No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

martes, 12 de mayo de 2015

Síndrome de Perséfone

Queridos lectores, 

Estoy en racha de entradas. Hoy se me ha ocurrido una gran idea. Deja paso Freud porque he llegado yo. Le he puesto nombre a un nuevo síndrome. El síndrome de Perséfone.

Antes de entrar en detalles del cuadro de dicho síndrome, os contaré brevemente la historia de Perséfone, quien era una diosa griega, hija de Deméter. Su madre era una diosa un tanto controladora que la tenía atada en corto y la mantenía protegida del mundo como si de una delicada flor se tratase. Aunque no lo suficiente, teniendo en cuenta que acabó siendo raptada por Hades, quien la obligó a convertirse en su esposa. Solo que, como Deméter era la diosa de la naturaleza, cuando su hija no estaba con ella perdía las ganas de trabajar y el mundo se sumía en el invierno más crudo, así que se decidió que Perséfone pasaría 6 meses con su madre y 6 meses con su marido. 

Imaginemos que su madre, Deméter, era una diosa sobreprotectora que no la dejó crecer emocionalmente porque la trataba como un objeto que se pudiera romper en cualquier momento. Pensemos que siempre la trató como una niña y Perséfone no aprendió a tomar decisiones, nunca maduró y se convirtió en una persona con cierto rasgo dependiente, no porque tenga un trastorno de personalidad dependiente, si no porque nunca ha aprendido a ser autosuficiente. Y terminó con un marido que ocupó el trabajo de su madre convirtiéndose en su nuevo punto de referencia. 

Claro, la diferencia aquí es que Perséfone no se casó voluntariamente, pero incluso así creo que esto es algo que ha pasado y pasa históricamente. ¿Conocéis el termino "histeria"? Se comenzó a usar el el siglo XVIII-XIX para referirse a un trastorno propio de mujeres (de ahí que histerectomía se parezca, la histeria hacía referencia al útero) que sufrían de ansiedad y otros problemas. ¿Por qué? Porque habían sido criadas en familias sobreprotectoras o demasiado ejecutivas que no les había permitido crecer como personas y, luego, se habían visto obligadas a casarse con alguien igual. El resultado era que nunca llegaran a ser independientes, esto causaba frustración, que derivaba en ansiedad que ya se proyectaba según la mujer. 

Esto en aquello siglos en los que las mujeres no teníamos ni voz ni voto es algo más fácil de imaginar, pero sigue pasando. La única diferencia es que ahora las mujeres con el síndrome de Perséfone no son forzadas a casarse con este tipo de hombres sino que ellas mismas los eligen porque están acostumbradas a que sus padres gobierne su vida y sin este gobierno se quedan perdidas, a la deriva. Así que, inconscientemente, buscan una figura que ocupe esta posición de gobierno. 

Puede parecer extraño a una persona que valore su libertad, ¿por qué buscarte un nuevo carcelero cuando puedes escapar de la jaula? 

Pues a esto lo llamo el "Complejo Rapónchigo" (que es el nombre original de Rapunzel y me hace más gracia). Cuando has pasado toda tu vida en una torre, aislada del mundo, con una visión lejana de lo que es y escuchando que es un lugar peligroso e inhóspito... no siempre estás dispuesta a salir a él. Y no vale que llegue tu príncipe azul y te grite para que le lances la melena y te pida que cabalgues con él hacia la puesta de sol porque, de nuevo, estás basando tu libertad en encadenarte a otra persona. 


No, estás en una torre, con una ventana y es todo lo que has conocido. Tienes dos opciones: tumbarte mirando al escaso cielo que se ve desde tu ventana y decirte que ese bonito paisaje es todo lo que necesitas, porque te sirve con ver el mundo desde ahí, no necesitas estar en él para saber cómo es, porque en tu torre estás protegida, a salvo y no tienes grandes emociones, pero tampoco grandes peligros y vives bien. Así que puedes aferrarte a esa comodidad o puedes encontrar la manera de lanzarte desde una torre inexpugnable y llegar a tierra. 

Quizás pensaréis que es mucho mejor lanzarse al aire desde la torre, ¿no? salir al mundo, vivir la vida de verdad y no limitarse a mirarla desde la distancia. Pero la verdad es que hay mucha gente que vive en una torre toda su vida y vive feliz. Os sorprendería. Porque, por si alguien necesita al pista, todo esto es metafórico, la torre son las cosas que nos esclavizan, que nos atrapan y nos aíslan, vale, en mi caso son mis padres y mis propios miedos generados, pero cada uno que inserte a su gusto. 

Como decía, desde que le he cogido afición a la psiquiatría y voy por el mundo psicoanalizando a la gente, me he dado cuenta de que hay muchas personas así. Que han vivido siempre en su torre, por su familia, por su propia personalidad y, cuando llegó el momento de independizarse o tuvieron la oportunidad de salir de su torre, la cambiaron por otra. Lo peor no es estar atrapado, a pesar de lo que podáis pensar, porque si no eres consciente puedes vivir ahí y hacer de tu cárcel tu hogar. No, lo peor es estar atrapado y ser consciente de ello. 

Es entonces, cuando abres los ojos y te ves rodeada de barrotes cuando comienza la histeria. 

El problema es que tanto Perséfone como Rapunzel consiguieron salir de su prisión yéndose con un príncipe o dios el Inframundo (a elegir) y eso me hace pensar que no llegaron a ser libres, solo cambiaron una prisión por otra. No digo que el amor sea una prisión, pero cuando has pasado gran parte de tu vida sometida necesitas un tiempo para encontrarte a ti misma o corres el riesgo de dejarte llevar por esa nueva corriente de aire a la que te aferras. 

Y, sin embargo, hay una gran diferencia entre Perséfone, Rapunzel y el resto de personas que vivimos hoy en día. Y es que no somos diosas, ni princesas, pero tampoco formamos parte de una mitología misógina ni ambientadas en una época medieval. Nosotras (y hablo en femenino porque esto es algo que afecta mayoritariamente a las mujeres) tenemos la suerte de vivir en una época en la que ya podemos ser libres. Cierto es que seguimos teniendo algunos obstáculos que superar, que la sociedad sigue siendo patriarcal, que sigue habiendo demasiados casos de maltrato, que hay todavía culturas que maltratan y desprecian a las mujeres. Pero ahora tenemos una oportunidad, una que no ha existido en épocas anteriores, una por la que muchas mujeres murieron. 

Ahora, y este es nuestro problema, nuestra cárcel no son los padres autoritarios ni los maridos o parejas, somos nosotras mismas. Hablo sobre todo por mí, que conste, me he dado cuenta de que el mayor obstáculo hacia la felicidad muchas veces es uno mismo y esta manía que he cogido de cargarme con la culpa del mundo o de hundirme por un soplo de aire.

Elegimos nuestra prisión, elegimos encerrarnos, elegimos lanzar la llave, mirar por la ventana y dedicarnos a suspirar por estar encerradas. Quizás es algo presuntuoso por mi parte hablar en plural, así que lo voy a personalizar. Cuánto mejor no hubiera sido si hubiera empleado la energía y el tiempo que me he pasado quejándome de mi vida y llorando por lo que no me gustaba, en vez de esforzarme en cambiarlo. 

Y, sí, el problema es que hay cosas que nunca podré cambiar, como las neuras de mi madre o algunas cosas de mi pasado, pero cómo las afronto sigue dependiendo de mí y eso sí puedo cambiarlo. Esta mañana iba pensando que la vida viene a ser como un programa de cocina en la que te dan unos ingredientes y tú tienes que hacer el mejor plato posible con ellos. Y te pueden tocar tomates podridos o algo no demasiado fresco, eso no puedes cambiarlo, pero puedes sacar el mejor partido posible a esos ingredientes... a esas situaciones, ¿comprendéis?

Me doy cuenta de que la vida es muy corta y ya estamos sometidos a demasiadas cosas que se escapan a nuestro control como para torturarme a mí misma con todas las cosas que podrían haber sido pero no fueron, con todo lo que podría ser pero no sé si podré ser. Soy lo que soy, estoy donde estoy y quizás no es el mejor lugar, ni me mejor momento. Pero no existe un aquí y ahora perfecto, existe este, el que tenemos y no va a cambiar por mucho que lloremos. 

Ahora mismo me estoy riendo porque por mucho que haya aprendido la lección teórica sé que voy a seguir teniendo miedo. Mierda, es que la vida da miedo porque es grande y no sabes lo que va a pasar o en qué momento la vas a fastidiar, hay tantas cosas que pueden salir mal. Pero también tantas que pueden salir bien que por pasarte la vida temiendo actuar nunca llegas a vivir. 

Recuerdo para mí: mi lección pendiente es aprender a vivir. 

Así que sí a todo lo que he dicho, intentaré reencontrarme con esta súbita motivación la próxima vez que no sepa qué hacer conmigo misma. 

Ah, y recordad, si alguna vez os rapta el dios del Inframundo y os lleva con él, no probéis la fruta u os tendréis que convertir en su esposa, yo os he avisado ;)

1 comentario:

  1. Extrañaba volver a leerte, pasaron muchos días. Tendría que estar estudiando, el Martes tengo un parcial y no puedo perder tiempo. Pero he visto que has publicado estas dos lindas publicaciones que imposible dejarlas pasar así como así nomás.

    Cuanta relación entre ambas publiaciones, con muchas metáforas y reflexiones. Sabes? También pienso que has aprendido mucho la parte teorica, pero espero con todo mi corazón que lo lleves a la práctica de a poco. Y puedas darte tu propio autoabrazo y seguir adelante.
    Aunque capaz tirarte de esa montaña o de esa torre que no te deja muchas veces continuar.

    Había escrito más sobre la cárceles de las que hablas, sobre la mujer, sobre los derechos, sobre la libertad, sobre que a veces me siento rapuzel o esa persona parada en la mitad de una montaña sin ver bien si le gusta o no lo que mira. Pero termine borrando todo, y tal vez eso hay que hacer a veces. Borrar nuestras quejas, llevarlas a la práctica, accionar, ejecutar, luchar por que no hayan más de esas carceles, luchar por salir de donde no queremos estar, saltar, volar, hacer lo que nos gusta, no perder el tiempo.... luchar.

    Hoy voy a elegir no quejarme y luchar. Luchar por no sentirme Rapuzel o Pérrsefone- Luchar por mi, los que estan y los que no estan.

    Si las cosas no son, es porque no deben ser. Pero a veces las cosas que son es porque nosotros no hacemos nada para cambiarlo.
    Y sabes que? Tal vez un día no puedar estar en este mundo para hacerlas y vas a creer que has perdido la vida en algo que jamás vas a hacer con pasion y a eso le llamo un PROBLEMA. No hagas de tu vida un problema.

    He visto gente morir, he visto gente vivir gracias a un milagro, he visto gente salvarse sin entender el porque, o ver a niños abusados por sus padres y escuchados de sus boquitas esa historia que no todos quieren escuchar... he trato de salvar a alguien querido mio y aun así que se fuera a otro mundo. He visto suplicar, he visto la pobreza, he enseñado a mayores y a niños sin recursos pila de cosas utiles. He visto salvar a gente que no lo merece. Muchas de esas personas eligieron cambiar, muchas tuvieron que hacelo, otras no pudieron porque ya no hubo tiempo y se que les hubiera gustado decir como hacer algo más y tantas otras no pueden cambiar su realidad porque no tienen opciones.



    Vos si podes cambiarloo. Estas viva. Y no entiendo el porque no mandas la medicina a otra parte y empiezas a hacer algo por ti. Eso que quieres hacer y que no puedes porque no quieres saltar.

    Un abrazo grande

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