No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 6 de julio de 2015

De perros y patos o perros-patos

Queridos lectores,

3 días de vacaciones y ya estoy quemada... pero del sol, no de las vacaciones. Ah, los inconvenientes de tener mi nívea piel y de haberme pasado nueve meses de clausura estudiantil. Lo raro es que el sol llegara a rozar mi piel, por un momento creí que estaba tan blanca que meramente lo reflejaría. Pero se ve que no, algún que otro rayo logró penetrar por entre mis varias capas de crema solar factor 50, así que imaginaros. 

Tampoco puedo decir que me sorprenda porque quemarme en mi primer contacto con el sol es lo que vengo haciendo desde que me han llevado a la playa. Y casi puede que me vuelva un poco mejor cada año porque ya logro evitar las grandes quemaduras. Ahora el sol solo deja su huella en las pequeñas zonas que no llego a embadurnar bien y que están en las cercanías del bikini o en algún pliegue. El proceso con mi bronceado es el siguiente: primero paso de blanco estudiante de medicina a un tono rojo tomate maduro que me haría adecuada para cualquier ensalada pero dificulta mi elección de ropa porque todo me molesta. A ello le siguen unos días de descamación cual serpiente para terminar con una piel de color blanco norma y no mortecino. Mis ojeras también están en proceso de desaparecer así que bien.

Claro que también celebré mi libertad pegándome la hostia padre. Básicamente estaba embriagada de felicidad y aire libre, que cuando no estás acostumbrada a él puede ser un poco tóxico, y estaba cantando tan contenta, cuando en el momento cumbre de la canción decidí que era buen momento para chutar la pelota de mi perro para que él saliera a buscarla. Total que tras un movimiento de piernas que sería la envidia de cualquier futbolista, la pelota se quedó donde estaba pero yo acabé en el suelo. Fue bastante gracioso... para los demás. 

Hablando de mi perro, ¿sabéis que me pasó ayer? Espero que no, porque de lo contrario me preocuparía (xD) En fin, salí a montar a caballo con mi padre y nos llevamos a mi perro Brave como siempre, que nos va siguiendo. En un momento dado, mientras atábamos a los caballos para bajar a tomar un descanso y beber agua y eso, Brave se fue a explorar y hasta que no terminé de quitarle los arreos a los animales no me percaté de la ausencia de mi perro (que mala madre soy) y entonces empecé a llamarlo.. Y yo "Brave" por aquí, "Brave" por allá, y Brave que no aparecía. Se lo dije a mi padre, empecé a correr por el camino para ver si lo veía, ya pensando en que tendría que volver a arreglar al caballo para salir a buscarlo cuando oí un lastimero ladrido. 

Ahí, cual protagonista de película, grité "Brave" y fui a buscarlo siguiendo su ladrido y entonces vi que el muy puñetero se había metido al río y como el cauce estaba hecho artificialmente y las paredes eran de cemento se había metido de bomba pero no podía salir. Debéis saber que mi perro tiene alma de pato y le encanta el agua, se mete en cada charco, río o cubo que encuentre, así que no me sorprendió verlo en el río. Probablemente vería el agua y se lanzaría cual loco mientras desmontábamos y luego no pudo salir. Así que lo guié hasta una zona más baja y lo saqué y gracias por aquel sitio en el que podía alcanzarlo porque de no haberlo visto en cuanto me acerqué al canal del río, me habría tirado con botas de cuero y todo por si se ahogaba, soy así. 

Lo peor es la cara de contento con la que me miraba luego como si hubiera hecho un gran descubrimiento y empecé a pensar "¿qué estará pensando mi perro?" Así que, ya que en el blog le he dado voz a mis amigas y otras personas y probablemente ya estaréis hartos de mí, hoy voy a dejar hablar a Brave. Básicamente, imagino que mi perro piensa así: 

"Los humanos son raros, no sé si os habéis fijado. Lo primero es por ese pelaje tan extraño que suelen llevar, de colores y cambiante, cada día llevan uno distinto, y yo creo que es para compensar el trauma de estar calvos. Pobrecillos, solo tienen pelo en las cabezas y poco más. Aunque lo más extraño que hacen los humanos es empeñarse en marcar siempre el mismo lugar. ¿Qué tendrá esa silla blanca tan rara para que todos los humanos la marquen como suya?

Yo no me considero un perro demasiado ambicioso, pero hay algunas cosas que tienen que quedar claras, como el árbol a la entrada de mi casita, ese es mío, así que lo marcó con mi orina. O el coche de mis dueños, lo tengo que marcar para que no se equivoquen de coche y me suban siempre con ellos. Y luego están las cosas que marco porque hay hembras delante, pero esa ya es otra historia...

Sin embargo, los humanos no marcan nada, (de lo cual no me quejo, más para mí) pero se pelean por esa silla blanca. 

En fin, ¿quién entiende a los humanos? Hoy han venido a por mí, llevan el pelaje que se ponen siempre que van a montar en los caballos lo cual significa una cosa: ¡Salimos de aventura! Me encanta salir de aventura, porque puedo oler cosas nuevas, comer cosas nuevas, marcar cosas nuevas... Y además, cuando paran a comer mi humana siempre me trae jamón así que son buenos días. 

Mientras los humanos preparan a los otros animales que tienen que vestirse con cosas raras porque no tienen una belleza natural como yo, me gusta acicalarme un poco para que mis humanos puedan presumir de ir conmigo. Normalmente me meto en mi pequeña bañera privada, de la que suelen beber los caballos y me empapo bien, aprovechando el fresquito. Cuando estoy bien limpito con el agua, me doy un buen revolcón en la arena para que mi pelo se quede limpio y suave. Y después solo me queda elegir la fragancia acompañante: hierbas, flores...mmm no, mierda de caballo, es la más intensa y refleja mi personalidad. Ale, ya estoy como los chorros. Ahora, a impresionar a mis humanos. Míralos, qué carita de sorpresa ponen al verme tan guapo."

Y lo que piensa mi perro es: estoy arrebatador.
Lo que piensan mis padres es: que perro más guarro.
Lo que pienso yo: me toca lavar a Brave por cuarta vez esta semana.

Este perro mío es un malcriado, si no está revolcándose en algún sitio quiere que juegues con él. Ya. Ayer estaba poniéndole la cabezada al caballo y Brave se metía entre mis brazos como si quisiera decirme: deja de hacer lo que estés haciendo porque yo estoy aquí para que me acaricies y tus brazos son para eso. 

Pero bueno, dejaré ya de hablar de mi perro porque parezco una madre hablando de sus hijos, es lo que tiene que con tantos exámenes casi no lo haya podido ver. Ah, casi se me olvida deciros que al final lo he aprobado todo así que ya puedo descansar y respirar con tranquilidad. Un año menos y por fin puedo decir adiós a este asqueroso año. 

Un consejo: nunca os empecéis  psicoanalizar a mitad de curso, saber el origen de tus problemas no siempre los soluciona, muchas veces solo te crea más. El punto positivo es que me despido de este año habiendo perdido la virginidad... en suspensos (no seáis mentes sucias ¬.¬'  xD), sabiendo que no es el fin del mundo, pero que es algo que no quiero repetir, y lo mejor es que tras varios años de deshojar la margarita he salido del armario por fin y he aceptado mi sexualidad. Es un poco triste haber tardado tanto, pero qué le voy a hacer si estaba tan adentro que casi podía ver Narnia. A veces lo peor que puedes hacer es negar tu propia naturaleza o pensar que tienes que ser una cosa solo porque la mayoría de los de tu especia actúan de una manera. 

Como Brave, él puede ser un perro, pero tiene alma de pato y se lanzará antes a un charco de agua que perseguir un conejo o seguir algún rastro que es lo que hacen el resto de mis perros. ¿Y qué más da si no hace exactamente lo que hacen los demás o si no hace exactamente lo que se espera de él? Si es mucho más feliz revolcándose cual croqueta que corriendo tras un roedor. 

Quizás con los humanos es un poco más complicado, pero todo se acaba reduciendo a lo mismo: aceptar quién eres y como eres. Y si resultas ser medio pato pues a nadar con orgullo y a ver quien encuentra a alguien tan original como tú. 

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