No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 2 de marzo de 2015

Hacer cima

Queridas lectoras,

Me encanta esta época del año. Bueno, no las Fallas, eso ya lo he dicho. Me refiero a la cercanía de la primavera. Aunque, claro, todo en esta vida tiene un precio y, a cambio de la primavera, tenemos más ruido por las noches, más obras, petardos ¬.¬'... Pero pensemos en positivo. Me gusta tener demasiado calor como para ponerme la chaqueta aunque tenga que cargarla igualmente porque el móvil no me cabe en los bolsillos del pantalón; me gusta que empiece a haber flores aunque yo no las pueda ver porque esté encerrada estudiando; me gusta que vuelvan los pájaros y que, cuando me vaya de la ciudad donde el aire ya tiene un olor tan penetrante a buñuelo que tienes que engordar solo con respirar, puedas respirar el aroma de las flores. 

El perfume de las flores del almendro es lo que me confirma que llega la primavera y no el hombre del tiempo, si os digo la verdad. 

Ya se ha hecho de noche, no sé qué hora del día será cuando leáis esto vosotras, pero ahora mismo ha anochecido y el cielo está tan despejado que, contra toda probabilidad, se ven las estrellas. Siempre echo de menos las estrellas cuando estoy en la ciudad. 

En fin, así que sí, ahora estamos en esa dulce época del año en la que el frío ya sabe que llega el calor, pero los mosquitos todavía no se han enterado de que llega el verano. Cuando se enteren, dejaré de estar tan contenta y echaré de menos el frío. 

Pero así somos las personas, nunca estamos conformes con nada. Cuando no hay una cosa, hay otra que nos molesta, inquieta o nos impide estar completamente contentos. En un caso mucho más extremo, pero a mí me sirve, suelo pensar en el libro de Primo Levi, "Si esto es un hombre" (es una trilogía, pero en ese libro es donde dice lo que quiero decir). Levi era un químico judío que estuvo en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Tuvo más suerte que muchos otros, y salió vivo de allí. 

Bueno, pues tras estar en libertad, Primo Levi decidió poner por escrito su experiencia en los campos y una de las cosas de las que más me acuerdo (porque hace años que lo leí) es de cuando llegaba el invierno. El invierno alemán o polaco (creo que estaba en Auschwitz, no lo recuerdo con certeza) era una auténtica putada, hablando en claro, para los prisioneros que tenían apenas un ajado pijama con el que vestir y unos zuecos. El frío era lo más terrible que habían sentido nunca, sí, pero ¿sabéis qué tenía de bueno? Pues que tenían tanto frío que no podían sentir el hambre, Y, es que según Levi, el cuerpo se concentraba para sentir tan solo una apremiante necesidad al mismo tiempo, de forma que se colocaban en fila india y el frío tapaba al hambre; pero cuando el frío se iba llegaba de nuevo; y si se solucionaba el hambre, sentías el cansancio... y así sucesivamente. 

Obviamente, nosotros podemos dar gracias y sentirnos afortunados de tener el frío, el hambre cubiertos y no estar sometidos a trabajos forzados. Pero quedaros con la idea. Lo que queremos, lo que necesitamos. También se coloca en fila india y creemos que si logramos la primera cosa, lo que vemos, tendremos todo lo que necesitamos. Sin embargo, luego resulta que llegas a ese lugar, que creías que era la cima y ves que la niebla te había tapado el final de la montaña y aún queda mucho por subir. 

¿Qué pasa cuando miras más allá e intentas ver los objetivos que están detrás de la primera en la fila india? ¿Qué pasa después del selectivo? ¿Después de la universidad, después del trabajo...? No me miréis a mí, no soy adivina. Si lo fuera, me habría tocado la lotería por lo menos. 

No sé lo que va detrás, nadie lo sabe. Qué será lo próximo que necesitemos, qué será lo próximo que nos deprima o lo próximo que nos alegre. Si lo supiéramos no tendría gracias. La vida necesita sorpresas. 

A mí, personalmente, sí que me ha causado algo de estrés, llamémoslo miedo, llamémoslo pánico agudo, llamémoslo X, el tratar de dilucidar qué vendrá después. Y lo único que lograba ver era años estudiando medicina para años trabajando de médica y eso, cuando no estás segura de si es tu trabajo ideal, no es lo mejor que puedes imaginar. 

Además, esta manía mía de pensar en la vida como una montaña que hay que escalar y cuya cima hay que alcanzar, me va a matar. Es una manía que me metió en la cabeza mi padre, si eso me disculpa. Tanto a mi hermano como a mí siempre nos ha dicho grandes frases para el recuerdo: Que hay que llegar a lo más alto; que nadie se acuerda nunca de los segundones, que hay que ser los mejores en lo que hagamos...

Mmm no soy madre pero estoy bastante convencida de que eso no es algo que se deba decir a un niño. Mi hermano y yo lo tomamos de manera completamente distinta. Él, que era el pequeño, ha optado a no intentarlo siquiera porque ve que no podrá ser el mejor en todo y, como ser el segundo no servía de nada, pues daba igual. Yo, que era la mayor, sí que me tomé sus palabras como ciertas y fui la primera y la mejor por mucho tiempo, en el colegio e instituto para ser más exactos, pero en la universidad era imposible, al menos para mí, ser la mejor en todo. Y, sí, hice como mi hermano y no intenté hacer cosas en las que sabría que no sería la mejor, porque eso sería como fracasar. 

Y, bien, muchos años siguiendo las enseñanzas de mi padre me han llevado a una forma de ser demasiado exigente conmigo misma, que nunca está contenta con nada, que no llega a valorar sus propios logros y que se sentía una decepción constante. Así que estoy aquí ahora para que tantos años escalando la puñetera montaña paterna sirva de algo y poder decirle al mundo que es una auténtica mierda. Hablo desde la experiencia, no se puede ser perfecto en todo, ni el mejor en todo. Y tampoco se puede ni se debe aspirar a serlo. 

Deberíamos hacer lo que quiera que hagamos porque nos gusta, porque disfrutamos con ellos. Y a lo mejor somos un asco haciéndolo, pero qué importa. Yo bailo fatal, pero es que me gusta mal. Lo que viene a ser el baile del "pato mareau" haciendo toda clase de movimientos raros y descordinados como el  aspersor o el caballito. Y sí, hago el ridículo o lo haré si bailo así delante de alguien, pero es muy divertido. 

Si lo hiciéramos todo para ser los mejores la vida sería una competición y el nivel de exigencia y de presión nos hundiría antes de empezar a vivir. No sería una vid, sería una escalada continua. Y eso, creedme, es completamente extenuante. 

Así que, chicas del selectivo, sin presiones. No voy a decir que vayáis al examen a pasárolos bien, pero vuestra obligación es hacerlo lo mejor posible, así siempre podréis estar orgullosa de vosotras mismas. Luego, el resultado depende de muchas cosas: de la suerte, del examen que hayan puesto, del profesor que corrija... pero si habéis dado lo mejor de vosotras, el resto ya es suerte. Lo mismo con todos. 

Si aprendemos, disfrutamos con lo que hacemos y nos esforzamos al máximo, ¿podemos decir que hemos llegado a la cima ya? Espero que sí, porque sinceramente, estoy muy cansada de escalar. 

Yo quería hacer una entrada útil, lo haré un día de estos, en plan "anamnesis para dummies" o cosas de aprender medicina. Pero me he puesto a hablar y se me ha ido el santo al cielo. Ha quedado bien como he ido hilando las ideas, si os digo la verdad yo solo me he puesto a escribir para hablaros de la primavera, el resto ha ido saliendo solo :)

5 comentarios:

  1. Hola, bueno viendo lo que decía tu padre yo tuve una vivencia parecida y que sigo viviendo mejor dicho, Querer ser alguien en la vida para que mi padre pudiese sentirse orgulloso de mi y sabes? aveces fracaso y otras veces no, pero mi meta principal es sacar la carrera adelante para ser un buen medico, un buen ser humano y mi padre diga, con mi descendencia he dejado asegurado mis enseñanzas en mi hijo, espero poder cumplirle a mi padre eso y no hacerlo pensar que dejo a un idiota en el mundo como su única descendencia, en fin... soy tu nuevo amigo.

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    1. Enhorabuena, eres oficialmente el primer lector varón identificado. Quizás es un dudoso honor, pero bueno, te doy las gracias igualmente por tu comentario :)

      No creo que tu padre pueda pensar que ha dejado a un idiota como única descendencia, quiero pensar que por mucho que nos exijan, ningún padre llega a pensar eso de sus hijos. Tú lo sabes mejor que yo, pero cuando tienes un niño sí quieres que lleguen lo más alto, que sean lo mejor posible pero sobre todo quieres que sean lo más felices posibles. Lo demás es accesorio.

      Estoy segura de que serás un gran padre, puede sonar un poco vano decirlo sin apenas conocerte. Sin embargo, lo creo así o puedo verlo por tus palabras.

      Gracias de nuevo :)

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  2. Hola de nuevo :)

    Me gusta la espontaneidad de tu entrada :)

    No hay palabras para expresar lo mucho que te entiendo.
    Escalar una montaña que no tiene cima no solo es agotador, frustrante y deprimente, sino que además es inútil. La vida se convierte en un trago amargo y sinsentido, uno se enfada con uno mismo y con el mundo, con lo cual no haces más que odiarte todavía más a ti mismo.
    Y además te llenas la mochila de tantas piedras que no puedes ni avanzar.

    En fin... Celebremos que estamos intentando quitarnos algunas piedras de encima :)

    Un beso :)

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    1. Hola! Iratxe me tienes abandonada :(... Es broma, no me hagas mucho caso que hoy he dormido poco :)

      Me alegro de que nos estemos quitando piedras metafóricas, aunque en mi caso depende del día. A veces, me siento como la canción del caballito de un paso pa'lante un paso pa' trás, una piedra menos, dos piedras más. Pero vamos mejorando.

      Besos ^^

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    2. ¡Que no, que no!
      En un tris te respondo al correo; es que he tenido una semana de locos, todo el día de aquí para allá.
      De abandonarte nada :P

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