No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Construyendo escaleras de madera

Queridos lectores, 

Hubo una vez una mujer que, quedando embarazada, no quería comer otra cosa que no fueran verduras y así se lo hizo saber a su esposo. Este, con el único ánimo de satisfacer a su mujer tuvo la gran idea de robarle una hortaliza a una bruja que castigó su atrevimiento llevándose a la niña al nacer y escondiéndola en lo más alto de una alta torre. Esta niña tuvo el nombre de Rapónchigo, aunque ha llegado a nuestros tiempos (vía Disney) como Rapunzel. 

También existió una preciosa chica llamada Bella, pero que tenía otras dos hermanas y un padre que, en el intento de conseguir una rosa para su hija menor, enfureció a una bestia al que pagó con la hija que más amaba. O una princesa que vivía con 7 enanitos, pero que sufrió tres intentos de asesinato, con un corsé y un peine, antes de que la manzana cumpliera su función. 

Los cuentos son distintos a como nos los han contado. Son detalles, finales, que van cambiando. Yo no conocí estas versiones más auténticas hasta que fui algo más mayor y aprendí a leer. Sé que a otras personas se los leyeron sus madres por ejemplo. 

A mí me hubiera gustado que mi madre me leyera cuentos de pequeña, que me arropara y me diera un beso de buenas noches, como veía que hacían en las películas. Pero, sobre todo, quería que me leyese. Un poco desesperada, quizás, por esta rutina nocturna que extrañé sin haber llegado a tener nunca, comencé a interesarme por los libros, aunque fuera a leérmelos a mí misma. Y, mientras fui demasiado pequeña como para entender y leer con fluidez los cuentos que quería conocer, comencé a crear mis propias historias, a contarme mis propios cuentos por las noches. Un día, alguien decidió darme un papel y colores para entretenerme y yo empecé a plasmar mis cuentos. Y, así, comencé a escribir. 

No tendría más de 7 años y sé que el primer cuento que plasmé fue sobre una princesa que tenía que buscar plantas inexistentes en lugares inalcanzables para hacer un remedio que salvara a su madre. 

No me había dado cuenta, hasta ahora, que esa carencia que siempre eché de menos porque nunca pude tener, me había dado una de las mejores cosas que tengo en esta vida que es, ni más ni menos, que escribir. Y eso me ha hecho pensar que, a veces, esos malos momentos de nuestros pasado son los que nos han permitido llegar a lo bueno de nuestro presente. 

Quizás sea una visión demasiado tocada por la mano de la religión que tiene esa mentalidad de que el sacrificio y el dolor lleva a la recompensa (estoy firmemente convencida de que de ahí viene la costumbre de comerse la verdura antes que el postre y dejar lo mejor para el final). Y, vale, lo admito, yo no soy una persona demasiado normal, he crecido a mi propia manera y he hecho lo que he podido con las cosas que la vida me iba dando para conformarme. Podría haber sido de otra manera, podría haber salido más, podría haber sido una persona diferente, menos sensible a los chantajes emocionales de mi madre y que no me afectase nada cada vez que ella tuviese un ataque de ansiedad porque salgo de casa. Podría haber sido muchas cosas, mejores o peores, pero soy lo que soy. 

Y, el caso es que, tengo algunos problemas, ciertos errores de concepto y me gustaría remediar algunas taras, pero hablando en general, no cambiaría lo que soy por lo que podría haber sido. 

Me gusta escribir, incluso cuando las palabras no me salen y las historias están solo en mi mente, me gusta tener más mundos en los que refugiarme y vivir vidas que son solo mías; me gusta ayudar a la gente y llegar a casa cada día sabiendo que he contribuido, aunque sea un poquito, a hacer que alguien se sienta mejor.

Así que supongo que el mensaje que quería transmitir, antes de que el efecto de la cafeína se evaporara y me dejara sin fuerzas y sin hilo argumental en mitad de la entrada, es que todos tenemos momentos en nuestra vida que cambiaríamos. Épocas en las que cometimos errores, pasados en los que nos hicieron sufrir, personas que nos hirieron, personas que nos amaron pero que perdimos... y podríamos estar tentados en desear que su recuerdo se borrase, que se difuminara con el tiempo o, aún mejor, que nunca hubiera existido, que nunca hubiera pasado. Pero sé que no podemos, porque eso nos hizo las personas que somos hoy y, si todavía no somos la persona que queremos ser, nos ayudará a ser la persona que seremos mañana. 

Los humanos tenemos la tendencia a creer que las vivencias dolorosas son cargas, que el sufrimiento y el pasado, se va acumulando sobre nuestros hombros y está destinado a hacernos caer y dificultar nuestra marcha. Cuando debería ser al revés, el pasado solo es una carga si la convertimos en ella. Pero si la usamos para aprender, para mejorar, para coger lo que nos hizo sufrir de ese momento y crecer como personas, para quedarnos solo con lo bueno de ese momento, entonces, nos ayudará a seguir con nuestro camino. 

Yo he pasado por momentos oscuros. Esos días, tiempo atrás, mucho tiempo atrás, en los que estaba tan confundida con mi sexualidad y los mensajes que me transmitían mis padres sobre eso eran tan negativos que llegué a obsesionarme con mi físico para proyectar la atracción que sentía con los cuerpos femeninos. Las veces en las que las fuerzas me fallaban y los miedos que mi madre ha sembrado en mí durante una vida, crecían y me robaban el control de mi propia mente. Y no era agradable, ni fue algo que quiera repetir. Pero tampoco es algo que tenga que esconder como si pasar por épocas de confusión o sentir miedo fuera un gran pecado, porque es algo que me ha permitido crecer como persona, aprender a enfrentarme (a veces mejor, a veces peor) a esos miedos, y ayudar a personas con mis experiencias. 

Pensad que, si esa carga es un palo que nos van dando y nosotros nos afanamos en esconderlo en nuestra mochila, obviamente, será un carga que nos hará hundirnos mientras escalamos en la vida, pero ¿y si cogemos ese trozo de madera y lo usamos para construir una escalera? Entonces, será más fácil :)

Así que un brindis por los errores y porque sigamos construyendo escaleras de madera cada día ;). 

(De aquí a Bricomanía xD) ok chiste malo, lástima, con lo bonito que lo había dejado. Nos leemos pronto :D

5 comentarios:

  1. Lo más frustrante de todo es que sé que debo sentirme así y sin embargo hay muchos momentos en los que no lo logro.
    Soy demasiado autocompasiva conmigo misma, y es algo que odio, pero no puedo cambiarlo.
    Bueno, no puedo no. Me cuesta, pero voy pasito a pasito,
    Subiendo la escalera :)

    Muchas gracias por la entrada. Te ha quedado preciosa :)

    Un beso ^^

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    1. Hola! Gracias Iratxe :)
      No seas dura contigo misma. Te quiero decir, yo he escrito la entrada y me ha quedado muy bonita, sí, pero soy la primera que no logra cumplirlo cada minuto de la vida.
      O sea, sería mucho más fácil pensar que si mi madre no hubiera sido tan histérica conmigo yo no sería tan rara en ciertas cosas, pero ¿de qué sirve eso? Solo puedo enfadarme con mi madre por algo que ya ninguna puede cambiar. Así que, para invertir la energía en enfadarme con ella, sería más productivo que invierta esa energía en pensar en positivo.

      Bueno, era un ejemplo práctico para que veas que a todos nos cuesta pensar en positivo, pero bueno, no se pierde nada por intentar ¿no? Y, como tú dices, poco a poco y con la fuerza de la costumbre, puede que al final ganen los pensamientos positivos.

      Vaya respuesta te estoy dando, no estoy muy inspirada ahora. Pero quédate con el mensaje de que no es fácil pensar que lo malo que hemos vivido puede llegar a ser bueno, porque claramente lo malo siempre es algo que querríamos haber evitado. Sin embargo, como no podemos volver atrás en el tiempo, lo mínimo que podemos hacer para que eso "malo" no nos siga ganando la partida, es no dejar que afecte nuestro presente y futuro.

      Lo siento si me he enredado :/

      Besos :D

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  2. ¡Qué bonita te ha quedado la entrada! (Quitando la frase final jaja) Me alegra verte tan positiva. Esto me recuerda a una frase que en su día le dije a un amigo y me quedó muy filosófica pero ya no me acuerdo bien, era algo como: Algunas de las mejores decisiones que he tomado en la vida fueron errores en su momento. Espero que la idea se siga captando jaja
    Sigue disfrutando del puente, que por lo visto te está sentando muy bien :)
    Eire

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  3. Hola, que tal Laura? Voy conociendo un poco mas de ti en cada entrada, eso es muy bueno.

    Yo nunca tuve problemas de sexualidad por que siempre supe que me gustaban las mujeres aunque mi problema quizas pensandolo bien fue que me gustaba mas de una mujer a la vez, aunque esos tiempos del secundario en los que tenia tres novias al mismo tiempo han pasado, lo recuerdo y me comienzo al reir ya que era una adrenalina tremenda eso de verme a diario con las tres en la escuela y ninguna se imaginaba que le engañaba (algo de lo que no me siento orgulloso), en fin.

    Cosas que uno hace cuando aun no es alguien maduro, aunque no he terminado de madurar aun pero comparandome con lo que yo era hace 8 años, ya soy mejor persona eso si puedo confirmar.

    Si te gustan las mujeres yo no tengo problema ya que soy amigo de todos, menos de los travestis (esos denigran a los gays), hay que tener pudor en cierta manera, si no comprendes esto quizas es por que no has conocido a los travestis mexicanos, son muy desagradables y hablan pura estupidez, no respetan a nadie.

    Te estoy escribiendo todo esto desde la biblioteca de mi universidad, de la que si me permites te contare mas adelante, me siento orgulloso de el lugar donde estoy.

    Laura, te sigo leyendo aunque me gustaria que tuvieramos comunicacion fuera de el blog, si tienes correo electronico podemos tal vez escribirnos emails para hablar de forma mas directa.

    Si te interesa la idea, te dejo mi email personal: lurosaza@gmail.com

    Puedes escribirme cuando quieras, si tienes tiempo claro esta.

    Que tengas lindo viernes!!

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    1. Hola Roberto!

      Escríbeme si quieres, no sé cuándo podré responderte porque entre el blog, otra página en la que publico relatos que escribo y el intento de hacer alguna página web para mis historias y estudiar, claro, voy un poco sin tiempo. Pero bueno, tú escríbeme lo que necesites.

      laura.novel93@gmail.com

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