No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Gracias :)

Queridos lectores, (podría decir directamente lectoras, ¿Verdad? porque todas las señales de vida que he recibido es de mujeres, así que venga, otra vez...

Queridas lectoras, 

Estoy extremadamente cansada, lo digo ya por si en algún momento pierdo el hilo de lo que estoy diciendo o no me expreso con claridad. Es que el hospital me agota, debe ser un efecto secundario del aire que transporta partículas de anestésicos o algo así.

En fin, lo primero que quería era dar las gracias a todo el mundo en general que se haya leído la entrada,pero sobre todo a tres chicas muy especiales que se tomaron la molestia de perder tiempo en comentarme o mandarme algún mensaje. Gracias por flipar conmigo :)

Es curioso cuando piensas en lo mucho que cambia una persona a lo largo de los años, pero todavía más sorprendente cuando el cambio toma apenas unas semanas. Una metamorfosis así de rápida es la que siento cuando recuerdo que la tarde del 17 de febrero llegué a casa tan destrozada que ni siquiera tuve fuerzas de llegar a mi habitación y me puse a llorar delante de Anastasio. Fue un poco dramático porque estaba hablando con él y noté que me venían las lágrimas y pensé "¿qué hago para que no me vea? Pánico O.O" Y me tumbé en el suelo, algo muy normal por supuesto. No me veía la cara, así que funcionó y, como Anastasio es un caballero, se daría cuenta de mi llanto pero no me dijo nada y así pude correr a refugiarme en mi habitación. 

Aunque luego, me llamó y, estando en su cuarto, volvió a asaltarme la necesidad de llorar. Otra vez, hice la técnica del avestruz, tumbándome en su cama para que no me viera. ¿Por qué lloraba? Pues no lo sé, la verdad. Porque estaba cansada mentalmente, porque me sentía derrotada, porque había perdido el norte en mi vida y no sabía qué quería hacer; había perdido la motivación de la medicina, había olvidado cualquier razón para seguir esforzándome, me torturaba a mí misma por no poder ser más normal. 

Y, entonces, como caída de la nada, leí a la mañana siguiente un comentario preguntándome sobre la medicina. ¿Recordáis de quién? Sí, de nuestra querida lectora anónima ;) Y me dije "pobre chica, no sabe a quién ha ido a pedirle ayuda. La que está desmotivada, motivando a los demás". Pero tenía que contestar, tenía que ser sincera, porque escribir siempre ha sido la manera más libre que he tenido de expresarme y nunca mentiría escribiendo (solo las invenciones propias de una historia), pero no escribiría como yo misma diciendo algo que no pensara. Así que tenía que ser sincera. Yo, que en ese momento lo veía todo negro. Pero me puse a escribir y fue como un bálsamo para mi maltrecho corazón. 

Me concentré para ser lo más honesta posible sobre los motivos por los que cogí medicina y me recordé que no todo había sido por empuje de mis padres, sino que realmente quería ayudar a la gente. Y volví a recibir un mensaje y me dije "aún puedes hacerlo mejor". Así que medio secuestré a todas mis chicas y las convencí, sin demasiada persuasión todo sea dicho, de que participaran conmigo en la noble tarea de ilustrar a una joven mente, o sea, hablar un poco de experiencias personales para dar una visión más global. 

Y, solo con eso, volví a sonreír porque me sentía útil, porque me sentía bien ayudando. Recuperé la ilusión escribiendo, dejé de llorar y seguí escribiendo y recibí más mensajes de apoyo, dándome las gracias o simplemente haciendo acto de presencia. Y he vuelto a respirar.

Porque me he dado cuenta de que me ayuda ayudar y me anima animar. Me río cuando hago reír a los demás y me reconforta reconfortar. No sé por qué. La psicóloga dice que hacemos a los demás lo que nos gustaría que nos hicieran, y que mi necesidad de ayudar podía indicar ciertas carencias. No lo niego. Pero qué más da el por qué hemos llegado a un lugar si nos gusta el paisaje que vemos. Y no sé qué camino me espera desde aquí, nadie lo sabe. Sin embargo, elijo seguir. Seguir avanzando, seguir creciendo, seguir aprendiendo. Hasta que llegue el día en el que encuentre un lugar del que ya no quiera moverme. 

Por cierto, he descubierto mi talento oculto para la auscultación. Soy genial, modestia aparte. He diagnosticado y localizado con la auscultación una neumonía y un derrame pleural. Vale, no voy a decir que de pronto me haya reenamorado de la medicina, pero estamos acercando posturas tras nuestro distanciamiento y comenzamos a llevarnos mejor. ¿Quién sabe? Los que se pelean se desean (Dios, ¿he hecho un comentario tirando a erótico con la medicina O.o... el cansancio) En fin, estoy con una doctora genial, en neumología, y me ha dejado hacer un par de anamnesis completas. Consiste en ir a ver al paciente y hacerle de todo: primero le preguntas cosas, una conversación larga en la que tienes que investigar sobre todo antecedentes de enfermedades; después te centras en el motivo de consulta actual, por qué acude, qué le pasa; y luego le exploras: auscultación, palpación... de todo lo que se te ocurra. Y, bueno, si queréis más detalles para las futuras posibles médicas, os puedo dar un cursillo adelantado de técnicas diagnósticas, pero por no enrollarme, por ahora, lo dejaremos en que en la auscultación escuché la patología de manera clara y lo escribí en la historia y estuvo muy bien, porque en el primer caso localicé auscultando la localización de la neumonía que luego se veía en radiografía (así que lo clavé) y, en el segundo, también localicé el derrame y además la médica no había escuchado el ruido que es como un roce. Así que hice un baile triunfal mentalmente. Y, y, y... cuidado... estaba tan orgullosa de mí misma que me permití un premio y me compré unos post-its fosforitos (descontrol absoluto, lo sé xD)

Más allá de mis recientes logros médicos, el objetivo de la entrada era daros las gracias por darme el empujón y las collejas cibernéticas que necesitaba para reactivarme. 

Y, un último pensamiento antes de sucumbir a la llamada de mi cama: todos tenemos cosas que, en algún momento dado cambiaríamos de nosotros mismos, algún miedo, una manera de ser, la forma física, el pelo... Venga, sed sinceros, todos, en algún momento, hemos querido ser al menos un poquito distintos en algo. Y  sino lo habéis hecho y creéis que sois perfectos en todo yo me plantearía seriamente ser un poco Narcisista... Porque los humanos no somos perfectos, es así por pura naturaleza. Esto ya lo he dicho, pero me gusta mucho y lo repetiré. Está en nuestro ADN ser imperfectos, ¿sabéis? Ya el genoma comete errores y por eso existen las mutaciones y algunas, sí, son malas y causan enfermedades, pero esas mutaciones son también lo que nos ha permitido evolucionar, lo que nos ha hecho ser como somos, lo que nos ha hecho avanzar. Así que, siguiendo mi gran lógica (XD) ser perfecto va contra natura. Y eso es genial, porque a veces lo que nos hace imperfectos, nos hace únicos. 

No es fácil, lo sé de buena tinta, yo soy la primera que dice esta frase, pero que puede que dentro de dos días esté enfadada otra vez con el mundo por no poder ser un poquito distinta en alguna tontería. Puede ser difícil sentirse imperfecto, puede ser difícil aceptarse a uno mismo, pero empiezo a pensar que cuando esto ocurre, hay que levantarse y plantarle cara al mundo para recordarle que él tampoco es perfecto, así que todos en paz. Yo me comprometo a hacerlo, para predicar con el ejemplo :)

Y, otra vez, 

Por leer, por comentar, por animarme, por estar ahí :)

PD: Estoy estudiando, que conste, no mucho (lo admito) porque llego cansadísima del hospital, pero lo hago.  

PD2: para las mentes en duda, si al final cogéis medicina o si alguien qeu está en cursos inferiores o va a empezar medicina o lo que sea lee esto y quiere algún consejo particular, ayuda, material (véanse pdfs de algunos libros o vídeos o cosas útiles que una va acumulando a lo largo de los años) me lo podéis decir por aquí o por mail a: laura.novel93@gmail.com

lunes, 23 de febrero de 2015

Actos de valentía

Queridos lectores, 

He estado pensando que os he mentido un poco, al menos, cuando entrasteis por primera vez en el blog. Porque lo de llamarlo "diario de una estudiante de medicina" es técnicamente correcto, pero no anticipa nada de lo que se va a leer, ¿cierto? La gente que se interese por el título porque está en el mundo de la medicina descubrirá a una chica con pocas ganas de estudiar que habla de su vida por regla general o escribe alguna cosilla non-medicine related y que ni siquiera está ya 100% motivada para estudiar esta carrera. Y la gente, si la hay, que podría interesarse en leer un blog que habla de cosas cotidianas, historias y sueños perdidos no se verá atraída por lo de "estudiante de medicina". Así que estoy protegida. He pensado en llamarlo "Diario de una estudiante confundida", pero pensé que también engañaría a algunas personas que puede que entraran pensando en encontrar algo porno O.o  

También con el url os mentí. "Estudiante-compulsiva" mis narices, hace meses que me paso más tiempo leyendo/escribiendo que estudiando. Aunque para eso tengo excusa, ¿nunca os he contado de donde sale esa desafortunada dirección? Pues resulta que yo soy malísima con las tecnologías y, aunque siempre me atrajo la idea de tener un blog, para poder poner por escrito todas las ideas, tonterías y enseñanzas que me pasaban por la mente y dejar de marear y saturar a mis amigas, no sabía cómo se hacía. Así que cuando mi hermano aprendió en informática, le pedí que me hiciera uno. Y cuando estaba rellenando los datos me dijo "aquí pones el nombre de usuario". Lo intenté con Laura Novel, laury, laura, con números, guiones y lo que se me ocurría y nunca me lo daba por bueno y dije "se va a cagar" y puse estudiante-compulsiva porque pensé que seguro que eso no se lo ponía nadie. Y acerté. Lo que pasa es que luego resultó ser la dirección del blogspot (-.-'), no sabía cambiarla, y al final me dije que si la cambiaba perdería a mis queridos lectores y así se quedó. Ahora es un nombre más bien irónico. 

Y ya que estamos con las confesiones, quiero contaros algo que no sé si debo contar, que he querido contar muchas veces y que sé que me voy a arrepentir de contar, pero bueno, como dijo un profesor, from lost to the river. Quiero imaginar que los pocos que me seguís y leéis de vez en cuando, habiendo pasado la barrera del título engañoso, lo hacéis, bien porque os divertís viendo lo tonta que puedo llegar a ser o bien (y prefiero pensar esto) porque os gusta lo que digo y hasta me habéis cogido algo de cariño, como yo os lo he cogido a vosotros sin llegar a conoceros. 

Puede que esté todo en mi mente, pero pienso que si me leéis ya tenemos una relación casi íntima porque si no lo sabéis prácticamente todo de mí a estas alturas es porque no leéis con mucha atención. Os he contado las cosas más importantes que han pasado en mi vida, cuando me dieron de lados mis amigas, las discusiones de mis padres, os he hablado de por qué cogí medicina, de la carrera, de mi pasión por escribir, de mis nuevas amigas, de antiguos amores... Pero hay una cosa que siempre he tenido demasiado miedo de contar. 

Iratxe y la psicóloga, además de llamarme sensiblona, me dijeron que era una valiente y siento decir que se equivocan. Le tengo miedo a un montón de cosas, a demasiadas cosas. Os lo medio dije a través de los relatos que he estado subiendo últimamente, pero lo diré igualmente. Siempre he tenido miedo de ser como soy al 100% porque creía... me hicieron creer... que era algo malo. Veréis, me gustan las mujeres, dudé mucho sobre si era lesbiana, bisexual o era una fase y he decidido (dejemos este punto claro) que me enamoro de las personas y no de los sexos. Además, la psicóloga me dijo que todo el mundo es bisexual en el fondo y que como soy tan sensible probablemente me sienta por eso más a gusto con una mujer. 

El caso es que en mi familia no son demasiado progresistas con el tema de la homosexualidad o bisexualidad o todo lo que se salga de la normosexualidad, así que cuando siendo más o menos pequeña me di cuenta de que era algo que mis padres nunca aceptarían traté de cambiar, traté de esconderlo en el rincón más oscuro y profundo de mi mente, cerré la llave y lo olvidé. Quise olvidarlo, pero siempre estuvo ahí. He de decir que esto lo hice inconscientemente, era demasiado pequeña como para ponerle un nombre a lo que sentía, pero de alguna manera me sentí, solo por ser como era, por sentir lo que sentía, que era defectuosa y que mis padres no me querrían si se enteraban. Y el resto de mi vida lo pasé compensando mi "defecto" siendo la mejor hija posible: fui a kárate porque le gustaba a mi padre, montaba a caballo porque era la pasión de mi padre, convertí los estudios en una obsesión porque era buena en eso y hacía a mis padres felices. 

Sin darme cuenta, porque repito que era pequeña, fue en primaria o antes, convertí mi vida en una mentira para tapar cómo era. Luego siguió creciendo, como una bola de nieve que rueda y rueda. Hasta que me llevó a donde estoy ahora. Pero no fue hasta el primer año de universidad, alejada de mis padres, cuando abrí los ojos y empecé a recuperar eso que había encerrado en el fondo de mi mente. Estuve en negación, luego negocié conmigo misma para ver si podía volver a olvidarlo y cosas así. 

Este año, sin embargo, ya os dije que cambió algo, y es gracioso el por qué, fue leyendo fanfics de swanqueen, una pareja de dos mujeres de una serie que me gustaba. Me di cuenta leyendo esos relatos en los que terminaban siendo felices que eso era lo que yo quería, esa felicidad. Y me dije que si seguía escondiéndome no iba a lograrlo nunca. Así que reuní el valor para confesármelo primero a mí misma y luego, a mis amigas. Y ellas se lo tomaron muy bien, fue como "Oh, te gustan las mujeres, ah pues muy bien." No fliparon. Lo cual está bien, claro, mejor que charlas sobre el pecado, pero yo necesitaba que fliparan en parte creo, porque yo seguía flipando y lo había medio sabido, medio sospechado por cuatro años. 

No sé si se dieron cuenta de lo que significó para mí. Decir que hizo temblar los cimientos de mi mundo es quedarse cortos. Los derribó por completo. Porque me di cuenta de que todo lo que era, todo lo que había hecho, había estado motivado por ocultar quien era y no por convertirme o ser quien era. Y tuve que luchar y sigo luchando por las cosas que me habían metido en la cabeza. Porque yo no tenía ni tengo problemas con los homosexuales, pero serlo yo era algo que simplemente no me estaba permitido, eso era lo que me decía la razón. 

Yo no me considero una persona religiosa, pero sí que era solitaria. Y, cuando en clase de religión de pequeñitos, nos enseñaron las oraciones y a hablar con Dios cogí la costumbre de rezar cada noche antes de dormir y contarle lo que me había pasado, lo que me había gustado, si estaba triste. Porque no tenía a quién contárselo, porque así me sentía protegida. Me hice un Dios un poco a mi imagen y semejanza, cosa que indignará a las personas más religiosas, pero era lo que necesitaba en ese momento. Pues cuando por fin me admití a mí misma lo de mi sexualidad, dejé de rezar porque pensé que ni Dios me aceptaría ya y, daros cuenta, Dios era una prolongación de mi mente. Yo me rechazaba a mí misma. Como en una enfermedad autoinmune. 

Eso sí que fue ¡¡¡Caos, miedo, destrucción y volvámonos todos locos!!! Y sé que muchísima gente ha pasado por donde yo y no han montado tanto rollo ni les ha costado tanto, pero a mí sí. Porque yo me he pasado la vida intentando que mis padres estuvieran orgullosos de mí, he malgastado energías, tiempo y mi propia felicidad, y no puedo ser lo que ellos quieren. Y está bien, no quiero ser lo que ellos quieren, ya no. Pero durante unos meses mantuve una lucha bastante encarnizada entre la persona que me había esforzado por ser y la que se estaba esforzando ahora por salir a la superficie. Tuve una pequeña crisis de identidad que me hizo renegar más de la medicina y refugiarme en los libros porque estudiar solo me recordaba que mi vida era una mentira y que estudiaba para ocultarme... Y tenía que poner los límites entre lo que había hecho porque yo quería y lo que había hecho por complacer a mis padres. 

Bueno, un jaleo. Porque lo de negarse a uno mismo durante mucho tiempo es malísimo para la salud, sobre todo, la mental. 

Lo peor es que hasta la psicóloga se lo tomó como lo más normal y fácil del mundo. ¿Hola? Quiero, por favor, que alguien flipe conmigo. Sé que es normal, sé que es bueno admitir tu propia sexualidad y aceptarla y que la gente lo vea como algo simple y normal, pero yo flipé y necesitaba unos minutos de "flipemos todos" y luego, calma. Pero para que quedase constancia de que era algo que me había costado años de lucha conmigo misma y muchas lágrimas. 

Y todavía me las cuesta, cuando mi madre me habla de novios, o estoy muy cansada de ir contracorriente, cuando pienso en lo fácil que sería encajar en la vida que ya han construido para mí en vez de esforzarme tanto por derrumbarla y hacer mi propio camino. Porque, queridos míos, hay momentos en los que no me quedan más fuerzas y rendirse parece mucho más apetecible que seguir enfrentándose a molinos de viento. Entonces, lloro y me abrazo a la almohada y me pregunto por qué no puedo ser normal, por qué no puedo ser como todos, adorar la medicina como si no hubiese más en el mundo, casarme con algún otro médico y tener un adosado. No. Yo tengo que querer viajar, escribir, leer, saber historia, literatura y todo lo sabible, pintar el mundo con mis palabras; yo tengo que preferir a las mujeres y querer hijos (eso sí) y tampoco me opongo a una casa, pero con un jardín enorme... y naturaleza, árboles, aire para respirar. Ah, pero ese es el problema que ni puedo, ni quiero poder. Yo quiero escribir, quiero aprender de todo un poco y un mucho y me gustan más las mujeres, lo siento si a alguien le parece mal. 

Tampoco diré que esté orgullosa, como tampoco tendría sentido orgullosa de ser heterosexual, porque creo que lo importante es estar orgullosa de poder decir quién eres y cómo eres sin miedo. 

Así que, ya veis, no soy valiente. Le tengo miedo a muchas cosas, empezando por los prejuicios de los demás; el rechazo de mis padres. También tengo miedo a enamorarme de alguien porque si siento intensamente con cosas nimias, cuando me enamore, de verdad de la buena, sé que daré mi corazón por completo y seré muy vulnerable y, si me hacen daño, me harán mucho daño. Así que tengo miedo de encontrar a una persona a la que creo que puedo entregarme por completo y estar equivocada. Pero tengo todavía más miedo de no encontrarla nunca. 

Pero eso es lo bueno de los miedos. Que puedes enfrentarlos e ir creciendo y ser un poco más valiente cada día. 

Porque, a veces, el mayor acto de valentía y fe, es levantarse cada mañana y afrontar un nuevo día. 

En fin, lo siento si he herido sensibilidades, Pero, ¿sabéis qué es lo que más vergüenza me da que la gente sepa ahora que lo he puesto por escrito? No es ser bisexual o que me gusten las mujeres, sino haber tardado tanto tiempo en admitirlo y aceptarme. Mucha gente pasa por esto, de manera mucho más elegante que yo, que tuve una pequeña "época oscura de confusión" y sigue pasando por la misma lucha cada día. Y quiero deciros que está bien sentirse perdidos a veces, confundidos, es normal dudar o desear algo más fácil. Porque estamos en una época de avances, pero el mundo siempre es un poco más complicado para los distintos. Las parejas homosexuales no pueden adoptar en muchos países, cosa que me indigna muchísimo. Pero no merece la pena. A veces, luchamos contra nosotros mismos más que contra la sociedad y nos convertimos en nuestros peores enemigos. Ser normal está sobrevalorado, lo importante es ser feliz :)

Y os tenía que decir esto porque es parte de mí y no me refiero a la sexualidad, sino a contar las cosas. Contar todo a todos los que quiero y con los que tengo confianza es algo que simplemente hago. 

Ahora que no tenemos ningún secreto, toca que me ponga a estudiar. Mañana empiezo, lo prometo ;) Podéis recordádmelo y mandarme collejas online para que me ponga en serio. 

domingo, 22 de febrero de 2015

¡Feliz semana!

Queridos lectores

Mañana vuelvo al hospital...¡¡¡Caos, horror, destrucción!!!... Bueno, no, solo madrugar un poco más, pero sigue sin ser agradable (-.-')

Siempre me pongo nerviosa cuando voy a hacer prácticas. Si me preguntan, se van a encontrar con un importante vacío de conocimientos, menos si me preguntan sobre algún dato sobre Literatura del siglo XIX, que es lo que he estado estudiando últimamente. Pero me sorprendería bastante que me preguntaran entre gasometría y gasometría en qué año nació Jane Austen. Nunca se sabe. 

¿No os he contado que en una clase preguntaron si alguien sabía por qué se dice "Jesús" cuando alguien estornuda? Mi respuesta fue inmediata. Golpeé la mesa y casi me levanté gritando: "Por la peste negra". Por supuesto acerté. Por si alguien no lo sabe, la Peste Negra fue la epidemia que acabó con 2/3 de la población europea a principios del siglo XIV, todavía recuerdo el año 1348 de mis libros de texto de historia de 2º de la ESO. Esta enfermedad la trajeron nuestras amigas las ratas que viajaban en los barcos provenientes de las Indicas (Oriente), aunque no eran las ratas, sino las pulgas que llevaban las que transmitían la bacteria, Yersinia Pestis, que causó tanta desolación. En fin, en las fases avanzadas de la enfermedad, se transmite también de manera aérea, por eso cuando alguien estornudaba, decían "Jesús" y se presignaban, rezando para no contagiarse. 

Me emocioné tanto que el profesor lo notó y me preguntó algo, no sé el qué, pero el caso es que yo le solté: "Hombre, es que para una cosa que me sé me he emocionado" Y es completamente cierto. La única clase de Respiratorio en la que no me he sentido analfabeta. 

En fin, por si el palo de madrugar y volver al hospital no fuera bastante, comienzan las fallas (y otra vez)  ..¡¡¡Caos, horror, destrucción!!!... No sé por qué tiene la gente que ser tan ruidosa y eso lo dice alguien que gritó "PESTE NEGRA" en clase. Como veréis por futuras entradas en las que me quejaré de esta festividad, no me gustan demasiado. Que respeto al que le gusten y no me voy a colocar entre un hombre y su ninot, pero podían cortarse con los petardos, a mi pobre perro le dan mucho miedo ¬.¬

Cuento los días hasta que llegue el viernes y pueda huir de las Fallas y el ruido para refugiarme en mi pequeño y silencioso pueblo. 

Os quería decir algo importante, pero me he puesto a desvariar sobre las fallas y la peste, y creo que no es el momento porque era importante (ya lo he dicho) así que lo dejo para mañana. 

Intentaré no hacer el ridículo en las prácticas y si alguien me pregunta algo y no lo sé le diré "¿usted sabe por qué decimos Jesús al estornudar? ¿No? Pues estamos en paz" Hay que ver qué manía tienen los profesores con preguntar, si ellos lo saben, ¿para qué quieren más opionones?

¡Feliz semana! :)

sábado, 21 de febrero de 2015

Mi preciosa chica

Queridos lectores, 

¿Os acordáis de lo que dije ayer? El síndrome del Escritor, sentir demasiado intensamente, vivir en dos mundos a la vez, el que ves y el que imaginas. No creáis que es fácil. A veces, se me hace un mundo. No sabéis las lágrimas que he derramado abrazada a una almohada que ahogar mis sollozos deseando ser normal. No sentir tanto, que el dolor se apague, que pueda gustarme más la medicina. Eso sería más fácil, ser como todos, ser normal. Pero alguien me dijo que ser normal era perder la capacidad de decidir. No creo que esto se aplique a mí. Sin embargo, sí, ser normal está muy sobrevalorado ¿quién es normal? o mejor, ¿quién querría ser normal cuando puedes ser tú mismo?

Hablaremos más de eso, tenemos muchas cosas de las que hablar, pero dejadme hoy que os ponga una cosita que he escrito. No sé de dónde ha salido. Estaba escribiendo en una libreta y he empezado a contar una historia en una carta y, no es porque lo haya escrito yo, pero me parece que ha quedado muy bonito. Incluso puedo decir que he llorado mientras lo escribía y es difícil llorar con el relato que uno mismo escribe porque ya sabes lo que va a pasar desde que empiezas. 

Los personajes no tienen nombres, así cada uno puede imaginarse a quien quiera. Libertad absoluta, son tan vuestros como míos. Ponerles rostros. Ponerles nombre. Es una pincelada de una vida. Espero que os guste :)

Mi preciosa chica

Mi tiempo en este mundo se acaba. Pero ¿qué pasará cuando desaparezca? Mi preciosa y fuerte chica, perfecta en más sentidos de los que quiere ver… cuando yo me haya ido, ¿seguirá ella siendo igual de preciosa, fuerte y valiente?...

Querida mía, sé que nuestro tiempo en este mundo se ha visto cortado por los designios de un Destino que siempre ha estado en nuestra contra, que ha estado marcado por la pérdida, el dolor, la penuria… Sé que hemos pasado frío, hambre, un miedo terrible y amenazante. Pero, incluso ahora que mi vida se acerca a su final, no me arrepiento de nada.

Supe, desde el instante en el que te vi por primera vez, corriendo entre la hierba con tu traje del color del cielo en primavera y aquella sonrisa hecha de luz que me cegó como los rayos de Helios nunca habían logrado, que pasaría el resto de mi vida condenada a amarte.

Y, sí, entonces lo creí una condena pues no me atrevía a soñar con que un ser tan perfecto e inalcanzable como tú bajaría la vista para verme. No me atreví a ilusionarme con la lejana idea de ser correspondida ni me atreví a desear más de lo que mi razón me decía que podría tener. Me contentaba con admirarte en silencio, aun cuando mi sangre ardiera al ver cómo otros tenían los derechos que a mi ardiente corazón se le negaban con tanta inquina, el derecho a cortejarte, el derecho a tocarte, a recibir tus sonrisas. Me contentaba con ayudar en la medida de mis posibilidades a tu felicidad.

Hasta que un día te acercaste a mí en una fiesta, ¿lo recuerdas? El resto del mundo se hallaba ya más en brazos de Morfeo que a nuestro alrededor, te acercaste a mi oído y susurraste que habías notado cómo te miraba. Yo me sonrojé y traté de disculparme, prometiendo que no volvería a suceder. Pero tú sonreíste y me dijiste: “Espero que no sea así, me gusta la manera en la que tus ojos se posan en mí”.

A partir de aquel día, mi corazón errante se atrevió a sentir algo más que el doloroso amor imposible, albergué esperanzas. Mis miradas dejaron de ser tan furtivas, buscaba no solo tu rostro, sino también tus ojos para asegurarme de que me seguían sonriendo y de que no dejaban de brillar.

No sé bien cómo mis inocentes miradas furtivas dieron paso a besos robados en las sombras y caricias despistadas. ¿Quién fue la primera? ¿Tú o yo? Tengo a buen seguro que fuiste tú, siempre fuiste la más valiente.

Recuerdo nuestro primer beso con tanta viveza que todavía puedo sentir el ácido sabor a fresa del pastel, que habías sustraído a escondidas de las cocinas antes de reunirnos en nuestro lugar secreto, bajo nuestro escondido árbol, impregnando mis labios. Era un día caluroso, de esos que vaticinan un verano bochornoso, pero el sol había sido benevolente con nosotras dejándonos disfrutar de nuestros escasos momentos de soledad sin preocuparnos por sus ardientes rayos marcando nuestra piel o, quizás, simplemente estábamos tan perdidas la una en la otra que no podíamos sentir el calor.

Nunca antes me había dado cuenta de lo sedienta que estaba hasta que bebí de ti. No fui consciente del frío que atenazaba mi cuerpo hasta que sentí tu calidez. No supe lo perdida que estaba hasta que te encontré.

Pero, pronto, la ternura del amor durmiente no fue suficiente para nuestras amantes almas. Mi cuerpo anhelaba el tuyo y lo buscaba, y lo seguía, como un insecto que se deja guiar ciegamente por la luz. Esa era yo, apenas una polilla perdida en tu inmensa y desbordante luz, cuestionándome cada día cómo había sido tan afortunada de haberte encontrado. Porque mi corazón sabe, de alguna manera en la que mi razón no puede explicar, que te estaba buscando antes incluso de conocerte.

Y cedimos al deseo que nos consumía, de nuevo, al resguardo del árbol que vio crecer nuestro amor. Sabes, ¿a menudo me pregunto, si ese árbol pudiera hablar, qué contaría? ¿Pudo ver lo especial y único que era nuestro amor? ¿O para él no fuimos más que dos efímeros humanos más de los que vio pasar en su milenaria vida?

El recuerdo del tacto de tu piel ardía en mis manos, tu aroma me obnubilaba incluso sin estar en tu presencia y el mundo parecía un buen lugar, uno en el que se podía respirar y vivir y ser feliz. Hasta que nos dieron la noticia. Bueno, tú me la diste a mí, me dijiste que tu padre quería casarte, que todo estaba decidido y que apenas faltaban semanas para el enlace.

Las lágrimas no bastaron para apagar el fuego de mi devastación. Creo que te supliqué, ¿llegué a rogarte de rodillas? Te pedí que no te desposaras, mas tú insistías en que debías hacerlo por tu padre y me resigné a que mi suerte había tocado a su fin. No podía quejarme, ¿verdad? En apenas unos años de encuentros furtivos había tenido más felicidad de la que la mayoría de los mortales se hubieran atrevido a soñar.

Se sucedieron los días de separación como ardientes agujas que se clavaban en mi corazón y cada minuto era una agonía. Nos queríamos con una intensidad que nadie podría comprender, nos necesitábamos con una fuerza que nadie aceptaría.

El día, aquel día, el que amaneció siendo el más aciago de mi existencia, no pude hacer más que acudir a nuestro árbol y sentarme bajo su sombra evocando el fantasma de tu presencia junto a mí.

Cuando te vi aparecer vestida de blanco, los ojos anegados en lágrimas y el pelo alborotado, no creí en lo que veía. Habías escapado, habías vuelto a mí.

Y huimos. Tuvimos que hacerlo para seguir juntas, para seguir vivas.

Y fuimos felices, sé que lo fuimos. A pesar de las penurias, los prejuicios, los odios… fuimos felices. Lo único que lamento es tener que dejarte tan pronto.

Me gustaría volver a nuestro árbol, una última vez, antes de irme de este mundo, pero mi salud está demasiado débil y no quiero perder ni un segundo a tu lado.

No cambies cuando me haya ido. Hazlo por mí. No dejes nunca de ser mi preciosa, fuerte y valiente chica porque así, aunque ya no esté, seguiré contigo.

Por si esto acaba y no vuelvo a verte, ten la certeza de que te quise como no he querido a ningún otro ser sobre la Tierra.

Tuya. Siempre. 


viernes, 20 de febrero de 2015

Aunque no te conozca

Queridos lectores, 

Para no romper esta pequeña racha de dedicar entradas a comentarios, hoy me voy a dejar inspirar por dos emotivos (para mí) comentarios que ha dejado otra lectora, esta vez, no anónima :)

Antes que nada, decir que he estado releyendo estas dos últimas entradas y me da un poco la sensación de que hago mucho hincapié en que yo soy muy humana y casi parece que diga que los demás no lo son. Nada más lejos de la realidad. Ayer ya tuvisteis un destello de mis chicas, son todas grandes personas (Anastasio también), que se preocupan por los demás y, estoy segura, tratarán a sus pacientes como se merecen. De hecho, por ejemplo Sadee, que no sé si lo he dicho alguna vez, pero tiene la sonrisa más luminosa que he visto nunca, es una persona muy empática que suele encontrar las palabras adecuadas para los momentos difíciles. Da igual lo mucho que os haya dado la paliza con que lo mío es hablar con la gente, ella es mil veces mejor. Y Ada es muy buena escuchando a los demás. 

Bien, ahora que ya os he vendido sus virtudes, cualquier interesado puede optar a pedirles una cita, yo hago de filtro, como un padre celoso. Aunque, lo siento chicos, Sadee está pillada. Pero aún tenéis oportunidades con algunas. Era broma, tranquilidad, que nadie me mate. 

Centrémonos. Iratxe me escribió algo así como "este blog, aunque menos médico, es sincero, honesto y valiente. Son los sentimientos puros de alguien que siente y vive intensamente". Unas palabras muy bonitas :), pero que me han sorprendido, no porque sean inciertas, sino porque es la segunda vez en apenas dos días que me describen así y me ha hecho pensar "¿de verdad se me ve tanto el plumero?".

Me daba algo de apuro decir esto, pero en fin, tenemos ya una relación de confianza como la médico-paciente, pero escritora-lector. Fui a ver a una psicóloga. Sobre todo, porque era también orientadora de la universidad y yo llevaba una época en la que se me juntó el cansancio de los exámenes, con la desesperación de la incertidumbre, las dudas sobre mi futuro... Estaba tan destrozada que no podía ni escribir y eso mucho decir para mí. Así que me decidí a ir. No por mi propia necesidad, sino que, como me pasa a menudo, me cuesta menos hacer las cosas por los demás que por mí misma y, tras varios días en clase, me di cuenta de que cuando las demás,mis amigas, se ponían a hablar de cosas de las nuevas asignaturas o del MIR o cosas así me ponía tan nerviosa que o me iba a dar una vuelta para no escucharlas o me ponía irritable. Y, la verdad, me he pasado demasiado tiempo sola como para arriesgarme a que mi tontería me cueste mis amigas, así que fui al servicio de psicología de la universidad para ver si viendo opciones de futuro y con algo de ayuda externa recuperaba la motivación y volvía a estar más animada. 

El caso es que la psicóloga, tras apenas media hora de charla inconexa conmigo (porque cuando estoy nerviosa desvarío y me ando por las ramas) me  dijo que era una persona extremadamente sensible y que daba la sensación de que quería vivir en mi burbuja. Y, bueno, yo sabía que esto era así pero no pensaba que se me notase tanto como para decirlo en un contexto no social y hablando solo media hora. Soy un libro abierto. Y ahora me lo dices tú. Así que he aceptado que soy transparente. 


Como imaginaréis, yo solo he sentido como yo misma. No sé cómo sienten otras personas porque no he estado en sus cuerpos. Solo sé cómo sienten otros escritores, porque el resto de vidas que he vivido ha sido a través de personajes de libros y ellos sienten como yo. Así que tardé un poco en ver que mi manera de sentir era exagerada, pero siempre he sabido o, al menos, creído que ser así es lo que me hace escritora. 

Voy a patentarlo como el "Síndrome del Escritor", pero es aplicable a todos los artistas del mundo. Yo creo que las personas podemos ser especiales si nos lo proponemos, siempre habrá algo que nos haga únicos, aunque haya miles de personas que lo hagan también, lo importante no es SER único, es SENTIRSE único. Unas cuantas personas nacen para ser artistas, en el sentido grande de la palabra arte, pero yo lo entiendo mejor para los escritores. Los escritores sentimos intensamente, magnificamos las emociones. Las cosas más tontas pueden producirnos la mayor de las alegrías, una alegría que desborda y amenaza con hacernos estallar (ejemplo práctico: el otro día en clase, no encontraba mi boli con estrellas y pensaba que me lo había dejado en casa, pero rebuscando lo encontré en el fondo de la mochila y me entraron ganas de saltar como si me hubiera tocado la lotería, sonreía y Ada flipaba conmigo y mi emoción por el bolígrafo pródigo").

Pero, lo malo, es el también magnificamos el dolor, hasta que el sufrimiento nos desgarra por dentro y anida en nuestros corazones, anegando nuestros ojos de lágrimas y haciéndonos sentir solos, perdidos, desesperanzados por cosas que al resto del mundo solo les haría sentir un poco tristes. (Ejemplo práctico: la vez que falté sin querer por falta de información a dos días de prácticas y, aún habiéndolo arreglado por el profesor para recuperarlas y no siendo la única afectada, sino que le había pasado a otras nueve personas, me hundí en la miseria). 

Y esto ha pasado, en mi opinión equívocamente, como trastorno bipolar en escritores muy conocidos: E.A. Poe, Virginia Wolf, Hemingway... No creo que sea un trastorno bipolar porque las emociones, aunque magnificadas, son más efímeras que en el trastorno. La manía de un bipolar (la fase de euforia) se puede mantener días, en los escritores es una alegría normal, que dura lo que dura una alegría normal, o sea, hasta que se acaba el estímulo, pero de manera magnificada. 

Tenemos otro problema y es que sí vivimos en nuestra burbuja, en nuestro mundo de fantasía, porque allí todo es mejor. Es un lugar utópico. Lo controlamos todo. Somos más felices y volver al mundo real es como despertarse con el despertador chillando del mejor sueño que has tenido nunca. 

Y creo que esto es lo que acaba haciendo que muchos escritores o artistas en general acaben enloqueciendo o entren en procesos depresivos, tengan conductas autodestructivas...: Poe le daba al opio y murió alcoholizado; van Gogh se cortó una oreja; Virginia Wolf se suicidó...

Supongo que todo tiene un precio en esta vida, y tener una manera diferente de ver el mundo no iba a ser menos. Si queréis comprobar lo que digo estudiad las biografías de los escritores, leed sus obras en el orden en el que las escribieron. Ojo, me refiero a escritores, escritores, no a esa gente que publica libros porque es famosa y se aburre; o a historiadores que escriben como manera de aplicar sus conocimientos en una historia. 

Hablamos de esa gente que escribe por necesidad porque las emociones son tan intensas, la alegría tan desbordante, la pena tan desgarradora, que tienen que darle salida por alguna vía. Unos eligen la literatura, otros la pintura, hay muchas formas de expresarse, tantas como personas. 

Dante, Petrarca, Poe, Jane Austen... ¿qué tienen en común? Eligieron amores imposibles, eligieron personas a las que sabían que no tendrían o que perderían. Dante se enamoró de Beatriz a los nueve años, pudo haber estado con ella de mayor, pero decidió amarla en secreto y cortejar a otra; hasta que Beatriz murió abruptamente y entonces prometió no amar a otra mujer. Petrarca le dedicó sus obras a Laura (no a mí, a otra) que era una mujer casada con la que nunca podría estar. Poe se casó, pero su esposa era de salud débil y murió a los 25 años (más o menos, creo recordar), de Jane Austen no lo sé seguro, pero juzgando por sus obras, siempre esperaba a un amor que había idealizado y nunca llegó (estoy estudiando la vida de Jane Austen ahora que han surgido nuevas teorías sobre su muerte, hablaremos de ella un día si encuentro algo interesante).

Mi hipótesis es que el escritor puede hacerse; pero en algunos casos especiales, nace. Nace para ser lo que es. (Sé que yo no soy tan especial como los mencionados, pero me siento identificada). Y tienen una forma de ser determinada que los hace sentir intensamente y, al mismo tiempo, tener miedo de la vida porque sabes que si algo va mal te va a doler muchísimo y no es agradable. Todo es más seguro, más fácil en ese mundo en el que puedes controlar tus emociones desbordantes. Y, además, tienen cierta tendencia a elegir los caminos difíciles para sentirse menos felices. Sí porque los humanos somos egoístas y no compartimos la felicidad, por regla general, pero cuando estás abatido, ah amigo, entonces sí te mueres por escribir y liberar las penas. 

(Todo esto es porque dos días seguidos hablando de medicina me ha hecho salir hoy con una entrada literaria)

El caso es que quiero que entiendas una cosa por lo de que a veces te da apuro comentar porque lo que escribo es muy íntimo. Cuando leía los agradecimientos de algunos escritores y ponían cosas hablando de amor hacia sus lectores, yo pensaba que se hacían los simpáticos para caer bien. Pero no es así, no siempre, al menos, no en mi caso. En cada cosa que escribo, quede mejor o peor, dejo impresa la huella de mi alma, en cierta manera, me doy a mí misma con cada palabra; hay un poco de mí en cada personaje, hay algo real en cada emoción que escribo sea amor, odio o miedo. Yo me entrego a lo que escribo y, por extensión, me entrego al lector (en un sentido platónico, que nadie piense mal) y, al leerlo, tú lo aceptas. Así que sí, puedes querer a alguien sin conocerlo, puedo apreciarte sin conocerte y agradecerte que me leas porque estás aceptando una parte importante de mí misma. 

No sé si habéis visto la película de "V de Vendetta", cuando Violette escribe en una carta una frase que siempre recuerdo cuando pienso esto y era "Créeme cuando te digo que, aunque no te conozca, te quiero". Y es así. Se produce un sentimiento muy grande y especial cuando sabes que has puesto mucho de ti en algo que has creado y a alguien le gusta y te lo dice. Todo lo que puedo sentir es una gratitud eterna porque me hace sentir que lo que hago merece la pena. 

Bueno, gracias por leer a todos, comentéis o no. Y quería decir que me ha encantado lo de dar consejos, podría tener una columna de consejos en un periódico. Primero pensé que sería horrible en eso porque yo he cometido miles de errores, pero me he dado cuenta de que precisamente todos mis errores me hacen perfecta para ese trabajo. Solo alguien que sabe lo que duele meter la pata, se preocupará en dar un buen consejo que libre a otras personas de eso. Así que acepto dudas. 

Querida desconocida anónima, cuyo nombre no conozco, no sé si leerás esto, pero en fin, como no he sabido nada de ti, espero que no te haya mareado con mi búsqueda de información para ti. Iratxe dice que fue tierno que me preocupara tanto, espero no haberme extralimitado. Pero si tienes alguna pregunta más, házmela, que si hace falta entrevisto al decano para que te cuente sus experiencias. Bueno, él no que tengo que pedir cita, pero a algún profesor sí.

Hasta pronto ;)

jueves, 19 de febrero de 2015

El Consejo de Sabias y cia


Queridos lectores, 

Como sabéis, si leisteis ayer, tenemos una lectora anónima (puedes decirme tu nombre, si quieres, que tanto decir anónima queda raro) que no tiene claro lo que quiere hacer. Ayer y muchos días de la vida de este blog, he hablado de la medicina desde mi punto de vista sesgado por mi opinión. Y hoy he pensado que, para decidirse de verdad, uno necesita más opiniones. 

Así que, he reunido al Consejo de Sabias, también conocidas como mis chicas (y un par de chicos que se han colado cuando han escuchado mi idea). Queridos todos, me llena de orgullo y satisfacción presentaros hoy en este blog a mis grandes amigas que han hecho un hueco en sus apretadas clases, escribiendo en los descansos  o en medio de una hora aburrida para daros su opinión. 

Antes que nada, aclarar que estas son otras historias subjetivas, les he pedido que den su opinión, pero no perdáis de vista que lo que cada uno piensa depende de cómo es. Bueno, leedlo, y al final lo comentamos.

Especialmente, para todos aquellos que DUDAN sobre la MEDICINA (¡qué emoción!)

LIV:


Hola. Decidí estudiar medicina en el último momento, aunque era lo que me gustaba desde pequeña pero no me veía capaz por la responsabilidad. La materia es super interesante y bonita y, es una profesión dinámica, de aprendizaje continuo tanto académico como personal y gratificante. Estudiando medicina sí que se puede tener vida social: amigos, novio y hacer deporte, con respecto a la música es complicado seguir formándote igual que antes, pero sí que se puede mantener lo que has aprendido e ir avanzando poco a poco en mi caso, con una hora a la semana. 

EIRE:



¡Hola! Sinceramente, yo tenía tantas o más dudas que tú, no decidí medicina hasta que tuve que hacer la prematricula, pero estando ahora en cuarto no me arrepiento a pesar de no haber tenido vocación desde pequeña. En primer lugar, no te quedas sin vida social y tampoco tienes que dejar de hacer deporte, yo hago más ahora que en bachiller. Todo depende de lo bien que organices tu tiempo, aunque un poco de sacrificio sí que requiere. Si realmente tienes interés, es una carrera muy bonita e interesante, que puede hacer que te sientas realizada ayudando a los demás. Por otra parte, sí que es cierto que en enfermería hay más trato con los pacientes y es menos sacrificio estudiarla. Lo importante es que te guste la carrera, que no la cojas porque alguien te lo diga o esté bien considerada, y sobre todo, no tengas miedo de equivocarte, mucha gente empieza una carrera y luego se cambia porque no era lo que esperaba. Espero haberte sido de ayuda :)

ADA:

¿Que por qué me metí a Medicina? Mi decisión fue bastante sencilla, y me siento afortunada por ello. Se podría decir, de hecho, que antes siquiera de tener memoria ya sabía que mi vocación era ésta. Con tres años apenas, mis familiares me hacían aquella mítica pregunta "Y tú, ¿qué quieres ser de mayor?" y yo ya respondía que quería ser médica (sí, médica, en femenino, que está admitido por la RAE, y creo que hay que hablar con propiedad aunque la tradición nos impulse a referirnos en términos masculinos). Sí que es cierto que durante mis años de primaria y secundaria coqueteé con otras ideas (filología inglesa, trabajar en un laboratorio de microbiología... ¡microbiología! quién lo diría) pero era sólo porque temía no ser capaz de llegar a conseguir mi propósito. Cuando llegó la hora de la verdad, decidí que mi meta era, y siempre había sido, convertirme en la mejor médica que pudiera llegar a ser, por y para mis futuros pacientes, y que no iba a estudiar ninguna otra carrera que no fuera la de Galeno. Y ahora, tras cuatro años de carrera, que pudiera parecer mucho pero se pasan volando, puedo enorgullecerme de decir que tomé la decisión correcta. Cada día me gusta más lo que hago, y voy descubriendo nuevos campos de posibilidades que se abren ante mí a medida que aprendo tanto de catedráticos como de adjuntos, residentes y, sobre todo, pacientes. La investigación me llama.

Como ves, cuando algo te gusta, no importa las horas que le tengas que dedicar (que son muchas) o las veces que tengas que recurrir al "no puedo, tengo que estudiar" cuando tus amigos te dicen de quedar. La vocación, o al menos es así en mi caso, estará siempre ahí para hacértelo más llevadero y hacerte sentir bien al ver tu deber cumplido. A estas alturas, debes ya poder ver cuál es mi posición ante el dilema de si estudiar medicina o decantarse por otra carrera: en realidad es sencillo. Si es lo que te gusta, si es tu vocación, si te apasiona la naturaleza humana, ve por ello. No te arrepentirás. Ahora bien, de no ser así, mejor busca otra alternativa (meterse en una carrera de esta envergadura porque "has sacado nota alta en Selectividad", por poner un ejemplo, a mi juicio es un error). No te voy a decir qué deberías hacer. Al final, la que mejor sabe qué es lo que te gusta, y la que mejor se conoce a sí misma (capacidad de sacrificio, gustos, expectativas...) eres tú, y sé que si lo meditas con detenimiento encontrarás tu respuesta. Ánimo en tu busca.

SADEE:


Hola! Yo no supe muy bien qué quería estudiar hasta el momento de rellenar la hoja de preinscripción después de selectividad. Y aún entonces creo que no lo tenía del todo claro…
Siempre se me había dado todo (menos plástica) bien, y tenía buena nota como para poder elegir lo que quisiera. Me gustaba traducción e interpretación, magisterio, inef, fisioterapia,filología inglesa… y medicina.
Me dije a mi misma que cualquiera de esas carreras sería capaz de hacerla, pero si tenía que elegir por dónde empezar, sería medicina, porque seguro que si empezaba otra distinta nunca llegaría a hacer medicina después, pero al contrario si lo veía más factible. Así que una vez decidido eso, resulta que la nota subió ese año, a mi me salió fatal el examen de mates (saqué un 4!) y me quede en lista de espera muy lejos de poder entrar. Me matriculé en fisioterapia y repetí la fase general de selectividad en septiembre, para subir la nota. Hice el primer curso de fisio, y la verdad es que me gustó mucho. Gente muy maja, asignaturas interesantes y bastante fácil en cuanto a dificultad. Requería más o menos el mismo estudio que en bachiller, lo cual daba una buena calidad de vida.
Sin embargo, conforme se iba acercando final de curso, tenía que tomar la decisión de si seguir en fisio o intentar entrar en medicina con la nota de septiembre, que tenía bastantes posibilidades.
Después de mucho pensarlo, decidí darle una oportunidad, porque era ahora o nunca, antes de que me caducaran las notas de la fase específica. Me dije que si entraba genial, y si no, pues acabaría fisioterapia.
Tras unas cuantas peripecias, logré entrar en medicina, y de eso ya han pasado 4 años. Me alegro mucho de haberme arriesgado a probar. Estoy segura de que me habría gustado mucho la carrera de fisio (aún no he descartado la idea de acabarla en algún momento…) pero creo que la medicina me llena más. Es duro, una carrera de fondo, nada de sprints porque entonces te quemas en seguida. Pero también es muy reconfortante y gratificante. Para mi el mejor sentimiento es cuando estoy en el hospital, me pongo la bata blanca con mi identificación y puedo hacer “casi lo que quiera”. Hablar con los pacientes, visitarlos en las habitaciones, pasearme por allí. Me encanta cuando estoy en una consulta y los pacientes vienen cargados de regalos y de palabras de aprecio para el médico e intento ser una esponja y absorber todas esas buenas cualidades que me gustaría tener en un futuro bastante cercano. Los meses duros son 4-5 al año. El resto no se vive mal del todo, aunque comparado con otras carreras es bastante más sacrificada, pero merece la pena si de verdad te gusta.
Si no tienes claro qué carrera de la rama sanitaria te gusta más, te recomendaría que buscaras algún enfermero, fisioterapeuta, podólogo, odontólogo y médico de más o menos confianza y te pasaras una tarde con ellos para ver de qué va el día a día de su profesión y así poder hacerte un poco a la idea.
De todas formas, como ya te ha dicho Laura, todos vamos con la idea de que en medicina lo difícil es entrar y luego es más fácil. Aunque la segunda parte de la frase no es cierta, la primera es verdad. Si te decides por medicina, tienes que pegar un gran apretón en lo que te queda de curso y selectivo para tener más de un 9,3 (o 12,5) de media si quieres ir con tranquilidad. Si consigues entrar, con más o menos dificultad conseguirás acabarla, eso seguro. Pero sólo haz el esfuerzo si estás convencida de que es lo que más te gusta, porque si no es una gran carga muy pesada y puede hacerte sentir infeliz y tener ganas de dejarlo cada vez que se acerca el periodo de exámenes.
En fin, me he enrollado un poco pero espero haberte servido de algo. Mucho ánimo con lo que queda de curso!

ADELE:

Hola. Yo soy enfermera y decidí continuar estudiando Medicina. Mi motivación.., porque me gusta hacerme preguntas y resolver enigmas. Creo que la decisión de estudiar enfermería o medicina debe ser coherente con tu personalidad, tu proyecto de vida general, tus prioridades, tu capacidad de sacrificio. Por tu mensaje te diría que estudiaras enfermería. Parece que es lo que más encaja contigo, pero piensa que si terminas enfermería y sigues queriendo más, siempre puedes continuar estudiando Medicina. Eres joven y la vida da muchas oportunidades. Te lo digo yo, que tengo 36. ;)

KIM:


Buenas !! Bueno, yo también soy de las que se decidió por medicina en los años de bachillerato, y de hecho, de pequeña lo último que quería ser es médico (mi madre es enfermera y trabajaba de noches, y de pequeña, eso me parecía un sacrilegio). Pero viendo ciertas series médicas (como House, que aunque no es lo más realista, te enseña una parte "emocionante" de diagnosticar y ver como consigues que alguien sobreviva), me di cuenta que era una carrera que podía aportarme algo. 
Por otro lado, desde siempre me he interesado por todas las cosas que pasan por dentro de nuestro cuerpo, por la biología, químicas, matemáticas y un largo etc  que podría definirse por el "por qué" de todo... así que una carrera como medicina, podía rellenar perfectamente ese vacío de conocimiento y esa curiosidad que creia imparable. Si a eso le añades que una de las cosas que más odio del mundo mundial es sentirme impotente cuando alguien tiene un problema de salud al no poder ayudarle por no tener conocimientos, no me cabían más posibilidades que estudiar algo relacionado con la salud, es decir, a grosso modo, medicina o enfermería.

Ahí los motivos de elegir la carrera, luego está el tema de no perder tu vida. Yo personalmente, ahora mismo tengo novio (desde 2º bachiller) , salgo (no tanto como las demás, porque soy más casera) ,  entreno unas 9 h a la semana (hago karate, kick boxing, crossfit y cosas varias) y me inflo a ver la tele. Con esto quiero decir, que puedes seguir con tus vicios perfectamente, aunque no te digo que en ocasiones no te estreses, de hecho, el primer y segundo año yo lo pase fatal porque no sabia cómo llevarlo todo al día. Pero cuando coges el truco al asunto, y te adaptas, eres perfectamente capaz de llevarlo todo. 

Eres inteligente y puedes hacerlo si es lo que de verdad quieres. No te garantizo que sea pasar por una alfombra roja, muchas veces será duro, pero se puede hacer. 
Luego, tienes la enfermería, que es muy bonita y te puede aportar estos sentimientos con menos horas de estudio y menos datos en la cabeza, además de tener capacidades prácticas que muchos médicos no tienen. 

Dejo de enrollarme, como consejo general es que: elige lo que de VERDAD te gusta, porque no será tan duro luchar por ello, sea lo que sea y cueste lo que cueste, porque cuando quieres algo, puedes hacerlo. Solo tenemos una vida y no hay tiempo de perderla en cosas que no nos gustan. :)


RON: (novio de Kim), os pongo este testimonio para que tengáis todas las versiones posibles :D

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Cuando alguien te pregunta a qué se dedica tu novia y resulta que es estudiante de medicina lo más normal es que te pregunten cómo puede ser eso, si se pasa mal, si nos vemos poco… Como suelen decir, todo depende del punto de vista desde el que se mire. La mayoría de personas lo ven desde un punto catastrofista y puede que tengan razón… no es nada fácil echar de menos a la persona que quieres.  
No obstante, es bonito. Es bonito porque aprendes a respetar el espacio de tu chica, conoces las necesidades y esto no es nada catastrófico… A veces te sientes sólo, pero no eres tú solo. Echas de menos y echar de menos no es malo… más bien lo sería el contrario. Te das cuenta de que con el tiempo te vuelves más responsable (os lo puedo asegurar), y tu capacidad para planificar los momentos se vuelve más sofisticada.  
A veces es duro, te sientes sólo, pero es entonces cuando piensas que si alguien es capaz de luchar tanto por un sueño y sigue contando contigo, es por algo y que será capaz de llegar al fin del mundo contigo.  

ANASTASIO:

La verdad es que ambas carreras me parecen igual de bonitas y de interesantes pues tienen trato y obligaciones con el paciente, aunque des de puntos de vista distintos. Como todos es normal tener dudas sobre el futuro, pues tomamos decisión a una edad muy temprana que implican, si sale bien, toda una vida. Por eso, en los momentos donde tenía dudas, recuerdo unas palabras que me dijo un profesor sobre la elección de la carrera:"Debéis elegir la profesión que os guste, porque 40 años desempeñando una función que no os gusta, pueden ser muy duros". Por tanto, esta es la idea que te quiero transmitir; imagínate en qué profesión quieres trabajar el resto de tu vida y seguramente, encontrarás la respuesta.

Es verdad que estas palabras pueden ser duras pero tienes que ser consciente de que cualquier carrera, incluso las que parecen más sencillas, tienen su complicación e incluso más si estudias medicina. No pretendo asustarte cómo podrá pensar la gente, pero considero que debo ser totalmente sincero para poder ayudarte. Es cierto que tendrás que estudiar, dedicarle horas e incluso rechazar algunos planes porque tienes que estudiar, como ha dicho Ada; pero no quiero que pienses que cuando acabes la carrera tendrás más tiempo, porque entonces empezarás con las guardias, los congresos... que ocuparán más tiempo. Por eso, otra idea que quiero transmitirte es que deberías informarte también sobre la vida laboral que llevarás una vez acabes tus estudios de grado. Aunque dicho esto, como ha dicho Eire, tiempo hay para hacer muchas otras cosas si sabes cómo organizarte.

Dicho todo esto, la verdad que parece que sólo sean hable de la carrera en un sentido algo negativo: nada más lejos de la realidad ya que en muchas ocasiones cuando ves un paciente agradecido por tu ayuda, sabes que trabajas con un área de lo más importante del ser humano: su salud, su bienestar y, aunque ahora no lo creas, la de sus familiares. Por esos momentos, te aseguro que vale la pena dedicarle hasta el último minuto.

Espero ayudarte y que te tengas mucha suerte en tu elección :)

***

Bien, y ya soy yo otra vez: 

(Me daba envidia que todos tuvieran imagen menos yo)

Espero que toda esta exhaustiva búsqueda de perspectivas le haya servido a alguien. Como ves, yo pinté ayer la carrera de medicina como algo muy asfixiante y estresante (porque para mí lo es, no porque te quisiera asustar) y hoy me han dicho que soy una exagerada (en verdad, soy una incomprendida -.-'). ¿Y cómo se puede llegar a una conclusión que no se deje llevar por los sesgos y subjetividades? Teniendo muchas muestras para estudiar o, lo que es lo mismo, muchos testimonio para comparar. 

Ahora, después de haber leído todo esto, yo te diría que olvides la mitad. Con 18 años pensamos que somos mayores, que somos maduros, pero lo cierto es que nos queda mucho por aprender. Eres diferente de cómo serás dentro de unos años y, en parte, cómo seas en ese tiempo futuro depende de lo que elijas ahora, las carreras te moldean quieras o no. Es difícil conocerse a los 18, la idea que yo tenía en ese momento de mí misma, de cómo era y de cómo podría ser feliz era muy distinta a la que tengo ahora. Pero eso está bien porque los seres humanos evolucionamos y maduramos y eso demuestra que somos humanos. 

Ahora sabes que la medicina es difícil, sí, pero se puede estudiar sin dejar de vivir, sin dejar de lado a tu novio, ni a tus amigos o a tus otras actividades, si te sabes organizar. Puede ser interesante si te gusta la ciencia, la biología, la fisiología y te gusta hacer diagnósticos diferenciales como House. Y puede ser bonita y llenarte si lo haces porque te gusta y ayudas a gente. Al igual que la enfermería. 

Elegir depende de ti y solo de ti. Solo te digo que eres joven, no tengas miedo a equivocarte. Elijas lo que elijas, siempre puedes volver a atrás. Si te metes en algo y en primero no te gusta, no te sientas mal, errar es humano. Puedes volver a elegir. Nunca es tarde si la dicha es buena. Solo tenemos una vida, es verdad, pero con suerte viviremos muchos años y en esos años nos equivocaremos muchas veces, acertaremos otras tantas y tienes tiempo de aprender a conocerte y de encontrar tu lugar en el mundo. 

Pero eso sí, has leídos perspectivas de gente a la que siempre le ha encantado la medicina, otras que la eligieron al azar pero acertaron y les ha acabado gustando y luego estoy yo. Elegí esta carrera por varios motivos, pero no puedo decir que la adorase, que me encantase o que me haya llegado a apasionar. Queridas anóminas/os del mundo que no sepáis que estudiar, cuando hablamos de "gustar" la medicina, "gustar" no vale. Tiene que apasionarte, tiene que intrigarte, tiene que engancharte como un buen libro porque, si no es así, sí veréis cosas que os gusten, habrá días buenos, conoceréis a grandes personas, pero el sacrificio será demasiado. Demasiado frustrante, demasiado asfixiante. No quiero quitarle a nadie la idea de que haga medicina si le gusta, pero si puedo evitar que otras personas como yo que la eligen porque sí, comentan ese error me daré por satisfecha. No la escojas porque a la sociedad le guste, no le debes nada a la sociedad. Sé egoísta y mira por ti misma. ¿Cómo eres? ¿Qué te gusta? ¿Qué te apasiona hasta el punto de que podrías pasar horas con ellos casi sin acordarte ni de comer? ¿Qué te hace sonreír? ¿Qué te hace olvidar el resto del mundo? Encuentra esa cosa que te hace sentir especial, da igual lo que sea, medicina, enfermería, química, historia... y no la sueltes nunca. 

Ahora, concéntrate, sigue pensando en qué te gusta, en qué te haría feliz, no dudes en preguntarme lo que quieras, pero sobre todo céntrate en estudiar, en hacerlo lo mejor que puedas en el selectivo y en clase. ¡Y mucha suerte! :)

Para acabar ya esta entrada (que sé que me ha quedado larguísima pero espero que haya valido la pena) dar un gran GRACIAS a la lectora anónima (en serio, sería mejor un nombre aunque sea falso xD) por leer, comentar y darme la idea de hacer esta entrada. Me ha gustado mucho tener diferentes versiones y que mis amigas pudieran colaborar en mi blog. Gracias también a todos los que habéis participado en el intento de ilustrar a futuras generaciones, esperemos que el Universo nos lo pague con hermosos aprobados ;)

PD: obviamente todas somos iguales a las actrices que he usado para ilustrarnos xD

miércoles, 18 de febrero de 2015

Contestando dudas

Queridos lectores,

Lo primero, siendo haber tardado tanto en escribir, no pondré la típica excusa de haber estado ocupada, de hecho he empezado muchas entradas y acababa descartándolas por unas cosas o por otras. Pero, hoy por fin, me he decidido. 

El 18 de febrero siempre es una fecha especial para mí, por una razón algo tonta desde el punto de vista lógico, pero eso no le quita valor para mí. Y es que yo he estado siempre sola, no he tenido muchos amigos y el 18 de febrero de hace siete años (¿ya? qué rápido pasa el tiempo) encontré a la que ha sido mi mayor confidente y compañera.

En su honor, la entrada de hoy está dedicada a resolver las dudas y ayudar en lo posible a una lectora Anónima que dejó un comentario en la entrada pasada. 
"Hola, he encotrado tu blog por casualidad y he visto una faceta que no conocía del /la estudiante de medicina. Te quería preguntar una serie de cosas:¿Cuál fue el motivo de estudiar medicina y no otra carrera difícil (Ingeníeria aerospacial, Física, Química...) siendo buen estudiante?¿De qué quieres trabajar, es decir, en qué quieres especializarte?¿Qué asignaturas de Medicina encuentras más difíciles? ¿Y más fáciles? ¿Cuáles te han gustado muchísimo y cuales las has odiado?¿crees que la medicina está decayendo en la actualidad, en comparación a hace unos siglos?¿Es una carrera para conseguir dinero y prestigio? ¿Qué hay de la calidad de vida?Y por último, ¿ a quién recomiendas estudiarla? También si quieres añadir cualquier cosa que te parezca estaré encantada. Gracias :DD"

Querida lectora anónima, solo me gustaría para enfocar mejor mi contestación saber si eres una estudiante que no sabe qué carrera elegir, me has preguntado por pura curiosidad o eres mi psicóloga de incógnito. En cualquier caso, espero ayudarte. 

Probablemente no soy la persona más adecuada para aconsejarte si eres la opción 1 y estás pensando qué carrera estudiar. No puedo venderte las virtudes de la medicina, porque a mí misma me cuesta encontrarlas muchos días. pero sí puedo contarte mi historia. 

Para bien o para mal, siempre he sido una persona responsable, que decidió (por algún motivo que aún no sé) cargarse con el peso del mundo. Siempre me he erigido sin que me lo pidieran como protectora de mi hermano, de primos pequeños, de mis amigas en aquella tonta edad en la que los chicos disfrutaban chinchando... Así que ayudar a los demás siempre fue algo que necesitaba hacer de manera innata.

Soy ambiciosa, eso también, a nivel de conocimiento. Al menos, cuando era más pequeña y no tenía la cabeza atestada de cosas médicas, quería saber cosas y quería saber de todo. Por eso estudiaba, leía y me servía prácticamente cualquier materia. Aunque, claro, tenía mis favoritas, con lo que más disfruto es con la literatura y la historia y me definiré a mí misma antes como escritora que como médica. Eso es algo que simplemente no puedo cambiar, porque la medicina la elegí por mejor o peor motivo, pero escribir es parte de mí, tan natural como tener que alimentarme o respirar. 

En fin, sí, era una alumna de sobresaliente y podía haber elegido cualquier carrera, pero elegí medicina por encima de algo que hubiese podido gustarme más estudiar porque tenía la capacidad para hacerlo y, es una razón idiota, pero me sentía egoísta si elegía algo que me gustaba a mí antes que elegir algo con lo que podía ayudar a la gente y, además, económicamente, me permitiría ayudar más a mis padres que me están manteniendo a base de trabajar hasta la extenuación. 

Fue un poco como la película de Spiderman y la mítica frase que le dijo su tío sobre que "un gran poder conlleva una gran responsabilidad". No es que tenga poderes mágicos, pero tenía la nota y pensaba que las capacidades para ser una buena médica. Así que, ya ves, no era una cuestión de hacer lo más difícil, ni lo más prestigioso, ni lo que más me gustase. Era hacer lo más útil. 

Mi prioridad entonces, una vez dentro, fue convertirme en una buena médica. El problema es que no todos los profesionales tienen el mismo concepto de "buen médico". En clase te hablan sobre células, mutaciones, enfermedades. Pero no de personas. Hay casos, tienes un cáncer de colon, una neumonía, una rotura de ligamentos, y parece que hayan olvidado que detrás de eso hay un ser humano. 

Personalmente, esa prevalencia de la clínica sobre la humanidad me desgasta mucho y, por eso, encuentro que las clases que más me gustan son aquellas en las que encuentro una aplicación práctica. De hecho, las asignaturas en las que mejor nota he sacado son en las que podía aplicar lo que aprendía a ayudar a mi padre, por ejemplo, así saqué matrícula de honor en farmacología para ayudarle con su medicación. Mis favoritas han sido ética médica, psicología y psiquiatria. Me resulta muy interesante saber cómo funciona la mente humana y además hablan de gente, no de riñones enfermos. Hablando de riñones, no me gusta la nefrología, demasiados iones y cosas así. Digestivo también me resulta un poco pesado porque se pasan las clases hablando de meter el dedo por sitios por los cuales no debería de pasar un dedo y cosas así.

Aunque eso es muy subjetivo y depende de los gustos. 

Si algún día acabo esta tortura mortal también conocida como medicina, el plan inicial, sería intentar especializarme en pediatría o algo en lo que vea niños. Me gustan. Además, yo tengo mucha fantasía y me encanta inventarme historias solo para ellos, historias descabelladas que ningún adulto creería. Como que el aparato de resonancias es un portal mágico donde viven las hadas o que el fonendoscopio sirve para escuchar los sentimientos si los pones en el corazón. 

Sip, esas explicaciones son las mejores. Además, que yo estoy acostumbrada a hablar con mis padres o la gente de mi pueblo que no tienen un gran conocimiento médico y al final me sale más natural explicar las cosas médicas complicadas con un vocabulario más normal o con muchas metáforas. Lo digo porque la jerga médica te acaba inundando y te puedes encontrar fácilmente hablando como lo haría un médico porque, es verdad, que son las palabras adecuadas para explicar lo que quieres decir, significan lo que significan, pero la gente no te entiende. A mí me pasaba al principio, estar hablando y usar palabras más técnicas sin darme cuenta y ver que nadie me seguía. Así que ahora me expreso con jerga mundana allá a donde voy. 

Sobre lo de que la medicina esté decayendo, pues no sé, depende del sentido en que lo preguntes. La medicina ha avanzado muchísimo obviamente en tratamientos y diagnóstico. Mejora y cada día sigue mejorando. Desde el plano personal, también creo que ha mejorado, por lo que me cuentan mis abuelos y mis padres, cuando ellos eran pequeños el Señor Doctor de un pueblo era una especie de dios que nunca se equivocaba y hacía lo que le daba la gana con los pacientes. Ahora, los más amables o más bordes, pero se respetan siempre los principios básicos que son:

- Autonomía: el paciente tiene derecho a saber y a decidir sobre sí mismo. 
- Beneficencia: que lo que se le haga le reporte beneficios.
- Justicia: igualdad en cuanto a recursos. 
- No maleficencia: primum non nocere, que es que no hay que pasarse con los tratamientos si van a ser más perjudiciales que beneficiosos. 

Entonces, no creo que haya decaído. Creo que sigue avanzando. Aunque hablando de esto, también aprovecho para hacer un llamamiento para dejar de utilizar los nombres de las enfermedades llamadas tras descubridores que resultaron ser médicos que participaron en experimentos nazis. Por ejemplo, la enfermedad de Wegener, muy conocida, pues Wegener no se merece haber pasado a la historia como un médico reconocido, sino como un cómplice más del peor crimen que ha visto la historia (que alguien me recuerde hacer una entrada de esto otro día).

Calidad de vida. Otra cosa que depende de a quién le preguntes. Si estudias mucho no tendrás vida directamente. La verdad es que esta carrera es asfixiante, son muchísimas horas, mucha carga de materia... Tiempo libre queda poco. Es estresante, es muy exigente. Los primeros años no tanto, pero en cuanto empiezas en el hospital te das cuenta de que sí porque las prácticas son inamovibles, los seminarios son obligatorios, si no vas te quitan nota, te dan un material que además tienes que ampliar y no hay tiempo material en el mundo para hacer todo eso sin volverte un poco loco. 

Lo de los seminarios nos está matando, una amiga mía por ejemplo, tiene que perderse uno por el examen de conducir y eso no se lo quieren reconocer como una falta justificada, y quitan nota. Tienes que estar pendiente de muchos detalles, de muchos horarios, muchos exámenes. Como estudiantes, somos los más pringados de todas las carreras: los que más tarde terminan los exámenes, los que más tienen que estudiar, menos días libres... Aunque supongo que eso se iguala a la profesión médica, ¿no? Muchas horas, guardias, y seguir completando tu formación aunque tengas la carrera terminada porque esto no termina nunca. 

En cuanto al prestigio, pues no lo se, la verdad, dicen que se cobra bien, pero no le he preguntado a ningún médico cuanto gana. Sí que es verdad que la gente alucina cuando estudias medicina, si nombras los cadáveres de prácticas y cosas asquerosas que ves seguro en el hospital te ganas miradas de admiración y horror a partes iguales. Para mí, que vengo de una familia no demasiado boyante, sí me parece que los médicos pueden tener un buen nivel de vida económico, pero habrá gente a la que ese dinero le parecerá poco. Desde luego, cobran menos que los futbolistas de 1ª división, pero es simplemente como está diseñado el mundo. 

En resumen, es una carrera larga, difícil, que quema, estresa, cansa y asfixia y que, en el futuro, pues más o menos igual, pero cobrando. Así que es difícil decir a quién ser la recomendaría porque soy buena persona y no quiero exponer a nadie a eso. Cuando yo me metí todavía creía en eso de que "lo difícil era entrar, pero luego era más fácil". Mentira, la medicina siempre será difícil y cada año supera al anterior. 

Yo lo he pasado mal, lo estoy pasando mal (depende del día) en esta carrera porque soy la excepción a la norma. A la gran mayoría le interesa la clínica, le interesa la enfermedad más que el enfermo; yo miro antes a las personas que a los hemogramas y eso me hace rara y eso hace que muchas veces sienta que no estoy donde debería de estar. Si volviera atrás en el tiempo, no me recomendaría a mí misma estudiar medicina. Y sé que será más fácil estudiar esta carrera para aquellas personas que solo sienten interés por los iones y las células, ellos no llegarán a casa llorando porque se ha muerto un paciente que habían conocido, ni se sentirán frustrados si un profesor no deja de referirse a una persona como el "cáncer colo-rectal". Pero, al mismo tiempo, no se lo recomendaría a ellos o sí, pero por el bien de los pacientes, estaría bien que hubiera más médicos sensibles. 

Supongo que lo mejor es llegar a un equilibrio entre la fortaleza y la sensibilidad. 

De todos modos, nadie necesita mi recomendación. Una carrera es tu futuro, básicamente, no te puedes basar en recomendaciones, porque son demasiado subjetivas. Sí puedo dar un consejo y es que hagáis lo que os hace felices. Porque si os hace felices, al final, no imponga el trabajo que supongo o lo largo que haya sido el camino para llegar hasta ahí, habrá merecido la pena.

Espero haberte sido de ayuda o haber solventado alguna duda. De todas formas, querida anónima mía, si lo que quieres es estudiar medicina te recomiendo que mires también el blog de Iratxe que es más médica que yo y le da otra perspectiva. Yo te lo pongo porque ella habla más de medicina como tal y yo suelo hablar de mi idea de la medicina, contaminada por mi visión de escritora. http://primerasexperienciasymas.blogspot.com.es/

De todas formas, gracias por tu comentario, por haberme sometido a un tercer grado online y por haber leído mi blog en general :)

Gracias a todos :)

Por cierto, estoy trabajando también en nuevos relatos y eso para colgar, pero quiero tener unos cuantos antes de empezar. 

¡Suerte!