No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 10 de junio de 2015

Ley de Murphy en exámenes:

Queridos lectores, 

Menudo día el de hoy. Sé que os tengo un poco abandonados en esta época de exámenes, pero mis pobres neuronas no dan para más. E intento escribir siempre que llego de un examen, pero siempre me pasa lo mismo; que estoy tan cansada que no puedo escribir dos oraciones con sentido.

El día de hoy no ha sido mucho mejor. Sin embargo me ha servido para comprobar que soy la prueba empírica de la Ley de Murphy y es que, si algo puede salir mal, a mí me saldrá peor.

Admitámoslo, hay gente con suerte y otra menos afortunada. Y, claro que para un examen o prueba lo más importante es trabajar y estudiar, pero...em no solo... la suerte es muy importante. Para demostrarlo, estoy yo. La historia va así:

- Para el examen en el que digan que se repiten muchas preguntas tipo test y es útil mirarse exámenes de años anteriores y yo decida que sí, emplearé tiempo en mirar exámenes y no haré un último repaso... en ese examen habrán cambiado las preguntas y no se repetirán.

- Para el examen en el que diga "no, yo me aprendo bien la teoría y hago unos cuantos exámenes luego" ahí se repetirán como condenados.

- Cuando me falta tiempo y hay preguntas de desarrollo involucradas el desarrollo será el siguiente: los seminarios o temas que mejor me sepa son los que tienen menos probabilidades de salir. Como en el examen de genética en el que me sabía unos cuantos muy bien y ni aparecieron, pero hubo 3 preguntas como tres soles de la parte de bioquímica que había decidido no permanecer en mi mente a pesar de mis esfuerzos.

- Cuando hay cosas nuevas que no salen en los apuntes que tengo y están en algún power point de profesores, siempre serán los powers que a)se me olvida descargarme b)no pasa el profesor c)se me olvida estudiar porque si no está en papel se me pasa. Y son, invariablemente, los que caen en el examen.

- Las cosas que a mí me parecen menos importantes y que me estudio por encima, son las que los profesores ponen en los exámenes.

Y así podría seguir con una larga lista de reglas de Murphy que se cumplen en mi tormentosa relación con los exámenes.

Por supuesto, hoy no ha sido una excepción. Los profesores de reumatología han decidido que para qué atenerse al material de clase o a las cosas que entraban en el temario cuando podían sacar preguntas del Harrison y jodernos a todos vivos... ¬.¬' ya, muy bonito.

Estos profesores que tienen un mal día, digamos que han discutido con su pareja, no han encontrado aparcamiento, les han ensuciado su camisa favorita, hace calor y dicen...mmm "¿cómo puedo alegrarme esta mierda de día? Oh, ya sé, voy a poner el examen de junio tan difícil que todo el mundo llore mientras lo hace y se acuerden de mí toda su vida" Y... lo consiguió. De hecho, me acordé de él y de toda su familia y antepasados, pero bueno...

Así es la vida queridos míos, un día estás animada pensando que el fin de la tortura está cerca, pensando "oye, pues reuma no está tan mal, es casi medianamente entretenida, y el examen de años anteriores está bastante bien, creo que lo puedo aprobar" Y al día siguiente piensas: "nooooooo, oh, ¿por qué? malditos, Odio reuma, ahí te pete un ANA"

Y esto significa una cosa: que este año voy a terminar muuuuy tarde los exámenes. Como en julio. Que ya lo sabía. Pero voy a terminar en julio con mucho que estudiar. Oh, que rollazo.

En fin, los exámenes son un asco, la vida está ahí, ahí. Y, sí, hoy he llegado a casa agotada, con hambre, dolor de cabeza, sueño... vamos, casi tan mal como el susodicho profesor el día que puso el examen.  Y es que ayer por la noche hubo una tormenta bastante fuerte, de estas con truenos, relámpagos.... y yo tengo el sueño muy ligero así que me despertaba con cada puñetero trueno. Y no he podido dormir. Después está que los maravillosos horarios de exámenes son de 12 pm a 15 horas de la tarde, y me como un bocadillo de camino, pero cuando llego a las 16.30 a mi casa me muero del hambre. Sumándole el detalle del examen desastroso, estaba hecha polvo.

Mis padres y mi hermano se han ido y en el momento en el que se ha cerrado la puerta... me he puesto a llorar desconsolada. Y, cuidado, no ha sido por el examen, quizás un poco sí por el sueño, pero sobre todo era por la misma historia de siempre. Y es que esta tortura psicológica y física a la que me someten los profesores y los exámenes sería mucho más soportable, yo creo, si al menos supiera que cada examen me acerca a una meta o lo hago por algo que me gusta.

En mi caso, cada día me veo menos como médica (menos todavía en exámenes y si me pongo a pensarlo me destroza porque este examen, este y todos los demás, la tortura en sí no sirve para nada porque ahora mismo estoy acabando la carrera porque ya me es más fácil terminarla y con la nota de la carrera optar a otra y matricularme en otra cosa y volver a empezar. Eso es en lo que pienso en exámenes.

Pero en realidad no es tan radical. Veréis, ya he aceptado que fui tonta y tomé una mala decisión. Me perdono porque a los 18 años era una niña que no sabía nada del mundo ni de la vida, porque había estado encerrada en casa por mi madre y porque me habían hecho la vida un poco imposible en el instituto y mis razones, aunque me llevaron por un camino equivocado, no eran del todo malas.

Y es que aunque yo supiera que me gustaba escribir, las letras y la historia, me ha llevado cuatro años en otra carrera darme cuenta de que sería más feliz dedicándome a eso. Si soy escritora mejor, pero cualquier cosa ya me sirve mientras pueda disfrutar de algo de literatura, historia...

En fin, el caso es que mi futuro es incierto porque no sé cuál será el mejor camino que puedo tomar. Tengo varias opciones para cuando termine la carrera y algún día, cuando mis neuronas estén operativas, os hablaré más de ellos. Pero por ahora solo quiero decir la conclusión final que he tomado tras haberme permitido unas cuantas lagrimillas, y es que quiero encontrar mi lugar en el mundo y, probablemente, este no está simplemente sentada o en una consulta con una bata blanca, pero quizás tampoco está tan lejos. Y lo voy a encontrar, lo sé, lo creo, tengo que creerlo, es una cuestión de fe. Voy a encontrarlo, simplemente porque me lo merezco y punto.

Y eso es todo amigos. Mucha SUERTE a todos ;)