No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

viernes, 20 de febrero de 2015

Aunque no te conozca

Queridos lectores, 

Para no romper esta pequeña racha de dedicar entradas a comentarios, hoy me voy a dejar inspirar por dos emotivos (para mí) comentarios que ha dejado otra lectora, esta vez, no anónima :)

Antes que nada, decir que he estado releyendo estas dos últimas entradas y me da un poco la sensación de que hago mucho hincapié en que yo soy muy humana y casi parece que diga que los demás no lo son. Nada más lejos de la realidad. Ayer ya tuvisteis un destello de mis chicas, son todas grandes personas (Anastasio también), que se preocupan por los demás y, estoy segura, tratarán a sus pacientes como se merecen. De hecho, por ejemplo Sadee, que no sé si lo he dicho alguna vez, pero tiene la sonrisa más luminosa que he visto nunca, es una persona muy empática que suele encontrar las palabras adecuadas para los momentos difíciles. Da igual lo mucho que os haya dado la paliza con que lo mío es hablar con la gente, ella es mil veces mejor. Y Ada es muy buena escuchando a los demás. 

Bien, ahora que ya os he vendido sus virtudes, cualquier interesado puede optar a pedirles una cita, yo hago de filtro, como un padre celoso. Aunque, lo siento chicos, Sadee está pillada. Pero aún tenéis oportunidades con algunas. Era broma, tranquilidad, que nadie me mate. 

Centrémonos. Iratxe me escribió algo así como "este blog, aunque menos médico, es sincero, honesto y valiente. Son los sentimientos puros de alguien que siente y vive intensamente". Unas palabras muy bonitas :), pero que me han sorprendido, no porque sean inciertas, sino porque es la segunda vez en apenas dos días que me describen así y me ha hecho pensar "¿de verdad se me ve tanto el plumero?".

Me daba algo de apuro decir esto, pero en fin, tenemos ya una relación de confianza como la médico-paciente, pero escritora-lector. Fui a ver a una psicóloga. Sobre todo, porque era también orientadora de la universidad y yo llevaba una época en la que se me juntó el cansancio de los exámenes, con la desesperación de la incertidumbre, las dudas sobre mi futuro... Estaba tan destrozada que no podía ni escribir y eso mucho decir para mí. Así que me decidí a ir. No por mi propia necesidad, sino que, como me pasa a menudo, me cuesta menos hacer las cosas por los demás que por mí misma y, tras varios días en clase, me di cuenta de que cuando las demás,mis amigas, se ponían a hablar de cosas de las nuevas asignaturas o del MIR o cosas así me ponía tan nerviosa que o me iba a dar una vuelta para no escucharlas o me ponía irritable. Y, la verdad, me he pasado demasiado tiempo sola como para arriesgarme a que mi tontería me cueste mis amigas, así que fui al servicio de psicología de la universidad para ver si viendo opciones de futuro y con algo de ayuda externa recuperaba la motivación y volvía a estar más animada. 

El caso es que la psicóloga, tras apenas media hora de charla inconexa conmigo (porque cuando estoy nerviosa desvarío y me ando por las ramas) me  dijo que era una persona extremadamente sensible y que daba la sensación de que quería vivir en mi burbuja. Y, bueno, yo sabía que esto era así pero no pensaba que se me notase tanto como para decirlo en un contexto no social y hablando solo media hora. Soy un libro abierto. Y ahora me lo dices tú. Así que he aceptado que soy transparente. 


Como imaginaréis, yo solo he sentido como yo misma. No sé cómo sienten otras personas porque no he estado en sus cuerpos. Solo sé cómo sienten otros escritores, porque el resto de vidas que he vivido ha sido a través de personajes de libros y ellos sienten como yo. Así que tardé un poco en ver que mi manera de sentir era exagerada, pero siempre he sabido o, al menos, creído que ser así es lo que me hace escritora. 

Voy a patentarlo como el "Síndrome del Escritor", pero es aplicable a todos los artistas del mundo. Yo creo que las personas podemos ser especiales si nos lo proponemos, siempre habrá algo que nos haga únicos, aunque haya miles de personas que lo hagan también, lo importante no es SER único, es SENTIRSE único. Unas cuantas personas nacen para ser artistas, en el sentido grande de la palabra arte, pero yo lo entiendo mejor para los escritores. Los escritores sentimos intensamente, magnificamos las emociones. Las cosas más tontas pueden producirnos la mayor de las alegrías, una alegría que desborda y amenaza con hacernos estallar (ejemplo práctico: el otro día en clase, no encontraba mi boli con estrellas y pensaba que me lo había dejado en casa, pero rebuscando lo encontré en el fondo de la mochila y me entraron ganas de saltar como si me hubiera tocado la lotería, sonreía y Ada flipaba conmigo y mi emoción por el bolígrafo pródigo").

Pero, lo malo, es el también magnificamos el dolor, hasta que el sufrimiento nos desgarra por dentro y anida en nuestros corazones, anegando nuestros ojos de lágrimas y haciéndonos sentir solos, perdidos, desesperanzados por cosas que al resto del mundo solo les haría sentir un poco tristes. (Ejemplo práctico: la vez que falté sin querer por falta de información a dos días de prácticas y, aún habiéndolo arreglado por el profesor para recuperarlas y no siendo la única afectada, sino que le había pasado a otras nueve personas, me hundí en la miseria). 

Y esto ha pasado, en mi opinión equívocamente, como trastorno bipolar en escritores muy conocidos: E.A. Poe, Virginia Wolf, Hemingway... No creo que sea un trastorno bipolar porque las emociones, aunque magnificadas, son más efímeras que en el trastorno. La manía de un bipolar (la fase de euforia) se puede mantener días, en los escritores es una alegría normal, que dura lo que dura una alegría normal, o sea, hasta que se acaba el estímulo, pero de manera magnificada. 

Tenemos otro problema y es que sí vivimos en nuestra burbuja, en nuestro mundo de fantasía, porque allí todo es mejor. Es un lugar utópico. Lo controlamos todo. Somos más felices y volver al mundo real es como despertarse con el despertador chillando del mejor sueño que has tenido nunca. 

Y creo que esto es lo que acaba haciendo que muchos escritores o artistas en general acaben enloqueciendo o entren en procesos depresivos, tengan conductas autodestructivas...: Poe le daba al opio y murió alcoholizado; van Gogh se cortó una oreja; Virginia Wolf se suicidó...

Supongo que todo tiene un precio en esta vida, y tener una manera diferente de ver el mundo no iba a ser menos. Si queréis comprobar lo que digo estudiad las biografías de los escritores, leed sus obras en el orden en el que las escribieron. Ojo, me refiero a escritores, escritores, no a esa gente que publica libros porque es famosa y se aburre; o a historiadores que escriben como manera de aplicar sus conocimientos en una historia. 

Hablamos de esa gente que escribe por necesidad porque las emociones son tan intensas, la alegría tan desbordante, la pena tan desgarradora, que tienen que darle salida por alguna vía. Unos eligen la literatura, otros la pintura, hay muchas formas de expresarse, tantas como personas. 

Dante, Petrarca, Poe, Jane Austen... ¿qué tienen en común? Eligieron amores imposibles, eligieron personas a las que sabían que no tendrían o que perderían. Dante se enamoró de Beatriz a los nueve años, pudo haber estado con ella de mayor, pero decidió amarla en secreto y cortejar a otra; hasta que Beatriz murió abruptamente y entonces prometió no amar a otra mujer. Petrarca le dedicó sus obras a Laura (no a mí, a otra) que era una mujer casada con la que nunca podría estar. Poe se casó, pero su esposa era de salud débil y murió a los 25 años (más o menos, creo recordar), de Jane Austen no lo sé seguro, pero juzgando por sus obras, siempre esperaba a un amor que había idealizado y nunca llegó (estoy estudiando la vida de Jane Austen ahora que han surgido nuevas teorías sobre su muerte, hablaremos de ella un día si encuentro algo interesante).

Mi hipótesis es que el escritor puede hacerse; pero en algunos casos especiales, nace. Nace para ser lo que es. (Sé que yo no soy tan especial como los mencionados, pero me siento identificada). Y tienen una forma de ser determinada que los hace sentir intensamente y, al mismo tiempo, tener miedo de la vida porque sabes que si algo va mal te va a doler muchísimo y no es agradable. Todo es más seguro, más fácil en ese mundo en el que puedes controlar tus emociones desbordantes. Y, además, tienen cierta tendencia a elegir los caminos difíciles para sentirse menos felices. Sí porque los humanos somos egoístas y no compartimos la felicidad, por regla general, pero cuando estás abatido, ah amigo, entonces sí te mueres por escribir y liberar las penas. 

(Todo esto es porque dos días seguidos hablando de medicina me ha hecho salir hoy con una entrada literaria)

El caso es que quiero que entiendas una cosa por lo de que a veces te da apuro comentar porque lo que escribo es muy íntimo. Cuando leía los agradecimientos de algunos escritores y ponían cosas hablando de amor hacia sus lectores, yo pensaba que se hacían los simpáticos para caer bien. Pero no es así, no siempre, al menos, no en mi caso. En cada cosa que escribo, quede mejor o peor, dejo impresa la huella de mi alma, en cierta manera, me doy a mí misma con cada palabra; hay un poco de mí en cada personaje, hay algo real en cada emoción que escribo sea amor, odio o miedo. Yo me entrego a lo que escribo y, por extensión, me entrego al lector (en un sentido platónico, que nadie piense mal) y, al leerlo, tú lo aceptas. Así que sí, puedes querer a alguien sin conocerlo, puedo apreciarte sin conocerte y agradecerte que me leas porque estás aceptando una parte importante de mí misma. 

No sé si habéis visto la película de "V de Vendetta", cuando Violette escribe en una carta una frase que siempre recuerdo cuando pienso esto y era "Créeme cuando te digo que, aunque no te conozca, te quiero". Y es así. Se produce un sentimiento muy grande y especial cuando sabes que has puesto mucho de ti en algo que has creado y a alguien le gusta y te lo dice. Todo lo que puedo sentir es una gratitud eterna porque me hace sentir que lo que hago merece la pena. 

Bueno, gracias por leer a todos, comentéis o no. Y quería decir que me ha encantado lo de dar consejos, podría tener una columna de consejos en un periódico. Primero pensé que sería horrible en eso porque yo he cometido miles de errores, pero me he dado cuenta de que precisamente todos mis errores me hacen perfecta para ese trabajo. Solo alguien que sabe lo que duele meter la pata, se preocupará en dar un buen consejo que libre a otras personas de eso. Así que acepto dudas. 

Querida desconocida anónima, cuyo nombre no conozco, no sé si leerás esto, pero en fin, como no he sabido nada de ti, espero que no te haya mareado con mi búsqueda de información para ti. Iratxe dice que fue tierno que me preocupara tanto, espero no haberme extralimitado. Pero si tienes alguna pregunta más, házmela, que si hace falta entrevisto al decano para que te cuente sus experiencias. Bueno, él no que tengo que pedir cita, pero a algún profesor sí.

Hasta pronto ;)

2 comentarios:

  1. Muchaa gracias por esto, Laura. En serio. Me has emocionado.

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  2. Si es que eres una crack!! :)
    Sadee

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