No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 30 de marzo de 2015

Dejar a las aves volar

Queridos lectores, 

Una nueva lectora me ha dicho que, tras leerse todo mi blog (lo cual ya tiene mucho mérito) no comprende cómo he llegado a este punto de mi vida siendo como soy, o sea, con las dudas de la carrera, sin quererme a mí misma la mayoría de esos días y esos temas de lo que tanto hemos hablado. 

Pues si no ha quedado claro en todo el blog, supongo que es momento de que os cuente mi historia desde el principio. 

Comencé mi vida como la he seguido desde entonces: llevándole la contraria al mundo. Mi madre se estaba medicando cuando fui concebida y era, al parecer, una medicación potencialmente teratógena, por lo que los médicos le aconsejaron que abortara. No será un spoiler muy sorprendente si yo os digo que no lo hizo. También le dijeron que podría nacer muerta o que no daría el peso. Y que mi fecha de entrega era el 19 de diciembre. Pues, demostrando mi poca confianza en el criterio médico, nací el 1 de enero pesando mis tres y pico hermosos quilos y perfectamente sana.

Bueno, eso es algo anecdótico pero que, no sé por qué, disfruto contando.

En fin, la historia de mi vida es el reflejo de cómo nuestros padres nos condicionan hasta que decidimos que dejen de hacerlo. Así que la respuesta corta a la pregunta de por qué soy cómo soy ahora y por qué no sé quererme a mí misma y eso es por mis padres. Sí, y había pensado en hacer una entrada larga y lacrimógena sobre el cómo y el por qué mis padres me afectaron hasta el punto de anular mi voluntad y hacer que me odiara a mí misma por momentos.

Pero no me apetece. Pensaba que sí. He perdido mucho tiempo (sobre todo de estudio) pensando y repasando la historia de mi vida. Todos esos momentos, actitudes, procesos que explican que pasara de ser una niña con una autoestima normal a no creerme merecedora de nada.

Y, para que os hagáis una idea, no fue una sola cosa: fue la sobreprotección histérica de mi madre que me condicionó y me llenó de miedos que no me pertenecían y no quería sentir: fue la exigencia exagerada de mi padre, el que él sea un poco homófobo y yo resultara ser bisexual; fue el que mi madre representara la inestabilidad emocional y yo tuviera que cuidarla y que mi padre fuera una figura casi inalcanzable; fue el que me quedase sin amigas por empollona y que mi madre me lo recordara cada vez que yo intentaba actuar por mi cuenta...

La vida es una patología multifactorial.

Pero, el caso es que no me apetece contarlo porque, ¿de qué serviría? Ya no quiero seguir recordando las equivocaciones ajenas y propias, quiero empezar a vivir mi vida de manera más normal, más real.

Mis padres son buenas personas, de clase humilde, trabajadores, que querían lo mejor para mí. Puede que ahí no estemos del todo de acuerdo porque, para ellos, lo mejor es tener dinero, pero vale, es algo comprensible.

Puede que a veces olvidemos que los padres, antes que padres son humanos. Y tienen sus propios fallos y defectos que, inevitablemente, afectan a los hijos. En mi caso, suelo decir, que se juntó el hambre con las ganas de comer con la falta de pan. Y quizás sus fallos no fueran dignos de mis problemas, pero yo he resultado ser muy sensible y me han afectado más, ¿qué le vamos a hacer?

Como os decía, he pasado muchas horas perdidas pensando en ello, fui a la psicóloga y me pasé más de una hora hablando de ello, lo he escrito, lo he repasado mentalmente, una y otra vez, pensando qué detalle fue el que me hizo más daño, qué actitud fue la equivocada...Y la conclusión a la que he llegado es que repasarlo solo me va a afectar más. Este es el punto: sí tengo motivos para ser como soy, para sentirme como me siento, pueden ser mejores o peores, pero son reales. Solo que ahora, en este momento, ya, decido que esos motivos van a dejar de hundirme. He decidido controlar mi propia vida y desterrar el fantasma de mis padres de mi vida, de mi ser, de mis pensamientos. Quiero ser libre, quiero decidir por mí misma, quiero abrir la torre en la que mi madre me ha encerrado y salir a la calle. Y es lo que estoy haciendo.

Lo siento si no es una respuesta demasiado específica. Aunque me ha gustado que lo comentaras porque eso me ha servido para darme cuenta de que la razón exacta de por qué soy así es meramente anecdótica. Lo importante es cómo quiero ser a partir de hoy y por el resto de mi vida. Dejar el dolor y los problemas del pasado en el pasado y no permitir que se interpongan en mi vida futura.

Porque, como os he dicho antes, si dejamos que el dolor que nos ha causado alguien en el pasado afecte a nuestras posibilidades de felicidad futura le estamos dejando ganar. Dejaría ganar a mi madre, a sus miedos, sus manipulaciones y su tendencia a hacerme sentir débil, culpable e indefensa; ganaría mi padre y su capacidad para que hacer que todo lo que hago parezca algo mejorable, para hacerme sentir defectuosa y desviada por mi orientación sexual; ganarían mis antiguas compañeras de instituto que me hicieron la vida un poco imposible y, desde luego, no favorecieron mi crecimiento como persona. Dejaría que todos ganasen y yo intento no ser demasiado competitiva, ¿pero en esto? lo soy y mucho.

Así que, lo siento si he sido igual de inespecífica que siempre sobre este tema y no habéis logrado comprender todavía el por qué. Quizás hay cosas que es mejor que sigan siendo un misterio, como el ingrediente secreto de la Coca-cola y los trucos de los magos. De todas formas, no te preocupes porque, si sigues leyendo el blog, seguro que hay días en los que me quejo de mis padres, es inevitable.

No os voy a engañar. No voy a levantarme mañana como si nada hubiera pasado, sin miedos, sin sentimientos de culpa, sin creerme merecedora de nada. Será un largo camino y tendré días oscuros y recaídas. Pero me volveré a levantar porque ya he decidido, ya era hora, cerrar el capítulo de mis padres y comenzar otro de mi vida. Ellos seguirán presentes, claro, pero esta vez yo seré la protagonista. 

Quiero, sobre todo, olvidar y empezar de nuevo. Poner la cuenta a 0 de mi vida para deshacerme de los malos hábitos y volver a aprender a vivir. Comenzar renovada y fresca, Una nueva vida y una nueva yo. No es tan fácil. Decirlo y escribirlo suena muy bonito, cumplirlo es toda una prueba de voluntad. Pero creo que, el hecho de no haber aprovechado esta entrada para regodearme en mis momentos tristes, refleja que lo estoy dejando atrás y he empezado a caminar hacia delante.

Empeñarse en mantener vivos los viejos recuerdos dolorosos, he llegado a  la conclusión de que, es una pérdida de espacio en el hipocampo, además de inútil. Nos empeñamos en encerrar todos esos recuerdos en una jaula, como si fuera aves que no debieran escapar. Pero las aves está hechas para volar y, algunos recuerdos, están mejor olvidados. Así que yo he abierto mi jaula, dejo que vuelen libres y se vayan a atormentar a otro. Es lo que se llama una orientación conductivista.

Fuente imagen: http://ronay.mx/wp-content/uploads/2013/06/JAULA-VOLAR.jpg

Y quizás así aprenderé a librarme de lo que me ata al suelo para emprender el vuelo y ser libre :)

4 comentarios:

  1. Me has dejado sin palabras!

    Espero que puedas volar y volar muy alto!
    Disfruta de la vida, de las pequeñas cosas. DEPENDE de vos querida Laura!

    Si estuvirá cerca y el placer de conocerte seguramente te sacaría a disfrutar del aire, los pajaritos, el silencio y dejarías de empollar (como dices).
    Somos tan iguales que ni me daba cuenta en su totalidad. Mira, disfruta, hay muchas cosas allá afuera que renuevan el alma. No te encierres a estudiar todo el día, tomate al menos un dpia para tí, para hacerte mimos, para darte un respiro y hacer lo que más te gusta.
    ¿Qué es lo más te gusta hacer en tu tiempo libre? Hazlo!

    Futura colega, adelante! Serás una buena médica! Tal vez en algún punto de la carrera encuentres algo que te guste tanto como escribir, o al menos algo que se acerque a eso!

    Un abrazo grande

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    Respuestas
    1. Hola!
      Gracias Fernanada :)
      Tengo que decirte que no me he encerrado a estudiar estos días. ¡Me fui de fiesta a bailar! Lo explicaré con más detalle en la entrada :D
      Aún estoy un como pletórica porque los efectos de la diversión cuestan mucho en irse.
      Y, la verdad es que con la llegada de la primavera es imposible no desear salir a la calle.

      Gracias :) y besos ;)

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  2. Qué buena decisión!! A volar se ha dicho!! Cuando ya tengas el truquillo pillado quedamos y me enseñas a mi también ;)
    Eres una crack.
    Sadee

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  3. Hola :)

    Qué bonita entrada :)
    Lo he sentido en cuanto he empezado a leerla. Tu fuerza, tus ganas de salir adelante, esa sana competitividad.
    Estoy también en ese punto, así que te acompaño en el camino :)
    Pero en mi caso no es tsnto por lo que hicieron los demás, sino cómo yo me lo tomé. De manera exagerada, seguro. Es lo que tiene ser tan hipersensible.
    Pero también tiene sus ventajas: me ayuda a ser empática y a comprender y crear arte.
    A ti también, creo :)

    Un besito :)

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