No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 23 de febrero de 2015

Actos de valentía

Queridos lectores, 

He estado pensando que os he mentido un poco, al menos, cuando entrasteis por primera vez en el blog. Porque lo de llamarlo "diario de una estudiante de medicina" es técnicamente correcto, pero no anticipa nada de lo que se va a leer, ¿cierto? La gente que se interese por el título porque está en el mundo de la medicina descubrirá a una chica con pocas ganas de estudiar que habla de su vida por regla general o escribe alguna cosilla non-medicine related y que ni siquiera está ya 100% motivada para estudiar esta carrera. Y la gente, si la hay, que podría interesarse en leer un blog que habla de cosas cotidianas, historias y sueños perdidos no se verá atraída por lo de "estudiante de medicina". Así que estoy protegida. He pensado en llamarlo "Diario de una estudiante confundida", pero pensé que también engañaría a algunas personas que puede que entraran pensando en encontrar algo porno O.o  

También con el url os mentí. "Estudiante-compulsiva" mis narices, hace meses que me paso más tiempo leyendo/escribiendo que estudiando. Aunque para eso tengo excusa, ¿nunca os he contado de donde sale esa desafortunada dirección? Pues resulta que yo soy malísima con las tecnologías y, aunque siempre me atrajo la idea de tener un blog, para poder poner por escrito todas las ideas, tonterías y enseñanzas que me pasaban por la mente y dejar de marear y saturar a mis amigas, no sabía cómo se hacía. Así que cuando mi hermano aprendió en informática, le pedí que me hiciera uno. Y cuando estaba rellenando los datos me dijo "aquí pones el nombre de usuario". Lo intenté con Laura Novel, laury, laura, con números, guiones y lo que se me ocurría y nunca me lo daba por bueno y dije "se va a cagar" y puse estudiante-compulsiva porque pensé que seguro que eso no se lo ponía nadie. Y acerté. Lo que pasa es que luego resultó ser la dirección del blogspot (-.-'), no sabía cambiarla, y al final me dije que si la cambiaba perdería a mis queridos lectores y así se quedó. Ahora es un nombre más bien irónico. 

Y ya que estamos con las confesiones, quiero contaros algo que no sé si debo contar, que he querido contar muchas veces y que sé que me voy a arrepentir de contar, pero bueno, como dijo un profesor, from lost to the river. Quiero imaginar que los pocos que me seguís y leéis de vez en cuando, habiendo pasado la barrera del título engañoso, lo hacéis, bien porque os divertís viendo lo tonta que puedo llegar a ser o bien (y prefiero pensar esto) porque os gusta lo que digo y hasta me habéis cogido algo de cariño, como yo os lo he cogido a vosotros sin llegar a conoceros. 

Puede que esté todo en mi mente, pero pienso que si me leéis ya tenemos una relación casi íntima porque si no lo sabéis prácticamente todo de mí a estas alturas es porque no leéis con mucha atención. Os he contado las cosas más importantes que han pasado en mi vida, cuando me dieron de lados mis amigas, las discusiones de mis padres, os he hablado de por qué cogí medicina, de la carrera, de mi pasión por escribir, de mis nuevas amigas, de antiguos amores... Pero hay una cosa que siempre he tenido demasiado miedo de contar. 

Iratxe y la psicóloga, además de llamarme sensiblona, me dijeron que era una valiente y siento decir que se equivocan. Le tengo miedo a un montón de cosas, a demasiadas cosas. Os lo medio dije a través de los relatos que he estado subiendo últimamente, pero lo diré igualmente. Siempre he tenido miedo de ser como soy al 100% porque creía... me hicieron creer... que era algo malo. Veréis, me gustan las mujeres, dudé mucho sobre si era lesbiana, bisexual o era una fase y he decidido (dejemos este punto claro) que me enamoro de las personas y no de los sexos. Además, la psicóloga me dijo que todo el mundo es bisexual en el fondo y que como soy tan sensible probablemente me sienta por eso más a gusto con una mujer. 

El caso es que en mi familia no son demasiado progresistas con el tema de la homosexualidad o bisexualidad o todo lo que se salga de la normosexualidad, así que cuando siendo más o menos pequeña me di cuenta de que era algo que mis padres nunca aceptarían traté de cambiar, traté de esconderlo en el rincón más oscuro y profundo de mi mente, cerré la llave y lo olvidé. Quise olvidarlo, pero siempre estuvo ahí. He de decir que esto lo hice inconscientemente, era demasiado pequeña como para ponerle un nombre a lo que sentía, pero de alguna manera me sentí, solo por ser como era, por sentir lo que sentía, que era defectuosa y que mis padres no me querrían si se enteraban. Y el resto de mi vida lo pasé compensando mi "defecto" siendo la mejor hija posible: fui a kárate porque le gustaba a mi padre, montaba a caballo porque era la pasión de mi padre, convertí los estudios en una obsesión porque era buena en eso y hacía a mis padres felices. 

Sin darme cuenta, porque repito que era pequeña, fue en primaria o antes, convertí mi vida en una mentira para tapar cómo era. Luego siguió creciendo, como una bola de nieve que rueda y rueda. Hasta que me llevó a donde estoy ahora. Pero no fue hasta el primer año de universidad, alejada de mis padres, cuando abrí los ojos y empecé a recuperar eso que había encerrado en el fondo de mi mente. Estuve en negación, luego negocié conmigo misma para ver si podía volver a olvidarlo y cosas así. 

Este año, sin embargo, ya os dije que cambió algo, y es gracioso el por qué, fue leyendo fanfics de swanqueen, una pareja de dos mujeres de una serie que me gustaba. Me di cuenta leyendo esos relatos en los que terminaban siendo felices que eso era lo que yo quería, esa felicidad. Y me dije que si seguía escondiéndome no iba a lograrlo nunca. Así que reuní el valor para confesármelo primero a mí misma y luego, a mis amigas. Y ellas se lo tomaron muy bien, fue como "Oh, te gustan las mujeres, ah pues muy bien." No fliparon. Lo cual está bien, claro, mejor que charlas sobre el pecado, pero yo necesitaba que fliparan en parte creo, porque yo seguía flipando y lo había medio sabido, medio sospechado por cuatro años. 

No sé si se dieron cuenta de lo que significó para mí. Decir que hizo temblar los cimientos de mi mundo es quedarse cortos. Los derribó por completo. Porque me di cuenta de que todo lo que era, todo lo que había hecho, había estado motivado por ocultar quien era y no por convertirme o ser quien era. Y tuve que luchar y sigo luchando por las cosas que me habían metido en la cabeza. Porque yo no tenía ni tengo problemas con los homosexuales, pero serlo yo era algo que simplemente no me estaba permitido, eso era lo que me decía la razón. 

Yo no me considero una persona religiosa, pero sí que era solitaria. Y, cuando en clase de religión de pequeñitos, nos enseñaron las oraciones y a hablar con Dios cogí la costumbre de rezar cada noche antes de dormir y contarle lo que me había pasado, lo que me había gustado, si estaba triste. Porque no tenía a quién contárselo, porque así me sentía protegida. Me hice un Dios un poco a mi imagen y semejanza, cosa que indignará a las personas más religiosas, pero era lo que necesitaba en ese momento. Pues cuando por fin me admití a mí misma lo de mi sexualidad, dejé de rezar porque pensé que ni Dios me aceptaría ya y, daros cuenta, Dios era una prolongación de mi mente. Yo me rechazaba a mí misma. Como en una enfermedad autoinmune. 

Eso sí que fue ¡¡¡Caos, miedo, destrucción y volvámonos todos locos!!! Y sé que muchísima gente ha pasado por donde yo y no han montado tanto rollo ni les ha costado tanto, pero a mí sí. Porque yo me he pasado la vida intentando que mis padres estuvieran orgullosos de mí, he malgastado energías, tiempo y mi propia felicidad, y no puedo ser lo que ellos quieren. Y está bien, no quiero ser lo que ellos quieren, ya no. Pero durante unos meses mantuve una lucha bastante encarnizada entre la persona que me había esforzado por ser y la que se estaba esforzando ahora por salir a la superficie. Tuve una pequeña crisis de identidad que me hizo renegar más de la medicina y refugiarme en los libros porque estudiar solo me recordaba que mi vida era una mentira y que estudiaba para ocultarme... Y tenía que poner los límites entre lo que había hecho porque yo quería y lo que había hecho por complacer a mis padres. 

Bueno, un jaleo. Porque lo de negarse a uno mismo durante mucho tiempo es malísimo para la salud, sobre todo, la mental. 

Lo peor es que hasta la psicóloga se lo tomó como lo más normal y fácil del mundo. ¿Hola? Quiero, por favor, que alguien flipe conmigo. Sé que es normal, sé que es bueno admitir tu propia sexualidad y aceptarla y que la gente lo vea como algo simple y normal, pero yo flipé y necesitaba unos minutos de "flipemos todos" y luego, calma. Pero para que quedase constancia de que era algo que me había costado años de lucha conmigo misma y muchas lágrimas. 

Y todavía me las cuesta, cuando mi madre me habla de novios, o estoy muy cansada de ir contracorriente, cuando pienso en lo fácil que sería encajar en la vida que ya han construido para mí en vez de esforzarme tanto por derrumbarla y hacer mi propio camino. Porque, queridos míos, hay momentos en los que no me quedan más fuerzas y rendirse parece mucho más apetecible que seguir enfrentándose a molinos de viento. Entonces, lloro y me abrazo a la almohada y me pregunto por qué no puedo ser normal, por qué no puedo ser como todos, adorar la medicina como si no hubiese más en el mundo, casarme con algún otro médico y tener un adosado. No. Yo tengo que querer viajar, escribir, leer, saber historia, literatura y todo lo sabible, pintar el mundo con mis palabras; yo tengo que preferir a las mujeres y querer hijos (eso sí) y tampoco me opongo a una casa, pero con un jardín enorme... y naturaleza, árboles, aire para respirar. Ah, pero ese es el problema que ni puedo, ni quiero poder. Yo quiero escribir, quiero aprender de todo un poco y un mucho y me gustan más las mujeres, lo siento si a alguien le parece mal. 

Tampoco diré que esté orgullosa, como tampoco tendría sentido orgullosa de ser heterosexual, porque creo que lo importante es estar orgullosa de poder decir quién eres y cómo eres sin miedo. 

Así que, ya veis, no soy valiente. Le tengo miedo a muchas cosas, empezando por los prejuicios de los demás; el rechazo de mis padres. También tengo miedo a enamorarme de alguien porque si siento intensamente con cosas nimias, cuando me enamore, de verdad de la buena, sé que daré mi corazón por completo y seré muy vulnerable y, si me hacen daño, me harán mucho daño. Así que tengo miedo de encontrar a una persona a la que creo que puedo entregarme por completo y estar equivocada. Pero tengo todavía más miedo de no encontrarla nunca. 

Pero eso es lo bueno de los miedos. Que puedes enfrentarlos e ir creciendo y ser un poco más valiente cada día. 

Porque, a veces, el mayor acto de valentía y fe, es levantarse cada mañana y afrontar un nuevo día. 

En fin, lo siento si he herido sensibilidades, Pero, ¿sabéis qué es lo que más vergüenza me da que la gente sepa ahora que lo he puesto por escrito? No es ser bisexual o que me gusten las mujeres, sino haber tardado tanto tiempo en admitirlo y aceptarme. Mucha gente pasa por esto, de manera mucho más elegante que yo, que tuve una pequeña "época oscura de confusión" y sigue pasando por la misma lucha cada día. Y quiero deciros que está bien sentirse perdidos a veces, confundidos, es normal dudar o desear algo más fácil. Porque estamos en una época de avances, pero el mundo siempre es un poco más complicado para los distintos. Las parejas homosexuales no pueden adoptar en muchos países, cosa que me indigna muchísimo. Pero no merece la pena. A veces, luchamos contra nosotros mismos más que contra la sociedad y nos convertimos en nuestros peores enemigos. Ser normal está sobrevalorado, lo importante es ser feliz :)

Y os tenía que decir esto porque es parte de mí y no me refiero a la sexualidad, sino a contar las cosas. Contar todo a todos los que quiero y con los que tengo confianza es algo que simplemente hago. 

Ahora que no tenemos ningún secreto, toca que me ponga a estudiar. Mañana empiezo, lo prometo ;) Podéis recordádmelo y mandarme collejas online para que me ponga en serio. 

5 comentarios:

  1. Creo que te subestimas a ti misma, no hace falta ser tan dura como una misma. Por lo que cuentas y el modo de escribir eres una gran mujer, con inteligencia y sensatez. Que ahora empieces a contar cosas de ti misma no significa que antes fueses una cobarde, simplemente cada persona necesita un tiempo para asimilar la información y hay gente que enseguida ya lo tienen y otros que les cuesta mucho (hasta años).
    Creo que estás progresando como persona, te estás construyendo y eso creo que es la carrera más difícil. Asusta, ¿verdad? Ver cómo crecemos, cómo el tiempo no perdona ni da marcha atrás, cómo nos gustaría dormir i vivir en sueños.... pero no es así, el despertador nos recuerda que vivimos en un mundo que no es perfecto, que existe desigualdad. Ahora te estás dando cuenta y creo que lo estás haciendo muy pero que muy bien. No es ni tarde ni pronto, sino el momento oportuno.
    Deberías parar de atormentarte, eres una gran chica! No se cómo es tu relación con tus padres, pero creo que si les explicases este tema te tratatarían igual y más siendo tu família que por encima de todo te quieren más que a nada.
    Pero sobre todo antes de dar cualquier paso confía en aquellas personas que sabes seguro que te van a apoyar, como tus amigas. Te dejo una película preciosa que trata sobre la incertidumbre de una muchacha con su sexualidad. Aquí tienes el trailer https://www.youtube.com/watch?v=XBzEMlRV5WI y si te engancha te animo a que la mires, yo la miré entera y me encantó aunque son 3 horas ( te prometo que te quedas con más ganas).
    Un besazo muy fuerte, Sandy

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    1. Querida Sandy (Sandy pues)

      Gracias por tu mensaje. Sí que es verdad que soy demasiado dura conmigo mismo, es algo en lo que sigo mejorando, qué le vamos a hacer.

      Antes de que se me olvide, aunque lo he puesto en otra entrada, que sepas que si al final entras en medicina y necesitas cualquier cosa, porque tengo algún material electrónico útil o si no, pediré al Consejo de Sabias, puedes avisarme :)

      Veré la película en cuanto tenga un día de tranquilidad, en el que no tenga que madrugar a la mañana siguiente (una utopía, pero lo haré)

      Muchos besos

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  2. FLIPO :) Llegué de casualidad, buscando experiencias sobre la medicina, pero este post me ha llenado mucho más. Ir en contra de lo que uno lleva siendo y creyendo tantos años, por X motivo, es ser muy muy valiente. Te mando ánimos y collejas, estudia, tú que puedes, yo todavía tengo que luchar contra selectividad, otro año más. Un abrazo.

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    1. Gracias Eva, por tus palabras, por leer y por flipar conmigo :)

      Me alegro de que el blog te haya llenado o servido o simplemente gustado. Oh y las collejas las he utilizado, lo prometo ^^

      Lo he puesto en la última entrada, pero si vas a entrar en medicina o lo haces en el futuro o lo que sea y necesitas alguna cosa puedes contar conmigo :)

      Besos

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    2. Queridísima Lau, ser valiente no es no tener miedo, sino lo que haces cuando lo tienes. Toda tu vida has estado en una cajita y has crecido cómoda en ese cuadrilátero, lo que has tardado en acepptarte era el tiempo correcto que tenías que tardar, el suficiente para desintoxicarte de las presiones familiares y ver como para el resto es algo normal. Muchos tenemos rechazos hacia nosotros mismos y los vamos superando antes o después, nadie parte de las mismas circunstancias ni del mismo carácter, así que no pienses que has sido poco elegante saliendo a la luz. Quiero decir que todo tiene dos lados y en todo puedes pensar de dos maneras: una positiva y otra negativa, reflexionar y decir "otros lo han hecho con más valor" es ver algo bueno como ha sido tu liberación con un punto negativo, el pensamiento que tienes que tener es el contrario "a otros muchos les ha costado más, y yo lo he conseguido", conozco personas que llevan más de 40 años disimulando que son homosexuales. Todo son opciones dignas pero no te fustigues porque haya sido ahora y no hace 10 años, necesitabas un proceso de crecimiento emocional que llegó cunado te separaste de tu núcleo familiar y llegaste a la facultad.

      Ahora, de todos esos años de opresión y auto castigo que te has inflingido también puedes sacar cosas buenas: no te gusta la carrera, pero al menos has podido estudiarla y tendrás un trabajo al acabar que te permitirá sobrevivir mientras buscas la manera de meterte en lo que realmente quieras trabajar. Tienes la oportunidad de ayudar a gente. Eres inteliggente y buena, sensible, grandes características para un médico. Además, ahora estás un paso más cerca de tu verdadero sueño, un sueño que antes se te antojaba imposible y que has conseguiddo en 3 años, mientras que otros esperan 20 o 30 (y otros, como bien dices, a los 15).

      Mi consejo es que no compares tu tiempo vital al de los demás. Cada uno tiene su relojito. Intenta identificar todos esos pensamientos de autocastigo y buscar algunos más sanos para ocupar tu mente. Aprende a perdonarte y ddite cosas bonitas, imagínate cuando eras una niña, ¿le dirías todo eso que a veces te dices a ti misma a una Lau de 8 años? ¿Podrías hacerle daño así? No, pues eso, mímate y trátate con un respeto casi consentidor, sseguro que no caerás en un egoísmo más allá del racional.

      Vas a estar toda la vida contigo misma, enamórate de ti ^^

      Kim

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