si no lo lograba? Tenía miedo del fracaso anticipado y del dolor que este me ocasionaría. Tenía la tonta idea de que podría llevar una vida en el medio y, huyendo de la felicidad, me alejé de la felicidad. 

Pero, ¿cuánto tiempo puede una persona vivir sin sentir? ¿Es esto suficiente? ¿Puedes conformarte con un trabajo que no te gusta, con una persona que no amas, con unas aficiones que no te apasionan, simplemente porque tampoco te hacen sufrir? Me recuerdo a una canción de Bette Midler que dice algo así que es "como el alma con miedo a morir que nunca aprende a vivir". 

Hasta aquí, mis queridos lectores, me habréis seguido con más o menos espanto pensando que aquí la que os escribe está terriblemente desquiciada y necesita ayuda profesional urgente (y no estáis desencaminados), pero me temo que el asunto de la negativa de la agencia literaria se me ha juntado con otro asunto personal que puede utilizarse como ejemplo en lo que os estoy diciendo. Tiene que ver con el ámbito romántico, tan inexistente en mi vida. Porque lo que de verdad quieres, lo que realmente deseas es lo que puede hacerte sufrir. Si no sientes nada, por una persona o por un trabajo, no puede hacerte daño. 

Solo hay dos cosas que me he atrevido a desear fervientemente en mi vida: un es ser escritora y la otra es ser madre y, en un corto espacio de tiempo, creí que no podría ser ninguna de las dos. Pero bueno, la vida, para bien o para mal, no está escrita, nosotros hacemos nuestros propios destinos y tengo la esperanza de lograr esas dos pequeñas cosas. 

Así que, resumiendo, al final la vida es como un potencial de acción, o todo o nada. No se puede vivir a medias, bueno, lo puedes intentar pero no será vivir. Y, si quieres ser feliz, tienes que aceptar el riesgo de no lograrlo siempre. Así que la pregunta final, supongo que es, ¿merece la pena?... No puedo hablar con respecto a lo demás, pero si algún día consigo que me publiquen y puedo decir por fin que soy escritora, entonces, el dolor de mi primer rechazo sí la habrá merecido. 

1 comentario:

  1. Un escritor dijo una vez "nunca te arrepientas de haber sido valiente".

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