No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Un día bipolar

Queridos lectores, 

Hoy ha sido un día de esos raros en los que empiezas riendo y terminas llorando. 
Bipolaaar...

El caso es que el día ha comenzado con un madrugón de cojones, no lo dulcificaré. No he dormido mucho porque tenía que coger el autobús para ir al hospital y, como suelo ir en coche con una amiga a la que pagamos gasolina, pues no sabía cuánto le iba a costar en verdad llegar, a pesar de lo que dijera internet. Y me he pasado la noche soñando que perdía el autobús... -.-'

A pesar de eso, el día ha empezado de manera prometedora porque tenía dos comentarios en el blog sobre una bonita historia de amor y, adivina qué Roberto, yo tengo lectores de Indonesia (porque me lo dicen las estadísticas de Blogger) y claro, me he puesto ha pensar si no sería bonito que os reencontrarais por mi blog o por internet, en fin, ya sabes, me monto mis historias mentales. 

En las prácticas, he asistido a mi primera operación del año de cirugía torácica, han sacado una radial, olía a quemado y, sí, la verdad, me recordaba a mi pueblo con las herramientas de mi padre y eso. Además, los cirujanos eran unos cachondos mentales y me he reído mucho. Así que la primera parte de la mañana me la he pasado partiéndome de risa. Sé que no es una gran imagen que dar en un quirófano. Yo respetaba a la pobre mujer que estaba siendo operada, pero es que los chistes malos me hacen demasiada gracia. 

Por ejemplo, cuando después de dos horas de pie me he sentado en la silla del anestesista porque no había nadie y al verme sentada me ha preguntado si iba a estar ahí todo el rato y yo he empezado a divagar sobre si llevaba todo el día de pie, solo me quería sentar un rato, pero bueno en verdad es que soy una quejica (le he dicho) ahora mismo me levanto, en cuanto empiece la cosa. Gran discurso. El hombre se ha ido (temiendo por su vida, seguramente) y Ada me ha dicho: "podías simplemente haber dicho que era solo hasta que empezaran".... Mmm podría, pero no hubiera sido tan divertido. Luego estaba el cirujano que se quejaba de necesitar la tarjeta de identificación hasta para ir a mear, qué genial. 

Pero, todo lo bueno tiene un final, y cuando en psiquiatría me han puesto un documental sobre el duelo en el que salían, sobre todo, padres hablando de la experiencia de perder a sus hijos, las vivencias y últimos momentos de esos seres queridos... pues me he puesto a llorar, sin querer, pero sin poder evitarlo. Soy demasiado sensible. Y, al final, pues me ha pasado lo que me suele pasar y es que, en cuestión de llorar, soy como una papa Pringle "cuando hago pop no hay stop". He llegado a casa y seguía llorando. Ya sin motivo, ¿quién necesita motivos cuando puedes llorar para perder líquidos?

Solo que he acabado encontrando motivos. Sí, he tenido una recaída en mi ánimo deprimido T.T. No sé cómo explicarlo, yo no estoy bien, no sé por qué ni cómo arreglarlo. Desde luego, no estoy así por gusto ni lo hago a propósito. No es solo el llanto sin motivo, es la angustia, el nudo que se me pone en el estómago, las náuseas, el malestar en general... 

El seminario de psiquiatría de hoy iba sobre una mujer con un trastorno ansioso-depresivo. Había tenido una infancia complicada con una madre depresiva, lo que la había obligado a cuidar de su madre desde pequeña, a soportar una carga que no le corresponde a una niña, a ser más fuerte de lo que estaba preparada. Pero, al mismo tiempo, y aunque se sentía obligada a ser fuerte por su madre, su padre era demasiado exigente,  demasiado autoritario con ella, haciéndola sentir pequeña, débil, inútil. Ese desequilibrio de sensaciones entre la obligación de ser fuerte y la necesidad de ser débil la acompañó toda la vida, condicionándola. Se casó con un hombre que se parecía a su madre, porque estaba acostumbrada a proteger a la gente y se sentía útil pudiendo cuidar de un carácter más débil. Al final, su marido se metió en líos financieros que terminaron mal y acabaron con la paciente pidiendo ayuda a su padre, lo que le recordó a su infancia de mediadora entre sus progenitores, la dinámica entre ser fuerte y débil... y pudo con ella, ocasionándole el trastorno en cuestión. 

En el quirófano, lo estaba hablando con Ada y uno de los cirujanos nos ha preguntado. Cuando le he dicho que se trataba de una paciente ansiosa-depresiva sus palabras han sido: bah, fluoxetina y un par de bofetadas. ¬.¬'

Creo que las enfermedades psiquiátricas están demasiado estigmatizadas en el mundo moderno. Una persona no se encuentra deprimida por placer, ni sufre porque sí. Los médicos de hoy en día podemos explicar por qué se produce una diabetes o por qué se padece de hipertiroidismo, pero todavía no comprendemos del todo las enfermedades psiquiátricas y no aceptamos aquello que no entendemos. Tememos aquello que no entendemos. Cuando el otro día hablaba de mi locura, no es pensar en la vida amorosa de los cisnes lo que me preocupa, sino sentir que tengo un problema que no puede explicarse con hormonas o células y que la gente lo atribuirá a mi propia voluntad y no a un proceso orgánico. 

Ya he intentado todos los trucos, lo de sonreír para engañar a la mente, me he dado todas las charlas motivadoras, he distribuido el tiempo en escribir y estudiar, he hecho ejercicio para liberar endorfinas... Puede que sea una cosa de la mente, pero no es tan simple como pensar en cambiarlo. Eso solo es el primer paso. Vale, me he dado cuenta de que tengo "pensamientos patológicos", de que soy demasiado protectora con algunas personas, de que no tolero bien que la gente quiera ayudarme a mí porque me hacen sentir más vulnerable, tengo sensación de angustia y desasosiego, tengo miedos irracionales... y sé que son malos, obviamente, querría cambiarlos, preferiría no tenerlos, pero están ahí. Y los días en los que me levanto con fuerzas, pues puedo tomar toda mi voluntad, concentrarlos en esa zona del centro de mi pecho que me oprime y esforzarme en superarlos y "expulsarlos" de mí, vencer ese miedo, esa angustia. Pero luego están los días en los que la situación me supera o en los que algo nimio o sencillo, tan tonto como tomar una decisión, pues me abruma tanto que no puedo seguir conteniendo esas emociones negativas y, entonces, me ganan la partida. 

(Sobre tomar decisiones, me apetece poner este fragmento de un relato japonés, que no tiene mucho que ver, pero me lo estaba leyendo y es bonito)

"Para escapar a esta maldita suerte"- pensó el sirviente-, "no puedo esperar a elegir un medio, ni bueno ni malo pues si empezara a pensar, sin duda me moriría de hambre en medio del camino o en alguna zanja; luego me traerían aquí, a esta torre, dejándome tirado como a un perro. Pero si no elijo..."  Su pensamiento, tras mucho rondar la misma idea, había llegado por fin a este punto. Pero ese "si no elijo..." quedó fijo en su mente. Aparentemente estaba dispuesto a emplear cualquier medio; pero al decir "si no..." demostró no tener el valor suficiente para confesarse rotundamente..." Rashomon, Ajutagawa.

No lo hago a propósito. No quiero llamar la atención o hacerme la víctima. A lo mejor a alguien que lea esto podría parecérselo, pero realmente, si lo piensas, lo estoy escribiendo por el bien de mi paz interior y porque quiero dejar constancia de que las enfermedades psicológicas son más graves de lo que la gente piensa. Pero yo esto soy incapaz de decirlo a alguien, aunque necesite ayuda o me esté muriendo por un abrazo, no lo diré porque no quiero ser una carga. 

Supongo que algunos de los que leeréis esto estudiáis medicina o sois médicos y, en fin, más allá de lo que me pase a mí, si es algo patológico o meramente mi forma de ser deprimente, lo que sí quiero decir es que cuando una persona tiene una enfermedad psiquiátrica necesita un apoyo extra. Porque la sociedad te comprende si tienes HTA o te apoya si tienes cáncer, pero se apartarán de tu camino si tienes esquizofrenia. Y al final es una enfermedad como cualquier otra, que no puedes controlar, que no puedes evitar. Porque no te levantas un día y piensas: "hoy, para darle emoción al asunto, voy a sufrir un ataque de ansiedad". Porque a la carga de estar enfermos, de encontrarse mal y deprimidos, tienen que añadir el peso de sentirse como unos quejicas o victimistas segúb la sociedad. Y su problema puede ser puramente psicológico y solucionarse con hablar o, quizás, hay un mogollón de neurotransmisores implicados y no hay más. 

Porque cuando hay una causa se le culpa de todo, culpa a las hormonas, a los neurotransmisores, al tabaco... pero cuando no se sabe la causa, lo fácil es culpar al enfermo. Que digo yo, ¿qué culpa tendrá el pobre? Ya tiene bastante con estar enfermo. 

O las depresiones, como médicos, veréis montones de depresiones, porque a veces es algo normal que acompaña al proceso de aceptación de cualquier otra enfermedad crónica o grave y os diré una cosa, cuando una persona está deprimida, muy deprimida, a veces no quiere soluciones, no necesita consejos que le parecen vacíos e inaplicables, ni palabras de aliento que es incapaz de asimilar, solo quiere sentirse comprendido. Aunque la otra persona no lo entienda, eso es lo de menos. Solo que alguien se detenga para estar a su lado y le sea sincero, puedes decir que no tienes ni idea de cómo se siente, pero sabes que lo está pasando mal y respetas su dolor, y le das el tiempo que necesite. Solo eso. Hacerle saber que no está solo puede ser suficiente. 

Así que, queridos lectores, espero que no, pero si alguno de vosotros está teniendo un mal día, una mala semana o una mala vida y comprende lo que quiero decir, si os sentís solos, desesperanzados, asustados, nerviosos.... pues sabed que no estáis solos, que hay alguien en el mundo que os entiende. Y, aunque el mundo no se detenga, y siga girando y girando, podemos tomarnos unos segundos para cerrar los ojos, respirar y volver a intentarlo. 

Mañana será otro día.... y tengo sueño ;)

2 comentarios:

  1. Hola Laura, como estas? Muy bien espero.

    Todos tenemos dias bipolares, nadie esta excepto de vivirlos, yo el dia de ayer estaba un poco triste y desilusionado conmigo mismo, ¿por que me sentia a si? ahi te va.

    En la primaria y secundaria yo fui un alumno regular que sacaba un 7 u 8 y para mi eso era mas que suficiente, yo era feliz con pasar las materias y no reprobar, pero eso cambio radicalmente cuando entre a la preparatoria, yo necesitaba tener un promedio mayor a 9 para ser considerado para entrar a la carrera de medicina, me propuse como meta poder pasar todas las materias con sobresaliente, vino el primer semestre y saque 8.2 en general, yo me senti triste pero algo me motivo (Ben Carson) ya que curiosamente vi su pelicula llamada "Manos milagrosas" y me entraron unas energias tremendas de superacion, vino el segundo semestre y empece a mejorar notablemente, de un 8.2 pase a un 9.8 en promedio general y me volvi el mas aplicado de mi clase superando incluso a las personas que yo creia que eran genios.

    Todos los 6 semestres que estuve en la preparatoria, estuve yo sacando mas de 9 y mi record fue un 10 perfecto en el 5to semestre, sali al final con 9.8 de la preparatoria y presente examen de admision para la facultad de medicina aqui en mi ciudad, afortunadamente para mi (ya que en mexico vivimos un sistema de corrupcion hasta en el sistema educativo) pude quedar seleccionado con 1567 puntos, el minimo para quedar era 1480 y el maximo era de 1600, quede en el lugar numero 6 a nivel estatal y me mandaron automaticamente al primer grupo de medicina que iba a iniciar ya que como somos tantos los que solicitamos entrar, dividen los primeros en varios grupos (de 3500 que solicitan entrar, solamente se quedan 150) para que unos inicien su semestre de medicina en septiembre y otros en febrero.

    Volviendo a mi tema, inicie el semestre con conocimientos pero algo se me empezo a dificultar mucho en la carrera, una materia que desde el punto de vista logico uno podria decir que es facil pero al menos para mi no lo fue, Esa materia es la llamada embriologia, reprobe la materia en el primer semestre y ahora tengo que rendir un examen extraordinario para poder quedar limpio sin deber materias.

    Me tenia triste que yo al haber sido de los mejores de mi generacion, en medicina yo no era nadie ya que mi promedio volvio a ser el de la secundaria, empezaba a sacar puro 7 y 8, con suerte un 9 y ningun 10, yo siempre me esfuerzo, me pongo a leer los libros, me pongo a ver videos en youtube, presentaciones en slidershare y no puedo superar mi promedio, no puedo volver al promedio de antes.

    Mañana tengo el examen extraordinario de embriologia y apesar de estar preparado para el, siento miedo ya que si lo repruebo, voy a tener que esperarme un tiempo para volver hacerlo, es por eso que ayer estuve triste, yo necesito aveces hablar con alguien pero no le tengo la confianza suficiente a las personas que me rodean, es por eso que te cuento a ti lo que me pasa.

    Confio en ti por que se que el anonimato me da confianza de contarlo aunque se que en el google+ esta mi foto pero no importa, ya que la cuestion es que no te conozco y no te tengo enfrente a si que eso es el valor que me da a hablar estas cosas.

    Tu amigo de México, dulces sueños.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Roberto!

      Lo primero, mucha suerte mañana. Te entiendo perfectamente, yo siempre fui alumna de sobresaliente y en medicina di un giro importante. Tuve que acostumbrarme a pasar de 10 en todo a 7-8 o, en otros casos, meramente ir aprobando. Pero, amigo mío, estamos en Medicina! No sé cómo es el sistema en México, pero aquí en España todos la conocen como la carrera más difícil del mundo. Y está bien que sea así. Nosotros no solo nos enfrentaremos a exámenes o pruebas, nuestros test serán los más difíciles del mundo porque de ellos dependerán vidas o, si no queremos exagerar, por lo menos sí que dependerá el bienestar de nuestros pacientes.

      Así que te voy a decir lo que pienso y, sinceramente, reprobar algún examen no solo es normal, sino también recomendable. Y pensarás que estoy loca, pero es así. Somos personas antes que nada, antes que médicos. Las personas cometen errores, eso pasa ahora y nos pasará siempre. Y, en cierto modo, hemos de acostumbrarnos a fallar de vez en cuando porque si no saboreamos en alguna ocasión en malestar del "fracaso", si no cometemos algún error de vez en cuando, terminaremos por olvidar el valor de acertar. Pensaremos que es algo que simplemente se nos da, que es algo simple, cuando en la vida no es así. Y, míralo así, mejor fallar en un examen ahora que no aprender algo bien y fallarlo en una consulta de verdad.

      Bueno, y todo esto te lo digo porque me lo he dicho a mí misma. Yo también he reprobado este año el primer examen de mi vida. Me sentí fatal conmigo misma al principio, pero empecé a pensar así y a decirme que cometer errores solo demuestra que soy humana.

      Pero, a parte de eso, estoy segura de que mañana te irá muy bien :) Procura no ponerte nervioso (es algo que todo el mundo dice, pero luego es casi imposible de cumplir)

      Me alegra que confíes en mí y puedas hablar conmigo. Aunque tengas tu foto en el perfil, no creo que vaya a México por el momento. Ya sabes que puedes hablar por aquí de lo que quieras cuando quieras. A mí me hace feliz leer tus comentarios y las historias sobre hamsters y piratas :D

      Mucha suerte mañana. A por todas! ;)

      Tu amiga de España :)

      Eliminar