No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

domingo, 15 de marzo de 2015

Te entiendo

Queridos lectores, 

Lo sé, os he tenido un poco abandonados y, encima, en el peor momento con una última entrada de tono melancólico. Tengo excusas, no tuve tiempo de escribir antes y el fin de semana lo pasé en casa de una amiga y no tuve tampoco ocasión de actualizar. Antes que nada, como suelo hacer a menudo, advierto a los lectores que hoy he dormido la friolera de dos horas y llevo unas dos semanas sin dormir más de siete horas del tirón bien dormidas. Así que vamos a decir que me perdonáis futuros errores de expresión.

En fin, tengo mucho que contaros y es tanto que no sé muy bien cómo explicarlo sin andarme demasiado por las ramas. El jueves volví a la psicóloga, que amor de mujer. Tiene que pensar que estoy un poco loca (aunque, claro, si no lo estuviera no necesitaría un psicólogo). Lo digo porque en la hora que duró me puse a llorar varias veces, pero siempre era como unos cambios emocionales exagerados. Estaba hablando contenta, animada sobre algo y, de pronto, el tema versaba sobre el punto X (patológico) y me ponía a llorar. Me gustó porque descubrí que mis lágrimas son como un detector de problemas mentales. Puede ser una herramienta útil.

Sin embargo, a pesar de haberme pasado una hora llorando, salí de allí insoportablemente contenta. Y es que, queridos míos, el tema X os diré que es, a riesgo de parecer poco original, mis padres. Más en concreto, mi madre y sus tendencias sobreprotectoras/histéricas. Y no lo digo yo, lo dijo la psicóloga que es una profesional. Para que os hagáis una idea, ¿habéis visto la película de Enredados o leído el cuento de Rapunzel? Pues yo soy una versión moderna, menos glamurosa y con una longitud de pelo normal (aunque me crece muy rápido). Mi madre me ha criado con la idea de que el mundo era peligroso y me ha aislado, en la medida de sus posibilidades, de él convenciéndome de que ni estaría segura ni nadie me querría si no era con ella.

Puede parecer una situación a la que cualquier persona, con una personalidad más adulta ya formada, se vería tentado a rebelarse. Mi problema es, sin embargo, que mi madre no usa la fuerza ni las órdenes para aislarme, porque yo me reboto contra las órdenes directas, eso no habría funcionado. Así que usa algo más efectivo, que es el sentimiento de culpa. Ella no me lo exige, pero yo veo que lo necesita y que sufre una ansiedad muy fuerte si me voy a algún sitio extraño o algo así, y yo sufro con ella y me siento culpable por ser la causante. Es un círculo vicioso en el que caí sin darme cuenta de pequeña, cuando era joven, inocente y no sabía lo que hacía, y del que intento salir ahora. De ahí, la mayoría de mis problemas y miedos.

No me apetece ahondar en el tema de mis miedos internos ni de mi madre. Pero sí entender por qué, a pesar de haberme pasado una hora llorando y sin encontrar solución ni consejo útil para solucionar mis problemas, salí tan contenta de la visita a la psicóloga. Y fue porque, por esa hora, me sentí comprendida. Así de simple. Sentí que alguien me entendía sin juzgarme, sin tratar de darme consejos que todavía no estoy preparada para aplicar, sin darme charlas sobre cómo estoy amargándome la vida por preocuparme más por el bienestar de mi madre que por el mío propio. Porque (sorpresa) yo soy consciente de todo eso. Sé que tengo un problema que me viene de mi madre porque ella ha proyectado en mí sus miedos e inseguridades y, desde pequeña, yo he intentado ser fuerte por ella y sujetar sus cargas para que no sufriera porque la veía más vulnerable. Me cargué con más peso del que mi infantil espalda hipotética podría soportar y eso me ha quebrado en parte. Pero lo bueno de las fracturas de tallo verde en niños es que no se terminan de romper (toma referencia médica).

Quiero decir que hay pocas cosas que me puedan decir o aconsejar que no haya pensado yo ya. Pero una cosa es que sepa que tengo que dejar de sentirme culpable o que entienda, racionalmente, que los nervios que siento al salir con gente no es un miedo mío, sino la ansiedad que siento al pensar que mi madre va a tener ansiedad. Y como soy consciente de ello, puedo ir controlándolo (aunque no lo parezca), cuando estoy bien tengo la fuerza necesaria para afrontarlo y empezar a romper el cordón umbilical al que mi madre se aferra. Lo que pasa es que, como todo el mundo, tengo mis días o épocas de sobrepresión y desgaste, y entonces me derrumbo con todo el peso del mundo que cargo sobre mis hombros.

Pero, por favor, volvamos a que lo único que necesitaba para sentirme bien, después de la entrada anterior en la que estaba empezando a temer por mi salud mental, era que alguien me escuchara e hiciera como que me entendiera. Porque parece simple, pero es terriblemente importante. Solo con eso, ya consiguió que me sintiera mejor, más normal porque pensé que no es que yo tuviera un problema interno en la construcción de mi cerebro, sino que lo que mis estados de ánimo depresivos son perfectamente comprensibles por toda la presión a la que me somete la ansiedad de mi madre y que es algo que podría pasarle a cualquier persona que estuviera en mi lugar.

¿Y qué hemos aprendido con esto? Sí, al menos, hagamos que mis problemas mentales tengan una moraleja útil. Para futuros médicos, psicólogos o persona en general, escuchar a la gente. Escuchadla. Muchas veces, solo necesitamos eso. Ni medicinas, ni consejos, ni remedios mágicos. No buscamos ayuda para llevar nuestras cargas. Tan solo una sonrisa de aliento que te diga: no te asustes, es normal. Ni siquiera tienes que esforzarte por entender si no puedes, porque es cierto que cuando te encuentras como receptor puedes no siempre compartir la visión del mundo con el locutor de la historia, pero puedes ponerte en su lugar y pensar "qué querría yo que me dijeran si estuviera aquí". A lo mejor es algo tan simple como confesar que, aunque no te ves en esa situación, puedes comprender lo que está sintiendo.

Porque, ¿os imagináis lo que es sentirse juzgado e incomprendido como un loco toda tu vida? Y es que hoy en día concedemos en término de locura tan a la ligera que es difícil poner la línea entre la verdadera locura y la desesperación.

Podéis llamadme presuntuosa si queréis, pero voy a suponer que todos vosotros habéis tenido algún problema alguna vez en vuestra vida. No hace falta que sea uno tan permanente en el tiempo como la ansiedad de mi madre, pueden ser exigencias del ambiente, padres poco comprensivos, problemas amorosos... Hay tantos. Pensad en aquella vez en vuestra vida en la que os quedasteis hundidos, desesperados, hartos del mundo y sus apósitos (aka humanos) porque, por más que lo habíais intentado, simplemente no podíais más, el peso de vuestra carga se había vuelto demasiado pesado y lo único que queríais era parar a descansar y recuperar fuerzas por un tiempo antes de emprender de nuevo la marcha.

Imaginémonos ahí, en mitad de una carrera por el desierto, sedientos, hambrientos, cansados, cubiertos de polvo, con la espalda destrozada por la mochila que lleváis. ¿A que no necesitaríais que en ese momento alguien se acercara a decir "no seas quejica, tu mochila no es para tanto"? ¿A qué le meteríais la zapatilla en la boca? (Me pongo un poco más irascible cuando no duermo) Se agradece mucho más que alguien simplemente te sonría y te diga que es normal estar cansado y que no pasa nada si necesitas descansar un rato, todo el mundo necesita pausas de los problemas de vez en cuando, lo importante es que después vuelvas al camino con las fuerzas renovadas.

Y cada persona tiene su carga, su mochila. Es diferente para cada uno y el peso cambia para cada uno. No podemos juzgar a la ligera las cargas de los demás porque no tenemos su espalda y no sabemos cómo estaríamos nosotros en su lugar.

Espero que mi metáfora os haya aclarado algo y no solo os haya recordado a esos días en los que os da por llevar un libro de texto de los gordos a clase.

Veis, al final los humanos somos complejos en nuestra simplicidad. Nos empeñamos en buscar soluciones y complicarnos la vida, cuando lo que necesitamos es algo tan simple como encontrar a alguien que nos escuche y nos entienda.

Bueno, eso también puede pasar, pero siempre es mejor hablar con alguien. 

A mi el blog me ayuda mucho con eso porque, aunque me sienta incomprendida por el mundo en general en esos días oscuros en los que no ves con claridad y te parece que todo está mal, puedo sentarme con mi mantita y mi té calentito y hablar de manera inconexa de mis sentimientos imaginando que alguien me entiende. En vuestro caso, si alguien lo necesita, ya sabéis, yo estoy dispuesta a escuchar o leer :)


PD: Quiero saber qué es de vuestras vidas, que me tenéis abandonada. ¿Qué tal el examen Roberto? Espero que bien.

PD2: después de salir de la psicóloga estaba tan contenta que me fui a la Feria del Libro de ocasión, me compré 10 libros (sí, me pasé pero se me juntó la alegría con los libros *.*) y me perdí de vuelta a casa. Soy un desastre, lo sé. Pero llegué yo solita... pidiendo indicaciones xD.

Besos a todos ;)

5 comentarios:

  1. Cómo me gusta leerte :)
    Sobre todo para enterarme de que estás contenta y de que te has comprado 10 libros del tirón (sinvergüenzaaa ¡yo también quierooo! :P)
    Y, por quincuagésima vez.. te entiendo :)

    Un beso, guapa :)

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    1. jejeje sí, los libros me pierden, culpable.

      Ya sé que tú me entiendes, pero a veces necesitas que te entiendan personas importantes de tu entorno, ¿comprendes? y cuando no lo hacen y te miran como si fueras un poco bicho raro pues te sientes algo frustrada. Así que me vino bien lo de la psicóloga solo por la mirada de comprensión. A veces, no se necesitan ni palabras, solo un asentimiento en el momento justo.

      Pero gracias por entenderme y por leer y por estar ahí y seguirme cosa que siempre me sorprende dado la de tonterías que digo :D

      Muchos besos!

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    2. A mí eso me pasa mucho con mi hermana. Es más pequeña que yo, y somos polos opuestos.
      Muchas veces siento que ella tiene todo lo que yo quiero y por mi personalidad, más indecisa, tímida... no puedo tener.
      Y me frustra. Mucho, Es una mierda de sentimiento,

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  2. Hola Laura, una disculpa por haberme desaparecido y haberte dejado abandonada, pero te dire que aveces me vienes a la mente y a pesar de que no te conozco por foto, me imagino como podrias ser fisicamente y digo a mi mismo, ¿Que estara haciendo mi amiga Laura? El sabado precisamente te recorde y me imagine que a la mejor estabas cuidando niños cosa que me equivoque por que estuviste donde tu amiga, en fin, sobre todas las cosas como amiga estas de vez en cuando en mis pensamientos y te confirmo que eres parte de mi mundo (en el sentido de que existes para mi y entras en el), ¡Alguien se acuerda y piensa en ti en México!

    Lo del examen de embriologia, ¿Que crees? La Dra. Cruz no me lo aplico y se ha pospuesto (no hay fecha para hacerlo) ya que la Dra. Cruz anda muy ocupada en sus cosas y me dijo que no me preocupara, que a si me daba tiempo de estudiar mas ya que me va a preguntar todo el libro de Moore en un solo examen... Oh dios mio.

    El fin de semana pasado fue un puente largo (Entiendase dia festivo el dia Lunes y se agarran entonces 3 dias libres) y me dio una pereza tremenda agarrar los libros, te juro que desde el viernes en la tarde que llegue a mi casa, no volvi a ver la mochila hasta el lunes en la noche que decidi abrirla para sacar una pluma, por supuesto me entro la culpabilidad ya que yo no tengo tiempo para desperdiciar y recorde que estaba estudiando medicina, pero... ¿Nunca te ha dado ganas de olvidarte de todo y hacer lo que hacias antes?

    Yo la epoca que mas amo es la edad media, me hubiese gustado vivirla pero no en este planeta, yo estoy seguro que existen planetas ahora mismo que estan en esa misma epoca y si tienen criaturas magicas como dragones, duendes, etc. A lo que voy es que ese fin de semana largo estuve jugando un juego llamado "Skyrim" en mi computadora y por eso me entretuve todos esos dias, vuelvo a recordar que me senti culpable al final del lunes en la noche...

    El viernes encontre una oferta especial en Spotify, me cobraban 3 dolares por 3 meses de servicio premium y decidi meter los datos de mi tarjeta de credito, a mi siempre me habian dicho que no diera esos datos por internet pero la oferta se veia tentadora y pues ahi estoy probando el servicio, se escucha la musica bien y hasta ahora ya me hice una lista de un poco mas de 300 canciones.

    El domingo mi papá vino de la capital a visitar a la familia, hace tiempo que no lo veia (algo a si como 3 meses) y todo fue normal, estuve un rato con el.

    Te conte todo lo que hice este fin de semana.

    Ahora, comentando relacionado a tu publicacion, Me recuerda a una pelicula aunque en este caso vamos un poco mas extremos, ¿Has visto la de Carrie? Bueno yo vivi una experiencia con una chica parecida a la protagonista de esa pelicula, Su madre era sobreprotectora con ella y no la dejaba salir a solas conmigo, esto sucedio recien hace 6 meses y creo que yo al final no aguante todo eso y decidi terminar la relacion con ella, siento que yo no la pude comprender pero ella ¡No hacia nada para ser un poco mas independiente!

    Todos somos sobreprotegidos por los padres en cierto sentido pero, de ahi que no te dejen salir del cascaron siendo ya mayor de edad, es otra cosa, en fin Laura espero que todo vaya a mejorar y recuerda que llorar es bueno, Voy a seguir pendiente de tus publicaciones, ¡Animo!

    Tu amigo, Roberto.

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    1. Vaya que lástima lo del examen :/ aunque, sí, por lo menos tendrás más tiempo para estudiar. Yo también me estudié el Moore jaja, la medicina traspasa fronteras.

      Qué casualidad, el Skyrim es el juego favorito de mi hermano, así que sí, lo conozco. No te sientas mal, todos tenemos nuestros fines de semana de desconexión, son hasta cierto punto, necesarios para poder con tanto estrés. Estar siempre al 100% es físicamente imposible.

      Con lo de esa chica, no sé qué decirte Roberto porque tampoco la conozco, no puedo ponerme a comparar casos. Yo intento, en la medida de mis posibilidades, romper esa dependencia de mi madre, lo que pasa es que ella juega con la carta de la culpabilidad y soy demasiado buena persona como para lograrlo siempre. De todas formas, los intentos están ahí. Hay que comprender que no todas las personas son igual de fuertes o determinadas, a unas les cuesta más romper el cascarón que a otras.

      Que no te digo nada porque la dejaras, es tu decisión. Pero sí que voy a ponerme un poco en su lugar y decir que, a veces, es más difícil de lo que la gente cree el romper una dinámica que ha estado establecida toda una vida. Pero hay que intentarlo, eso sí.

      Claro que todos tenemos nuestros problemas con los padres, a veces es como si los padres estuvieran solo para eso, y cada persona los resuelve a su manera y a su ritmo. ¿Qué le vamos a hacer? Si todos fuéramos iguales el mundo no tenía gracias.

      Gracias por pensar en mí desde México, yo también presumo de amigos internacionales por aquí ;)

      Besos :)

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