No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

viernes, 10 de julio de 2015

El plan del verano

Queridos lectores, 

Tengo un don. El don de quedar como una pervertida a pesar de ser una persona que valora las relaciones y sentimientos por encima del sexo. Aunque no todo es gracias a mí, la mentalidad cuadriculada de la sociedad en la que vivimos puede que contribuya bastante. 

Supongo que la primera pista que puede llevar a la gente a mal pensar es la libertad con la que puedo hablar de sexo. No sé por qué, sobre todo los hombres, tienen la idea de que las mujeres no tenemos o no podemos hablar de esos temas, como si el sexo nunca pasara por nuestras mentes porque somos románticas y solo soñamos con el amor. Siguiendo su lógica, se supone que una chica que hable de sexo es una salida. 

El primer fallo a ese razonamiento en lo que a mí respecta que muchas veces para mí se trata de un mero tema de conocimientos teóricos relacionados con la medicina o la psicología, sobre los que he leído o investigado para poder escribir. Hay diferentes planos a la hora de hablar de algo. Ahora mismo, por ejemplo, estoy escribiendo un libro sobre la Segunda Guerra Mundial lo que me obliga a ver documentales, leer libros, buscar testimonios de supervivientes... Como yo soy muy sensible lo paso mal si no pongo ciertas medidas porque es horrible el nivel de maldad y crueldad que se alcanzó. Así que mi mente se equilibra poniendo las cosas en dos planos: en uno es solo información, datos, documentación para escribir, y en la otra dejo lo personal. Puede parecer frío, pero es que si no separara un poco mis sentimientos y usara un punto de vista más analítico me pasaría el día llorando y no podría escribir y quiero escribirlo, quiero dar a conocer estas historias, dar voz a los que no la tuvieron. Así que cuando tengo una conversación con alguien sobre ese tema intento quedarme en el plano de los datos para evitar ponerme a llorar. 

Sobre el sexo es una cosa así, pero menos exagerada. Si la situación hace que me encuentre en medio de una conversación sobre sexo hablo de ello como otra cosa sobre la que me he documentado. Ni con el objetivo de excitar, ni insinuar, son simplemente datos, técnicas, documentación. Es verdad que siempre es un tema divertido y, cuando mis amigas están hablando solo de cosas de medicina y me ponen nerviosa, pues lo uso como maniobra de distracción porque las conversaciones sobre sexo, seamos sinceros, siempre atraen la atención de la gente y te acabas riendo. 

Lo que me molesta muchas en realidad es que la gente asocie el ser bisexual con ser un pervertido. Como ayer, por ejemplo, cuando salí con mis amigas y amigos de una de ellas. Como estoy trabajando en el tema de aceptarse a una misma, salió el tema por lo que estábamos hablando y dije que era bisexual. Su respuesta fue: "eso es que te gusta hacerlo a la vez con hombres y mujeres, ¿no?"

Mmm deja que lo piense... no. Además creo que chicos como este hacen que cada día me sienta más lesbiana. 

En fin, creo que ya estamos en una época en la que hay que empezar a aceptar que hay diferentes orientaciones sexuales además de la media y que, el no entender una cosa, no significa que no pueda existir. 

Pero bueno, en una noche en la que el objetivo general era emborracharse tampoco tenía grandes pretensiones de acabar con los prejuicios de la sociedad.

Hubo otra cosa de la que me di cuenta anoche. Mientras Kim y Ada hablaban de cosas que están haciendo o quieren hacer relacionadas con la medicina, investigaciones, lecturas... Yo me sentía celosa de ellas. Pero en realidad no quiero hacer eso, me desmayo del aburrimiento solo de pensar en estar encerrada en un laboratorio. Lo que envidio es la pasión y el amor por lo que hacen. Al igual que cuando veía a una pareja de alguna amiga con su novio, también los envidiaba aunque no me hubiera cambiado por ellos ni loca. Tengo celos del amor en general. De poder estar con alguien al que quieres, de hacer las cosas que quieres y poder dedicarte a ello en cuerpo y alma. 

Sé que hemos tenido esta conversación mil veces, pero me es inevitable. Escribir es casi lo único por lo que siento esa pasión y amor que envidio, pero siento que nunca seré capaz de vivir solo para ello, de que llene todo mi mundo porque llegará septiembre y tendré que volver con la medicina que exige más tiempo del que querría darle. Apenas me deja dos meses de dedicarme por entero a lo que amo, es poco tiempo. 

Y sí, me diréis que lo que tendría que hacer es dejar la medicina. Pero siendo razonables, ya lo he hablado con la psicóloga, orientadora y otros cargos de la universidad y a estas alturas es mejor hacer los dos años que me quedan y optar a otra carrera con la nota de esta, así tendré al menos una carrera terminada, que tirar estos cuatro años y volver a hacer la prueba de acceso a la universidad. Así que, teniendo claro que tengo que terminar la carrera y desde ahí encontrar mi lugar en el mundo, uno en el que pueda escribir y encontrar algo que amar, también diré que es, igualmente, pura cobardía por mi parte. 

Nunca he tenido muchas cosas mías, mías. Cosas que quisiera y que nadie pudiera quitarme. Materialmente, tenía lo justo. Como aficiones nunca tuve la oportunidad de descubrir si me gustaba algo más porque mi padre lo decidía por mí. Y es más culpa mía que suya, porque mi padre es así, tiene una personalidad expansiva y la tendencia a tener en gran estima su propia opinión, con lo cual, lo que a él le gusta debe ser lo mejor y, si es lo mejor, entonces no entiende que a los demás nos gusten otras cosas. Así que lo hacía por bien. Y a mí me hacía feliz ver que él se sentía bien cuando me gustaba lo mismo que a él, y me sentía demasiado culpable si ponía cara de decepción o pena si no me gustaba así que le seguía. 

Y, cuando llegó la hora de elegir carrera y yo estaba sola, sin amigas, negándome mi propia sexualidad, sin nada que me gustase a mí por mi propia elección más que la escritura me daba demasiado miedo lanzarme a por la escritura porque era lo mejor que tenía, lo que daba a mi vida más sentido, más base; era mi comodín para los días malos y a lo que siempre podía recurrir en los momentos difíciles. Tenía demasiado miedo de lanzarme, fracasar y, entonces, perderlo y ya no tendría nada. 

Pero, a veces, no arriesgarse para no perder es la mayor derrota de todas. Lo sé. Me cuesta ponerlo en práctica pero lo sé. Claro que eso lo dices cuando estás con la incertidumbre de no haberlo intentado. Pero todavía me acuerdo de cuando me dijeron que no los de la primera agencia literaria. Creía que la incertidumbre de esperar una respuesta era lo peor, pero no, que me dijeran que no fue mucho más devastador. 

Así que ¿arriesgarse o no arriesgarse? O, quizás, podríamos decir ¿vivir o no vivir? Qué filosófica me vuelvo cuando duermo solo cuatro horas...

Resumen de la entrada de hoy: no tengáis prejuicios contra las sexualidades ajenas, que bastante nos cuesta ya a los demás como para que venga la gente con ciertas ideas y, para este verano, copiad los planes de Miguelito, el amigo de Mafalda. 


Un planazo ;)

lunes, 6 de julio de 2015

De perros y patos o perros-patos

Queridos lectores,

3 días de vacaciones y ya estoy quemada... pero del sol, no de las vacaciones. Ah, los inconvenientes de tener mi nívea piel y de haberme pasado nueve meses de clausura estudiantil. Lo raro es que el sol llegara a rozar mi piel, por un momento creí que estaba tan blanca que meramente lo reflejaría. Pero se ve que no, algún que otro rayo logró penetrar por entre mis varias capas de crema solar factor 50, así que imaginaros. 

Tampoco puedo decir que me sorprenda porque quemarme en mi primer contacto con el sol es lo que vengo haciendo desde que me han llevado a la playa. Y casi puede que me vuelva un poco mejor cada año porque ya logro evitar las grandes quemaduras. Ahora el sol solo deja su huella en las pequeñas zonas que no llego a embadurnar bien y que están en las cercanías del bikini o en algún pliegue. El proceso con mi bronceado es el siguiente: primero paso de blanco estudiante de medicina a un tono rojo tomate maduro que me haría adecuada para cualquier ensalada pero dificulta mi elección de ropa porque todo me molesta. A ello le siguen unos días de descamación cual serpiente para terminar con una piel de color blanco norma y no mortecino. Mis ojeras también están en proceso de desaparecer así que bien.

Claro que también celebré mi libertad pegándome la hostia padre. Básicamente estaba embriagada de felicidad y aire libre, que cuando no estás acostumbrada a él puede ser un poco tóxico, y estaba cantando tan contenta, cuando en el momento cumbre de la canción decidí que era buen momento para chutar la pelota de mi perro para que él saliera a buscarla. Total que tras un movimiento de piernas que sería la envidia de cualquier futbolista, la pelota se quedó donde estaba pero yo acabé en el suelo. Fue bastante gracioso... para los demás. 

Hablando de mi perro, ¿sabéis que me pasó ayer? Espero que no, porque de lo contrario me preocuparía (xD) En fin, salí a montar a caballo con mi padre y nos llevamos a mi perro Brave como siempre, que nos va siguiendo. En un momento dado, mientras atábamos a los caballos para bajar a tomar un descanso y beber agua y eso, Brave se fue a explorar y hasta que no terminé de quitarle los arreos a los animales no me percaté de la ausencia de mi perro (que mala madre soy) y entonces empecé a llamarlo.. Y yo "Brave" por aquí, "Brave" por allá, y Brave que no aparecía. Se lo dije a mi padre, empecé a correr por el camino para ver si lo veía, ya pensando en que tendría que volver a arreglar al caballo para salir a buscarlo cuando oí un lastimero ladrido. 

Ahí, cual protagonista de película, grité "Brave" y fui a buscarlo siguiendo su ladrido y entonces vi que el muy puñetero se había metido al río y como el cauce estaba hecho artificialmente y las paredes eran de cemento se había metido de bomba pero no podía salir. Debéis saber que mi perro tiene alma de pato y le encanta el agua, se mete en cada charco, río o cubo que encuentre, así que no me sorprendió verlo en el río. Probablemente vería el agua y se lanzaría cual loco mientras desmontábamos y luego no pudo salir. Así que lo guié hasta una zona más baja y lo saqué y gracias por aquel sitio en el que podía alcanzarlo porque de no haberlo visto en cuanto me acerqué al canal del río, me habría tirado con botas de cuero y todo por si se ahogaba, soy así. 

Lo peor es la cara de contento con la que me miraba luego como si hubiera hecho un gran descubrimiento y empecé a pensar "¿qué estará pensando mi perro?" Así que, ya que en el blog le he dado voz a mis amigas y otras personas y probablemente ya estaréis hartos de mí, hoy voy a dejar hablar a Brave. Básicamente, imagino que mi perro piensa así: 

"Los humanos son raros, no sé si os habéis fijado. Lo primero es por ese pelaje tan extraño que suelen llevar, de colores y cambiante, cada día llevan uno distinto, y yo creo que es para compensar el trauma de estar calvos. Pobrecillos, solo tienen pelo en las cabezas y poco más. Aunque lo más extraño que hacen los humanos es empeñarse en marcar siempre el mismo lugar. ¿Qué tendrá esa silla blanca tan rara para que todos los humanos la marquen como suya?

Yo no me considero un perro demasiado ambicioso, pero hay algunas cosas que tienen que quedar claras, como el árbol a la entrada de mi casita, ese es mío, así que lo marcó con mi orina. O el coche de mis dueños, lo tengo que marcar para que no se equivoquen de coche y me suban siempre con ellos. Y luego están las cosas que marco porque hay hembras delante, pero esa ya es otra historia...

Sin embargo, los humanos no marcan nada, (de lo cual no me quejo, más para mí) pero se pelean por esa silla blanca. 

En fin, ¿quién entiende a los humanos? Hoy han venido a por mí, llevan el pelaje que se ponen siempre que van a montar en los caballos lo cual significa una cosa: ¡Salimos de aventura! Me encanta salir de aventura, porque puedo oler cosas nuevas, comer cosas nuevas, marcar cosas nuevas... Y además, cuando paran a comer mi humana siempre me trae jamón así que son buenos días. 

Mientras los humanos preparan a los otros animales que tienen que vestirse con cosas raras porque no tienen una belleza natural como yo, me gusta acicalarme un poco para que mis humanos puedan presumir de ir conmigo. Normalmente me meto en mi pequeña bañera privada, de la que suelen beber los caballos y me empapo bien, aprovechando el fresquito. Cuando estoy bien limpito con el agua, me doy un buen revolcón en la arena para que mi pelo se quede limpio y suave. Y después solo me queda elegir la fragancia acompañante: hierbas, flores...mmm no, mierda de caballo, es la más intensa y refleja mi personalidad. Ale, ya estoy como los chorros. Ahora, a impresionar a mis humanos. Míralos, qué carita de sorpresa ponen al verme tan guapo."

Y lo que piensa mi perro es: estoy arrebatador.
Lo que piensan mis padres es: que perro más guarro.
Lo que pienso yo: me toca lavar a Brave por cuarta vez esta semana.

Este perro mío es un malcriado, si no está revolcándose en algún sitio quiere que juegues con él. Ya. Ayer estaba poniéndole la cabezada al caballo y Brave se metía entre mis brazos como si quisiera decirme: deja de hacer lo que estés haciendo porque yo estoy aquí para que me acaricies y tus brazos son para eso. 

Pero bueno, dejaré ya de hablar de mi perro porque parezco una madre hablando de sus hijos, es lo que tiene que con tantos exámenes casi no lo haya podido ver. Ah, casi se me olvida deciros que al final lo he aprobado todo así que ya puedo descansar y respirar con tranquilidad. Un año menos y por fin puedo decir adiós a este asqueroso año. 

Un consejo: nunca os empecéis  psicoanalizar a mitad de curso, saber el origen de tus problemas no siempre los soluciona, muchas veces solo te crea más. El punto positivo es que me despido de este año habiendo perdido la virginidad... en suspensos (no seáis mentes sucias ¬.¬'  xD), sabiendo que no es el fin del mundo, pero que es algo que no quiero repetir, y lo mejor es que tras varios años de deshojar la margarita he salido del armario por fin y he aceptado mi sexualidad. Es un poco triste haber tardado tanto, pero qué le voy a hacer si estaba tan adentro que casi podía ver Narnia. A veces lo peor que puedes hacer es negar tu propia naturaleza o pensar que tienes que ser una cosa solo porque la mayoría de los de tu especia actúan de una manera. 

Como Brave, él puede ser un perro, pero tiene alma de pato y se lanzará antes a un charco de agua que perseguir un conejo o seguir algún rastro que es lo que hacen el resto de mis perros. ¿Y qué más da si no hace exactamente lo que hacen los demás o si no hace exactamente lo que se espera de él? Si es mucho más feliz revolcándose cual croqueta que corriendo tras un roedor. 

Quizás con los humanos es un poco más complicado, pero todo se acaba reduciendo a lo mismo: aceptar quién eres y como eres. Y si resultas ser medio pato pues a nadar con orgullo y a ver quien encuentra a alguien tan original como tú. 

viernes, 3 de julio de 2015

Por las neuronas perdidas

Queridos lectores, 

Guardemos 1 minuto de silencio por todas las neuronas perdidas en esta temporada de exámenes.

(1 minuto después)

Ahora, guardemos otro minuto de silencio por todas esas neuronas que he llenado de cosas que no me van a servir nunca jamás en la vida haga la especialidad que haga.

(Otro minuto después)

Y ahora un brindis por todas esas neuronas que no logran aprenderse apuntes que han leído veinte veces pero que pueden almacenar letras y letras de canciones incluso aunque haga años que no las escuchas.

En fin, ¿qué tal todo? Os he tenido un poco abandonados estos días pero, como sabéis, estaba de exámenes, penitencia compartida y repetida que se da, en mi caso, dos veces al año y que elimina mi capacidad de pensar más allá de las cosas ... bueno, pienso en muchas cosas pero no me deja tiempo para escribir mis pensamientos.

Además, tampoco os quería transmitir mi negatividad intraexámenes porque suspendí uno :( y me puse muy triste. Es por esta nueva moda de hacer un 2x1, es decir, dos especialidades en una misma asignatura, lo que se traduce en dos exámenes. Yo me pongo muy nerviosa antes de los exámenes y luego me da bajón de todas las energías que he podido conservar hasta ese momento y se conoce que al salir de un examen y antes del otro me dio un bajón de azúcar o algo o todo y me salió fatal. Bueno, no todo es excusa, tampoco me lo sabía muy bien... pero dejadme que use la excusa mientras pueda.

Así que el día que vi que lo había suspendido pues sí, me sentí fatal conmigo misma y, por si no tenía bastante, mi madre subió a mi cuarto y me empezó a decir eso de que me había pasado el año sin hacer nada y que había estado muy rebelde (cuidado, he sido la rebelión de la granja, vamos) en fin, que era lo que me faltaba, y me puse a llorar como una tonta. Ahí mi madre se calló y vino lo divertido. Resulta que mi madre es nefasta para dar buenos ánimos o transmitir lo que viene a ser positividad. Todavía recuerdo una vez el año pasado, antes de un examen de estos difíciles que yo estaba muy nerviosa porque no me daba tiempo a estudiarme todo y eso y pensé inocente de mí "voy a hablar con alguien a ver si me animan y me motivan". Pero la única disponible era mi madre que solo me supo decir "pues haber estudiado más." No, animar no me animó, la verdad.

Bueno, en aquella ocasión sí que aprobé, fue el otro día, mientras estaba llorando, en el que se coronó porque me dijo que ella no me sabía consolar y llamó a mi hermano pequeño, otro máster del consuelo, quien me dio tres palmaditas en la espalda de manera robótica, que ya no sabía si quería animarme o hacerme eructar como a los bebés y se quedó plantado mirándome como una avestruz. (Que cómo mira una avestruz, pues la  verdad no lo sé, es lo primero que me ha venido) Pues eso. Un show. Además, yo tengo lágrimas patentadas non-stop, cuando empiezo no paro. Y así me pasé un día, menos más que no fue uno de esos de ola de calor porque si no me habría deshidratado.

Penas aparte, lo bueno es que ya soy libre... no se me da especialmente bien lo de ser libre, lo admito, porque me siento un poco perdida sin tener que estudiar.... Jajajaja no era broma, eso me ha pasado otras veces, pero este año, será porque ya es julio, será porque estaba hartísima, me he amoldado muy bien a no tener que estudiar. Aún tengo que ponerme al día con la lectura y hacer unos cuantos ejercicios de escritura para poder engrasar y comenzar a escribir alguna novela. Aunque tengo el verano bastante ocupado. Primeramente necesito ganar algo de dinero porque así es la vida y ya tengo unos cuantos alumnos para dar clases. Pero luego están las prácticas externas y su madre. Oh, qué poco poquísimo me apetecen. ¿Qué son? Pues básicamente hacer prácticas en vacaciones también, ¿por qué la gente de mi carrera no sabe descansar?

No son obligatorias, pero cuentan para currículum y yo qué sé, a lo mejor, algún día de estos me vienen bien.

Rollos académicos aparte, lo importante es que llega el verano y con él los únicos meses de libertad que, al menos yo, poseo. Es extraño pasar de un nivel extremo de nerviosismo y con todas las horas del día ocupadas a decir "¿y ahora qué hago?". Aunque no, más bien es decir "¿ahora por dónde empiezo?" Porque hay tantas cosas que quiero hacer, escribir, ver... y con esto de haber acabado dos semanas más tarde es como si me hubieran quitado parte de mis merecidas vacaciones y no paro de pensar en todo lo que tengo que hacer y que tengo que ponerme a escribir ya para que me dé tiempo.

¿Qué tal os ha ido a vosotros? ¿Alguien más tiene la sensación de que este año ha sido tiempo eterno? Probablemente en mi caso también contribuye que me quedara sin motivación ni fuerzas a mitad de curso y desde entonces haya ido arrastrándome hasta llegar a hoy, mi primer día de libertad. Esa es una de las cosas que no me gusta del mundo: que nunca se detiene cuando necesitas un momento de descanso. ¿No sería estupendo si pudiéramos pedir un tiempo muerto cuando necesitamos pensar en algo, recuperar energías y luego volver al partido? Encima en medicina no se puede decir que tengan mucha consideración con tus necesidades porque hay tanta materia y hay que darla tan rápido que todavía se hace más marcado el ritmo disparatadamente rápido del mundo que te rodea cuando necesitas un descanso.

Las vacaciones son el único momento en el que puedo olvidar el reloj y fingir, al menos, unas cuantas horas al día, que el tiempo no pasa, que estoy en mi pequeño refugio, rodeada de libros y escribiendo, viendo a las aves volando por mi cabeza (y teniendo fe en que ninguna me cague encima), que estoy tranquila y todavía queda espacio en la vida para los sueños y las esperanzas que tenemos que aparcar durante el resto del curso porque tienes un tema de *insertar asignatura aburrida* que no se va a estudiar solo.

Así que ahora a descansar, o no, pero a cansarse de cosas que te apetecen hacer.


Y aún estoy rodeada de post-its, horarios y calendarios con los exámenes y los temas que me tenía que estudiar cada día. Pobre de mi yo pasada, me estoy riendo de ella. Pero lo ha hecho bien, que no se sienta mal, Ay lo que hacemos por aprobar, el día que me salga la primera cana y sea por estudiar me tomaré un año sabático o, mejor, demandaré a la universidad para que me paguen el tinte de por vida o algo así. (No me hagáis mucho caso todavía me estoy adaptando a la falta de exámenes y el aire natural en exceso tras tanto tiempo de encierro me trastorna)

Esto es todo por hoy porque... ¡me voy a la playa! A ver si me deshago ya del blanco bata que viste mi piel y cojo algo de color. Espero que os haya ido muy bien a todos ;)